BILINGÜISMO COMO DISPOSITIVO SEMÁNTICO: LA ALTERNANCIA CATALÁN-CASTELLANO EN LA POESÍA DE RECLUSIÓN DE SILVIA CUBELES VAQUERO
Javier Pérez-Ayala
Grupo Editorial Pérez-Ayala
1. Introducción
La publicación de Libertad (Editorial Poesía eres tú, 2026), de Silvia Cubeles Vaquero, representa un acontecimiento singular en el panorama de la poesía española contemporánea por múltiples razones: es un poemario testimonial que documenta dos años de reclusión involuntaria —prisión preventiva y posterior internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario—, escrito por una mujer joven de Mataró (Barcelona) que combina en su escritura creativa el ejercicio de la poesía, la música, el teatro y la danza, y que regresa a la escritura pública, tras anteriores poemarios de formación (Sintiéndome, Revoltijo, Versos de fuego), con una obra radicalmente distinta en tono, urgencia y alcance semántico. Pero es también, y quizás de modo menos evidente a primera lectura, un texto bilingüe que distribuye sus materiales lingüísticos —el catalán y el castellano— de manera que no responde a la convención editorial ni al azar compositivo, sino a una lógica semántica cuya naturaleza y alcance este artículo se propone analizar.
La hipótesis central de esta investigación es la siguiente: en Libertad, la alternancia lingüística catalán-castellano opera como dispositivo semántico consciente que asigna a cada lengua un campo de experiencia específico y diferenciado. El catalán, lengua materna de la autora y lengua identitaria de su comunidad de origen, aparece predominantemente en los poemas que articulan la experiencia más intensa y desnuda del encierro institucional: el ingreso en prisión, la denominación carcelaria, la humillación penitenciaria, la ausencia del perdón, la recuperación de la libertad. El castellano, por su parte, sostiene la voz testimonial de la superviviente en su proyección universal: los sesenta poemas numerados, que constituyen el grueso del libro, articulan en castellano una experiencia que aspira a interpelar a lectores más allá de la comunidad lingüística catalana. Esta distribución convierte el bilingüismo del poemario en una estrategia doble: por un lado, un ejercicio de afirmación identitaria frente a la institución que pretendió silenciar a la autora; por otro, una apertura del testimonio al conjunto del lector hispánico.
El marco teórico que orienta este análisis se articula en torno a tres ejes complementarios. El primero es el concepto de condición postmonolingüe formulado por Yasemin Yildiz en Beyond the Mother Tongue (2012), que permite entender el bilingüismo literario no como anomalía o déficit respecto a la norma monolingüe, sino como posición enunciativa con recursos semánticos propios. El segundo es la tradición de la sociolingüística catalana en la estela de Rafael Lluís Ninyoles (1969), que analiza el conflicto lingüístico como conflicto social e identitario, y que permite inscribir la escritura bilingüe de Cubeles Vaquero en el mapa de las tensiones lingüísticas de la sociedad catalana contemporánea. El tercero es la teoría del trauma de Cathy Caruth (1996), que permite comprender cómo la experiencia traumática reconfigura el código lingüístico del sujeto que escribe: la elección de lengua en momentos de máxima intensidad emocional no es arbitraria, sino que responde a una lógica profunda de la memoria y el cuerpo.
Metodológicamente, el análisis combina el close reading de los poemas con mayor densidad semántica en cada lengua con un análisis estadístico de la distribución lingüística del poemario y con un marco comparativo que sitúa a Cubeles Vaquero en la tradición de poetas bilingües catalán-castellano: Joan Margarit, cuya obra es el referente más alto de esa tradición en el siglo XXI, y Mireia Vidal-Conte, cuyo trayecto inverso —del castellano al catalán— ilumina la dimensión política de la elección de lengua en la escritura poética.
2. Bilingüismo literario catalán-castellano: tradición y marco teórico
El bilingüismo literario en el espacio lingüístico catalán-castellano tiene una historia larga y compleja. Como ha documentado exhaustivamente la crítica literaria catalana, todos los escritores que han publicado en catalán en el siglo XX y XXI son, en mayor o menor medida, bilingües activos, lo que significa que su producción literaria en catalán se realiza en tensión consciente o inconsciente con el castellano como lengua de cultura dominante en el Estado español. Esta tensión ha producido respuestas artísticas muy diversas: desde la escritura exclusiva en catalán como acto de militancia lingüística, hasta la práctica de la autotraducción simultánea, pasando por la alternancia intratextual de lenguas que es el objeto de este estudio.
