TRADICIÓN Y MODERNIDAD EN LAS HUELLAS DE LA SIERPE
DE MARÍA ÁNGELES SOLÍS DEL RÍO:
NEOPOPULARISMO, INTERTEXTUALIDAD
Y RENOVACIÓN LÍRICA
[Trabajo de Fin de Grado]
Ángela Isabel de Claudia Soneira
Universidad de Granada
Facultad de Filosofía y Letras
Grado en Filología Hispánica
Directora: Dra. María Jesús García Morales
2026
TRADICIÓN Y MODERNIDAD EN LAS HUELLAS DE LA SIERPE DE MARÍA ÁNGELES SOLÍS DEL RÍO: NEOPOPULARISMO, INTERTEXTUALIDAD Y RENOVACIÓN LÍRICA
1. Presentación del trabajo
El presente Trabajo de Fin de Grado tiene como objeto el análisis de las relaciones entre tradición y modernidad en Las huellas de la Sierpe (Editorial Poesía eres tú, 2026) de María Ángeles Solís del Río. El poemario, primer libro de la autora, ofrece un campo especialmente rico para esta investigación: en él conviven formas métricas canónicas de origen medieval y áureo —décima, soneto, romance, terza rima— con composiciones en verso libre de corte contemporáneo; el material temático de la tradición oral jiennense —la leyenda de la sierpe, los raudales, los conventos, las procesiones— se entrelaza con una voz lírica personal e íntima que pertenece inequívocamente al siglo XXI.
La hipótesis que guía el trabajo es la siguiente: Las huellas de la Sierpe no es un libro regionalista ni costumbrista, sino un libro moderno que utiliza los materiales de la tradición como materia prima para una propuesta poética contemporánea. Esta hipótesis se inscribe en el debate más amplio sobre el neopopularismo en la poesía española del siglo XXI, corriente que ha sido objeto de atención crítica creciente en los últimos años.
El trabajo se estructura en cinco capítulos. El primero revisa el concepto de neopopularismo y su pertinencia para el análisis del poemario. El segundo estudia las herencias métricas identificables en el libro. El tercero analiza los vínculos intertextuales con la tradición oral jiennense y con la poesía española del siglo XX. El cuarto examina los elementos de modernidad que distinguen el libro del simple pastiche folclórico. El quinto propone una valoración de conjunto.
2. El neopopularismo en la poesía española contemporánea
El término “neopopularismo” designa en la crítica literaria española una tendencia de la poesía del siglo XX que recupera las formas, los temas y el espíritu de la poesía popular española —el romancero, la canción lírica medieval, la copla andaluza— adaptándolos al gusto estético moderno. La primera generación del neopopularismo la constituyen los poetas del 27: Federico García Lorca con el Romancero gitano (1928), Rafael Alberti con Marinero en tierra (1925) y El alba del alhelí (1927), y en menor medida Antonio Machado, cuya influencia sobre el género es innegable pero más compleja.
En el ámbito andaluz, el neopopularismo tiene una historia especialmente rica. García Lorca utilizó las formas del romancero gitano y de la copla para construir una poética que era al mismo tiempo popular y vanguardista, anclada en el territorio andaluz y universal en su alcance. Alberti, por su parte, combinó la canción medieval castellana con imágenes surrealistas en un diálogo que la crítica ha calificado de “neoclasicismo lúdico” (Jiménez Millán 2010: 78). La tradición neopopularista andaluza se prolonga en la segunda mitad del siglo XX en poetas como Juan de Loxa o Rafael Guillén, y llega hasta el siglo XXI con autores como Juan Carlos Abril.
La pertinencia del concepto de neopopularismo para el análisis de Las huellas de la Sierpe es evidente: el libro de Solís del Río recoge materiales de la tradición oral jiennense —la leyenda de la sierpe, los topónimos del Jaén histórico, las tradiciones festivas— y los incorpora a una poética culta y moderna que no renuncia a las conquistas de la lírica del siglo XX. Sin embargo, el neopopularismo de Solís del Río no es el de García Lorca ni el de Alberti: es el de una poeta del siglo XXI que ha leído a sus predecesores pero ha desarrollado una voz propia.
3. Las herencias métricas: de la décima al verso libre
El análisis métrico de Las huellas de la Sierpe revela una paleta de formas amplia y heterogénea. Las formas identificadas en el libro incluyen: la décima espinela (“Tierra Olivarera”), la terza rima o tercetos encadenados (“Brazo de Mar”), el soneto (“El Mito”, “Draco”, “El cielo no llora”, “Plaza de la Magdalena”), la quintilla (“San Miguel”, “Torre del Concejo”, “Arco San Lorenzo”), el romance octosilábico (“Leyenda”) y el verso libre de extensión variable (“Magdalena”, “Olivo”, “Santo Reino”, “San Andrés”, “Reja de la Capilla”).
