RESUMEN
Este artículo analiza Lo que veo mientras duermo (Ediciones Amaniel, 2026) de Roberto Pepió Martínez desde la perspectiva de la neurociencia del sueño y las humanidades de la salud, situando la representación literaria de los estados oníricos en la novela en relación con los conocimientos contemporáneos sobre los mecanismos cerebrales del sueño REM, la alucinación hipnagógica y la parálisis del sueño. A partir de los trabajos de Nir y Tononi sobre los correlatos neuronales del ensueño, de las investigaciones sobre el papel de la red neuronal por defecto en la generación de narrativas durante el sueño y de los estudios de Hobson sobre la hipótesis de activación-síntesis, se analiza en qué medida la representación literaria del sueño en la novela de Pepió Martínez se corresponde con el conocimiento neurocientífico y cómo la literatura puede ofrecer una fenomenología de la experiencia onírica que la ciencia no siempre alcanza.
Palabras clave: neurociencia del sueño, sueño REM, alucinación hipnagógica, red neuronal por defecto, Lo que veo mientras duermo, Roberto Pepió Martínez, humanidades de la salud.
1. INTRODUCCIÓN
La neurociencia del sueño ha experimentado en las últimas décadas un desarrollo extraordinario que ha transformado nuestra comprensión de los mecanismos cerebrales del ensueño, la alucinación y los estados alterados de consciencia. Desde los trabajos pioneros de Aserinsky y Kleitman en los años cincuenta, que identificaron el sueño REM como el estadio asociado al ensueño, hasta las investigaciones contemporáneas sobre los correlatos neuronales de la consciencia onírica mediante neuroimagen funcional, la ciencia del sueño ha proporcionado un mapa cada vez más detallado de lo que ocurre en el cerebro cuando soñamos.
La literatura, por su parte, ha explorado la experiencia del sueño y del ensueño durante milenios, desde los sueños proféticos de la antigüedad hasta las novelas contemporáneas que utilizan los estados oníricos como dispositivos narrativos. Esta exploración literaria no es idéntica a la investigación científica, pero tampoco es su mero reflejo: la literatura puede capturar dimensiones de la experiencia onírica que la ciencia todavía no puede medir, y puede proporcionar representaciones de primera persona de estados de consciencia que los experimentos de neuroimagen solo pueden observar desde fuera.
Lo que veo mientras duermo de Roberto Pepió Martínez es una novela que dialoga de manera implícita con la neurociencia del sueño. Su narrador padece parálisis del sueño, un fenómeno cuya base neurológica está bien establecida, y la novela representa con precisión la fenomenología de ese estado liminal entre el sueño y la vigilia. El propósito de este artículo es analizar ese diálogo entre la representación literaria y el conocimiento neurocientífico, situando la novela en el contexto de los estudios sobre la consciencia onírica y su representación literaria y cultural.
2. NEUROCIENCIA DEL SUEÑO REM Y DEL ENSUEÑO
El sueño REM, caracterizado por movimientos oculares rápidos, atonia muscular y activación cerebral similar a la vigilia, es el estadio en que se producen los ensueños más vívidos y narrativamente elaborados. Nir y Tononi, en su influyente revisión sobre los mecanismos neuronales del ensueño (Trends in Cognitive Sciences, 2010), señalan que “los ensueños son un experimento notable en psicología y neurociencia, conducido cada noche en cada persona que duerme”, y que “muestran que el cerebro humano, desconectado del entorno, puede generar por sí mismo un mundo entero de experiencias conscientes”.
La investigación neuroimagenológica ha mostrado que durante el sueño REM se activan de manera característica las áreas visuales y motoras del córtex, produciendo la viveza sensoriomotora de los ensueños, mientras que las áreas prefrontales, responsables del pensamiento crítico y la supervisión cognitiva, permanecen comparativamente inactivas. Hobson y sus colaboradores han argumentado que esta desinhibición frontal explica los rasgos cognitivos que caracterizan el ensueño: la ausencia de pensamiento crítico, el pensamiento delirante, el extraño estatuto de la realidad en el sueño.
El filósofo de la mente que más sistemáticamente ha explorado las implicaciones del ensueño para la comprensión de la consciencia es quizás Thomas Metzinger, quien en Being No One (2003) propone que la consciencia ordinaria de vigilia es ella misma una forma de modelo de sí mismo generado por el cerebro, no fundamentalmente diferente, en términos de mecanismo, del modelo que el cerebro genera durante el ensueño. Esta provocadora hipótesis, que la vigilia es una especie de sueño controlado por los datos sensoriales, es la contraparte filosófica de la condición del narrador de Lo que veo mientras duermo, para quien el control sensorial se ha vuelto insuficiente para distinguir el sueño de la vigilia.
