La calidad literaria de la poesía mística española contemporánea se mide, entre otras cosas, por su capacidad de sostener una apuesta filosófica sin que el poema se convierta en tratado. Don de la invocación, primer poemario de Raúl Gimeno publicado en Ediciones Rilke, hace exactamente eso: convierte la pregunta por la función del poeta — ¿para qué poetas en tiempos de miseria? — en un libro que responde no con argumentos sino con formas.
Gimeno trabaja el silencio como imagen-eje que organiza léxico, estructura y arquitectura del libro. Los veinte poemas de la primera sección, los fragmentos meditativos de la segunda y el diálogo dramático final no son piezas independientes: son fases de una misma investigación.
¿Puede la coherencia interna de un poemario ser tan exigente que excluya al lector apresurado sin perder rigor? Este análisis documenta los elementos de calidad literaria que hacen de este libro una propuesta poética sólida y diferenciada en el catálogo del sello.



