AMOR LÍQUIDO Y VIOLENCIA DE PAREJA EN LIBERTAD DE SILVIA CUBELES VAQUERO: UNA LECTURA DESDE ZYGMUNT BAUMAN
Andrés Ignacio García Pérez-Tomás
Grupo Editorial Pérez-Ayala
1. Introducción
2.1 La modernidad líquida y las relaciones de pareja en España
La aplicación de la teoría baumaneana al contexto español requiere atender a las especificidades culturales e históricas que modulan la experiencia de la liquidez afectiva en España. El tránsito de la España franquista —en la que el matrimonio era una institución sólida mantenida por el derecho, la iglesia y las normas sociales— a la España posfranquista ha sido especialmente acelerado: en pocas décadas, España ha pasado de una regulación estrictísima del matrimonio y la familia a una de las legislaciones más progresistas de Europa en materia de derechos de las parejas y regulación del divorcio. Este tránsito ha producido, en algunas generaciones, una coexistencia de valores contradictorios sobre el amor y la pareja que genera tensiones específicas.
La generación a la que pertenece Silvia Cubeles Vaquero ha crecido en la España de la transición y la consolidación democrática, una España en la que los modelos afectivos están en proceso de transformación acelerada. Los modelos tradicionales del amor romántico —el amor para toda la vida, la familia nuclear como destino inevitable— coexisten con modelos más individualizados y líquidos que promueven la autonomía personal y la flexibilidad afectiva. Esta coexistencia genera, en la práctica, tensiones y contradicciones que la poesía contemporánea refleja con particular intensidad, y que Libertad elabora desde la perspectiva específica del encierro.
3.1 Violencia de género y encarcelamiento: el doble estigma
Las mujeres encarceladas que han vivido situaciones de violencia de pareja se enfrentan a un doble estigma: el de ser reclusas —con la criminalización y la exclusión social que ello implica— y el de ser víctimas de violencia de género —con el silencio y la vergüenza que la cultura patriarcal asocia a esta condición. Este doble estigma hace que la violencia de pareja en el contexto carcelario sea especialmente difícil de nombrar y de elaborar: las reclusas que han sufrido violencia pueden temer que hablar de ello agrave su situación institucional o que las exponga a nuevos juicios de valor sobre su vida personal.
La investigación criminológica ha documentado la alta prevalencia de antecedentes de victimización por violencia de pareja entre la población penitenciaria femenina. Estudios realizados en varios países europeos, incluyendo España, señalan que entre el 40 y el 70 por ciento de las mujeres encarceladas han sufrido violencia de pareja o doméstica antes del encarcelamiento, y que en muchos casos existe una relación directa entre la violencia sufrida y el delito por el que han sido condenadas. Este nexo entre victimización y criminalización —la mujer que comete un delito como consecuencia de o en respuesta a la violencia que ha sufrido— es uno de los aspectos menos estudiados de la criminología feminista española y uno de los más relevantes para la comprensión de la población penitenciaria femenina.
4.1 La pareja como recurso y como riesgo durante el encierro
El encarcelamiento somete las relaciones de pareja a una presión que puede tanto fortalecer los vínculos como revelar su fragilidad. Las investigaciones sobre el impacto del encarcelamiento en las relaciones de pareja documentan que una proporción significativa de las parejas de los reclusos se disuelven durante el periodo de reclusión: la distancia física, las restricciones en la comunicación, la transformación psicológica del recluso, y las dificultades económicas que el encarcelamiento genera son factores que deterioran los vínculos afectivos. Para las mujeres encarceladas, este deterioro de los vínculos durante el encierro tiene consecuencias específicas: la pareja —cuando existe— es a menudo el principal recurso de apoyo emocional y práctico durante la reclusión, y su pérdida agrava la vulnerabilidad ya de por sí elevada de la reclusa.
