book1

Monografía de máster: representaciones del destierro en la narrativa española contemporánea – del exilio político al desplazamiento existencial. análisis comparativo de max aub, francisco ayala, javier marías y martín lorenzo paredes aparicio

García Pérez-Tomás, Andrés Ignacio. «Monografía de máster: representaciones del destierro en la narrativa española contemporánea – del exilio político al desplazamiento existencial. análisis comparativo de max aub, francisco ayala, javier marías y martín lorenzo paredes aparicio». CUENTOS PARA UN DESTIERRO DIGNO. 1.ª ed. Spain: Zenodo, 31 de enero de 2026. https://doi.org/10.5281/zenodo.18443485

REPRESENTACIONES DEL DESTIERRO EN LA NARRATIVA ESPAÑOLA CONTEMPORÁNEA: DEL EXILIO POLÍTICO AL DESPLAZAMIENTO EXISTENCIAL

Monografía de Maestría

RESUMEN

Esta monografía analiza la evolución del concepto de destierro en la narrativa española contemporánea, desde las representaciones del exilio político republicano hasta las concepciones más amplias de desplazamiento existencial, afectivo y temporal en la narrativa del siglo XXI. A través del análisis comparativo de obras clave de Max Aub, Francisco Ayala, Javier Marías y Martín Lorenzo Paredes Aparicio, se demuestra que el destierro ha experimentado una transformación semántica y literaria significativa, trascendiendo lo político para abarcar dimensiones ontológicas, temporales y afectivas. El estudio se centra especialmente en la obra “Cuentos para un destierro digno” (2026) de Martín Lorenzo, donde el concepto adquiere nuevas significaciones vinculadas a la memoria, el arraigo territorial, el amor y la muerte. La investigación aplica metodologías de análisis temático comparativo, estudios de memoria cultural y análisis del cronotopo bajtiniano, sustentándose en el marco teórico de Edward Said, Svetlana Boym y Pierre Nora. Los resultados demuestran que el destierro contemporáneo se ha desterritorializado, temporalizado y subjetivizado, convirtiéndose en una categoría existencial que permite explorar la condición humana en la modernidad tardía.

Palabras clave: destierro, exilio, narrativa española contemporánea, memoria cultural, cronotopo, Martín Lorenzo Paredes Aparicio, desplazamiento existencial

ÍNDICE

  1. Introducción
  2. Marco teórico y conceptual
  3. El destierro político: exilio republicano en Max Aub y Francisco Ayala
  4. Transiciones del destierro: de lo político a lo existencial
  5. El destierro existencial en la narrativa del siglo XXI
  6. Análisis de “Cuentos para un destierro digno” de Martín Lorenzo Paredes Aparicio
  7. El destierro temporal: nostalgia y memoria
  8. El destierro afectivo: amor, muerte y separación
  9. El destierro digno: dignificación del desplazamiento
  10. Conclusiones
  11. Bibliografía

 

 

  1. INTRODUCCIÓN

1.1. Planteamiento del problema

El destierro constituye una de las experiencias humanas más radicales y dolorosas, implicando la separación forzosa o voluntaria del territorio de origen, la pérdida de arraigos comunitarios y la construcción de identidades desplazadas. En la literatura española del siglo XX, el destierro ha sido tradicionalmente asociado al exilio político republicano consecuencia de la Guerra Civil (1936-1939) y la dictadura franquista (1939-1975). Autores como Max Aub, Francisco Ayala, Rafael Alberti, María Zambrano y Luis Cernuda configuraron un corpus literario del exilio caracterizado por la nostalgia de la patria perdida, la denuncia política y la elaboración de una identidad transterrada.

Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XX y en el siglo XXI, el concepto de destierro ha experimentado una profunda transformación en la narrativa española. Autores contemporáneos exploran formas de destierro que trascienden lo político para abarcar dimensiones existenciales, afectivas, temporales y ontológicas. El destierro se desterritorializa, dejando de estar exclusivamente vinculado al desplazamiento geográfico forzoso para convertirse en una categoría que permite explorar la condición humana en la modernidad tardía: la alienación, la pérdida de sentido, la imposibilidad de habitar el presente, la nostalgia de pasados irrecuperables, la separación afectiva radical.

La obra “Cuentos para un destierro digno” (2026) de Martín Lorenzo Paredes Aparicio representa un caso paradigmático de esta transformación. El título mismo propone una oxímoron aparente que invita a repensar el destierro: ¿cómo puede ser digno un destierro? ¿Qué formas de destierro permite la narrativa contemporánea? ¿Cómo se relacionan el destierro geográfico del exilio político con el destierro temporal de la nostalgia, el destierro afectivo de la muerte del ser amado, o el destierro existencial del sujeto que no logra habitar plenamente su mundo?

1.2. Objetivos de la investigación

El objetivo general de esta monografía es analizar la evolución del concepto de destierro en la narrativa española contemporánea, desde las representaciones del exilio político republicano hasta las concepciones más amplias de desplazamiento existencial, afectivo y temporal en la narrativa del siglo XXI, con especial atención a la obra de Martín Lorenzo Paredes Aparicio.

Los objetivos específicos son:

  1. Caracterizar las representaciones del destierro político en la narrativa del exilio republicano español a través del análisis de obras de Max Aub y Francisco Ayala.
  2. Identificar los mecanismos de transición desde el destierro político hacia el destierro existencial en la narrativa española de finales del siglo XX.
  3. Analizar las formas de destierro existencial, temporal y afectivo en “Cuentos para un destierro digno” de Martín Lorenzo Paredes Aparicio.
  4. Comparar las estrategias narrativas empleadas para representar el destierro en diferentes períodos históricos y contextos literarios.
  5. Examinar el cronotopo del destierro en las obras analizadas, identificando las configuraciones espacio-temporales características de cada tipo de destierro.
  6. Explorar el concepto de “destierro digno” como propuesta ética y estética en la narrativa contemporánea.

1.3. Hipótesis de trabajo

La hipótesis central de esta investigación es que el concepto de destierro ha experimentado una transformación semántica y literaria en la narrativa española contemporánea, evolucionando desde representaciones vinculadas al exilio político forzoso hacia concepciones más amplias que abarcan dimensiones existenciales, temporales y afectivas. Esta transformación implica:

  1. Una desterritorialización del destierro: el desplazamiento ya no es necesariamente geográfico, sino que puede ser temporal, afectivo o existencial.
  2. Una subjetivización del destierro: la experiencia del destierro se interioriza, convirtiéndose en una condición ontológica del sujeto contemporáneo.
  3. Una temporalización del destierro: la nostalgia del pasado irrecuperable funciona narrativamente de modo análogo al desplazamiento geográfico.
  4. Una dignificación del destierro: la narrativa contemporánea propone formas de habitar el destierro con dignidad, transformándolo en espacio de resistencia cultural, creación artística y elaboración ética.

1.4. Justificación y relevancia

Esta investigación se justifica por varias razones:

En primer lugar, contribuye a los estudios sobre narrativa española contemporánea al analizar una transformación conceptual significativa que afecta a la representación de experiencias humanas fundamentales. El destierro, tradicionalmente estudiado desde perspectivas históricas y políticas centradas en el exilio republicano, requiere ser analizado desde perspectivas más amplias que contemplen sus transformaciones semánticas y literarias en contextos contemporáneos.

En segundo lugar, la investigación visibiliza y analiza la obra de un autor provincial contemporáneo, Martín Lorenzo Paredes Aparicio, contribuyendo a la descentralización de los estudios literarios españoles y demostrando que la producción literaria significativa no se limita a los circuitos editoriales de Madrid y Barcelona.

En tercer lugar, el estudio aplica metodologías interdisciplinares (análisis literario, estudios de memoria cultural, análisis del cronotopo) a un corpus que combina literatura canónica del exilio con narrativa contemporánea, generando diálogos teóricos y críticos productivos.

Finalmente, la investigación sobre el concepto de “destierro digno” tiene relevancia ética y política en un contexto contemporáneo marcado por migraciones masivas, crisis de refugiados, desplazamientos forzosos y formas múltiples de alienación social, económica y cultural.

1.5. Metodología

Esta investigación emplea una metodología mixta que combina:

Análisis temático comparativo: Se identifican, comparan y contrastan las representaciones del destierro en las obras del corpus, estableciendo continuidades, rupturas y transformaciones en el tratamiento del tema a lo largo del tiempo.

Estudios de memoria cultural: Aplicando el marco teórico de Pierre Nora y Aleida Assmann, se analiza cómo la literatura funciona como archivo de memoria cultural del destierro, construyendo, preservando y transformando la memoria colectiva de desplazamientos históricos y existenciales.

Análisis del cronotopo: Siguiendo la propuesta de Mijaíl Bajtín, se examinan las configuraciones espacio-temporales características de cada tipo de destierro, identificando cómo el espacio y el tiempo se articulan narrativamente en la representación del desplazamiento.

Análisis intertextual: Se identifican diálogos, referencias y transformaciones entre las diferentes obras del corpus, estableciendo genealogías y rupturas en la tradición literaria del destierro español.

1.6. Corpus

El corpus principal de esta investigación está constituido por:

  1. Max Aub: “Campo cerrado” (1943) – Primera novela del ciclo “El laberinto mágico”, representativa de la narrativa del exilio republicano.
  2. Francisco Ayala: “El jardín de las delicias” (1971) – Colección de relatos que explora formas de alienación y desplazamiento existencial.
  3. Javier Marías: “Corazón tan blanco” (1992) – Novela que tematiza el secreto, el silencio y formas de exilio interior.
  4. Martín Lorenzo Paredes Aparicio: “Cuentos para un destierro digno” (2026) – Colección de relatos que articula múltiples formas de destierro (temporal, afectivo, existencial, territorial).

El análisis se centra especialmente en la obra de Martín Lorenzo, utilizando las obras anteriores como contexto histórico-literario que permite identificar transformaciones en el concepto de destierro.

1.7. Estructura de la monografía

La monografía se estructura en once capítulos. Tras esta introducción, el capítulo 2 desarrolla el marco teórico y conceptual, estableciendo las categorías analíticas fundamentales. Los capítulos 3 y 4 analizan el destierro político en la literatura del exilio republicano y las transiciones hacia formas de destierro existencial. Los capítulos 5 a 9 se centran en el análisis detallado de “Cuentos para un destierro digno”, explorando las múltiples modalidades de destierro que la obra presenta. El capítulo 10 presenta las conclusiones y el capítulo 11 la bibliografía.

  1. MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL

2.1. El concepto de destierro: definiciones y delimitaciones

El término “destierro” deriva etimológicamente del latín “terra” (tierra), indicando la acción de separar a alguien de su tierra de origen. En su acepción más estricta, el destierro designa la expulsión o alejamiento forzoso de una persona de su lugar de nacimiento o residencia habitual, generalmente como consecuencia de una sanción política, judicial o social. El destierro comparte campo semántico con términos como exilio, expatriación, deportación, ostracismo, destierro, pero cada uno de estos términos posee matices específicos.

El exilio suele implicar un desplazamiento de carácter político, frecuentemente asociado a persecución ideológica, represión política o huida ante amenazas vitales. La expatriación puede ser tanto forzosa como voluntaria, designando la salida del país de origen para residir en otro territorio. La deportación implica una expulsión forzosa generalmente por razones legales o políticas. El ostracismo designa la exclusión social o política de una persona, pudiendo no implicar desplazamiento geográfico.

Para los propósitos de esta investigación, utilizamos el término “destierro” en un sentido amplio que engloba tanto el desplazamiento geográfico forzoso (exilio político) como formas más sutiles de desplazamiento existencial, temporal y afectivo. Esta ampliación semántica se justifica por la propia evolución del concepto en la literatura española contemporánea, donde el destierro trasciende lo político-geográfico para convertirse en una categoría existencial.

2.2. Edward Said: reflexiones sobre el exilio

En su ensayo fundamental “Reflexiones sobre el exilio” (2000), Edward Said caracteriza el exilio como “la grieta insalvable entre un ser humano y su lugar natal, entre el yo y su verdadero hogar”. Para Said, el exilio constituye una de las experiencias más tristes y dolorosas de la condición humana, implicando no solo la pérdida de un territorio sino la ruptura de una continuidad vital, la interrupción de una narrativa de pertenencia.

Said distingue entre exilio, refugiados y expatriados. El exilio implica un destierro prolongado, frecuentemente de carácter político, que genera una conciencia aguda de la pérdida y la imposibilidad del retorno. Los refugiados son desplazados en masa por razones políticas, económicas o catastróficas, mientras que los expatriados eligen voluntariamente vivir en otro país. El exiliado, según Said, mantiene una relación melancólica con el país de origen, cultivando la memoria del pasado y alimentando la esperanza del retorno.

Sin embargo, Said también identifica dimensiones productivas del exilio. El exiliado adquiere una mirada doble, una perspectiva plural que le permite ver simultáneamente desde dentro y desde fuera, generando una conciencia crítica particularmente aguda. El exilio propicia el desarrollo de un contrapunto: una capacidad de sostener simultáneamente en la mente dos perspectivas, dos lealtades, dos lenguas, dos culturas. Esta conciencia contrapuntística ha sido enormemente productiva en la literatura, el arte y el pensamiento crítico del siglo XX.

