Ediciones Rilke, 2026. ISBN 978-84-18566-75-2.
Introducción técnica
El arte de decirnos existí es un poemario de pensamiento. Cristian Avecillas Sigüenza no construye sus poemas sobre la anécdota ni sobre la descripción, sino sobre la proposición: cada texto afirma, corrige, compara o define. Por eso su técnica se concentra en las estructuras sintácticas que permiten razonar en verso: la anáfora, el paralelismo, la antítesis y la fórmula aforística.
El libro alterna verso libre y prosa poética. Las partes I, II, IV, V, VI y VII están escritas en verso; la parte III, Decir persona, en prosa poética; la parte VIII está formada exclusivamente por epígrafes de otros autores. Esta variedad no rompe la unidad del conjunto, porque los mismos procedimientos aparecen en todas las formas.
El recurso central del libro es de TIPO C (estructura): la repetición organizada de fórmulas que convierte cada sección en un sistema. La anáfora es el instrumento principal de ese sistema, y sobre ella se apoyan los demás recursos. A continuación se analizan sus manifestaciones, junto con los recursos fónicos, las imágenes sensoriales, la disposición tipográfica y el léxico.
La estructura anafórica como eje constructivo
Avecillas construye casi todos sus poemas sobre una fórmula inicial que se repite y varía. La función de esa repetición no es solo musical: permite que una idea se pruebe en distintos contextos y se enriquezca con cada vuelta.
El ejemplo más característico aparece en el primer poema del libro, PARA ENCONTRAR, donde la pregunta retórica sin signos de interrogación define la escritura desde ángulos sucesivos: «Qué, sino reinterpretarse es la escritura, / Qué, sino fundarse y refundarse». La fórmula reaparece en PARA PENSAR, PARA AMAR y PARA SERVIR, de modo que funciona como hilo conductor de toda la primera parte.
Una segunda estructura de la primera parte es la corrección aforística. Cada uno de los trece poemas titulados con «PARA» termina con un segundo movimiento que corrige una idea recibida: «No es que los artistas sean espejos, / son ventanas». La fórmula «No es que…» se repite en los trece cierres y actúa como firma formal de la sección.
En la segunda parte, la anáfora se apoya en un sustantivo seguido de la palabra «alarido»: «Anécdota alarido», «Semántica alarido», «Estética alarido», «Poética alarido», «Oráculo alarido», «Espectáculo alarido», «Propósito alarido», «Metáfora alarido». La repetición da a la sección el carácter de una letanía.
En la prosa poética de la tercera parte, la estructura anafórica se traslada al cierre de los textos, con pares de frases que comienzan por «Echamos a perder»: «Echamos a perder al mal cuando nada más somos poetas. / Echamos a perder al bien cuando nada más somos personas».
En la cuarta parte, el estribillo «Nadie dice yo» se repite en tres poemas consecutivos (LA ECONOMÍA, LA VOCACIÓN y LA SOLEDAD), y la frase «En los artistas, / no hablan los artistas» reaparece en LA ECONOMÍA, LA VOCACIÓN y LA DIVINIDAD.
La sexta parte organiza tres de sus secciones con «Después» y otras dos con «Y si escribiésemos mejor»; la séptima abre cuatro de sus ocho secciones con «Finalmente». El resultado es un libro en el que cada parte tiene su propia fórmula, pero todas comparten el mismo principio constructivo.
Recursos fónicos y rítmicos
El libro opta por el verso libre sin rima sistemática. Su música no procede de la rima, sino de la repetición y del paralelismo.
La anáfora genera un ritmo de acumulación que recuerda la oralidad. En PARA RESISTIR, la serie «Tanto hemos batallado / que cada cicatriz es campo de batalla» se repite cuatro veces con distintos verbos, y la cadencia se apoya en la estructura consecutiva tanto… que.
El paralelismo sintáctico produce simetrías rítmicas muy marcadas. En DECIR ESPECIE HUMANA los versos se emparejan con la misma estructura: «Como especie poética, hacemos la guerra para dar. / Como especie política, hacemos la guerra para robar». La similitud fónica entre «poética» y «política» refuerza la oposición de sentido.
La aliteración aparece de manera puntual, por ejemplo en la serie de PARA GOZAR: «son lo mismo tala y trauma, / son lo mismo quema y trauma», donde la repetición de «trauma» y el juego de oclusivas sostienen el ritmo del verso.