El caso más prominente de bilingüismo literario en la poesía catalana contemporánea es sin duda el de Joan Margarit (Sanahuja, Lleida, 1938 – Sant Just Desvern, Barcelona, 2021), Premio Cervantes 2019. Margarit escribió en castellano en los primeros años de su trayectoria, adoptó el catalán como lengua exclusiva de escritura a partir de 1981, y desde finales de los años noventa desarrolló la práctica de la autotraducción: publicar sus poemarios simultáneamente en catalán y en castellano, siendo ambas versiones consideradas originales por el propio autor. El estudio académico de su bilingüismo, disponible en el repositorio del Instituto Cervantes, analiza las estrategias compositivas y autotraductivas de Margarit como una práctica de escritura endógena y vertical en la que la lengua de creación y la lengua de traducción se contaminan mutuamente, produciendo un idiolecto poético que no pertenece íntegramente a ninguna de las dos lenguas. La trayectoria de Mireia Vidal-Conte ofrece un itinerario complementario: sus primeros libros están escritos en castellano y, a partir de Quadern de vacances (1983), su producción pasa definitivamente al catalán, inscribiendo el cambio de lengua en una trayectoria vital de afirmación identitaria. Tanto Margarit como Vidal-Conte son precedentes directos de la escritura bilingüe de Cubeles Vaquero, aunque sus estrategias difieran de las de aquellos.
Es precisamente la noción de condición postmonolingüe, formulada por Yasemin Yildiz en Beyond the Mother Tongue (Fordham University Press, 2012), la que ofrece el instrumental teórico más adecuado para el análisis del bilingüismo de Libertad. Yildiz propone que el paradigma monolingüe —la convicción de que cada sujeto tiene una sola lengua materna que lo conecta con su nación, su cultura y su identidad profunda— es una invención de la modernidad europea del siglo XVIII, articulada filosóficamente por Herder y Schleiermacher, que ha operado desde entonces como norma silenciadora de la generalizada experiencia multilingüe de la mayoría de los hablantes. Frente a este paradigma, Yildiz propone el concepto de condición postmonolingüe para describir los modos en que escritores y textos operan más allá de la lengua materna única: no ya como desviación de la norma, sino como posición enunciativa propia, con recursos semánticos y afectivos que la escritura monolingüe no puede movilizar. El sujeto postmonolingüe no es simplemente bilingüe en el sentido de conocer dos lenguas: es un sujeto cuya experiencia, memoria e identidad están distribuidas entre dos sistemas lingüísticos que se intersecan, se complementan y se tensionan en su producción verbal.
Esta formulación teórica resulta especialmente pertinente para el caso de Silvia Cubeles Vaquero porque la alternancia lingüística de Libertad no responde al modelo de la autotraducción de Margarit —en que los dos textos, catalán y castellano, son versiones equivalentes de un mismo poema—, sino a un modelo diferente: la distribución de poemas enteros en una u otra lengua según criterios que el análisis debe revelar. Se trata, en la terminología de los estudios de code-switching, no de la alternancia dentro de un mismo enunciado (intrasentencial), sino de la alternancia en el nivel del texto completo (intersentencial o, más precisamente, intertextual): cada poema es monolingüe en sí mismo, pero el poemario en su conjunto es bilingüe por la suma de textos en diferentes lenguas. Esta forma de bilingüismo, que algunos estudios han llamado bilingüismo compositivo o bilingüismo de distribución, tiene una semántica propia que el presente artículo analiza.
El marco de la sociolingüística catalana, especialmente la obra de Rafael Lluís Ninyoles, aporta la dimensión política que el análisis del bilingüismo de Libertad no puede ignorar. En su seminal Conflicte lingüístic valencià (1969), Ninyoles analizó el conflicto lingüístico catalán —en su variante valenciana, pero con implicaciones para todo el dominio lingüístico— como conflicto social e identitario: la tensión entre el catalán como lengua propia y el castellano como lengua dominante no es un mero fenómeno de comunicación, sino un campo de batalla en el que se dirimen cuestiones de identidad, pertenencia, poder y resistencia. El hablante bilingüe catalán-castellano, en el análisis de Ninyoles, está siempre posicionado en ese campo de batalla, incluso cuando no lo tematiza explícitamente. Su elección de lengua en cada situación comunicativa es ya en sí misma un acto de posicionamiento social e identitario. Esta perspectiva permite leer la distribución lingüística de Libertad no como una opción estética neutral, sino como un conjunto de actos de posicionamiento identitario cuya decodificación enriquece sustancialmente la lectura del poemario.
