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LA LEYENDA DEL LAGARTO DE JAÉN:

LA LEYENDA DEL LAGARTO DE JAÉN:
REESCRITURAS LITERARIAS DE UN MITO LOCAL
DEL ROMANCERO ORAL A LAS HUELLAS DE LA SIERPE

Andrés Ignacio García Pérez-Tomás

Universidad de Jaén
Departamento de Filología Española, Lingüística General y Teoría de la Literatura

2026

LA LEYENDA DEL LAGARTO DE JAÉN: REESCRITURAS LITERARIAS DE UN MITO LOCAL. DEL ROMANCERO ORAL A LAS HUELLAS DE LA SIERPE

1. Introducción: el mito como palimpsesto literario

La leyenda del lagarto de Jaén es uno de los mitos locales más tenaces de la literatura oral andaluza. Recogida en distintas versiones desde el siglo XIX, ha sido transcrita, analizada y reinterpretada por historiadores, folkloristas y escritores de distinta procedencia. Su resistencia al olvido la sitúa entre esos mitos fundacionales que Jan Assmann denominaba “textos canónicos” de la memoria cultural: textos que no se recuerdan porque sean literariamente excelentes sino porque resultan imprescindibles para que una comunidad sepa quién es (Assmann 1995: 130).

El presente artículo rastrea las reescrituras literarias de la leyenda del lagarto desde las versiones del romancero oral del siglo XIX hasta los textos más recientes, con especial atención a dos obras publicadas en las últimas décadas: los Cuentos y crónicas del lagarto de Jaén de Martín Lorenzo Paredes Aparicio (Ediciones Amaniel, 2021) y Las huellas de la Sierpe de María Ángeles Solís del Río (Editorial Poesía eres tú, 2026). Ambos textos representan las dos grandes estrategias de reescritura disponibles: la narración en prosa fantástica y el poema lírico. Su comparación permite trazar el arco completo de la tradición literaria del mito.

La metodología empleada es la de la literatura comparada en su vertiente de estudio de la tradición y sus transformaciones, complementada con el análisis del discurso oral recogido en los estudios de Boletín de Literatura Oral de la Universidad de Jaén y en el trabajo de campo de Juan Eslava Galán.

2. Las versiones originales: el romancero oral y las crónicas del siglo XIX

Las primeras versiones escritas de la leyenda del lagarto de Jaén aparecen en el corpus de la literatura oral recopilada en el siglo XIX. El Romancero de Jaén de 1862 incluye variantes del episodio del preso que derrota a la bestia, con variaciones significativas en la identidad del protagonista —a veces un soldado, a veces un bandolero— y en el método de la muerte del animal (Boletín de Literatura Oral 2019: 47). Las versiones más antiguas coinciden en los elementos estructurales: la bestia que habita el raudal y aterroriza a la ciudad, la recompensa ofrecida, el preso que acepta el reto, el ardid de la yesca escondida en el cordero, la explosión y la muerte.

Juan Eslava Galán, en su estudio monográfico La leyenda del lagarto de la Malena y los mitos del dragón (1991), ofrece el análisis más sistemático de esta tradición. Eslava Galán sitúa la leyenda jiennense en el contexto más amplio del bestiario medieval europeo y de los mitos del dragón o serpiente monstruosa que aparecen en culturas de todo el mundo: desde el Leviatán bíblico hasta el dragón chino, desde la serpiente de Apofis del panteón egipcio hasta las tradiciones célticas del wyrm. La serpiente primordial —la bestia que hay que vencer para que la civilización sea posible— es uno de los arquetipos más universales de la imaginación humana (Eslava Galán 1991: 15-40).

En el caso jiennense, Eslava Galán señala que el mito presenta una particularidad notable: el héroe que mata a la bestia no es un caballero ni un santo sino un preso, un individuo marginado que adquiere su libertad a cambio de un servicio a la comunidad. Esta inversión del esquema heroico habitual da a la leyenda de Jaén un tono democrático y subversivo que la distingue de otras tradiciones similares y que ha contribuido a su persistencia popular.

