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Ensayo académico: el tiempo circular en la narrativa breve – tradición mítica y experimentación temporal contemporánea en la obra de martín lorenzo paredes aparicio

Olivares Tomás, Ana María. «Ensayo académico: el tiempo circular en la narrativa breve – tradición mítica y experimentación temporal contemporánea en la obra de martín lorenzo paredes aparicio». CUENTOS PARA UN DESTIERRO DIGNO. 1.ª ed. Spain: Zenodo, 31 de enero de 2026. https://doi.org/10.5281/zenodo.18442941

 

EL TIEMPO CIRCULAR EN LA NARRATIVA BREVE: TRADICIÓN MÍTICA Y EXPERIMENTACIÓN TEMPORAL CONTEMPORÁNEA

Introducción

La concepción lineal del tiempo, heredada del realismo decimonónico y reforzada por la tradición novelística del siglo XIX, ha dominado la narrativa occidental durante décadas. Sin embargo, la narrativa breve española contemporánea ha recuperado y actualizado estructuras temporales circulares que conectan con tradiciones míticas ancestrales, transformándolas en vehículos para representar experiencias contemporáneas como la memoria, el trauma y los afectos recurrentes. El presente ensayo analiza el tratamiento del tiempo circular en la colección “Cuentos para un destierro digno” (2026) de Martín Lorenzo Paredes Aparicio, demostrando que la circularidad temporal trasciende la narrativa fantástica para convertirse en un recurso aplicable a la representación realista de experiencias humanas fundamentales.

Marco teórico

La circularidad temporal en el pensamiento mítico

Mircea Eliade, en “El mito del eterno retorno” (1949), sostiene que las sociedades tradicionales experimentaban el tiempo como una estructura cíclica en la cual los acontecimientos significativos se repetían periódicamente, actualizando prototipos arquetípicos. Esta concepción del tiempo como ciclo perpetuo contrasta radicalmente con la temporalidad lineal e irreversible de la modernidad. Eliade argumenta que el hombre arcaico se defendía del terror de la historia mediante la repetición ritual de gestos paradigmáticos, anulando así el tiempo profano y accediendo a un tiempo sagrado, reversible y recuperable.

Joseph Campbell, en “El héroe de las mil caras” (1949), identifica el monomito como estructura narrativa circular fundamental: el héroe parte, atraviesa pruebas, alcanza una revelación y retorna transformado al punto de origen. Esta estructura circular no implica mera repetición, sino transformación a través del retorno. El círculo se convierte así en espiral: se regresa al punto inicial, pero en un nivel distinto de conciencia o experiencia.

La narratología del tiempo

Gérard Genette, en “Discurso del relato” (1972), establece tres categorías fundamentales para el análisis temporal narrativo: orden (la relación entre la sucesión de acontecimientos en la historia y su disposición en el relato), duración (la relación entre la extensión temporal de los acontecimientos narrados y la extensión del texto que los narra) y frecuencia (las relaciones de repetición entre historia y relato). Estas herramientas permiten analizar cómo la narrativa contemporánea construye formalmente la circularidad mediante analepsis (retrospecciones), prolepsis (anticipaciones) y estructuras iterativas que subvierten el orden cronológico lineal.

Construcción formal de la circularidad temporal en el relato breve

Estructuras de marco temporal

En “Cuentos para un destierro digno”, Martín Lorenzo construye la circularidad mediante estructuras de marco donde inicio y cierre confluyen. El relato “El tranvía” ejemplifica esta técnica: la violinista Elena inicia su viaje cotidiano en el tranvía y lo concluye en el mismo vehículo, pero transformado en transporte celeste. El texto comienza: “Todas las mañanas cogía el tranvía y no se bajaba hasta última hora”, estableciendo la repetición como condición existencial. El cierre circular se confirma cuando “el conductor revisó los vagones para cerciorarse de que todo estaba en orden: la violinista yacía en su asiento”. La circularidad aquí no es mera repetición, sino transfiguración: el viaje diario se convierte en viaje eterno, el tranvía terrenal en vehículo trascendente.