Finalmente, la teoría del trauma de Cathy Caruth, formulada en Unclaimed Experience (Johns Hopkins University Press, 1996), aporta la dimensión psíquica y afectiva que completa el marco analítico. Para Caruth, el trauma es una experiencia que no puede ser integrada en el momento de su ocurrencia —porque su intensidad desborda los mecanismos normales de procesamiento psíquico— y que retorna, de forma fragmentaria y repetitiva, en el lenguaje del superviviente. Esta estructura del retorno traumático tiene consecuencias directas sobre el código lingüístico del sujeto: la elección de lengua en el momento de articular la experiencia traumática más intensa no es una opción racional, sino una respuesta del cuerpo y la memoria. Hablar del encierro en catalán, para Silvia Cubeles Vaquero, puede ser la única lengua en que esa experiencia puede ser dicha: la lengua del cuerpo, de la infancia, de la identidad pre-institucional.
3. Corpus y metodología
El poemario Libertad (Editorial Poesía eres tú, 2026) está compuesto por un total de setenta y seis páginas e incluye poemas numerados del 1 al 60, escritos en castellano sin excepción, más un conjunto de poemas con título propio en catalán y en castellano que se intercalan en el libro. Los poemas con título propio en catalán son: A PRESÓ, AL MARÇ, NO TENS PERDÓ, PRESA, MULA, LIBERADA e IMPERDONABLE, que en algunos pasajes alterna entre el catalán y el castellano. Los poemas con título propio en castellano incluyen: SOL, LA LA LAND, MIS 30 AÑOS, DESAPAREZCO, CENTRO PSIQUIÁTRICO, REHABILITACIÓN, CENTRO PENITENCIARIO, AL FIN LIBRE, LIBERTAD, PERMISOS.
Desde el punto de vista de la distribución cuantitativa, la proporción de textos en catalán es minoritaria en términos de número de poemas pero no necesariamente en términos de extensión ni, como veremos, en términos de densidad semántica. Los poemas en catalán concentran los momentos más crudos de la experiencia carcelaria: el ingreso (A PRESÓ), la definición institucional de la autora (PRESA, MULA), la ausencia de perdón en el vínculo que precipitó el encierro (NO TENS PERDÓ), la liberación (LIBERADA). Es decir, los umbrales de la experiencia: el antes y el después del encierro, el momento del nombramiento institucional degradante, el momento de la ruptura definitiva con la relación que originó el conflicto judicial.
Metodológicamente, el análisis se desarrolla en tres niveles. En el nivel estadístico, se cartografía la distribución lingüística del poemario: qué poemas están en cada lengua y qué temas tratan. En el nivel semántico, se practica el close reading de los poemas en catalán prestando atención a los recursos formales, el léxico y el tono, comparándolos con los poemas en castellano que abordan temas análogos. En el nivel teórico, se interpreta esta distribución a la luz del marco conceptual descrito en la sección anterior. El análisis no pretende ser exhaustivo en el sentido de comentar cada poema del poemario: se concentra en los textos en catalán, por ser la elección de esa lengua el objeto de estudio, y los lee siempre en relación con el conjunto castellano que los enmarca y con el que dialogan.
4. Distribución lingüística: análisis estadístico y temático
La primera operación analítica consiste en establecer con precisión la distribución lingüística del poemario y en identificar los temas que aparecen en cada lengua. Esta operación revela una pauta que, una vez identificada, resulta coherente y significativa.
Los sesenta poemas numerados del poemario están escritos en castellano. Su temática cubre un amplio espectro: el amor obsesivo y sus mecanismos de destrucción en los primeros poemas, la vida cotidiana en prisión y en el centro psiquiátrico penitenciario en el bloque central, la espera y la esperanza de la libertad en los poemas medios, y la reintegración social y personal tras la excarcelación en los últimos poemas. Son textos de carácter testimonial, escritos en primera persona, con una voz directa, urgente y desprovista de ornamentos retóricos. El yo poético que habla en estos textos se dirige a un tú que en ocasiones es el amante que originó el conflicto judicial, en ocasiones es una figura de apoyo —amiga o familiar—, en ocasiones es la lectora o el lector anónimo. La elección del castellano para este bloque de poemas define una voz pública y comunicativa: una voz que quiere ser escuchada por el mayor número posible de personas, que aspira a la universalidad del testimonio.
