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POÉTICAS DEL CUIDADO: PARAJES IMPARES EN DIÁLOGO CON LA POESÍA HISPANOAMERICANA DE LA EMPATÍA

de Claudia Soneira, Ángela. «Artículo académico de literatura comparada — poéticas del cuidado: parajes impares de mia reig en diálogo transatlántico con la poesía hispanoamericana de la empatía (damsi figueroa verdugo)». PARAJES IMPARES. 1.ª ed. Spain: Zenodo, 21 de marzo de 2026. https://doi.org/10.5281/zenodo.19152638

POÉTICAS DEL CUIDADO: PARAJES IMPARES EN DIÁLOGO CON LA POESÍA HISPANOAMERICANA DE LA EMPATÍA

Artículo académico

Revista de Literatura Comparada en Lengua Española
Área de Estudios Transatlánticos, Ética de la Alteridad y Poesía Contemporánea

Resumen

El presente artículo propone un análisis comparado de las figuras del ángel protector y del cuidado en Parajes impares (Editorial Poesía eres tú, 2026), de la poeta española Mia Reig, y en la obra Muerte natural (Amukan Editorial / Ediciones del Archivo, 2020-2021), de la poeta chilena Damsi Figueroa Verdugo. A partir del poema “Ángel que tienes un perchero para descansar tus alas” y de las notas intertextuales del libro de Mia Reig, el estudio analiza los elementos comunes y divergentes en las concepciones del ángel, del cuidado y de la empatía en ambas tradiciones poéticas, y propone la existencia de una poética hispanohablante del cuidado que circula de modo transatlántico. El marco teórico se apoya en la ética de la alteridad de Emmanuel Levinas, los estudios del cuidado de Joan Tronto y Carol Gilligan, y los estudios transatlánticos comparados.

Palabras clave

Poéticas del cuidado; ángel protector; Damsi Figueroa; Mia Reig; Parajes impares; Muerte natural; empatía; ética de la alteridad; estudios transatlánticos; poesía hispanoamericana contemporánea.

 

 

  1. Introducción: la empatía como práctica poética y política

La poesía no es solo un artefacto estético: es también un acto ético. Cada vez que un poema elige ponerse del lado del que sufre, de nombrar al que ha sido silenciado, de prestar su lenguaje al que no tiene voz, está realizando un gesto que trasciende lo puramente literario y entra en el dominio de la responsabilidad moral. Esta dimensión ética de la poesía ha sido subrayada por la filosofía de la alteridad de Emmanuel Levinas, que propone que el encuentro con el rostro del otro —su vulnerabilidad, su demanda de cuidado— es el fundamento de toda ética genuina. El otro no es un problema que resolver ni un objeto que conocer: es una llamada que exige respuesta, y esa respuesta es la responsabilidad en el sentido más radical.

En la poesía hispanoamericana contemporánea, esta dimensión ética ha adquirido una forma específica y reconocible: la poesía del cuidado. Una tendencia que atraviesa poéticas muy diversas y que comparte, sin embargo, un conjunto de preocupaciones temáticas e imaginativas: el cuidado de los frágiles, la atención a la enfermedad y a la muerte, la representación de los vínculos de apoyo y de compañía, la figura del ángel como metáfora del cuidador. Esta poesía existe a ambos lados del Atlántico y circula entre ellos a través de las redes de publicación, de difusión digital y de los encuentros poéticos que han intensificado el diálogo entre las poéticas española y latinoamericana.

El presente artículo propone un análisis comparado de dos expresiones de esta tendencia que mantienen un diálogo explícito entre sí: la poesía de Mia Reig, en concreto el poema “Ángel que tienes un perchero para descansar tus alas” de Parajes impares (2026), y la poesía de Damsi Figueroa Verdugo, en particular el poema “La casa del ángel” de Muerte natural (2020-2021). El diálogo entre ambas no es solo temático: Mia Reig cita explícitamente a Figueroa en las notas de su poemario, convirtiendo la relación entre las dos obras en un caso de intertextualidad declarada que permite analizar cómo las imágenes del cuidado viajan y se transforman en la circulación transatlántica de la poesía en lengua española.