En Libertad, la presencia de la pareja —o de su ausencia— es una constante que atraviesa varios poemas. Los poemas sobre las visitas —los momentos en que la reclusa puede ver y tocar a las personas amadas en el locutorio, siempre con la mediación de cristales o de rejas— son algunos de los más intensamente emotivos del poemario y algunos de los que mejor documentan la paradoja de la proximidad mediada: la persona amada está físicamente cerca pero es inaccesible, se puede ver pero no abrazar, se puede oír pero no susurrar. Esta mediación institucional del contacto afectivo es una de las formas más sutiles de la violencia del encarcelamiento, y Libertad la elabora con notable precisión poética.
5.1 Género, poder y escritura: el amor como tema político en Libertad
La poesía amorosa de Libertad tiene, como toda poesía amorosa, una dimensión política que no siempre es visible en una primera lectura. El amor es un campo de relaciones de poder: quien ama y quien es amado, quien depende y quien es dependido, quien abandona y quien es abandonado, se sitúan en posiciones asimétricas de poder que la teoría feminista del amor ha analizado con gran sofisticación. La poesía que elabora la experiencia amorosa desde la perspectiva de una mujer encarcelada introduce además la dimensión del poder institucional: la reclusa no solo está en una posición de vulnerabilidad ante la persona amada sino también ante la institución que controla las condiciones de sus encuentros.
La escritura sobre el amor en Libertad es, en este sentido, una escritura política que no necesita hacer explícitas sus dimensiones de poder para que estas sean legibles. Los poemas que narran los encuentros en el locutorio, las cartas que no llegan o que llegan censuradas, las llamadas telefónicas interrumpidas por el sistema institucional, construyen un mapa del poder que atraviesa las relaciones afectivas de la reclusa y que va más allá de las dinámicas internas de la pareja. Esta intersección entre el poder de la institución y el poder en la pareja es uno de los aspectos más originales de la poesía amorosa de Libertad y uno de los que más claramente la distinguen de la poesía amorosa producida en condiciones de vida libre.
1.1 Estado de la cuestión: poesía, amor y violencia de género en España
La investigación sobre las representaciones de la violencia de pareja en la poesía española contemporánea es un campo relativamente reciente pero en rápido crecimiento. Algunos estudios pioneros, como los de Marta López Vilar sobre la poesía feminista española de los años noventa, o los de Nuria Capdevila-Argüelles sobre la escritura de mujeres en la España del siglo XX, han abierto el camino para análisis más específicos sobre las representaciones del amor y la violencia en la lírica contemporánea. Sin embargo, el análisis de la escritura carcelaria sobre la violencia de pareja sigue siendo prácticamente inexistente en la bibliografía académica española, lo que convierte al análisis de Libertad en una aportación pionera.
En el contexto latinoamericano, donde la producción académica sobre escritura femenina, violencia de género y literatura es más abundante, hay referentes útiles para el análisis de Libertad. Los trabajos de Nelly Richard sobre la escritura en tiempos de violencia en Chile, o los de Jean Franco sobre el género y la cultura en América Latina, ofrecen marcos metodológicos que pueden adaptarse al análisis de la escritura carcelaria española. La comparación de estos contextos no puede hacerse sin atender a las diferencias históricas y culturales significativas, pero sí permite identificar constantes transculturales en la elaboración poética de la experiencia de la violencia de pareja.
6.1 Lecturas de Libertad desde los estudios de género: contribuciones y límites
Los estudios de género ofrecen para el análisis de Libertad herramientas de gran utilidad, pero también tienen límites que es importante reconocer. La fortaleza del marco de género es su capacidad para identificar las estructuras de poder que atraviesan las relaciones afectivas y que el texto poético registra, aunque no siempre las nombre explícitamente. La debilidad del marco de género es su tendencia, cuando se aplica de manera unilateral, a reducir la complejidad de la experiencia a determinaciones estructurales que no dan cuenta de la singularidad del sujeto y de su respuesta activa a las condiciones en que vive.
