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Líquida nostalgia: el poemario gráfico y la modernidad líquida

LÍQUIDA NOSTALGIA: EL POEMARIO GRÁFICO COMO RESPUESTA A LA MODERNIDAD LÍQUIDA

Ángela Isabel de Claudia Soneira

1. Introducción

Zygmunt Bauman acuñó el concepto de modernidad líquida para designar una condición histórica caracterizada por la fluidez, la precariedad y la transitoriedad de los vínculos, las identidades y las instituciones. En la modernidad líquida, lo que antes era sólido —el empleo de por vida, la familia nuclear, la identidad nacional, las ideologías totalizadoras— se ha disuelto en formas más fluidas y menos estables que ofrecen mayor libertad individual pero también mayor incertidumbre y vulnerabilidad. La nostalgia, entendida como el deseo de recuperar una solidez que el presente ha disuelto, es uno de los afectos más característicos de esta condición: el anhelo de pertenencia, de continuidad, de raíces en un mundo que ha convertido la movilidad y la transitoriedad en valores supremos.

Ojos de Danubio Azul (Ediciones Rilke, 2026) de Carlos Enrique Rodrigo López puede leerse como una respuesta lírica a este diagnóstico baumaniano. El libro articula una forma de nostalgia que no es regresiva sino productiva: no busca recuperar un pasado idealizado sino elaborar el duelo por lo que se ha perdido de forma que ese duelo genere un sentido nuevo. La imagen del Danubio azul —ese río europeo que ha visto pasar siglos de historia, que cruza fronteras y culturas, que ha sido cantado por poetas de lenguas diversas— funciona en el título y en el conjunto del libro como símbolo de la nostalgia líquida: el anhelo de un flujo que no se puede detener pero que lleva consigo los sedimentos de todo lo que ha tocado.

El presente artículo analiza Ojos de Danubio Azul desde la perspectiva de la teoría baumaniana de la modernidad líquida, identificando los modos en que el libro responde poéticamente a las condiciones que esa teoría describe y evaluando las posibilidades de la nostalgia como categoría productiva en el contexto de la poesía contemporánea.

2. La modernidad líquida de Bauman: síntesis conceptual

La teoría de la modernidad líquida, desarrollada principalmente en Liquid Modernity (2000) y en trabajos posteriores como Liquid Love (2003) y Liquid Times (2007), parte de la constatación de que el capitalismo tardío ha disuelto las estructuras de largo plazo que organizaban la experiencia social en la modernidad sólida: el Estado nación, la clase social, el trabajo estable, la familia tradicional, la religión. En su lugar ha generado un entorno caracterizado por la precariedad, la movilidad, la flexibilidad y la incertidumbre, donde los vínculos son superficiales y revocables, y donde la identidad es un proyecto individual permanentemente en construcción.

Esta disolución de las estructuras sólidas tiene consecuencias profundas para la experiencia afectiva. Bauman señala que la modernidad líquida produce una forma específica de sufrimiento: la incapacidad de comprometerse, de echar raíces, de construir vínculos duraderos, no porque las personas no lo deseen, sino porque el entorno en que viven hace de esa solidez algo cada vez más difícil de alcanzar y de mantener. La nostalgia es, en este contexto, el afecto de los que han vivido suficiente como para recordar un mundo donde las cosas eran más estables.

El diagnóstico baumaniano ha sido criticado por su excesivo pesimismo y por tender a idealizar una modernidad sólida que, en muchos aspectos, era también opresiva. Sin embargo, su valor como herramienta analítica para comprender determinados fenómenos culturales —entre ellos, la nostalgia como afecto político y la poesía como respuesta a la precariedad— sigue siendo considerable.

3. Nostalgia y pertenencia en la lírica contemporánea española

La nostalgia ha sido un tema recurrente en la poesía española a lo largo de toda su historia, desde el ubi sunt medieval hasta las elegías del exilio republicano. Sin embargo, la nostalgia contemporánea —la que aparece en la poesía española de los años 2010 y 2020— tiene características que la distinguen de sus precedentes históricos: no se trata ya de la nostalgia por una patria perdida o por una infancia irrecuperable, sino de una nostalgia más difusa y más global, que tiene por objeto no un lugar o un tiempo concretos sino una forma de relacionarse con el mundo que parece haberse vuelto imposible.

Esta nostalgia líquida aparece en poetas muy distintos entre sí: en la melancólica evocación del paisaje castellano de Luis García Montero, en la exploración de la memoria familiar de Olvido García Valdés, en la reflexión sobre la ciudad contemporánea de Andrés Neuman. Lo que estos poetas comparten no es un estilo ni una adscripción generacional, sino una disposición hacia la pérdida que no es resignación sino interrogación: ¿qué hemos perdido? ¿Merece la pena lamentarlo? ¿Puede la poesía proporcionar algún tipo de consuelo o de sentido?