  1. Marco teórico: cuidado, alteridad y la poética del ángel

2.1. Levinas: el rostro del otro como llamada ética

Emmanuel Levinas, en Totalité et Infini (1961) y en Éthique et Infini (1982), propone que la ética comienza en el encuentro con el rostro del otro. El rostro no es simplemente el aspecto físico de una persona: es la manifestación de su vulnerabilidad, de su mortalidad, de su demanda de que no se le deje solo. “No matarás”, la primera prohibición, es para Levinas la respuesta al mandato que el rostro del otro emite sin palabras: el mandato de ser cuidado, de ser acompañado, de ser tenido en cuenta.

Esta filosofía tiene implicaciones directas para la lectura de la poesía del cuidado. Cuando un poema representa el rostro de alguien vulnerable —una persona con Alzheimer, un amigo en duelo, una mujer que necesita ayuda para abrir la puerta— está realizando el gesto levinasiano fundamental: tomar en serio la demanda del otro, responder a su llamada con la única respuesta que la poesía puede dar, que es la del lenguaje que preserva y que cuida. La poesía del cuidado es, en términos de Levinas, una poesía de la responsabilidad por el otro.

La figura del ángel, que aparece de modo central tanto en Mia Reig como en Damsi Figueroa, puede leerse en esta clave: el ángel es la personificación de la responsabilidad levinasiana. No es un ser de poder sino un ser de presencia y de cuidado; no viene a solucionar los problemas del mundo sino a acompañar a quien sufre. El ángel que tiene un perchero para descansar sus alas es el ángel que se ha agotado en el cuidado del otro, y ese agotamiento es la marca de su autenticidad ética: cuida porque el otro lo necesita, no porque sea inagotable.

2.2. Joan Tronto y Carol Gilligan: el cuidado como práctica ética y política

Joan Tronto, en Moral Boundaries (1993), y Carol Gilligan, en In a Different Voice (1982), han propuesto que el cuidado no es una actitud privada y sentimental sino una práctica ética y política de primer orden. Para Tronto, el cuidado tiene cuatro fases: percibir la necesidad del otro (caring about), asumir la responsabilidad de responder a esa necesidad (taking care of), proporcionar el cuidado concreto (care giving) y recibir el cuidado (care receiving). Una ética del cuidado completa no puede detenerse en la primera fase: debe llegar hasta la última, hasta el momento en que el cuidado es efectivamente recibido y produce un cambio en quien lo necesitaba.

La poesía del cuidado que analizamos realiza estas cuatro fases en el plano del lenguaje. Percibe la necesidad del otro (el poema que describe el sufrimiento de una persona), asume la responsabilidad de responder (el acto de escritura como compromiso), proporciona el cuidado concreto (las imágenes, los gestos, las palabras que el poema ofrece) y aspira a que ese cuidado sea recibido (el lector que encuentra en el poema el reconocimiento de su experiencia). El poema “Ángel que tienes un perchero para descansar tus alas” realiza este ciclo completo en el plano de la imaginación poética.

2.3. Los estudios transatlánticos y la circulación de las poéticas

Los estudios transatlánticos en literatura hispánica han puesto de relieve que la distinción entre poesía española y poesía latinoamericana, aunque válida desde el punto de vista de las tradiciones nacionales, no puede convertirse en un muro que impida ver las corrientes de circulación que conectan ambas orillas. El español como lengua poética común, los intercambios editoriales intensificados por la digitalización, y los encuentros de poetas en festivales y revistas virtuales han creado en las últimas décadas un espacio poético transatlántico en el que las imágenes, los temas y las tonalidades viajan con una velocidad y una fluidez sin precedentes.

La relación entre Mia Reig y Damsi Figueroa es un ejemplo de este espacio transatlántico. Mia Reig, poeta española de primera obra, cita a Figueroa en las notas de Parajes impares y construye uno de sus poemas centrales sobre la figura del ángel que la poeta chilena ha creado. Esta cita no es una nota erudita al margen del texto sino parte del tejido mismo del poema: la figura del ángel de Figueroa entra en el poema de Reig y lo transforma desde dentro. Para entender el poema de Reig en toda su complejidad, es necesario conocer el contexto del que procede la figura que cita.

