{"id":33,"date":"2026-02-13T10:28:36","date_gmt":"2026-02-13T09:28:36","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/nancyordonez\/?p=33"},"modified":"2026-02-13T10:28:36","modified_gmt":"2026-02-13T09:28:36","slug":"imagenes-volcanicas-y-ritmos-del-destiempo-en-la-arquitectura-formal-de-tu-silencio-de-nancy-ordonez-salinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/nancyordonez\/2026\/02\/13\/imagenes-volcanicas-y-ritmos-del-destiempo-en-la-arquitectura-formal-de-tu-silencio-de-nancy-ordonez-salinas\/","title":{"rendered":"IM\u00c1GENES VOLC\u00c1NICAS Y RITMOS DEL DESTIEMPO EN LA ARQUITECTURA FORMAL DE TU SILENCIO DE NANCY ORD\u00d3\u00d1EZ SALINAS"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>Olivares Tom\u00e1s, Ana Mar\u00eda. \u00abMonograf\u00eda acad\u00e9mica: im\u00e1genes volc\u00e1nicas y ritmos del destiempo en la arquitectura formal de tu silencio de nancy ord\u00f3\u00f1ez salinas\u00bb. TU SILENCIO. 1.\u00aa ed. Spain: Zenodo, 7 de febrero de 2026. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18519046\">https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18519046<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>IM\u00c1GENES VOLC\u00c1NICAS Y RITMOS DEL DESTIEMPO EN LA ARQUITECTURA FORMAL DE <em>TU SILENCIO DE NANCY ORD\u00d3\u00d1EZ SALINAS<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>La presente monograf\u00eda propone un estudio formal de la obra <em>Tu silencio<\/em> de Nancy Ord\u00f3\u00f1ez Salinas, publicada en 2026, en la que la autora articula una escritura po\u00e9tica de resistencia a partir de una imaginer\u00eda volc\u00e1nica, tel\u00farica y acu\u00e1tica sometida a una l\u00f3gica del \u201cdestiempo\u201d. El an\u00e1lisis se centra en la organizaci\u00f3n del libro en cuatro partes, en la alternancia entre poemas breves y composiciones m\u00e1s extensas y en la construcci\u00f3n r\u00edtmica a trav\u00e9s de encabalgamientos, repeticiones y silencios, planteando que el volumen configura una arquitectura formal que dramatiza procesos de devastaci\u00f3n y recomposici\u00f3n subjetiva y colectiva.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis de partida sostiene que <em>Tu silencio<\/em> construye ritmos internos no sometidos a la m\u00e9trica tradicional, apoyados en recurrencias l\u00e9xicas (silencio, r\u00edo, mar, ojos, fado, Choc\u00f3, mariposas, entre otras) que cohesionan el libro y producen un efecto de destiempo, es decir, de desajuste entre el tiempo lineal y el tiempo vivido. La met\u00e1fora del volc\u00e1n, junto con otras im\u00e1genes de fuego, humo y terremoto, permite leer la obra como un sistema formal que representa tanto la violencia hist\u00f3rica y pol\u00edtica como los movimientos internos de una subjetividad en crisis.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO I. ESTRUCTURA GENERAL DE <em>TU SILENCIO<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>1.1. Datos de la obra y divisi\u00f3n en partes<\/strong><\/p>\n<p>La portada y las p\u00e1ginas iniciales presentan el libro bajo el t\u00edtulo <em>Tu silencio<\/em>, firmado por Nancy Ord\u00f3\u00f1ez Salinas, con primera edici\u00f3n en 2026 y publicaci\u00f3n en Espa\u00f1a. Junto a los datos de copyright, la autora introduce un breve texto program\u00e1tico donde declara:<\/p>\n<p>Mi voz, emerge con la resistencia de la mujer y su capacidad<br \/>\npara reinventarse, tejiendo la narrativa personal, la historia del<br \/>\narte y el pensamiento filos\u00f3fico, en una din\u00e1mica de liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este fragmento define con claridad un horizonte de lectura que combina memoria personal, historia del arte y reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, y que sit\u00faa el libro en una po\u00e9tica de la liberaci\u00f3n femenina y colectiva.<\/p>\n<p><em>Tu silencio<\/em> se organiza en cuatro partes claramente marcadas por encabezamientos: \u201cParte 1. Entre las sombras del silencio\u201d, \u201cParte 2. Los ojos silenciados\u201d, \u201cParte 3. Voces que rompen el silencio\u201d y \u201cParte 4. En las aguas de la vida\u201d. El \u00edndice confirma esta distribuci\u00f3n interna y enumera los poemas que integran cada secci\u00f3n, lo que permite observar una progresi\u00f3n desde la inmersi\u00f3n en las \u201csombras del silencio\u201d hasta una apertura a \u201clas aguas de la vida\u201d, pasando por una fase intermedia de silenciamiento de la mirada y otra de irrupci\u00f3n de voces que rompen ese silencio.<\/p>\n<p><strong>1.2. Las cuatro partes como arquitectura de sentido<\/strong><\/p>\n<p>La primera parte, \u201cEntre las sombras del silencio\u201d, concentra poemas que tematizan la disoluci\u00f3n del yo, la fragmentaci\u00f3n del espejo y la presencia de fuerzas tel\u00faricas y acu\u00e1ticas que desestabilizan la identidad. El poema inicial, \u201cSomos\u201d, abre el libro con una imagen de existencia precaria: \u201cEste existir casi distante \/ en reflejo cubierto de rojo \/ serpiente azul por el cuerpo \/ en latente movimiento \/ negativo de placa en blanco \/ la nada, un instante de ahora \/ cegados sin rescate \/ al espejo quebradizo \/ como lluvia en canto.