EL MAR COMO SÍMBOLO DE CURACIÓN EN LA POESÍA CARCELARIA DE SILVIA CUBELES VAQUERO
Gema Millán Nieto
Grupo Editorial Pérez-Ayala
1. Introducción
4.2 El cromatismo del mar: azul, blanco y plata en el imaginario poético de Libertad
La paleta cromática del mar en Libertad merece un análisis específico porque revela los matices del imaginario marino de la autora y sus conexiones con tradiciones pictóricas y poéticas específicas. El azul dominante de los poemas marinos no es un azul uniforme sino un azul diversificado en sus matices: el azul profundo del alta mar, el azul turquesa de las aguas someras del Mediterráneo, el azul grisáceo del mar en días nublados, el azul negro de las noches de luna. Esta diferenciación cromática señala una relación con el mar basada en la observación atenta y en la memoria precisa de experiencias concretas, no en el recurso a una imagen convencional del mar de postal.
El blanco es el segundo color dominante en el imaginario marino de Libertad: el blanco de la espuma de las olas, el blanco de las velas de los barcos en el horizonte, el blanco de la arena en la playa. En la tradición simbólica, el blanco es el color de la pureza, de la limpieza, de lo que no ha sido manchado. En el contexto carcelario, el blanco marino adquiere una resonancia específica: es el color de lo que está fuera de la celda, de lo que pertenece al mundo de la libertad, de lo que la reclusión ha suprimido temporalmente. La evocación del blanco marino en los poemas de Libertad es también, en este sentido, una evocación de la pureza perdida que el regreso al mar promete restaurar.
La plata de las aguas en la noche —el reflejo de la luna sobre el mar— es el tercer registro cromático del imaginario marino de Libertad. La luna y el mar forman en la tradición lírica una pareja simbólica de larga historia: la luna que gobierna las mareas, que refleja su luz sobre el agua, que en la tradición romántica es el astro de la melancolía y del deseo. Los poemas nocturnos de Libertad —escritos desde el insomnio de la celda, en las horas en que el silencio del centro penitenciario es más denso— convocan frecuentemente la imagen del mar iluminado por la luna, un mar que la imaginación puede habitar cuando el sueño no llega. Esta imagen de la plata lunar sobre el agua es uno de los momentos más intensamente líricos del poemario.
8.1 Implicaciones para los programas de escritura terapéutica en prisión
El análisis de la función curativa del mar en Libertad tiene implicaciones prácticas para el diseño de programas de escritura terapéutica en los centros penitenciarios españoles. Si la evocación de la naturaleza en el poema tiene efectos terapéuticos documentados —reducción de la ansiedad, mejora del estado de ánimo, fortalecimiento de la resiliencia—, entonces los talleres de escritura en prisión deberían incorporar ejercicios específicos de escritura sobre la naturaleza que permitan a las reclusas construir espacios imaginarios de contacto con el entorno natural que les es inaccesible. Estos ejercicios no necesitan ser sofisticados literariamente: la función terapéutica no depende de la calidad literaria del texto sino de la intensidad del proceso de escritura y de la autenticidad del vínculo que el texto construye entre el escritor y el entorno natural evocado.
La investigación sobre escritura terapéutica en prisión en España está todavía en una fase incipiente. Los talleres de escritura que existen en los centros penitenciarios españoles raramente tienen una fundamentación terapéutica sistemática: son actividades culturales sin un marco teórico que permita evaluar sus efectos y mejorar su diseño. La aplicación de los marcos teóricos aquí utilizados —psicología positiva, ecocrítica del encierro, estudios de curación— al diseño y evaluación de programas de escritura terapéutica en prisión es una tarea que la investigación académica puede y debe abordar en los próximos años. El análisis de textos como Libertad puede ser el punto de partida para esta tarea: la obra demuestra lo que la escritura sobre la naturaleza puede hacer en el contexto de la reclusión, y el estudio académico de esta función puede proporcionar las bases para programas terapéuticos más eficaces y mejor fundamentados.
