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Monografía académica: sátira postcolonial y crítica de la emancipación como proyecto clasista en así habló arquipoeta de Miguel Torres Morales

Pérez-Ayala, Javier. «Monografía académica: sátira postcolonial y crítica de la emancipación como proyecto clasista en así habló arquipoeta de miguel torres morales». ASÍ HABLÓ ARQUIPOETA. Spain: Zenodo, 21 de diciembre de 2025. https://doi.org/10.5281/zenodo.18006832

 

SÁTIRA POSTCOLONIAL Y CRÍTICA A LA EMANCIPACIÓN EN ASÍ HABLÓ ARQUIPOETA

MONOGRAFÍA SOBRE EL DISCURSO POLÍTICO DEL ARQUIPOETA BARRANQUINO Y SU TESIS DE LA INDEPENDENCIA COMO PROYECTO CLASISTA

  1. INTRODUCCIÓN: LA EMANCIPACIÓN COMO FRACASO HISTÓRICO

La obra Así habló Arquipoeta (2025), editada por Miguel Alfonso Torres Morales, articula una tesis política profundamente incómoda para los relatos oficiales de la independencia hispanoamericana: la Emancipación no fue un proceso liberador sino un cambio de élites dominantes que perpetuó, y en algunos aspectos empeoró, las condiciones de vida de los sectores oprimidos de la sociedad colonial.

El prólogo del editor establece claramente esta posición crítica: “Los estudiosos más autorizados ni lo mencionan ni lo enlistan entre los prceres de la independencia del Perú, y atribuyo este descuido a su caracter rebelde y contestatario, opuesto al proyecto clasista de emancipación, consistente en favorecer granjeras de una casta descontenta y cansada de tener que desobedecer las leyes de Espaa e ingenirselas con triquiuelas y vivas criolladas”.

Esta afirmación radical sitúa al Arquipoeta como crítico de la independencia desde una perspectiva que anticipa en dos siglos los análisis postcoloniales contemporáneos sobre las continuidades estructurales entre colonialismo y poscolonialismo. La tesis central es que la Emancipación fue diseñada por y para una élite criolla que aspiraba a controlar los recursos locales sin la intermediación de la corona española, pero sin ningún proyecto de transformación social que beneficiara a indígenas, mestizos pobres o afrodescendientes.

El editor refuerza esta interpretación al afirmar: “La historia de la Repblica ha demostrado que, como entreviera Arquipoeta, la posterior Emancipacin slo ha empeorado las condiciones de vida de los peruanos oprimidos, en tanto que cada gobierno debi vasallaje al insobornable y despiadado imperio de turno, que reside en mejores edificios que nuestros Palacios Desgobierno”.

Este juicio histórico brutal constituye el núcleo del discurso político del Arquipoeta: la independencia formal no produjo soberanía real sino dependencia de nuevos centros imperiales (Inglaterra primero, Estados Unidos después), mientras las estructuras internas de explotación se mantuvieron intactas o se intensificaron.

  1. EL ARQUIPOETA Y LA REBELIÓN DE TÚPAC AMARU: UNA ADHESIÓN PROBLEMÁTICA

2.1. La participación en el movimiento tupacamarista

El prólogo establece que el Arquipoeta “cometi la imprudencia de adherirse desde la Barranca a la causa de Jos Gabriel Kunturkanki Pajamaru, en 1780”. Esta referencia a Túpac Amaru II (José Gabriel Condorcanqui Noguera) sitúa al poeta en el contexto de la rebelión anticolonial más importante del siglo XVIII peruano, que se extendió entre 1780 y 1783.

La caracterización de esta adhesión como “imprudencia” resulta reveladora. No se presenta como heroísmo revolucionario sino como acto que generó consecuencias negativas para el poeta: persecución, exilio, necesidad de cambiar de identidad. Esta ambivalencia refleja una posición crítica compleja respecto a la viabilidad de las luchas anticoloniales en el contexto de correlaciones de fuerzas desfavorables.

Sin embargo, la exclusión del Arquipoeta de las narrativas independentistas oficiales no se debe a la derrota de Túpac Amaru sino a algo más profundo: su “caracter rebelde y contestatario, opuesto al proyecto clasista de emancipacin”. Esta afirmación sugiere que el Arquipoeta percibió diferencias fundamentales entre el proyecto tupacamarista (que incorporaba demandas indígenas y mestizas de redistribución económica y reconocimiento cultural) y el proyecto criollo independentista posterior (que se limitaba a la sustitución de las élites peninsulares por élites locales).

2.2. La distinción entre rebelión social y emancipación criolla

La adhesión del Arquipoeta a Túpac Amaru debe entenderse en el contexto de las diferencias fundamentales entre ambos proyectos políticos. La rebelión de Túpac Amaru incluyó demandas de abolición de la mita (trabajo forzado en minas), reforma del sistema tributario que oprimía a las comunidades indígenas, reconocimiento de autoridades tradicionales andinas y crítica radical de los corregidores y el sistema de repartimiento mercantil.

El proyecto independentista criollo de las décadas de 1810 y 1820, en cambio, se articuló principalmente alrededor de intereses comerciales de las élites locales que aspiraban a comerciar directamente con Inglaterra sin las restricciones del monopolio español. No incluyó transformaciones sustanciales del sistema de propiedad de la tierra, mantuvieron formas de trabajo forzado bajo nuevos nombres jurídicos y preservaron la estratificación racial colonial bajo el discurso formal de la igualdad republicana.

El Arquipoeta, según la construcción textual de Torres Morales, habría percibido esta diferencia fundamental y habría adoptado una posición crítica tanto respecto al colonialismo español como respecto al proyecto criollo independentista, denunciando que este último constituía un “proyecto clasista” que beneficiaría solo a una “casta descontenta” sin mejorar la situación de los “peruanos oprimidos”.

2.3. El silenciamiento historiográfico como castigo político

La exclusión del Arquipoeta de las narrativas oficiales de los próceres de la independencia, según el editor, no es accidental sino deliberada: “Los estudiosos ms autorizados ni lo mencionan ni lo enlistan”. Este silenciamiento se interpreta como castigo por su posición crítica respecto al proyecto emancipador criollo.

Esta tesis plantea un problema historiográfico fundamental: las narrativas nacionales se construyen seleccionando figuras heroicas que se ajusten al relato legitimador del Estado-nación. Individuos que participaron en luchas anticoloniales pero mantuvieron posiciones críticas respecto a las élites independentistas fueron sistemáticamente excluidos del panteón patriótico.

El caso del Arquipoeta (ficticio) funciona como alegoría de casos reales documentados: intelectuales mestizos, líderes indígenas que participaron en movimientos independentistas pero fueron marginados cuando las nuevas repúblicas consolidaron estructuras de poder que reproducían jerarquías raciales coloniales bajo discurso liberal formal.

III. LA TESIS CENTRAL: LA EMANCIPACIÓN COMO PROYECTO CLASISTA

3.1. La caracterización del proyecto independentista

El prólogo ofrece una caracterización explícita del proyecto emancipador: “Los estudiosos más autorizados ni lo mencionan ni lo enlistan entre los próceres de la independencia del Perú, y atribuyo este descuido a su carácter rebelde y contestatario, opuesto al proyecto clasista de emancipación, consistente en favorecer granjerías de una casta descontenta y cansada de tener que desobedecer las leyes de España e ingeniárselas con triquiñuelas y vivas criolladas.”

