Olivares Tomás, Ana María. «Artículo académico — el dialecto murciano como herramienta métrica en fuera de la jaula de andrés martínez díaz: sinéresis dialectal, oralidad y versificación en la poesía popular española contemporánea». FUERA DE LA JAULA. 1.ª ed. Spain: Zenodo, 14 de marzo de 2026. https://doi.org/10.5281/zenodo.19021733
EL DIALECTO MURCIANO COMO HERRAMIENTA MÉTRICA EN FUERA DE LA JAULA DE ANDRÉS MARTÍNEZ DÍAZ
Artículo académico
Resumen
El presente artículo analiza la función métrica del dialecto murciano en el poemario Fuera de la Jaula (Ediciones Rilke, 2026) de Andrés Martínez Díaz. A partir de un análisis de las sinéresis dialectales documentadas en el texto —sentío, vendío, algunzo— y de su incidencia en la escansión silábica, se argumenta que el uso del habla regional no constituye un error ni un rasgo costumbrista, sino una solución formal deliberada que permite ajustar versos que de otro modo resultarían hipermétricos. El estudio sitúa esta práctica en el contexto de la oralidad del cantautor y de la tradición lírica popular murciana, y propone el dialecto como elemento de poética activa.
Palabras clave: dialecto murciano, panocho, métrica española, sinéresis dialectal, poesía oral, Andrés Martínez Díaz.
1. Introducción
El problema de la relación entre dialecto y métrica no es nuevo en la historia de la literatura española. Desde la copla andaluza hasta el habla canaria en la poesía de Domingo Rivero, la variedad regional ha sido unas veces tolerada como licencia, otras celebrada como marca de autenticidad y, con menos frecuencia, estudiada en su dimensión estrictamente formal. La cuestión de si el dialecto puede actuar como instrumento de ajuste métrico —es decir, si la reducción silábica propia de ciertos fenómenos fonológicos regionales puede ser aprovechada conscientemente por el poeta para regularizar un verso— ha recibido escasa atención sistemática en la filología hispánica.
El poemario Fuera de la Jaula de Andrés Martínez Díaz, publicado por Ediciones Rilke en 2026, ofrece un caso de estudio singular. Su autor es un cantautor y escritor nacido en Jumilla, en la Región de Murcia, miembro de la SGAE y autor de un libro anterior, El Pintor de Palabras, publicado en el mismo sello. El libro, organizado en doce secciones temáticas, reúne una poesía de raíz oral que combina la cuarteta asonantada de procedencia popular, la sexteta consonante de arte mayor y el versículo anafórico. En ese corpus aparecen, de manera recurrente, palabras del habla murciana que no son simples coloraciones léxicas sino elementos activos en la escansión de los versos.
La presente investigación toma esa observación como punto de partida y la desarrolla en términos estrictamente métricos: no se trata solo de verdad biográfica o identidad regional, sino de una técnica formal que merece análisis riguroso.
2. El dialecto murciano: rasgos fonológicos relevantes para la métrica
El murciano es una variedad diatópica del español peninsular meridional con rasgos propios que lo diferencian tanto del castellano estándar como del andaluz. Entre sus fenómenos fonológicos más documentados se encuentran la reducción de los grupos consonánticos intervocálicos —en particular la pérdida de la consonante dental sonora /d/ en posición intervocálica— y la tendencia a la sinéresis en los hiatos resultantes de esa pérdida.
El fenómeno es sistemático: en el habla coloquial murciana, la secuencia /ido/ se reduce a /ío/ mediante la pérdida de la /d/ intervocálica y la posterior contracción del hiato resultante en una sola sílaba. Así, sentido (tres sílabas: sen-ti-do) se convierte en sentío (dos sílabas en la pronunciación rápida: sen-tío, con diptongo), o en tres sílabas escandiéndolo con la vocal trabada (sen-tí-o). El resultado es siempre una forma más breve que su equivalente estándar, lo cual tiene consecuencias directas sobre el cómputo silábico de los versos en los que esas formas aparecen.