2.1 Hesse, Bachelard y la imaginación material del agua
Gaston Bachelard, en L’eau et les rêves: essai sur l’imagination de la matière (1942), desarrolló una fenomenología de la imaginación material que analiza los cuatro elementos —agua, tierra, fuego, aire— como principios organizadores de la imaginación poética. Para Bachelard, el agua es el elemento de la fluidez, del movimiento, de la renovación y de la pureza. La imaginación acuática es, en su análisis, una imaginación del devenir: el agua que fluye es la imagen de un ser en transformación continua, que no se aferra a ninguna forma fija sino que adopta la forma del espacio que la contiene. En el contexto carcelario, esta imaginación del devenir acuático tiene una función compensatoria específica: el agua que fluye es lo contrario del estancamiento del tiempo en prisión, la imagen de una posibilidad de cambio y de transformación que el encierro amenaza con suprimir.
La fenomenología del agua de Bachelard distingue entre las diferentes formas del elemento acuático —el río, el lago, el océano, la lluvia, la fuente— y sus distintos valores imaginativos. El océano, en su lectura, es el agua de la profundidad y del misterio, el agua que evoca el inconsciente y los estratos más profundos de la psique. Esta dimensión oceánica del mar como figura del inconsciente está presente en Libertad en los poemas que trabajan las imágenes oníricas del mar: los poemas del sueño en los que el mar aparece como espacio de la vida interior que la reclusión no puede confinar. En el sueño, la reclusa puede nadar libremente en el mar de su inconsciente, un mar que la institución no tiene ni tendrá nunca el poder de controlar.
9. Análisis comparado: el mar en otros poemarios carcelarios
La comparación de la simbología marina en Libertad con la presencia del mar en otros poemarios carcelarios permite identificar constantes y variaciones del motivo en el corpus del género. En la tradición anglosajona de la escritura carcelaria, el mar aparece con frecuencia en los textos de reclusos en islas penitenciarias —Robben Island, donde Nelson Mandela pasó diecisiete años, es quizás el ejemplo más conocido—, donde el agua tiene el doble valor de límite infranqueable y de promesa de libertad. La obra poética de Ahmad Karimi-Hakkak, que analiza la poesía carcelaria iraní, señala la presencia del mar como motivo de resistencia en los textos de los presos políticos de la revolución. La comparación de estos contextos con el de Libertad permite identificar la imagen marina como un motivo transcultural de la escritura carcelaria, con variaciones específicas en cada tradición.
En el corpus de la poesía carcelaria española del siglo XX, la presencia del mar es significativa aunque no siempre central. Los poemas de Miguel Hernández escritos en prisión incluyen referencias al mar como espacio de la libertad perdida y del amor ausente. Los textos de las presas franquistas analizados por Tomasa Cuevas no trabajan el motivo marino con la misma intensidad que Libertad, lo que puede explicarse por diferencias en los contextos geográficos y biográficos de las autoras. La presencia más intensa del mar en Libertad respecto a otros textos de la tradición carcelaria española puede ser un rasgo específico de la autora —su vínculo personal con el Mediterráneo— o puede indicar una tendencia más amplia en la poesía carcelaria femenina española del siglo XXI que estudios futuros podrán confirmar o refutar.
La revisión del corpus de la poesía carcelaria femenina española del siglo XXI confirma que el motivo del mar, aunque presente en varios textos del periodo, adquiere en Libertad una densidad y una elaboración formal que lo distinguen de sus apariciones más convencionales en otros poemarios. Esta elaboración específica del motivo marino en Libertad es coherente con la trayectoria vital y cultural de Silvia Cubeles Vaquero y con la profundidad de su relación personal con el Mediterráneo, pero trasciende lo autobiográfico para convertirse en un sistema simbólico con coherencia interna y con resonancias en la tradición literaria española e internacional. El mar de Libertad es, en definitiva, tanto un mar concreto y recordado como un mar simbólico y universal: la síntesis de lo personal y lo colectivo que define a la mejor poesía lírica.
La curación, en el sentido en que la hemos analizado a lo largo de este artículo, no es un proceso lineal ni garantizado. No todos los poemas del mar en Libertad son poemas de curación en el sentido estricto: algunos son poemas de la herida, de la pérdida, del dolor que el mar no puede sanar. Pero el conjunto del poemario, considerado como un arco que va desde el encierro hasta la promesa de libertad que el título mismo anuncia, describe un proceso de elaboración y de recuperación que tiene en el mar uno de sus principales instrumentos simbólicos. El mar de Libertad es el horizonte hacia el que la voz poética se orienta en los momentos de mayor dificultad, la imagen que le recuerda que hay un mundo más allá de los muros y que ese mundo espera, inmenso y luminoso, al otro lado de la condena.