Los poemas con título en catalán, por el contrario, tienen una función diferente en la arquitectura del poemario. No son un segundo hilo narrativo paralelo al bloque numerado: son intervenciones puntuales, concentradas en momentos específicos de la experiencia, que actúan como intensificadores semánticos en la estructura general del libro. A PRESÓ describe el ingreso en prisión desde dentro: la celda, la despersonalización, el contacto con otras reclusas. PRESA nombra la condición institucional de la autora con el apelativo carcelario catalán, cuya sonoridad en la lengua propia añade una dimensión de extrañamiento y de violencia simbólica. MULA es el apelativo degradante que aparece en catalán, la lengua de la propia autora, cargándose de una densidad de humillación específica. NO TENS PERDÓ dirige la voz poética hacia el expareja en la lengua de la intimidad rota: el reproche, en catalán, suena a algo que no puede decirse de otro modo. AL MARÇ sitúa la experiencia carcelaria en una coordenada temporal concreta en catalán, la lengua del tiempo vivido, no del tiempo narrado. LIBERADA cierra el ciclo del encierro en catalán: la recuperación de la libertad se enuncia en la lengua de la identidad.
La pauta que emerge de este mapeo es clara: el catalán es la lengua de los umbrales, de los momentos de máxima intensidad institucional e identitaria, de la experiencia que no puede decirse de otro modo porque está grabada en el cuerpo con la marca de la lengua propia. El castellano es la lengua del relato, del testimonio desplegado, de la comunicación con el mundo. Esta distribución no es simétrica en términos cuantitativos —el castellano domina numéricamente— pero sí en términos de densidad semántica: los poemas en catalán concentran los momentos más cargados de la experiencia. Esta asimetría cuantitativa con equivalencia cualitativa es precisamente uno de los rasgos que hace del bilingüismo de Libertad un dispositivo semántico sofisticado.
5. El catalán como lengua del encierro y la identidad
El análisis del catalán como lengua del encierro en Libertad requiere la lectura atenta de cada uno de los poemas en esa lengua, prestando atención a los recursos formales, el léxico y la construcción del yo poético en relación con el sistema institucional que lo somete.
A PRESÓ es el poema del umbral de entrada. El título en catalán anuncia ya la especificidad lingüística del momento: la entrada en prisión no es un hecho narrado en castellano, como lo serían los avatares de la vida cotidiana en el interior, sino un acontecimiento enunciado en la lengua propia, la lengua del cuerpo que cruza esa puerta. El poema describe el proceso de ingreso con una brevedad y una precisión léxica que no admite ornamentos: cada verso es una constatación, una denominación, una objetivación de lo que ocurre. Esta funcionalidad léxica del catalán —su capacidad para nombrar la experiencia extrema con una economía que la dramatiza precisamente por lo que calla— es uno de los rasgos estilísticos más notables del uso que Cubeles Vaquero hace de su lengua materna. La entrada en prisión se dice en catalán porque es la lengua en que el cuerpo la vive: antes de que la experiencia sea procesada, narrada, convertida en relato para otros, existe ya en la lengua del cuerpo, que es el catalán.
PRESA y MULA son los poemas de la denominación institucional. En ellos, la autora recibe y, al mismo tiempo, rechaza los apelativos con que el sistema penitenciario la designa. La elección del catalán para estos poemas no es accidental: es la lengua propia la que recibe el insulto institucional, la que queda marcada por la violencia del nombramiento ajeno. Desde la perspectiva de los estudios del trauma, este uso del catalán puede ser entendido como la inscripción del daño en la lengua en que el cuerpo lo experimenta. El sistema penitenciario español opera en castellano: sus expedientes, sus partes disciplinarios, sus formularios están en castellano. Pero el apelativo degradante —”mula”— llega en catalán en el poemario de Cubeles Vaquero, como si la autora lo hubiera escuchado en su propia lengua, o como si la lengua propia fuera la única en que ese apelativo duele en toda su extensión. Hay en este uso del catalán algo que la teoría del trauma de Caruth permite articular: la experiencia traumática se inscribe en la lengua en que fue vivida, no necesariamente en la lengua en que será narrada.
