LA VIDA
¿Qué es la vida?
Es un vaso en la cantina,
lo comienzas cuando naces
y se acaba en la partida
¡Como si fuera de un sorbo!
¡Te la bebes enseguida!
¿Qué es la vida?
Yo te quiero, tú me amas,
tú mi cuerpo, yo tu alma,
primer trago, se suspira,
lo tomamos en el lecho,
el amor es la bebida
contenida en nuestro pecho.
¿Qué es la vida?
Nueve meses en el vientre,
¡lo que dura la esperanza!,
de la madre que nos siente
y a la vida nos engancha.
¿Y después?,
¡ya es la vida!
¡Cuando naces!
Es la luz, lo que te espera,
cuando encuentras la “salida”.
Y otro sorbo
de aquel vaso “de cantina”,
y la vida continúa,
cuando pasan las llantinas
y la infancia
¡La que llena nuestros días!
Es jugar hasta la cena,
cuando pasas la comida
y entremedias
esos libros, que hacen hombres,
¡pero roban la alegría!
Y la vida continúa,
y maduras cuando lloras,
porque duelen las caídas,
acumulas experiencia
al curarte las heridas
y si miras al “cristal”
ya va media la “bebida”.
Y apuramos otro sorbo,
ya con canas en el pelo,
aún no somos un estorbo
porque ejercemos de “abuelos”.
Y con la piel ya curtida,
de costuras remendadas,
caminamos para nada
porque se acabó la vida.
Nos envuelven en madera
y nos cantan “funeral”,
y en el bar la camarera
coge el “vaso de cristal”
y lo quita de la mesa,
porque el trago
que aún quedaba
se agotó con el final.
LA VIDA del libro PINCELES Y RIMAS PARA ROSAS Y ESPINAS de ANTONIO DEL BARRIO ESTREMERA. Compartir en X
LA MUJER
Y “el Creador”…,
hizo “grandes” sus deberes,
puso en el mundo personas,
¡habrá “caballeros” y “donas[1]”!
con distintos caracteres;
y tendrán igual valor
no existirán diferencias
entre hombres y mujeres,
gemelos serán los dos.
Sea odiado y perseguido,
aquel de nuestros hermanos,
si a la mujer ha vencido,
¡por la fuerza de las manos!
¡Hágase ley, la conciencia!,
si llega del ser humano,
hacia la mujer, violencia,
¡téngasele por villano!,
a quien ejerce tal ciencia.
¡Ley de Dios es la igualdad
de todos los seres vivos!
¡No ha de existir más verdad!,
para todos los nacidos.
¡Que a la dama!, el caballero,
conquiste con el respeto
y su vida sea “tal fuero”,
de convivencia, completo.
Se defiende a una mujer:
¡no!, con ropas de colores,
sino con respeto y honores
¡¡¡a su libre pensamiento!!!,
ya milité en los “tambores”
o en la “bandera y el viento”.
No hagamos de su defensa
ni carnés ni catecismos,
preguntémosle “su ofensa”
y hagamos que la ley
la libere del abismo.
[1] dona: del latín domina (señora-dama).
LA MUJER del libro PINCELES Y RIMAS PARA ROSAS Y ESPINAS de ANTONIO DEL BARRIO ESTREMERA. Compartir en X
LA MELANCOLÍA
Nostalgia de algún momento,
en aquellos días felices
¿Quién no ha vivido matices?,
de luz y de sufrimiento.
Paseaba, siendo infante,
a las orillas del mar
con Marcela, gran amiga,
y de niñez celestial.
Esas risas de su boca,
esos cabellos rizados,
de dulzura, amaestrados,
convertían a la niña
en la “ninfa” de sus horas.
Ramón, con sus pocos años,
adoraba aquellas tardes
y el tomar sus lindas manos,
de la niña, tan suaves.
¡¡Qué impotencia!!,
¿cómo aconteció posible?
Una mañana de otoño
al arrimarse a la orilla,
¡qué tan amarga experiencia!
Puso mal pie la chiquilla
y ese mar desapacible
se la “tomó” en su “conciencia”.
Ya no hay “reina” de su infancia,
ya nunca se podrán ver,
el agua, con su “jactancia”,
se la llevó por doquier.
Se acabaron ya las tardes
y días, de luz sembrada,
en el alma de Ramón,
la ausencia de aquel semblante,
¡dejo su vida cortada!
Recuerdo, que me contaba
cada tarde, en cada año
y todos los que pasaban:
¡llegaron, llenos de daño!
¡Y ya nunca la olvidaba!
No hubo fiesta ni algarada
sin dolor para su vida,
al recordar ese corazón,
que el mar se llevó aquel día
y con él, tanta ilusión,
se truncó en “melancolía”.
LA MELANCOLÍA del libro PINCELES Y RIMAS PARA ROSAS Y ESPINAS de ANTONIO DEL BARRIO ESTREMERA. Compartir en X
EL SENTIDO COMÚN
¿Qué es el sentido común?
Una verdad aceptada:
¡el menos común de los sentidos!,
“Voltaire”, así lo pensó,
parece poco, parece nada,
sin él, cuantos caminos perdidos
y cuantas ventanas cerradas.
Se puede perder por amor,
lo llamamos: “el sentío”,
porque aún, con su dolor,
es pecado permitido,
por él se busca ilusión
y nos “daña” el corazón,
cuando anula sus latidos.
Pero puesto en la cabeza,
por “común” y dignidad,
¡ha de hacer hombre cabal!,
a quien “busca” la certeza
de ser justo en equidad,
por no ver a “tal señora”,
¡de manera bifocal!
Y debe hacer que la razón
enamore a la justicia,
para parir la verdad.
Dicho así, hacerlo así,
es ausente “de común”,
y tenerlo es el betún,
¡que embadurna y le da brillo
al hombre, para vivir,
sin la ley de los cuchillos!
EL SENTIDO COMÚN del libroPINCELES Y RIMAS PARA ROSAS Y ESPINAS de ANTONIO DEL BARRIO ESTREMERA. Compartir en X
LA DAGA DE VULCANO
¡Oh, gran “Vulcano”!,
señor del fuego y los volcanes
te ruego por “Júpiter”, tu padre,
dejes de rugir, como lo haces,
¡guarda ya!, de tu mano,
lo que escupes,
los desmanes.
¡Que en la “Tierra” de los hombres!,
no adoramos a los dioses
que nos matan con sus “toses”,
los odiamos por truhanes.
¡No eres justo, eres cobarde!,
imagina, que una tarde,
vomitas en la morada
de “Juno”, tu diosa madre,
y la dejas enterrada,
y en la noche,
a “Venus”, tu bella esposa,
la regalas, como “broche”,
un manto de lava espesa,
que de su tumba sea losa
y de tu alma, una presa.
¡Déjanos en suave calma!,
¡márchate ya de las islas!,
¡deja en paz a “La Palma”!
Háblale a tu conciencia,
¡de tus pecados, responde!,
no vaya a ser que “Vesubio”,
hijo de tus efluvios,
arroje con impaciencia,
donde las tuyos se esconden.
LA DAGA DE VULCANO del libro PINCELES Y RIMAS PARA ROSAS Y ESPINAS de ANTONIO DEL BARRIO ESTREMERA. Compartir en X