La simbología del mar en la literatura occidental tiene una historia que se remonta a los orígenes mismos de la tradición literaria escrita. Desde los mares homéricos, cargados de peligro y promesa, hasta el océano como metáfora de la inconsciente en el romanticismo y el simbolismo, el mar ha sido uno de los grandes espacios simbólicos de la imaginación poética. En la tradición lírica española, el mar tiene una presencia igualmente rica y diversificada: desde la Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández —donde el mar aparece como horizonte de la muerte y la separación— hasta los poemas marinos de Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti o Ángel González, la imagen del mar ha funcionado como espacio de proyección de las grandes tensiones existenciales de la poesía española del siglo XX.
En el contexto específico de la poesía carcelaria, el mar adquiere una resonancia particular que lo distingue de sus usos en la lírica de la vida libre. Para quien está privado de libertad, el mar es por definición un espacio inaccesible: se convierte en el emblema de lo que no se puede tener, de la libertad de movimiento que la reclusión niega. Y, al mismo tiempo, es el espacio de la curación posible: el agua como elemento purificador, el horizonte como imagen de un futuro abierto, la inmensidad del océano como contrapunto a la pequeñez de la celda. Esta tensión entre la inaccesibilidad del mar y su poder simbólico de curación es lo que convierte la imagen marina en uno de los motivos más cargados de significado en la poesía carcelaria femenina contemporánea.
El poemario Libertad de Silvia Cubeles Vaquero, publicado por Editorial Poesía eres tú en 2025, ofrece un corpus privilegiado para el estudio de la simbología marina en la poesía carcelaria femenina española. Escrito durante el periodo de reclusión de la autora, el libro construye una geografía simbólica en la que el mar desempeña un papel central: aparece como motivo explícito en varios poemas y como presencia implícita en el imaginario de la obra, ligado a los temas de la memoria, la libertad, la curación y el regreso a la vida. El presente artículo se propone analizar esta simbología marina desde la perspectiva de los estudios de la curación (healing) y de la ecocrítica literaria, dos marcos teóricos que permiten comprender el papel del mar en la elaboración poética de la experiencia carcelaria.
2. Marco teórico: curación, naturaleza y escritura
Los estudios sobre escritura y curación (writing and healing) son un campo académico emergente que articula la teoría literaria con la psicología positiva, la medicina narrativa y los estudios de bienestar. Autores como James Pennebaker, cuyos estudios empíricos sobre la escritura expresiva han demostrado los efectos positivos de la escritura sobre la salud física y mental, o Louise DeSalvo, cuya propuesta de una “poética de la curación” en Writing as a Way of Healing (1999) ha influido en la práctica de los talleres de escritura terapéutica, representan vertientes distintas de un mismo campo de interés por las relaciones entre el acto de escribir y los procesos de recuperación psicológica.
En el ámbito de la literatura española contemporánea, la aplicación de este marco teórico es relativamente reciente. Los estudios de Milagros Rivera Garretas sobre la diferencia sexual y la escritura femenina, o los de Helena González Fernández sobre las escrituras de la subjetividad, han contribuido a crear las condiciones para un análisis de la escritura como práctica de curación en el contexto de la literatura española. Sin embargo, la aplicación específica a la escritura carcelaria femenina es prácticamente inexistente, lo que convierte al análisis de Libertad en una aportación pionera en este campo.
La ecocrítica literaria, por su parte, es el campo de estudios que examina las relaciones entre literatura y entorno natural, analizando cómo los textos literarios representan, construyen e intervienen en la comprensión humana del mundo natural. Desde los trabajos fundacionales de Lawrence Buell en The Environmental Imagination (1995) hasta los desarrollos más recientes de la ecocrítica feminista y la ecocrítica postcolonial, este campo ha producido herramientas metodológicas de gran utilidad para el análisis de las imágenes de la naturaleza en la literatura. Aplicadas a la poesía carcelaria, estas herramientas permiten analizar cómo los elementos naturales —el mar, la lluvia, el cielo— que aparecen en los poemas escritos desde el encierro funcionan como puntos de contacto imaginario con un entorno natural al que el cuerpo no tiene acceso.
