MANIFIESTO DEL BRUTALISMO POÉTICO

Iván Martín Yáñez · 2026

El brutalismo poético no pide permiso.

Viene de fábricas, de hospitales, de pantallas encendidas a las tres de la mañana. Viene del cuerpo que ha fallado y del lenguaje que tuvo que aprender a decirlo sin mentir.

El poema brutalista no consuela. Disecciona. No embellece. Documenta. No pide compasión al lector. Le exige presencia.

El brutalismo poético no es un poema suelto con jerga científica. Es una poética total que atraviesa la obra entera de principio a fin. La rotura no se elige, se gana.

El verso brutalista es una grieta en el encofrado. No busca la belleza. Busca la exactitud.

Y a veces, cuando la exactitud es suficiente, aparece algo que se parece a la belleza sin haberla buscado.

Escribimos desde el fondo porque el fondo existe. Porque hay territorios del cuerpo y de la mente sin cartografiar, o cartografiados con mapas falsos. El brutalismo poético nombra lo que encuentra.

El brutalismo poético es universal porque el dolor técnico es universal. Porque hay una generación entera que ha aprendido a hablar con los lenguajes del sistema —el clínico, el industrial, el digital— y que cuando quiere hablar de sí misma solo tiene esas palabras. No las elegimos. Las heredamos. Y las convertimos en material.

No prometemos redención. Prometemos precisión.

Iván Martín Yáñez
2026


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Registrado a nombre del autor en Zenodo · Versión 2 (agosto de 2026) · DOI: 10.5281/zenodo.22098472
Todas las versiones: 10.5281/zenodo.21598208

El brutalismo poético toma cuerpo en Desde el Tártaro, primer libro de versos del autor (Editorial Poesía eres tú, 2026).