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Poesía y positivismo emocional en la España post-pandemia: De la mano de Gloria como síntoma cultural

Pérez-Ayala, Javier. «Capítulo de libro colectivo: poesía y positivismo emocional en la españa post-pandemia en «de la mano de gloria. tributo a gloria fuertes»». DE LA MANO DE GLORIA. tributo a gloria fuertes. 1.ª ed. Spain: Zenodo, 7 de marzo de 2026. https://doi.org/10.5281/zenodo.18900776

Poesía y positivismo emocional en la España post-pandemia: De la mano de Gloria como síntoma cultural

Capítulo de libro colectivo

José Francisco Devís Capilla, De la mano de Gloria. Tributo a Gloria Fuertes. Madrid: Editorial Poesía eres tú, 2026. ISBN: 979-13-87806-31-6.

Resumen

El presente capítulo lee el poemario De la mano de Gloria. Tributo a Gloria Fuertes (2026) de José Francisco Devís Capilla como un artefacto cultural que condensa y expresa algunas de las tensiones ideológicas más características de la España de los años 2020: el auge del discurso del bienestar emocional, la expansión del mindfulness y la psicología positiva como marcos normativos, la demanda social de narrativas de esperanza en el contexto post-pandemia y la reactivación de figuras de la cultura popular como fuentes de autoridad afectiva. A través del análisis del discurso del libro y de su programa poético-filosófico —articulado en torno al concepto de «cambio de mirada»—, el capítulo examina en qué medida este texto reproduce los marcos ideológicos del positivismo emocional dominante, en qué medida los cuestiona o los matiza, y qué condiciones socioculturales explican la demanda del tipo de producción cultural que el libro representa.

Palabras clave: positivismo emocional, poesía post-pandemia, happycracia, psicología positiva, cultura del bienestar, España contemporánea, Byung-Chul Han, Eva Illouz.

 

 

  1. Introducción: un libro en su tiempo

De la mano de Gloria nace en un contexto histórico preciso. El podcast Qué bueno es vivir, en el que los poemas del libro tienen su origen, comienza a publicarse semanalmente en Spotify durante los años que siguen a la pandemia de COVID-19. El libro que recoge esos poemas se publica en 2026, en el centro de una década marcada en España —como en el resto del mundo occidental— por una crisis de salud mental sin precedentes, por el desbordamiento de los servicios sanitarios de salud psicológica, por el auge de las aplicaciones de meditación y mindfulness, por la proliferación editorial de libros de autoayuda, y por la presencia creciente del discurso del bienestar emocional en los medios de comunicación, las redes sociales y el espacio público.

El propio libro tematiza este contexto de manera explícita. El prólogo describe el objetivo del proyecto como el de «cambiar la mirada» frente a la hegemonía informativa del miedo: «Las malas noticias que colonizan los medios de comunicación son un claro exponente de la manipulación desde el miedo. En su podcast te propone que priorices tu mirada en las buenas noticias, en lo bello, en la esperanza, en la alegría». El diagnóstico es preciso: el mundo mediático es un mundo del miedo; la propuesta es una «homeopatía» de esperanza y ternura. En la «Historia de este libro», el autor formula esta misión con una metáfora que condensa su programa: los poemas son «como ella, llenos de ternura, sencillez y esperanza, las homeopatías que necesita el planeta».

El uso del término «homeopatías» —que en sentido literal designa dosis mínimas de un agente para estimular la respuesta del organismo— es culturalmente revelador: apunta a una concepción del arte poético como medicina complementaria, como tratamiento sutil de un malestar difuso. Esta concepción del poema como cura emocional es uno de los síntomas culturales que el presente capítulo se propone examinar.

  1. Marco teórico: el positivismo emocional como ideología contemporánea

2.1 La sociedad del cansancio y la tiranía del rendimiento

Byung-Chul Han publicó La sociedad del cansancio en 2010. El diagnóstico central del libro es que la sociedad contemporánea ha sustituido el paradigma de la disciplina —el «no puedes» de la sociedad foucaultiana— por el paradigma del rendimiento: el «sí puedes». El sujeto del siglo XXI no está oprimido externamente: está auto-explotado, prisionero de la obligación de optimizarse, de ser emprendedor de sí mismo, de rendir en todos los ámbitos de la experiencia —el trabajo, la vida afectiva, el cuerpo, la mente, las emociones. El resultado es el agotamiento: una depresión generalizada, una fatiga estructural del sujeto que ha interiorizado la exigencia de rendimiento sin límite.