En el análisis de Libertad, esta tensión entre las determinaciones estructurales de género y la singularidad del sujeto es especialmente productiva. El poemario no es un texto de tesis —no tematiza explícitamente la violencia de género ni hace del feminismo su programa declarado—, pero elabora experiencias que los estudios de género pueden iluminar de manera privilegiada. La tarea del análisis académico es articular estos dos planos sin reducir ninguno de los dos al otro: sin convertir la obra en ilustración de una tesis previa, pero sin ignorar tampoco las dimensiones de género que estructuran su producción y sus significados posibles.
3.2 Cuerpo, dolor y escritura: la violencia como experiencia poética
La elaboración poética de la experiencia de la violencia plantea cuestiones éticas y estéticas de considerable complejidad. ¿Puede el sufrimiento producido por la violencia convertirse en material estético sin que esa conversión implique una banalización del sufrimiento? ¿Tiene la víctima de violencia el derecho de hacer arte con su experiencia, y si lo tiene, bajo qué condiciones puede ejercerse ese derecho sin reproducir las lógicas de poder que han producido la violencia? Estas preguntas no tienen respuestas simples, y la mejor escritura sobre la violencia es aquella que las mantiene abiertas en lugar de resolverlas prematuramente.
Libertad mantiene estas preguntas abiertas mediante una serie de procedimientos formales y retóricos que preservan la complejidad de la experiencia. La indirección —hablar de la violencia sin nombrarla directamente, mediante alusiones y metáforas que requieren un trabajo de interpretación por parte del lector— es uno de los principales recursos. La ambivalencia emocional —la coexistencia de amor y miedo, de ternura y dolor, de nostalgia y resentimiento— es otro. La negativa a construir una narrativa simple de víctima-victimario que organice la experiencia en términos binarios es quizás el gesto más sofisticado del poemario en relación con la violencia: Libertad no presenta un yo simplemente victimizado sino un yo que ha amado a quien le ha causado daño, que ha construido su vida afectiva en relaciones complejas que no caben en categorías simples.
En última instancia, Libertad no es un libro sobre la violencia de pareja ni sobre el amor líquido en el sentido teórico. Es un libro sobre la experiencia humana en toda su complejidad, elaborada desde las condiciones extremas del encierro. Pero esa experiencia está atravesada por las estructuras que la teoría baumaneana e illouviana describen, y el análisis teórico permite comprender dimensiones de la obra que una lectura puramente inmanente no alcanza. El diálogo entre la poesía y la teoría sociológica produce, en este caso, una comprensión más rica de ambas: la teoría se enriquece con los matices y las contradicciones que el texto poético introduce, y el texto se abre a interpretaciones que su análisis formal no habría descubierto. Este es, en último término, el valor específico del análisis académico de la poesía carcelaria: no subordinar la obra a la teoría ni reducir la teoría a ilustración de la obra, sino producir un diálogo productivo que enriquezca a ambas.
El concepto de amor líquido desarrollado por Zygmunt Bauman en Liquid Love: On the Frailty of Human Bonds (2003) describe las formas específicas que adoptan las relaciones afectivas en la modernidad tardía: relaciones caracterizadas por la fragilidad, la provisionalidad, la dificultad de comprometerse a largo plazo y la tendencia a disolver los vínculos cuando estos se vuelven demasiado exigentes o limitantes. Este diagnóstico de la afectividad contemporánea, elaborado en el contexto de la sociología del riesgo y de la individualización, ha generado un debate amplio en las ciencias sociales y también, aunque de manera más implícita, en los estudios literarios. La poesía amorosa de la España contemporánea puede leerse, en parte, como respuesta a esta liquidez de los vínculos afectivos: los poemas sobre el amor que termina, sobre la traición y el abandono, sobre la dificultad de construir relaciones duraderas en una sociedad de individuos móviles y autosuficientes son abundantes en la producción lírica española de los últimos veinte años.