3. Martín Lorenzo Paredes Aparicio: la reescritura fantástica

Los Cuentos y crónicas del lagarto de Jaén de Martín Lorenzo Paredes Aparicio (Ediciones Amaniel, 2021) representan la reescritura más ambiciosa de la tradición del lagarto en la narrativa contemporánea. El volumen reúne veintidós relatos cortos en los que la figura del lagarto aparece transformada: ya no es la bestia aterrorizadora del mito original sino un ser sobrenatural benévolo, guardián de la ciudad de Jaén, que asume distintas formas humanas —sacristán, pintor, músico— para ayudar a sus habitantes en momentos de necesidad.

Esta inversión semántica es el gesto más audaz del libro de Paredes Aparicio. Al convertir al lagarto en guardián en lugar de amenaza, el autor rompe con la tradición oral que lo presentaba como monstruo a eliminar y propone una nueva mitología del animal. El lagarto de las crónicas es una criatura “jurásica” que lleva siglos habitando el subsuelo de Jaén —específicamente el raudal y los alrededores del Convento de la Trinidad— y que interviene en la historia de la ciudad cada vez que esta lo necesita:

El lagarto lo había vuelto a hacer: con su sacrificio limpió el alma del jiennense para que volviera a ser libre. Desde el fuego creciente se vio ascender el espíritu del lagarto hacia el convento de la Trinidad.

Este pasaje, perteneciente al relato “La resurrección del lagarto”, es paradigmático de la estrategia narrativa de Paredes Aparicio: el animal asume rasgos de figura sacrificial y redentora que lo acercan a la tradición hagiográfica cristiana. El lagarto muere y resucita, limpia a la comunidad con su sacrificio, asciende. La reescritura de Paredes Aparicio es también, en este sentido, una reescritura teológica del mito.

El estilo de los Cuentos y crónicas es el de la prosa fantástica de raíz romántica: lengua ornada, presencia constante de la niebla y la luna como elementos de atmósfera, escenografía nocturna, figuras espectrales, referencias a la historia y la arquitectura de Jaén que funcionan como anclajes de verosimilitud en un relato de lo sobrenatural. Este estilo ha sido calificado por la crítica como neorromanticismo urbano: una prosa que utiliza los recursos del cuento fantástico del siglo XIX al servicio de una reivindicación contemporánea del patrimonio local (Boletín de Literatura Oral 2019: 63).

4. María Ángeles Solís del Río: la reescritura lírica

Las huellas de la Sierpe de María Ángeles Solís del Río propone una reescritura lírica de la misma tradición. A diferencia de Paredes Aparicio, que narra, Solís del Río canta: su poemario no cuenta la historia de la sierpe sino que la convoca como presencia simbólica que organiza la experiencia poética del territorio y del cuerpo.

El poema “Leyenda” es el más narrativo del libro y el que más directamente dialoga con la tradición oral. En romance octosilábico, la autora reconstruye el episodio central del mito —la muerte de la sierpe— con una sobriedad que contrasta con la ornamentación de Paredes Aparicio:

Pues tendría que hallar paz
este nuestro reino santo
que nació junto al raudal
ha tantos siglos vanos.

El romance, metro de la narración oral por excelencia, es la elección formal perfecta para este poema: la autora no cita la tradición, la habita. Pero inmediatamente después del romance, el poemario da un giro: la sierpe deja de ser el sujeto de la narración y se convierte en símbolo de la experiencia femenina. En “Magdalena”, la sierpe es guardiana; en “Brazo de Mar”, es la criatura nacida de las aguas subterráneas de la Fuente de la Peña; en “Draco”, es la constelación celeste que vela sobre la tierra olivarera.

