RESUMEN
Este artículo analiza las herencias del noir en Lo que veo mientras duermo (Ediciones Amaniel, 2026) de Roberto Pepió Martínez, examinando la línea de transmisión que va desde la novela negra de la Transición española, representada paradigmáticamente por la saga Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán, hasta el thriller psicológico de los años veinte del siglo XXI. Se argumenta que Lo que veo mientras duermo hereda del noir español la dimensión crítico-social, la opacidad moral y el pesimismo sobre las instituciones, pero transforma esas herencias desplazando el foco desde la denuncia explícita hacia la representación de un sujeto cuya capacidad de conocer y narrar está comprometida por un trastorno psicológico. Esta transformación refleja los cambios en la novela negra española desde la Transición hasta la actualidad.
Palabras clave: novela negra española, Manuel Vázquez Montalbán, Pepe Carvalho, thriller psicológico, herencia noir, Roberto Pepió Martínez, Transición española.
1. INTRODUCCIÓN
La novela negra española tiene una historia peculiar, marcada por su desarrollo tardío y por el condicionamiento histórico de la dictadura franquista. José F. Colmeiro (1994) y los estudios publicados en la revista Iberoamericana han señalado que el género no pudo desarrollarse en España con la misma naturalidad que en Francia, Gran Bretaña o los Estados Unidos mientras el régimen dictatorial restringía la representación crítica de la realidad social. La Transición democrática abrió el espacio para una narrativa criminal que podía por fin explorar la vida de la España contemporánea con la mirada oblicua y desmitificadora que el noir anglosajón había desarrollado desde los años treinta.
En ese contexto, la figura de Manuel Vázquez Montalbán fue fundamental. Su detective Pepe Carvalho, que protagoniza una serie de novelas iniciada en 1972 y continuada hasta la muerte del autor en 2003, se convirtió en el paradigma del detective español: un intelectual desengañado, comprometido con una izquierda que desconfía del poder aunque a veces lo ejerce, que investiga crímenes que son también metáforas del estado de la sociedad española en cada momento histórico. Swati Babbar, en su análisis de la serie Carvalho, señala que Montalbán “logra sobrepasar los límites de la policiaca en su manifestación tanto clásica como negra”, produciendo novelas que son “crónicas de la realidad socio-política de España”.
¿Qué queda de esa herencia en Lo que veo mientras duermo de Roberto Pepió Martínez, una novela publicada en 2026 por un autor valenciano que pertenece a una generación que no vivió la Transición? La respuesta a esa pregunta es el objeto del presente artículo.
2. LA NOVELA NEGRA ESPAÑOLA DE LA TRANSICIÓN: COORDENADAS
Los estudios publicados en la revista MVM por investigadores escandinavos que han abordado la novela negra española de la Transición señalan que “la Transición democrática trae consigo los condicionamientos políticos, editoriales y socio-históricos necesarios para que la narrativa criminal eclosione” en España, y que las propuestas de Vázquez Montalbán y Juan Madrid se erigen como “elemento de reflexión crítica” sobre los hitos de la Transición “en torno a cuatro ejes principales”: la pervivencia de personalidades franquistas en puestos de influencia, la corrupción del sistema político, la crisis de la izquierda y la transformación acelerada de la sociedad urbana.
Emilio Ramón García, en su análisis de las miradas noir de Barcelona (Dicenda, 2014), subraya que Vázquez Montalbán “hace que su personaje estrella, angustiado por la crisis de valores, abandone la ciudad”, en una maniobra que expresa la derrota del proyecto de cambio social de la izquierda ante el avance del capitalismo globalizado. Esta dimensión de desengaño y crítica social es uno de los rasgos que la novela negra española hereda del hard-boiled norteamericano y adapta al contexto específico de la sociedad española posfranquista.
La genealogía de la novela negra española no se detiene en Vázquez Montalbán: Lorenzo Silva, Alicia Giménez Bartlett y, más recientemente, Dolores Redondo han continuado y transformado esa tradición, incorporando nuevas preocupaciones sociales, nuevas perspectivas de género y nuevas geografías literarias. Lo que veo mientras duermo se inscribe en la misma genealogía, aunque con una transformación significativa del modelo.
3. DE LA CRÍTICA SOCIAL A LA CRISIS SUBJETIVA
La transformación más significativa que Lo que veo mientras duermo opera respecto a la herencia noir española es el desplazamiento desde la crítica social explícita hacia la exploración de la crisis subjetiva. En las novelas de Vázquez Montalbán, el crimen que Carvalho investiga es una metáfora legible de la corrupción social: el crimen y el criminal son síntomas de un sistema enfermo cuya enfermedad el detective ilumina con su investigación, aunque sin poder curarla. En Lo que veo mientras duermo, en cambio, el crimen, si es que hay un crimen, está oscurecido no por las maniobras de los poderosos sino por la incapacidad del narrador para distinguir lo que ha visto de lo que ha soñado.