En este contexto, el discurso del bienestar emocional —el mindfulness, la gratitud, la psicología positiva— funciona, según Han, no como crítica de la sociedad del rendimiento sino como su complemento funcional: proporciona al sujeto agotado las herramientas para recuperarse y volver a rendir. La meditación, la gratitud y la alegría se convierten en técnicas de gestión del yo orientadas a la restauración de la capacidad productiva. Han denomina este proceso «psicopolítica positiva»: el gobierno de las almas a través de la optimización emocional.

2.2 Happycracia: la obligación de ser feliz

Eva Illouz, en colaboración con Edgar Cabanas, desarrolla en Happycracia (2019) una crítica del «capitalismo de la felicidad»: la conversión de la felicidad en un imperativo moral y social que responsabiliza al individuo de su propio bienestar y desresponsabiliza a las estructuras sociales de los problemas colectivos. La psicología positiva —inaugurada por Martin Seligman a finales de los años noventa— se convierte, en esta lectura crítica, en el soporte científico de una ideología individualista que atribuye el sufrimiento a déficits psicológicos del individuo y prescribe su corrección mediante técnicas de autogestión emocional: la gratitud, el pensamiento positivo, la resiliencia.

La happycracia tiene consecuencias políticas precisas: si el malestar es un problema individual resoluble mediante la actitud correcta, no es un problema social que requiera transformación estructural. El individuo que sufre no necesita justicia o cambio social: necesita cambiar su «mirada».

2.3 Bauman y la liquidez de las identidades colectivas

Zygmunt Bauman describe en su obra sobre la «modernidad líquida» la disolución de los vínculos colectivos —la clase, el barrio, la familia extensa, los sindicatos, los partidos— y su sustitución por identidades individuales frágiles, flexibles y precarias. En la modernidad líquida, el individuo es responsable de construir su propia identidad y de gestionar su propio bienestar sin apoyos estructurales estables. Esta condición produce un malestar de fondo —la ansiedad de la precariedad identitaria— para el que el discurso del bienestar emocional y la psicología positiva ofrecen respuestas individualizadas.

Desde la perspectiva de Bauman, la demanda social de narrativas de esperanza como las que el libro de Devís ofrece no es el síntoma de una sociedad optimista: es el síntoma de una sociedad ansiosa que necesita ser tranquilizada y reconfortada porque los vínculos que antes proveían seguridad se han disuelto.

 

 

  1. El «cambio de mirada» como concepto ideológico central

El concepto vertebrador del libro —el «cambio de mirada»— merece un análisis específico desde la perspectiva de la ideología. El sintagma aparece en el prólogo, en la «Historia de este libro» y en los retales de filosofía con una frecuencia que lo convierte en el lema del proyecto. Su significado es, en apariencia, simple: se trata de orientar deliberadamente la atención hacia los aspectos positivos de la experiencia en lugar de hacia los negativos. Frente a un mundo mediático dominado por las «malas noticias», el libro propone cultivar la percepción de lo bello, lo agradecido, lo esperanzador.

El prólogo formula esta propuesta con términos militares de baja intensidad: «Contamos contigo hermano / contamos contigo hermana / que puedes cambiar el mundo / si tú cambias la mirada». La ecuación es notable: cambiar el mundo equivale a cambiar la mirada. El cambio es individual, interior, perceptivo; no estructural, colectivo ni político.

Esta ecuación es, precisamente, el núcleo ideológico que las críticas de Han, Illouz y Bauman señalan como problemático. Si el mundo puede cambiarse cambiando la mirada individual, la transformación social se convierte en una suma de transformaciones personales: el cambio político queda subsumido en el cambio psicológico. La injusticia no necesita ser combatida: necesita ser percibida de otra manera. El sufrimiento no necesita ser eliminado: necesita ser aceptado con otra actitud.