3. Las formas dialectales en el poemario: inventario y análisis
3.1 Sentío en el poema «Cuarenta y siete»
El primer caso documentado y el más significativo aparece en el poema «Cuarenta y siete», uno de los más importantes del libro tanto por su carga emotiva como por su elaboración formal. El poema está dedicado a la celebración de cuarenta y siete años de convivencia conyugal y presenta una estructura heterométrica que alterna endecasílabos y alejandrinos.
El verso en cuestión es el siguiente:
“que quita el sentío de mi cabeza.”
En la primera estrofa del poema, los versos anteriores son:
“La ternura y la generosidad
armas son de santidad
que tus palabras esgrimen
mientras de colores se tiñe
el tono de tu dulce voz despierta
que quita el sentío de mi cabeza.”
Si se lee el verso con la forma estándar sentido (cuatro sílabas), el resultado es: que-qui-ta-el-sen-ti-do-de-mi-ca-be-za, es decir, doce sílabas, un dodecasílabo irregular en el contexto de una estrofa que oscila entre los diez y los doce. Sin embargo, si se escandia con la forma dialectal sentío, con la sinéresis que convierte el hiato /í-o/ en diptongo o en vocal trabada de dos sílabas, el resultado es: que-qui-ta-el-sen-tío-de-mi-ca-be-za, es decir, once sílabas, un endecasílabo plenamente regular. La forma dialectal no es aquí ornamento: es el mecanismo que produce el verso canónico.
El análisis métrico del archivo adjunto confirma esta lectura: el poema «Cuarenta y siete» “presenta una estructura heterométrica: alterna endecasílabos y alejandrinos en tres grandes bloques” y su cierre es “el verso más logrado del libro”, un alejandrino clásico de catorce sílabas: “y que salimos juntos van cuarenta y siete”. En ese contexto de rigor métrico sostenido, la aparición de sentío como solución endecasilábica no puede ser accidental.
3.2 Vendío en el poema «Nada era, nada soy»
La forma vendío aparece en la sección «Muertos Verticales», en el poema «Nada era, nada soy». El verso exacto es:
“uno es yerto, el otro un vendío.”
El contexto estrófico es una quintilla de ocho y nueve sílabas con rima consonante y estribillo. El verso anterior reza:
“Simón era el padre de Judas,
ninguno vale ni un ripio,
ahora los dos crían malvas,
uno es yerto, el otro un vendío.”
La forma estándar vendido añadiría una sílaba al verso: u-no-es-yer-to-el-o-tro-un-ven-di-do, doce sílabas, hipermétrico en relación con el patrón de la estrofa. Con la forma dialectal vendío, el verso queda en once sílabas: u-no-es-yer-to-el-o-tro-un-ven-dío, un endecasílabo ajustado. El dialectalismo resuelve, una vez más, el problema de la extensión silábica. No es irrelevante que el poema pertenezca a la sección satírica del libro, donde el tono se vuelve más crudo y el léxico más marcado regionalmente: la elección de vendío frente a vendido carga el verso no solo de sílabas ajustadas sino de dureza coloquial.
3.3 Algunzo en el poema «Una luz prendida»
La forma algunzo es el dialectalismo más singular del libro, por tratarse no de una reducción fonológica sino de un vocablo propio del habla jumillana sin equivalente estándar de un solo término. Aparece en el poema «Una luz prendida», perteneciente a la sección «El Filo de la Navaja»:
“Me ‘algunzo’ en el alero de tus pestañas,”
El verso tiene, con esta forma, catorce sílabas en escansión plena sin sinalefas: me-al-gun-zo-en-el-a-le-ro-de-tus-pes-ta-ñas. Aplicando la sinalefa entre me y al-, el cómputo se reduce a trece; con las sinalefas plenas —me+al y zo+en—, queda en doce sílabas, lo que lo sitúa en el rango del verso de arte mayor propio de esta estrofa. El uso de las comillas en torno a algunzo en el texto impreso es revelador: el autor marca la palabra como dialectal, como proveniente de otro registro, pero la incluye conscientemente.