NO TENS PERDÓ merece una atención particular por su complejidad enunciativa. El poema está dirigido al expareja cuya denuncia precipitó la entrada en prisión de la autora. La decisión de escribir este reproche en catalán, la lengua de la intimidad compartida —pues ambos pertenecen a la misma comunidad lingüística—, añade al poema una dimensión que va más allá del contenido semántico del reproche. Decir “no tens perdó” en catalán es hablar desde adentro de la relación, desde el espacio de la confianza traicionada, desde la lengua en que esa confianza se constituyó. Sería semánticamente diferente, y menos devastador, si el mismo reproche se formulara en castellano: la lengua de la distancia, de lo público, del testimonio dirigido a todos. En catalán, el reproche es definitivo porque viene de adentro, de la misma lengua en que la relación se vivió. Esta dimensión pragmática del reproche en la lengua de la intimidad trasciende el contenido semántico de las palabras y configura el enunciado como acto de lenguaje de máxima densidad afectiva.
AL MARÇ sitúa la experiencia carcelaria en el tiempo con una precisión que, enunciada en catalán, adquiere la textura de la memoria corporal. El mes de marzo, el “març” del título, no es simplemente una coordenada temporal: es el momento específico del calendario que quedó grabado en el cuerpo de la autora como uno de los tiempos de la reclusión. Escribirlo en catalán es elegir la lengua del tiempo vivido, no del tiempo narrado para otros. El “març” catalán tiene una sonoridad y una densidad afectiva que el “marzo” castellano, en este contexto, no puede replicar: es la lengua en que ese mes fue experimentado, en que la autora contó los días en la celda, en que el frío del invierno tardío se hizo poema.
LIBERADA es quizás el poema más significativo de toda la serie en catalán porque cierra el ciclo que A PRESÓ abre. Si la entrada en prisión se enuncia en catalán, la salida también se enuncia en catalán. Hay en esta simetría una coherencia semántica profunda: la libertad recuperada, en el poemario de Cubeles Vaquero, es primero y antes que nada una recuperación de la propia lengua. Recuperar el catalán como lengua pública —después de los meses de reclusión en que la lengua propia puede no haber tenido espacio de expresión— es ya una forma de recuperar la identidad. La liberación del cuerpo y la liberación de la lengua son, en Libertad, dos aspectos de un mismo proceso. El poemario construye así, con la simetría lingüística A PRESÓ / LIBERADA, un arco semántico que hace de la lengua el marcador principal de la experiencia: se entra en la cárcel en catalán y se sale de la cárcel en catalán, y todo lo que ocurre en el interior puede decirse, también, en castellano.
La función semántica del catalán en estos poemas puede resumirse en los siguientes términos: el catalán es la lengua del cuerpo, de la identidad pre-institucional, de los momentos en que la experiencia es tan intensa que solo puede decirse en la lengua en que el cuerpo la ha vivido. En el marco de la teoría de Caruth, esto equivale a decir que el catalán es la lengua en que el trauma se inscribe: no el idioma con que se narra el trauma para que otros lo entiendan, sino el idioma en que el trauma ocurre, el idioma de la experiencia antes de que sea procesada y convertida en relato.
6. El castellano como lengua del testimonio universal
Si el catalán es la lengua del encierro y la identidad, el castellano es la lengua del testimonio: la herramienta comunicativa con que Silvia Cubeles Vaquero construye el relato de su experiencia y lo ofrece al lector más allá de la comunidad lingüística catalana. Los sesenta poemas numerados, escritos en castellano, constituyen el tejido narrativo principal del poemario: la historia de la relación destructiva, del encarcelamiento, de la vida cotidiana en prisión, de la espera y la esperanza.
La voz castellana de estos poemas es directa, urgente, desprovista de elaboración retórica. El yo poético que habla no busca el efecto literario ni la densidad metafórica: busca ser entendido, ser creído, dejar constancia. Es la voz del testimonio en su forma más esencial: una voz que dice esto me pasó y que exige que el interlocutor lo escuche. Esta urgencia comunicativa está íntimamente ligada a la elección del castellano: la lengua de la mayoría hispánica, la lengua que garantiza la máxima audiencia para un testimonio que la autora quiere que sea escuchado más allá de las fronteras de la comunidad catalanohablante.