Esta interiorización del misterio no elimina la dimensión social de la novela, sino que la desplaza y la complejiza. La opacidad de las instituciones que el narrador intenta navegar es real, no un producto de su parálisis del sueño: el sistema administrativo que le cierra las puertas es tan opaco para él como para cualquier ciudadano en su situación. Pero la incapacidad de conocer la verdad de lo ocurrido no puede atribuirse únicamente a esa opacidad externa: también tiene una fuente interna, la perturbación de la percepción y la memoria del narrador.
Esta doble fuente de opacidad, externa e interna, sistémica e individual, es lo que distingue la propuesta de Pepió Martínez del modelo noir clásico. En el noir de Vázquez Montalbán, aunque el detective tenga sus propias limitaciones, la corrupción es claramente sistémica y el detective es el portador de una razón crítica que, aunque impotente para cambiar el mundo, puede al menos nombrarlo. En Lo que veo mientras duermo, la razón crítica del protagonista está comprometida por su propia patología: no puede estar seguro de que lo que cree haber visto no sea una alucinación.
4. HERENCIAS FORMALES: CIUDAD, TIEMPO Y PERSPECTIVA
Más allá de la dimensión temática, la herencia noir en Lo que veo mientras duermo se manifiesta también en elementos formales y de ambientación. La novela comparte con el noir español la preferencia por el espacio urbano como escenario de la trama: la ciudad, con sus zonas de luz y sombra, sus barrios gentrificados y sus márgenes olvidados, es el paisaje en que se desarrolla la acción. Este espacio urbano no es un mero telón de fondo sino un elemento activo de la narración, un territorio que tiene su propia lógica y que condiciona las posibilidades de acción y conocimiento del protagonista.
La gestión del tiempo es otro rasgo en que la herencia noir se manifiesta. El noir clásico trabaja frecuentemente con analepsis, con el pasado que irrumpe en el presente y que la investigación intenta reconstruir. En Lo que veo mientras duermo, esta estructura temporal se complica por la parálisis del sueño: el pasado que el narrador intenta reconstruir está contaminado por recuerdos de origen incierto, y la distinción entre lo que ocurrió y lo que el narrador soñó que ocurrió es parte del problema narrativo central.
La perspectiva narrativa, siempre central en el noir, adquiere en Lo que veo mientras duermo una complejidad adicional que la inscribe en la modernidad literaria al tiempo que la ancla en la tradición genérica. El noir ha trabajado siempre con la perspectiva limitada del detective o del investigador, con su acceso parcial a los hechos. En la novela de Pepió Martínez, esa limitación se lleva al extremo: el narrador no tiene acceso limitado a los hechos por razones externas, sino porque su propio aparato perceptivo y mnémico es una fuente de incertidumbre.
5. CONCLUSIONES
Lo que veo mientras duermo de Roberto Pepió Martínez hereda la tradición noir española con transformaciones significativas que son reflejo de los cambios en la sociedad española y en la literatura de género en el siglo XXI. La herencia de Vázquez Montalbán se reconoce en la dimensión crítica, en el pesimismo sobre las instituciones y en la construcción del espacio urbano como territorio de la opacidad. Pero la transformación que Pepió Martínez opera es radical: la opacidad ya no es solo sistémica sino también subjetiva, y la razón crítica del protagonista está comprometida por un trastorno psicológico que convierte la novela en algo más que una novela negra.
Esta transformación puede leerse como síntoma de un cambio generacional en la percepción de la realidad española: si las novelas de la Transición denunciaban un sistema corrupto con la confianza de que la denuncia era posible y útil, las novelas del siglo XXI parecen explorar la posibilidad de que la incertidumbre sea más fundamental, que el problema no sea solo que el sistema nos oculta la verdad sino que nuestra propia capacidad para conocerla esté comprometida.
En ese sentido, Lo que veo mientras duermo es una novela de su tiempo: una novela que hereda el pesimismo del noir para llevarlo a un territorio donde la opacidad no es solo política sino epistemológica, donde el enemigo no es solo el sistema sino la propia mente del protagonista. Esta radicalización del pesimismo noir es la aportación más original de Roberto Pepió Martínez a la tradición que hereda.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Babbar, Swati. (2016). «Cruzando Fronteras Genéricas: La Serie Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán». Entrehojas: Revista de Estudios Hispánicos, 6(1). DOI: 10.5206/entrehojas.v6i1.6165
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Estudio académico publicado en Zenodo: https://doi.org/10.5281/zenodo.20820813