Sin embargo, el libro no es ideológicamente homogéneo en este punto, y esa heterogeneidad es uno de sus rasgos culturalmente más interesantes.

  1. Las tensiones ideológicas del libro

4.1 La alegría como resistencia, no como adaptación

El retal del poema 21, «Antídoto», introduce una distinción que problematiza la lectura ideológica más simple del libro. La alegría no se presenta aquí como adaptación al malestar o como técnica de bienestar individual, sino como acto de resistencia política:

«La historia, la filosofía y la vida cotidiana nos muestran que la alegría no es solo un estado de ánimo pasajero sino una fuerza capaz de sostener, inspirar. Es un acto de resistencia, una manera de afirmar la vida cuando todo invita a rendirse. La alegría no es evasión ni frivolidad. Es, en realidad, un modo profundo de resistencia frente a la adversidad. Allí donde el dolor y la opresión buscan cerrar caminos, la alegría abre rutas de esperanza. Allí donde se pretende imponer miedo, surge la risa que libera.»

Esta formulación de la alegría como resistencia —próxima a la tradición de los carnavales medievales estudiada por Bajtín, a la alegría política de los movimientos de liberación, a la risa como arma de subversión del poder— introduce una dimensión crítica que no es reductible al positivismo emocional individualista. La alegría que resiste no es la alegría que se adapta: es la alegría que afirma la vida frente a las fuerzas que quieren negarla. Esta distinción es filosóficamente relevante y culturalmente significativa.

4.2 El contrato social ampliado: de la gestión del yo a la comunidad solidaria

El retal del poema 18, «Que tus manos estén listas», es el más explícitamente político del libro. Después de resumir el contrato social rousseauniano, el autor propone superarlo con un ideal de comunidad que va más allá de la gestión institucional:

«Está bien, pero ahora el cambio de mirada que proponemos nos lleva al reto de una nueva sociedad en la que los vecinos se preocupen unos de otros, estén pendientes de los mayores, acojan al extranjero, estén atentos a las necesidades, prestos a escuchar al que lo necesita. Esa es la nueva sociedad, ese es el nuevo contrato social.»

El ideal que el libro propone no es solo el de la gestión del yo emocional: es el de una comunidad de cuidado mutuo. Y el poema correspondiente desarrolla ese ideal en el discurso de Mamá gallina, que instruye a Rollo el pollo:

«”No importa lo que tú hagas / sino que estés preparado / que tus manos estén listas / que estés atento al de al lado / que compartas tu mirada / que le ofrezcas un abrazo / si lo ves triste o perdido / que estés pendiente y escuches / a aquel que por lo que sea / precise ser escuchado / que hagas compañía al solo / que recibas como en casa / al que viene desplazado / con la mochila repleta, de pasado.»

La enumeración de los destinatarios del cuidado —el triste, el perdido, el solo, el desplazado, el desesperado— es la enumeración de los excluidos del sistema, de los que la modernidad líquida ha dejado atrás. El poema no les propone que cambien su mirada: les propone recibir el cuidado del otro. La responsabilidad es del que puede dar, no del que sufre. Esta inversión es políticamente significativa: aquí el positivismo emocional se transforma en ética del cuidado.

4.3 La inclusión del excluido: el inmigrante, el delincuente, el gañán

El poema 17, «La única verdad», es el más políticamente arriesgado del libro. En el seno de una cadena de personificaciones sobre la interdependencia budista —Lola la ola, Rosa la hoja, Elena la vela—, el poema introduce una enumeración de figuras sociales excluidas que rompe el tono contemplativo y exige al lector una identificación incómoda:

«Siente al que viene en patera / al pobre, al loco, al gañan / al delincuente, a tu hermano / al que no sabes que está / al que te importa una mierda / al que te da un poco igual / como parte de ti mismo / es la única verdad.»