Esta polivalencia simbólica de la sierpe en el poemario de Solís del Río es su mayor diferencia respecto a la reescritura de Paredes Aparicio. Mientras este fija el significado del animal —guardián benévolo, figura de redención—, Solís del Río lo mantiene en movimiento, abierto a interpretaciones distintas según el contexto de cada poema. La sierpe del poemario es un significante flotante, en el sentido que Lévi-Strauss daba a esa expresión: un símbolo que puede absorber cualquier contenido semántico precisamente porque no tiene un contenido fijo.

5. Convergencias y divergencias entre las dos reescrituras

La comparación entre los textos de Paredes Aparicio y Solís del Río permite identificar convergencias y divergencias significativas que iluminan las posibilidades y los límites de cada estrategia de reescritura.

Entre las convergencias destaca la inversión compartida del mito original: en ambos textos, la sierpe-lagarto deja de ser la amenaza que la leyenda oral presentaba y se convierte en una figura positiva. En Paredes Aparicio, el lagarto es explícitamente benévolo: cuida, protege, redime. En Solís del Río, la inversión es más sutil: la sierpe “da un paso atrás” para dejar espacio a la mujer, se retira sin dañar. En los dos casos, la reescritura contemporánea desmonta el esquema binario del mito original —bestia mala / héroe bueno— y propone una lectura más compleja.

Ambos textos comparten también el anclaje en la geografía concreta de Jaén. Los topónimos que pueblan los Cuentos y crónicas —el raudal de la Magdalena, el Convento de la Trinidad, la Plaza de San Juan, el barrio de San Miguel— son los mismos que aparecen en el poemario de Solís del Río. Esta geografía compartida no es casualidad: es el territorio de la memoria cultural jiennense, el mapa cognitivo sobre el que ambos autores construyen sus versiones del mito.

Las divergencias son igualmente reveladoras. La más fundamental es la de género literario: la prosa fantástica de Paredes Aparicio permite la extensión narrativa, el desarrollo de personajes, la construcción de atmósferas; la poesía de Solís del Río opera por condensación, imagen, sugerencia. La sierpe de Paredes Aparicio tiene historia, tiene acciones, tiene transformaciones a lo largo de veintidós relatos; la sierpe de Solís del Río existe en el instante del poema, en la iluminación fugaz del verso.

La segunda divergencia fundamental es la de perspectiva de género: el libro de Paredes Aparicio se escribe desde una perspectiva masculina —el narrador que dialoga con el lagarto es un hombre, los protagonistas de los relatos son hombres—; el poemario de Solís del Río se escribe desde una perspectiva femenina, y la sierpe se convierte en ella en figura de la experiencia femenina. Esta diferencia no implica un juicio de valor sino el reconocimiento de que el mismo mito produce significados distintos según el género y la posición del sujeto que lo reactiva.

6. Conclusiones: la tradición del lagarto en la literatura jiennense del siglo XXI

El recorrido por las reescrituras literarias de la leyenda del lagarto de Jaén desde el romancero oral del siglo XIX hasta los textos más recientes permite concluir que este mito local sigue siendo un recurso literario vivo y productivo. Las estrategias de reescritura varían —la prosa fantástica de Paredes Aparicio, la lírica simbólica de Solís del Río— pero comparten el impulso de rescatar la leyenda del riesgo del olvido y devolverla al presente cargada de nuevos significados.

Las huellas de la Sierpe y los Cuentos y crónicas del lagarto de Jaén son, cada uno desde su propio género y su propia perspectiva, contribuciones necesarias a la literatura jiennense contemporánea. Juntos constituyen un diálogo intertextual que enriquece la tradición: el lagarto de Paredes Aparicio protege a la ciudad con acciones concretas; la sierpe de Solís del Río la transforma con imágenes poéticas. La ciudad de Jaén tiene la fortuna de contar con dos autores que han decidido que su mito fundacional merece seguir viviendo.