\u201d La elecci\u00f3n de este texto como puerta de entrada define un clima de extra\u00f1amiento, inestabilidad y visi\u00f3n fragmentada que se mantendr\u00e1 como tono dominante de la secci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la segunda parte, \u201cLos ojos silenciados\u201d, el eje se desplaza hacia un sujeto que se reconoce \u201cde este tiempo, el de las mentiras y tristezas\u201d, seg\u00fan confiesa el poema \u201cPresente\u201d: \u201cSoy de este tiempo, el de las mentiras y tristezas \/ donde las palabras rapaces sepultan las ideas \/ y los cuerpos sangrientos visten los paisajes \/ sobre los le\u00f1os cenicientos. \/ Es este mi tiempo\u2026 \/ el de los ojos silenciados.\u201d Esta secci\u00f3n incorpora la experiencia de la pandemia (\u201cCovid\u201d), el encierro, la violencia social y la devastaci\u00f3n ecol\u00f3gica (\u201cSerpiente azul\u201d, \u201cSolos\u201d), haciendo del silencio un s\u00edntoma de opresi\u00f3n m\u00e1s que un simple vac\u00edo.<\/p>\n<p>La tercera parte, \u201cVoces que rompen el silencio\u201d, introduce una serie de poemas centrados en figuras femeninas y comunitarias (la mujer guerrera, la ni\u00f1a chocoana, la bailarina, Amalia Rodrigues) que reconfiguran el espacio del libro como lugar de toma de palabra y de genealog\u00eda de resistencias. En \u201cMujer\u2026\u201d, se lee: \u201cM\u00edrate al espejo \/ col\u00f3cate el casco, y tu coraza brillante, \/ desenfunda tu espada y atraviesa los vientos \/ antes que el nuevo dolor se siembre en tu alma.\u201d Este tono exhortativo, ausente en las secciones iniciales, marca un giro en la construcci\u00f3n r\u00edtmica y en la orientaci\u00f3n pragm\u00e1tica del discurso.<\/p>\n<p>Finalmente, la cuarta parte, \u201cEn las aguas de la vida\u201d, desplaza el centro de gravedad hacia im\u00e1genes de r\u00edo, selva, aurora y vuelo, en un esfuerzo por inscribir el dolor y la memoria en ritmos vitales que desbordan la destrucci\u00f3n. El poema \u201cUn hilo en el tiempo\u201d comienza: \u201cMientras las veinte seis hero\u00ednas \/ retrocedieron con Cuba en su canto \/ nacieron aqu\u00ed en Colombia \/ los doce engendros llenos de sangre y d\u00f3lar.\u201d La secci\u00f3n se cierra con textos como \u201cPoemas\u201d y \u201cA Gabo\u201d, donde la escritura misma y la intertextualidad se convierten en formas de sostener la vida en medio del naufragio: \u201cCuando la luz del d\u00eda se uni\u00f3 al soneto \/ la palabra desnuda se volvi\u00f3 eterna \/ y con su altivez \/ viaj\u00f3 por los cuatro vientos.\u201d<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO II. IMAGINER\u00cdA VOLC\u00c1NICA Y TEL\u00daRICA<\/strong><\/p>\n<p><strong>2.1. El volc\u00e1n y la ciudad sepultada<\/strong><\/p>\n<p>La imaginer\u00eda volc\u00e1nica aparece de manera expl\u00edcita en la primera parte a trav\u00e9s de alusiones al Vesubio y al volc\u00e1n dormido, y se combina con im\u00e1genes de humo, llama y ceniza que se repiten a lo largo del libro. En el poema \u201cDistante\u201d, la voz afirma: \u201cTodo el tiempo te amo Pompeya \/ pero tu ira gan\u00f3. \/ Quemaste el valle entero \/ y sus ra\u00edces \/ t\u00fa, el gran Vesubio, ya sin humo \/ convertido en recuerdos \/ solo \/ mi pasado e historia.\u201d El texto convierte la destrucci\u00f3n de Pompeya en una met\u00e1fora del pasado personal de la hablante, que se percibe como restos sepultados bajo la lava de una relaci\u00f3n o de una experiencia traum\u00e1tica.<\/p>\n<p>La imagen del volc\u00e1n reaparece en \u201cLatente\u201d, donde el yo se define: \u201cY yo, volc\u00e1n dormido \/ en tus c\u00e1lidas aguas \/ con tu arrullo latiendo \/ al fundirme en tu playa. \/ Con tu boca en silencio \/ en tu dolor latente \/ a la espera de auroras \/ erosionando mis penas.\u201d La combinaci\u00f3n de \u201cvolc\u00e1n dormido\u201d y \u201cc\u00e1lidas aguas\u201d ofrece una s\u00edntesis de fuerzas t\u00e9rmicas y acu\u00e1ticas que, m\u00e1s all\u00e1 de la an\u00e9cdota amorosa, configura un modelo de subjetividad en estado de tensi\u00f3n, comprimida entre el estallido posible y la erosi\u00f3n lenta.<\/p>\n<p><strong>2.2. Humo, llama y ceniza como motivos recurrentes<\/strong><\/p>\n<p>Los motivos de la llama y el humo constituyen un sistema de variaciones que atraviesa el libro. En \u201cQuebradizo\u201d, se enuncia: \u201cDespu\u00e9s de izar la voraz llama en frenes\u00ed \/ he visto al humo solo y disperso por el mundo \/ caer sombr\u00edo y dejo entre escombros \/ hasta adormecerse en este soplo m\u00edo. \/ Lo he visto grave y denso sobre la monta\u00f1a fr\u00eda \/ descender como gemido al d\u00eda en el ocaso \/ para fundirse con la oscura noche \/ entre los retozos de mis sue\u00f1os.\u201d La secuencia describe el recorrido de la energ\u00eda volc\u00e1nica (la llama) hacia su disoluci\u00f3n en humo, que se deposita sobre la monta\u00f1a y se funde con la noche y el sue\u00f1o, estableciendo un puente entre paisaje exterior y vida interior.<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n entre devastaci\u00f3n y sue\u00f1o reaparece en otros textos, incluso cuando ya no se alude directamente al volc\u00e1n. En \u201cSolos\u201d, por ejemplo, la tierra es presentada como un cuerpo herido: \u201cCuando la tierra tiembla, descansa y se limpia \/ si el aire es puro respira, cual fresca respira \/ ella sufre cuando est\u00e1 quieta \/ su dolor la rompe y su sangre la silencia \/ mientras el rojo y el marr\u00f3n se mezclan \/ ba\u00f1ando sus caminos \/ resbalando al filo de piedra \/ en corte lento al reverso.