Esta descripción contiene varios elementos analíticos cruciales. Primero, identifica la independencia como “proyecto clasista”, es decir, como iniciativa política diseñada para beneficiar a una clase social específica: los criollos propietarios. Segundo, caracteriza a los promotores como “casta descontenta”, término que subraya tanto su carácter de grupo privilegiado como su insatisfacción con limitaciones específicas del sistema colonial. Tercero, identifica la motivación central: el cansancio de “tener que desobedecer las leyes de España”, aludiendo a la práctica sistemática del contrabando y la evasión de monopolios comerciales.

La referencia a las “triquiñuelas y vivas criolladas” introduce una dimensión cultural: la criollada como estrategia de evasión legal, ingeniería de vacíos normativos y aprovechamiento de debilidades institucionales. El Arquipoeta, según esta construcción, percibe que la independencia no buscaba establecer un orden legal justo sino legitimar prácticas de las élites que el orden colonial castigaba.

3.2. El análisis de continuidades estructurales

La afirmación de que “la posterior Emancipación sólo ha empeorado las condiciones de vida de los peruanos oprimidos” constituye un juicio histórico que requiere ser desglosado en sus componentes analíticos.

Primero, establece una comparación entre el periodo colonial tardío y el periodo republicano, concluyendo que el segundo fue peor para los sectores subalternos. Esta tesis contradice el relato nacionalista que presenta la independencia como progreso inevitable hacia la libertad, proponiendo en cambio un análisis basado en condiciones materiales de existencia.

Segundo, identifica continuidades estructurales: si las condiciones empeoraron o se mantuvieron opresivas, es porque las estructuras de explotación no fueron transformadas. La abolición del tributo indígena en algunas repúblicas fue compensada con nuevas cargas fiscales. La retórica de igualdad ciudadana convivió con discriminación racial de facto. Las comunidades indígenas perdieron protecciones legales que el régimen colonial mantenía (precarias y contradictorias, pero existentes) sin ganar acceso real a la tierra ni participación política efectiva.

Tercero, señala la transferencia de soberanía sin transformación social: el cambio de metrópoli (de España a Inglaterra o Estados Unidos) mantuvo la estructura básica de economías extractivas orientadas a satisfacer demandas de centros industriales externos.

3.3. La dependencia neocolonial

La frase “cada gobierno debi vasallaje al insobornable y despiadado imperio de turno, que reside en mejores edificios que nuestros Palacios Desgobierno” articula una crítica demoledora de la soberanía nominal de las repúblicas postcoloniales.

La caracterización de los gobiernos republicanos como deudores de “vasallaje” a un “imperio de turno” anula la diferencia fundamental que la narrativa independentista proclama: la independencia formal no produjo soberanía real. Los nuevos Estados nacieron endeudados (deudas de guerra), dependientes comercialmente (exportadores de materias primas, importadores de manufacturas) y subordinados geopolíticamente.

El término “imperio de turno” sugiere que la identidad del centro imperial cambió (Inglaterra en el siglo diecinueve, Estados Unidos en el veinte) pero la estructura de dominación persistió. Las élites locales funcionaron como intermediarias entre estos centros y las poblaciones colonizadas, extrayendo recursos y transferenciándolos a cambio de legitimidad política y acceso a bienes de consumo suntuario.

La referencia a “mejores edificios que nuestros Palacios Desgobierno” introduce una dimensión visual y simbólica: la arquitectura del poder en las metrópolis imperiales supera la de los Estados periféricos, revelando materialmente la jerarquía global. El neologismo “Palacios Desgobierno” condensa una crítica feroz: los edificios gubernamentales latinoamericanos son palacios (símbolos de opulencia y separación de las élites respecto al pueblo) pero de desgobierno (incompetencia, corrupción, subordinación a intereses externos).

  1. LA CRÍTICA EN LOS POEMAS: VERSOS CONTRA LA CORRUPCIÓN REPUBLICANA

4.1. La denuncia del mal gobierno

Los poemas atribuidos al Arquipoeta desarrollan extensamente la crítica a las estructuras de poder coloniales y, por anticipación, republicanas. Un pasaje central afirma:

“¡Alto tribunal de Lima, mi fatal Audiencia!
¡Presumido Parlamento, Analfabeto de Alma!
La envidia y la calumnia son hermanas
Si al Sócrates le hubiera tocado destino en nuestra patria,
sin juicio y sin sentencia lo hubierais apedreado!”

Esta denuncia del “Alto tribunal de Lima” y del “Presumido Parlamento” establece una continuidad entre instituciones coloniales (la Real Audiencia) y republicanas (el Parlamento), sugiriendo que ambas están igualmente corrompidas y funcionan como instrumentos de represión contra los críticos lúcidos (“Si al Sócrates le hubiera tocado destino”).

La caracterización del Parlamento como “Analfabeto de Alma” merece análisis detenido. No se acusa a los parlamentarios de ignorancia técnica sino de insensibilidad moral (“alma”). Son alfabetos en leyes y retórica pero analfabetos en justicia y compasión. Esta distinción anticipa críticas contemporáneas sobre la tecnocracia sin ética.

4.2. La crítica a la explotación continuada

El texto denuncia sistemáticamente la explotación de trabajadores que continuó después de la independencia formal:

“Nada valen mil cátedras que definen libertad abstracta
mientras sudan los esclavos bajo el sol tensados,
y pasan hambre todos aquellos que trabajan duro,
las almas que bajan con tristeza hasta la mina,
los que mueren por un plato de cebada,
los que sudan desgastándose los huesos
para que unos vivan horas muelles merendando,
y otros vivan del lerdo galeón, de la rapiña”.

Este pasaje establece una contradicción fundamental entre el discurso liberal de la libertad (“mil cátedras que definen libertad abstracta”) y la realidad material de explotación laboral que persistió en las repúblicas. La referencia a “esclavos” es deliberadamente anacrónica si se lee desde el siglo dieciocho, pero precisa si se entiende como profecía: la esclavitud formal se abolió gradualmente en las repúblicas hispanoamericanas (Perú en 1854), pero formas de trabajo forzado persistieron bajo otros nombres legales.

La mención específica de “las almas que bajan con tristeza hasta la mina” resulta particularmente significativa para el contexto peruano. La mita minera, sistema de trabajo rotativo forzado heredado del imperio inca pero intensificado brutalmente por los españoles, fue oficialmente abolida en 1812 por las Cortes de Cádiz. Sin embargo, formas análogas de reclutamiento laboral forzado persistieron en la práctica durante el siglo diecinueve bajo el sistema de “enganche”.

El Arquipoeta, por tanto, no solo denuncia la explotación colonial sino que profetiza su continuación republicana, identificándola como característica estructural de una economía extractiva que sobreviviría al cambio de régimen político.