La estructura temporal del relato manipula el orden narrativo mediante anticipaciones y retrospecciones que erosionan la linealidad. El descubrimiento de los libros dejados misteriosamente en el asiento de Elena funciona como prolepsis velada: los textos anticipan el desenlace sin revelarlo explícitamente. La analepsis que narra el encuentro entre Elena y Gloria en el concierto cincuenta años atrás interrumpe la cronología presente, creando estratos temporales superpuestos que dialogan entre sí.

Repetición con variación

La técnica de la repetición con variación, fundamental en la construcción de circularidad, aparece sistemáticamente en la colección. El relato “Plaza de Santa María” presenta un hombre anciano que repite diariamente el paseo que hacía con su esposa fallecida. El texto establece: “Todas las mañanas, unos minutos antes de salir el astro por Sierra Mágina (…) se levantaba”. La iteración del gesto cotidiano, lejos de constituir mera repetición mecánica, funciona como ritual de memoria que mantiene viva la presencia de la ausente.

El desenlace circular del relato confirma esta estructura cuando el anciano llega a la plaza donde “la orquesta ya está preparada, afinan los instrumentos. El concierto está a punto de comenzar”, reproduciendo la escena del primer encuentro con su esposa durante la guerra. El tiempo se pliega sobre sí mismo: pasado y presente se funden en un momento eterno. La frase final, “El amor, eternidad. Nos espera”, trasciende la temporalidad lineal para afirmar la circularidad del afecto como dimensión atemporal.

Simetría temporal

La simetría entre comienzo y final constituye otro mecanismo formal de circularidad. En “La Rosa Amarilla”, el relato inicia con la descripción del rosal: “El rosal no era de gran tamaño. Sus rosas, amarillas”, y concluye cuando “El guardián tenía en sus manos la última rosa, la suya que desde centurias venía esperando que las demás fueran arrancadas. Miró a Julia, a la vez que besaba la rosa, y desapareció”. La rosa inicial y final enmarcan una estructura circular donde el tiempo mítico de la maldición se resuelve mediante el acto liberador de Julia.

Esta simetría no implica simple cierre, sino revelación: el final ilumina retrospectivamente todo el relato, dotándolo de coherencia simbólica. La circularidad aquí funciona como principio compositivo que organiza el material narrativo en torno a un centro significativo.

Circularidad temporal y contenidos temáticos

Tiempo circular y experiencia mítica

Varios relatos de la colección vinculan explícitamente la circularidad temporal con contenidos míticos o sobrenaturales. “Jornaleros o fantasmas” narra cómo las almas de fusilados durante la guerra civil regresan cada noche a trabajar el olivar donde fueron asesinados. El texto establece: “Una cuadrilla de espectros atravesaba las calles del olivar, con sus pantalones de pana y sus guantes de lana, para protegerse del frío”. El tiempo cíclico de las estaciones agrícolas se fusiona con el tiempo mítico de las almas en pena, creando una temporalidad donde pasado traumático y presente cotidiano coexisten.

La liberación de las almas mediante la remoción de la cruz que marca el lugar del fusilamiento rompe el ciclo: “Arriba, en el cielo, unas luces blancas ascendían. Eran las almas de los jornaleros que, por fin, podían subir a la morada del padre, del Creador”. La circularidad aquí representa prisión temporal; la linealidad ascensional, liberación. El relato sugiere que ciertos ciclos deben romperse para que el tiempo progrese.

“La Rosa Amarilla” presenta una maldición que se repite primavera tras primavera: “El rosal, todas las primaveras, crecía a la vera del sol, cuando estaba en lo más alto. Las rosas nacían dispuestas para ser cortadas por algún elegido que cruzara la puerta de la prisión”. La circularidad estacional se convierte en estructura de la maldición, donde el tiempo natural (el ciclo de las estaciones) y el tiempo sobrenatural (la condena eterna de las almas) se entrelazan.

Tiempo circular y memoria personal

La colección demuestra que la circularidad temporal puede aplicarse a contenidos no míticos, específicamente a la representación de la memoria y el trauma. En “Plaza de Santa María”, el anciano revive diariamente el recuerdo de sus padres muertos en el bombardeo: “A su memoria vienen los tiempos de la República, cuando él era un niño que ya empezaba a despertar a la vida”. La memoria no funciona aquí como simple retrospección lineal, sino como retorno cíclico que reactualiza el pasado en el presente.