 

2.3. Svetlana Boym: el futuro de la nostalgia

Svetlana Boym, en su obra “The Future of Nostalgia” (2001), propone una teoría de la nostalgia particularmente relevante para comprender el destierro temporal. Boym define la nostalgia como “el anhelo de un hogar que ya no existe o nunca ha existido. La nostalgia es un sentimiento de pérdida y desplazamiento, pero también es un romance con la propia fantasía”.

Boym distingue entre dos tipos de nostalgia: la nostalgia restauradora y la nostalgia reflexiva. La nostalgia restauradora se caracteriza por el deseo de reconstruir el hogar perdido, de restaurar el pasado en el presente. Esta nostalgia se manifiesta en proyectos políticos de retorno, en intentos de recuperación de tradiciones, en la construcción de memorias monumentales. La nostalgia reflexiva, en cambio, se detiene en la añoranza misma, en el anhelo como experiencia, sin pretender restaurar el objeto perdido. Esta nostalgia es consciente de la imposibilidad del retorno, pero cultiva la memoria del pasado como forma de habitar poéticamente el presente.

Para Boym, la nostalgia no es necesariamente regresiva o reaccionaria. La nostalgia reflexiva puede ser una forma de resistencia cultural, una manera de preservar memorias amenazadas, de mantener vivos mundos que la modernización destruye. En la literatura, la nostalgia reflexiva genera formas narrativas específicas: la digresión, la fragmentación, el lirismo, la evocación atmosférica.

Esta distinción resulta fundamental para analizar el destierro temporal en la narrativa contemporánea. Mientras el exilio político clásico frecuentemente se asocia a una nostalgia restauradora (el deseo de retorno a la patria), el destierro existencial contemporáneo se vincula a una nostalgia reflexiva que asume la imposibilidad del retorno y habita poéticamente la pérdida.

 

2.4. Pierre Nora: los lugares de memoria

Pierre Nora, en su monumental obra “Les Lieux de mémoire” (1984-1992), propone el concepto de “lugares de memoria” para designar espacios, objetos, prácticas o símbolos donde la memoria colectiva se cristaliza. Los lugares de memoria surgen cuando la memoria vivida desaparece, cuando las comunidades pierden sus prácticas espontáneas de transmisión memorial y necesitan construir soportes externos donde anclar el recuerdo.

Para Nora, la modernidad se caracteriza por una aceleración de la historia que destruye continuamente las memorias del pasado, generando una necesidad obsesiva de preservación mediante archivos, museos, monumentos, conmemoraciones. Los lugares de memoria son tanto materiales (archivos, monumentos, cementerios) como inmateriales (conmemoraciones, símbolos, textos literarios).

La literatura funciona como lugar de memoria privilegiado del destierro. Las obras del exilio republicano español constituyen archivos afectivos de una experiencia histórica traumática, preservando memorias que de otro modo se perderían. En la narrativa contemporánea, los lugares de memoria del destierro se multiplican y diversifican: ya no solo preservan la memoria del exilio político, sino también memorias de desplazamientos existenciales, afectivos y temporales.

2.5. Mijaíl Bajtín: el cronotopo

Mijaíl Bajtín introduce en su ensayo “Las formas del tiempo y del cronotopo en la novela” (1938) el concepto de cronotopo para designar “la conexión esencial de relaciones temporales y espaciales asimiladas artísticamente en la literatura”. El cronotopo es la configuración espacio-temporal característica de un género, una obra o un tema narrativo específico.

Para Bajtín, el espacio y el tiempo en la literatura no son categorías abstractas sino que se articulan de modos específicos creando configuraciones características. El cronotopo del camino, el cronotopo del encuentro, el cronotopo del castillo, el cronotopo del salón son ejemplos de configuraciones espacio-temporales recurrentes en la historia de la novela.

El destierro genera cronotopos específicos. El cronotopo del exilio político se caracteriza por una escisión radical entre dos espacios (la patria perdida y el lugar de destierro) y dos tiempos (el pasado del país de origen y el presente del exilio), configurando una estructura temporal compleja donde el pasado permanece vivo, actuante, determinante, mientras el presente se experimenta como provisional, suspendido, irreal.

En la narrativa contemporánea, emergen nuevos cronotopos del destierro: el cronotopo del destierro temporal (escisión entre pasado y presente dentro del mismo espacio geográfico), el cronotopo del destierro afectivo (separación radical entre el yo y el otro amado), el cronotopo del destierro existencial (imposibilidad de habitar plenamente ningún espacio-tiempo).

2.6. Categorías analíticas: tipos de destierro

A partir del marco teórico expuesto, establecemos las siguientes categorías analíticas para el análisis del corpus:

Destierro político-geográfico: Desplazamiento forzoso del territorio de origen por razones políticas, generalmente asociado a persecución ideológica, represión política o guerra. Caracterizado por la imposibilidad legal o práctica de retorno, la pérdida de la patria como espacio físico y simbólico, la construcción de identidades transterradas.

Destierro temporal: Desplazamiento en el tiempo más que en el espacio. Experiencia de no poder habitar el presente, de vivir anclado en un pasado irrecuperable o en un futuro utópico. Asociado a la nostalgia, la melancolía, la memoria, el duelo por pérdidas irreversibles.

Destierro afectivo: Separación radical del ser amado por muerte, abandono o imposibilidad de encuentro. El destierro afectivo genera una experiencia de desplazamiento análoga al exilio geográfico: el sujeto pierde su “hogar afectivo”, el espacio relacional donde se constituía como sujeto amado y amante.

Destierro existencial: Condición ontológica de alienación, desarraigo, extrañamiento respecto del mundo. El sujeto experimenta una imposibilidad de habitar plenamente el mundo, de encontrar un lugar de pertenencia, de constituir una identidad estable. Asociado a experiencias de crisis de sentido, vacío existencial, extrañamiento.

Destierro digno: Propuesta ética y estética de habitar el destierro con dignidad, transformándolo en espacio de resistencia cultural, creación artística, elaboración ética. El destierro digno no niega el dolor del desplazamiento pero lo transforma mediante el arte, la memoria, el amor, el compromiso.

Estas categorías no son excluyentes sino que frecuentemente se superponen y articulan en las obras literarias. Un mismo relato puede explorar simultáneamente el destierro temporal y el afectivo, o el político y el existencial.

 

 

 

  1. EL DESTIERRO POLÍTICO: EXILIO REPUBLICANO EN MAX AUB Y FRANCISCO AYALA

3.1. Contexto histórico: el exilio republicano español

El exilio republicano español constituye uno de los episodios más trágicos de la historia española del siglo XX. Tras la derrota de la República en la Guerra Civil (1936-1939), aproximadamente medio millón de españoles se vieron forzados a abandonar el país, huyendo de la represión franquista. Este exilio masivo afectó especialmente a intelectuales, artistas, científicos, políticos y activistas republicanos, generando una diáspora que se extendió principalmente por Francia, México, Argentina y otros países latinoamericanos.

El exilio republicano se caracterizó por su prolongación temporal. Mientras muchos exiliados inicialmente concebían su salida como temporal, esperando un pronto retorno tras la caída del franquismo, la consolidación de la dictadura y su duración de casi cuarenta años (1939-1975) convirtió el exilio provisional en destierro definitivo. La mayoría de los exiliados murieron sin poder regresar a España, o regresaron décadas después como extranjeros en su propia tierra.

Este exilio generó una producción literaria significativa, caracterizada por temas recurrentes: la nostalgia de la patria perdida, la elaboración del trauma de la guerra, la denuncia política del franquismo, la construcción de identidades transterradas, la tensión entre memoria y olvido, entre integración en el país de acogida y mantenimiento de la identidad española.

3.2. Max Aub: el laberinto del exilio

Max Aub (París, 1903 – México, 1972) representa paradigmáticamente la condición del exiliado republicano. De origen francés, nacionalizado español, exiliado en Francia y posteriormente en México, Aub construye una identidad múltiple, desplazada, que se refleja en su obra literaria monumental.

Su ciclo “El laberinto mágico”, compuesto por seis novelas y numerosos cuentos, constituye el intento más ambicioso de representar narrativamente la experiencia de la Guerra Civil y el exilio. “Campo cerrado” (1943), primera novela del ciclo, narra los acontecimientos previos al estallido de la guerra en Valencia, configurando un fresco social que anticipa la catástrofe.

En la obra de Aub, el destierro político se caracteriza por varios rasgos distintivos:

La imposibilidad del retorno: Los personajes de Aub viven en la conciencia permanente de que el retorno a España es imposible mientras persista el franquismo. Esta imposibilidad genera una suspensión temporal: la vida en el exilio se experimenta como provisional, como espera, como paréntesis, aunque esa espera se prolongue décadas.

La memoria como resistencia: Ante la imposibilidad de retorno físico, la memoria se convierte en forma de retorno simbólico. Los exiliados de Aub cultivan obsesivamente la memoria de la España republicana, preservando en el recuerdo un país que ya no existe, que ha sido destruido tanto por la guerra como por el franquismo.

La identidad transterrada: Los personajes de Aub no logran integrarse plenamente en los países de acogida, pero tampoco pueden mantener una identidad española no contaminada por el exilio. Desarrollan identidades transterradas, híbridas, desplazadas, caracterizadas por la duplicidad: viven físicamente en México pero mentalmente en España, hablan español de España en contextos hispanoamericanos, mantienen prácticas culturales españolas en territorios ajenos.

 

3.3. Francisco Ayala: del exilio político al existencial

Francisco Ayala (Granada, 1906 – Madrid, 2009) representa una trayectoria de exilio diferente a la de Aub. Exiliado en Argentina y posteriormente en Estados Unidos, Ayala regresa a España en 1976, tras la muerte de Franco, reintegrándose a la vida cultural española.

Su obra “El jardín de las delicias” (1971) marca una transición significativa en la representación del destierro. Aunque publicada durante el exilio, la obra ya no se centra en el exilio político sino en formas de alienación y desplazamiento existencial que afectan al hombre contemporáneo independientemente de su situación política.

Los relatos de “El jardín de las delicias” exploran:

La alienación burocrática: Personajes atrapados en sistemas burocráticos absurdos que los deshumanizan, los convierten en números, los desplazan de su propia humanidad.

El extrañamiento: Experiencias de extrañamiento radical donde lo familiar se vuelve siniestro, donde el sujeto se descubre como extraño para sí mismo.

La incomunicación: Imposibilidad de comunicación auténtica entre seres humanos, generando formas de soledad radical incluso en presencia del otro.

En Ayala, el destierro político del exilio se transforma en destierro existencial del hombre contemporáneo. El desplazamiento ya no es consecuencia de una represión política específica sino condición ontológica de la existencia en la modernidad.

3.4. El cronotopo del exilio político

El exilio político genera un cronotopo específico caracterizado por:

Dualidad espacial: Escisión radical entre dos espacios: la patria perdida (España republicana) y el lugar de destierro (México, Argentina, Francia). Estos espacios no son equivalentes: la patria conserva un estatuto de autenticidad, de hogar verdadero, mientras el lugar de exilio permanece como provisorio, ajeno, no plenamente habitable.

Complejidad temporal: El tiempo del exilio se estructura en tres dimensiones: el pasado de la España republicana (idealizado, preservado en la memoria), el presente del exilio (experimentado como provisional, suspendido, irreal), y el futuro del retorno esperado (que nunca llega o llega demasiado tarde). Esta estructura temporal compleja genera formas narrativas específicas: anacronías, retrospecciones, anticipaciones fallidas.

Espacio umbral: El exilio genera espacios de umbral, espacios de tránsito donde los personajes permanecen indefinidamente: puertos, estaciones, cafés de exiliados, asociaciones culturales. Estos espacios funcionan como heterotopías: espacios otros donde se preserva artificialmente una España que ya no existe.

Tiempo suspendido: El tiempo del exilio es un tiempo suspendido, un paréntesis histórico. Los exiliados esperan el retorno, pero esa espera se prolonga indefinidamente, convirtiendo el presente en un no-tiempo, un tiempo vacío, un tiempo de espera que no conduce a ninguna parte.

  1. TRANSICIONES DEL DESTIERRO: DE LO POLÍTICO A LO EXISTENCIAL

4.1. Transformaciones históricas y culturales

La transición desde representaciones del destierro político hacia representaciones de destierro existencial responde a transformaciones históricas, culturales y filosóficas significativas.

Fin del franquismo y transición democrática: La muerte de Franco en 1975 y la posterior transición democrática transforman radicalmente el contexto del destierro en España. El exilio político termina jurídicamente: los exiliados pueden retornar, aunque muchos descubren que el retorno es imposible (han envejecido, han construido vidas en otros países, la España a la que deseaban retornar ya no existe). Para las nuevas generaciones de escritores españoles, el exilio político es memoria histórica, no experiencia vivida.

Crisis de los grandes relatos: La posmodernidad se caracteriza por una crisis de los grandes relatos legitimadores (progreso, emancipación, revolución). El exilio político se inscribía en grandes narrativas de lucha antifascista, resistencia republicana, esperanza revolucionaria. El destierro existencial contemporáneo carece de estas narrativas legitimadoras: es un desplazamiento sin sentido trascendente, sin telos político.