\u201d El temblor, el \u201crojo\u201d y el \u201cmarr\u00f3n\u201d evocan un paisaje post-erupci\u00f3n donde la sangre y la lava se mezclan metaf\u00f3ricamente, reforzando la idea de un mundo en proceso de cat\u00e1strofe y purificaci\u00f3n simult\u00e1neas.<\/p>\n<p><strong>2.3. Volc\u00e1n, guerra y cuerpos mutilados<\/strong><\/p>\n<p>En \u201cSerpiente azul\u201d, la dimensi\u00f3n volc\u00e1nica y tel\u00farica se articula con una referencia directa a la violencia en el Choc\u00f3: \u201cAgujero negro de risa \/ en el espejo de ausentes deseos \/ llora tus arrugas, sin sue\u00f1os, sin sexo, solo cristales \/ aunque el coraz\u00f3n siga invadido de sangre sin amor \/ como cualquier r\u00edo del choc\u00f3 desde el dos mil dos \/ con cantos de cuerpos por d\u00eda, mutilados en dolor \/ navegando sin memoria en sus sarc\u00f3fagos de agua.\u201d Aqu\u00ed, la metamorfosis del cuerpo y del paisaje alcanza una intensidad pol\u00edtica evidente: el \u201cr\u00edo del choc\u00f3\u201d se convierte en un canal de cad\u00e1veres mutilados, y el \u201cagujero negro de risa\u201d sugiere una absorci\u00f3n de la alegr\u00eda y del deseo en una gravitaci\u00f3n de muerte.<\/p>\n<p>La conexi\u00f3n entre volc\u00e1n y guerra se plantea de manera m\u00e1s aleg\u00f3rica en \u201cUn hilo en el tiempo\u201d, donde se lee: \u201cDesde esa larga noche \/ un pura sangre galopa entre olvidos \/ y en su lomo una guerra blanca de silencios \/ con los incontables cuerpos de ma\u00edz \/ y sus huellas en las profundidades.\u201d La \u201cguerra blanca de silencios\u201d transmite la idea de una violencia sistem\u00e1tica pero invisibilizada, una erupci\u00f3n sin lava visible, cuyos efectos se inscriben en el silencio y en las \u201cprofundidades\u201d. Esta l\u00ednea refuerza la lectura del libro como un campo de fuerzas tect\u00f3nicas que representan al mismo tiempo procesos ps\u00edquicos y conflictos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO III. R\u00cdTMICA DEL DESTIEMPO<\/strong><\/p>\n<p><strong>3.1. El \u201cdestiempo\u201d como categor\u00eda interna<\/strong><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u201cdestiempo\u201d aparece en el poema \u201cRescate\u201d: \u201clava mi alma, lib\u00e9rame al tiempo \/ mientras el tiempo y el destiempo \/ caminan por mi pupila.\u201d Aqu\u00ed, el destiempo no es un simple sin\u00f3nimo de retraso, sino una categor\u00eda que se opone al tiempo en cuanto orden y continuidad, al desajustar la experiencia de la hablante respecto a la cronolog\u00eda y al mundo. La coexistencia de \u201ctiempo y destiempo\u201d en un caminar por la pupila indica que la percepci\u00f3n se ve atravesada por dos reg\u00edmenes temporales simult\u00e1neos: uno lineal y otro dislocado.<\/p>\n<p>Este mismo motivo reaparece en \u201cCovid\u201d, donde los versos afirman: \u201cPaso del d\u00eda a la noche \/ en el fondo de este ca\u00f1o \/ cansada de ver y no ser \/ de repetir y no encontrar \/ desarraigo de memoria \/ desesperanza azul del cielo, \/ es el destiempo en este \/ mi tiempo solo de encierro.\u201d La experiencia de confinamiento durante la pandemia se formula como destiempo, entendiendo el encierro como ruptura de la temporalidad cotidiana y como suspensi\u00f3n del devenir.<\/p>\n<p><strong>3.2. Encabalgamientos, cortes y silencios<\/strong><\/p>\n<p>La construcci\u00f3n del destiempo se sostiene formalmente mediante encabalgamientos, interrupciones del verso y cortes que fragmentan la sintaxis, generando una lectura entrecortada que obliga al lector a recomponer el sentido. En el ya citado \u201cRescate\u201d, el flujo se quiebra con una serie de preguntas encabalgadas:<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo variar este ritmo?<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo darle alegr\u00eda al d\u00eda?<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo danzar con sus colores<br \/>\ny hacerme libre?<\/p>\n<p>La ruptura del verso entre \u201ccolores\u201d y \u201cy hacerme libre\u201d intensifica la sensaci\u00f3n de b\u00fasqueda incompleta y de interrupci\u00f3n del flujo vital. El encabalgamiento funciona como traducci\u00f3n gr\u00e1fica y r\u00edtmica de la imposibilidad de alcanzar la armon\u00eda deseada.<\/p>\n<p>En \u201cVida\u201d se repite esta l\u00f3gica de ruptura: \u201cVidrio en rayuela \/ ilusi\u00f3n de ocaso \/ mientras tiempo y destiempo \/ a\u00fan caminan en vela \/ por mis pupilas.\u201d Los cortes breves, casi sentenciosos, acompa\u00f1ados de una sintaxis que demora los complementos, refuerzan la sensaci\u00f3n de pasos vacilantes de un tiempo que no termina de fijarse. El recurso a pausas internas y a encabalgamientos cortos intensifica la dimensi\u00f3n de destiempo, puesto que la lectura no puede resolver de inmediato el sentido de cada verso.