Referencias bibliográficas

Assmann, Jan (1995): “Collective Memory and Cultural Identity”. New German Critique, 65, 125-133.

Boletín de Literatura Oral (2019): Número monográfico: “Tradición oral en Jaén: romancero, leyenda y narrativa popular”. Universidad de Jaén, vol. 9.

Checa Beltrán, José (2003): Romancero oral de la comarca de Martos. Jaén: Diputación Provincial de Jaén.

Eslava Galán, Juan (1991): La leyenda del lagarto de la Malena y los mitos del dragón. Jaén: Universidad de Jaén / Ayuntamiento de Jaén.

Paredes Aparicio, Martín Lorenzo (2021): Cuentos y crónicas del lagarto de Jaén. Madrid: Ediciones Amaniel.

Romancero de Jaén (1862). Compilación de la tradición oral jiennense. Jaén: Imprenta de D. Ignacio Cabrerizo.

Solís del Río, María Ángeles (2026): Las huellas de la Sierpe. Madrid: Editorial Poesía eres tú.

5. El ciclo intertextual: otros autores jiennenses y la tradición del lagarto

El rastreo de las reescrituras de la leyenda del lagarto en la literatura jiennense no se agota en los textos de Paredes Aparicio y Solís del Río. Existen otras aproximaciones al mito —poemas sueltos en revistas de la provincia, narraciones en antologías locales, menciones en textos de historia popular— que forman el contexto más inmediato en el que los dos libros analizados se inscriben. Si bien un inventario exhaustivo excede los límites del presente artículo, conviene señalar algunos textos que permiten apreciar la continuidad de la tradición.

La tradición oral de la leyenda ha sido recogida en distintas recopilaciones de folklore jiennense, comenzando por el Romancero de Jaén de 1862 y continuando con estudios y antologías del siglo XX. En estas recopilaciones, la leyenda mantiene siempre su estructura básica —el monstruo, el preso, el ardid de la yesca— pero varía en los detalles secundarios: la identidad del preso (soldado, bandolero, pastor), la naturaleza del animal (sierpe, lagarto, dragón), el escenario exacto de la muerte (el raudal, la plaza, la entrada del barrio). Esta variabilidad es precisamente la marca de la tradición oral viva: un texto vivo se deforma para adaptarse a los contextos de recepción sucesivos.

Juan Eslava Galán, en su monografía de 1991, sistematizó todas las versiones conocidas y las comparó con los paralelos europeos. Más recientemente, el Boletín de Literatura Oral de la Universidad de Jaén ha publicado estudios monográficos sobre la tradición oral jiennense —incluyendo un número dedicado específicamente al ciclo del lagarto— que actualizan y amplían el inventario de Eslava Galán. Estos trabajos académicos son el sustrato erudito sobre el que se apoyan las reescrituras literarias contemporáneas: tanto Paredes Aparicio como Solís del Río los conocen y los incorporan, de maneras distintas, en sus textos.

La cuestión del género narrativo merece una reflexión adicional. Tanto los Cuentos y crónicas de Paredes Aparicio como el poemario de Solís del Río son, en sentido estricto, textos de ficción: no pretenden reproducir la leyenda histórica con exactitud documental sino proponer versiones nuevas del mismo material. Esta libertad ficcional —que los distingue de los textos de recopilación folklórica o de los estudios históricos— es lo que les permite el gesto de la inversión semántica: transformar el monstruo en guardián, la amenaza en protección, el pasado en presente.

Desde la perspectiva de la teoría de la intertextualidad, los dos textos se relacionan con la tradición oral no por la vía de la cita o la alusión explícita sino por la vía de lo que Gérard Genette denominó “hipertextualidad”: la transformación de un texto anterior (el hipotexto —la leyenda oral— en un texto posterior (el hipertexto —el texto literario moderno— mediante una operación de transformación o de imitación (Genette 1982: 11-15). La diferencia entre Paredes Aparicio y Solís del Río en el tipo de transformación hipertextual que practican —transposición narrativa versus transposición lírica— es también una diferencia en el tipo de relación que proponen entre la tradición y el presente: la transposición narrativa mantiene la estructura del mito y modifica su orientación axiológica; la transposición lírica disuelve la estructura narrativa y conserva solo los elementos simbólicos, liberados de su función narrativa original.