Globalización y desterritorialización: La globalización genera formas de desterritorialización que afectan a amplios sectores de población: migraciones económicas, cosmopolitismo profesional, nomadismo digital. El desplazamiento ya no es excepcional (como el exilio político) sino normalizado. Paradójicamente, esta normalización del desplazamiento genera nuevas formas de desarraigo, de pérdida de pertenencia.

Individualización y crisis de comunidad: Las sociedades contemporáneas se caracterizan por procesos de individualización que disuelven comunidades tradicionales. El sujeto contemporáneo experimenta formas de soledad, aislamiento, falta de pertenencia que pueden conceptualizarse como destierro existencial: destierro de la comunidad, destierro de sentidos compartidos.

 

4.2. Javier Marías: el exilio interior

Javier Marías (Madrid, 1951 – Madrid, 2022) representa una generación de escritores españoles nacidos durante el franquismo pero que desarrollan su obra literaria en democracia. El exilio político no es su experiencia vivida, pero la memoria del exilio atraviesa su obra de modos indirectos.

“Corazón tan blanco” (1992) explora formas de secreto, silencio y exilio interior. El protagonista, Juan, descubre progresivamente secretos familiares que han sido silenciados durante décadas, generando formas de destierro interno: personajes que viven en el seno de la familia pero completamente aislados, incapaces de comunicar sus experiencias traumáticas.

En Marías, el destierro se interioriza. Ya no es desplazamiento geográfico sino psíquico: exilio del lenguaje (imposibilidad de decir), exilio de la intimidad (secretos que aíslan radicalmente), exilio temporal (el pasado permanece como carga silenciosa que determina el presente sin poder ser elaborada).

La novela tematiza también el silencio de la transición española: la decisión colectiva de silenciar el pasado traumático de la guerra y la dictadura para posibilitar la convivencia democrática. Este silencio genera formas de destierro temporal: generaciones que viven desconectadas de su propio pasado, que heredan traumas no elaborados, que experimentan el peso de un pasado silenciado.

4.3. Formas contemporáneas de destierro

La narrativa española contemporánea explora múltiples formas de destierro que trascienden lo político:

Destierro económico: Migración forzosa por razones económicas, especialmente significativa tras la crisis de 2008 que generó una nueva emigración española. Este destierro comparte rasgos con el exilio político (forzosidad, pérdida de la patria) pero carece de su dimensión heroica o su marco ideológico legitimador.

Destierro generacional: Experiencia de generaciones que no logran construir las trayectorias vitales de sus padres (trabajo estable, vivienda propia, familia), viviendo en una precariedad permanente que puede conceptualizarse como destierro: destierro del futuro, destierro de la adultez, destierro de la estabilidad.

Destierro digital: Paradójica experiencia de hiperconexión digital y soledad afectiva. Sujetos conectados permanentemente a redes sociales pero incapaces de construir vínculos afectivos profundos, experimentando formas de aislamiento en medio de la multitud digital.

Destierro ecológico: Conciencia de habitar un planeta en crisis ecológica que genera formas de destierro temporal: la sensación de vivir en un presente que destruye el futuro, de habitar un mundo que desaparece.

  1. EL DESTIERRO EXISTENCIAL EN LA NARRATIVA DEL SIGLO XXI

5.1. Características del destierro existencial contemporáneo

El destierro existencial en la narrativa del siglo XXI presenta características distintivas que lo diferencian tanto del exilio político clásico como de las formas de alienación exploradas en la literatura existencialista del siglo XX.

Multiplicidad: El destierro existencial contemporáneo es múltiple, no único. Los sujetos experimentan simultáneamente varios tipos de destierro: temporal, afectivo, territorial, generacional. Esta multiplicidad del destierro genera narrativas complejas donde se superponen diferentes dimensiones del desplazamiento.

Ambigüedad: Mientras el exilio político poseía una causa clara (represión política), el destierro existencial contemporáneo frecuentemente carece de causas identificables. El sujeto experimenta el desplazamiento sin poder atribuirlo a un agente específico, generando una sensación de opacidad, de incomprensibilidad de la propia experiencia.

Irreversibilidad: El exilio político mantenía la esperanza del retorno. El destierro existencial contemporáneo es frecuentemente irreversible: no hay patria a la que retornar, no hay pasado que restaurar, no hay futuro que prometa redención. Esta irreversibilidad genera narrativas melancólicas, nostálgicas, pero no utópicas.

Subjetivización: El destierro existencial es experiencia subjetiva, interior, psíquica, no necesariamente vinculada a desplazamientos geográficos objetivos. Dos personas pueden vivir en el mismo lugar y una experimentar radical destierro mientras la otra habita plenamente el espacio.

5.2. El destierro como condición ontológica

En la narrativa contemporánea, el destierro tiende a conceptualizarse no como accidente histórico sino como condición ontológica. El ser humano es constitutivamente un ser desterrado: arrojado a un mundo que no eligió, separado de un origen mítico (infancia, naturaleza, plenitud), proyectado hacia una muerte que lo despoja de todo arraigo.

Esta ontologización del destierro conecta con tradiciones filosóficas de larga duración: el platonismo (el alma exiliada en el cuerpo), el cristianismo (el hombre exiliado del Edén), el existencialismo (el ser humano como ser-arrojado). Sin embargo, la narrativa contemporánea seculariza estas tradiciones: el destierro ontológico no promete redención trascendente, no garantiza retorno al origen, no se inscribe en una teodicea que lo justifique.

5.3. Estrategias narrativas del destierro existencial

El destierro existencial genera estrategias narrativas específicas:

Fragmentación: Narrativas fragmentadas que reflejan la experiencia de un sujeto que no logra construir una identidad coherente, una trayectoria vital con sentido. La fragmentación formal refleja la fragmentación existencial.

Lirismo: Predominio de la dimensión lírica sobre la narrativa. Más que narrar acciones, estos relatos evocan atmósferas, estados de ánimo, experiencias subjetivas. El lirismo permite representar el destierro como experiencia interior, no reducible a acontecimientos externos.

Cronolopía: Desarticulación de la cronología lineal. El tiempo se vuelve circular, recursivo, repetitivo, reflejando la experiencia del destierro temporal donde el sujeto no avanza sino que permanece atrapado en un presente que repite el pasado.

Espacios liminales: Predominio de espacios de umbral, de tránsito, de frontera: estaciones, aeropuertos, hoteles, pero también espacios cotidianos experimentados como extraños, inhabitables.

  1. ANÁLISIS DE “CUENTOS PARA UN DESTIERRO DIGNO” DE MARTÍN LORENZO PAREDES APARICIO

6.1. Presentación de la obra y el autor

Martín Lorenzo Paredes Aparicio es un autor jiennense, licenciado en Derecho por la Universidad de Jaén, con una extensa trayectoria literaria que incluye tanto poesía como narrativa. Su producción previa incluye los poemarios “La Voz de los Callados”, “Siete Cruces y un Nazareno”, “Nana a una Madre” y “Vivir en tu invierno”, así como la obra narrativa “Crónicas y Cuentos del Lagarto de Jaén”. Además de su actividad literaria, Martín Lorenzo ejerce como articulista en medios digitales locales, especialmente en “Enjaendonderesisto.es” y en el periódico digital “Jaén Hoy” del grupo Joly.

Esta doble actividad como creador literario y articulista de opinión configura una perspectiva particular sobre el destierro: la mirada del intelectual comprometido con su territorio, que desde el arraigo local reflexiona sobre formas múltiples de desplazamiento.

“Cuentos para un destierro digno” se publica en 2026 por Ediciones Amaniel, editorial que forma parte del Grupo Editorial Pérez-Ayala, especializado en poesía y narrativa de calidad. El libro se presenta como una colección de relatos cuyas “señas de identidad son una marcada sensibilidad poética”, caracterizada por la intercalación natural de lo cotidiano y lo fantástico, y por la construcción de “personajes femeninos complejos” donde “el tiempo se trata como elemento circular”.

El prólogo de Antonio Garrido, periodista y director de “Enjaendonderesisto.es“, sitúa la obra en el marco del compromiso cívico y la literatura humana. Según Garrido, Martín Lorenzo es “un sublime narrador de lo cotidiano, sobre todo con sello jaenero”, caracterizado por su “cercanía con los vulnerables” y su capacidad de “recrear el costumbrismo” con una “visión actualizada”.

6.2. El título: hacia un concepto de destierro digno

El título de la obra, “Cuentos para un destierro digno”, propone ya una tesis fundamental: la posibilidad de dignificar el destierro. Esta propuesta resulta paradójica o incluso oxim

orónica: ¿cómo puede ser digno un destierro, una experiencia de pérdida, desplazamiento y dolor?

La dignidad del destierro no implica su negación ni su idealización. Los relatos de Martín Lorenzo no ocultan el dolor del desplazamiento, la tristeza de la pérdida, la melancolía de lo irrecuperable. Sin embargo, proponen formas de habitar el destierro que preservan la dignidad humana: mediante el arte (la música, la poesía, la literatura), mediante el amor (que trasciende la muerte), mediante la memoria (que preserva lo perdido), mediante el compromiso ético (especialmente con los vulnerables).

El destierro digno se opone al destierro que destruye, que aniquila la identidad, que reduce al sujeto a mera víctima pasiva. El destierro digno es un destierro activo: el sujeto desterrado se apropia de su condición, la elabora creativamente, la transforma en materia de creación artística o de reflexión ética.

Esta propuesta conecta con tradiciones filosóficas estoicas (la dignidad ante lo inevitable) y existencialistas (la apropiación de la facticidad), pero también con tradiciones cristianas (la dignidad del sufrimiento) y con la experiencia histórica del exilio republicano (la dignidad de la resistencia cultural).

 

6.3. Estructura de la obra

“Cuentos para un destierro digno” se estructura como una colección de relatos independientes unidos por temas, motivos y espacios recurrentes. Los relatos incluyen, entre otros, “El tranvía”, “Plaza de Santa María”, “El Águila” y “El Cazador Ibérico”.

Aunque cada relato funciona autónomamente, existen múltiples conexiones que generan una coherencia de conjunto:

Unidad espacial: La mayoría de los relatos transcurren en Jaén o en espacios que remiten a la ciudad jiennense. La Catedral, el Castillo de Santa Catalina, Sierra Mágina, los barrios del casco antiguo, el tranvía funcionan como elementos recurrentes que configuran una topografía literaria de Jaén.

Unidad temática: El destierro en sus múltiples modalidades (temporal, afectivo, existencial) atraviesa todos los relatos, generando variaciones sobre un tema fundamental.

Unidad tonal: Predominio de un tono lírico-melancólico, caracterizado por la evocación nostálgica, la descripción atmosférica, la reflexión sobre el tiempo y la pérdida.

Recurrencia de motivos: Ciertos motivos reaparecen en diferentes relatos: la música (violín, sinfonías, conciertos), la poesía (libros, versos, recitales), la luz (aurora, crepúsculo, luna), las aves (águila, pájaros).

6.4. “El tranvía”: destierro temporal y afectivo

“El tranvía” constituye el relato paradigmático de la colección, articulando de modo complejo destierro temporal, destierro afectivo y destierro por muerte.

Argumento: El relato narra la historia de Elena, una anciana violinista que todos los días recorre la ciudad en tranvía, leyendo libros que aparecen misteriosamente en su asiento. Elena es viuda de Gloria, una poetisa con quien compartió su vida. Los libros que aparecen son mensajes de Gloria desde el más allá. Al final del relato, Elena muere y se reencuentra con Gloria en un tranvía celestial donde viajan artistas fallecidos de Jaén.

Destierro temporal: Elena vive desterrada en el presente, habitando mediante la memoria un pasado irrecuperable donde Gloria estaba viva. El prólogo del relato indica: “En este relato se aprecian influencias del realismo mágico adaptados al contexto andaluz”, y efectivamente, el tiempo en el relato se vuelve circular, recursivo: el presente se disuelve en la evocación del pasado.

La descripción del paseo de Elena muestra esta temporalidad circular:

“Todas las mañanas cogía el tranvía y no se bajaba hasta última hora (con la excepción de dejar su viaje diario para ir a comer). Al principio era muy extraño para todos los pasajeros encontrarse a esta mujer enjuta, de pupilas desgastadas por el tiempo, en el mismo sitio de su vagón, todos los días de la semana”.

La repetición diaria del mismo trayecto configura un tiempo circular donde nada cambia, donde el presente es mera repetición. Elena está desterrada del futuro: su vida no avanza, permanece anclada en la pérdida de Gloria.

Destierro afectivo: La muerte de Gloria genera un destierro afectivo radical. Elena ha perdido a la persona con quien construyó su identidad afectiva, su “hogar afectivo”. El texto describe esta pérdida con una imagen poderosa:

“El amor, el deseo de volver a los tiempos pasados en los que has sido feliz. Esto la mantenía con vida. Pero lo más importante de todo era su convicción de que volvería a verla en el más allá o donde un dios dispusiera. Había sido su amor, su otro yo. Todo lo vivido no puede acabar con la muerte. Debe de haber algo más. Estaba segura, totalmente convencida”.

Elena está desterrada de Gloria, separada radicalmente de la persona que constituía su identidad. Este destierro afectivo se experimenta como insoportable, generando la convicción de que debe existir un más allá donde el encuentro sea posible.