<\/p>\n<p><strong>3.3. Repetici\u00f3n y variaci\u00f3n r\u00edtmica<\/strong><\/p>\n<p>La repetici\u00f3n l\u00e9xica es otro componente fundamental de la r\u00edtmica del destiempo. En \u201cSolos\u201d, la reiteraci\u00f3n de estructuras similares refuerza la percepci\u00f3n de un ciclo que se repite sin resolverse:<\/p>\n<p>Cuando la tierra tiembla, descansa y se limpia<br \/>\nsi el aire es puro respira, cual fresca respira<br \/>\nella sufre cuando est\u00e1 quieta<br \/>\nsu dolor la rompe y su sangre la silencia<\/p>\n<p>El paralelismo entre \u201ctiembla, descansa y se limpia\u201d y \u201crespira, cual fresca respira\u201d produce una cadencia que, no obstante, se ve frustrada por el giro hacia el sufrimiento y el silencio. La repetici\u00f3n se vuelve un mecanismo de insistencia que no concluye en tranquilidad, sino en una intensificaci\u00f3n de la angustia.<\/p>\n<p>En \u201cUn d\u00eda\u201d (poema \u201cContra nocturno\u201d), la repetici\u00f3n de \u201cUn d\u00eda\u201d y de formaciones como \u201ccomo en este d\u00eda\u201d crea un efecto de progresi\u00f3n obsesiva:<\/p>\n<p>Un d\u00eda<br \/>\nun d\u00eda todo lleno de micos y gru\u00f1idos a la luna que se iba<br \/>\ny el chillido de las ranas que enmudec\u00edan.<br \/>\nUn d\u00eda<br \/>\nera el sol que ven\u00eda de su lejan\u00eda y ard\u00eda<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, se reiteran expresiones como \u201ccomo en este d\u00eda de la vida en primavera\u201d y \u201ccomo en este d\u00eda todo lleno de ardillas y lagartos y de garzas\u201d, que producen una sensaci\u00f3n de circularidad insistente, como si el tiempo no avanzara sino que se enroscara sobre s\u00ed mismo. Esta repetici\u00f3n contribuye a la configuraci\u00f3n de un destiempo narrativo y r\u00edtmico, donde cada iteraci\u00f3n a\u00f1ade matices sin conducir a un cierre definitivo.<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO IV. MOTIVOS L\u00c9XICOS Y COHESI\u00d3N GLOBAL<\/strong><\/p>\n<p><strong>4.1. Silencio y ojos: ver y no ver<\/strong><\/p>\n<p>El motivo del silencio atraviesa todo el libro, desde el t\u00edtulo hasta m\u00faltiples poemas en los que el silencio aparece como sustantivo, adjetivo o verbo impl\u00edcito. En el paratexto inicial, la autora se pregunta \u201c\u00bfsi nos reinventamos con las mariposas, las flores, los r\u00edos y los mares y con la vida del verde triunfante, acaso, con el silencio de tus ojos?\u201d Esta formulaci\u00f3n vincula el silencio a la mirada, sugiriendo una experiencia en la que la visi\u00f3n se carga de una mudez significativa.<\/p>\n<p>En la segunda parte, el t\u00edtulo \u201cLos ojos silenciados\u201d desarrolla esta relaci\u00f3n. El poema \u201cPresente\u201d condensa el eje tem\u00e1tico: \u201cEs este mi tiempo\u2026 \/ el de los ojos silenciados.\u201d Los ojos aparecen como \u00f3rganos atravesados por la violencia contempor\u00e1nea, incapaces de procesar la acumulaci\u00f3n de mentiras, tristezas y cuerpos sangrientos que \u201cvisten los paisajes \/ sobre los le\u00f1os cenicientos\u201d. El silencio de los ojos no remite a serenidad, sino a saturaci\u00f3n traum\u00e1tica.<\/p>\n<p>En \u201cNecropsia\u201d, de nuevo los ojos son protagonistas: \u201cCon el llanto de tantos muertos \/ asomados a tus grandes ojos azules \/ un suspiro dejo\u2026 me aquieta \/ bajo tu rostro siempre l\u00edvido \/ los silencios de tu oscura boca \/ se esconden cual sombras.\u201d La mirada se convierte en lugar donde se asoman los muertos, desplazando la frontera entre vivos y muertos hacia los \u00f3rganos de percepci\u00f3n. El silencio, en este caso, es el de la \u201coscura boca\u201d, pero la escena est\u00e1 focalizada en los ojos, que sostienen el peso del llanto de los muertos.<\/p>\n<p><strong>4.2. R\u00edo, mar y aguas: din\u00e1micas de flujo<\/strong><\/p>\n<p>Los motivos del r\u00edo y el mar cumplen una funci\u00f3n igualmente central en la cohesi\u00f3n de la obra. En \u201cY ahora\u201d, se lee: \u201cUn r\u00edo silencioso avanza \/ bajo los verdes ojos \/ de las enredaderas y sus venas \/ sin refugio de estrellas \/ en la nada, entre Alighieri y Zeus \/ nos quedamos en la nada \/ nada de un claro de luna regalado al mundo \/ ni tampoco un piano al vuelo por Liszt \/ y mucho menos de Schubert, ni de Ravel, ni de Aranjuez \/ ni tampoco del grabado de Da Vinci \/ solo este repicar de agua \/ que a\u00fan corre por el estrecho camino \/ hacia este abismo fr\u00edo \/ entre cielo y tierra \/ disoluci\u00f3n incompleta \/ del claro al profundo \/ sin espejos en dos tiempos \/ condenados al destiempo.\u201d Aqu\u00ed, el r\u00edo silencioso sustituye a las referencias culturales y musicales que podr\u00edan iluminar el mundo (Liszt, Schubert, Ravel, Aranjuez, Da Vinci), y se convierte en una corriente que avanza hacia un abismo fr\u00edo, entre cielo y tierra, sin espejos que permitan una doble temporalidad.<\/p>\n<p>En \u201cUn silencio en silencio\u201d, la voz afirma: \u201cUn r\u00edo vibrante y c\u00e1lido se ha hecho canto \/ bajo los verdes ojos de las veraneras \/ llevando quimeras amores y sue\u00f1os \/ a trav\u00e9s del big data, el rey en tu cerebro \/ no siente fr\u00edo, el omnipresente algoritmo \/ sin amor, ni dolor, su piel sigue lisa, no se eriza \/ en sus luces sin versos, la ternura es vendida \/ en la pantalla los gemidos interminables \/ los humanos, no escriben, ya no son canto.\u201d El r\u00edo c\u00e1lido que se hace canto atraviesa el big data y el algoritmo, que representan una superficie fr\u00eda y sin piel. El contraste entre el flujo natural y el flujo digital evidencia una tensi\u00f3n estructural entre ritmos vitales y ritmos mecanizados.