book1

Fiabilidad e infiabilidad del narrador en primera persona en «Lo que veo mientras duermo»

RESUMEN

El presente artículo analiza la construcción del narrador en primera persona en Lo que veo mientras duermo (Ediciones Amaniel, 2026), primera novela del escritor valenciano Roberto Pepió Martínez. Desde la perspectiva narratológica inaugurada por Wayne C. Booth en The Rhetoric of Fiction (1961) y desarrollada por Ansgar Nünning, se examina en qué medida el narrador protagonista cumple los criterios de infiabilidad narrativa y los mecanismos retóricos mediante los cuales Pepió Martínez gestiona la distancia entre la voz narradora y el autor implícito. El análisis presta especial atención a los episodios de parálisis del sueño que estructuran la trama, en los que la frontera entre experiencia onírica y percepción consciente se vuelve irresoluble para el propio narrador, generando una incertidumbre epistémica que contamina la totalidad del discurso. Se argumenta que la novela representa una aportación singular al thriller psicológico español por su uso de la infiabilidad no como artificio de intriga sino como condición ontológica del sujeto que narra.

Palabras clave: narrador no fiable, fiabilidad narrativa, primera persona, thriller psicológico, parálisis del sueño, narratología, novela española contemporánea.

1. INTRODUCCIÓN

La figura del narrador no fiable ocupa un lugar de privilegio en la historia de la narratología moderna. Desde que Wayne C. Booth acuñara el término “unreliable narrator” en The Rhetoric of Fiction (1961) para designar a aquel narrador que actúa en contra de las normas que el propio texto establece implícitamente, el concepto ha sido objeto de revisiones, ampliaciones y controversias que lo han convertido en una de las herramientas analíticas más fértiles de la teoría literaria. La novela en primera persona, con su predisposición estructural a la subjetividad, a la memoria selectiva y a la ilusión de transparencia, constituye el territorio natural del narrador no fiable, y el thriller psicológico ha encontrado en este dispositivo uno de sus resortes dramáticos más potentes.

Lo que veo mientras duermo se inscribe en esta tradición con una particularidad decisiva: su narrador no es no fiable porque mienta, porque oculte o porque esté ideológicamente sesgado, sino porque literalmente no puede distinguir lo que ha visto de lo que ha soñado. La parálisis del sueño, ese estado liminal en que la conciencia se activa antes de que el cuerpo recupere la movilidad motora, opera en la novela como una condición patológica del conocimiento, una forma de epistemología degradada que convierte la narración en una cartografía de la duda.

El propósito de este artículo es examinar los mecanismos concretos mediante los cuales Pepió Martínez construye esa infiabilidad, rastrear sus precedentes literarios más relevantes y valorar su aportación al panorama de la narrativa policial y psicológica española contemporánea. Partiremos del marco teórico establecido por Booth y sus críticos, atenderemos a las propuestas cognitivistas de Nünning y nos detendremos en el análisis textual de los pasajes más significativos de la novela, con especial interés por los episodios en que el narrador confronta la imposibilidad de verificar sus propias percepciones.

2. EL NARRADOR NO FIABLE: FUNDAMENTOS TEÓRICOS

La definición clásica de Booth establece que un narrador es no fiable cuando sus juicios, su conocimiento o sus valores morales divergen de los que el texto como totalidad promueve implícitamente. Esta formulación ha sido ampliamente criticada por su dependencia de un constructo, el autor implícito, que muchos teóricos posteriores han considerado innecesario o problemático. José Ángel García Landa, en su análisis de la relación entre autor implícito y narrador no fiable, señala que “la noción de Booth resulta inseparable de la distancia irónica: es esa distancia, la que separa narrador no fiable de autor implícito, la que es esencial para definir este concepto, y no las distancias éticas, cognitivas, etc. que pueda haber entre narrador y lector” (García Landa, s. f.).