El tranvía como cronotopo del destierro: El tranvía funciona como cronotopo complejo que articula múltiples dimensiones simbólicas. Es simultáneamente:

  • Espacio de tránsito entre la vida y la muerte
  • Máquina del tiempo que conecta pasado y presente
  • Biblioteca móvil donde aparecen libros (mensajes de Gloria)
  • Comunidad de artistas que trasciende la muerte

La descripción del tranvía establece una conexión intertextual explícita con Galdós:

“Los viajes en este artefacto fueron llevados al universo de la literatura por la pluma del inmortal Galdós, el mejor escritor del XIX, el creador de la novela contemporánea”.

Esta referencia es significativa: Galdós utiliza el tranvía como observatorio social, como espacio donde confluyen diferentes clases sociales y donde el narrador puede observar la sociedad madrileña. En Martín Lorenzo, el tranvía mantiene su función de espacio de encuentro (en el tranvía se conocieron Elena y Gloria), pero adquiere dimensiones metafísicas: el tranvía conecta el mundo de los vivos con el de los muertos.

La música como resistencia al destierro: La música funciona en el relato como forma de resistencia al destierro afectivo. Elena toca el violín para comunicarse con Gloria:

“Necesitaba acariciar de nuevo su violín, tocar alguna melodía. Sentía que a través de la música se comunicaba con ella. Eligió una pieza alegre, con una tendencia a lo místico, propio de la época romántica en la que fue compuesta por Bazzini: La Danza de los Duendes. Comenzó a tocar con intensidad, con la rapidez exigida por la partitura y así llegar a una elegancia con un tono que iría en decadencia, acariciando las cuerdas del violín, para después recuperar y subir hasta ese éxtasis final que todos los músicos intentan alcanzar, pero solo unos pocos como ella consiguen completar”.

La música trasciende el destierro: permite la comunicación más allá de la muerte, genera una experiencia de plenitud (éxtasis) que supera temporalmente el dolor de la separación.

El realismo mágico como estrategia narrativa: El relato emplea el realismo mágico para representar la trascendencia del destierro afectivo. Los libros que aparecen misteriosamente, el tranvía celestial poblado de artistas muertos, el encuentro final de Elena y Gloria son elementos fantásticos naturalizados, presentados sin sorpresa ni explicación.

El realismo mágico permite representar literariamente una convicción que el realismo estricto no podría expresar: la convicción de que el amor trasciende la muerte, de que los muertos permanecen presentes, de que el destierro afectivo puede superarse.

La escena final del tranvía celestial resulta particularmente significativa:

“El lagarto mecánico aceleró su marcha y abandonando las vías por la que circulaba voló con nostalgia. Dejaba atrás el suelo de esta ciudad que tan poco lo quiso. Se dirigía hacía su parada celestial. Al mismo tiempo, se produjo el acontecimiento: al llegar a su asiento, Elena vio cómo el contiguo al suyo estaba ocupado por otra persona. Ambas giraron la cabeza para encontrarse. Los ojos de la violinista se clavaron en los de la poeta (de nombre Gloria), por fin estaban juntas”.

El tranvía que “voló con nostalgia” establece una conexión entre el vehículo y la experiencia humana del destierro: también el tranvía está desterrado, es poco querido por la ciudad. El encuentro final de Elena y Gloria supera el destierro afectivo, pero significativamente este superación solo es posible mediante la muerte: el destierro afectivo en vida es irreversible, solo la muerte permite el retorno al hogar afectivo.

6.5. “Plaza de Santa María”: destierro temporal y memoria histórica

“Plaza de Santa María” articula el destierro temporal con la memoria histórica, explorando cómo el pasado traumático de la Guerra Civil española permanece vivo en el presente, condicionando la experiencia del tiempo y del espacio.

Argumento: El relato narra la historia de un anciano maestro que cada mañana pasea por las calles de Jaén, acompañado por la memoria de su esposa fallecida y por el recuerdo traumático de sus padres, muertos en el bombardeo de la ciudad durante la Guerra Civil. El relato culmina con la muerte del protagonista, que se reencuentra con su esposa en un concierto celestial en la Plaza de Santa María.

Destierro temporal como memoria traumática: El protagonista vive desterrado en un presente que no puede habitar plenamente porque el pasado traumático permanece activo, determinante. La descripción inicial establece esta temporalidad compleja:

“Todas las mañanas, unos minutos antes de salir el astro por Sierra Mágina —la tenía enfrente de su mirada— se levantaba. Con frecuencia, sus noches solían ser tranquilas, excepto aquellas en las que las pesadillas rondaban la almohada de sus sueños”.

Las pesadillas indican la persistencia del trauma: el pasado no está superado sino que retorna periódicamente, interrumpiendo el presente.

La Guerra Civil como evento traumático fundacional: El relato incorpora la memoria histórica de la Guerra Civil mediante la narración del bombardeo de Jaén. El texto describe el acontecimiento con precisión testimonial:

“La vida trascurría casi de forma pacífica, hasta que llegó lo que nadie esperaba: los aviones entraron por la zona sur de la ciudad. Era una tarde de primavera. Las calles, llenas de niños que jugaban ajenos a la barbarie. No hubo compasión. Los pilotos nacionales descargaron todo su arsenal de bombas sobre una indefensa población. Murieron más de ciento cincuenta personas. La ciudad andaluza tuvo su propio Gernika”.

Esta referencia al bombardeo de Jaén inscribe el relato en la memoria histórica del exilio republicano. Los padres del protagonista mueren en el bombardeo: “Sus padres, que en ese momento paseaban por el centro de la ciudad, fueron alcanzados por las bombas. Murieron en el acto”.

La muerte violenta de los padres genera un destierro temporal irreversible: el protagonista queda huérfano, separado radicalmente de su origen familiar. Este destierro se transmite generacionalmente: aunque el protagonista no fue exiliado geográficamente (permaneció en Jaén), heredó el trauma del destierro.

La nostalgia reflexiva: El protagonista cultiva una nostalgia reflexiva de la España republicana. El texto evoca los tiempos previos a la guerra con una mezcla de añoranza y conciencia de la irreversibilidad:

“A su memoria vienen los tiempos de la República, cuando él era un niño que ya empezaba a despertar a la vida. Rememora con nostalgia las noches de verano o de invierno, en las que, acompañado de sus padres, paseaba por las calles de su ciudad. La alegría de las conquistas sociales, económicas y culturales por la inmensa mayoría de la población se manifestaban. Las veladas en el teatro, los conciertos de música en las plazas principales, los recitales de poesía, las tertulias en los cafés más importantes. Todo esto lo descubrió al cobijo de sus padres”.

Esta evocación nostálgica no pretende restaurar el pasado (nostalgia restauradora) sino preservar su memoria (nostalgia reflexiva). El protagonista sabe que ese mundo está perdido definitivamente, pero mantiene viva su memoria como forma de resistencia cultural.

El silencio de la posguerra: El relato también tematiza el silencio impuesto en la posguerra. Tras el bombardeo, “las cosas se calmaron”, eufemismo que indica la represión y el silencio forzoso. Este silencio genera un destierro del lenguaje: la imposibilidad de narrar el trauma, de elaborarlo colectivamente.

La poesía como salvoconducto: El protagonista recurre a la poesía como forma de resistencia al destierro temporal. El texto cita a Pedro Salinas:

“Se acuerda, durante su paseo, de su maestro, del gran señor y su sentencia: ‘La poesía es la cura de los corazones contagiados'”.

La poesía permite habitar el destierro temporal con dignidad, transformando el dolor en belleza, preservando la memoria de lo perdido. El protagonista lleva siempre “un libro de poemas, que espera ser descubierto en la mochila que lleva en sus espaldas”.

El encuentro como superación del destierro temporal: El relato narra también el encuentro del protagonista con su futura esposa durante un concierto en la posguerra. Este encuentro representa un momento de suspensión del destierro, de posibilidad de habitar el presente:

“El milagro se produjo: ella se sentó a su lado. El violín del concertino empezó a sonar”.

La música, una vez más, funciona como mediación que permite el encuentro, que suspende temporalmente el destierro. El amor se configura como espacio habitable en medio del destierro histórico.

La muerte como retorno: El relato culmina con la muerte del protagonista, que se presenta como retorno a un espacio-tiempo originario donde puede reencontrarse con su esposa:

“La luz de la vida es la flor que nos adorna. Ella aparece y se sienta en el asiento de al lado. El amor, eternidad. Nos espera”.

Similar a “El tranvía”, la muerte se configura no como fin sino como superación definitiva del destierro temporal y afectivo. Solo la muerte permite habitar plenamente el tiempo deseado, reunirse con los seres amados perdidos.

 

6.6. “El Águila”: destierro moral y conciencia

“El Águila” explora una modalidad diferente de destierro: el destierro moral del sujeto que ha traicionado sus principios éticos y se encuentra exiliado de sí mismo, de su propia conciencia.

Argumento: El relato narra la historia de un hombre que ha traicionado a un amigo mediante la calumnia para beneficiarse políticamente. Tras la traición, el hombre es visitado cada noche por un águila que lo observa desde la ventana, funcionando como símbolo de su conciencia acusadora.

Destierro de la propia conciencia: El protagonista experimenta una forma de destierro interior: está separado de sí mismo, de su propia integridad moral. El texto describe este estado con precisión:

“Pronto comenzará su oscuridad. Él es una persona oscura. Su maldición es que lo sabe”.

La conciencia de la propia oscuridad genera un destierro particular: el sujeto no puede habitarse a sí mismo, no puede reconciliarse con sus propias acciones. Está desterrado de la posibilidad de la autoestima, del respeto propio.

La traición como acto de destierro: El protagonista ha desterrado a su amigo mediante la calumnia, pero esta acción genera un destierro reflexivo: al desterrar al otro, se destierra a sí mismo. El texto describe el mecanismo de la traición:

“La voz de su conciencia sonará durante toda la noche haciendo un ruido semejante al golpeo de la lluvia en la ventana, cuando esta es fina. Pronto comenzará su oscuridad. Él es una persona oscura. Su maldición es que lo sabe. Todos los que empezaron a conocerlo cuando regresó de un periodo muy largo en el norte, no supieron ver lo oscuro de su silencio. Engañó a todos haciendo creer que parecía un alma noble, como la de George Baily en la película Qué Bello es Vivir”.

La referencia a George Bailey (protagonista de “¡Qué bello es vivir!” de Frank Capra, modelo de bondad y sacrificio) establece un contraste irónico: el protagonista aparentaba ser noble pero era oscuro.

El águila como símbolo de conciencia: El águila que visita cada noche al protagonista funciona como objetivación de la conciencia acusadora. El texto describe el primer encuentro:

“Y entonces ocurrió algo excepcional: un ave nocturna pasó con rapidez, mirándolo ¿Qué vio el animal cuando dejó su travesía suspendida en el aire y se posó en el alfeizar de la ventana? Sorprendido, apenas pudo sostener el café que tenía entre las manos. Durante treinta segundos el ave permaneció quieta observándolo para después levantar el vuelo. El hombre, a duras penas, pudo entrar en el salón. Empujar su enorme cuerpo, que colgaba como una hoja en el vacío de la noche, le costó un mundo. A partir de esta noche, el águila real aparecería siempre en la ventana”.

La mirada del águila paraliza al protagonista, lo confronta con su propia oscuridad. El águila cumple la función de espejo que refleja la verdad moral del sujeto, impidiendo la autocomplacencia o el olvido de la traición.

Imposibilidad de reconciliación: A diferencia de “El tranvía” y “Plaza de Santa María”, donde el destierro encuentra resolución (mediante la muerte que permite el reencuentro), “El Águila” no ofrece resolución. El relato termina con la constatación de que el águila seguirá apareciendo: “A partir de esta noche, el águila real aparecería siempre en la ventana”.

Este final indica la irreversibilidad del destierro moral: no hay redención posible, no hay retorno a la inocencia, no hay reconciliación con la propia conciencia. El protagonista está condenado a vivir en el destierro de sí mismo.

6.7. “El Cazador Ibérico”: destierro y crítica social

“El Cazador Ibérico” funciona como alegoría del poder cultural y sus mecanismos de exclusión, explorando el destierro como práctica social de marginación.

Argumento: El relato describe la figura del “cazador de rancios”, un personaje que ocupa posiciones de poder cultural y se dedica a perseguir, calumniar y destruir a aquellos que no se someten a su autoridad. La víctima preferente es “una persona joven” que “le gusta tener relaciones de armonía con sus semejantes” y que “cree en la inmortalidad. Cree en un personaje llamado Jesús”.

El destierro como violencia cultural: El relato analiza el destierro como práctica de poder: el cazador tiene la capacidad de desterrar simbólicamente a otros mediante la calumnia, el desprestigio, la exclusión de circuitos culturales. El texto describe el mecanismo:

“Cuando no encuentra víctimas disponibles, el cazador las fabrica mediante la calumnia sistemática, llevando a cabo su desprestigio”.

Este destierro no es geográfico sino simbólico: la víctima es expulsada de la comunidad cultural, marginada, silenciada. Sin embargo, sus efectos son análogos al exilio político: pérdida de voz, aislamiento, imposibilidad de participar en la vida pública.