El poemario Libertad de Silvia Cubeles Vaquero añade a este panorama una dimensión específica que la teoría baumaneana de la liquidez no contempla directamente: la violencia de pareja como consecuencia extrema de determinadas configuraciones del amor líquido. La violencia de pareja —que las estadísticas sitúan entre las formas de violencia más prevalentes en España y en Europa occidental— tiene una relación compleja con la liquidez afectiva: es, en parte, una respuesta violenta a la amenaza de disolución del vínculo —el agresor que ejerce violencia para retener a la pareja que quiere irse—, y es también, en parte, un producto de las asimetrías de género que persisten en las relaciones afectivas de la modernidad tardía pese a los discursos de la igualdad. El análisis de estos temas en Libertad permite articular la teoría baumaneana con la crítica feminista de la violencia de género para producir una lectura de mayor complejidad que cualquiera de los dos marcos por separado.
El presente ensayo se propone explorar las representaciones del amor y de la violencia de pareja en Libertad desde la perspectiva de la teoría del amor líquido de Bauman, complementada con las aportaciones de la sociología feminista de la violencia de género. No se trata de una aplicación mecánica de la teoría al texto sino de un diálogo entre ambos: el texto poético ilumina aspectos de la teoría que el análisis sociológico abstracto no puede capturar, y la teoría ofrece categorías que permiten comprender dimensiones del texto que la lectura puramente inmanente no alcanza a articular.
2. Bauman y el amor líquido: fundamentos teóricos
Zygmunt Bauman desarrolló el concepto de amor líquido como parte de su teoría más general de la modernidad líquida. La modernidad sólida —la modernidad del capitalismo industrial, del Estado-nación, de las instituciones estables— había producido formas de vinculación afectiva también sólidas: el matrimonio como institución duradera, la familia nuclear como unidad estable, el amor romántico como proyecto de vida compartida de largo alcance. La modernidad líquida —la del capitalismo postindustrial, de la globalización, de la individualización radical— produce formas de vinculación igualmente líquidas: relaciones que se forman y se disuelven con mayor facilidad, compromisos que son siempre provisionales, proyectos de vida compartida que se hacen y se deshacen según la evolución de las circunstancias individuales.
Bauman no describe la liquidez del amor como un fenómeno moralmente negativo: es, antes bien, una respuesta adaptativa de los individuos a las condiciones de incertidumbre y de flexibilidad que la modernidad tardía impone. En un mundo en que el trabajo es flexible, la residencia es móvil y la identidad es un proyecto permanente de construcción, los vínculos afectivos tienden también a adoptar formas más flexibles y menos permanentes. La nostalgia por el amor sólido —por los vínculos duraderos, por el compromiso de largo plazo— es igualmente comprensible como respuesta a la angustia que la liquidez genera, pero Bauman advierte contra la idealización de una solidez que tenía también sus costos.
Sin embargo, la teoría baumaneana del amor líquido ha sido criticada, desde la perspectiva feminista, por su falta de atención a las asimetrías de género que atraviesan las relaciones afectivas. La liquidez del amor no afecta por igual a hombres y mujeres: en muchos contextos, la libertad de disolver vínculos que Bauman describe como característica de la modernidad líquida es una libertad que los hombres ejercen con mayor facilidad que las mujeres, que siguen cargando con la mayor parte del trabajo de cuidado y de mantenimiento de los vínculos. Esta asimetría de género en el ejercicio de la liquidez afectiva es el punto en que la teoría baumaneana necesita ser completada con los aportes de la sociología feminista de las relaciones de género.
3. Violencia de pareja y amor líquido: articulaciones críticas
La relación entre la violencia de pareja y la liquidez del amor es compleja y no lineal. Por un lado, la violencia de pareja puede leerse como una reacción a la amenaza de liquidez: el agresor que ejerce violencia para impedir que la pareja disuelva el vínculo está, paradójicamente, intentando imponer una solidez por la fuerza en una relación que la otra parte quiere liquidar. Esta lectura de la violencia como defensa contra la liquidez permite articular la teoría baumaneana con la criminología de la violencia de pareja, que ha identificado en la situación de separación o de amenaza de separación el momento de mayor riesgo para la víctima.