  1. Damsi Figueroa y “La casa del ángel”: la poética del cuidado en la tradición chilena

3.1. Damsi Figueroa y Muerte natural: contexto y poética

Damsi Soledad Figueroa Verdugo (Talcahuano, 1976) es poeta, profesora y activista chilena, co-directora de Amukan Editorial, editorial que publicó en 2013 una primera versión de Muerte natural y cuya edición actualizada fue publicada por Ediciones del Archivo en 2020-2021. Su obra poética, iniciada en 1994 con el libro Judith y los fantasmas del río, ha sido descrita por la crítica como una “poesía espiritual” que explora la relación entre el lenguaje, el cuerpo y la memoria desde “matemáticas divinas en el ritmo y sintaxis.”

Muerte natural es un poemario que trabaja el duelo y la memoria familiar desde la perspectiva de la hija que reconstruye los mundos de su madre, su abuela y su bisabuela. La obra ha sido valorada por la intensidad de su imagen y por la capacidad de crear un espacio poético que no elude la muerte sino que la habita, que la convierte en el territorio desde el que habla la voz poética. La crítica ha señalado que Figueroa trabaja hacia el “aforismo” poético, con una “fuerza de la imagen que reclama su propio silencio.”

El poema desplegable “La casa del ángel” es, según la nota de Mia Reig, el poema en el que Figueroa “personificó la empatía y la protección, entre otras cualidades excepcionales, en una entidad de luz” y en el que “se enumeran objetos que necesita la estancia tales como un perchero donde dejar las alas y un velador para que descanse su aureola.” Este poema es el origen del ángel que aparece en Parajes impares.

3.2. La figura del ángel en Figueroa: la domesticación de lo sagrado

La operación poética fundamental que Damsi Figueroa realiza en “La casa del ángel” es la domesticación de lo sagrado: la conversión de la figura angélica —el ser trascendente de las tradiciones religiosas— en un ser que necesita un hogar, que tiene un cuerpo que se cansa, que requiere un espacio doméstico para descansar. El ángel de Figueroa tiene alas que necesitan colgarse en un perchero y una aureola que necesita descansar en una mesita de noche. No es el ángel de los retablos barrocos ni el mensajero divino de la tradición bíblica: es el ángel del cuidado cotidiano, el que acompaña en la soledad y en la muerte, y que para poder seguir haciéndolo necesita también ser cuidado.

Esta figura del ángel que necesita cuidado es la innovación más radical de la poética de Figueroa con respecto a la tradición angelológica. En la iconografía cristiana occidental, el ángel es infinito y no se cansa: es el mensajero que no tiene necesidades propias, que existe solo en función del mandato divino que cumple. Al dotarlo de necesidades domésticas —el perchero, el velador— Figueroa humaniza radicalmente la figura y la convierte en la imagen del cuidador real: el ser humano que cuida a otro ser humano y que en esa tarea se agota, necesita descanso, necesita que alguien cuide también de él.

Esta concepción del ángel conecta directamente con la teoría del cuidado de Tronto: el cuidador no es un ser sin necesidades propias sino un sujeto completo que puede ejercer el cuidado solo si sus propias necesidades son también atendidas. Una ética del cuidado que ignore el agotamiento del cuidador es una ética incompleta, y el ángel de Figueroa es la personificación poética de esta verdad: para poder seguir cuidando, el ángel necesita descansar sus alas.

  1. El ángel en Parajes impares: análisis del poema de Mia Reig

4.1. La recepción del ángel de Figueroa: fidelidad y transformación

El poema “Ángel que tienes un perchero para descansar tus alas” de Mia Reig es, desde su primer verso, un homenaje explícito a la figura creada por Figueroa. Los tres versos de apertura reproducen con fidelidad los elementos esenciales del ángel de la poeta chilena:

“Ángel que tienes un perchero
para descansar tus alas.
Ángel que reposas la aureola
en la mesita de noche.
Ángel (de amor desinteresado, y no otro)
que vives en la habitación sin paredes
de un desplegable poema”

