
Título: TU SOMBRA Y LA LIRA
Autor: MIGUEL ALFONSO TORRES MORALES
Año de Publicación: 2025
Editorial: Editorial Poesía eres tú
Website: https://poesiaerestu.com
ISBN: 979-13-87806-10-1
Depósito Legal: M-18581-2025
PVP: 12€ (IVA Incluido)
Páginas: 58
SINOPSIS
Tu sombra y la lira es un poemario escrito hacia 1994 que nos muestra al aprendiz de poeta tratando de abarcar la realidad del amor, cuyos vestigios se hermanan con la presencia paciente de la lira, místico instrumento que espera ser tañido para entonar remembranzas eternizables.
Surge aquí una conversación entre un espíritu peruano y el viento, recurriendo al léxico español como alto carcaj que nos acerca a lo inefable. Su “latín gorrión de arcaico metro” trata de actualizar el tono de los hexámetros homéricos, entregándonos una rapsodia musical en castellano, una extraña conjunción de la oda y la elegía, del elogio y el lamento.
El bardo construye imágenes cargadas de simbolismo, entrelazando los elementos naturales y mitológicos con las emociones más profundas de la vena hispánica. El lenguaje, barroco por momentos, conserva un tono constante y un registro coherente y reflexivo que intuye que el alma individual y el espíritu de las cosas amadas son eternos.
PRIMERAS PÁGINAS








































Análisis de Técnicas Literarias en “Tu sombra y la lira” de Miguel Torres Morales
Metáforas Sensoriales: La Alquimia de los Sentidos
Miguel Torres Morales despliega en su poemario un arsenal extraordinario de metáforas que transforman lo abstracto en experiencia sensorial inmediata. Su capacidad para convertir emociones en imágenes táctiles, gustativas, olfativas y visuales constituye una de las características más distintivas de su escritura.
En “Tu cuerpo de caña”, encontramos: “Mujer caramelo tu voz es pirámide altiva de cañaverales verdeando amarillos”. Aquí, la voz femenina se materializa simultáneamente como dulzor gustativo (caramelo), estructura visual (pirámide) y paisaje cromático (verdes y amarillos). Esta sinestesia múltiple crea una experiencia sensorial total que trasciende la simple descripción.
La dimensión táctil aparece exquisitamente desarrollada: “Yo creo en tus manos que saben a leche y a tímida piel de gacela”. El poeta no solo describe las manos, sino que las convierte en sabor y textura, creando una intimidad sensorial que va más allá de lo visual.
El olfato adquiere dimensiones cósmicas en versos como: “tu olor Sulamita ante todas las cosas me hacía imposible el respiro” (ME MUERO), donde el aroma femenino se vuelve elemento vital, aire mismo que sustenta la existencia del hablante lírico.
Enumeraciones y Anáforas: El Ritmo del Deseo
Torres Morales emplea magistralmente las enumeraciones para crear efectos rítmicos hipnóticos que mimetizan el flujo de la conciencia enamorada. En “Mar i ato” encontramos cascadas enumerativas que reproducen la urgencia del deseo:
“tu trampa tu beso tu mano tu exceso de alcance y percance reñido”
“mi beso mi mano mi boca mi brazo cargando tu nombre en mi espalda”
Estas acumulaciones sin pausa crean un efecto de respiración entrecortada, de prisa amorosa que no encuentra reposo. La ausencia de comas refuerza la sensación de flujo ininterrumpido.
Las anáforas aparecen como letanías místicas. En “Tu cuerpo de caña”, la repetición de “Mujer de…” construye un himno enumerativo:
“Mujer de platino, de caña, de sangre, de cuerpo, de viento, de nido, de todo, / Mujer de manzana, de olor a pan dulce, de puerto y de mar con espuma”
Esta técnica convierte a la amada en sustancia universal, en materia prima de todas las cosas, elevándola a categoría ontológica.
Diálogos Poéticos: Las Voces del Alma
El poemario se estructura frecuentemente como conversación íntima, ya sea con figuras históricas, con el lector, o en monólogos dirigidos a la amada ausente. Esta técnica dialógica aporta inmediatez y carácter dramático a la experiencia poética.
En “Mi buen Alberto”, el poeta establece un diálogo melancólico con un amigo de la infancia:
“¿Podrá describir tu palabra tu anhelo en los gruesos cuadernos sin fin? / ¿Dialoga en silencio y define con hielo sus alas de fuego el Amor? / ¿Cómo eras de niño?”
Estas preguntas retóricas crean un efecto de interrogación existencial que involucra al lector en la búsqueda de respuestas imposibles.
El poema “Preacher Herakleitos” funciona como sermón filosófico dirigido a un interlocutor invisible:
“Algunos presumen que toda mi ciencia termina en gramática muda con límite, / allende el papel la palabra contiene mil ríos que fluyen al alma más griega”
Aquí, el diálogo se convierte en vehículo de reflexión metafísica, donde el poeta asume la voz del filósofo griego para transmitir sabiduría atemporal.
En “Esperatriz”, el poeta rompe la cuarta pared literaria dirigiéndose directamente al lector:
“Yo quiero, lector, que contemples tu vida y que reces por mí”
Esta apelación directa transforma la lectura en acto de comunión espiritual, convirtiendo al lector en confidente y cómplice del drama poético.
La Arquitectura de la Emoción
La combinación magistral de estas técnicas literarias convierte “Tu sombra y la lira” en una sinfonía sensorial donde cada verso funciona como nota en una partitura emocional compleja. Las metáforas sensoriales crean la materia prima de la experiencia poética; las enumeraciones y anáforas proporcionan el ritmo hipnótico necesario para la inmersión lírica; los diálogos poéticos establecen la dimensión humana y temporal que ancla los vuelos metafísicos en la experiencia concreta del amor y la pérdida.
Torres Morales logra algo extraordinario: hacer del lenguaje un instrumento de conocimiento sensorial. Sus poemas no se leen únicamente; se sienten, se saborean, se respiran. La técnica está al servicio de una visión poética que concibe el amor como experiencia total, donde cuerpo y alma, presente y memoria, yo y tú se funden en una sola sustancia lírica.
El impacto en el lector es profundo porque estas técnicas no son ornamentos externos sino la forma natural en que se expresa una sensibilidad que percibe el mundo como unidad sinestésica. Cada metáfora sensorial nos devuelve a la infancia del lenguaje, cuando las palabras aún conservaban su poder de crear mundos; cada enumeración nos arrastra en el vértigo del deseo; cada diálogo nos convierte en testigos privilegiados de una intimidad que trasciende lo individual para volverse arquetípica.
En definitiva, Torres Morales ha creado un lenguaje poético que funciona como alquimia: transforma la experiencia cotidiana del amor en oro lírico imperecedero.