Por otro lado, la violencia de pareja puede también leerse como un producto de la liquidez misma: en las relaciones afectivas marcadas por la inestabilidad, la dependencia emocional extrema y la inseguridad del vínculo, la violencia emerge con mayor facilidad como mecanismo de control y de mantenimiento del vínculo que se percibe como amenazado. Eva Illouz, cuyo análisis de las emociones en el capitalismo contemporáneo en Cold Intimacies: The Making of Emotional Capitalism (2007) y Warum Liebe weh tut (2011) complementa y en parte critica la teoría baumaneana, ha señalado cómo las narrativas culturales sobre el amor romántico —narrativas que la modernidad líquida no ha eliminado sino que ha intensificado en ciertas formas— contribuyen a producir formas de dependencia emocional que pueden derivar en violencia.
En el contexto español, la violencia de pareja es un problema de primera magnitud. Las estadísticas del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial documentan decenas de feminicidios anuales y miles de denuncias por malos tratos. La respuesta institucional a esta realidad —la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, con sus modificaciones posteriores— ha contribuido a visibilizar el problema y a crear recursos para las víctimas, pero no ha conseguido erradicarlo. La literatura sobre la violencia de pareja —tanto la narrativa como la poética— tiene un papel en la comprensión pública del fenómeno que el análisis académico debe reconocer y estudiar.
4. La experiencia amorosa en Libertad: análisis textual
Los poemas de Libertad que trabajan la experiencia amorosa construyen una geografía afectiva compleja en la que el amor aparece simultáneamente como fuente de fortaleza y como origen de vulnerabilidad. El amor —las personas amadas que aguardan fuera de la celda, los recuerdos de la vida compartida, la anticipación del reencuentro— es uno de los principales recursos psicológicos de la voz poética durante el encierro: mantiene el vínculo con el mundo exterior y ofrece un horizonte afectivo hacia el que orientar la espera. Al mismo tiempo, la separación impuesta por el encarcelamiento somete los vínculos afectivos a una presión que puede deteriorarlos o destruirlos, lo que produce una forma específica de angustia.
La ambivalencia del amor en Libertad —como fortaleza y como fragilidad— es coherente con la descripción baumaneana del amor líquido: la modernidad tardía produce amores que son simultáneamente intensos y frágiles, capaces de nutrir y de destruir. En la situación carcelaria, esta ambivalencia se intensifica: la separación forzosa pone a prueba la solidez de los vínculos de una manera que la vida ordinaria raramente exige. Los poemas de Libertad que trabajan la experiencia de la separación amorosa —la distancia física, la dificultad de la comunicación, la transformación de ambos miembros de la pareja durante el periodo de separación— son algunos de los más ricos del poemario desde el punto de vista de la elaboración de la liquidez afectiva.
La violencia de pareja, cuando aparece en Libertad, lo hace de manera indirecta y elaborada, sin convertirse en el tema dominante de ningún poema. Las alusiones a la violencia son más bien referencias a una historia afectiva marcada por el dolor, la traición o el daño, que la voz poética elabora desde la perspectiva del encierro con una distancia que el tiempo y la reclusión han producido. Esta elaboración de la experiencia de la violencia desde la distancia —desde el encierro que ha separado a la poeta del contexto en que la violencia ocurrió— es formalmente interesante porque permite un tipo de reflexión sobre la experiencia que la proximidad temporal no habría facilitado.
