POESÍAS DE SINENCUENTRO

Cinco poemas de «Punto de vista de él», la parte en verso de Sinencuentro, de Enrique Graciani Constante y Eloísa Zapata Tinajero (Editorial Poesía eres tú, 2026).

¡Mis recuerdos!

Cuando las luces emigraron.
Cuando las sombras ganan.
Cuando con mi Yo, busco.
La lamparilla, su peana deja ver.
La oscuridad no está completa.
Junto con las sombras nocturnas
recuerdos, ilusiones… se perciben.
¡Qué tan bella peana no se rompa
en mil y un pedazos impegables!
¡No se esparza su contenido
y sea pisoteado por el suelo!

Todo pasó y… no fue nada.
Nada pasó y… fue todo.
Entre todo y nada,
entre nada y todo:

¡Mis recuerdos! del libro Sinencuentro de Enrique Graciani Constante Compartir en X

WhatsApp

«Hoy las ciencias adelantan
que es una barbaridad».
Gran invento eso del WhatsApp.
Permite, con una gran facilidad,
establecer ágil comunicación.
Sin el retraso de las misivas
ni, del teléfono, la inoportunidad.
A destajo no se ha de utilizar
pues, tal como se dice del sermón:
«Si corto, mueve el alma;
si largo, el culo».

WhatsApp del libro Sinencuentro de Enrique Graciani Constante Compartir en X

La «Línea»

La línea no sobrepasar.
A la amistad separas
de un más allá deseado.
No por deseado es bueno.
De todo buen caballero,
saber estar, se espera.
Es, la línea, sobrepasar
signo de una gran maldad.
Aquestas razones obvias…
No hay que explicitar.
Toda buena armadura
espabila aduaneros.

Todo pasó y… no fue nada.
Nada pasó y… fue todo.
Entre todo y nada,
entre nada y todo:

La «Línea» del libro Sinencuentro de Enrique Graciani Constante Compartir en X

El ¡Beso!

Recibido en un WhatsApp,
que desde lejos fue enviado
como todos los anteriores.
Con emoción, no controlada,
es recibido, sentido. A lo «Jondo»
ha llegado, cual si flamenco fuera.
Guardarlo queda.
¿En el corazón entre latidos?
El ruido lo asustará y se ocultará.
¿En el baúl de los recuerdos?
Puede jugar al escondite
entre los que allí pernoctan
y recordarlo dudoso será.
Su sitio está en la peana
de la lamparilla que cada noche
lucha con mis tinieblas,
nunca consigue la victoria,
nunca por rendida se da.
Allí, con sus iguales,
es cual moña de jazmines
que cada noche perfuma,
y, de mí, aleja mosquitos.

Todo pasó y… no fue nada.
Nada pasó y… fue todo.
Entre todo y nada,
entre nada y todo,
pienso y recuerdo,
recuerdo y añoro.
Y entre ambos dos,
pienso y añoro: Vos.

El ¡Beso! del libro Sinencuentro de Enrique Graciani Constante Compartir en X

Fue bonito

En Sevilla, no en Casablanca;
como un H. Bogart cualquiera:
Siempre me, ¿nos?, queda «París».

¡Ojalá! El desfacedor de memorias
se olvide de mí.

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