El perchero de las alas y la aureola sobre la mesita de noche son los objetos del ángel de Figueroa, reproducidos con fidelidad. Pero Mia Reig añade dos elementos que son propios de su poética: la definición entre paréntesis —”de amor desinteresado, y no otro”— y la caracterización del espacio del ángel como “la habitación sin paredes / de un desplegable poema.” La primera adición introduce una dimensión ética que subraya el carácter del cuidado que el ángel ofrece: no es el amor que espera retorno sino el amor gratuito, el que cuida porque el otro lo necesita. La segunda adición convierte el poema desplegable de Figueroa —el soporte físico del poema “La casa del ángel”— en el hogar del ángel, en su habitación: el ángel vive en el poema de la poeta chilena, y desde ese hogar literario ha emigrado al poema de la española.

4.2. La petición de las alas: el cuidado como acto de responsabilidad

La segunda parte del poema desarrolla la situación de cuidado urgente para la que la voz poética necesita las alas del ángel:

“Préstame tus alas
y tu aureola de sol puro
para no morir
dar un golpe de basta en la mesa
y conseguir asustar al miedo
para que el cuervo se aleje de la esperanza
y un pez dragón huya abatido
para que ella suelte la primera risa
y abra la puerta y tire la copa
y logre esparcir blanco
en el lienzo del tiempo.”

En términos levinas­ianos, este pasaje es la descripción del momento en que el rostro del otro —”ella”, la persona que no puede reír ni abrir la puerta— interpela a la voz poética con su demanda de cuidado. La respuesta no es inmediata ni fácil: la voz poética necesita recursos que no tiene por sí misma y los pide prestados al ángel. Este gesto de petición de ayuda para poder cuidar es uno de los más interesantes del poema: la voz poética reconoce sus propios límites como cuidadora y busca apoyo en una fuente externa.

El objetivo del cuidado está descrito con una precisión que merece atención: no se aspira a curar, no se pretende la felicidad permanente, no se promete la resolución de todos los problemas. El objetivo es mucho más modesto y mucho más real: “que ella suelte la primera risa / y abra la puerta.” La primera risa y la puerta abierta son los indicadores mínimos de una recuperación posible: la señal de que el miedo ha cedido lo suficiente como para que la vida pueda continuar. La imagen del “lienzo del tiempo” que se “esparce blanco” al final del pasaje es la imagen del futuro como posibilidad: no un futuro predeterminado sino uno abierto, sin marcas previas, disponible para recibir cualquier trazo.

4.3. La temporalidad del cuidado: “un segundo”

El poema introduce a continuación una reflexión sobre la temporalidad del cuidado que tiene un eco profundo con la filosofía de Levinas:

“Dura un segundo percibir el aliento
de la vida o de la muerte;
un segundo para saber
qué hemos sido
y qué seremos.”

El “segundo” que dura la percepción del aliento entre la vida y la muerte es el instante levinasiano del encuentro con el rostro del otro: el momento en que la demanda del otro se hace visible y en que la responsabilidad por él se vuelve ineludible. Levinas describe este encuentro como súbito, sin preparación posible: el rostro del otro irrumpe en mi mundo y me coloca ante la elección fundamental de responder o no responder. El segundo del poema de Mia Reig es ese mismo instante: el instante en que se sabe, de un solo vistazo, qué está en juego.

4.4. “Ángel protector de Figueroa (y no otro)”: la especificidad del cuidado

El cierre del poema introduce la especificación más significativa de todo el texto:

“Ángel protector de Figueroa (y no otro)
préstame tus alas y tu aureola
de sol puro para
convertir las cenizas en vida.”

El “y no otro” es una cláusula de especificidad que tiene implicaciones éticas. No se pide a cualquier ángel ni a una figura genérica de la protección: se pide al ángel específico de Figueroa, el que está definido por “la empatía y la protección” y que procede de una tradición literaria concreta. Esta especificidad es el núcleo de la ética del cuidado que Tronto describe: el cuidado no es abstracto sino situado, no se dirige a una necesidad genérica sino a una persona concreta en una situación concreta. Al reclamar el ángel específico de Figueroa, la voz poética está afirmando que el cuidado tiene una historia, que procede de una tradición, que no se inventa de cero sino que se hereda y se transforma.