Hay en los poemas numerados una tensión entre el yo que narra y el tú que escucha que articula la dimensión pública del testimonio. En ocasiones, el tú es el expareja: el receptor del reproche, de la acusación, del dolor. En otras ocasiones, el tú es alguien más: una amiga, quizás, o una figura de confianza que aparece en la vida carcelaria. En otras más, el tú se desdibuja y puede ser el lector anónimo: aquella o aquel que, al otro lado de la página, recibe el testimonio y lo toma a cargo. Esta movilidad del tú en los poemas castellanos construye una comunidad de escucha que los poemas en catalán no buscan de la misma manera: el catalán habla desde adentro hacia adentro; el castellano habla desde adentro hacia afuera.
El uso del castellano para los poemas numerados tiene también una dimensión estratégica en el contexto del mercado editorial hispánico. Un poemario escrito exclusivamente en catalán tendría una difusión geográfica más limitada: estaría destinado, principalmente, al lector catalanohablante. Al escribir el grueso del poemario en castellano, Cubeles Vaquero abre el acceso a su testimonio a lectores de toda la geografía hispanohablante, lo que convierte Libertad en un acto de comunicación de amplitud potencialmente continental. Esta elección no es, por supuesto, gratuita: en un contexto en que el testimonio sobre la violencia institucional y la injusticia judicial aspira a tener impacto social, la lengua de mayor difusión es también la lengua de mayor alcance político.
Es importante señalar que la elección del castellano no implica una renuncia a la identidad catalana: los poemas en catalán intercalados en el poemario aseguran que la voz de Silvia Cubeles Vaquero sea siempre, también, la de una mujer catalana. La distribución lingüística del poemario produce, en este sentido, un efecto de doble pertenencia: la autora pertenece a la comunidad lingüística catalana y pertenece, al mismo tiempo, a la comunidad más amplia de lectores hispánicos. Lejos de ser una contradicción, este doble anclaje es uno de los rasgos más sofisticados del diseño semántico del poemario. El poemario no pide al lector que elija entre la voz catalana y la voz castellana: le ofrece ambas como partes de una misma experiencia distribuida en dos lenguas, y le exige que las lea en su complementariedad.
7. El bilingüismo como dispositivo de resistencia: dimensión política
El análisis de la distribución lingüística de Libertad conduce inevitablemente a una conclusión que la sola descripción estilística no puede eludir: el bilingüismo del poemario es también, y de manera irreducible, un dispositivo político. Escribir en catalán desde la cárcel es ya, en el contexto de la historia lingüística catalana, un acto de afirmación identitaria frente a una institución —el sistema penitenciario español— cuya lengua de administración es el castellano. La celda, el expediente, el reglamento interno, los partes disciplinarios: todo ello está escrito en castellano. Elegir el catalán para nombrar la propia experiencia en ese espacio es resistir a la lengua de la institución con la lengua del propio cuerpo.
Esta dimensión de resistencia se inscribe en la tradición que Ninyoles teorizó hace más de medio siglo. En el análisis ninyolesiano, el conflicto lingüístico no es nunca solo un conflicto entre lenguas: es un conflicto entre las comunidades que esas lenguas representan, entre los poderes que las sostienen y las marginan. La elección del catalán en un contexto de poder castellano-hegemónico —como lo es el sistema penitenciario del Estado español— es una toma de posición política, aunque el sujeto que la realiza no la formule en términos explícitamente políticos. En Libertad, Silvia Cubeles Vaquero no hace declaraciones sobre la normalización lingüística ni sobre la política de la lengua en España: simplemente escribe A PRESÓ en catalán, y esa elección contiene, condensada, toda la dimensión política del conflicto lingüístico.
Desde la perspectiva de la condición postmonolingüe de Yildiz, el bilingüismo de Libertad puede entenderse como la expresión de una subjetividad que se niega a ser reducida a una sola lengua —y, por tanto, a una sola identidad— por el aparato institucional que pretende administrarla. El sistema penitenciario produce sujetos en castellano: los procesa, los denomina, los controla en castellano. La escritura de Cubeles Vaquero en catalán es la afirmación de una dimensión de la subjetividad que el sistema no puede procesar en su propia lengua: la dimensión identitaria, corporal, íntima, que el catalán guarda y que el castellano institucional no puede alcanzar. Esta resistencia es tanto más significativa cuanto que ocurre en el interior del espacio de máximo control institucional: la cárcel. Si en cualquier contexto la escritura en catalán puede ser leída como afirmación identitaria, en el contexto carcelario esa afirmación adquiere una densidad política añadida.