3. RED NEURONAL POR DEFECTO Y NARRATIVA ONÍRICA
Uno de los avances más significativos de la neurociencia del sueño en las últimas décadas es la identificación de la red neuronal por defecto (default mode network, DMN) como sustrato neural del ensueño y de otras formas de actividad mental espontánea, incluyendo el pensamiento narrativo. La DMN, que comprende regiones como la corteza prefrontal medial, la corteza cingulada posterior, el lóbulo parietal inferior y el hipocampo, se activa en ausencia de atención exteroceptiva dirigida y está implicada en el pensamiento autorreferencial, la elaboración de escenarios futuros y la reactivación de memorias episódicas.
Pace-Schott, en su artículo sobre el ensueño como instinto narrativo (Frontiers in Psychology, 2013), propone que “las actividades constructivas del cerebro representan una tendencia innata para representar la realidad en forma de narrativa, un instinto narrativo”, y que “el ensueño puede representar una forma natural y potente de confabulación en que eventos imaginarios no solo son creados y creídos sino vívidamente experimentados como alucinaciones multimodales organizadas”. Esta formulación conecta directamente con la condición del narrador de Lo que veo mientras duermo: su cerebro genera narrativas durante la parálisis del sueño que son indistinguibles de la percepción real.
La investigación de Walsh sobre el ensueño y la teoría narrativa señala que “tanto Foulkes como Hobson definen su objeto de estudio en términos de los rasgos formales del proceso de soñar, más que del análisis de contenidos del producto, los sueños”, y que esta perspectiva procesual resulta especialmente relevante para la comprensión del narrador que no puede distinguir sus ensueños de sus percepciones. Lo que el narrador de Pepió Martínez ha perdido no es la capacidad de tener experiencias, sino la capacidad de distinguir entre dos tipos de experiencia que normalmente el cerebro segrega sin dificultad.
4. REPRESENTACIÓN LITERARIA DE LOS ESTADOS ONÍRICOS
La representación literaria de los estados oníricos tiene una historia que se remonta a los primeros textos escritos de la humanidad. En la tradición occidental, los sueños de los héroes de la Ilíada, las visiones de los profetas bíblicos, los sueños de Dante en la Divina Comedia y los ensueños de los personajes del Romanticismo han constituido un corpus de representaciones oníricas que no son meros ornamentos sino instrumentos de conocimiento y revelación.
La novela del siglo XX incorporó la representación de los estados oníricos a la exploración de la consciencia subjetiva: desde las memorias de sueños de Proust hasta las alucinaciones de los personajes de Kafka, desde el flujo de consciencia de Joyce hasta las pesadillas de los protagonistas de la literatura de posguerra, el sueño se convirtió en un territorio en que la novela podía explorar los estratos más profundos y menos accesibles de la vida mental. En este proceso, la literatura no se limitó a ilustrar los hallazgos del psicoanálisis o de la psicología experimental, sino que desarrolló representaciones propias de la experiencia onírica que a veces anticiparon y a veces contradijeron las teorías científicas disponibles.
Lo que veo mientras duermo se inscribe en esta tradición con la especificidad de que el estado onírico que representa no es el sueño ordinario sino la parálisis del sueño, un estado liminal cuya fenomenología es más extrema y más perturbadora que la del ensueño normal. La novela de Pepió Martínez no representa la belleza o la revelación del ensueño sino su cara aterradora, la cara que aparece cuando el cerebro genera alucinaciones de presencias amenazadoras en un cuerpo que no puede moverse ni gritar.
5. CONCLUSIONES
Lo que veo mientras duermo de Roberto Pepió Martínez representa un caso notable de articulación entre el conocimiento neurocientífico del sueño y su representación literaria. La novela no es un texto de divulgación científica, pero incorpora de manera implícita y narrativamente productiva los elementos fundamentales de la neurobiología de la parálisis del sueño: la atonia muscular, las alucinaciones hipnagógicas, la activación cerebral sin control sensorial externo.
El análisis de la novela desde la perspectiva de la neurociencia del sueño revela que Pepió Martínez ha comprendido la fenomenología del trastorno que representa con una precisión que va más allá de la mera verosimilitud superficial. La condición del narrador, incapaz de distinguir sus percepciones de sus alucinaciones, no es un capricho narrativo sino el reflejo literario de un estado neurológico real cuya comprensión ha requerido décadas de investigación científica.
Al mismo tiempo, la representación literaria de la parálisis del sueño en la novela ofrece algo que la neurociencia no puede ofrecer por sí misma: una fenomenología de primera persona, una descripción desde dentro de la experiencia de vivir en la incertidumbre perceptiva crónica. Esta contribución de la literatura a la comprensión de los estados oníricos es el argumento más sólido a favor del diálogo entre las humanidades y las ciencias del sueño que la novela de Pepió Martínez propicia.
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Estudio académico depositado en Zenodo, pendiente de publicación.