El uso de «al que te importa una mierda» y «al que te da un poco igual» son expresiones que reproducen el punto de vista indiferente del lector para interpelarle desde dentro. No es un poema de buenas conciencias: es un poema que saca a la superficie la indiferencia real del lector ante el otro y la convierte en objeto de crítica. Esta operación está más próxima a la retórica del compromiso social —Brecht, el Fuertes de «Poeta de guardia»— que al positivismo emocional de la autoayuda.

  1. El libro como artefacto mediático: el podcast como forma cultural post-pandemia

Uno de los rasgos más significativos del libro como artefacto cultural es su origen en un podcast. De la mano de Gloria no nace como libro: nace como contenido de audio distribuido en Spotify con una periodicidad semanal y una duración máxima de 12 minutos por episodio. El libro es, en sentido estricto, la cristalización impresa de un producto mediático diseñado para el consumo digital.

Este origen tiene consecuencias formales y culturales relevantes. En cuanto a lo formal, los poemas están diseñados para la escucha oral, no para la lectura silenciosa. La rima regular, el ritmo sostenido, la brevedad y la claridad sintáctica responden a los requisitos del medio sonoro. En cuanto a lo cultural, el podcast como forma es uno de los fenómenos mediáticos más característicos de la post-pandemia: durante los confinamientos de 2020, el consumo de podcasts creció exponencialmente en España y en el mundo, convirtiéndose en un formato de acompañamiento, de compañía en la soledad doméstica, de comunidad virtual en tiempos de distancia física.

El libro explicita este contexto cuando el autor describe el objetivo del podcast: «En su podcast te propone que priorices tu mirada en las buenas noticias, en lo bello, en la esperanza, en la alegría». El diagnóstico de un mundo mediático colonizado por las malas noticias es, precisamente, el diagnóstico que la experiencia pandémica hizo masivo: meses de información saturada por cifras de muertes, curvas de contagios y noticias de colapso institucional crearon una demanda masiva de espacios mediáticos de esperanza, gratitud y reconexión con lo positivo. Qué bueno es vivir es una respuesta directa a esa demanda.

La decisión de «recopilar un pequeño puñado de poemas para lanzar al viento pétalos de energía positiva» —como el prólogo describe la propuesta de los oyentes del podcast— es también una operación cultural característica de la post-pandemia: la conversión del contenido digital efímero en objeto físico permanente, la materialización del vínculo afectivo creado en el espacio virtual.

  1. La recuperación de Gloria Fuertes: nostalgia, autoridad afectiva y canon popular

6.1 La función cultural de Gloria Fuertes en el imaginario español

La elección de Gloria Fuertes como modelo y vehículo del proyecto de Devís no es casual desde el punto de vista cultural. Gloria Fuertes (1917-1998) ocupa en el imaginario cultural español un lugar singular: es simultáneamente una figura de la infancia —asociada al programa televisivo Un globo, dos globos, tres globos de los años setenta—, una poeta de prestigio reconocido en el canon literario, y una figura de resistencia social —su poesía comprometida, su feminismo avant la lettre, su testimonio de la precariedad— que ha sido reivindicada en las últimas décadas como un referente de la cultura popular progresista.

El propio Devís narra el mecanismo de activación afectiva de esa figura con precisión: «La he visto en dos entrevistas y la recuerdo someramente recitando sus poemas sencillos y cercanos que hablaban de la amistad, de los animales y de la vida cotidiana, con esa voz de terciopelo ajado en el programa de los años 70 “Un globo, dos globos, tres globos”». La asociación de Fuertes con la infancia, con la televisión en blanco y negro, con una voz físicamente característica es el mecanismo de la memoria afectiva: evocar a Fuertes es evocar un tiempo anterior a la complejidad adulta, un tiempo de confianza, ternura y simplicidad.

6.2 La nostalgia como recurso cultural post-pandémico

La apelación a una figura del pasado cultural como fuente de autoridad afectiva y de reconstitución del vínculo es uno de los mecanismos de la nostalgia como recurso cultural, que los sociólogos de la cultura han documentado como respuesta típica a los períodos de crisis y desorientación colectiva. En la España post-pandémica, la reivindicación de figuras culturales del pasado —músicos, escritores, personajes televisivos— responde a una búsqueda de continuidad y estabilidad en un presente de incertidumbre.