La décima espinela es la forma métrica más compleja del libro. Esta estrofa de diez octosílabos con estructura rimática ABBAACCDDC exige un dominio técnico considerable: la rima consonante en ocho versos de ocho sílabas sin palabras de relleno es una prueba difícil para cualquier poeta, incluidos los experimentados. Solís del Río la supera con solvencia en “Tierra Olivarera”, aunque en algún momento la necesidad de la rima produce ligeras tensiones entre la dicción natural y la exigencia formal.
La terza rima de “Brazo de Mar” es, quizás, la forma más ambiciosa del libro. El metro dantesco en endecasílabos españoles tiene una larga tradición en la poesía castellana —Dante en la traducción de Pedro Fernández de Villegas, Lope de Vega, y más tarde la recuperación modernista— pero no es común en la poesía española del siglo XXI. La elección es arriesgada y el resultado es notable: Solís del Río consigue mantener la cadena de rimas encadenadas en un poema de dieciséis versos sin que la dificultad técnica apague el vuelo lírico.
Los sonetos del libro son impecables desde el punto de vista formal. “El Mito” y “Draco” utilizan el esquema ABBA ABBA CDC DCD del soneto petrarquista con mayor rigor que “El cielo no llora” y “Plaza de la Magdalena”, que presentan algunas variantes en la distribución de los tercetos. Esta mayor libertad en los sonetos más personales —”El cielo no llora” es una plegaria cívica, “Plaza de la Magdalena” es el soneto más intimista del libro— no parece un error sino una elección consciente.
4. Los vínculos intertextuales
Las huellas de la Sierpe mantiene un diálogo intertextual múltiple con la tradición poética española y con la tradición oral jiennense. El análisis de estos vínculos permite situar el libro en la red literaria que lo sostiene y lo alimenta.
El más evidente es el diálogo con el Romancero gitano de Federico García Lorca. La presencia de la luna llena, de la niebla y de la noche como elementos de atmósfera; el uso del romance octosílabo con valor narrativo y mítico; la geografía andaluza como territorio donde lo real y lo sobrenatural se superponen: todos estos rasgos remiten a la tradición lorquiana. Sin embargo, el romance de Solís del Río no imita el de Lorca: la autora evita el gongorismo ornamental característico del Romancero gitano y opta por una dicción más sobria y directa.
El vínculo con Antonio Machado es más sutil pero no menos significativo. Los Campos de Castilla (1912) inventaron la geografía emocional como género poético: la tierra no como escenario sino como correlato objetivo de la experiencia interior del sujeto lírico. En Machado, Castilla es tristeza, historia, derrota. En Solís del Río, Jaén es resistencia, raíz, herida que no impide el vuelo. La diferencia de tono —el pesimismo machadiano frente al voluntarismo —”Mujer, sálvate y vuela”— de Solís del Río— señala la distancia que separa a los dos poetas, pero el gesto de hacer del territorio el signo de la experiencia interior es el mismo.
Me perdí en tus ramas
buscando las estrellas.
Encontrando el milagro
del oro acariciando el pan.
Este fragmento de “Olivo” podría estar en Campos de Castilla si Machado hubiera escrito sobre el olivar andaluz y en verso libre. La imagen de la pérdida que se convierte en hallazgo —”me perdí” / “encontrando el milagro”— es machadiana en su estructura, pero la sensorialidad de “el oro acariciando el pan” es completamente de Solís del Río.
El tercer vínculo intertextual relevante es con la tradición oral jiennense, y en particular con el conjunto de cuentos y crónicas del lagarto que tiene en el libro de Martín Lorenzo Paredes Aparicio su manifestación contemporánea más conocida. El lagarto de los Cuentos y crónicas de Paredes Aparicio —animal benévolo, guardián de la ciudad— y la sierpe de Las huellas de la Sierpe —figura ambivalente que puede amenazar y proteger— son dos versiones del mismo mito que el lector jiennense reconocerá como complementarias.
5. Los elementos de modernidad
Los elementos que distinguen Las huellas de la Sierpe de un simple ejercicio de recreación folclórica son precisamente aquellos que pertenecen de manera inequívoca al presente poético de la autora.
El primero es la perspectiva de género. El libro de Solís del Río es un libro feminista no en el sentido programático sino en el sentido vivencial: la sierpe-mujer de “Magdalena”, el cuerpo que sana en “Olivo”, la voz que se dirige al lector con la urgencia de “Mujer, sálvate y vuela” son gestos poéticos que no existían en las fuentes de la tradición y que la autora introduce como la aportación más original del libro.