Tipología del cazador: El relato construye una tipología satírica del intelectual provincial que ejerce poder cultural mediante la exclusión:

“El cazador de rancios tiene una historia, unas circunstancias, unas características que deben ser tenidas en cuenta. En definitiva, el Terminator de los rancios tiene un pasado que ha ido configurando su dañina personalidad. Es, principalmente, un sabelotodo. Domina todas las materias y saberes. Es un experto en protocolos. Domina las conversaciones, y sus sentencias son justas, ad aeternam”.

La sátira identifica mecanismos de poder cultural: la pretensión de omnisciencia, el dominio de protocolos, la imposición de sentencias como verdades definitivas. Estos mecanismos generan jerarquías que excluyen a aquellos que no se someten.

El autodestierro del cazador: Paradójicamente, el cazador está también desterrado:

“Suele ser un adalid de las artes. Un pintor, un músico, un escritor… Un artista que ha alcanzado la cota más alta de popularidad y chabacanismo en su ciudad de origen. Y, según él, obligado por las fuerzas vivas del pueblo tiene que emigrar a otros lares, porque aquí, siempre, y según él y sus acólitos, le hacen la vida imposible. No reconociendo su valía como artista”.

El cazador se autopercibe como víctima, como desterrado incomprendido. Esta autopercepción victimista justifica su violencia contra otros: al sentirse desterrado, se autoriza a desterrar.

Resistencia al destierro: El relato concluye con una nota de esperanza: la víctima logra resistir:

“El cazador estuvo a punto de lograr su objetivo de destruir al lince ibérico. Pero el muchacho, finalmente, se libró de las balas de plata del mayor engaño de la ciudad, tan provinciana que no es necesario decir su nombre”.

La resistencia al destierro impuesto es posible. El “lince ibérico” (metáfora del joven perseguido) sobrevive al ataque del cazador. Esta resistencia configura una forma de destierro digno: mantener la dignidad ante el intento de exclusión, no aceptar el destierro que otros pretenden imponer.

 

6.8. Jaén como espacio del destierro

Un elemento transversal a todos los relatos es la configuración de Jaén como espacio del destierro. Esta configuración resulta paradójica: Jaén es el lugar de origen de los personajes, su tierra natal, pero funciona simultáneamente como espacio de destierro.

Jaén como ciudad en destierro: El prólogo de Antonio Garrido establece esta idea con claridad:

“compartíamos un espacio reservado a cualquier inquietud abierta a Jaén, y desde Jaén al mundo, de lo local a lo global, fue fácil descubrir, casi de inmediato, que nos unía el cordón umbilical de esta ciudad nuestra, a la que se puede querer tanto y a la vez sentir esa especie de rabia interior, casi de rebeldía, porque somos conscientes de que a estas alturas tendría que estar jugando en otra división y no permitir que pase el tiempo inexorablemente sin que hayamos abandonado rémoras del pasado que han lastrado nuestro porvenir”.

Jaén aparece como ciudad desterrada de su propio futuro, atrapada en un presente que repite el pasado, incapaz de actualizar su potencial. Esta situación genera en los personajes una relación ambivalente: amor y rabia, arraigo y rebeldía.

Topografía literaria de Jaén: Los relatos construyen una topografía literaria detallada de Jaén: la Catedral, el Castillo de Santa Catalina, Sierra Mágina, la Plaza de Santa María, el barrio de la judería, el convento de la Coronada. Estos espacios no funcionan como mero decorado sino como lugares de memoria que condensan experiencias históricas y afectivas.

La descripción de la casa de Elena en “El tranvía” ejemplifica esta condensación:

“Era una vecina, en un principio anónima, del barrio viejo, aunque este anonimato se perdió a consecuencia de sus viajes en el recién estrenado tranvía. La casa en la que vivía era de piedra. Los balcones adquirían una belleza crepuscular cuando los últimos rayos de sol se despedían de sus rejas. En el centro de la fachada, encima de la portada renacentista, un escudo blasonado; se adivinaba la pasada alcurnia del inmueble”.

El espacio arquitectónico condensa temporalidades múltiples: el pasado aristocrático (portada renacentista, escudo blasonado), el presente popular (barrio viejo), el futuro incierto (la casa fue comprada en subasta a un “maldito fondo buitre” ).

Jaén como heterotopía: Jaén funciona en estos relatos como heterotopía en el sentido de Michel Foucault: un espacio otro, un espacio que existe realmente pero que está fuera del tiempo ordinario, que condensa temporalidades múltiples. En Jaén coexisten el pasado árabe (judería), el pasado renacentista (catedral, palacios), el pasado republicano (memoria del bombardeo), el presente neoliberal (fondos buitre), configurando un palimpsesto temporal.

El tranvía como símbolo de Jaén: El tranvía, central en el relato homónimo, funciona también como símbolo de Jaén. El texto lo indica explícitamente:

“El tranvía cruzaba la ciudad de este a oeste, parecía una sierpe, un lagarto como el símbolo de la tierra por la que se deslizaba”.

El lagarto es el símbolo tradicional de Jaén (según la leyenda, el lagarto de la Magdalena). El tranvía-lagarto representa la ciudad misma en su dimensión de tránsito, de desplazamiento, de destierro. Significativamente, el tranvía celestial “dejaba atrás el suelo de esta ciudad que tan poco lo quiso”, indicando que también el tranvía (símbolo de Jaén) está desterrado, es poco querido.

 

 

  1. EL DESTIERRO TEMPORAL: NOSTALGIA Y MEMORIA

7.1. Concepto de destierro temporal

El destierro temporal designa una forma de desplazamiento que no es geográfico sino cronológico: el sujeto está separado radicalmente de un tiempo pasado que ya no existe, o no puede habitar plenamente el presente porque está anclado en el pasado. El destierro temporal comparte con el exilio geográfico la estructura fundamental del desplazamiento: separación de un origen, imposibilidad de retorno, experiencia de pérdida.

Svetlana Boym identifica esta analogía: “La nostalgia es una emoción histórica. La nostalgia inevitablemente reescribe la historia como un valor de espacio de experiencia personal que ya no está disponible” (Boym 2001). El nostálgico está exiliado en el tiempo, desterrado de un pasado que reconstruye imaginativamente como patria perdida.

7.2. Manifestaciones del destierro temporal en la obra

En “Cuentos para un destierro digno”, el destierro temporal se manifiesta en múltiples formas:

Destierro generacional: Los personajes ancianos están desterrados de su propia juventud, de un tiempo vital que ya no pueden habitar. Elena, la violinista, recuerda su juventud como músico:

“Su virtuosismo estaba fuera de toda duda. Magnífico fue el recital de poesía y música, celebrado junto a la sinagoga cincuenta años atrás”.

Cincuenta años separan a Elena de su plenitud como artista. Este tiempo transcurrido funciona como distancia infranqueable, análoga a la distancia geográfica del exilio.

Destierro histórico: Los personajes que vivieron la República y la Guerra Civil están desterrados de un tiempo histórico perdido. En “Plaza de Santa María”, el protagonista rememora los tiempos republicanos como paraíso perdido, configurando una nostalgia de un orden social, cultural y político que fue destruido:

“Las veladas en el teatro, los conciertos de música en las plazas principales, los recitales de poesía, las tertulias en los cafés más importantes. Todo esto lo descubrió al cobijo de sus padres”.

Este pasado se configura como utopía retrospectiva: un tiempo donde la cultura era accesible, donde la vida pública era rica, donde las conquistas sociales beneficiaban a las mayorías. La dictadura destruyó este mundo, generando un destierro temporal irreversible.

Destierro del futuro: Algunos personajes están también desterrados del futuro: no pueden proyectarse hacia adelante, no pueden imaginar un futuro habitable. Viven en un presente suspendido, sin horizonte. En “Plaza de Santa María”, el protagonista sabe que su último paseo será definitivo:

“Sabe o intuye que va a ser su último paseo por las calles donde ha vivido toda su vida. A pesar de ello, está feliz”.

No hay futuro más allá de este último paseo. El personaje está desterrado del futuro, pero este destierro se asume con serenidad, incluso con felicidad, configurando un destierro digno.

7.3. El tiempo circular como estructura narrativa del destierro temporal

Los relatos emplean estructuras temporales circulares que reflejan narrativamente la experiencia del destierro temporal. El tiempo no avanza linealmente sino que regresa recursivamente al pasado, configurando círculos, espirales, repeticiones.

En “El tranvía”, Elena repite cada día el mismo trayecto:

“Todas las mañanas cogía el tranvía y no se bajaba hasta última hora (con la excepción de dejar su viaje diario para ir a comer)”.

Esta repetición diaria configura un tiempo circular donde nada cambia. El presente es mera repetición, no progresión. Elena está atrapada en un bucle temporal que solo se romperá con su muerte.

La circularidad temporal se indica también en la descripción de la obra en la contraportada: “el tiempo se trata como elemento circular”. Esta circularidad no es mero recurso formal sino expresión de una experiencia existencial: la imposibilidad de avanzar temporalmente, de superar el pasado, de habitar plenamente el presente.

7.4. Nostalgia reflexiva versus nostalgia restauradora

Los relatos de Martín Lorenzo cultivan una nostalgia reflexiva en el sentido de Boym: no pretenden restaurar el pasado sino habitar poéticamente su memoria. Los personajes son conscientes de que el retorno es imposible, pero mantienen viva la memoria del pasado como forma de resistencia cultural.

En “Plaza de Santa María”, el protagonista no pretende restaurar la República (nostalgia restauradora) sino preservar su memoria mediante la poesía:

“Se acuerda, durante su paseo, de su maestro, del gran señor y su sentencia: ‘La poesía es la cura de los corazones contagiados’. La frase se le quedó grabada en la hondura de su corazón. Eran los tiempos de la Segunda República”.

La poesía funciona como archivo afectivo de la memoria republicana. No restaura el pasado pero lo preserva, impidiendo su desaparición completa. Esta nostalgia reflexiva es una forma de destierro digno: asumir la irreversibilidad de la pérdida pero cultivar la memoria con dignidad.

7.5. La muerte como resolución del destierro temporal

Significativamente, en varios relatos la muerte se presenta como única resolución posible del destierro temporal. Solo muriendo los personajes pueden reunirse con sus seres amados del pasado, pueden habitar el tiempo deseado.

En “El tranvía”, Elena solo se reencuentra con Gloria mediante la muerte. En “Plaza de Santa María”, el protagonista solo se reúne con su esposa mediante la muerte. Esta estructura narrativa recurrente sugiere que el destierro temporal es irreversible en vida: no hay retorno posible al pasado, no hay forma de recuperar el tiempo perdido. Solo la muerte, configurada mediante el realismo mágico como tránsito a otra dimensión donde el tiempo funciona de otro modo, permite superar el destierro temporal.

Esta resolución puede interpretarse de múltiples modos. Desde una perspectiva religiosa, expresa la esperanza de trascendencia, de reencuentro en el más allá. Desde una perspectiva secular, expresa la irreversibilidad radical de la pérdida: solo cesando de existir en el tiempo se supera el destierro temporal. En cualquier caso, la estructura narrativa indica que el destierro temporal es la condición humana fundamental, solo suspendida mediante la muerte.

 

 

 

  1. EL DESTIERRO AFECTIVO: AMOR, MUERTE Y SEPARACIÓN

8.1. Concepto de destierro afectivo

El destierro afectivo designa la separación radical del ser amado, generando una experiencia análoga al exilio geográfico. El sujeto pierde su “patria afectiva”, el espacio relacional donde constituía su identidad como sujeto amado y amante. Esta pérdida genera desarraigo, desolación, imposibilidad de habitar plenamente el mundo.

La filosofía y la literatura han explorado extensamente esta analogía. Platón, en “El Banquete”, describe el amor como búsqueda de la mitad perdida: los amantes eran originalmente un ser único que fue dividido, y el amor es el deseo de reunificación. La separación del amado es entonces una forma de destierro: separación del origen, pérdida de la completitud, búsqueda imposible del retorno.

8.2. La muerte del amado como destierro radical

En “Cuentos para un destierro digno”, el destierro afectivo se asocia fundamentalmente a la muerte del ser amado. La muerte genera una separación radical, irreversible, que transforma radicalmente la experiencia del mundo para el superviviente.

Elena, tras la muerte de Gloria, experimenta un destierro afectivo total. La descripción de su duelo lo indica:

“El amor, el deseo de volver a los tiempos pasados en los que has sido feliz. Esto la mantenía con vida. Pero lo más importante de todo era su convicción de que volvería a verla en el más allá o donde un dios dispusiera. Había sido su amor, su otro yo. Todo lo vivido no puede acabar con la muerte. Debe de haber algo más. Estaba segura, totalmente convencida”.

Gloria era “su otro yo”: la identidad de Elena se constituía relacionalmente, en el vínculo con Gloria. La muerte de Gloria genera entonces una pérdida de identidad: Elena ya no es completamente ella misma sin Gloria. Está desterrada de su propia identidad relacional.

La expresión “su otro yo” resulta fundamental: indica que el amor no es mera relación entre dos sujetos autónomos sino constitución mutua de identidades. El yo se constituye en el vínculo con el otro. La pérdida del otro es entonces pérdida del yo, destierro de sí mismo.