La dedicatoria del libro apunta en esta dirección: «A Reme Margalef, a quien no llegué a tiempo de conocer y que, sin yo saberlo, me envió a Gloria Fuertes para que sus hijos volvieran a escucharla». La idea de que alguien que murió «envía» a Gloria Fuertes a los vivos, de que hay un hilo invisible que conecta a los difuntos con los lectores a través de la poesía, es característica de una concepción del arte como puente entre los mundos, como herramienta de elaboración del duelo y de reconstitución de la comunidad.

6.3 El fenómeno de confusión autoral como indicador cultural

El episodio narrado por Devís en la «Historia de este libro» —la encuesta a los oyentes del podcast que votaron mayoritariamente que el poema «Ay que risa Basilisa» era de Gloria Fuertes— es un indicador cultural relevante. La confusión autoral no es solo un testimonio del éxito estilístico del proyecto: es la señal de que un repertorio de recursos poéticos asociados a una voz del pasado está tan profundamente instalado en el imaginario colectivo que el lector contemporáneo lo reconoce como «auténtico» sin necesidad de verificación. La autenticidad de Fuertes —su tono, su léxico, su rima— se ha convertido en un código cultural compartido que el lector activa automáticamente.

Este fenómeno tiene implicaciones para la sociología de la cultura: la durabilidad de ciertos estilos poéticos en el imaginario colectivo no depende solo de su calidad literaria, sino de su asociación con experiencias afectivas fundacionales —la infancia, la televisión, la voz de la madre leyendo en voz alta— que el lector adulto convoca como fuentes de bienestar emocional en los momentos de crisis.

  1. El discurso del bienestar: reproducción y fractura

7.1 Los elementos de reproducción ideológica

El libro reproduce varios de los elementos centrales del discurso del positivismo emocional tal como lo describen Illouz y Han. La responsabilización individual del bienestar aparece en múltiples poemas: en «Sale el sol», la aceptación de lo inevitable se presenta como una elección del individuo («Y tú puedes resistirte / porque sea diferente / o lo puedes aceptar»); en «Ámate a tu manera», la paz interior se presenta como resultado de la actitud correcta del yo («Confía en ti / es lo que tienes / ámate a tu manera»); en «Si quieres, me quieres», el amor propio se presenta como condición de posibilidad de toda relación («Si te quieres no necesitas que el amor de los demás te valide»).

La naturalización neurocientífica del bienestar emocional —característica de la happycracia según Illouz— aparece en varios retales del libro. El retal del poema 1 presenta el abrazo como práctica validada por la ciencia: «La liberación de oxitocina, conocida como “la hormona del amor”, genera sensaciones de bienestar y reduce los niveles de cortisol, “la hormona del estrés”». El retal del poema 26 presenta la música como estímulo neurológico: «Tu cerebro libera dopamina, la sustancia del placer y la motivación. Tu cuerpo produce endorfina y oxitocina, las hormonas del bienestar y del vínculo». En ambos casos, la legitimación científica de la experiencia emocional reproduce el gesto típico de la psicología positiva: la ciencia certifica lo que el sentido común ya sabe y lo convierte en prescripción.

El minimalismo como filosofía de vida aparece en el retal del poema 5 con la cita de un eslogan que es uno de los más difundidos del discurso contemporáneo del bienestar: «”Menos es más”». La referencia al Shinrin-Yoku japonés en el retal del poema 8 («La expresión japonesa Shinrin Yoku significa disfrutar de la atmósfera del bosque o bañarse en bosque») es otro indicador de la asimilación de tradiciones de bienestar orientales por el mercado cultural occidental post-pandémico, en el que el «baño de bosque» se ha convertido en una práctica terapéutica de moda.

 

 

7.2 Los elementos de fractura y tensión

Sin embargo, el libro contiene también elementos que fracturan el discurso del positivismo emocional desde dentro. El más significativo es la presencia del cuerpo y del dolor como realidades irreductibles que no pueden ser resueltas con la actitud correcta.

