ANDRÉS MARTÍNEZ DÍAZ
Semblanza del autor de Fuera de la Jaula
Hay personas que llevan la libertad tatuada en el oficio. Andrés Martínez Díaz —cantautor, escritor, jumillano— es una de ellas. Lleva más de veinte años subiendo a escenarios sin discográfica que lo ampare ni sello que lo discipline, y en ese tiempo ha aprendido algo que muy pocos poetas de su generación pueden decir con la misma convicción: que un solo espectador merece exactamente el mismo respeto que un auditorio lleno. «Por pocos que sean, tocamos», solía decirle a sus músicos antes de salir al escenario. Esa filosofía, construida función a función durante dos décadas, es también la que late detrás de cada página de Fuera de la Jaula.
El hombre y su tierra
Nativo de Jumilla, en la Región de Murcia, Andrés Martínez Díaz lleva la tierra en el cuerpo y en la lengua. No como adorno costumbrista, sino como identidad que no pide permiso: el sentío, el enantes, los pelerizos y el algunzo que aparecen en sus versos no son pintoresquismo regional sino la marca de agua de alguien que escribe desde sus palabras, no desde las que le han enseñado que son las correctas. La prologuista de Fuera de la Jaula, Ana María Olivares Tomás —escritora y poeta de Jumilla con quien ha compartido años de complicidad literaria—, lo resume con precisión: «Cuando Andrés escribe “sentío” o “algunzo”, no está cometiendo un error: está hablando desde su verdad».
Jumilla no es solo origen geográfico: es el marco donde cobran sentido sus afectos, sus duelos y su indignación. Los amigos que ha perdido tienen calles y bares con nombre propio. El amor que celebra envejece bajo el mismo cielo. La política que denuncia tiene rostros conocidos. Esa concreción —frente a la abstracción que domina buena parte de la poesía contemporánea— es la que hace que sus versos funcionen como espejos antes que como cuadros.
El cantautor: ocho discos y una guitarra al pecho
Antes de ser el autor de Fuera de la Jaula, Andrés Martínez Díaz es cantautor. Ocho trabajos discográficos —entre ellos Mar adentro (2018), grabado con fotografías del Parque Natural de Cabo de Gata realizadas por el fotógrafo Alberto Esparza Berruezo— documentan una trayectoria que empezó a construirse en los escenarios de la Región de Murcia y que ha ido creciendo sin concesiones al mercado. Sus discos han contado con arreglos de músicos como Aure Ortega al piano, José Luis Vargas en la percusión y Ángel Elul en las guitarras, pero la voz y las letras siempre han sido suyas: inconfundibles, urgentes, construidas con el mismo pulso con que escribe sus poemas.
Para Andrés Martínez, música y palabra no son disciplinas separadas sino «la misma respiración». Sus poemas nacieron para ser cantados antes de ser impresos, y eso se nota en la cadencia de cada verso: en la manera en que el ritmo acentual sostiene la estrofa cuando la rima se relaja, en la forma en que una anáfora encadena nueve estrofas con la lógica de un estribillo que crece. La canción de autor —Serrat, Sabina, la tradición del cantautor comprometido español— es el suelo donde su poética echa raíz, aunque el árbol que ha crecido tenga su propia forma.
El escritor: de El Pintor de Palabras a Fuera de la Jaula
Su trayectoria literaria arranca antes de lo que el catálogo editorial sugiere. «¡Fuera de la Jaula!» fue primero un seudónimo —una declaración de principios bajo la que reivindicaba dosis de libertad que su generación había conocido y que veía perderse— antes de convertirse en el título de su segundo libro. Ese recorrido desde el seudónimo hasta el poemario condensa bien quién es: alguien que primero vive las cosas y después las escribe, no al revés.
El Pintor de Palabras. Tinta en las venas, sinfonía en el corazón (Ediciones Rilke, 2020) fue su primer libro publicado, y en él reunió su cancionero completo —siete discos editados más los temas del octavo, Vivir en la Quimera, que en aquel momento estaba en proceso de grabación. La pandemia impidió que el libro llegara a presentarse en acto público, circunstancia que dice mucho de los tiempos y poco de la obra. La prensa local lo recibió con atención: el periódico Siete Días Jumilla lo reseñó destacando que Martínez «tiene duende», esa capacidad de componer «dejando que la armonía y la voz fluyan mientras en su interior se derrumba una mina de palabras».
Fuera de la Jaula (Ediciones Rilke, 2026) es el segundo libro y el primero que nació como poemario independiente de su obra musical. Las 192 páginas y los 62 poemas que lo componen fueron escritos con la urgencia de quien sabe, como él mismo señala en la introducción, que «mientras los dedos comienzan a deformarse por la artrosis con la edad, la mente se purifica, se vuelve más nítida, ya no aguanta uno a todo el mundo». Es el libro de un hombre en plena madurez que ha decidido que ya no tiene tiempo para guardar silencio.
La persona detrás de los versos
Piscis, soñador, naturalista, «de raza libre»: la autobiografía que Martínez Díaz se da a sí mismo en pocas palabras es tan directa como sus versos. Es padre de dos hijos, miembro de la SGAE, y lleva décadas comprometido con la cultura en todas sus formas en Jumilla y su entorno. Su relación con el Ayuntamiento de Jumilla ha incluido subvenciones para la publicación de su obra, evidencia de que su vínculo con la tierra no es solo sentimental sino activo y reconocido institucionalmente.
La complicidad con Ana María Olivares Tomás —a quien describe en la introducción como «uno de los dedos de mi mano» y «la escritora más sobresaliente de mi tierra en décadas» — define la génesis de Fuera de la Jaula: le enviaba los poemas recién escritos, «aún tibios, a veces en mitad de la noche», y ella los recibía con la emoción de quien asiste «al nacimiento de algo vivo, palpitante, necesario». Esa relación de confianza creativa entre dos escritores de la misma tierra es también, en cierta medida, la que da forma al libro: un libro que no habría existido, o que habría permanecido en la carpeta del ordenador, sin esa complicidad.
El lema y lo que significa
«¡Fuera de la jaula!» lleva años siendo su bandera. No como pose literaria ni como slogan de marketing, sino como actitud vital que se ha ido ganando verso a verso, escenario a escenario, disco a disco. La jaula que Martínez Díaz nombra no tiene barrotes visibles: se construye con renuncias, con silencios cómplices, con ese «siempre se ha hecho así» que sirve para justificar cualquier renuncia. Salir de ella es, en su poética, el acto más cotidiano y más difícil que existe: «amar sin pedir recibo, y escribir, aunque tiemble la mano».
Hay en esa frase una honestidad que lo resume todo. Los dedos que escriben Fuera de la Jaula son los mismos que se deforman por la artrosis, los que durante décadas rasgaron las cuerdas de una guitarra en escenarios pequeños, los que enviaron poemas a medianoche a una amiga de confianza esperando que algo de lo que escribían valiera la pena. Son las manos de alguien que ha vivido con la puerta abierta y que ahora, en el segundo libro de su vida literaria, invita al lector a hacer lo mismo.
Andrés Martínez Díaz. Jumilla, Región de Murcia. Cantautor, escritor, ciudadano libre. Autor de El Pintor de Palabras (Ediciones Rilke, 2020) y Fuera de la Jaula (Ediciones Rilke, 2026).
ANDRÉS MARTÍNEZ DÍAZ . Escritor, poeta. Compartir en X

Madrid, Madrid, 28036