<\/p>\n<p>La presencia del mar se intensifica en poemas como \u201cAl canto\u201d (\u201cEl candelabro de espejos \/ rompe la mar en mis ojos \/ las yubartas baten sus colas \/ se avista un poema entre olas.\u201d) y \u201cVolar\u201d (\u201cDesde el filo de una ola \/ llegu\u00e9 a la luna \/ a colgar mis anhelos \/ en uno de sus cachos\u00a0 desde entonces \/ siempre \/ canto a la luna.\u201d). Estas escenas refuerzan la idea de un continuum entre mar, ojo y palabra po\u00e9tica, en el que la experiencia de flujo se traduce en escritura.<\/p>\n<p><strong>4.3. Fado, Choc\u00f3, mariposas: campos sem\u00e1nticos cruzados<\/strong><\/p>\n<p>El fado y el Choc\u00f3 constituyen dos polos geogr\u00e1ficos y simb\u00f3licos que atraviesan el libro y que se articulan con otros motivos, como las mariposas y las flores. En \u201cCuerdas\u201d, el yo declara: \u201cEl fado portugu\u00e9s cubri\u00f3 mis ojos \/ con un canto de violetas rojas y azules \/ diluyendo mis tristezas y enredando mis fatalidades \/ tejiendo siempre \/ esa melod\u00eda l\u00e1nguida \/ entre mis retorcidas venas.\u201d M\u00e1s adelante, el poema imagina que el fado \u201cse entone a los mil vientos del cosmos \/ hasta que el tiempo los aplaque \/ y yo pueda emerger\u2026 \/ sin esta ausencia.\u201d El fado aparece as\u00ed como un dispositivo musical que cubre los ojos, diluye tristezas y enreda fatalidades, al tiempo que se proyecta a escala c\u00f3smica, integrando el tiempo y el destiempo.<\/p>\n<p>En el extremo opuesto, \u201cSerpiente azul\u201d describe el r\u00edo del Choc\u00f3 \u201ccon cantos de cuerpos por d\u00eda, mutilados en dolor \/ navegando sin memoria en sus sarc\u00f3fagos de agua.\u201d La referencia a los \u201calabaos\u201d y a las \u201chadas de piel azul \/ con sus t\u00edmidos alabaos\u201d que retornan con sus peces, aunque \u201cpor las heridas del r\u00edo \/ a\u00fan sucumban los card\u00famenes humanos\u201d, combina el marco violento con una tradici\u00f3n de canto f\u00fanebre y resistencia afrodescendiente.<\/p>\n<p>En el paratexto inicial, la autora formula una pregunta clave: \u201cY \u00bfsi nos reinventamos con las mariposas, las flores, los r\u00edos y los mares y con la vida del verde triunfante, acaso, con el silencio de tus ojos?\u201d La mariposa, la flor, el r\u00edo, el mar y el verde triunfante configuran un conjunto de im\u00e1genes de vida, transformaci\u00f3n y naturaleza que se oponen a la muerte y a la violencia, y que ofrecen un horizonte de reinvenci\u00f3n frente al silencio opresivo. Esta red de motivos refuerza la cohesi\u00f3n del libro, al articular la imaginer\u00eda volc\u00e1nica y acu\u00e1tica con s\u00edmbolos de renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO V. AN\u00c1FORAS, INTERROGACIONES Y PO\u00c9TICA DE LA RESISTENCIA<\/strong><\/p>\n<p><strong>5.1. La pregunta como forma de quiebre<\/strong><\/p>\n<p>Las interrogaciones ret\u00f3ricas cumplen en <em>Tu silencio<\/em> una funci\u00f3n estructural de desestabilizaci\u00f3n del discurso, al introducir vac\u00edos de respuesta que el lector debe habitar. En \u201cRescate\u201d, la secuencia ya citada (\u201c\u00bfC\u00f3mo variar este ritmo? \/ \u00bfC\u00f3mo darle alegr\u00eda al d\u00eda? \/ \u00bfC\u00f3mo danzar con sus colores \/ y hacerme libre?\u201d) no encuentra respuesta expl\u00edcita dentro del poema, de modo que la pregunta permanece abierta y tensiona la continuidad del texto.<\/p>\n<p>En el texto paratextual del comienzo, las preguntas tambi\u00e9n estructuran el gesto program\u00e1tico: \u201c\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si escarbamos en el manto que nos cubre y enfrentamos a los monstruos que nos invaden, bajo los ba\u00f1os dorados de este siglo, como lo hizo Portugal contra el franquismo, con su fado de canto y poes\u00eda, y como el pueblo chocoano resiste a la violencia, con sus ritmos, alabaos y narrullos? Y \u00bfsi nos reinventamos con las mariposas, las flores, los r\u00edos y los mares y con la vida del verde triunfante, acaso, con el silencio de tus ojos?\u201d Estas preguntas abren el libro hacia una dimensi\u00f3n pol\u00edtica y \u00e9tica: no buscan s\u00f3lo respuestas individuales, sino colectivas.<\/p>\n<p><strong>5.2. An\u00e1foras, llamadas y exhortaciones<\/strong><\/p>\n<p>La an\u00e1fora se utiliza tanto en poemas contemplativos como en textos de exhortaci\u00f3n. En \u201cSolos\u201d, la repetici\u00f3n de \u201cCuando\u201d al inicio de versos sucesivos (\u201cCuando la tierra tiembla\u2026\u201d, \u201cCuando los aromas se alejan\u2026\u201d) construye un ritmo de enumeraci\u00f3n que acumula efectos de cat\u00e1strofe y desolaci\u00f3n. Del mismo modo, \u201cUn d\u00eda\u201d en \u201cContra nocturno\u201d y \u201ccomo en este d\u00eda\u201d intensifican la sensaci\u00f3n de insistencia sobre una misma escena que se expande y se desdobla.<\/p>\n<p>En \u201cMujer\u2026\u201d, la an\u00e1fora adquiere un tono exhortativo: \u201cM\u00edrate al espejo \/ col\u00f3cate el casco, y tu coraza brillante, \/ desenfunda tu espada y atraviesa los vientos \/ antes que el nuevo dolor se siembre en tu alma.\u201d La acumulaci\u00f3n de imperativos (\u201cM\u00edrate\u201d, \u201ccol\u00f3cate\u201d, \u201cdesenfunda\u201d) configura un ritmo de marcha que rompe con el tono m\u00e1s contemplativo de la primera parte. Esta variaci\u00f3n r\u00edtmica acompa\u00f1a el paso de la queja y la victimizaci\u00f3n a la acci\u00f3n y la resistencia.