El bombardeo de la ciudad, narrado retrospectivamente, adquiere carácter de trauma fundacional que determina toda la vida posterior del protagonista: “En la ciudad no triunfó el alzamiento militar (…) hasta que llegó lo que nadie esperaba: los aviones entraron por la zona sur de la ciudad. Era una tarde de primavera. Las calles, llenas de niños que jugaban ajenos a la barbarie”. Este acontecimiento traumático retorna cíclicamente en la memoria, configurando una temporalidad circular donde el pasado no pasa, sino que permanece actuante en el presente.

Tiempo circular y experiencia afectiva

Los relatos amorosos de la colección construyen la circularidad como estructura del afecto. En “El tranvía”, el amor entre Elena y Gloria trasciende la muerte mediante el retorno: “El amor, el deseo de volver a los tiempos pasados en los que has sido feliz. Esto la mantenía con vida. Pero lo más importante de todo era su convicción de que volvería a verla en el más allá o donde un dios dispusiera”. El tiempo lineal de la biografía individual se subordina al tiempo circular del amor, concebido como fuerza que anula la temporalidad mortal.

La escena del reencuentro en el tranvía celestial cierra el círculo: “Al llegar a su asiento, Elena vio cómo el contiguo al suyo estaba ocupado por otra persona. Ambas giraron la cabeza para encontrarse. Los ojos de la violinista se clavaron en los de la poeta (de nombre Gloria), por fin estaban juntas”. El final no constituye simple clausura narrativa, sino cumplimiento de una promesa circular: el amor que fue retorna como amor que será.

“Esperanza”, relato epistolar ambientado en un futuro distópico, presenta la memoria del amor pasado como refugio ante la desintegración del mundo: “Sé, amor mío, que tú serás mi último recuerdo. Sé, querida, que nos veremos después en la eternidad. Y seguiremos leyendo a Rilke, y escuchando a Mahler”. La circularidad aquí se proyecta hacia el futuro como esperanza de retorno, convirtiendo el tiempo lineal del Alzheimer (olvido progresivo) en tiempo circular de la memoria afectiva (permanencia del amor).

 

 

Efectos de lectura: circularidad versus linealidad cronológica

Experiencia temporal del lector

La circularidad temporal produce efectos de lectura radicalmente distintos a los de la linealidad cronológica. El relato lineal genera suspense mediante la progresión causal: el lector se pregunta “¿qué pasará después?”. El relato circular genera reconocimiento mediante la repetición significativa: el lector experimenta “esto ya sucedió, pero transformado”.

En “Sueño”, el protagonista Alberto pinta repetidamente el mismo cuadro del amanecer: “Esta noche he dormido en el valle, y he vuelto a tener el mismo sueño. Desde aquí se ve salir el sol. Es majestuoso cuando asciende por el monte Almadén”. La repetición del sueño y del acto de pintar no produce tedio, sino intensificación: cada iteración profundiza en el significado del gesto, revelando capas sucesivas de sentido.

Suspensión del cierre narrativo

La circularidad suspende la clausura definitiva del relato. Mientras la estructura lineal tiende a la resolución final, la circular sugiere perpetuación. “A través de la montaña” concluye con una carta desde el cielo: “Te escribo desde el cielo. Hoy es día 23 de octubre de 2025, sigue con tu relato y sigue contando mi historia que es universal”. El final del relato se convierte en llamada a su continuación, negando el cierre y afirmando la circularidad de las historias que deben contarse una y otra vez.

Esta suspensión del cierre conecta con la concepción de la memoria como proceso abierto. Los relatos de la colección que tratan la guerra civil española no ofrecen resolución definitiva del trauma histórico, sino repetición de su narración: “Sé que mi bisnieto está preocupado por una cuestión que, debido a mi precipitada huida, quedó sin resolver: me estoy refiriendo al asalto de los milicianos al convento”. La circularidad narrativa refleja la circularidad de la memoria histórica, que retorna periódicamente a los acontecimientos traumáticos sin agotarlos.