El encabalgamiento es frecuente y se usa para crear suspensión. En PARA SOBREVIVIR, el verso «porque solo una presencia que no existe puede hacerse» deja en vilo el sentido hasta el verso siguiente, «realidad.», que queda aislado y gana peso.
Imágenes sensoriales
Sentidos presentes: vista, tacto, oído y gusto.
La vista domina en las imágenes de paisaje y luz. En PARA ENCONTRAR la luz adquiere un comportamiento casi animal: «Como si cualquier lugar con luz / viniese a mordisquearnos». En PARA RESISTIR, la imagen final combina fuego y noche: «Luego el fuego se dedica a evaporarnos / y la noche se completa con luciérnagas».
El tacto aparece asociado al amor y a la consolación. En la segunda parte, el libro afirma que «las tristezas que aún no han sido acariciadas / son las que acarician más». En PARA GOZAR, el contacto humano se vuelve tierra: «Y cuando una caricia humana pide tierra / los subsuelos se preparan para abrir la primavera».
El oído está presente en la constante referencia al grito, al canto y al aullido. En la segunda parte se lee: «El arte no es bello, / aúlla lo bello». En EL PROPÓSITO, el silencio del poema permite oír a la persona: «Bajo la naturaleza silenciosa del poema / es en donde más se escucha cómo grita una persona».
El sentido del gusto aparece de forma reflexiva en DECIR SOY, donde la imagen se invierte y es el sujeto quien resulta saboreado: «No esperábamos que las evoluciones hayan puesto todas sus papilas en nosotros, pero los vientos llegan y nos saborean». El sentido del olfato no aparece como recurso relevante.
Sintaxis y disposición tipográfica
La sintaxis del libro es predominantemente afirmativa y definitoria. Abundan las oraciones copulativas («La realidad es campo») y las estructuras comparativas y consecutivas. La oración tiende a extenderse a lo largo de varios versos, con encabalgamientos que obligan a una lectura continua.
La disposición tipográfica está al servicio de la estructura. En la primera parte, los números 1 y 2 separan el poema de su cierre aforístico. En la segunda, la sexta y la séptima, la numeración sustituye a los títulos. En la quinta, todos los poemas comienzan con minúscula, lo que produce la sensación de un discurso que continúa más allá de cada texto. La tercera parte abandona el verso y se dispone en párrafos de prosa poética, muchos de ellos cerrados por un dístico separado.
Léxico y campo semántico
El léxico del libro gira en torno a cuatro campos semánticos. El de la escritura y el arte: poema, poesía, artista, palabra, metáfora. El de la existencia: existir, persona, cuerpo, yo, tú. El de la salvación y la supervivencia: sálvate, salvarse, sobrevivir, socorro. El de la naturaleza: árbol, campo, lluvia, piedra, nube.
A ellos se suma un vocabulario abstracto de origen filosófico (doxa, episteme, psiquis) y un léxico tecnológico contemporáneo (algoritmo, inteligencia artificial, máquina, polímeros), que el libro introduce casi siempre para contrastarlo con lo humano: «la inteligencia artificial sea robar con matemáticas».
Síntesis técnica
La técnica de El arte de decirnos existí se basa en la repetición estructurada. La anáfora, el paralelismo y la fórmula aforística permiten que un libro de ideas mantenga una música propia sin recurrir a la rima ni a la métrica regular. Cada parte adopta una fórmula distinta, y la suma de esas fórmulas compone una arquitectura reconocible.
El riesgo de este procedimiento es la saturación; Avecillas lo compensa con la variación de formas (verso, prosa, numeración, minúscula inicial) y con imágenes concretas que anclan el pensamiento en el cuerpo y en la naturaleza. El resultado es una poesía de pensamiento con alta capacidad de memoria, en la que muchas frases funcionan de forma autónoma como aforismos.
Tabla de recursos
| Recurso | Ejemplo del libro | Efecto |
|---|---|---|
| Anáfora | «Tanto hemos batallado» / «Tanto hemos denunciado» | Acumulación y ritmo oral |
| Pregunta retórica | «Qué, sino reinterpretarse es la escritura» | Definición por aproximación |
| Fórmula aforística | «No es que los artistas sean espejos» | Corrección de ideas recibidas |
| Paralelismo antitético | «Para la moral poética primero es el hambre» | Contraste de sentido |
| Metáfora identificativa | «son lo mismo brazo o rama» | Fusión de lo humano y lo natural |
| Estribillo | «claro que la perfección existe» | Cierre circular de la sección |
| Encabalgamiento | «puede hacerse / realidad» | Suspensión y énfasis |