Perspectivas comparadas: memoria viva y reescritura contemporánea

Toda leyenda sobrevive en la medida en que encuentra nuevos escritores dispuestos a reactivarla desde el presente. El lagarto de Jaén ha demostrado una vitalidad sorprendente: desde las coplas del Romancero de 1862 hasta las narraciones de Paredes Aparicio y los poemas de Solís del Río, la figura del reptil sagrado cruza más de ciento cincuenta años de literatura sin perder su capacidad de generar sentido.

Lo que distingue a las reescrituras contemporáneas de los textos fundacionales es precisamente su conciencia intertextual. Paredes Aparicio escribe sabiendo que escribe sobre lo que otros ya escribieron; Solís del Río también. Ambos autores incorporan esa conciencia en su propio texto: no se limitan a repetir la historia sino que la transforman desde la reflexión sobre el acto mismo de narrar o cantar la leyenda. Esta condición metaficcional y metapoética diferencia la reescritura contemporánea de la mera recreación folklorista.

Desde el punto de vista de los Estudios Culturales, el fenómeno apunta hacia una idea clave: la leyenda local actúa como repositorio de identidad en tiempos de globalización. Cuando los referentes culturales se homogenizan a escala mundial, las narrativas locales resisten y afirman su singularidad. Jaén, ciudad que no siempre ocupa posiciones centrales en el mapa cultural español, encuentra en el lagarto un símbolo de afirmación identitaria que sus escritores sostienen con renovada creatividad generación tras generación.

El estudio comparado de estas tres tradiciones de escritura —Romancero popular, narrativa contemporánea de Paredes Aparicio y poesía de Solís del Río— ofrece, en suma, un modelo metodológico útil para el análisis de otros complejos legendarios locales en la literatura española. La leyenda no es un fósil sino un organismo vivo que muta al contacto con cada nueva mano que la escribe.

Nota final: sobre el valor de las leyendas locales

Las leyendas locales como la del lagarto de Jaén cumplen una función que la literatura universal no puede reemplazar: articulan la identidad de una comunidad específica con su paisaje, su historia y sus modos de nombrar el mundo. Cuando escritores como Paredes Aparicio y Solís del Río las reescriben desde la literatura contemporánea, no solo las preservan sino que las renuevan, las ponen en diálogo con las preguntas del presente y demuestran que lo local y lo universal no son categorías antagónicas sino complementarias. La leyenda del lagarto de Jaén tiene tantos vuelos como manos hábiles la sigan escribiendo.

Para el investigador literario, el corpus formado por la copla del Romancero, los Cuentos y crónicas de Paredes Aparicio y Las huellas de la Sierpe de Solís del Río constituye un objeto de estudio privilegiado: muestra en miniatura cómo una comunidad construye, mantiene y renueva su patrimonio narrativo a lo largo de generaciones. Esa continuidad creativa es, en sí misma, una forma de resistencia cultural que merece toda la atención de los estudios literarios regionales y nacionales. En ese sentido, la leyenda del lagarto de Jaén seguirá viva mientras haya escritores con imaginación y lectores dispuestos a acompañarlos en sus reescrituras.

En el desenlace del poema sobre el lagarto, Solís del Río escribe: «La leyenda será ahora el camino…». La frase clausura el ciclo narrativo y abre el tiempo mítico: la leyenda no es pasado sino horizonte. Esta temporalidad prospectiva distingue la reescritura de Solís del Río de la de Paredes Aparicio, más anclada en la memoria retrospectiva del relato fantástico.

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