Es aquí donde la teoría del trauma de Caruth añade su último aporte a la interpretación. Para Caruth, el testimonio traumático es siempre también un acto de resistencia: el superviviente que habla no solo narra lo que le ha ocurrido, sino que afirma su existencia como sujeto que ha sobrevivido y puede hablar. En el caso de Libertad, esta afirmación se realiza, en los momentos más cargados, en catalán: la lengua del yo que no fue silenciado, que sobrevivió al sistema que intentó acallarlo, que recuperó la voz en la misma lengua en que la tenía antes de entrar en la celda. El catalán, en el poemario de Silvia Cubeles Vaquero, es la lengua de la supervivencia: hablar en catalán desde la celda es demostrar que el sistema no ha podido con la identidad más profunda del sujeto.
La dimensión política del bilingüismo de Libertad se extiende, finalmente, más allá del contexto carcelario específico. El poemario publica en catalán y en castellano la experiencia de una mujer que el sistema judicial privó de libertad durante dos años. Al publicar ese testimonio en dos lenguas, Cubeles Vaquero amplía el alcance de su denuncia más allá de los límites de la comunidad catalanohablante, pero sin renunciar a la afirmación de la propia identidad lingüística. Este gesto político doble —universalizar el testimonio sin renunciar a la particularidad identitaria— es uno de los logros más notables del poemario y uno de los más difíciles de conseguir sin que la doble pertenencia lingüística se convierta en una contradicción irresuelta.
8. Conclusiones
El análisis desarrollado en las secciones anteriores permite formular las siguientes conclusiones sobre el bilingüismo de Libertad como dispositivo semántico, que suponen a su vez la demostración de la hipótesis central planteada en la introducción.
En primer lugar, la distribución lingüística del poemario —poemas numerados en castellano, poemas titulados de mayor densidad identitaria en catalán— responde a una lógica coherente y articulada que asigna a cada lengua un campo de experiencia específico. El catalán es la lengua del encierro vivido, de la identidad amenazada, de la experiencia que el cuerpo ha registrado en la lengua propia antes de poder convertirla en relato. El castellano es la lengua del testimonio proyectado hacia afuera, del relato que aspira a ser escuchado por el mayor número posible de personas. Esta distribución convierte el bilingüismo de Libertad en un dispositivo doble y complementario: afirmación identitaria mediante el catalán y apertura comunicativa mediante el castellano.
En segundo lugar, el bilingüismo de Libertad se inscribe en la tradición de escritura poética bilingüe catalán-castellano representada en su expresión más alta en el siglo XXI por Joan Margarit, pero desarrolla un modelo formal propio —el bilingüismo de distribución— que lo distingue de la práctica de la autotraducción de Margarit y lo hace, desde el punto de vista de la semántica lingüística, más radical en sus implicaciones: en el modelo de Cubeles Vaquero, las dos lenguas no son intercambiables ni equivalentes, sino complementarias e irreductibles. Cada lengua tiene su campo de experiencia y no puede ocupar el del otro sin pérdida semántica.
En tercer lugar, el marco teórico articulado en torno a los conceptos de condición postmonolingüe (Yildiz), conflicto lingüístico (Ninyoles) y escritura del trauma (Caruth) ha permitido revelar la dimensión política del bilingüismo de Libertad. Escribir en catalán desde la cárcel es un acto de resistencia a la lengua institucional dominante; publicar el testimonio mayoritariamente en castellano es un acto de apertura comunicativa que no implica renuncia a la identidad; la coexistencia de ambas lenguas en el mismo poemario es la expresión de una subjetividad postmonolingüe que se niega a ser reducida a una sola lengua, y por tanto a una sola identidad, por ningún aparato de poder.
En cuarto lugar, el análisis de Libertad desde la perspectiva del bilingüismo como dispositivo semántico proporciona un modelo de lectura que puede ser aplicado a otros poemarios bilingües en el espacio hispanohablante. La pregunta analítica fundamental —qué experiencias se enuncian en cada lengua y por qué— permite revelar dimensiones del sentido que la lectura monolingüe, centrada en el contenido semántico de los poemas de una sola lengua, no puede alcanzar. Este modelo de lectura constituye la principal aportación metodológica del presente artículo al campo de los estudios de bilingüismo literario en el espacio catalán-castellano.
