
Título: LO QUE VEO MIENTRAS DUERMO
Autor: Roberto Pepió Martínez
Año de Publicación: 2026
Colección: Poesía eres tú
ISBN-13: 978-84-123456-7-8
Editorial: Poesía eres tú
PVP: 20 Euros (IVA Incluido).
Nº Pag. 220
RESEÑA:
Lo que veo mientras duermo
Reseña
Roberto Pepió Martínez · Ediciones Amaniel, 2026
Hay novelas que buscan confortar al lector y novelas que buscan perturbarlo. “Lo que veo mientras duermo” pertenece con decisión a la segunda categoría. Roberto Pepió Martínez presenta una ópera prima que invita a desconfiar de todo: de la percepción de sus personajes, de la narración misma, de la posibilidad de que exista una verdad única sobre lo sucedido. La novela comienza a las 21:23 con Beatriz, estudiante de medicina, estudiando para un examen en su piso de Madrid. Es la última noche de su vida. El lector lo sabe antes que la propia protagonista porque ya ha estado en esa habitación —desde otro ángulo, en otra conciencia.
La novela construye su intriga alrededor de una pregunta insistente: ¿dónde termina la alucinación y comienza la realidad? Álex Marrero sufre parálisis del sueño —incapacidad de mover el cuerpo mientras la mente está despierta— y en esos momentos entre sueño y consciencia ve escenas de crímenes que pueden no estar sucediendo o que puede estar presintiendo. A las 3:02 de la madrugada, empapado en sudor, se pregunta: «¿Y si no estoy soñando? ¿Y si lo que veo está pasando de verdad?» La pregunta no tiene respuesta fácil. El libro tampoco la da.
Pol Casals, inspector joven en su primer caso de envergadura, llega a la escena del crimen con la placa que “pesa menos de lo que esperaba”. Examina la habitación de Beatriz y anota lo que ve: «La escena es limpia en su brutalidad. No hay desorden. Hay intención.» A su lado, Javier Roldán, inspector mayor con décadas de experiencia, observa con una quietud que el lector aprende a leer como algo más que experiencia. “Bienvenido al juego, inspector”, le dice al joven Casals. La ambigüedad de esa bienvenida no se resolverá hasta el final, y aun entonces quedará abierta.
Lo que hace singular esta novela es la forma en que Pepió trama estos tres destinos. No avanza hacia revelación final que aclare quién sabe qué ni qué fue real. En lugar de ello, construye un laberinto donde la verdad institucional, la verdad psicológica y la verdad de lo que realmente sucedió nunca convergen completamente. El efecto es desorientador. Esa desorientación es la propuesta: en sistemas donde el poder está distribuido y la corrupción es sistémica, no hay perspectiva desde la que toda claridad sea posible.
La prosa de Pepió es precisa sin ser fría. «La noche no llega de golpe. Se instala. El ruido baja y la casa empieza a sonar distinta. El aire pesa.» Cuatro frases breves que construyen una atmósfera completa. Los diálogos no explican: insinúan. Las tensiones entre personajes se revelan en lo no dicho tanto como en lo dicho. Para lectorado que busca thriller psicológico con pretensiones literarias, sin renuncia a la intriga de trama, “Lo que veo mientras duermo” es propuesta rigurosa. Para lectorado que necesita resolución narrativa clara, la novela puede resultar frustrante. Ambas reacciones son válidas; ambas están implícitas en la propuesta del libro.
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