5. Illouz y Bauman: amor, sufrimiento y capitalismo emocional
La obra de Eva Illouz es un complemento indispensable a la teoría baumaneana del amor líquido para el análisis de Libertad. Illouz, en Cold Intimacies (2007), argumenta que la modernidad tardía ha producido un capitalismo emocional en el que las emociones se convierten en mercancías y en que las relaciones afectivas se organizan según lógicas de mercado: la pareja se elige según criterios de compatibilidad y de utilidad que recuerdan a los criterios de selección de consumidores en un mercado, y se abandona cuando ya no ofrece la satisfacción esperada. Este análisis, aplicado al contexto de la violencia de pareja, permite comprender cómo ciertas formas de relación afectiva producidas por el capitalismo emocional crean las condiciones de posibilidad de la violencia: la dependencia emocional extrema, la dificultad de establecer límites claros, la confusión entre el amor intenso y el amor sano.
En Warum Liebe weh tut (2011) —traducido al español como Por qué duele el amor (2012)—, Illouz analiza el sufrimiento amoroso como un fenómeno socialmente producido, no como una inevitabilidad de la condición humana. El sufrimiento amoroso es, en su análisis, el producto de estructuras sociales específicas que producen asimetrías de reconocimiento en las relaciones afectivas: quien es reconocido como más deseable —generalmente el hombre, en las relaciones heterosexuales— tiene más poder en la relación y puede ejercer ese poder de maneras que producen sufrimiento en la otra parte. Esta asimetría de reconocimiento que Illouz describe es pertinente para el análisis de la violencia de pareja y para la comprensión de las dinámicas afectivas que subyacen a la experiencia elaborada en Libertad.
La articulación entre Bauman e Illouz permite, en suma, una lectura de Libertad que supera tanto el psicologismo —la reducción de los problemas del poemario a la psicología individual de la autora— como el sociologismo abstracto —la reducción de la experiencia a meras determinaciones estructurales. Lo que Libertad documenta es precisamente la intersección entre las estructuras sociales que producen la liquidez afectiva y la violencia de género, y la experiencia individual de una persona que ha navegado en esas estructuras con los recursos que tenía disponibles. La poesía tiene la capacidad de capturar esta intersección con una precisión que ni la sociología ni la psicología pueden lograr por separado.
6. Conclusiones
El análisis de Libertad desde la perspectiva del amor líquido de Bauman y el capitalismo emocional de Illouz ha permitido identificar en el poemario una elaboración poética de las formas contemporáneas del amor y del sufrimiento amoroso que va más allá del testimonio autobiográfico para convertirse en diagnóstico cultural. Los poemas de Libertad sobre el amor, la separación y la violencia construyen una mirada crítica sobre las relaciones afectivas de la modernidad tardía que la teoría sociológica puede iluminar sin agotarla. La experiencia de la reclusa —que ha sido amada y ha sufrido, que ha amado y ha causado daño, que vive el amor desde la distancia del encierro— es, en Libertad, una experiencia paradigmática de las contradicciones del amor en la sociedad contemporánea.
La articulación entre la teoría del amor líquido y la crítica feminista de la violencia de género resulta más productiva que cualquiera de los dos marcos por separado. Bauman describe la fragilidad de los vínculos afectivos en la modernidad tardía, pero no atiende suficientemente a las asimetrías de género que hacen que esa fragilidad sea vivida de manera diferente por hombres y mujeres. La crítica feminista aporta esta dimensión de género y permite comprender por qué la liquidez afectiva tiene consecuencias específicamente violentas en ciertos contextos de relación. La poesía de Cubeles Vaquero, al situar la experiencia amorosa en el espacio del encierro y elaborarla desde la distancia que la reclusión produce, ofrece una perspectiva privilegiada para el análisis de estas articulaciones teóricas.
Bibliografía
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Illouz, Eva (2007). Cold Intimacies: The Making of Emotional Capitalism. Cambridge: Polity Press.
Illouz, Eva (2012). Por qué duele el amor: una explicación sociológica. Madrid: Katz. [Trad. de María Victoria Rodil]
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Publicado en Zenodo: https://doi.org/10.5281/zenodo.20297880