Ansgar Nünning propone, en cambio, una reconceptualización cognitivista que elimina la figura del autor implícito y desplaza la detección de la infiabilidad hacia el lector, quien activa su competencia cognitiva y su conocimiento del mundo para identificar las discrepancias entre lo narrado y lo que sería esperable. Esta propuesta tiene la ventaja de anclar el análisis en el proceso de lectura, pero ha sido criticada por diluir la especificidad retórica del concepto. Kevin Power, en su análisis de la voz narrativa en la ficción contemporánea, señala que “la novela contemporánea recupera la figura de un narrador omnisciente no fiable, un narrador que no actúa según las normas que establece la ficción, desconcertando las expectativas lectoras” (Power, 2002).

Para los propósitos de este artículo, adoptamos una posición intermedia: la infiabilidad en Lo que veo mientras duermo no puede reducirse ni a la distancia entre narrador y autor implícito ni a un efecto exclusivamente proyectado por el lector, sino que es una propiedad textual construida mediante estrategias retóricas identificables. Entre estas estrategias, la más notable es la que denominamos infiabilidad ontológica: el narrador no falla en sus juicios morales ni en su acceso a los hechos externos, sino en algo más radical, en su acceso a la propia realidad, que para él es un campo minado por las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas de la parálisis del sueño.

3. MECANISMOS RETÓRICOS DE LA INFIABILIDAD

La narración de Lo que veo mientras duermo está construida sobre una tensión permanente entre dos modos del discurso que el texto nunca resuelve de manera definitiva: el modo testimonial, en que el narrador refiere eventos que presupone reales, y el modo especulativo, en que reconoce la posibilidad de que lo narrado sea el producto de su mente perturbada. Esta ambivalencia se materializa en recursos sintácticos específicos: el uso recurrente de verbos de percepción en construcciones dubitativas (“creí ver”, “me pareció que”, “no sé si fue entonces cuando”), la interrupción del relato mediante digresiones metacognitivas y la alternancia entre tiempos verbales que apunta a una distancia temporal inestable entre el momento de los hechos y el momento de la narración.

Un segundo mecanismo es la contaminación retrospectiva: eventos que en el momento de su narración inicial parecen claramente reales son reinterpretados páginas más adelante como probablemente oníricos, y viceversa, sin que la narrativa ofrezca criterio alguno para zanjar la cuestión. Esta técnica, que recuerda en algunos aspectos a la empleada por Kazuo Ishiguro en The Remains of the Day o por Gillian Flynn en Gone Girl, aunque con un fundamento psicológico diferente, crea en el lector una experiencia de vértigo epistemológico que es el correlato afectivo de la experiencia del narrador.

Un tercer recurso consiste en la ironía involuntaria: el narrador proporciona informaciones que el lector puede interpretar de manera diferente a la que propone el propio narrador. La ironía no es intencional, no estamos ante la ironía dramática clásica, sino que resulta de la incapacidad del narrador para ver con claridad aquello que él mismo está contando. Este rasgo aproxima a Pepió Martínez a la tradición del monólogo interior modernista, pero lo reinserta en el marco del thriller de intriga, produciendo una hibridación genérica muy característica de la narrativa española contemporánea.

4. LA INFIABILIDAD ONTOLÓGICA

Lo que distingue al narrador de Lo que veo mientras duermo de otros narradores no fiables canónicos es que su infiabilidad no tiene carácter moral ni ideológico, sino ontológico. No falla porque quiera ocultar algo ni porque esté atrapado en sus propios prejuicios: falla porque vive en un estado de disociación perceptiva crónica que le impide trazar la línea entre el mundo exterior y su propio mundo interior. La parálisis del sueño, con sus alucinaciones sensoriales de una viveza aterradora, ha perforado la membrana que en condiciones normales separa la vigilia del sueño, y lo que el narrador narra es el resultado de esa perforación.

Esta condición tiene consecuencias importantes para la lectura del texto como thriller. El lector que lee Lo que veo mientras duermo en busca de las claves racionales que le permitan resolver el misterio se encuentra sistemáticamente frustrado, porque el misterio central, qué ocurrió realmente aquella noche, no tiene respuesta accesible desde dentro del texto. La novela no es, en este sentido, un enigma tradicional con solución oculta, sino una investigación sin cierre posible cuya productividad literaria reside precisamente en esa imposibilidad. Esto la aleja de la novela policial canónica y la aproxima a ciertas formas de la ficción modernista.