El poema 2, «Ay que risa Basilisa», no presenta la risa como negación del dolor sino como respuesta activa ante él: «Aunque estés triste y cansado / ten a mano una sonrisa / desenfúndala sin prisa / y ante el dolor, aunque duela, improvisa». La aclaración «aunque duela» es crucial: el dolor no desaparece con la risa; la risa es la respuesta que el individuo construye en presencia del dolor, sin negarlo. Esta es una diferencia filosóficamente importante respecto al positivismo emocional que niega o minimiza el sufrimiento.

El poema 7, «Si quieres, me quieres», es explícitamente anti-idealista en su presentación del amor propio. El yo lírico no se describe como un sujeto perfectible en proceso de mejora continua —el sujeto del positivismo emocional— sino como un sujeto limitado, físicamente imperfecto, que comete errores:

«Cuando yo la cago / se ríe la gente / y yo me perdono / si quieres, me quieres. / Aunque no fue fácil… / Aprendí a quererme / que ya es suficiente.»

El verso «que ya es suficiente» es, en el contexto del discurso del rendimiento que describe Han, una declaración de resistencia: frente a la exigencia de mejora continua, el poema proclama que el yo, tal como es, ya es suficiente. No necesita optimizarse.

 

 

7.3 La alegría colectiva frente a la felicidad individual

Uno de los rasgos más llamativos del libro desde el punto de vista de la crítica del positivismo emocional es la persistencia de una dimensión colectiva de la alegría que no es reductible al bienestar individual. El retal del poema 22, «La cita», lo formula con claridad: «Si la alegría se multiplica al compartirse, hay que fomentarla. Cambiar la mirada implica fomentar la alegría, no el miedo. Implica crear espacios y oportunidades para que las personas se reúnan y disfruten de experiencias positivas juntas».

La alegría compartida —la que se multiplica al repartirse, la que crea comunidad, la que «proporciona un sentido de pertenencia y apoyo emocional» — es una categoría que el positivismo emocional individualista tiende a ignorar. La psicología positiva de Seligman trabaja fundamentalmente con el individuo: sus prescripciones son técnicas personales. El libro de Devís, en cambio, propone en varios momentos una alegría que solo se realiza en la relación con el otro. Esta dimensión comunitaria de la alegría acerca el proyecto a la ética del cuidado más que al positivismo emocional en sentido estricto.

  1. La forma poética como elección ideológica

La decisión de vehicular el programa filosófico del libro a través de la poesía —y concretamente de la poesía en el estilo de Gloria Fuertes— no es ideológicamente neutra. La poesía de Fuertes es una poesía que se dirige a todos, que no requiere capital cultural previo para ser comprendida y disfrutada, que usa la lengua de la calle y del mercado, que hace reír y que hace pensar sin imponer la separación entre ambos registros. Esta es una elección política: usar una forma accesible para llegar a lectores que no frecuentan la poesía.

El prólogo formula esta elección con una invitación que es también una declaración de intenciones: «Te invito a que leas cada poema con la voz de terciopelo ajado de Gloria Fuertes, sin perder de vista la ilustración correspondiente y te dejes invadir de la ternura y la autenticidad de un Ser del que tantos estamos enamorados». La instrucción de leer con la voz de Gloria Fuertes —no con la propia, sino con la de una figura reconocida y amada— es la instrucción de activar un código cultural compartido que permite al lector acceder al contenido filosófico desde un espacio de confianza y afecto previo. El capital cultural de Fuertes se pone al servicio del lector que no tiene capital cultural propio para acceder a la filosofía: es una operación de democratización del pensamiento filosófico a través de la forma poética popular.

Desde la perspectiva de Bauman, esta operación tiene una lectura ambivalente: puede ser una forma de construir comunidad en un momento de liquidez y desvinculación, una creación de «puntos calientes» de afecto colectivo en un mundo de identidades frías y flexibles. O puede ser una forma de proveer al individuo desvinculado de un sustituto afectivo barato —la ternura poética de Fuertes— en lugar de restablecer los vínculos comunitarios reales que la modernidad líquida ha disuelto.