El segundo elemento de modernidad es el uso del verso libre como forma de la experiencia íntima. La alternancia entre forma fija y verso libre no es una técnica de la tradición española sino una conquista de la poesía moderna: Verlaine, Rimbaud, los simbolistas franceses la introdujeron en Europa, y la poesía española la asimiló con cierto retraso en la primera mitad del siglo XX. Solís del Río la utiliza con conciencia plena de su significado: el verso libre no es un capricho sino una posición.
El tercero es la conciencia del olvido como amenaza contemporánea. El Jaén que Solís del Río canta es un Jaén en peligro: las calles adoquinadas que nadie arregla, los espacios históricos abandonados, la memoria cultural que se erosiona. Esta dimensión de protesta cívica y de urgencia cultural es completamente moderna y no tiene equivalente en las fuentes de la tradición oral que el libro también habita.
6. Conclusiones
Las huellas de la Sierpe de María Ángeles Solís del Río es un libro que confirma, desde la singularidad de un primer libro, la vitalidad del diálogo entre tradición y modernidad en la poesía española contemporánea. La autora construye un poemario que habita la tradición sin ser prisionera de ella: domina las formas métricas clásicas pero no se somete a ellas; recupera el material de la tradición oral jiennense pero lo reinterpreta desde una perspectiva femenina y contemporánea; canta el territorio con el amor de quien lo conoce pero también con la lucidez de quien ve lo que en él se está perdiendo.
El neopopularismo de Solís del Río no es el de García Lorca ni el de Alberti: no busca la esencia mítica de Andalucía ni la pureza de la canción medieval. Es el neopopularismo de alguien que lleva la tradición en el cuerpo y la escribe desde el siglo XXI, con sus urgencias y sus conquistas. Las huellas de la Sierpe es, en este sentido, un libro que pertenece tanto a Jaén como a la poesía española de su tiempo.
Referencias bibliográficas
Alberti, Rafael (1925): Marinero en tierra. Madrid: Biblioteca Nueva.
Eslava Galán, Juan (1991): La leyenda del lagarto de la Malena y los mitos del dragón. Jaén: Universidad de Jaén / Ayuntamiento de Jaén.
García Lorca, Federico (1928): Romancero gitano. Madrid: Revista de Occidente.
Jiménez Millán, Antonio (2010): “Tradición y vanguardia en la poesía del 27: el neopopularismo andaluz”. Cuadernos Hispanoamericanos, 724, 75-92.
Machado, Antonio (1912): Campos de Castilla. Madrid: Renacimiento.
Paredes Aparicio, Martín Lorenzo (2021): Cuentos y crónicas del lagarto de Jaén. Madrid: Ediciones Amaniel.
Solís del Río, María Ángeles (2026): Las huellas de la Sierpe. Madrid: Editorial Poesía eres tú.
Utrera Torremocha, María Victoria (2010): Estructura y teoría del verso libre. Madrid: CSIC.
6. El lugar del libro en la narrativa editorial española del siglo XXI
Un análisis del contexto editorial en el que aparece Las huellas de la Sierpe permite situar el libro en el panorama más amplio de la poesía española contemporánea de autoría femenina. La primera década del siglo XXI fue testigo de una notable expansión de la presencia femenina en el mercado editorial de poesía española: sellos como Visor, Pre-Textos y Renacimiento —los tres grandes de la poesía en España— publicaron a un número creciente de autoras que combinaron las herencias de la tradición con propuestas formales propias.
Este proceso de visibilización tuvo un hito simbólico en 2022, cuando el Premio Reina Sofía de Poesía Española fue otorgado a Raquel Lanseros —primera mujer galardonada con este prestigioso reconocimiento—, lo que señalaba el reconocimiento institucional de una poesía femenina que había tardado décadas en ser admitida en el centro del canon. Las huellas de la Sierpe aparece en 2026, en el contexto de esta mayor visibilidad, y comparte con las tendencias dominantes de la poesía femenina española contemporánea sus principales rasgos: el uso del territorio como materia poética, la reivindicación de la voz femenina en primera persona, la convivencia de formas métricas heredadas y verso libre.
El neopopularismo que el presente trabajo ha analizado en el poemario de Solís del Río no es un arcaísmo sino una respuesta contemporánea a una necesidad contemporánea: ante la globalización cultural que tiende a uniformizar las expresiones artísticas, la poesía de territorio afirma la especificidad de lo local como valor y no como limitación. Este gesto —que comparten autores y autoras de distintas regiones de España, desde la Extremadura de Álvaro Valverde hasta la Galicia de los poetas del BNG— es en sí mismo un proyecto político y cultural: la defensa de la diversidad literaria contra la hegemonía de los centros metropolitanos.