La confluencia de los estudios de curación y la ecocrítica en el análisis de Libertad produce un marco analítico específico: el estudio del mar como espacio natural de curación imaginaria en la poesía del encierro. Desde esta perspectiva, el mar en Libertad no es solo un símbolo literario convencional sino una presencia activa en el proceso de elaboración psicológica de la experiencia carcelaria. La poeta convoca el mar en su escritura porque el mar le ofrece, al menos en el espacio del poema, lo que la celda niega: amplitud, movimiento, apertura al horizonte, contacto con los elementos naturales que la institución penitenciaria ha suprimido.
3. El mar en la tradición de la poesía española: breve genealogía
Para comprender la carga simbólica que el mar tiene en Libertad, es necesario reconstruir brevemente la genealogía de la imagen marina en la poesía española. Rafael Alberti, cuya obra marinera —Marinero en tierra (1924)— es quizás el ejemplo más conocido de la nostalgia del mar en la poesía española del siglo XX, construyó una poética de la ausencia marina que se proyecta en toda la tradición posterior: el poeta privado del mar que fue su infancia, que lo convoca en su escritura como compensación de una pérdida irreparable. Este modelo albertiano de la nostalgia marina resonará en la poesía carcelaria de manera específica: la reclusa que recuerda el mar de su vida libre adopta la posición del marinero en tierra albertiano, aunque las circunstancias de su privación sean radicalmente distintas.
La poesía española de la posguerra elaboró el motivo marino desde la experiencia del exilio y la represión. Los poemas marinos de León Felipe, escritos desde el exilio mexicano, construyen un mar que es al mismo tiempo horizonte de esperanza y barrera que separa al exiliado de su tierra. En la generación del 50, los poetas sociales —Blas de Otero, Gabriel Celaya, Ángela Figuera Aymerich— utilizaron el mar en ocasiones como metáfora de la lucha colectiva y de la esperanza revolucionaria. En la generación del 70 y en la poesía de los novísimos, el mar pierde parte de su carga simbólica colectiva y se convierte en espacio de la experiencia individual y hedonista.
La poesía femenina española ha tenido una relación específica con el motivo marino. Autoras como Gloria Fuertes —cuya poesía de humor y cotidianeidad incorpora el mar como espacio de juego y libertad— o María Victoria Atencia —cuya obra más mística utiliza el mar como metáfora de la trascendencia— han elaborado versiones del motivo marino que dialogan con la tradición masculina sin reducirse a ella. En la poesía femenina contemporánea, el mar aparece frecuentemente ligado a los temas del cuerpo, el deseo, la identidad y la relación con la naturaleza, lo que configura una genealogía específica en la que Libertad se inscribe de manera significativa.
4. El mar en Libertad: análisis textual
El mar aparece en Libertad como uno de los motivos centrales del imaginario poético de Cubeles Vaquero. Su presencia no es meramente decorativa ni convencional: el mar está cargado en el poemario de una densidad simbólica que lo convierte en el correlato objetivo de la libertad deseada y de la curación posible. Los poemas que trabajan el motivo marino comparten una estructura básica: la evocación del mar desde la celda, la construcción de un espacio imaginario de contacto con el agua, y el retorno a la realidad carcelaria enriquecido por el tránsito imaginario por el mar.
El léxico marino en Libertad incluye términos que van desde la designación directa —mar, oceano, olas, playa, arena, sal— hasta términos más metafóricos que evocan el espacio marino sin nombrarlo directamente: amplitud, horizonte, azul, apertura, movimiento. Esta riqueza léxica señala que el mar no es en el poemario una imagen única y estable sino un campo semántico diversificado que permite múltiples aproximaciones. La amplitud del espacio marino contrasta formalmente con la estrechez de la celda; el movimiento de las olas contrasta con la inmovilidad del cuerpo encarcelado; el azul del horizonte contrasta con el gris de los muros. Estas oposiciones cromáticas y espaciales son uno de los procedimientos fundamentales mediante los que el poemario construye la imagen del mar como espacio simbólico de la libertad.