Temporalidad expandida

La circularidad expande la temporalidad del relato más allá de sus límites cronológicos explícitos. En “Plaza de Santa María”, la vida del anciano abarca desde la infancia durante la Segunda República hasta la vejez en el presente narrativo, pero el texto condensa esta extensión temporal en el ritual del paseo diario. La circularidad permite representar décadas de experiencia mediante la iteración de un gesto cotidiano.

Esta condensación temporal contrasta con la duración extendida de la novela realista, que despliega cronológicamente la totalidad de una vida. El relato circular breve concentra la experiencia vital en momentos recursivos que contienen, condensados, el sentido de toda una existencia.

Tiempo circular y representación del trauma

Repetición traumática

La colección utiliza la circularidad temporal para representar la estructura repetitiva del trauma. En “La Conciencia de Pedro”, el bombardeo de la ciudad retorna constantemente a la conciencia del protagonista: “Al salir del portal, la visión de los cuerpos, con sus miembros desmembrados, destrozó su alma”. El trauma no se narra como acontecimiento pasado y clausurado, sino como presente perpetuo que retorna cíclicamente.

Esta representación coincide con las teorías psicoanalíticas del trauma, que lo conciben como acontecimiento que resiste la integración en una narrativa lineal coherente y retorna compulsivamente en forma de síntomas, pesadillas y reminiscencias. La circularidad narrativa mimetiza formalmente esta estructura de la experiencia traumática.

Memoria histórica circular

Los relatos que abordan la guerra civil española y el exilio construyen la memoria histórica como tiempo circular. “Valenzuela” presenta al bisabuelo exiliado escribiendo desde el más allá: “Ahora mismo, nuestra querida España vive un momento crítico de polarización política. No se acepta el color gris”. El texto establece una circularidad entre el pasado de la guerra civil y el presente de polarización política, sugiriendo que la historia se repite porque las estructuras profundas de confrontación permanecen.

Esta circularidad histórica no implica fatalismo, sino advertencia. El bisabuelo exiliado exhorta: “Cuenta mi historia, querido bisnieto, pero cuéntala para que la sociedad intente cambiar y sea capaz de arreglar sus conflictos de forma ordenada y democrática”. La narración del ciclo histórico tiene función ética: romperlo mediante el aprendizaje.

Tiempo circular y experiencia mística

Eternidad y temporalidad

Varios relatos de la colección articulan una visión mística del tiempo donde la circularidad se transfigura en eternidad. “Sueño” presenta la muerte no como fin lineal, sino como tránsito circular a otra dimensión: “A veces, sueño que traspaso esa puerta, y veo a Dios. Aunque en ese camino, antes me encuentro con mis abuelos. Ellos me reciben y me acompañan hacía ese ser que nos creó para hacer el bien”.

La muerte, tradicionalmente concebida como conclusión lineal de la vida, se reinterpreta aquí como retorno y reencuentro. El protagonista Alberto reflexiona: “Por eso tenemos que celebrar la muerte como un paso más de la vida”. El tiempo lineal mortal se inscribe en un tiempo circular mayor donde la muerte es fase de un ciclo, no término absoluto.

Liturgia y repetición ritual

La circularidad temporal en algunos relatos se vincula con la experiencia litúrgica. “La Conciencia de Pedro” narra la experiencia mística del protagonista en la iglesia: “La luz de la capilla multiplicó su intensidad, iluminando toda la iglesia, y una voz melodiosa le habló. Fueron cinco minutos de sagrada conversación”. La iglesia, espacio de liturgia circular (el ciclo litúrgico anual), se convierte en lugar donde el tiempo profano se suspende y el tiempo sagrado se actualiza.

Esta experiencia reproduce la concepción eliadeana del tiempo mítico: mediante el ritual (en este caso, la oración), el hombre accede a una temporalidad distinta, sustraída a la irreversibilidad histórica. La revelación mística anula el terror del tiempo lineal: “La angustia que lo perseguía, desde que se inició el conflicto, desapareció”.

Comparación con estructuras lineales en la colección

Relatos de estructura mixta

La colección no presenta una oposición absoluta entre circularidad y linealidad, sino una tensión productiva entre ambas. “Un cuento de Adviento” combina la progresión lineal de la llegada de Enat a España con la circularidad del ciclo agrícola del olivar y el retorno cíclico de los espectros. El relato avanza cronológicamente (llegada, trabajo, liberación de las almas), pero se inscribe en ciclos mayores (estación de la aceituna, repetición anual del fenómeno sobrenatural).