La meta final del poema —”convertir las cenizas en vida” — es la aspiración máxima del cuidado: no solo acompañar en el sufrimiento sino transformarlo, convertir lo que estaba muerto o moribundo en algo que puede crecer. Esta aspiración alquímica conecta con el poema anterior del libro, “El día de mi muerte será alquimia”, en el que la muerte se convierte en un proceso de transformación de los elementos más íntimos de la vida en algo que persiste. La alquimia del cuidado es la misma: tomar las cenizas de lo que se ha destruido y devolverles la posibilidad de la vida.

  1. Elementos comunes entre Mia Reig y Damsi Figueroa

5.1. El ángel desmitificado: de lo trascendente a lo doméstico

El primer elemento compartido entre las poéticas de Mia Reig y Damsi Figueroa es la desmitificación del ángel: la conversión de la figura angélica trascendente en una figura doméstica y vulnerable que necesita cuidado además de proporcionarlo. Esta desmitificación es en ambas poetas un gesto deliberado: no ignoran la tradición angelológica sino que la transforman, reteniendo de ella lo que les sirve —la idea del ángel como presencia protectora— y desechando lo que no les sirve —la idea del ángel como ser perfecto e inagotable.

Este ángel desmitificado es la figura del cuidador real en la poesía: el que cuida con todos sus límites, el que se agota y necesita descanso, el que tiene alas que pesar en un perchero al final del día. Esta figura humanizada del cuidado es más honesta y más políticamente significativa que la figura del ángel perfecto: muestra que el cuidado real requiere esfuerzo, que cansa, que no puede sostenerse sin un sistema de apoyo que cuide también al cuidador.

 

 

5.2. La empatía como práctica corporal

El segundo elemento compartido es la concepción de la empatía como práctica corporal. En ambas poetas, la empatía no se expresa a través de abstracciones sentimentales sino a través de gestos físicos concretos: prestar las alas, colgar la aureola, dar un golpe en la mesa para asustar al miedo, hacer que “ella suelte la primera risa.” El cuidado se realiza en el cuerpo: en el gesto de quien extiende los brazos para acoger al que cae, en la presencia física del acompañante que no abandona aunque esté cansado.

Esta concepción de la empatía como práctica corporal conecta con la teoría de la “emoción encarnada” de Levinas, que propone que la responsabilidad por el otro no es una decisión racional sino una experiencia del cuerpo: me siento responsable del otro antes de que mi razón haya tenido tiempo de deliberar, porque el encuentro con su rostro me afecta de un modo que precede y excede cualquier cálculo. La poesía del cuidado que Mia Reig y Figueroa practican es la poesía de esa responsabilidad encarnada.

5.3. El cuidado como práctica comunitaria y matrilineal

El tercer elemento compartido es la concepción del cuidado como una práctica que se aprende y se transmite en comunidad, especialmente en la comunidad femenina. Muerte natural de Figueroa es, como hemos señalado, un homenaje a la madre, la abuela y la bisabuela de la autora, a quienes la poeta atribuye haberle enseñado “todo de la vida.” Parajes impares de Mia Reig dedica sus agradecimientos, en primer lugar, a las “mujeres diligentes y altruistas” de su familia: “A Emilia, Irene, Rosa y Pura; a Mercedes, a Amparo, a Ramis, a Mia y a Manola…”

En ambos casos, el cuidado no es una práctica que el sujeto poético haya inventado o descubierto por sí mismo: es una herencia que ha recibido de las mujeres de su genealogía. Esta concepción matrilineal del cuidado es también una propuesta política: el cuidado no es una virtud individual sino una práctica cultural que se transmite, que requiere condiciones para su reproducción y que puede perderse si no se reconoce y se valora.