Carlos Enrique Rodrigo López se inscribe en esta corriente con una propuesta que tiene rasgos propios. La nostalgia de Ojos de Danubio Azul no es la del sujeto que ha perdido un lugar concreto —aunque la presencia de Segovia y Castilla en el libro sugiere una dimensión autobiográfica de la pérdida—, sino la de quien reconoce que el mundo en que vivimos ha perdido una cierta densidad de sentido que la poesía puede, si no recuperar, al menos evocar.

4. El Danubio como símbolo de la nostalgia líquida

El Danubio es, en la tradición literaria y musical europea, uno de los ríos más cargados de significado simbólico. Desde el vals de Johann Strauss hasta las novelas de Claudio Magris —cuyo Danubio (1986) es uno de los grandes libros de exploración de la memoria cultural europea del siglo XX—, el río ha funcionado como símbolo de la continuidad histórica, de la mezcla de culturas y lenguas, de la permanencia de lo que fluye y cambia sin cesar.

Al incorporar el Danubio al título de su poemario, Rodrigo López activa toda esta carga simbólica y la pone en diálogo con el concepto baumaniano de liquidez. El río es, por definición, el símbolo de lo líquido: fluye sin cesar, no se puede detener ni retener, lleva consigo los sedimentos de todo lo que ha tocado pero no los conserva en ningún lugar fijo. En este sentido, los ojos de Danubio azul del título pueden leerse como la mirada que mira fluir el tiempo sin poder detenerlo: la nostalgia hecha visión.

Pero la imagen del Danubio es también una imagen de permanencia en la fluidez: el río cambia constantemente en su contenido pero mantiene su identidad —su nombre, su curso, su desembocadura—. Esta paradoja —lo permanente en lo fluido, lo estable en lo que no cesa de cambiar— es una de las respuestas posibles al diagnóstico baumaniano: la identidad no tiene por qué ser sólida en el sentido de rígida e inmóvil, sino que puede ser fluida en el sentido de adaptable y abierta sin por ello perder su continuidad.

5. La nostalgia como resistencia: Boym y la memoria reflexiva

Svetlana Boym (2001) distinguió entre dos formas de nostalgia: la restauradora, que busca reconstruir el pasado perdido como si hubiera sido perfecto, y la reflexiva, que elabora el duelo por la pérdida sin pretender que el pasado puede o debe ser recuperado. La primera es conservadora y a menudo reaccionaria; la segunda es crítica y potencialmente emancipadora.

La nostalgia de Ojos de Danubio Azul es claramente de la segunda categoría: reflexiva, crítica, consciente de que el pasado evocado no era un paraíso y de que la pérdida que se lamenta no es la de un mundo ideal sino la de una cierta densidad y ritmo de la experiencia que la aceleración contemporánea ha disuelto. Esta forma de nostalgia no es resignación ante la modernidad líquida sino una forma de resistencia a sus formas más destructivas: la superficialidad, la descartabilidad, la imposibilidad del compromiso.

La poesía es, en este sentido, uno de los últimos espacios donde la solidez —entendida no como rigidez sino como densidad, como peso, como capacidad de hacer durar el instante— sigue siendo posible. Leer un poema exige una atención lenta que el entorno digital ha convertido en una práctica casi contracultural. Al escribir poesía, Rodrigo López no solo habla de la nostalgia: la practica, en el sentido de que produce un objeto que exige del lector la atención sostenida que la modernidad líquida ha vuelto difícil de sostener.

6. Conclusiones

La lectura de Ojos de Danubio Azul desde la perspectiva de la teoría baumaniana de la modernidad líquida revela un libro que responde poéticamente a las condiciones de su tiempo desde una posición que no es ni de adaptación acrítica ni de rechazo reaccionario. La nostalgia que articula el libro es reflexiva, crítica y productiva: elabora la pérdida sin pretender recuperar lo perdido, y convierte el duelo en materia poética que puede generar sentido en el presente.

El Danubio, como símbolo de la fluidez que no renuncia a la continuidad, ofrece una imagen de la identidad posible en la modernidad líquida: no sólida en el sentido de rígida, sino fluida en el sentido de adaptable sin perder su curso. Esta imagen es también una imagen de la poesía misma: un arte que fluye con el tiempo sin ser arrastrado por él, que lleva consigo los sedimentos de la tradición sin quedar atrapado en ellos.

Referencias

Bauman, Z. (2000). Liquid modernity. Polity Press.

Bauman, Z. (2003). Liquid love: On the frailty of human bonds. Polity Press.

Bauman, Z. (2007). Liquid times: Living in an age of uncertainty. Polity Press.

Boym, S. (2001). The future of nostalgia. Basic Books.

García Valdés, O. (2010). Y todos estábamos vivos. Tusquets.

Magris, C. (1986). Danubio. Garzanti.

Rodrigo López, C. E. (2026). Ojos de Danubio Azul (Ohmenageries). Ediciones Rilke.

Sayad, A. (2004). The suffering of the immigrant. Polity Press.


Acceso al estudio completo en Zenodo: https://doi.org/10.5281/zenodo.20094593

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