En varios poemas de Libertad, el mar es evocado a través de la memoria sensorial: el recuerdo del olor del mar, de la textura de la arena bajo los pies, del sonido de las olas. Esta memoria sensorial del mar tiene, como se analizó en el marco teórico, una dimensión terapéutica: la evocación sensorial del entorno natural activa mecanismos de regulación emocional que contribuyen a la estabilización psicológica de la reclusa. Desde la perspectiva de los estudios de curación, estos poemas de la memoria marina son textos de autorregulación emocional: la poeta construye en el poema un espacio de contacto imaginario con el mar que le permite, aunque sea temporalmente, salir del espacio de la celda y situarse en un entorno de apertura y movimiento.
La imagen del mar como espacio de curación en Libertad no es, sin embargo, una imagen sin conflicto. Hay en el poemario poemas en los que el mar aparece también como espacio amenazante, como abismo que puede tragar al nadador, como espacio de pérdida además de espacio de liberación. Esta ambivalencia del mar —como espacio de curación y como espacio de amenaza— es coherente con la complejidad simbólica del elemento acuático en la tradición literaria occidental y con la elaboración poética que Cubeles Vaquero hace del motivo. El mar de Libertad no es un mar idílico sino un mar vivo y contradictorio, capaz de dar y de quitar, que refleja la complejidad de los procesos de curación psicológica que el poemario elabora.
5. El agua como elemento purificador: dimensión ritual y simbólica
Más allá de la imagen del mar en su extensión y amplitud, Libertad trabaja también con el agua en sus manifestaciones más íntimas y cotidianas: la lluvia, el agua de la ducha, el agua del lavabo de la celda. Estos pequeños contactos con el agua adquieren en el poemario una dimensión ritual que supera su función higiénica: el agua es el elemento que purifica, que lava, que borra temporalmente las marcas del encierro sobre el cuerpo. En varias tradiciones culturales y religiosas, el agua tiene esta función purificadora —el bautismo cristiano, las abluciones islámicas, las purificaciones rituales de las tradiciones hindúes o judías—, y la poesía de Cubeles Vaquero activa estas resonancias simbólicas en el contexto específico del encierro.
La lluvia en Libertad es un motivo especialmente significativo porque combina la accesibilidad relativa —se puede ver y oír desde el patio o desde una ventana— con la inaccesibilidad relativa —en el interior del centro penitenciario no se puede estar bajo la lluvia directamente. Esta accesibilidad a medias convierte a la lluvia en una metáfora de la libertad posible pero no completamente alcanzable: se puede ver la lluvia caer, oír su sonido, sentir el olor de la tierra mojada, pero no dejarse empapar. Esta aproximación parcial a la experiencia de la lluvia es uno de los motivos poéticos más intensos de Libertad, porque condensa la frustración de la proximidad a lo deseado sin poder alcanzarlo.
El agua de la ducha en la poesía carcelaria es un motivo menos trabajado en la crítica literaria pero igualmente significativo. La ducha es, en el espacio penitenciario, uno de los pocos momentos en que el cuerpo puede estar en contacto con el agua en movimiento, en un espacio de relativa intimidad. Este momento —brevemente reglamentado, a menudo colectivo, gestionado institucionalmente— puede adquirir, en la experiencia y en la escritura de las reclusas, una dimensión de pausa y de contacto consigo mismas que trasciende su función higiénica. Los poemas de Libertad que trabajan el momento de la higiene personal hacen visible esta dimensión ritual del contacto con el agua en el espacio carcelario.
6. Ecocrítica y escritura carcelaria: el entorno natural como resistencia
La ecocrítica literaria ha desarrollado en los últimos años una subdisciplina específica para el análisis de la escritura producida desde contextos de confinamiento y privación: la ecocrítica del encierro (carceral ecocriticism), término propuesto por investigadores como Gwendolyn Pough y Sarah Tyson en el contexto anglosajón. Esta perspectiva analiza cómo la escritura de las personas encarceladas construye relaciones imaginarias con el entorno natural como forma de resistencia ante la privación ambiental que impone la reclusión. La celda, entendida como entorno degradado desde el punto de vista ecológico —sin contacto con la naturaleza, con luz y aire controlados institucionalmente—, genera una respuesta compensatoria en la escritura que convoca el entorno natural ausente.
La aplicación de la ecocrítica del encierro al análisis de Libertad permite identificar una ecología imaginaria del poemario: el conjunto de elementos naturales que la voz poética convoca en su escritura y que construyen un entorno natural virtual que compensa la privación del entorno natural real. En esta ecología imaginaria, el mar ocupa el lugar central como el elemento natural de mayor amplitud y de mayor potencia simbólica. Pero junto al mar aparecen otros elementos —el sol, el viento, los árboles, la tierra— que completan un mapa de la naturaleza deseada que es el contrapunto del mapa del encierro que la institución impone.