  1. Elementos divergentes: los contextos específicos de cada poética

6.1. El duelo personal y el duelo político

Una de las principales diferencias entre las poéticas de Mia Reig y Damsi Figueroa es el registro político en el que cada una sitúa su poética del cuidado. La poesía de Figueroa, según la crítica, se desarrolla “vivencia profunda de un mundo propio fuera de las relaciones de poder” y aspira a un “mundo donde por arte de magia es posible acabar con el mal augurio”, aunque “no de sus contradicciones.” La dimensión política de su poesía es principalmente la de la critica a la “economía patriarcal” y a la “sentencia patriarcal.”

La poesía de Mia Reig, en cambio, articula la dimensión política del cuidado de un modo más explícito y más cercano a la denuncia social. Poemas como “Siete días para arreglar el mundo” y “Paz” colocan la práctica del cuidado en el contexto de la guerra, la injusticia y la violencia colectiva. El cuidado en Parajes impares no puede limitarse al ámbito doméstico porque el mundo exterior —con sus guerras, sus ausencias de Dios y sus redes de miedo— invade constantemente ese ámbito y lo pone en cuestión.

6.2. La soledad y la comunidad

Otra diferencia significativa es la que existe entre la soledad del ángel de Figueroa y la red de cuidado que construye el poemario de Mia Reig. El ángel de Figueroa habita la “casa del ángel” que es también el espacio de la soledad del cuidador: un espacio íntimo, propio, donde el ángel puede descansar de la soledad y de la muerte que lo rodean. El ángel de Mia Reig, en cambio, no está solo: es invocado por la voz poética como parte de una red de cuidado que incluye a las mujeres de la familia, a los amigos, a las figuras literarias admiradas.

Esta diferencia puede relacionarse con los contextos culturales y geográficos de las dos poetas. La poesía chilena contemporánea tiene una larga tradición de exploración de la soledad y del paisaje como espacio de la subjetividad, desde Pablo Neruda y Gabriela Mistral hasta los poetas más recientes. La poesía española del siglo XXI, en cambio, ha tendido más hacia la construcción de imaginarios comunitarios y de voces corales, especialmente en el contexto de los movimientos sociales de la segunda y tercera décadas del siglo.

6.3. El lenguaje del cuidado: afecto y aforismo

Desde el punto de vista formal, existe también una diferencia notable entre la tonalidad de los poemas de cuidado de las dos autoras. La poesía de Figueroa trabaja hacia el aforismo: imágenes que se autosostienen, frases que cierran en sí mismas, construcciones en las que “la fuerza de la imagen reclama su propio silencio.” La poesía de Mia Reig, en cambio, trabaja con una voz más expansiva y más conversacional: los poemas de cuidado de Parajes impares se extienden en la acumulación de imágenes, en la enumeración de gestos concretos, en el despliegue narrativo de la situación de cuidado.

Esta diferencia formal no es trivial: corresponde a concepciones distintas del modo en que el lenguaje puede realizar el cuidado. La concisión aforística de Figueroa propone que el cuidado se puede concentrar en una imagen, que una imagen bien elegida puede hacer más que un largo discurso. La expansividad de Mia Reig propone que el cuidado requiere tiempo, que no puede hacerse en un instante sino que necesita desplegarse, que la enumeración de los gestos concretos es también una forma de mostrar la dedicación y la atención que el cuidado exige.

  1. Hacia una poética hispanohablante del cuidado

7.1. Los rasgos de una poética compartida

El análisis comparado de las obras de Mia Reig y Damsi Figueroa, junto con las referencias a otras poetas hispanohablantes contemporáneas que han explorado la temática del cuidado, permite esbozar los rasgos de lo que podría llamarse una poética hispanohablante del cuidado. Esta poética no es una escuela ni un movimiento con manifiesto: es una tendencia que comparte algunos rasgos fundamentales y que circula de modo transatlántico a través de los intercambios entre poetas de los dos lados del Atlántico.

Los rasgos fundamentales de esta poética pueden identificarse en los textos estudiados. En primer lugar, la desmitificación del cuidado: el rechazo del modelo heroico y cristiano del cuidado que no se cansa y no tiene necesidades propias, en favor de un modelo que reconoce los límites y el agotamiento del cuidador. En segundo lugar, la corporalización de la empatía: la representación del cuidado a través de gestos físicos concretos en lugar de afirmaciones abstractas. En tercer lugar, la dimensión comunitaria y matrilineal del cuidado: la concepción del cuidado como práctica que se transmite en la comunidad, especialmente en la genealogía femenina. En cuarto lugar, la conexión entre el cuidado íntimo y la dimensión política: la conciencia de que las prácticas de cuidado no son ajenas al mundo social y político sino que están insertadas en él y son afectadas por él.