  1. De la mano de Gloria en el ecosistema cultural de la España post-pandemia

9.1 El libro como nodo en una red de prácticas de bienestar

De la mano de Gloria no es un libro aislado: es un nodo en una red de prácticas y productos culturales que comparten el mismo espacio ideológico. El podcast Qué bueno es vivir en Spotify, el libro impreso, las ilustraciones del pintor Juan José Lorente, la figura de Gloria Fuertes como autoridad afectiva, la editorial Poesía eres tú como plataforma de una poesía de orientación positiva: todos estos elementos forman un ecosistema cultural coherente cuyo denominador común es la producción y distribución de bienestar emocional a través de formas artísticas accesibles.

Este ecosistema tiene paralelos claros en el mercado editorial y cultural español de los años 2020: la proliferación de poemarios de temática emocional y espiritual, el éxito de las ediciones ilustradas de poesía, la expansión de los podcasts de meditación y filosofía práctica, la creciente sección de «bienestar» en las librerías que ha absorbido géneros antes diferenciados (autoayuda, espiritualidad, mindfulness, filosofía popular) en un continuum temático reconocible.

9.2 La pandemia como acelerador de la demanda

La pandemia de COVID-19 funcionó como acelerador de tendencias que ya estaban presentes en el mercado cultural español. El confinamiento de 2020, con sus millones de personas encerradas en sus hogares frente a las pantallas, produjo un incremento masivo del consumo de contenidos digitales de bienestar —podcasts de meditación, libros de autoayuda descargados en formato electrónico, cursos online de yoga y mindfulness. Pero produjo también algo más profundo: la constatación masiva de la precariedad de los vínculos afectivos, de la fragilidad de la salud mental, de la necesidad de narrativas de esperanza en un contexto de crisis colectiva sin precedentes.

El autor del libro narra cómo el proyecto nació precisamente en ese contexto de demanda de buenas noticias: «Todo empezó como un juego», pero el juego respondía a una necesidad real. La frase «semanario de buenas noticias cuyo objetivo proclamado es ayudar a “cambiar la mirada”» describe un nicho de mercado que la pandemia creó y que el libro viene a satisfacer: la necesidad de un contrapeso semanal a la inundación de malas noticias.

9.3 El lector implícito del libro

El análisis del discurso del libro permite inferir el perfil del lector al que se dirige. Es un lector adulto —no infantil, aunque la forma poética sea accesible— con una relación afectiva establecida con Gloria Fuertes, probablemente a través de la memoria televisiva de la infancia. Es un lector que consume podcasts de bienestar en plataformas digitales, que está familiarizado con términos como «atención plena», «desapego», «gratitud» y «amor propio», que no tiene formación filosófica pero está interesado en la filosofía práctica. Es un lector que sufre el malestar difuso de la modernidad líquida —la soledad, la ansiedad, la sensación de falta de sentido— y que busca en la cultura herramientas para gestionarlo.

Este lector es el sujeto que Han describe como «sujeto de rendimiento agotado» y que Illouz describe como «consumidor de happycracia». Pero es también —y esta es la tensión que hace interesante el libro— un sujeto que puede ser interpelado por el poema 17, que le habla del inmigrante en patera y del «que te importa una mierda», o por el poema 18, que le exige estar «pendiente y escuches / a aquel que por lo que sea / precise ser escuchado». El lector implícito del libro no es solo un consumidor de bienestar: es también un ciudadano al que el libro apela para que cuide de los demás.

  1. Evaluación: ¿reproduce o cuestiona el positivismo emocional?

La pregunta central del presente capítulo —si el libro reproduce o cuestiona los marcos ideológicos del positivismo emocional dominante— tiene una respuesta compleja. El libro hace las dos cosas, en proporciones variables según el poema y el retal que se examine.

Reproduce el positivismo emocional en sus procedimientos de naturalización neurocientífica de las emociones, en su énfasis en la responsabilidad individual del bienestar, en su vocabulario del «cambio de mirada» que puede leerse como despolitización del sufrimiento, y en su recurso a productos culturales de bienestar de amplia difusión (el Shinrin-Yoku, el mindfulness, el minimalismo).