<\/p>\n<p><strong>5.3. Po\u00e9tica del quiebre y de la resistencia<\/strong><\/p>\n<p>El conjunto de encabalgamientos, interrogaciones y an\u00e1foras que recorre el libro puede leerse como expresi\u00f3n de una po\u00e9tica del quiebre. Los versos se cortan all\u00ed donde el sentido podr\u00eda concluir, y la sintaxis se interrumpe para dejar huecos que el lector debe completar. Esta pr\u00e1ctica formal se corresponde con un mundo fracturado por la violencia, la mentira y la devastaci\u00f3n ecol\u00f3gica, donde el discurso lineal y cerrado resulta inadecuado.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la insistencia en ciertas secuencias r\u00edtmicas (anadiplosis impl\u00edcitas, repeticiones, paralelismos) y la presencia de voces exhortativas y colectivas en la segunda mitad del libro transforman esa po\u00e9tica del quiebre en una po\u00e9tica de la resistencia. El poema \u201cGratitud\u201d sintetiza este movimiento cuando la voz afirma: \u201cAhora \/ te miro vida \/ sin leyes ni vac\u00edos \/ pintando corazones de rojo \/ mientras \/ yo sigo bebiendo tu elixir de agua \/ gritando al mundo mi existencia.\u201d Aqu\u00ed el ritmo se vuelve m\u00e1s afirmativo, con cortes que funcionan como escalones de una declaraci\u00f3n de presencia.<\/p>\n<p><strong>CONCLUSIONES<\/strong><\/p>\n<p>La arquitectura formal de <em>Tu silencio<\/em> se sostiene sobre una estructura en cuatro partes que acompa\u00f1a un trayecto desde las sombras del silencio hacia una afirmaci\u00f3n de la vida y de la voz po\u00e9tica, sin borrar ni minimizar la violencia hist\u00f3rica que atraviesa la obra. La imaginer\u00eda volc\u00e1nica y tel\u00farica, articulada con motivos de r\u00edo, mar, selva y cuerpos mutilados, ofrece un sistema de met\u00e1foras que permite pensar la subjetividad y la historia como territorios sometidos a erupciones, hundimientos y recomposiciones.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista r\u00edtmico, el libro desarrolla una po\u00e9tica del destiempo mediante encabalgamientos, rupturas sint\u00e1cticas, repeticiones obsesivas y preguntas sin respuesta que desajustan la lectura y reproducen la experiencia de desacompasamiento temporal vivida por la hablante, especialmente en contextos de pandemia y violencia pol\u00edtica. La reiteraci\u00f3n de motivos l\u00e9xicos (silencio, ojos, r\u00edo, mar, fado, Choc\u00f3, mariposas) contribuye a la cohesi\u00f3n global y refuerza la interconexi\u00f3n entre dimensiones \u00edntimas y colectivas.<\/p>\n<p>Finalmente, la combinaci\u00f3n de interrogaciones ret\u00f3ricas, an\u00e1foras exhortativas y variaciones de tono entre la lamentaci\u00f3n y el llamado a la acci\u00f3n permite identificar en <em>Tu silencio<\/em> una po\u00e9tica del quiebre que se transforma en po\u00e9tica de la resistencia, particularmente a trav\u00e9s de las figuras de la mujer guerrera, la ni\u00f1a chocoana, las hero\u00ednas an\u00f3nimas y la memoria afrodescendiente. El libro se presenta as\u00ed como un caso paradigm\u00e1tico de articulaci\u00f3n r\u00edtmica no normativa en torno a im\u00e1genes de devastaci\u00f3n y recomposici\u00f3n, que puede servir de base para una tipolog\u00eda de ritmos del destiempo en la poes\u00eda hisp\u00e1nica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO VI. MARCO TE\u00d3RICO: VERSO LIBRE, ISOTOP\u00cdA Y MOTIVO<\/strong><\/p>\n<p><strong>6.1. Verso libre y poema en prosa en la tradici\u00f3n contempor\u00e1nea<\/strong><\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los poemas de <em>Tu silencio<\/em> se escriben en verso libre, con extensiones variables de los versos y sin sujeci\u00f3n a esquemas m\u00e9tricos cl\u00e1sicos, aunque algunos pasajes se aproximan a una cadencia sil\u00e1bica regular. La ausencia de rima fija, la variaci\u00f3n de la longitud de los versos y la disposici\u00f3n de estrofas flexibles sit\u00faan el libro en la tradici\u00f3n de la poes\u00eda contempor\u00e1nea hisp\u00e1nica que privilegia la respiraci\u00f3n sint\u00e1ctica y el ritmo interno sobre la m\u00e9trica tradicional.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, ciertos poemas adoptan un desarrollo pr\u00f3ximo al poema en prosa o a una prosa po\u00e9tica versicular, especialmente cuando la autora incorpora referencias narrativas y filos\u00f3ficas, como sucede en \u201cA Gabo\u201d o en el texto program\u00e1tico inicial. En este \u00faltimo, la sintaxis se despliega en periodos relativamente largos: \u201c\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si escarbamos en el manto que nos cubre y enfrentamos a los monstruos que nos invaden, bajo los ba\u00f1os dorados de este siglo, como lo hizo Portugal contra el franquismo, con su fado de canto y poes\u00eda, y como el pueblo chocoano resiste a la violencia, con sus ritmos, alabaos y narrullos?\u201d Esta construcci\u00f3n se asemeja m\u00e1s al fraseo ensay\u00edstico que al verso breve, lo que refuerza la hibridaci\u00f3n gen\u00e9rica.