En el caso específico de la poesía jiennense, esta defensa de lo local tiene una dimensión adicional: Jaén es una provincia que sufre una notable invisibilidad cultural en el panorama nacional, pese a ser la mayor productora mundial de aceite de oliva y uno de los territorios con mayor densidad de patrimonio histórico de España. La poesía que nace de ese territorio —desde las décimas sobre el olivar hasta los sonetos sobre la Catedral de Vandelvira— no solo canta su especificidad sino que reclama su lugar en el mapa cultural español. Las huellas de la Sierpe de Solís del Río es, en este sentido, también un acto de reivindicación geopolítica.
Las conclusiones del presente trabajo de fin de grado permiten afirmar que Las huellas de la Sierpe es un libro que supera con creces las expectativas de un debut literario. La solidez técnica demostrada en el manejo de las formas métricas, la coherencia de la propuesta temática, la originalidad del tratamiento del material local y la autenticidad de la voz femenina configuran un poemario que contribuye significativamente tanto a la poesía española contemporánea como al corpus de la literatura jiennense del siglo XXI. El diálogo entre tradición y modernidad que el presente trabajo ha analizado no es una tensión irresuelta sino un equilibrio logrado: uno de los logros más difíciles y más necesarios de la poesía en cualquier tiempo.
El diálogo intergeneracional como estrategia de renovación lírica
Una de las dimensiones más productivas del análisis de Las huellas de la Sierpe es su relación con la tradición poética inmediatamente anterior. No se trata solo del diálogo con los grandes nombres del canon —Lorca, Machado, Hernández— sino con escritores de la propia generación o de la generación inmediatamente precedente que trabajan en un espacio geográfico y cultural compartido. El diálogo con Paredes Aparicio, mencionado en varios poemas de Solís del Río a través de imágenes y motivos paralelos, ilustra este fenómeno: la intertextualidad no siempre busca la autoridad del clásico sino la complicidad del contemporáneo.
Este tipo de intertextualidad horizontal —entre contemporáneos— ha sido estudiada por Hans Robert Jauss en el marco de la estética de la recepción y por Harold Bloom en su teoría de la ansiedad de la influencia, aunque ambos la subordinan a la relación vertical con los precursores canonizados. En la poesía regional española, sin embargo, la intertextualidad horizontal funciona de manera especialmente intensa porque el grupo de escritores que comparte territorio y contexto cultural tiene conciencia de estar construyendo juntos un espacio literario propio, complementario al canon nacional.
Solís del Río aprovecha esa energía colectiva para reforzar su propio proyecto poético. Las huellas de la Sierpe no se lee únicamente como el libro de una autora individual sino como un jalón en una conversación literaria más amplia sobre el territorio, la identidad y la memoria de Jaén. Esta dimensión coral de la poética de Solís del Río es, quizás, su aportación más original a la lírica española contemporánea.
En conclusión, el análisis de la tradición y la modernidad en Las huellas de la Sierpe revela una poética madura, consciente de su deuda con el neopopularismo y capaz de renovarlo mediante procedimientos intertextuales, métricos e imaginísticos de singular eficacia. El libro de Solís del Río no es un epígono del canon sino una propuesta activa de reescritura del mismo desde las coordenadas del siglo XXI.
Nota final: tradición viva
La historia de la poesía española enseña que las tradiciones que perduran son aquellas que se permiten ser transgredidas. El neopopularismo de García Lorca y Rafael Alberti sobrevivió al siglo XX porque sus herederos no se limitaron a imitarlo sino que lo desafiaron y lo transformaron. Las huellas de la Sierpe es la última demostración disponible de ese principio: una obra que respeta profundamente la tradición lírica española y, al mismo tiempo, la desplaza hacia territorios nuevos. Eso, y no otra cosa, es lo que llamamos modernidad en poesía.
La crítica literaria española del siglo XXI tiene ante sí la tarea de reconstruir los mapas del canon con mayor justicia geográfica. Eso implica leer con la misma atención que se dedica a los autores madrileños o barceloneses a quienes escriben desde Jaén, desde Murcia, desde Extremadura o desde cualquier otro territorio que la centralización cultural ha mantenido en los márgenes. Las huellas de la Sierpe de María Ángeles Solís del Río es una demostración de que ese esfuerzo de lectura vale la pena. La obra de María Ángeles Solís del Río demuestra que esa renovación es posible y que la tradición, lejos de ser un peso muerto, puede ser la palanca más poderosa para la creación literaria contemporánea.
La pervivencia del pie de romance se detecta incluso cuando la autora lo deforma deliberadamente: en la décima “Tierra Olivarera”, el verso «inclinando nuestra frente al escuchar tu latido» conserva la musicalidad del octosílabo mientras la tensión sintáctica lo desborda levemente, creando esa incomodidad rítmica que es la marca de la modernidad en diálogo con la tradición.