“El dialecto no es pobreza lingüística sino riqueza: es la memoria de un pueblo, el acento de una identidad.” (Prólogo)
El análisis métrico del archivo adjunto subraya que el libro muestra “el dialecto murciano no solo añade autenticidad lingüística, sino que resuelve problemas de escansión mediante la sinéresis (sentío, vendío, algunzo) y dota a los versos de una cadencia propia de la oralidad regional que ninguna norma académica puede replicar”.
3.4 Otras marcas léxicas regionales
Junto a los tres casos centrales, el poemario presenta un conjunto de términos de procedencia regional o coloquial murciana que, sin afectar directamente al cómputo silábico, contribuyen a la textura oral del libro. Entre ellos cabe señalar los siguientes:
Enantes, en «Yo confieso»: “así eran las cosas de ‘enantes’ / cuando la bañera era un lebrillo”. La forma enantes (contracción dialectal de en antes, equivalente a antes, antiguamente) es un arcaísmo léxico de uso frecuente en el murciano y en otras variedades meridionales del español.
Borreguico, en «Una luz en el camino»: “Para vivir sin fuste ni muste / y andar como un borreguico”. El diminutivo en -ico es la marca morfológica más característica del habla murciana y aragonesa, y su uso aquí no es puramente afectivo sino que define el registro oral del verso.
Raticos, en «No soy perfecto»: “De vez en cuando canto, / en otros raticos no puedo”. El diminutivo en -ico aplicado a rato es una forma viva en el habla de la Región de Murcia.
Dizan, en «A primera vista»: “que dicen de lo nuestro, ‘que dizan'”. La forma dizan es una variante dialectal de digan, con el cierre vocálico propio del murciano en ciertos contextos morfológicos.
Pelerizos, en «Nuestro espíritu»: “tan especial que me dan pelerizos”. La palabra pelerizos designa, en el habla murciana, un estremecimiento de placer o de admiración, equivalente aproximado al castellano escalofríos de placer.
Canco, en «No soy perfecto»: “Me levanto hecho un canco”. Forma dialectal murciana que designa un estado de entumecimiento o rigidez del cuerpo al despertar.
Todos estos términos contribuyen a crear un horizonte léxico regional que distingue la voz poética de Andrés Martínez Díaz de la poesía de registro estándar, y que sitúa el libro en una tradición oral específicamente murciana.
4. El cantautor como poeta: la oralidad como principio formal
Para entender plenamente la función del dialecto en este libro, es imprescindible tener en cuenta la condición de cantautor del autor. Martínez Díaz no concibió sus textos como poemas escritos para ser leídos en silencio, sino como composiciones destinadas a la voz, al canto y, en ocasiones, a la guitarra.
“Quien haya escuchado alguna vez su guitarra reconocerá aquí el mismo ritmo, la misma cadencia, esa forma de construir versos que se dejan leer en voz alta porque nacieron para ser dichos, cantados, compartidos.” (Prólogo)
Esta dimensión oral tiene consecuencias formales directas. En la tradición del cantautor español, la escansión de los versos no se ajusta al cómputo silábico estricto de la métrica escrita, sino a la pronunciación natural del hablante, con sus elisiones, contracciones y variantes dialectales. Cuando Joaquín Sabina canta “y que conste que no me arrepiento / de lo mucho que anduve perdido”, la escansión es la de un hablante, no la de un texto sujeto a norma académica. Lo mismo ocurre en Martínez Díaz: la sinéresis de sentío o la forma vendío son exactamente la pronunciación que el autor emplearía al cantar el verso, y esa pronunciación es la que produce el metro correcto.
El análisis métrico del poemario confirma que “la forma dominante del libro es el verso libre con ritmo oral, esto es, versos de extensión variable cuya cohesión rítmica no proviene del cómputo silábico riguroso sino de los patrones acentuales del habla murciana y de la cadencia propia del cantautor”. En ese sistema, el dialecto no es una excepción ni una licencia: es la norma fonológica subyacente.
5. La pregunta de la conciencia: ¿estrategia deliberada o naturalización fonética?
Una de las preguntas centrales de esta investigación es si el uso de las formas dialectales en el poemario responde a una estrategia formal consciente o a una simple naturalización de la fonética propia del autor. La distinción no es trivial: si se trata de naturalización, el dialecto es simplemente el modo en que el autor habla y, por tanto, escribe; si se trata de estrategia, el dialecto es un instrumento elegido de entre un repertorio de opciones formales.