<\/p>\n<p><strong>6.2. Isotop\u00edas: silencio, destiempo y agua<\/strong><\/p>\n<p>El concepto de isotop\u00eda, entendido como recurrencia de un mismo campo sem\u00e1ntico que garantiza la coherencia del texto, resulta particularmente \u00fatil para describir la estructura de <em>Tu silencio<\/em>. A nivel global, pueden identificarse al menos tres grandes isotop\u00edas: la del silencio, la del destiempo y la del agua (r\u00edos, mares, lluvias, selvas h\u00famedas).<\/p>\n<p>La isotop\u00eda del silencio se manifiesta en el t\u00edtulo del libro, en los encabezados de la primera, segunda y tercera parte (\u201csilencio\u201d, \u201cojos silenciados\u201d, \u201cvoces que rompen el silencio\u201d) y en poemas como \u201cSilencio\u201d, \u201cUn silencio en silencio\u201d, \u201cPoema\u201d o \u201cEn Rojo\u201d. En \u201cSilencio\u201d, la voz declara: \u201cY yo\u2026 \/ aqu\u00ed enrollada de calor \/ mascando tus historias \/ adentr\u00e1ndome en tus fisuras \/ con mis consonantes \/ ausentes de vocales \/ y afuera&#8230; \/ solo lluvia.\u201d El verso \u201ccon mis consonantes \/ ausentes de vocales\u201d ofrece una imagen precisa del silencio como p\u00e9rdida de sonoridad articulada, lo que refuerza la isotop\u00eda.<\/p>\n<p>La isotop\u00eda del destiempo se concreta en las menciones expl\u00edcitas al t\u00e9rmino y en las escenas de desajuste temporal. En \u201cCovid\u201d, se afirma: \u201cdesarraigo de memoria \/ desesperanza azul del cielo, \/ es el destiempo en este \/ mi tiempo solo de encierro.\u201d El destiempo aparece asociado a la p\u00e9rdida de memoria, a la desesperanza y al confinamiento, con lo que se configura una red sem\u00e1ntica que da consistencia a la experiencia de ruptura temporal.<\/p>\n<p>La isotop\u00eda del agua, por su parte, recorre poemas como \u201cY ahora\u201d, \u201cUn silencio en silencio\u201d, \u201cAl canto\u201d, \u201cVolar\u201d, \u201cEncuentro\u201d y \u201cContemplaci\u00f3n\u201d. En \u201cContemplaci\u00f3n\u201d, la voz describe: \u201cEl sol se aleja con sus \u00faltimos reflejos \/ El mar se cubre de plata \/ No siente fr\u00edo \/ Mis ojos se estrellan \/ Miran adentro \/ Mis manos se tocan por el reverso \/ Mi ser y el firmamento son el espejo.\u201d La presencia del mar que se cubre de plata y la fusi\u00f3n del ser con el firmamento refuerzan la isotop\u00eda acu\u00e1tica y conectan el cuerpo con el paisaje.<\/p>\n<p><strong>6.3. Motivo y variaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El motivo, como unidad m\u00ednima de sentido repetida y transformada, resulta visible en elementos como el espejo, la mariposa, el r\u00edo, el fado, el volc\u00e1n o el n\u00e1ufrago. El espejo, por ejemplo, aparece en \u201cRescate\u201d (\u201cOtra vez la gruta en el espejo\u201d), en \u201cC\u00e1rcel\u201d (\u201cfrente al espejo\u201d), en \u201cMujer\u2026\u201d (\u201cM\u00edrate al espejo\u201d) y en \u201cYo\u201d (\u201cY yo \/ el espejo de un poema \/ mirando al centro del cosmos\u201d). Aunque la palabra \u201cespejo\u201d se repite, su funci\u00f3n var\u00eda: de superficie de ahogo a dispositivo de autoconocimiento y, finalmente, a figura de autorrepresentaci\u00f3n del poema.<\/p>\n<p>El motivo de la mariposa se enuncia en el paratexto inicial, cuando la autora se pregunta \u201c\u00bfsi nos reinventamos con las mariposas, las flores, los r\u00edos y los mares y con la vida del verde triunfante, acaso, con el silencio de tus ojos?\u201d y reaparece en \u201cEn este charco quieto\u201d, donde la hablante se sit\u00faa \u201cbajo el un\u00edsono de campanas \/ repicando sus mantras\u201d y declara: \u201cY yo bajo el rosal \/ con murmullos de mariposas monarcas \/ en gota temblorosa resbalando al sol \/ entre nube y r\u00edo al llanto \/ de marimbas por la piel \/ tintinando libre soy.\u201d Aqu\u00ed la mariposa monarca se integra con la m\u00fasica de las marimbas, reforzando la conexi\u00f3n entre naturaleza, m\u00fasica y libertad.<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO VII. PROPUESTA METODOL\u00d3GICA DETALLADA<\/strong><\/p>\n<p><strong>7.1. An\u00e1lisis m\u00e9trico-relajado y r\u00edtmico<\/strong><\/p>\n<p>Una monograf\u00eda centrada en los ritmos del destiempo en <em>Tu silencio<\/em> puede aplicar un an\u00e1lisis m\u00e9trico-relajado que no busque encajar los versos en patrones estrictos, sino identificar tendencias de longitud, acentos y pausas. En poemas breves como \u201cPoema\u201d (\u201cEn estas fr\u00edas noches de mi alma \/ el claro de luna est\u00e1 en su laguna \/ y su lamento de silencio en este poema.\u201d), la relativa regularidad sil\u00e1bica contribuye a una cadencia reconocible, mientras que en textos de mayor longitud y complejidad, como \u201cRescate\u201d, predominan versos de extensi\u00f3n variable que se acomodan a la sintaxis de las frases.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis r\u00edtmico puede centrarse en la identificaci\u00f3n de encabalgamientos, de pausas marcadas por signos de puntuaci\u00f3n, de diferentes tipos de repetici\u00f3n (an\u00e1fora, paralelismo, enumeraci\u00f3n) y de contrastes entre versos breves y largos. En \u201cGratitud\u201d, por ejemplo, la alternancia entre versos cortos (\u201cAhora\u201d, \u201cte miro vida\u201d) y otros algo m\u00e1s extensos (\u201csin leyes ni vac\u00edos\u201d) crea un ritmo escalonado que acompa\u00f1a el movimiento de reconocimiento y afirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>7.2. Estilometr\u00eda b\u00e1sica y cartografiado de motivos<\/strong><\/p>\n<p>Una estilometr\u00eda b\u00e1sica puede consistir en el recuento de la frecuencia de ciertos lemas clave (silencio, tiempo, r\u00edo, mar, ojos, fado, Choc\u00f3, mariposas, etc.), con el fin de cuantificar la importancia de cada campo sem\u00e1ntico en el conjunto del libro. Este ejercicio puede combinarse con un an\u00e1lisis de la distribuci\u00f3n de estos t\u00e9rminos por partes del libro, para observar si se concentran en determinadas secciones o si se reparten de forma relativamente uniforme.