Finalmente, el poemario Libertad de Silvia Cubeles Vaquero representa una aportación singular y valiosa a la tradición de la poesía bilingüe española contemporánea. Singular porque su contexto —la reclusión involuntaria, la experiencia carcelaria, la denuncia de la violencia institucional— no tiene paralelo directo en la tradición poética bilingüe catalana reciente. Valiosa porque demuestra que el bilingüismo puede ser, en manos de una autora con plena conciencia de su lengua, no solo una condición de partida sino un instrumento semántico de primera magnitud, capaz de añadir al testimonio una dimensión que ninguna de las dos lenguas por separado podría articular. El poemario exige, en este sentido, una lectura bilingüe: quien lea solo los poemas en castellano leerá el testimonio pero no la identidad; quien lea solo los poemas en catalán leerá la identidad pero no el testimonio. Solo la lectura de ambas lenguas en su interacción permite acceder a la totalidad semántica de Libertad.
8.1 Implicaciones para el estudio comparado de la poesía bilingüe hispánica
El caso de Libertad invita a reformular algunas de las preguntas habituales en el campo del comparatismo literario hispánico cuando se aborda el bilingüismo poético. La pregunta tradicional —¿en qué lengua escribe el autor?— resulta insuficiente cuando el autor distribuye su escritura entre dos lenguas con criterios semánticos. La pregunta pertinente pasa a ser, como se ha argumentado en este artículo: ¿qué escribe en cada lengua y por qué? Esta reformulación tiene implicaciones metodológicas que van más allá del caso de Cubeles Vaquero: obliga al comparatista a construir un análisis que considere el poemario como un texto bilingüe unitario, no como la suma de dos conjuntos monolingües paralelos, y que atienda a la semántica de la distribución lingüística como nivel de análisis propio.
En el contexto específico de la poesía catalana en castellano, esta pregunta ilumina también tradiciones más amplias. El crítico Joan Lluís Marfany señaló en su momento que la literatura catalana del siglo XX estuvo atravesada por la pregunta de la lengua como pregunta de identidad: no es solo qué se dice en catalán, sino qué dice de uno escribir en catalán en un Estado monolingüe que no reconoce esa lengua. En Libertad, esta pregunta adquiere una dimensión adicional porque la autora no es una escritora de carrera que elige estratégicamente la lengua de escritura: es una superviviente que escribe en la lengua en que la experiencia ocurrió, y esa coincidencia entre lengua de la experiencia y lengua de la escritura es la que confiere al bilingüismo del poemario su particular densidad semántica.
La comparación con tradiciones de bilingüismo poético fuera del espacio catalán-castellano abre perspectivas adicionales. Los estudios sobre code-switching en la poesía chicana —tradición en que la alternancia inglés-español ha sido analizada extensamente como dispositivo de afirmación identitaria y de resistencia cultural— ofrecen un marco comparativo fértil. Al igual que en la tradición chicana, el bilingüismo de Libertad no es el resultado de una competencia lingüística incompleta en ninguna de las dos lenguas, sino la expresión de una subjetividad distribuida entre dos sistemas lingüísticos que coexisten sin anularse. La diferencia fundamental reside en el contexto político: el bilingüismo chicano responde al desplazamiento migratorio y a la tensión entre una lengua de herencia y una lengua de adopción; el bilingüismo de Cubeles Vaquero responde a la tensión entre una lengua minorizada en su propio territorio y una lengua de Estado que domina las instituciones de poder, incluida la institución penitenciaria.
Esta comparación permite situar a Libertad en un mapa más amplio de escrituras bilingües de resistencia, que comparten la estrategia de hacer de la alternancia lingüística un dispositivo semántico y político. El bilingüismo en estos textos no es accidente ni déficit: es el modo en que el sujeto que ha sido sometido a la violencia institucional —de la migración, del encierro, de la minorización lingüística— afirma que su experiencia no cabe en una sola lengua porque su identidad no cabe en una sola lengua. Libertad de Silvia Cubeles Vaquero se inscribe con pleno derecho en esta tradición de escrituras bilingües de resistencia, y su aportación específica es haberla construido desde el interior del espacio de máximo control institucional: la celda.
Bibliografía
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Publicado en Zenodo: https://doi.org/10.5281/zenodo.20291837