8.3. Amor lésbico y doble destierro

El amor entre Elena y Gloria, dos mujeres, añade una dimensión adicional al destierro afectivo. Las mujeres que aman a mujeres han experimentado históricamente formas de destierro social: invisibilización, condena moral, exclusión de la representación cultural legítima.

El relato trata este amor con naturalidad y respeto, sin espectacularización ni dramatización de la orientación sexual. Elena y Gloria simplemente se aman, se encuentran, viven juntas, y la muerte las separa. Sin embargo, la discreción misma del relato (no se tematiza explícitamente la homosexualidad) puede interpretarse de modos diversos.

Por un lado, esta discreción evita la reducción de las personajes a su orientación sexual, tratándolas como sujetos complejos cuya identidad no se agota en su sexualidad. Por otro lado, la falta de tematización explícita puede reflejar la persistencia de un tabú social que impide nombrar directamente el amor lésbico.

En cualquier caso, el relato visibiliza discretamente una forma de amor históricamente desterrada de la representación cultural, contribuyendo a su normalización. El amor entre Elena y Gloria se presenta como igualmente legítimo, profundo y trascendente que cualquier amor heterosexual.

8.4. La música y la poesía como mediaciones del vínculo afectivo

En “El tranvía”, el vínculo entre Elena y Gloria se constituye mediante mediaciones artísticas: la música y la poesía. El relato narra su encuentro durante un concierto:

“El concierto terminó y la joven se dirigió a la violinista. Su intención era felicitarla. Las dos mujeres comenzaron a hablar. La plaza donde se celebró el evento parecía un jardín babilónico, por las plantas se deslizaba el frescor de una noche de primavera. Las copas de vino sostenidas en sus labios eran un reclamo valioso para los rayos de una luna que con calma animaba y vigilaba la charla de todos aquellos que se concentraban en la plaza. La música guio con maestría la conversación entre ambas, mientras que el vino hábilmente mezclaba sus corazones”.

El encuentro se configura como epifanía estética: la música, el jardín, la luna, el vino crean una atmósfera de belleza donde el amor emerge naturalmente. El amor no se opone al arte sino que se constituye mediante él.

Tras la muerte de Gloria, Elena mantiene la comunicación con ella mediante la música:

“Necesitaba acariciar de nuevo su violín, tocar alguna melodía. Sentía que a través de la música se comunicaba con ella”.

La música trasciende el destierro afectivo de la muerte: permite la comunicación más allá de la separación. Esta trascendencia se presenta mediante el realismo mágico: los libros que aparecen misteriosamente en el asiento del tranvía son mensajes de Gloria, especialmente un poemario que ella misma escribió, “Nana a una joven”, dedicado a Elena.

El poema citado en el relato expresa la circularidad temporal del amor que trasciende la muerte:

“Ya solo nos queda la luz de este poema para volver. Han pasado tantos días y tantas noches… El árbol brotó de una tierra roja y profunda, raíz de una vida que será larga y próspera. El otoño, distraído en mis hojas amarillas, ha intercedido por los dos, volvió a colocarnos en el mismo punto de partida, ante la misma encrucijada, donde nos dimos el último beso, aquel adiós tan prematuro. Volvimos a encontrarnos, a vertebrar un amor que pensábamos que era invertebrado”.

El poema establece una temporalidad circular: “volvió a colocarnos en el mismo punto de partida”. El amor trasciende el tiempo lineal, generando un tiempo circular donde el encuentro es siempre posible, donde la separación no es definitiva. Esta temporalidad circular permite habitar el destierro afectivo: mediante la poesía, los amantes separados se reencuentran simbólicamente.

8.5. El viudo de “Plaza de Santa María”

El protagonista de “Plaza de Santa María” es también un viudo que experimenta destierro afectivo tras la muerte de su esposa. El texto indica su relación con la memoria de ella:

“Su pensamiento iba dirigido en todo momento a ella, pues, hasta hace muy poco tiempo, habían hecho el recorrido juntos”.

El paseo que el protagonista realiza solo era antes compartido con su esposa. El espacio está habitado por la memoria de ella: cada lugar del recorrido conserva la huella de su presencia ausente. El protagonista habita un espacio fantasmal, poblado de ausencias.

El encuentro amoroso entre el protagonista y su futura esposa se narra retrospectivamente, configurándose como origen mítico de felicidad:

“Llevaba un tiempo queriendo hablarle, pero no se atrevía. En la hondura de su corazón sabía que podía ser el amor de su vida. Aquel que tanto tiempo había buscado en los poemas de Salinas”.

La referencia a Pedro Salinas, poeta del amor por excelencia de la generación del 27, inscribe este amor en una tradición lírica. El amor se vive poéticamente, mediado por la literatura.

El reencuentro final con la esposa muerta se configura nuevamente mediante la música:

“La luz de la vida es la flor que nos adorna. Ella aparece y se sienta en el asiento de al lado. El amor, eternidad. Nos espera”.

La frase “El amor, eternidad” condensa la tesis fundamental del relato: el amor trasciende la muerte, permanece como eternidad. Esta eternidad no se concibe como prolongación infinita del tiempo sino como suspensión del tiempo, como acceso a una dimensión atemporal donde el destierro afectivo se supera definitivamente.

8.6. Dignidad del destierro afectivo

El destierro afectivo se dignifica mediante el arte, la memoria y la fidelidad. Los personajes viudos de Martín Lorenzo no olvidan, no buscan sustitutos, no traicionan la memoria del amado muerto. Mantienen viva esa memoria mediante prácticas rituales (el paseo diario, tocar el violín, leer poesía) que preservan la presencia simbólica del ausente.

Esta fidelidad memorial es una forma de destierro digno: asumir la pérdida sin resignarse a ella, habitar el dolor sin dejarse destruir por él, transformar el duelo en creación (música, poesía, narración).

La dignidad del destierro afectivo se manifiesta también en la esperanza de trascendencia. Elena y el protagonista de “Plaza de Santa María” mantienen la convicción de que el reencuentro es posible. Esta convicción no es ingenua ni evasiva: es una forma de resistencia contra la muerte, una afirmación de que el amor es más fuerte que la muerte.

  1. EL DESTIERRO DIGNO: DIGNIFICACIÓN DEL DESPLAZAMIENTO

9.1. Concepto de destierro digno

El concepto de “destierro digno” que articula el título de la obra propone una paradoja fundamental: ¿cómo puede ser digno un destierro, una experiencia de pérdida, dolor y desplazamiento? La respuesta que los relatos ofrecen es compleja: el destierro no deja de ser doloroso, pero puede habitarse con dignidad mediante el arte, la memoria, el amor y el compromiso ético.

La dignidad no elimina el dolor sino que lo transforma. El destierro digno no es un destierro que se acepta pasivamente o se idealiza románticamente. Es un destierro que se asume activamente, que se elabora creativamente, que se transforma en materia de reflexión ética y creación estética.

9.2. El arte como forma de destierro digno

La música y la poesía funcionan en los relatos como prácticas que dignifican el destierro. Elena transforma su destierro afectivo en música:

“La música era el aire que necesitaba para respirar. La poesía, su pan”.

Esta metáfora establece que el arte no es lujo o decoración sino necesidad vital. Elena necesita la música para respirar, para vivir. El arte le permite habitar el destierro afectivo sin morir, transformando el dolor en belleza.

El protagonista de “Plaza de Santa María” recurre a la poesía como salvoconducto:

“Camina, con un libro de poemas, que espera ser descubierto en la mochila que lleva en sus espaldas, la gorra en la cabeza oculta sus pensamientos”.

El libro de poemas es compañía permanente, recurso contra la soledad del destierro. La poesía permite elaborar el dolor, darle forma, convertirlo en lenguaje compartible.

El prólogo de Antonio Garrido subraya esta dimensión del arte como dignificación:

“La literatura, pensaba, solo podía descubrirla en el esqueleto de este transporte que los ciudadanos durante mucho tiempo despreciaron dirigidos por la incompetencia de unos gobernantes que pretendían ser caballeros al estilo de los que regían el destino de la urbe en el siglo XIV”.

La literatura se encuentra en lugares inesperados, incluso despreciados (el tranvía). El arte dignifica lo despreciado, lo marginal, lo desterrado, transformándolo en materia de belleza y significación.

9.3. La memoria como forma de destierro digno

Los personajes de Martín Lorenzo cultivan obsesivamente la memoria. Esta memoria no es nostálgica en sentido regresivo sino resistente: preserva lo que amenaza desaparecer, mantiene vivo lo que el presente quiere olvidar.

En “Plaza de Santa María”, el protagonista cultiva la memoria de la República, del bombardeo, de sus padres muertos:

“A su memoria vienen los tiempos de la República, cuando él era un niño que ya empezaba a despertar a la vida. Rememora con nostalgia las noches de verano o de invierno, en las que, acompañado de sus padres, paseaba por las calles de su ciudad”.

Esta memoria cumple función de resistencia cultural: impide que el pasado republicano desaparezca completamente, que la violencia franquista lo borre de la historia. Cultivar la memoria es una forma de destierro digno: negarse al olvido impuesto, preservar la identidad histórica, honrar a los muertos.

El relato culmina con el protagonista llevando “el programa de un concierto” en su último paseo: el programa del concierto donde conoció a su esposa décadas atrás. Este objeto funciona como reliquia memorial, como condensación material de la memoria afectiva. Conservar este objeto es una forma de fidelidad, de dignidad memorial.

9.4. El compromiso con los vulnerables como forma de destierro digno

El prólogo de Antonio Garrido identifica como rasgo fundamental de la obra la “cercanía con los vulnerables”. Esta cercanía se manifiesta especialmente en la frase citada del relato “Una balada del día de Reyes”: “Pronto acabarán las fechas en las que la humanidad se divierte regalando caridad”.

Esta frase condensa una crítica social aguda: la caridad se practica como diversión, como práctica estacional (navidades, reyes) que no compromete estructuralmente. La solidaridad verdadera requeriría justicia social, no caridad paternalista.

El compromiso con los vulnerables es una forma de destierro digno porque implica situarse del lado de los desterrados sociales: los pobres, los marginados, los excluidos. En una sociedad que margina, comprometerse con los marginados es asumir voluntariamente una forma de destierro, de exclusión del consenso dominante.

Antonio Garrido identifica este compromiso como rasgo definitorio del autor:

“Martín Lorenzo es un magnífico ser humano, reúne todas las condiciones, pero no lo busquen entre los cobardes, los que no dan la cara, los que tiran la piedra y esconden la mano, o en este Jaén a veces tan cainita que no valora a los suyos. Es persona de principios y los defiende desde la lealtad a los valores inmutables. Compromiso cívico, ahí es donde quería llegar para definir al amigo escritor y poeta”.

El compromiso cívico es la dimensión política del destierro digno: negarse a aceptar las injusticias sociales, defender principios aunque esto genere exclusión, mantener la dignidad ética ante las presiones del conformismo.

9.5. La trascendencia como horizonte del destierro digno

Los relatos mantienen abierto un horizonte de trascendencia que dignifica el destierro al otorgarle un sentido último. El destierro en vida se configura como tránsito hacia un reencuentro definitivo en la muerte.

Esta trascendencia se expresa mediante el realismo mágico: los tranvías celestiales, los encuentros póstumos, las comunicaciones entre vivos y muertos. Estas representaciones pueden interpretarse literal o metafóricamente, pero en cualquier caso expresan una convicción fundamental: el amor trasciende la muerte, el destierro no es la última palabra.

En “El tranvía”, Elena mantiene la convicción de la trascendencia:

“Había sido su amor, su otro yo. Todo lo vivido no puede acabar con la muerte. Debe de haber algo más. Estaba segura, totalmente convencida”.

Esta convicción no es fe religiosa dogmática sino intuición existencial: la profundidad del amor vivido exige un sentido que trascienda la aniquilación de la muerte. El destierro afectivo solo es soportable si existe la esperanza de superación definitiva.

9.6. Jaén como comunidad de destierro digno

La obra configura Jaén como una comunidad de desterrados que habitan dignamente su condición. Los artistas jiennenses (Elena la violinista, Gloria la poetisa, los músicos, pintores, escritores e historiadores que pueblan el tranvía celestial) forman una comunidad de resistencia cultural.

El tranvía celestial funciona como utopía de la comunidad artística:

“Esta vez los pasajeros presentaban unas características y atuendos diferentes: parecían ciudadanos de otras épocas; lo común (lo advirtió enseguida) entre ellos era el hecho de militar en el glorioso bando de las artes: los asientos estaban ocupados por escritores, poetas, músicos, pintores”.

Esta comunidad trasciende el tiempo (ciudadanos de otras épocas) y se constituye mediante el arte (militancia en el bando de las artes). Es una comunidad de desterrados (todos han muerto, han abandonado la ciudad terrenal) que se reencuentran en una dimensión donde el arte perdura eternamente.

Los nombres de los artistas jiennenses que pueblan el tranvía se enumeran:

“los poetas Bernardo López y Josefa Sevillano, el músico más universal de todos, el maestro Cebrián; el gran pintor José Nogué, el historiador y escritor Manuel López Pérez y muchos más artistas encumbraban la mirada al paso de Elena, la violinista”.