Cuestiona o matiza el positivismo emocional al presentar la alegría como resistencia política y no solo como adaptación individual, al exigir al lector la identificación con los excluidos del sistema, al proponer una ética del cuidado comunitario que va más allá de la gestión del yo, y al usar el humor físico y coloquial —el cuerpo imperfecto, el error, la imperfección— para resistir el ideal de optimización del sujeto.

Lo que resulta más interesante desde el punto de vista de la sociología de la cultura no es el balance entre reproducción y cuestionamiento ideológico, sino el hecho de que el libro sea, en sí mismo, la prueba de que el positivismo emocional como discurso cultural no es monolítico. Hay versiones del mismo —la del rendimiento optimizado, la del individuo que gestiona sus emociones para rendir mejor— que merecen la crítica de Han e Illouz. Pero hay otras versiones —la alegría como resistencia, el cuidado mutuo como nuevo contrato social, la gratitud como práctica de atención al detalle— que no son reducibles a la ideología del capitalismo emocional. El libro de Devís opera en esta segunda versión más que en la primera, aunque no de manera completamente consciente ni sistemática.

 

 

 

  1. Conclusiones

De la mano de Gloria es un artefacto cultural que cristaliza algunas de las demandas emocionales y culturales más características de la España post-pandémica: la necesidad de narrativas de esperanza frente a la saturación mediática del miedo, la búsqueda de comunidad en tiempos de liquidez y desvinculación, la reivindicación de figuras del pasado cultural como fuentes de autoridad afectiva y de estabilidad identitaria, y la demanda de formas artísticas accesibles que vehiculen filosofía práctica sin exigir capital cultural previo.

El libro reproduce elementos del positivismo emocional dominante, pero los tensiona desde dentro con una concepción de la alegría como resistencia y del cuidado como ética comunitaria que no es reducible a la ideología de la happycracia. Su valor como síntoma cultural no reside en su coherencia ideológica —que es parcial— sino en su capacidad de expresar las contradicciones de una sociedad que necesita ser consolada pero también que ser interpelada, que quiere bienestar pero también sentido, que busca gratitud por lo que tiene pero que no puede dejar de sentir la presencia de los que no tienen nada.

El verso final del poema 20, «Si tú cambias la mirada», resume con precisión inadvertida la ambivalencia del libro: «que puedes cambiar el mundo / si tú cambias la mirada». La frase puede leerse como una proclama del positivismo emocional individualista —el mundo cambia cuando cambia mi percepción— o como una invitación a la responsabilidad personal ante el cambio colectivo —el mundo cambia si yo cambio mi actitud hacia él y actúo en consecuencia. Las dos lecturas son posibles. Su coexistencia en un mismo verso es el síntoma más preciso de la condición cultural del libro: un texto que quiere todo a la vez, que no resuelve las tensiones sino que las habita, y que en esa habitación refleja, con más fidelidad de la que probablemente pretende, el estado de ánimo de su tiempo.

Bibliografía

Bauman, Zygmunt. Modernidad líquida. Traducción de Mirta Rosenberg. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2003.

Cabanas, Edgar, e Illouz, Eva. Happycracia. Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas. Traducción de Albino Santos Mosquera. Barcelona: Paidós, 2019.

Devís Capilla, José Francisco. De la mano de Gloria. Tributo a Gloria Fuertes. Madrid: Editorial Poesía eres tú, 2026.

Han, Byung-Chul. La sociedad del cansancio. Traducción de Arantzazu Saratxaga Arregi y Daniel Innerarity. Barcelona: Herder, 2012.

Han, Byung-Chul. Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Traducción de Alfredo Bergés. Barcelona: Herder, 2014.

Illouz, Eva. Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo. Traducción de Joaquín Ibarburu. Madrid: Katz, 2007.

Seligman, Martin E. P. La auténtica felicidad. Traducción de Mercedes García Rubio. Barcelona: Ediciones B, 2003.

Seligman, Martin E. P. Florecer. La nueva psicología positiva y la búsqueda del bienestar. Traducción de Alejandro Pareja Rodríguez. México: Océano, 2011.

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