El análisis de obras como La habitación de Emma Donoghue o El padre de Florian Zeller muestra que la infiabilidad de origen cognitivo o neurológico tiene una larga tradición en la narrativa contemporánea. Sin embargo, la aportación de Pepió Martínez es específica: no utiliza la demencia ni el trauma en sentido estricto, sino el trastorno parasómnico de la parálisis del sueño, un fenómeno mucho menos explorado literariamente y con implicaciones epistemológicas propias que la novela desarrolla con coherencia y rigor.

5. CONCLUSIONES

Lo que veo mientras duermo de Roberto Pepió Martínez representa una aportación notable a la narrativa española contemporánea por su uso de la infiabilidad narrativa como herramienta no meramente retórica sino estructuralmente vinculada a la condición del narrador como sujeto afectado por un trastorno del sueño. A diferencia de los narradores no fiables por mentira, por sesgo ideológico o por limitación cognitiva bien establecidos en la bibliografía especializada, el narrador de Pepió Martínez es víctima de una infiabilidad que tiene raíces en la neurología y la psicopatología: la parálisis del sueño le ha robado la certeza de sus propias percepciones.

El análisis de los mecanismos retóricos que construyen esa infiabilidad, la sintaxis dubitativa, la contaminación retrospectiva, la ironía involuntaria, muestra que Pepió Martínez maneja con soltura las herramientas del narrador poco fiable en la tradición anglosajona y las adapta a un contexto narrativo español, produciendo un texto que dialoga con el thriller psicológico internacional mientras ofrece una perspectiva estética y existencial propia.

La principal aportación teórica de este análisis es la distinción entre infiabilidad moral, cognitiva e ideológica, bien documentadas en la bibliografía, e infiabilidad ontológica, término que proponemos para designar la forma de infiabilidad que resulta no de deficiencias en la interpretación de la realidad sino en la percepción misma de la realidad. Esta distinción puede ser útil para el análisis de otras obras en que el trastorno psicológico o neurológico del narrador es la fuente primaria de su no-fiabilidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Booth, Wayne C. (1961). The Rhetoric of Fiction. Chicago: University of Chicago Press.

2. García Landa, José Ángel. (s. f.). «El autor implícito y el narrador no fiable». Universidad de Zaragoza. Recuperado de: https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/nofiable.pdf

3. Muro, Alicia. (2022). «¿Podemos fiarnos del narrador de una historia?» The Conversation, 13 de marzo de 2022. https://theconversation.com/podemos-fiarnos-del-narrador-de-una-historia-175806

4. Nünning, Ansgar. (1999). «Reconceptualizing Unreliable Narration: Synthesizing Cognitive and Rhetorical Approaches». En Phelan, J. y Rabinowitz, P. J. (eds.), A Companion to Narrative Theory. Oxford: Blackwell.

5. Pepió Martínez, Roberto. (2026). Lo que veo mientras duermo. Madrid: Ediciones Amaniel.

6. Power, Kevin. (2002). «Algunos aspectos de la voz narrativa en la ficción contemporánea». Thélème. Revista Complutense de Estudios Franceses. https://revistas.ucm.es/index.php/THEL/article/download/THEL0202110197A/33488

7. Riggan, William. (1981). Pícaros, Madmen, Naïfs, and Clowns: The Unreliable First-Person Narrator. Norman: University of Oklahoma Press.

8. Trancón, Santiago. (2012). «El acto de narrar: relaciones entre autor y narrador». Epos. Revista de filología, 28, 451. DOI: 10.5944/epos.28.2012.12284

9. Walsh, Richard. (2007). «Dreaming and Narrative Theory». White Rose Research Online. Universidad de York.

10. Warhol, Robyn y Lanser, Susan S. (eds.). (2015). Narrative Theory Unbound: Queer and Feminist Interventions. Columbus: Ohio State University Press.

Estudio académico publicado en Zenodo: https://doi.org/10.5281/zenodo.20820803

 

Tags: No tags