7.2. La función política de la poesía del cuidado

Una de las contribuciones más importantes de la poesía del cuidado que analizamos es su función de visibilización de prácticas que las sociedades contemporáneas tienden a ignorar o a dar por descontadas. Al escribir poemas sobre el cuidado, al convertirlo en materia de alta reflexión poética, Mia Reig y Damsi Figueroa están afirmando que el cuidado importa, que merece la atención y el respeto que se conceden a los grandes temas de la poesía —el amor, la muerte, la naturaleza, la historia. Esta afirmación es ya un gesto político.

En el contexto de la sociedad española e hispanoamericana contemporánea, en la que el trabajo de cuidado sigue recayendo de modo desproporcionado sobre las mujeres y en la que ese trabajo sigue siendo sistemáticamente invisibilizado y desvalorado, una poesía que coloca el cuidado en el centro no es solo un ejercicio estético: es una intervención cultural. Al darle al cuidado el prestigio y la densidad del lenguaje poético, estas poetas contribuyen a un cambio en la percepción colectiva del valor del cuidado.

7.3. El ángel como figura del intelectual comprometido

La figura del ángel que Figueroa y Reig comparten puede leerse también como la figura del intelectual comprometido en el sentido que Edward Said proponía: el que habla desde los márgenes, el que toma partido por los vulnerables, el que usa su posición para dar visibilidad a los que no la tienen. El ángel que necesita un perchero para sus alas es el intelectual que se cansa de comprometerse, que necesita descanso para poder seguir haciéndolo, que no puede mantener indefinidamente la intensidad del compromiso sin un espacio de reposo.

Esta lectura del ángel como figura del intelectual comprometido no excluye las otras lecturas: la del cuidador, la del acompañante en el duelo, la del protector de los frágiles. Pero la añade como una dimensión posible que enriquece la comprensión del símbolo. La poesía del cuidado no es solo una reflexión sobre las relaciones personales de apoyo: es también una reflexión sobre el papel de la poesía misma, sobre lo que puede hacer el lenguaje poético en un mundo que sufre y que necesita ser cuidado.

  1. El cuidado del lenguaje como práctica del cuidado del otro

8.1. La nota al pie como gesto de cuidado literario

En Parajes impares, las notas a pie de página tienen una función que va más allá de la glosa erudita: son también gestos de cuidado literario. La nota que explica la procedencia del ángel de Figueroa —”La poeta chilena Damsi Figueroa Verdugo personificó la empatía y la protección, entre otras cualidades excepcionales, en una entidad de luz. El poema desplegable se titula: ‘La casa del ángel’ (Muerte natural, Amukan Editorial)” — no solo informa al lector de la fuente de la imagen: también cuida del crédito de Figueroa. En un ámbito en el que las influencias literarias suelen absorberse sin reconocimiento explícito, la nota de Mia Reig es un gesto de honestidad y de respeto que coloca la relación entre las dos poetas en el terreno de la sororidad literaria.

Este gesto de cuidado del crédito ajeno es coherente con la ética del cuidado que el libro practica en todos sus niveles: si el cuidado real exige reconocer la necesidad del otro y responder a ella, el cuidado literario exige reconocer la aportación del otro y darle el lugar que le corresponde. La nota al pie es la forma que adopta en el texto literario ese reconocimiento.

 

 

8.2. La pregunta por la empatía en el poema “Tú eres tú sin mí”

El poema “Tú eres tú sin mí”, dedicado “Para Joan”, introduce a Figueroa en otro registro: no como fuente de la figura del ángel sino como interlocutora directa de la voz poética:

“eres el ángel chileno de Figueroa; (¿Damsi,
encontraste un perchero donde él pueda
colgar sus alas?)”