<\/p>\n<p>El cartografiado de motivos supondr\u00eda la elaboraci\u00f3n de un esquema que recogiera la aparici\u00f3n de motivos centrales (volc\u00e1n, espejo, r\u00edo, mariposa, n\u00e1ufrago, hero\u00ednas) y los vinculara con los poemas y las partes donde aparecen. De este modo, se podr\u00eda comprobar, por ejemplo, c\u00f3mo el motivo del espejo atraviesa todas las secciones, mientras que el del n\u00e1ufrago se concentra en el poema \u201cA Gabo\u201d y se conecta con la dimensi\u00f3n intertextual del libro.<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO VIII. PERSPECTIVAS DE INVESTIGACI\u00d3N FUTURA<\/strong><\/p>\n<p><strong>8.1. Ampliaci\u00f3n comparativa<\/strong><\/p>\n<p>La monograf\u00eda aqu\u00ed planteada se centra en el estudio formal de <em>Tu silencio<\/em> como caso paradigm\u00e1tico de ritmos del destiempo, pero puede servir de base para trabajos comparativos que incluyan otros poemarios contempor\u00e1neos sobre la pandemia, la violencia y la memoria. La presencia de referencias directas a Garc\u00eda M\u00e1rquez (\u201cme fundo en \u2014el relato de un n\u00e1ufrago\u2014 y sucumbo entre sus m\u00e1gicas palabras.\u201d) y a pensadores como Freire, Nietzsche, Beauvoir o Gramsci sugiere posibles v\u00ednculos con una constelaci\u00f3n de textos que comparten preocupaciones \u00e9ticas y pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Una l\u00ednea de investigaci\u00f3n posterior podr\u00eda conectar <em>Tu silencio<\/em> con poemarios que aborden tambi\u00e9n la violencia en el Choc\u00f3, la memoria afrodescendiente, o la tensi\u00f3n entre experiencia anal\u00f3gica y digital, prestando atenci\u00f3n a la manera en que cada obra organiza sus ritmos y su arquitectura formal.<\/p>\n<p><strong>8.2. Integraci\u00f3n con estudios de g\u00e9nero y decoloniales<\/strong><\/p>\n<p>Dado el peso de las figuras femeninas y afrodescendientes en el libro (la mujer guerrera, la ni\u00f1a chocoana, las \u201cveinte seis hero\u00ednas\u201d, las viudas del fado, las \u201chadas de piel azul\u201d), el an\u00e1lisis formal de los ritmos del destiempo puede complementarse con enfoques de g\u00e9nero y decoloniales. La combinaci\u00f3n de imaginer\u00eda volc\u00e1nica, acu\u00e1tica y musical permite pensar la obra como un espacio donde se reescribe la experiencia de mujeres y comunidades hist\u00f3ricamente marginadas, no s\u00f3lo en el plano tem\u00e1tico, sino tambi\u00e9n en el de la temporalidad y la forma.<\/p>\n<p>El estudio de c\u00f3mo el tiempo se fragmenta, se detiene o se acelera en los poemas puede vincularse con la reflexi\u00f3n sobre los tiempos de la violencia, del cuidado, del duelo y de la resistencia, proporcionando una base formal para an\u00e1lisis interdisciplinares m\u00e1s amplios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CONCLUSI\u00d3N GENERAL<\/strong><\/p>\n<p>El examen de <em>Tu silencio<\/em> desde la perspectiva de las im\u00e1genes volc\u00e1nicas y de los ritmos del destiempo pone de relieve una arquitectura formal compleja en la que la organizaci\u00f3n en cuatro partes, la variaci\u00f3n entre poemas breves y extensos, y el uso sistem\u00e1tico de encabalgamientos, repeticiones y silencios construyen una po\u00e9tica del quiebre y de la recomposici\u00f3n. La imaginer\u00eda tel\u00farica, acu\u00e1tica y musical articula un universo en el que la subjetividad, la violencia hist\u00f3rica, la memoria afrodescendiente y la experiencia de la pandemia se entrecruzan, mientras que las recurrencias l\u00e9xicas (silencio, ojos, r\u00edo, mar, fado, Choc\u00f3, mariposas) garantizan la cohesi\u00f3n global del libro.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista te\u00f3rico, la obra se inscribe en la tradici\u00f3n del verso libre y del poema en prosa, y puede analizarse provechosamente mediante los conceptos de isotop\u00eda y motivo, as\u00ed como mediante herramientas de an\u00e1lisis r\u00edtmico y estilom\u00e9trico. La monograf\u00eda propuesta aspira a mostrar que <em>Tu silencio<\/em> ofrece un modelo de articulaci\u00f3n r\u00edtmica no normativa en torno a im\u00e1genes de devastaci\u00f3n y recomposici\u00f3n, id\u00f3neo para fundar una tipolog\u00eda de ritmos del destiempo en la poes\u00eda hisp\u00e1nica contempor\u00e1nea y para abrir nuevas l\u00edneas de investigaci\u00f3n que integren estudios formales, de g\u00e9nero y decoloniales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Olivares Tom\u00e1s, Ana Mar\u00eda. \u00abMonograf\u00eda acad\u00e9mica: im\u00e1genes volc\u00e1nicas y ritmos del destiempo en la arquitectura formal de tu silencio de nancy ord\u00f3\u00f1ez salinas\u00bb. TU SILENCIO. 1.\u00aa ed. 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