4.3. La crítica a las guerras imperialistas

El poeta desarrolla una extensa denuncia de las guerras que enfrenta a pueblos hermanos para beneficio de potencias extranjeras:

“A ti, Libre Nación, va mi advertencia
Si el Imperio tu ruina ha decidido
armar a tus hermanos y al vecino,
esférica ganar, doble partida,
publicando que el Otro es el Villano”

Este pasaje articula una teoría de las guerras interimperialistas aplicada al contexto latinoamericano. El “Imperio” (Inglaterra en el contexto del siglo diecinueve) gana doblemente (“esférico ganar, doble partida”) cuando los Estados latinoamericanos se enfrentan entre sí: debilita a ambos contendientes, genera deuda que permite mayor control financiero, y vende armas a ambos bandos.

La referencia a “publicando que el Otro es el Villano” señala el rol de la propaganda y el control mediático en la manufactura de enemistades. El Arquipoeta anticipa análisis contemporáneos sobre cómo los conflictos regionales responden a intereses de potencias externas que manipulan sentimientos nacionalistas para objetivos geopolíticos propios.

El poema continúa con referencias históricas específicas:

“Todas las guerras que el Per perdiera
en Huamachuco o en funesto Angamos,
y todos los combates que perdiste, España,
La Gran Armada, el golpe en Trafalgar,
son derrotas propinadas por el alto mando
Peruano es Judas, y español Efialtes,
abriendo el corazón al enemigo”

La mención de Huamachuco (batalla de 1883 durante la Guerra del Pacífico contra Chile) y Angamos (combate naval de 1879 en la misma guerra) resulta problemática cronológicamente si el Arquipoeta murió en 1785. Esta es una de las contradicciones deliberadas que señalan la naturaleza ficticia del personaje: un “poeta” del siglo dieciocho no puede referir acontecimientos del siglo diecinueve.

Sin embargo, la función retórica del anacronismo es clara: permite al editor contemporáneo (Torres Morales) desarrollar la crítica histórica completa de las guerras latinoamericanas usando la voz del poeta colonial. La acusación de que las derrotas fueron causadas por traición interna (“Peruano es Judas, y español Efialtes”) establece un patrón: las élites locales anteponen sus intereses de clase a los intereses nacionales, facilitando victorias del enemigo externo cuando esto les conviene económicamente.

  1. EL DISCURSO ANTIIMPERIALISTA AVANT LA LETTRE

5.1. La identificación de los enemigos externos

El Arquipoeta desarrolla un discurso antiimperialista que identifica con precisión los centros de poder global que dominaron sucesivamente a Hispanoamérica:

“Yo me pregunto por qué queman a los ignorantes,
por qué condenan al que posee un gato negro,
a los hechiceros y a las agoreras sin fortuna,
y por qué no le echan el guante a los grandes heresiarcas,
a los Estados Tramadores que malquistan a los pueblos,
a la malicia que enemista a los hermanos,
a la Isla en Perversión que lleva nombre de ángel,
al cófrade Voltaire, al tal Rousseau y al Hamilton,
hasta derribar su Estatua de la Esclavitud, pátina infame?”

Este pasaje requiere desciframiento de las referencias codificadas. La “Isla en Perversión que lleva nombre de ángel” es Inglaterra (Anglia-Angel), identificada como centro de corrupción moral y política. La mención de “Voltaire, Rousseau y Hamilton” resulta significativa: son figuras ilustradas cuyo pensamiento inspiró revoluciones burguesas, pero que el Arquipoeta critica por su hipocresía respecto a la esclavitud y el colonialismo.

La referencia a “derribar su Estatua de la Esclavitud” alude a la posición central de Inglaterra en el comercio de esclavos africanos y, posteriormente, en el colonialismo global del siglo diecinueve. El poeta señala la contradicción entre el discurso ilustrado de libertad y la práctica imperial de dominación.

5.2. La crítica al anglosajón imperial

El poeta desarrolla una crítica específica del imperialismo anglosajón:

“Tan sólo no caer ante el vil anglosajón,
que humilla al derrotado y encima lo calumnia,
que siempre tuvo en menos mi piel oscurecida,
mi crítica mordaz, mi anhelo de justicia!”.

Esta denuncia contiene tres acusaciones específicas. Primero, el imperialismo anglosajón no solo derrota militarmente sino que “humilla” culturalmente, imponiendo narrativas que presentan a los vencidos como inferiores. Segundo, “encima lo calumnia”, señalando la propaganda como instrumento imperial que justifica la dominación mediante la denigración del colonizado. Tercero, identifica el racismo (“tuvo en menos mi piel oscurecida”) como componente estructural del imperialismo británico y estadounidense, diferenciándolo del colonialismo español que, aunque brutal y explotador, permitió mayor mestizaje y movilidad social limitada para mestizos educados.

Esta distinción entre colonialismo español e imperialismo anglosajón es políticamente compleja. El Arquipoeta no defiende el colonialismo español (al que critica ferozmente en otros pasajes) pero señala que el imperialismo anglosajón que lo sucedió fue peor en términos de rigidez racial y despojo material.

5.3. La profecía del imperialismo financiero

El texto contiene referencias a mecanismos de dominación económica que anticipan el capitalismo financiero:

“Aquellos que buscan poseer a Dios y encadenarlo,
sólo quieren dominar a los otros y esquilmarlos,
a cambio de nada, capital arlequinaje,
ficticia cantidad, crédito falso,
bancario estafador, reserva nula,
fondo monedal, templo mentiroso”.

Este pasaje desarrolla una crítica del sistema financiero que resulta anacrónica para el siglo dieciocho pero precisa para el diecinueve y veinte. Los términos “capital arlequinaje, ficticia cantidad, crédito falso, bancario estafador” describen el sistema de deuda externa que subordinó a las repúblicas latinoamericanas después de la independencia.

Los nuevos Estados nacieron endeudados por los costos de las guerras de independencia. Inglaterra, y posteriormente Estados Unidos y otros centros financieros, prestaron dinero a tasas usurarias para proyectos de infraestructura que beneficiaban a los exportadores de materias primas. Cuando los Estados entraron en default (como ocurrió repetidamente), los acreedores extranjeros exigieron concesiones territoriales, control aduanero, o privatización de recursos naturales.

El Arquipoeta identifica este sistema como “templo mentiroso”: la religión del capital financiero que promete desarrollo pero entrega dependencia. La referencia a “reserva nula” puede leerse como anticipación de la banca de reserva fraccionaria y el sistema monetario fiduciario que permite crear deuda sin respaldo metálico real.

  1. LA PREGUNTA POR LA EMANCIPACIÓN REAL

6.1. Libertad abstracta versus esclavitud concreta

El poema plantea una pregunta filosóficamente profunda sobre la naturaleza de la libertad política:

“¿Qué significa la emancipación?
Manumisión gratuita, largo tiempo,
agrimensión de afuera, vil contrato.”

Esta caracterización de la emancipación como “manumisión gratuita, largo tiempo, agrimensión de afuera, vil contrato” condensa una crítica demoledora.

El término “manumisión” refiere a la liberación de esclavos, pero calificada como “gratuita” adquiere sentido irónico: una liberación que no cuesta nada al amo (porque no implica redistribución de recursos) no es liberación real sino cambio nominal de estatus. El esclavo manumitido sin tierra, sin capital, sin educación, queda subordinado económicamente a su antiguo amo bajo formas contractuales de trabajo que reproducen la dependencia.