La ecocrítica feminista añade a este análisis la dimensión de género: las mujeres tienen, en muchas tradiciones culturales, una relación específica con el entorno natural que la cultura patriarcal ha construido como más intuitiva, más corporal, más próxima a los ciclos naturales que la relación masculina. Esta construcción cultural —que la ecocrítica feminista analiza críticamente en lugar de reproducirla acríticamente— tiene consecuencias para el análisis de la escritura femenina sobre la naturaleza: las imágenes de la naturaleza en la poesía femenina carcelaria están atravesadas por expectativas de género que la escritura puede confirmar, cuestionar o subvertir. En Libertad, la relación con el mar tiene una dimensión de cuerpo femenino en el agua —nadando, flotando, bañándose— que activa estos imaginarios de género de manera que merece atención crítica específica.
7. El horizonte como metáfora de la esperanza: tiempo futuro y curación
El horizonte marino es, en la tradición literaria occidental, la imagen por excelencia de lo que está más allá del presente visible: el futuro, lo desconocido, la promesa de lo que todavía no existe. En el contexto carcelario, el horizonte adquiere una carga adicional: es también el espacio de la libertad futura, el punto hacia el que se orienta la mirada cuando el presente de la reclusión se hace insoportable. Los poemas de Libertad que trabajan el motivo del horizonte construyen una temporalidad específica: el tiempo de la espera orientada, el tiempo en el que el presente de la reclusión se sitúa como tránsito hacia un futuro de libertad cuya imagen es el horizonte abierto del mar.
Esta orientación hacia el futuro que el horizonte marino simboliza tiene una dimensión terapéutica que los estudios de curación han analizado en términos de esperanza. La esperanza, entendida no como optimismo ingenuo sino como orientación activa hacia posibilidades futuras, es uno de los recursos psicológicos más importantes para la supervivencia en situaciones de adversidad extrema. Viktor Frankl, en El hombre en busca de sentido (1946), analizó la importancia de la orientación hacia el futuro para la supervivencia en los campos de concentración nazis: quienes lograban mantener un sentido de futuro —aunque fuera incierto y lejano— resistían mejor que quienes perdían la esperanza. La poesía que construye imágenes de futuro —y el horizonte marino es una de las imágenes de futuro más potentes de la tradición lírica— puede funcionar como instrumento de mantenimiento de la esperanza en el contexto carcelario.
El horizonte en Libertad no es siempre un horizonte de promesa. Hay poemas en que el horizonte aparece como límite inalcanzable, como línea que retrocede constantemente cuando uno se acerca: la libertad futura se ve pero no se alcanza, se siente próxima pero permanece lejos. Esta ambivalencia del horizonte —a la vez promesa y frustración— es coherente con la experiencia real de la espera carcelaria, en la que el final de la condena se acerca pero parece permanecer siempre a la misma distancia psicológica. La poesía de Cubeles Vaquero no falsifica la experiencia de la espera con un optimismo forzado: construye imágenes de esperanza que incluyen también la sombra de la duda y de la desilusión.
8. Conclusiones
El análisis de la simbología marina en Libertad de Silvia Cubeles Vaquero ha permitido identificar varias dimensiones del motivo del mar en la poesía carcelaria femenina española contemporánea. En primer lugar, el mar funciona como símbolo de la libertad inaccesible: su amplitud, su movimiento y su apertura al horizonte contrastan estructuralmente con la estrechez, la inmovilidad y el cierre del espacio carcelario. En segundo lugar, el mar funciona como espacio de curación imaginaria: la evocación del mar en el poema permite a la voz poética habitar temporalmente un espacio de mayor amplitud y de contacto con los elementos naturales que el encierro niega. En tercer lugar, el mar funciona como espacio de memoria: el recuerdo del mar de la vida libre, convocado mediante la memoria sensorial, activa mecanismos de regulación emocional que contribuyen al bienestar psicológico de la reclusa.
