miga de pan
el pequeñito tomó su tiempo
pero no se dio cuenta de que yo estaba allí
desayunando
lo vi a contraluz
acercándose a la miga de pan
se la arañó enseguida y subió rápido a su cuarto
por el ascensor que él mismo construyó
¿se nos escapan muchos detalles en la vida?
¿o fue casualidad que en aquel instante
giré la cabeza de tal forma que vi la minúscula araña?
un temblor
por la noche hubo un temblor
con el epicentro en el café de la esquina
los helados se asustaron un montón
inquietos detrás de la vitrina
la vainilla pegó un salto
y cayó contra el chocolate
se mezclaron cuerpos
se mezclaron almas
y así quedaron para siempre
les llamaron stracciatella
sin presión voy
sin presión voy
con respiro paro
me aferra la sierra
para ascender presiona
tierra, piedras, barro, nieve
que mi fuerza se eleve
rocas, hielo y vertiente
sigo fuerte y valiente
impresiona la montaña
me embarga
una palabra tuya
temblor inmediato
un cuartillo
no, mejor una sonrisa
al tres, menos el cuatro
no toda
es mucha apuesta
hundirme en la euforia
morir a fuego lento
cuando de ti
desde más allá de los mares
circulando sin memoria
desde más allá de las montañas
plegándose frente a los rascacielos
en el destello de mil reflejos
sobre arena dorada resellada
el laboratorio de modernidad
el oasis con aire acondicionado
desde el lejano Dubái
no hay palabra
vuelta
contemplaba el cielo
acostada
con la chaqueta puesta
fuera de la temporada
vieja, arrugada
sin ganas
aunque decaída
algo deseaba
dar la última vuelta
la escuché
sin verla
la escuché
crujir
aquella traviesa
aquella colada
hojita dando vueltas
en la rueda de mi bicicleta
la saqué
vuelta del libro EL MOSAICO DEL DUENDE de Igor Wilk Compartir en X