La frase “largo tiempo” sugiere que el proceso de emancipación fue dilatado deliberadamente para preservar ventajas de las élites. La abolición gradual de la esclavitud en América Latina se extendió décadas después de las independencias, y los terratenientes recibieron compensaciones mientras los esclavizados no recibieron reparación alguna.

La “agrimensión de afuera” alude a que los límites de los nuevos Estados fueron definidos por potencias externas (Inglaterra como árbitro en disputas fronterizas, Estados Unidos imponiendo tratados) más que por las propias comunidades nacionales.

El “vil contrato” señala que las relaciones coloniales de explotación fueron recodificadas como relaciones contractuales formalmente libres pero materialmente coercitivas: el peón sin tierra “elige libremente” trabajar para el terrateniente, pero la alternativa es el hambre.

6.2. La crítica a los libertadores

El texto desarrolla una posición crítica respecto a las figuras heroizadas de las independencias:

“Libertar a un pueblo hoy significa
entregarlo al pillaje del Imperio”

Esta afirmación radical invierte la narrativa heroica de los libertadores. Sugiere que el acto de “libertar” a las colonias españolas del control de Madrid las dejó vulnerables al “pillaje” de potencias más fuertes (Inglaterra, Estados Unidos) que establecieron formas de dominación más eficientes que el colonialismo español decadente.

Esta tesis es históricamente debatible pero no carente de fundamento empírico. Las guerras de independencia destruyeron infraestructura productiva, generaron deuda masiva, y fragmentaron el espacio económico imperial español en múltiples Estados débiles que competían entre sí. Inglaterra aprovechó esta fragmentación para establecer dominación comercial informal sin costos administrativos de colonización directa.

Desde esta perspectiva, los “libertadores” cumplieron objetivamente (aunque no necesariamente de manera consciente) una función geopolítica: debilitar el imperio español en beneficio del imperio británico emergente. Las élites criollas ganaron control político local pero a costa de subordinación económica a nuevos centros imperiales.

6.3. La nostalgia crítica por el orden hispánico

Varios pasajes expresan una compleja nostalgia por aspectos del orden hispánico que se perdieron con la independencia:

“Oh suelo mío, tú, mujer y suelo mío,
toda mi lucha ventral debilita mi lucha verdadera,
y el rescoldo de mis manos va a por ti vagando peregrino”

La identificación de la “patria” con una figura femenina idealizada (tópico literario recurrente) se combina aquí con una sensación de fragmentación interna: “toda mi lucha ventral debilita mi lucha verdadera”. El poeta mestizo está dividido entre lealtades contradictorias: a la tierra natal, a la herencia indígena, a la cultura hispánica, a proyectos de transformación social que ambas élites (española y criolla) rechazan.

Otro pasaje desarrolla esta ambivalencia:

“¿Qué fue España, me pregunto?
¿El fiel amigo, la mujer más dulce?
Tiempo de fecundación, hambre de tierra”

La pregunta retórica “¿Qué fue España?” no recibe respuesta unívoca. Fue “fiel amigo” (la lealtad que muchos mestizos e indígenas sintieron hacia la corona, que ocasionalmente los protegió contra abusos de encomenderos locales), “mujer más dulce” (la cultura hispánica como matriz de identidad), “tiempo de fecundación” (el mestizaje biológico y cultural), pero también “hambre de tierra” (el despojo y la explotación).

Esta ambivalencia distingue el discurso del Arquipoeta de nacionalismos simplistas. No hay celebración acrítica de la independencia ni nostalgia romántica del colonialismo, sino reconocimiento doloroso de que ambos sistemas fueron opresivos para los sectores subalternos, aunque de maneras diferentes.

 

VII. EL LENGUAJE DE LA DESILUSIÓN REPUBLICANA

7.1. La retórica profética y el tono apocalíptico

Los poemas del Arquipoeta emplean constantemente un lenguaje profético que anticipa el fracaso del proyecto republicano. Esta retórica apocalíptica cumple función política específica: deslegitimar por anticipado las estructuras de poder que emergerán después de la independencia.

Un pasaje particularmente contundente afirma:

“Pues si Dante volviera a nacer para nosotros
al presenciar la imperante corrupción del día
por patria propia y por el mundo entero
nada cantara, él amargamente llorara”

La referencia a Dante Alighieri y su Divina Comedia establece un parámetro de comparación: el poeta florentino construyó un sistema moral que distribuía premios y castigos según virtudes y vicios. Pero el Arquipoeta sugiere que la corrupción contemporánea ha alcanzado niveles que superan las capacidades de representación poética: Dante ya no podría “cantar” (crear poesía que ordene el caos moralmente) sino solo “llorar amargamente” ante la magnitud del desastre.

Esta imposibilidad de la poesía como respuesta adecuada al horror político constituye un motivo recurrente. El poeta oscila entre el intento de denuncia mediante el verso y el reconocimiento de la insuficiencia del lenguaje para capturar la profundidad de la injusticia.

7.2. El concepto de “Palacios Desgobierno”

El neologismo “Palacios Desgobierno” condensa brillantemente la crítica a las instituciones republicanas. El término combina dos elementos contradictorios: “palacios” (símbolo de grandeza, poder consolidado, orden arquitectónico) con “desgobierno” (desorden, incapacidad, caos administrativo).

Esta contradicción señala la naturaleza performativa del poder en las repúblicas postcoloniales: edificios monumentales, ceremonias elaboradas, retórica constitucional, pero incapacidad real para gobernar en beneficio de las mayorías. Los palacios son escenografía del poder, no instrumentos de gobierno efectivo.

La comparación con los “mejores edificios” de las metrópolis imperiales (“que reside en mejores edificios que nuestros Palacios Desgobierno”) establece una jerarquía visual de poder global. La arquitectura del imperio (Londres, Washington) supera materialmente la de las periferias (Lima, Bogotá), revelando mediante el espacio construido las relaciones de dominación.

7.3. La figura del traidor estructural

Los poemas desarrollan extensamente la figura del traidor que abre las fronteras al enemigo externo:

“Peruano es Judas, y español Efialtes,
abriendo el corazón al enemigo,
de par en par nuestra frontera abajo,
desde Ceuta por Cava trepadora,
hasta el corte inglés que en la Bolsa impera”

La referencia doble a Judas (traidor bíblico que entregó a Cristo) y Efialtes (traidor griego que mostró a los persas el paso de las Termópilas) universaliza el concepto de traición: no es peculiaridad peruana ni española sino patrón humano recurrente.

Sin embargo, el poeta no está señalando traiciones individuales sino traición estructural de clase: las élites locales (“Peruano”, “español”) sistemáticamente anteponen sus intereses económicos particulares a los intereses colectivos de sus sociedades, facilitando penetración imperial cuando esto les beneficia comercialmente.

La mención de “Ceuta” (enclave español en África) y “Cava” (figura legendaria cuya traición supuestamente facilitó la conquista musulmana de España) establece continuidades históricas de largo plazo. La referencia al “corte ingls que en la Bolsa impera” identifica el poder financiero británico como beneficiario contemporáneo de estas traiciones.