La evidencia disponible sugiere que ambas dimensiones coexisten. Por un lado, la introducción del libro revela a un autor que escribe con urgencia, sin revisión académica, con la inmediatez de quien comparte sus versos “apenas horas después de escribirlos”; eso apunta a una naturalización fonética. Por otro lado, el uso de comillas en algunzo —”Me ‘algunzo’ en el alero de tus pestañas”— indica que el autor es consciente de que esa palabra pertenece a un registro diferente del estándar y, sin embargo, la mantiene. Esa conciencia es el signo de una elección, no de un descuido.
Hay además un tercer elemento: la propia introducción del libro contiene una declaración poética implícita sobre la lengua. El autor escribe: “me despido de vosotros con una de las palabras que considero más bonitas de esta lengua vernácula que disfrutamos: Gracias”. La expresión “lengua vernácula” es una reivindicación consciente de la variedad regional frente al estándar. Un autor que llama “lengua vernácula” a su modo de hablar y termina su presentación con esa reivindicación no está naturalizando pasivamente su dialecto: lo está reconociendo y celebrando.
6. El dialecto como herramienta métrica: conclusión analítica
Los tres casos principales documentados —sentío, vendío y algunzo— muestran un patrón consistente: la forma dialectal produce, en cada caso, un verso métricamente más regular que su equivalente estándar. No se trata de una coincidencia: en los tres casos, la regularización métrica que produce la forma dialectal es visible y verificable mediante la escansión silábica.
La hipótesis con la que se abrió este artículo —que el dialecto murciano en Fuera de la Jaula actúa como herramienta métrica y no como costumbrismo— queda confirmada por el análisis. Más aún: el fenómeno tiene un valor teórico que trasciende el libro. Demuestra que en la poesía oral y de cantautor, la fonología del hablante no es un obstáculo para la métrica sino su sustento. El poeta que escribe en y para su propia pronunciación no necesita forzar la lengua para ajustarse al cómputo silábico estándar: su habla ya produce, de forma natural, los metros que busca. El “error” del normativista es, para el poeta oral, la solución del versificador.
Bibliografía
Corpus primario
Martínez Díaz, Andrés. Fuera de la Jaula. Madrid: Ediciones Rilke / Grupo Editorial Pérez-Ayala, 2026. ISBN 978-84-18566-67-7.
Métrica española
Domínguez Caparrós, José. Diccionario de métrica española. 3.ª ed. Madrid: Alianza Editorial, 2007.
Domínguez Caparrós, José. Métrica española. Madrid: Síntesis, 2000.
Quilis, Antonio. Métrica española. 4.ª ed. corregida y aumentada. Barcelona: Ariel, 1984.
Navarro Tomás, Tomás. Arte del verso. México: Colección Málaga, 1959.
Dialectología murciana
García Soriano, Justo. Vocabulario del dialecto murciano. Murcia: Editora Regional de Murcia, 1980.
Muñoz Garrigós, José. “El murciano como dialecto del español: caracterización y fronteras.” En Lenguas y variedades del dominio hispánico, editado por Francisco Moreno Fernández. Madrid: Arco/Libros, 1993.
Moreno Fernández, Francisco. Sociolingüística cognitiva: proposiciones, escolios y debates. Madrid: Iberoamericana-Vervuert, 2012.
Oralidad y canción de autor
Ong, Walter J. Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra. México: Fondo de Cultura Económica, 1987.
Barthes, Roland. El grano de la voz. Entrevistas, 1962-1980. México: Siglo XXI, 1983.
Martínez Guerrero, Amparo. El cantautor como poeta: tradición y modernidad en la canción de autor española. Granada: Universidad de Granada, 2018.
Fonología variacional
Moreno Fernández, Francisco. Principios de sociolingüística y sociología del lenguaje. 4.ª ed. Barcelona: Ariel, 2009.
Penny, Ralph. Variación y cambio en español. Madrid: Gredos, 2004.