El marco teórico combinado de los estudios de curación y la ecocrítica literaria ha demostrado su utilidad para el análisis de la poesía carcelaria, permitiendo articular dimensiones del texto que otros marcos teóricos tienden a disociar: la dimensión estética y formal del poema, la dimensión psicológica de la experiencia que elabora, y la dimensión ecológica de la relación con el entorno natural. Esta articulación es especialmente productiva en el caso de la poesía carcelaria femenina, donde la privación del entorno natural se añade a las otras privaciones del encierro y donde la naturaleza imaginada adquiere una intensidad simbólica que no tiene en la escritura de la vida libre.
La investigación aquí presentada abre líneas de trabajo futuro en al menos dos direcciones. La primera es el estudio comparado de la simbología marina en otros poemarios carcelarios españoles e internacionales, lo que permitiría identificar si el mar es un motivo estructurante de la poesía carcelaria en general o si su centralidad en Libertad responde a factores biográficos específicos de la autora —su procedencia mediterránea, su relación personal con el mar. La segunda dirección es el estudio de los efectos terapéuticos reales de la escritura sobre imágenes de la naturaleza en reclusas españolas, mediante metodologías de investigación participativa que combinen el análisis literario con la psicología positiva. Este estudio podría contribuir a diseñar programas de escritura terapéutica en prisión más eficaces y fundamentados en la investigación.
3.1 El mar mediterráneo en la identidad catalano-española: especificidades geográficas e identitarias
La procedencia catalana de Silvia Cubeles Vaquero añade a la simbología marina de Libertad una dimensión geográfica e identitaria específica. El Mediterráneo, que bañaba las costas de su infancia y de su vida adulta antes del encarcelamiento, no es un mar genérico sino un mar con historia, con cultura, con memoria. El Mediterráneo es el mar de las civilizaciones fundadoras —Grecia, Roma, Cartago, el Islam mediterráneo—, el espacio de la circulación de culturas y de ideas que ha configurado la identidad europea. Para una poeta catalanohablante, el Mediterráneo es también el mar que comparte con las otras culturas de la ribera norte —el occitano, el catalán, el provenzal— y que en la tradición catalanista ha sido a veces figura de la identidad mediterránea propia frente a la identidad castellana-atlántica.
Esta especificidad mediterránea del mar en Libertad no es explícita en todos los poemas: el mar a veces es simplemente mar, sin determinaciones geográficas que lo anclen en un espacio específico. Pero la procedencia de la autora, el léxico catalán cuando aparece —la paraula “mar” en català és masculina i femenina alhora, una ambigüitat que el castellà no té—, y ciertas imágenes asociadas al Mediterráneo —la luz, el blanco, el calor— configuran un horizonte cultural específico que el lector atento puede identificar. Este horizonte mediterráneo de Libertad es uno de los aspectos del poemario que merecería un estudio específico en el marco de los estudios de la identidad catalano-española y de la literatura mediterránea comparada.
4.1 Análisis prosódico de los poemas marinos: el ritmo del mar en el verso
El análisis prosódico de los poemas que trabajan el motivo marino en Libertad revela una correspondencia entre el contenido y la forma que es uno de los logros más significativos del poemario. Los poemas del mar tienden a tener versos más largos y con mayor número de sílabas átonas consecutivas, lo que produce un ritmo más lento y ondulante que los poemas de la celda. Este ritmo ondulante mima fonéticamente el movimiento de las olas y crea en el lector una experiencia rítmica que es, en sí misma, una forma de acercamiento al espacio marino que el poema evoca. La prosodia del mar en Libertad no es un efecto decorativo sino un elemento estructural que forma parte del significado del texto.
El uso del encabalgamiento en los poemas marinos de Libertad es especialmente significativo. El encabalgamiento —la continuación del sentido de un verso en el siguiente sin pausa— produce un efecto de flujo que evoca el movimiento continuo del agua. Cuando Cubeles Vaquero usa el encabalgamiento en los poemas del mar, el verso fluye de una línea a la siguiente sin detenerse en las marcas de puntuación, lo que crea una sensación de movimiento continuo y de apertura formal que contrasta con los poemas más fragmentados y con mayor uso de la pausa en los poemas de la celda. Esta diferencia prosódica entre los poemas del mar y los poemas de la celda es uno de los indicadores formales más claros de que el mar ocupa en el poemario una posición simbólica específica y diferenciada del espacio del encierro.