VIII. LA CRÍTICA AL DISCURSO LIBERAL ABSTRACTO

8.1. Libertad como concepto vacío

El Arquipoeta desarrolla una crítica sistemática del liberalismo como discurso que proclama libertades formales mientras tolera opresiones materiales:

“Nada valen mil ctedras que definen libertad abstracta
mientras sudan los esclavos bajo el sol tensados,
y pasan hambre todos aquellos que trabajan duro”

Esta contraposición entre “libertad abstracta” y “esclavos bajo el sol” denuncia la hipocresía del liberalismo decimonónico que proclamaba igualdad jurídica mientras mantenía explotación económica brutal. Las “mil ctedras” que definen la libertad teóricamente contrastan con la experiencia vivida de quienes “sudan desgastándose los huesos”.

El poeta identifica aquí un problema filosófico fundamental del liberalismo: la libertad formal (igualdad ante la ley, derechos ciudadanos abstractos) coexiste con subordinación material (propiedad concentrada, trabajo asalariado como necesidad de supervivencia). Esta contradicción fue central en las críticas socialistas y anarquistas del siglo diecinueve al liberalismo burgués.

8.2. El parlamentarismo como farsa

La denuncia del “Presumido Parlamento, Analfabeto de Alma” articula una crítica específica de las instituciones representativas republicanas. El término “presumido” señala la arrogancia de una institución que se proclama representativa pero funciona como oligarquía cerrada. “Analfabeto de Alma” introduce una distinción crucial: la ignorancia que importa no es técnica (los parlamentarios conocen leyes y procedimientos) sino moral (carecen de empatía y sentido de justicia).

Un pasaje posterior desarrolla esta crítica:

“hoy gobiernan infantes de Carrin,
los escuderos verdes, los villanos,
petulante ineptitud de diputados
dogmáticos que nunca se equivocan”

La referencia a los “infantes de Carrin” (personajes del Cantar del Mio Cid que traicionan al héroe) establece una tipología del político corrupto como arquetipo literario permanente. Los “escuderos verdes” alude probablemente a nobles empobrecidos que usan la política para enriquecerse. Los “diputados dogmáticos que nunca se equivocan” denuncia la combinación de ignorancia con arrogancia que caracteriza a políticos mediocres.

8.3. La ley sin cumplimiento

El poema identifica una contradicción fundamental entre existencia formal de leyes y su incumplimiento sistemático:

“Yo sólo quise ser útil a los míos!
Dejarles algo hermoso y duradero!
Cantar al Perú por ser visión del mundo!

Hijo pródigo fui! Sólo marcharme quería
de una patria espléndida sin ley,
de una Ley sin cumplimiento!”

La caracterización de la patria como “esplndida sin ley” y “Ley sin cumplimiento” señala el problema del Estado de derecho en América Latina: abundancia de legislación sofisticada que no se aplica efectivamente. Este fenómeno tiene raíces coloniales (la famosa fórmula “se acata pero no se cumple” que permitía a autoridades coloniales reconocer órdenes reales sin ejecutarlas) pero se perpetuó en las repúblicas.

El Arquipoeta señala que esta brecha entre ley formal y práctica real no es accidental sino constitutiva del sistema político: las élites diseñan leyes que aparentan modernidad jurídica pero mantienen mecanismos informales de dominación. El resultado es un orden legal que funciona selectivamente: se aplica contra los débiles pero no contra los poderosos.

  1. LA POSICIÓN DEL INTELECTUAL MESTIZO CRÍTICO

9.1. La doble marginalidad

El Arquipoeta encarna la figura del intelectual mestizo que experimenta doble marginalidad: excluido de las élites criollas por su origen racial, separado de las comunidades indígenas por su educación europea.

Un pasaje expresa esta condición:

“Oh suelo mío, tú, mujer y suelo mío,
toda mi lucha ventral debilita mi lucha verdadera,
y el rescoldo de mis manos va a por ti vagando peregrino”

La “lucha ventral” (lucha por supervivencia, por identidad, por reconocimiento) debilita la “lucha verdadera” (presumiblemente la lucha política por transformación social). Esta división interna es característica del intelectual colonizado que ha internalizado la cultura del colonizador pero no es reconocido plenamente por este ni puede retornar completamente a la cultura originaria.

La metáfora del “peregrino” que vaga sin encontrar hogar permanente refuerza esta condición de desarraigo. El mestizo educado no pertenece completamente a ningún mundo: demasiado indio para los españoles, demasiado españolizado para los indígenas.

9.2. La soledad del crítico

El poeta desarrolla extensamente el tema de la soledad del intelectual que denuncia la corrupción:

“El que busca la Verdad, a pie descalzo,
vive unido a todos los grandes solitarios,
arquipoeta de la piedra y del desierto,
lágrima furtiva de existir absorto,
pequeña inteligencia de su pequeñez consciente,
contempladora lupa del grano de la arena,
huerto del ruiseñor, ancla canora,
nadie lo comprenderá, todos harán burla de él,
en todas las naciones, en las lenguas todas”

Este pasaje construye una tradición de “grandes solitarios” que incluye al Arquipoeta: figuras que buscan la verdad sin apoyo institucional, que son incomprendidos y ridiculizados por sus contemporáneos. La expresión “pequeña inteligencia de su pequeez consciente” introduce una dimensión de humildad epistemológica: el crítico reconoce los límites de su conocimiento, a diferencia de las autoridades arrogantes que pretenden saberlo todo.

La imagen del “arquipoeta de la piedra y del desierto” establece una asociación con los padres del desierto, ascetas cristianos que se retiraron de la sociedad corrupta. El crítico social, según esta construcción, debe retirarse simbólicamente de las instituciones corruptas para mantener independencia moral, pero al costo de la marginalidad y la incomprensión.

 

9.3. El precio de la crítica

Los poemas documentan las consecuencias concretas de la crítica al poder:

“Yo a los fatuos y a los necios, cara a cara, les dije su verdad
Me hice enemigos entre la gente que se hace y que se cree la importante,
raza mediocre, cueva de ladrones,
nunca adulé al rico con su fortuna cúmulo de huesos,
tampoco temí al poderoso, al títere con ínfulas,
al juez nombrado, al empleado con sus sellos,
al banquero avaricioso, al mercader tramposo,
al corrupto cardenal, al lujurioso egolatra”

Esta enumeración de figuras poderosas criticadas por el poeta construye una galería de la corrupción colonial y republicana: jueces, empleados, banqueros, mercaderes, cardenales. El precio de decirles “su verdad” “cara a cara” es convertirse en enemigo de todos los sectores con poder.

El pasaje continúa describiendo las consecuencias:

“Sí, los Canes aprestan sus aparejos de tortura,
egresados de su vil Escuela de las Coléricas Maldades,
los barrotes de la cárcel roja adornan su bandera
si verde es la falsedad, púrpura es la hipocresía.
Viene la Inquisición, viene el arzobispo mequetrefe,
disfrazado de cuervo negro,
disfrazado de muerte malvada,
monta en mula y en mulaje,
y me acusa de adorarte y de salvaje”

La Inquisición aparece como instrumento de represión intelectual. El arzobispo “mequetrefe” (término que significa insignificante, ridículo) “disfrazado de cuervo negro” representa el poder eclesiástico corrupto que persigue a pensadores críticos. La acusación de “salvaje” revela la dimensión racial de la represión: el mestizo crítico es criminalizado no solo por sus ideas sino por su origen.