Esta estructura mixta permite representar la experiencia temporal como superposición de capas: el tiempo biográfico individual (lineal) se inscribe en el tiempo natural de las estaciones (circular) y en el tiempo histórico del trauma colectivo (circular traumático que debe romperse).

Progresión dentro del círculo

Incluso los relatos más claramente circulares incorporan elementos de progresión. “El tranvía” no es mera repetición del mismo viaje, sino serie de viajes que conducen progresivamente hacia la revelación final. Los libros que Elena encuentra en su asiento funcionan como pistas que van desvelando gradualmente el misterio. La circularidad no excluye la progresión narrativa, sino que la subordina a una estructura mayor de retorno significativo.

Implicaciones teóricas y estéticas

Superación de la linealidad realista

El análisis de “Cuentos para un destierro digno” demuestra que el tiempo circular no es exclusivo de la narrativa fantástica o mítica, sino recurso plenamente aplicable a la narrativa realista contemporánea. Relatos como “Plaza de Santa María”, “En el tajo” o “Balada del día de Reyes” presentan contenidos reconociblemente realistas (vida cotidiana, trabajo agrícola, pobreza infantil) pero los estructuran mediante temporalidades circulares.

Esta aplicación del tiempo circular a contenidos realistas supone una actualización de las estructuras míticas identificadas por Eliade y Campbell. La narrativa contemporánea recupera la circularidad no como mera nostalgia de formas arcaicas, sino como herramienta para representar experiencias que resisten la narración lineal: el trauma, la memoria afectiva, la experiencia mística, la marginalidad social.

Memoria y tiempo circular

La circularidad se revela particularmente eficaz para representar el funcionamiento de la memoria. A diferencia de la cronología lineal, que organiza el pasado en sucesión irreversible, la memoria opera mediante retornos, asociaciones, superposiciones temporales. Los relatos de la colección que abordan la memoria (personal, histórica, afectiva) adoptan naturalmente estructuras circulares porque mimetizan la temporalidad propia de la rememoración.

“Esperanza” ejemplifica esta convergencia entre circularidad narrativa y temporalidad mnémica. El protagonista con Alzheimer escribe una carta donde pasado, presente y futuro se entrelazan: recuerda el pasado compartido con su amada, describe el presente de su refugio secreto, anticipa el futuro de su olvido y la victoria sobre las máquinas. El tiempo lineal de la enfermedad (deterioro progresivo) se opone al tiempo circular de la memoria amorosa (permanencia del afecto).

Tiempo circular y crítica social

La colección utiliza la circularidad temporal no solo para representar experiencias individuales, sino también para articular crítica social. “Balada del día de Reyes” denuncia la repetición cíclica de la pobreza infantil mediante la estructura del ritual anual (la noche de Reyes) que nunca trae regalos a los niños pobres: “Tarde, han llegado tarde. No han llegado”. La circularidad aquí representa la perpetuación de la injusticia social, la repetición de la exclusión.

El relato concluye con una inversión del ciclo habitual: “Los Magos han roto su norma y dejan que los niños los vean. El barrio más pobre de la ciudad (…) ha sido el elegido. La epifanía se ha cumplido: Dios se ha revelado en el sitio que quería”. La ruptura del ciclo de exclusión mediante la visita de los Reyes al barrio pobre sugiere que la circularidad social puede transformarse, que los ciclos de injusticia pueden romperse.

Conclusiones

El análisis de “Cuentos para un destierro digno” de Martín Lorenzo Paredes Aparicio confirma las hipótesis iniciales de esta investigación y revela dimensiones adicionales del tratamiento del tiempo circular en la narrativa breve española contemporánea.

En respuesta a la primera pregunta de investigación (¿Cómo se construye formalmente la circularidad temporal en relatos breves?), hemos identificado múltiples mecanismos: estructuras de marco donde inicio y final confluyen, repetición con variación significativa, simetría temporal entre comienzo y cierre, manipulación del orden narrativo mediante analepsis y prolepsis que erosionan la linealidad cronológica, y uso de la iteración como técnica narrativa fundamental.