Estos nombres reales de artistas jiennenses históricos configuran una genealogía cultural. Elena se incorpora a esta genealogía, a esta comunidad de artistas que han cultivado la cultura en Jaén a pesar de las dificultades, que han resistido culturalmente el destierro provincial.

Esta representación configura Jaén no como ciudad periférica y marginal sino como comunidad cultural digna, con una tradición artística rica que merece ser preservada y celebrada. El destierro provincial se dignifica al inscribirse en esta genealogía de resistencia cultural.

  1. CONCLUSIONES

10.1. Síntesis de hallazgos

Esta investigación ha analizado la evolución del concepto de destierro en la narrativa española contemporánea, desde las representaciones del exilio político republicano hasta las concepciones más amplias de desplazamiento existencial, afectivo y temporal en la narrativa del siglo XXI, centrándose especialmente en la obra “Cuentos para un destierro digno” de Martín Lorenzo Paredes Aparicio.

Los principales hallazgos son:

  1. Transformación semántica del destierro: El concepto de destierro ha experimentado una profunda transformación en la narrativa española contemporánea. Mientras el exilio republicano se caracterizaba por el desplazamiento geográfico forzoso por razones políticas, la narrativa del siglo XXI explora formas de destierro que trascienden lo político-geográfico para abarcar dimensiones existenciales, temporales y afectivas. El destierro se desterritorializa, se temporaliza y se subjetiviza.
  2. Multiplicidad de modalidades del destierro: La obra de Martín Lorenzo articula múltiples modalidades de destierro que coexisten y se superponen: destierro temporal (Elena y el protagonista de “Plaza de Santa María” viven anclados en un pasado irrecuperable), destierro afectivo (la muerte del ser amado genera una separación radical análoga al exilio geográfico), destierro moral (el protagonista de “El Águila” está exiliado de su propia conciencia tras la traición), destierro social (exclusión cultural en “El Cazador Ibérico”).
  3. Persistencia de la memoria del exilio republicano: Aunque la narrativa contemporánea explora nuevas formas de destierro, la memoria del exilio republicano persiste como referente fundamental. En “Plaza de Santa María”, el bombardeo de Jaén y la destrucción de la España republicana configuran un trauma histórico que se transmite generacionalmente, generando formas de destierro temporal que afectan a personajes que no experimentaron directamente el exilio geográfico.
  4. Cronotopos específicos del destierro: Cada modalidad de destierro genera configuraciones espacio-temporales específicas. El exilio político clásico se caracteriza por la dualidad espacial (patria perdida / lugar de exilio) y la complejidad temporal (pasado idealizado / presente provisional / futuro del retorno esperado). El destierro temporal se caracteriza por la circularidad (el tiempo no avanza sino que regresa recursivamente al pasado). El destierro afectivo genera espacios fantasmales poblados de ausencias.
  5. El realismo mágico como estrategia narrativa: Martín Lorenzo emplea el realismo mágico adaptado al contexto andaluz como estrategia para representar la trascendencia del destierro. Los tranvías celestiales, los libros que aparecen misteriosamente, los encuentros póstumos naturalizan lo fantástico, permitiendo represent ar literariamente la convicción de que el amor trasciende la muerte, de que el destierro no es la última palabra.
  6. El concepto de destierro digno: La propuesta fundamental de la obra es que el destierro, aunque doloroso, puede habitarse con dignidad mediante el arte, la memoria, el amor y el compromiso ético. El destierro digno no niega el dolor sino que lo transforma creativamente. Los personajes desterrados de Martín Lorenzo mantienen su dignidad mediante prácticas artísticas (música, poesía), cultivo de la memoria, fidelidad afectiva y compromiso con los vulnerables.
  7. Jaén como espacio del destierro: La obra configura Jaén como espacio paradójico: simultáneamente hogar y destierro. Los personajes están profundamente arraigados en Jaén (conocen sus calles, su patrimonio, su historia), pero experimentan la ciudad como espacio de destierro (ciudad que no valoró el tranvía, ciudad provinciana, ciudad desterrada de su propio futuro). Esta paradoja permite explorar formas de destierro que no requieren desplazamiento geográfico.
  8. El arte como archivo de memoria del destierro: La literatura, la música y la poesía funcionan como archivos de memoria cultural del destierro. Los relatos de Martín Lorenzo preservan la memoria del bombardeo de Jaén, de la España republicana, de los artistas jiennenses, configurando un archivo afectivo de experiencias que de otro modo se perderían.

10.2. Verificación de hipótesis

La hipótesis central de esta investigación planteaba que el concepto de destierro ha experimentado una transformación semántica y literaria en la narrativa española contemporánea, evolucionando desde representaciones vinculadas al exilio político forzoso hacia concepciones más amplias que abarcan dimensiones existenciales, temporales y afectivas. El análisis realizado confirma plenamente esta hipótesis.

Las sub-hipótesis específicas se verifican del siguiente modo:

  1. Desterritorialización del destierro: Confirmada. Los relatos de Martín Lorenzo demuestran que el destierro ya no es necesariamente geográfico. Elena experimenta destierro afectivo sin moverse de Jaén. El protagonista de “Plaza de Santa María” experimenta destierro temporal permaneciendo toda su vida en la misma ciudad. El destierro se ha desterritorializado.
  2. Subjetivización del destierro: Confirmada. El destierro se ha interiorizado, convirtiéndose en experiencia subjetiva, psíquica, no necesariamente vinculada a desplazamientos objetivos. El protagonista de “El Águila” está desterrado de su propia conciencia. Esta subjetivización del destierro permite explorarlo como categoría existencial, como condición ontológica del sujeto contemporáneo.
  3. Temporalización del destierro: Confirmada. La nostalgia del pasado irrecuperable funciona narrativamente de modo análogo al desplazamiento geográfico. Elena está desterrada de su juventud como artista. El protagonista de “Plaza de Santa María” está desterrado de la España republicana. El destierro temporal comparte con el exilio geográfico la estructura fundamental: separación de un origen, imposibilidad de retorno, experiencia de pérdida.
  4. Dignificación del destierro: Confirmada. La narrativa contemporánea propone formas de habitar el destierro con dignidad. El arte (música, poesía), la memoria, el amor y el compromiso ético transforman el destierro de experiencia pasiva de victimización en experiencia activa de resistencia cultural y elaboración creativa.

10.3. Aportaciones de la investigación

Esta investigación realiza varias aportaciones significativas a los estudios sobre narrativa española contemporánea:

  1. Aportación conceptual: Propone una tipología de modalidades del destierro (político-geográfico, temporal, afectivo, existencial, moral, social) que permite analizar con mayor precisión las representaciones literarias del desplazamiento. Esta tipología supera las concepciones estrechas que identifican destierro exclusivamente con exilio político.
  2. Aportación historiográfica: Documenta la evolución del concepto de destierro en la narrativa española desde el exilio republicano hasta la narrativa del siglo XXI, estableciendo continuidades y rupturas. Demuestra que la memoria del exilio político persiste en la narrativa contemporánea, pero transformada, integrada en exploraciones más amplias del desplazamiento existencial.
  3. Aportación crítica: Analiza en profundidad la obra “Cuentos para un destierro digno” de Martín Lorenzo Paredes Aparicio, autor provincial contemporáneo no suficientemente estudiado por la crítica académica. Este análisis contribuye a la descentralización de los estudios literarios españoles, demostrando que la producción literaria significativa no se limita a los circuitos editoriales de Madrid y Barcelona.
  4. Aportación metodológica: Aplica de modo integrado metodologías de análisis literario (narratología, análisis del cronotopo), estudios de memoria cultural y análisis comparativo, demostrando la productividad de enfoques interdisciplinares en el estudio de la literatura contemporánea.
  5. Aportación teórica: Desarrolla el concepto de “destierro digno” como categoría ética y estética que permite pensar la relación entre dolor, creación artística y resistencia cultural. Este concepto tiene relevancia no solo literaria sino también política y ética en un contexto contemporáneo marcado por múltiples formas de desplazamiento forzoso.

 

10.4. Limitaciones de la investigación

Esta investigación presenta varias limitaciones que deben señalarse:

  1. Limitación del corpus: El análisis se centra fundamentalmente en cuatro relatos de “Cuentos para un destierro digno”. Una investigación más exhaustiva debería incluir el análisis de todos los relatos de la colección y de la obra completa de Martín Lorenzo (poesía y narrativa previa) para establecer con mayor precisión las características de su tratamiento del destierro.
  2. Limitación comparativa: Aunque se contextualizan las representaciones del destierro en Martín Lorenzo mediante referencias al exilio republicano (Aub, Ayala) y a la narrativa contemporánea (Marías), un estudio comparativo más exhaustivo con otros autores contemporáneos que exploran el destierro (Javier Cercas, Almudena Grandes, Isaac Rosa, etc.) enriquecería las conclusiones.
  3. Limitación metodológica: El análisis se centra en aspectos textuales (temas, estrategias narrativas, cronotopos) pero no incluye estudios de recepción empírica (cómo leen los lectores reales estos relatos, qué experiencias de destierro reconocen en ellos). Investigaciones futuras podrían incorporar metodologías de estética de la recepción empírica.
  4. Limitación contextual: El análisis no profundiza suficientemente en el contexto sociológico del campo literario provincial español, en las condiciones de producción, circulación y recepción de la literatura en ciudades medias. Un análisis sociológico más extenso del ecosistema literario jiennense enriquecería la comprensión de la obra.

10.5. Líneas de investigación futura

Esta investigación abre múltiples líneas de investigación futura:

  1. Estudio exhaustivo de la obra completa de Martín Lorenzo: Analizar la totalidad de su producción poética y narrativa para identificar la evolución de su tratamiento del destierro, establecer constantes temáticas y formales, situar “Cuentos para un destierro digno” en su trayectoria completa.
  2. Estudios comparativos con otros autores provinciales: Comparar el tratamiento del destierro en Martín Lorenzo con otros autores de ciudades medias españolas para determinar si existe una especificidad del destierro provincial: formas de desplazamiento características de sujetos arraigados en territorios periféricos.
  3. Estudios de campo literario provincial: Investigación sociológica del ecosistema literario de Jaén y otras ciudades medias: editoriales independientes, medios culturales, asociaciones literarias, público lector. Análisis de cómo funcionan los campos literarios provinciales y qué formas de legitimación cultural generan.
  4. Estudios de recepción: Investigar empíricamente cómo leen los lectores contemporáneos las representaciones del destierro. ¿Qué experiencias de desplazamiento reconocen como propias? ¿El destierro temporal, afectivo y existencial resuena en sus experiencias vitales?
  5. Estudios de género: Profundizar en la representación de personajes femeninos y del amor lésbico en la obra de Martín Lorenzo, analizando cómo se relaciona la construcción de género con las experiencias de destierro.
  6. Estudios de realismo mágico andaluz: Investigar si existe efectivamente un “realismo mágico andaluz” contemporáneo con características específicas diferenciadas del modelo latinoamericano. Analizar obras de Olga Merino, Beatriz Rodríguez, Martín Lorenzo y otros autores que adaptan el realismo mágico a contextos andaluces.
  7. Estudios de memoria histórica: Analizar cómo la narrativa contemporánea representa la memoria del bombardeo de Jaén y otros episodios de la Guerra Civil que no forman parte de la memoria hegemónica (centrada en Madrid, Barcelona, Guernica). Investigar cómo la literatura preserva memorias locales amenazadas de olvido.
  8. Estudios filosóficos: Profundizar en las implicaciones filosóficas del destierro como categoría existencial. Establecer diálogos entre las representaciones literarias del destierro y tradiciones filosóficas (existencialismo, fenomenología, filosofía de la muerte, filosofía del amor).

10.6. Relevancia contemporánea

Esta investigación sobre el destierro en la narrativa española contemporánea posee relevancia que trasciende lo estrictamente literario.

En el contexto actual (2026), caracterizado por múltiples crisis (crisis climática, crisis de refugiados, crisis económica, crisis de sentido), el destierro emerge como experiencia masiva que afecta a millones de personas: refugiados que huyen de guerras y persecuciones, migrantes económicos que abandonan sus países de origen, jóvenes que emigran por falta de oportunidades, poblaciones desplazadas por catástrofes climáticas.

Simultáneamente, el destierro existencial se intensifica: crisis de pertenencia, imposibilidad de construir arraigos estables, soledad afectiva en medio de la hiperconectividad digital, alienación laboral en economías precarias, destierro generacional de jóvenes que no logran acceder a las trayectorias vitales de sus padres.

En este contexto, la literatura que explora el destierro en sus múltiples modalidades cumple funciones relevantes:

  1. Función de reconocimiento: Los lectores contemporáneos pueden reconocer en las representaciones literarias del destierro sus propias experiencias de desplazamiento, alienación, pérdida. Esta función de reconocimiento es terapéutica: permite nombrar experiencias confusas, darles forma, compartirlas simbólicamente.
  2. Función de archivo: La literatura preserva memorias de destierros históricos (exilio republicano, bombardeo de Jaén) y contemporáneos (migraciones económicas, desplazamientos existenciales) que de otro modo se perderían. Funciona como archivo afectivo de experiencias que la historiografía oficial frecuentemente margina.
  3. Función ética: La literatura del destierro puede generar empatía hacia los desplazados, cuestionando actitudes xenófobas, racistas o indiferentes. Al representar la experiencia del destierro desde dentro, desde la perspectiva del desterrado, la literatura permite comprender la profundidad del sufrimiento que implica el desplazamiento.
  4. Función de resistencia: La propuesta de un “destierro digno” tiene relevancia política. Frente a discursos que victimizan o criminalizan a los desplazados, la literatura propone formas de habitar el destierro con dignidad, transformándolo en espacio de resistencia cultural, creación artística, elaboración ética.
  5. Función utópica: Las representaciones de comunidades de desterrados que se encuentran, se solidarizan, crean juntos (el tranvía celestial de artistas en Martín Lorenzo) configuran utopías de comunidades alternativas basadas en el arte, la memoria y la solidaridad. Estas utopías pueden inspirar prácticas sociales reales de construcción de comunidad en contextos de destierro.