  1. LA DIMENSIÓN RACIAL DEL PROYECTO EMANCIPADOR

10.1. La jerarquía racial persistente

Aunque el texto no desarrolla extensamente el tema racial de manera explícita, contiene referencias que señalan la persistencia de jerarquías raciales después de la independencia:

“Tan sólo no caer ante el vil anglosajón,
que humilla al derrotado y encima lo calumnia,
que siempre tuvo en menos mi piel oscurecida,
mi crítica mordaz, mi anhelo de justicia!”

La referencia a la “piel oscurecida” establece que el Arquipoeta es percibido racialmente como no-blanco y que esta percepción determina parcialmente el rechazo de su crítica. El imperialismo anglosajón que siguió a la independencia fue más rígido racialmente que el colonialismo español: mientras este permitió mestizaje extenso y cierta movilidad social para mestizos educados, el imperialismo británico y estadounidense mantuvo segregación racial más estricta.

Esta dimensión racial del análisis antiimperialista resulta crucial: las independencias latinoamericanas no produjeron Estados multirraciales igualitarios sino repúblicas que preservaron jerarquías raciales coloniales bajo retórica de ciudadanía universal. Las élites criollas blancas mantuvieron control político y económico, mientras indígenas, afrodescendientes y mestizos pobres permanecieron subordinados.

10.2. El mestizaje como posición política

La identidad mestiza del Arquipoeta no es meramente biográfica sino políticamente significativa. El mestizo educado ocupa posición contradictoria en el sistema colonial: ha accedido a la cultura letrada europea pero es marcado racialmente como inferior por las élites criollas blancas.

Esta posición genera una perspectiva crítica única: el mestizo educado puede ver las contradicciones del sistema colonial desde dentro (conoce la cultura europea) y desde fuera (experimenta la discriminación racial). Esta doble perspectiva le permite denunciar hipocresías que permanecen invisibles para quienes ocupan posiciones menos ambiguas en la jerarquía social.

El proyecto emancipador criollo no incorporó esta perspectiva mestiza crítica. Las élites independentistas imaginaron repúblicas que replicarían estructuras sociales europeas con ellos como aristrocacia local. La participación indígena y mestiza en las guerras de independencia fue instrumentalizada militarmente pero no se tradujo en inclusión política real después de las victorias.

10.3. La invisibilización del intelectual mestizo

El silenciamiento historiográfico del Arquipoeta (si hubiera existido realmente) responde a esta exclusión racial del proyecto nacional. Las narrativas oficiales de las independencias celebran líderes criollos (Bolívar, San Martín, O’Higgins) pero marginan participación de líderes indígenas y mestizos, excepto cuando pueden ser presentados como subordinados leales de los libertadores criollos.

Esta invisibilización no es accidental sino necesaria para mantener coherencia del relato nacional: si se reconociera que indígenas y mestizos participaron en luchas independentistas con proyectos políticos diferentes y más radicales que los criollos, la legitimidad de las élites republicanas quedaría cuestionada. La exclusión del archivo es forma de control político.

  1. ANÁLISIS POSTCOLONIAL CONTEMPORÁNEO Y EL ARQUIPOETA

11.1. Anticipación de conceptos postcoloniales

El discurso del Arquipoeta anticipa notablemente conceptos desarrollados por la teoría postcolonial del siglo veinte. Su crítica de la independencia como proyecto clasista que cambió de amo sin liberar a los oprimidos resuena con análisis de teóricos como Frantz Fanon sobre las limitaciones de las independencias africanas dirigidas por burguesías nacionalistas.

Fanon argumentó en Los condenados de la tierra (1961) que las independencias africanas producidas por élites educadas en Europa tendían a reproducir estructuras coloniales bajo nuevo liderazgo nacional, beneficiando a minorías urbanas sin transformar condiciones de las mayorías rurales. Esta tesis es estructuralmente idéntica a la del Arquipoeta respecto a las independencias hispanoamericanas.

La crítica del Arquipoeta a la “libertad abstracta” mientras persisten formas concretas de explotación anticipa también análisis marxistas sobre la diferencia entre libertad formal (igualdad jurídica) y libertad real (igualdad material). Esta distinción fue central en las críticas socialistas del siglo diecinueve y veinte al liberalismo burgués.

11.2. La colonialidad del poder

El concepto de “colonialidad del poder”, desarrollado por Aníbal Quijano y otros teóricos del grupo Modernidad/Colonialidad, sostiene que las independencias latinoamericanas no eliminaron estructuras coloniales sino que las rearticularon bajo nuevas formas. La jerarquía racial, la dependencia económica, la subordinación cultural respecto a centros metropolitanos, persistieron después de las independencias formales.

El Arquipoeta, dos siglos antes, identifica exactamente este fenómeno: la Emancipación cambió el centro imperial (de Madrid a Londres) pero no transformó las relaciones de dominación interna. Las élites criollas ocuparon posiciones previamente ocupadas por peninsulares, las formas de trabajo forzado cambiaron de nombre legal pero continuaron extrayendo trabajo indígena, los sistemas tributarios gravaron a los mismos sectores que el colonialismo había explotado.

La referencia del editor a que “cada gobierno debi vasallaje al insobornable y despiadado imperio de turno” captura precisamente esta idea de colonialidad persistente bajo soberanías formales.

11.3. El intelectual subalterno

Los estudios subalternos, desarrollados inicialmente para el contexto indio por Ranajit Guha y otros, plantean la pregunta: ¿puede el subalterno hablar? Gayatri Spivak argumentó que las voces subalternas (de campesinos, mujeres, grupos oprimidos) son sistemáticamente mediadas y distorsionadas por élites letradas, de modo que lo que escuchamos como “voz subalterna” es siempre una construcción de los dominantes.

El caso del Arquipoeta (ficticio) ilustra esta problemática de manera compleja. Si hubiera existido realmente un poeta mestizo crítico del siglo dieciocho, su voz nos llegaría mediada por archivos coloniales (que solo conservan lo que el poder permitió conservar) y por editores contemporáneos (que seleccionan, interpretan y contextualizan). La voz “auténtica” del subalterno es irrecuperable.

Torres Morales, al inventar completamente al Arquipoeta, lleva esta lógica al extremo: la voz del intelectual mestizo colonial crítico no existe en el archivo, entonces se inventa completamente. Esta invención no pretende autenticidad documental sino verosimilitud estructural: un mestizo educado en el siglo dieciocho peruano, si hubiera sido crítico radical del sistema, habría pensado algo parecido a lo que Torres Morales le hace decir.

XII. IMPLICACIONES PARA LA HISTORIOGRAFÍA LATINOAMERICANA

12.1. El cuestionamiento de las narrativas heroicas

El proyecto del Arquipoeta cuestiona frontalmente las narrativas heroicas de las independencias que fundamentan la legitimidad de los Estados nacionales latinoamericanos. Si la Emancipación fue un “proyecto clasista” que benefició solo a élites criollas, entonces los libertadores no son héroes redentores sino agentes de intereses de clase específicos.

Esta relectura no es simplemente desmitificadora (mostrar que los héroes tenían defectos humanos) sino estructural (mostrar que el proyecto político que lideraron tuvo limitaciones que determinaron las características opresivas de las repúblicas resultantes). Cuestiona no a individuos sino a procesos históricos.