La pregunta entre paréntesis “¿Damsi, encontraste un perchero donde él pueda / colgar sus alas?” es una de las pocas instancias del libro en las que la voz poética interpela directamente a otra persona de carne y hueso, a alguien con nombre propio y apellido. Esta interpelación es el gesto más íntimo de la sororidad literaria: hablarle a otra poeta de tú a tú, dentro del poema, como si la conversación entre las dos pudiera continuar a través del texto. La pregunta por el perchero donde el ángel pueda descansar sus alas es la pregunta por las condiciones del cuidado: ¿has encontrado un lugar donde el que cuida pueda también ser cuidado?

La respuesta no llega en el poema, porque la respuesta nunca puede llegar dentro del texto: la comunicación entre poetas a través de los poemas es siempre una comunicación diferida, asimétrica, que no puede completar el círculo del diálogo. Pero la pregunta queda abierta, y esa apertura es también una forma de cuidado: Mia Reig cuida de Figueroa con la pregunta, la recuerda, le da presencia en el texto, le hace un espacio en el poema dedicado al ser más amado.

 

 

 

  1. Conclusión: la empatía como fundamento de una poética transatlántica

La comparación entre la poética del cuidado de Mia Reig en Parajes impares y la poética del cuidado de Damsi Figueroa en Muerte natural muestra que existe entre ambas obras un conjunto de rasgos compartidos suficientemente consistente como para hablar de una poética hispanohablante del cuidado. Esta poética no es geográficamente uniforme —tiene especificidades nacionales y regionales importantes— ni formalmente homogénea —varía entre el aforismo concentrado de Figueroa y la expansividad conversacional de Mia Reig— pero comparte una serie de opciones éticas y temáticas que la hacen reconocible como tendencia.

Los rasgos fundamentales de esta poética son la desmitificación del cuidado como práctica heroica e inagotable, la corporalización de la empatía, la dimensión matrilineal y comunitaria del cuidado, la conexión entre el cuidado íntimo y el horizonte político, y el reconocimiento de los límites del cuidador como condición para la sostenibilidad del cuidado. Estos rasgos responden, en términos de Levinas, a la experiencia fundamental de la responsabilidad por el otro: la experiencia de ser interpelado por el rostro del vulnerable y de responder a esa llamada con toda la complejidad que la respuesta real —y no la heroica— implica.

El análisis de este diálogo transatlántico aporta al campo de los estudios comparados de la poesía en lengua española un marco conceptual útil para comprender la dimensión ética de la lírica actual: la idea de que la poesía del cuidado no es solo un subgénero temático sino una práctica poética y política que articula una respuesta cultural al malestar de las sociedades contemporáneas, una respuesta que circula entre las tradiciones española e hispanoamericana con la fluidez que caracteriza la poesía del siglo XXI.

 

 

Bibliografía

Figueroa Verdugo, Damsi. Muerte natural. Concepción: Amukan Editorial, 2013; reedición: Ediciones del Archivo, 2020.

Gilligan, Carol. In a Different Voice: Psychological Theory and Women’s Development. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1982.

Herrero Hernández, Francisco Javier. “Alteridad e infinito: la substitución en Levinas”. Cuadernos Salmantinos de Filosofía, 27, 2000, pp. 243-268.

Levinas, Emmanuel. Totalité et Infini: Essai sur l’extériorité. La Haye: Martinus Nijhoff, 1961.

Levinas, Emmanuel. Éthique et Infini. Dialogues avec Philippe Nemo. París: Fayard, 1982.

Reig, Mia . Parajes impares. Primera edición. Madrid: Editorial Poesía eres tú, 2026. ISBN: 979-13-87806-34-7. Depósito Legal: M-7090-2026.

Rodríguez, José Manuel. “Muerte natural: el nuevo poemario de Damsi Figueroa”. El Sur (Concepción, Chile), 13 de marzo de 2022, p. 20.

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Tronto, Joan C. Moral Boundaries: A Political Argument for an Ethic of Care. Nueva York: Routledge, 1993.

Villalobos, Juan Pablo. “Muerte natural de Damsi Figueroa”. Latin American Literature Today, 2021. Disponible en: https://latinamericanliteraturetoday.org

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