 

10.7. Reflexión final: el destierro como condición humana

Esta investigación comenzó analizando el destierro como experiencia histórica específica (el exilio republicano español) y ha concluido identificando el destierro como categoría existencial que permite explorar la condición humana contemporánea.

Esta evolución no implica que el destierro político haya desaparecido o perdido relevancia. Al contrario: en el mundo actual el exilio forzoso afecta a millones de personas. Sin embargo, la narrativa contemporánea amplía el concepto de destierro para abarcar experiencias de desplazamiento que afectan potencialmente a todos los seres humanos: el destierro temporal (separación del pasado, imposibilidad de habitar plenamente el presente), el destierro afectivo (pérdida de seres amados), el destierro existencial (alienación, falta de pertenencia).

Esta ampliación puede interpretarse de dos modos. Desde una perspectiva crítica, podría señalarse que la ampliación del concepto de destierro diluye su especificidad política, equiparando experiencias no equivalentes (el exilio político forzoso con la nostalgia del pasado). Desde otra perspectiva, la ampliación permite reconocer que el destierro, en su estructura fundamental (separación de un origen, imposibilidad de retorno, experiencia de pérdida), constituye una dimensión de la condición humana que se manifiesta en modalidades diversas pero estructuralmente análogas.

La literatura de Martín Lorenzo Paredes Aparicio sostiene ambas perspectivas simultáneamente. Por un lado, preserva la memoria del destierro político (bombardeo de Jaén, destrucción de la España republicana), impidiendo que se olvide su especificidad histórica. Por otro lado, explora formas de destierro existencial, temporal y afectivo que afectan a personajes que no experimentaron exilio político, demostrando que el destierro trasciende lo político sin negarlo.

La propuesta de un “destierro digno” emerge como respuesta ética a esta condición. Si el destierro, en alguna de sus modalidades, constituye experiencia humana ineludible, la cuestión fundamental es cómo habitarlo. Los personajes de Martín Lorenzo proponen una respuesta: mediante el arte que transforma el dolor en belleza, mediante la memoria que preserva lo perdido, mediante el amor que trasciende la muerte, mediante el compromiso ético que dignifica la existencia.

Esta respuesta no es ingenua ni evasiva. Los relatos no ocultan el dolor del destierro, la tristeza de la pérdida, la melancolía de lo irrecuperable. Sin embargo, afirman que el destierro no aniquila necesariamente la dignidad humana. Es posible habitar el destierro dignamente, transformándolo en espacio de resistencia y creación.

En el contexto contemporáneo de desplazamientos masivos, crisis múltiples y formas diversas de alienación, esta propuesta posee una relevancia que trasciende lo literario. La literatura no solo representa el destierro sino que propone formas de habitarlo, ofreciendo recursos simbólicos que los lectores pueden apropiarse para elaborar sus propias experiencias de desplazamiento.

Esta es, quizá, la aportación más significativa de la literatura del destierro: no solo documentar el dolor sino proponer formas de transformarlo, no solo lamentar la pérdida sino preservar la memoria, no solo constatar la separación sino afirmar la posibilidad del encuentro, aunque este sea simbólico, póstumo, literario.

 

 

  1. BIBLIOGRAFÍA

11.1. Fuentes primarias

Corpus principal:

Martín Lorenzo Paredes Aparicio (2026). Cuentos para un destierro digno. Madrid: Ediciones Amaniel.

Corpus contextual:

Aub, Max (1943). Campo cerrado. México: Tezontle.

Ayala, Francisco (1971). El jardín de las delicias. Barcelona: Seix Barral.

Marías, Javier (1992). Corazón tan blanco. Barcelona: Anagrama.

Otras obras de Martín Lorenzo Paredes Aparicio:

Martín Lorenzo Paredes Aparicio. Versos de Vida y Alma. Autoedición.

— (s.f.). La Voz de los Callados. Madrid: Editorial Poesía Eres Tú.

— (s.f.). Siete Cruces y un Nazareno. Madrid: Editorial Poesía Eres Tú.

— (s.f.). Nana a una Madre. Madrid: Editorial Rilke.

— (s.f.). Crónicas y Cuentos del Lagarto de Jaén. Madrid: Ediciones Amaniel.

— (s.f.). Mirando al este. Madrid: Editorial Seshat.

— (s.f.). Vivir en tu invierno. Madrid: Ediciones Rilke.

 

11.2. Marco teórico

Assmann, Aleida (2011). Cultural Memory and Western Civilization: Functions, Media, Archives. Cambridge: Cambridge University Press.

Bajtín, Mijaíl (1989). “Las formas del tiempo y del cronotopo en la novela”, en Teoría y estética de la novela. Madrid: Taurus, pp. 237-409.

Boym, Svetlana (2001). The Future of Nostalgia. Nueva York: Basic Books.

Nora, Pierre (dir.) (1984-1992). Les Lieux de mémoire. París: Gallimard, 7 vols.

Ricoeur, Paul (2000). La mémoire, l’histoire, l’oubli. París: Seuil. .

Said, Edward W. (2000). “Reflexiones sobre el exilio”, en Reflexiones sobre el exilio. Ensayos literarios y culturales. Barcelona: Debate, 2005, pp. 179-194.

11.3. Estudios sobre exilio y destierro

Abellán, José Luis (1976). El exilio español de 1939. Madrid: Taurus, 6 vols.

Caudet, Francisco (2005). El exilio republicano de 1939. Madrid: Cátedra.

Faber, Sebastiaan (2002). Exile and Cultural Hegemony: Spanish Intellectuals in Mexico, 1939-1975. Nashville: Vanderbilt University Press.

Naharro-Calderón, José María (ed.) (1991). El exilio de las Españas de 1939 en las Américas: ¿Adónde fue la canción? Barcelona: Anthropos.

Ugarte, Michael (1989). Shifting Ground: Spanish Civil War Exile Literature. Durham: Duke University Press.

11.4. Estudios sobre narrativa española contemporánea

Becerra Mayor, David (ed.) (2013). Convocando al fantasma. Novela crítica en la España actual. Madrid: Tierradenadie.

Grohmann, Alexis y Maarten Steenmeijer (eds.) (2006). El columnismo de escritores españoles (1975-2005). Madrid: Verbum.

Herzberger, David K. (1995). Narrating the Past: Fiction and Historiography in Postwar Spain. Durham: Duke University Press.

Martínez, Josebe (2001). Exiliadas. Escritoras, Guerra Civil y memoria. Barcelona: Montesinos.

Morán, Gregorio (2014). El precio de la transición. Barcelona: Akal.

Resina, Joan Ramon (ed.) (2000). Disremembering the Dictatorship: The Politics of Memory in the Spanish Transition to Democracy. Amsterdam: Rodopi.

11.5. Estudios sobre realismo mágico

Carpentier, Alejo (1949). “Prólogo”, en El reino de este mundo. México: EDIAPSA.

Chanady, Amaryll Beatrice (1985). Magical Realism and the Fantastic: Resolved versus Unresolved Antinomy. Nueva York: Garland.

Faris, Wendy B. (2004). Ordinary Enchantments: Magical Realism and the Remystification of Narrative. Nashville: Vanderbilt University Press.

Flores, Ángel (1955). “Magical Realism in Spanish American Fiction”, Hispania 38:2, pp. 187-192.

Menton, Seymour (1998). Historia verdadera del realismo mágico. México: Fondo de Cultura Económica.

Roh, Franz (1925). Nach-Expressionismus. Magischer Realismus. Probleme der neuesten europäischen Malerei. Leipzig: Klinkhardt & Biermann.

11.6. Estudios sobre Jaén y literatura andaluza

Cózar Valero, María del Carmen (2016). Literatura y sociedad en Jaén durante el siglo XX. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.

Ortega Sagrista, Rafael (1980). Estampas de Jaén. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.

Oya Rodríguez, Vicente (1975). Jaén en llamas. Crónica de la Guerra Civil. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses.

Quesada Quesada, Tomás (coord.) (2009). Historia del Reino de Jaén. Jaén: Universidad de Jaén / Instituto de Estudios Giennenses.

11.7. Metodología y teoría literaria

Genette, Gérard (1972). Figures III. París: Seuil. .

— (1982). Palimpsestes. La littérature au second degré. París: Seuil. .

— (1987). Seuils. París: Seuil. .

Jauss, Hans Robert (1978). Pour une esthétique de la réception. París: Gallimard. .

Kristeva, Julia (1969). Sèméiôtikè. Recherches pour une sémanalyse. París: Seuil.

 

11.8. Filosofía y teoría cultural

Bourdieu, Pierre (1992). Les règles de l’art. Genèse et structure du champ littéraire. París: Seuil. .

Butler, Judith (2004). Precarious Life: The Powers of Mourning and Violence. Londres: Verso. .

Han, Byung-Chul (2014). Die Errettung des Schönen. Frankfurt: Fischer. .

Illouz, Eva (2007). Cold Intimacies: The Making of Emotional Capitalism. Cambridge: Polity Press. .

Zambrano, María (1989). Los bienaventurados. Madrid: Siruela.

11.9. Recursos digitales

Enjaendonderesisto.es – Plataforma digital de opinión e información sobre Jaén.

Jaén Hoy – Periódico digital del grupo Joly.

Todos Tus Libros – Catálogo de libros en español. www.todostuslibros.com

ANEXO: TEXTOS CITADOS

Fragmentos de “El tranvía”

Apertura del relato:

“Todas las mañanas cogía el tranvía y no se bajaba hasta última hora (con la excepción de dejar su viaje diario para ir a comer). Al principio era muy extraño para todos los pasajeros encontrarse a esta mujer enjuta, de pupilas desgastadas por el tiempo, en el mismo sitio de su vagón, todos los días de la semana”.

Referencia intertextual a Galdós:

“Los viajes en este artefacto fueron llevados al universo de la literatura por la pluma del inmortal Galdós, el mejor escritor del XIX, el creador de la novela contemporánea”.

Elena y la música:

“Necesitaba acariciar de nuevo su violín, tocar alguna melodía. Sentía que a través de la música se comunicaba con ella. Eligió una pieza alegre, con una tendencia a lo místico, propio de la época romántica en la que fue compuesta por Bazzini: La Danza de los Duendes”.

Convicción de trascendencia:

“El amor, el deseo de volver a los tiempos pasados en los que has sido feliz. Esto la mantenía con vida. Pero lo más importante de todo era su convicción de que volvería a verla en el más allá o donde un dios dispusiera. Había sido su amor, su otro yo. Todo lo vivido no puede acabar con la muerte. Debe de haber algo más. Estaba segura, totalmente convencida”.

El tranvía celestial:

“El lagarto mecánico aceleró su marcha y abandonando las vías por la que circulaba voló con nostalgia. Dejaba atrás el suelo de esta ciudad que tan poco lo quiso. Se dirigía hacía su parada celestial. Al mismo tiempo, se produjo el acontecimiento: al llegar a su asiento, Elena vio cómo el contiguo al suyo estaba ocupado por otra persona. Ambas giraron la cabeza para encontrarse. Los ojos de la violinista se clavaron en los de la poeta (de nombre Gloria), por fin estaban juntas”.

Fragmentos de “Plaza de Santa María”

Memoria de la República:

“A su memoria vienen los tiempos de la República, cuando él era un niño que ya empezaba a despertar a la vida. Rememora con nostalgia las noches de verano o de invierno, en las que, acompañado de sus padres, paseaba por las calles de su ciudad. La alegría de las conquistas sociales, económicas y culturales por la inmensa mayoría de la población se manifestaban. Las veladas en el teatro, los conciertos de música en las plazas principales, los recitales de poesía, las tertulias en los cafés más importantes. Todo esto lo descubrió al cobijo de sus padres”.

El bombardeo de Jaén:

“La vida trascurría casi de forma pacífica, hasta que llegó lo que nadie esperaba: los aviones entraron por la zona sur de la ciudad. Era una tarde de primavera. Las calles, llenas de niños que jugaban ajenos a la barbarie. No hubo compasión. Los pilotos nacionales descargaron todo su arsenal de bombas sobre una indefensa población. Murieron más de ciento cincuenta personas. La ciudad andaluza tuvo su propio Gernika”.

La poesía como cura:

“Se acuerda, durante su paseo, de su maestro, del gran señor y su sentencia: ‘La poesía es la cura de los corazones contagiados'”.

Último paseo:

“Sabe o intuye que va a ser su último paseo por las calles donde ha vivido toda su vida. A pesar de ello, está feliz”.

Tags: No tags