Esta perspectiva crítica tiene antecedentes en la historiografía revisionista latinoamericana del siglo veinte. Historiadores como Luis Vitale en Chile o José Carlos Mariátegui en Perú argumentaron que las independencias fueron dirigidas por élites criollas con intereses limitados, y que proyectos más radicales (como el de Túpac Amaru) fueron derrotados militar y políticamente.

12.2. La pregunta por las alternativas históricas

El Arquipoeta plantea implícitamente una pregunta contrafactual: ¿qué habría pasado si movimientos como el de Túpac Amaru hubieran triunfado? ¿Habrían producido repúblicas más igualitarias, o habrían enfrentado las mismas presiones geopolíticas y limitaciones económicas que condenaron a las repúblicas criollas a la dependencia?

Esta pregunta es metodológicamente compleja porque la historia contrafactual (imaginar lo que no ocurrió) tiene limitaciones epistemológicas evidentes. Sin embargo, explorar alternativas históricas puede iluminar las constricciones estructurales que determinaron lo que sí ocurrió.

Las rebeliones indígenas del siglo dieciocho (Túpac Amaru en Perú, Túpac Katari en Bolivia) incluyeron demandas de abolición de la mita, redistribución de tierras, reconocimiento de autoridades tradicionales y fin del tributo indígena. Si hubieran triunfado y consolidado Estados, habrían enfrentado presión militar española (y británica) formidable, limitaciones fiscales severas (las economías coloniales dependían de la explotación minera que las rebeliones querían abolir), y dificultades para construir coaliciones amplias en sociedades profundamente divididas.

El Arquipoeta no idealiza estas alternativas derrotadas pero señala que valía la pena intentarlas, porque el resultado histórico real (repúblicas oligárquicas dependientes) fue desastroso para las mayorías.

12.3. La continuidad explotación indígena

Un elemento central de la crítica es la continuidad de la explotación indígena antes y después de la independencia. Los poemas denuncian:

“las almas que bajan con tristeza hasta la mina,
los que mueren por un plato de cebada,
los que sudan desgastándose los huesos”

Esta denuncia es históricamente precisa. La mita colonial, sistema de trabajo rotativo forzado en minas, fue oficialmente abolida en 1812 pero formas análogas persistieron bajo otros nombres. El “enganche” republicano (reclutamiento de trabajadores mediante adelanto de salario que generaba deuda) reprodujo muchas características coercitivas de la mita.

Las comunidades indígenas perdieron tierras masivamente durante el siglo diecinueve mediante leyes liberales que abolieron la propiedad comunal, forzando privatización que benefició a terratenientes y despojó a comuneros. El tributo indígena se abolió formalmente pero fue reemplazado por impuestos que gravaban desproporcionadamente a sectores indígenas.

El balance neto para poblaciones indígenas del cambio colonial-republicano fue frecuentemente negativo: perdieron protecciones legales limitadas que el sistema colonial mantenía (reconocimiento de tierras comunales, prohibición formal de esclavización de indígenas) sin ganar acceso real a ciudadanía, educación o participación política.

 

 

 

XIII. LA FUNCIÓN LITERARIA DE LA SÁTIRA POSTCOLONIAL

13.1. El anacronismo como estrategia retórica

El Arquipoeta emplea anacronismos deliberados que revelan su naturaleza ficticia pero cumplen función retórica específica. La referencia a batallas del siglo diecinueve (Huamachuco, Angamos) por un poeta que supuestamente murió en 1785 es imposibilidad cronológica evidente.

Sin embargo, estos anacronismos permiten a Torres Morales desarrollar una crítica histórica comprensiva que abarca desde el colonialismo tardío hasta el republicanismo del siglo diecinueve y, por extensión, hasta el presente. El poeta colonial “profetiza” acontecimientos futuros que ya ocurrieron desde nuestra perspectiva, creando efecto de sabiduría trágica: el Arquipoeta previó que la Emancipación fracasaría, y la historia le dio la razón.

Esta estrategia tiene precedentes literarios ilustres. Jorge Luis Borges en “Pierre Menard, autor del Quijote” imaginó un escritor francés del siglo veinte que reescribe fragmentos del Quijote palabra por palabra pero con significado completamente diferente, porque el contexto histórico cambió. Torres Morales aplica lógica similar: un poeta del dieciocho que usa lenguaje de época pero articula críticas que solo se volvieron plenamente comprensibles dos siglos después.

13.2. La sátira como desenmascaramiento

La sátira del Arquipoeta no es cómica sino trágica. No busca risa sino indignación. Denuncia la brecha entre retóricas oficiales (libertad, igualdad, progreso) y realidades materiales (explotación, racismo, dependencia) mediante comparaciones corrosivas.

La expresión “Palacios Desgobierno” sintetiza esta estrategia satírica: condensa en un neologismo la contradicción entre apariencia de poder (palacios) y realidad de impotencia (desgobierno). La sátira opera mediante condensación lingüística que revela absurdos estructurales.

Otro ejemplo es la caracterización de los promotores de la independencia como “casta descontenta y cansada de tener que desobedecer las leyes de Espaa e ingenirselas con triquiuelas”. Esta descripción desmitifica la Emancipación reduciéndola a interés prosaico: élites que querían legalizar prácticas que el colonialismo prohibía formalmente.

13.3. La profecía retrospectiva

El Arquipoeta “profetiza” acontecimientos que, desde la perspectiva del lector contemporáneo, ya ocurrieron. Esta profecía retrospectiva cumple función de legitimación: si un poeta del siglo dieciocho anticipó el fracaso de la Emancipación, y efectivamente fracasó, entonces su análisis era correcto.

Por supuesto, el poeta no anticipó nada porque no existió. Pero la estrategia retórica funciona: al hacer que el personaje ficticio “prediga” con precisión el curso histórico real, Torres Morales sugiere que las limitaciones del proyecto independentista eran visibles desde el origen para observadores suficientemente lúcidos. No fue fracaso imprevisible sino consecuencia predecible de un diseño político excluyente.

 

 

 

 

XIV. RESONANCIAS CONTEMPORÁNEAS Y VIGENCIA DEL DISCURSO

14.1. Neocolonialismo y dependencia en el siglo XXI

La crítica del Arquipoeta a la dependencia imperial mantiene vigencia inquietante en el siglo veintiuno. América Latina continúa ocupando posición periférica en el sistema económico global: exportadora de materias primas e importadora de manufacturas y tecnología, endeudada con organismos financieros internacionales que condicionan préstamos a políticas económicas específicas (austeridad, privatización, apertura comercial).

Los “imperios de turno” que el Arquipoeta denuncia han cambiado de identidad pero persisten estructuralmente. El siglo diecinueve fue británico, el veinte estadounidense, el veintiuno parece ser de disputa entre Estados Unidos y China. Pero para América Latina la estructura de dependencia permanece: recursos naturales son extraídos y procesados en centros industriales externos, mientras las economías locales dependen de flujos de capital financiero volátil.

La pregunta que el Arquipoeta plantea mantiene pertinencia: ¿cuándo llegará la emancipación real, no meramente formal? ¿Qué transformaciones estructurales se requieren para que las sociedades latinoamericanas controlen soberanamente sus recursos y definan autónomamente sus proyectos de desarrollo?