Respecto a la segunda cuestión (¿El tiempo circular está vinculado a contenidos míticos o puede aplicarse a temas contemporáneos?), la colección demuestra concluyentemente que la circularidad temporal trasciende los contenidos míticos o sobrenaturales. Si bien relatos como “La Rosa Amarilla”, “Jornaleros o fantasmas” o “El tranvía” incorporan elementos míticos o fantásticos, otros como “Plaza de Santa María”, “En el tajo”, “Balada del día de Reyes” o “La Conciencia de Pedro” aplican estructuras circulares a contenidos reconociblemente realistas: memoria personal y colectiva, trabajo agrícola, pobreza infantil, trauma histórico, experiencia mística cotidiana.

En cuanto a la tercera interrogante (¿Qué efectos de lectura produce la circularidad frente a la linealidad cronológica?), hemos observado que la circularidad genera reconocimiento en lugar de suspense, suspende la clausura definitiva del relato sugiriendo perpetuación, expande la temporalidad narrativa más allá de sus límites cronológicos explícitos mediante condensación temporal, y produce una experiencia de lectura caracterizada por la revelación progresiva de significados mediante repetición, en contraste con la revelación mediante progresión causal propia de la linealidad.

La aportación fundamental de este estudio consiste en demostrar que el tiempo circular en la narrativa breve contemporánea no constituye mero ornamento formal o recurso reservado a la literatura fantástica, sino herramienta estructural para representar dimensiones de la experiencia humana que resisten la narración cronológica lineal. La memoria traumática, que retorna compulsivamente al acontecimiento fundacional; el afecto profundo, que experimenta el tiempo como eterno presente; la experiencia mística, que anula la sucesión temporal; la marginalidad social, que vive la repetición cíclica de la exclusión; todas estas experiencias encuentran en la circularidad temporal su forma narrativa adecuada.

La obra de Martín Lorenzo Paredes Aparicio actualiza las estructuras temporales míticas identificadas por Eliade y las técnicas narrativas analizadas por Genette, poniéndolas al servicio de la representación de experiencias contemporáneas. Sus relatos demuestran que la narrativa breve actual puede superar la linealidad realista decimonónica sin abandonar el realismo, mediante la adopción de temporalidades circulares que reflejan más fielmente la estructura de la memoria, el trauma y el afecto.

Esta investigación abre líneas futuras de indagación. Sería fructífero comparar el tratamiento del tiempo circular en Martín Lorenzo con otros narradores breves españoles contemporáneos, estableciendo así un mapa de las estrategias temporales de la narrativa breve actual. Asimismo, resultaría pertinente analizar la relación entre circularidad temporal y brevedad narrativa: ¿existe una afinidad estructural entre la condensación formal del relato breve y la concentración temporal de la circularidad? Finalmente, convendría explorar las implicaciones filosóficas de esta recuperación de la temporalidad circular en un contexto cultural dominado por la concepción lineal, progresiva e irreversible del tiempo histórico.

La narrativa de Martín Lorenzo Paredes Aparicio, enraizada en la tradición literaria española pero abierta a la experimentación formal, confirma la vitalidad del relato breve como laboratorio de innovación temporal. Sus cuentos, que hablan de Jaén y sus gentes, de la memoria histórica española y del amor que trasciende la muerte, construyen mediante la circularidad temporal una poética de la permanencia en el cambio, del retorno significativo, de la esperanza cifrada no en el progreso lineal sino en la repetición transformada. En tiempos de aceleración histórica y amnesia cultural, esta reivindicación de la circularidad como estructura narrativa y experiencial constituye, quizás, un gesto de resistencia: la afirmación de que hay cosas –el amor, la memoria, la justicia– que deben retornar una y otra vez, hasta que finalmente se cumplan.

Bibliografía

Obras analizadas:

Martín Lorenzo Paredes Aparicio. Cuentos para un destierro digno. Madrid: Ediciones Amaniel, 2026.

Marco teórico:

Campbell, Joseph. El héroe de las mil caras. México: Fondo de Cultura Económica, 1959 .

Eliade, Mircea. El mito del eterno retorno. Madrid: Alianza Editorial, 1972 .

Genette, Gérard. Figuras III. Barcelona: Lumen, 1989 .

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