5.1 El mar como espacio de la memoria de la libertad: testimonio y reconstrucción
La memoria del mar en Libertad es una memoria de la libertad anterior al encarcelamiento: la poeta recuerda el mar de sus años libres, el mar de los veranos, el mar del tiempo antes de la condena. Esta memoria es selectiva, como toda memoria: los poemas no reconstruyen el mar tal como era sino el mar tal como la memoria lo transforma, intensificando ciertos aspectos —la luminosidad, la amplitud, la sensación de libertad— y omitiendo otros. Esta reconstrucción selectiva de la memoria marina no es una falsificación sino una elaboración: la memoria construye el mar que necesita en el momento de la reclusión, un mar que funcione como antídoto al encierro.
La construcción de la memoria marina en el poema implica también una reflexión implícita sobre la naturaleza de la memoria y sobre su papel en la experiencia carcelaria. La reclusa no puede volver al mar, pero puede construirlo en el lenguaje con una precisión sensorial que lo hace presente de manera virtual. Esta presencia virtual del mar —tan intensamente evocado en el poema que parece casi perceptible— es uno de los efectos más poderosos de la poesía de curación: el texto crea un espacio de experiencia vicaria que tiene efectos reales sobre quien escribe y sobre quien lee. En este sentido, los poemas marinos de Libertad son textos de curación tanto para la autora que los escribió como para los lectores que se identifican con la experiencia que elaboran.
6.1 Curación y resiliencia: Libertad en el marco de la psicología positiva
La psicología positiva, campo fundado por Martin Seligman y Mihaly Csikszentmihalyi a finales de los años noventa del siglo XX, ha desarrollado conceptos de gran utilidad para el análisis de la escritura carcelaria como instrumento de curación. La resiliencia —la capacidad de recuperarse de las adversidades y de construir nuevas formas de bienestar a partir de experiencias difíciles— es uno de los conceptos centrales de esta tradición y uno de los más pertinentes para comprender la función del mar en la poesía de Cubeles Vaquero. La evocación del mar en el poema es un acto de resiliencia: la poeta no se limita a sufrir el encierro sino que construye activamente, a través de la escritura, espacios de expansión imaginaria que le permiten mantener el contacto con experiencias de bienestar y de libertad.
El concepto de flujo (flow) de Csikszentmihalyi —ese estado de absorción total en una actividad que produce una experiencia de bienestar y de eficacia— es también pertinente para comprender la función terapéutica de la escritura poética en prisión. Cuando la poeta está escribiendo un poema sobre el mar, puede alcanzar un estado de flujo en el que la conciencia del encierro queda temporalmente suspendida y la actividad creativa ocupa todo el espacio mental. Este estado de flujo, que los estudios de psicología positiva han identificado como uno de los principales factores de bienestar subjetivo, es accesible a través de la escritura incluso en las condiciones más adversas, lo que explica en parte el poder de la escritura como instrumento de curación en prisión.
7.1 El mar y el amor: Eros y naturaleza en la poesía de la reclusión
En Libertad, el mar está frecuentemente ligado al amor y al deseo: la evocación del mar convoca también la evocación de las personas amadas, que se asocian con los espacios y los momentos marinos de la vida libre. Esta conexión entre el mar y el amor tiene una larga historia en la tradición lírica —los poemas de amor de García Lorca, los romances de la tradición oral, la canción popular mediterránea establecen vínculos profundos entre el espacio marino y la experiencia amorosa— y Libertad la reactiva en el contexto específico de la reclusión. El mar es el espacio donde el amor fue vivido antes del encarcelamiento, y su evocación en el poema es simultáneamente una evocación del mar y de las personas que lo comparten.
Esta conexión entre el mar y el amor tiene implicaciones para el análisis de la simbología marina en Libertad: el mar no es solo un símbolo de libertad abstracta sino también un símbolo del amor y de las relaciones que el encarcelamiento ha interrumpido o complicado. En este sentido, los poemas marinos de Libertad son también poemas del deseo y de la pérdida, y su función curativa opera simultáneamente sobre el duelo por la libertad perdida y el duelo por las relaciones afectadas por el encierro. Esta doble dimensión del mar —como símbolo de la libertad y como símbolo del amor— es lo que convierte el motivo marino en uno de los más ricos y complejos del poemario.
Bibliografía
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Publicado en Zenodo: https://doi.org/10.5281/zenodo.20297871