14.2. Desigualdad persistente y continuidades coloniales

La denuncia del Arquipoeta respecto a que la Emancipación solo benefició a élites criollas resuena con realidades contemporáneas de desigualdad extrema. América Latina mantiene los índices de desigualdad más altos del mundo según múltiples mediciones (coeficiente de Gini, concentración de riqueza, acceso a servicios).

Esta desigualdad tiene genealogía colonial clara: las estructuras de propiedad de la tierra establecidas durante la colonia (haciendas, latifundios) se mantuvieron durante el periodo republicano. Las jerarquías raciales coloniales persisten como discriminación estructural que limita movilidad social de poblaciones indígenas y afrodescendientes. Los sistemas educativos reproducen ventajas de élites urbanas sobre mayorías rurales.

El Arquipoeta señala que estas desigualdades no son defectos corregibles mediante reformas graduales sino características constitutivas de repúblicas diseñadas por y para élites minoritarias. Transformarlas requeriría refundaciones políticas radicales que las élites actuales, herederas de las élites independentistas, resisten sistemáticamente.

14.3. La crítica de la democracia formal

La denuncia del “Presumido Parlamento, Analfabeto de Alma” mantiene resonancia en contextos contemporáneos de crisis de representación política en América Latina. Múltiples países experimentan desafección ciudadana respecto a instituciones democráticas formales (parlamentos, partidos, poder judicial) percibidas como capturadas por élites económicas y desconectadas de intereses populares.

Esta crisis de legitimidad tiene raíces en la brecha que el Arquipoeta identificó: instituciones que adoptan formas democráticas modernas (constituciones, elecciones, división de poderes) pero funcionan como oligarquías que preservan privilegios heredados de la colonia. El resultado es democracia de baja intensidad: procedimientos electorales formalmente correctos que no producen transformaciones sustantivas de estructuras de poder.

La pregunta del Arquipoeta sobre cuándo llegará gobierno genuinamente representativo de mayorías, no solo de élites, permanece sin respuesta satisfactoria dos siglos después de las independencias.

  1. CONCLUSIONES: EL ARQUIPOETA COMO CRÍTICO POSTCOLONIAL AVANT LA LETTRE

15.1. La anticipación teórica

El discurso político del Arquipoeta, tal como lo construye Miguel Torres Morales, anticipa con precisión notable categorías analíticas de la teoría postcolonial del siglo veinte. Su crítica de la independencia como proyecto clasista que cambió de élites sin transformar estructuras de explotación prefigura análisis de Frantz Fanon, Aníbal Quijano, y otros teóricos de la colonialidad del poder.

Su denuncia de la continuidad de dependencia imperial bajo formas renovadas (de España a Inglaterra a Estados Unidos) anticipa teorías de la dependencia desarrolladas en los años sesenta y setenta por economistas latinoamericanos como Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto.

Su identificación de la brecha entre libertad formal y opresión material prefigura críticas marxistas del liberalismo burgués, aunque formulada en lenguaje del siglo dieciocho.

Esta anticipación teórica es, por supuesto, anacronística: un poeta real del siglo dieciocho no podría haber articulado estas críticas con la precisión conceptual que Torres Morales le atribuye. Pero el anacronismo es deliberado y cumple función literaria específica: crear un personaje que encarna la lucidez crítica que debió haber existido en el periodo colonial pero fue silenciada.

15.2. La función política de la falsificación

La invención del Arquipoeta como crítico de la emancipación no es ejercicio de erudición lúdica sino intervención política en debates historiográficos contemporáneos. Al crear un intelectual mestizo colonial que denuncia las limitaciones del proyecto independentista, Torres Morales está cuestionando las narrativas fundacionales de los Estados nacionales latinoamericanos.

Esta intervención tiene riesgos evidentes: puede confundir sobre hechos históricos, puede ser malinterpretada como celebración nostálgica del colonialismo español, puede alimentar cinismos que deslegitimen toda lucha emancipatoria. Sin embargo, también tiene valor crítico potencial: obliga a repensar las independencias no como eventos heroicos unívocamente progresistas sino como procesos contradictorios con ganadores y perdedores, con logros limitados y fracasos profundos.

La falsificación literaria se convierte así en herramienta de crítica historiográfica: al inventar una voz crítica que el archivo no conservó, Torres Morales señala que la ausencia no prueba que tales voces no existieron sino que fueron efectivamente silenciadas. Inventar al Arquipoeta es forma de reparación simbólica de ese silenciamiento.

15.3. La vigencia de la pregunta por la emancipación real

La pregunta central que articula toda la obra es: ¿cuándo llegará la emancipación real, no meramente formal? El Arquipoeta sostiene que las independencias del siglo diecinueve no la produjeron. La historia republicana de América Latina sugiere que tenía razón: dependencia económica, desigualdad extrema, subordinación geopolítica y discriminación racial persistieron bajo soberanías formales.

Esta constatación plantea una pregunta urgente para el presente: ¿qué transformaciones estructurales se requieren para lograr emancipación genuina? El Arquipoeta no ofrece programa político específico (más allá de denuncias generales de corrupción y explotación) pero sugiere que requeriría transformaciones mucho más profundas que las que las independencias del diecinueve produjeron.

Implicaría redistribución radical de propiedad de la tierra y recursos naturales, democratización real del poder político más allá de procedimientos electorales formales, desmantelamiento de jerarquías raciales heredadas de la colonia, construcción de autonomía económica respecto a centros imperiales, y refundación de Estados sobre bases que reconozcan plenamente diversidad cultural de sociedades latinoamericanas.

La magnitud de estas transformaciones explica por qué no han ocurrido: las élites que controlan Estados actuales son herederas de las élites independentistas que el Arquipoeta criticó, y tienen interés en preservar estructuras que las benefician. La emancipación real requeriría su desplazamiento, lo que resistirán con todos los recursos a su disposición.

15.4. El Arquipoeta como símbolo de la crítica permanente

Más allá de su inexistencia histórica, el Arquipoeta funciona como símbolo de la necesidad de crítica permanente de las estructuras de poder. Encarna la figura del intelectual que se niega a aceptar justificaciones oficiales, que denuncia hipocresías entre retóricas y realidades, que mantiene compromiso con sectores oprimidos incluso cuando esto implica marginalidad y persecución.

Esta función simbólica trasciende el contexto específico de las independencias latinoamericanas. En cualquier sociedad, en cualquier periodo histórico, se requieren voces críticas que cuestionen narrativas legitimadoras del poder, que señalen brechas entre ideales proclamados y prácticas efectivas, que defiendan a quienes carecen de voz en estructuras institucionales.

El Arquipoeta, poeta ficticio del siglo dieciocho inventado en el veintiuno, cumple esta función para el presente: nos obliga a preguntarnos si nuestras propias sociedades han logrado las emancipaciones que proclaman, o si continúan reproduciendo, bajo formas renovadas, estructuras de dominación heredadas de pasados que creemos superados pero que permanecen operativos.

La respuesta que su poesía sugiere es incómoda: la emancipación genuina sigue siendo proyecto pendiente, tarea inconclusa de generaciones presentes y futuras. Las independencias del pasado no la lograron. Nos corresponde a nosotros continuar la lucha que ellas comenzaron pero no completaron.

 

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