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Monografía académica: tiempo sagrado y tiempo histórico – dialéctica temporal en el durmiente pétreo de Mak Dizdar

García Pérez-Tomás, Andrés Ignacio. «Monografía académica: tiempo sagrado y tiempo histórico – dialéctica temporal en el durmiente pétreo de mak dizdar». EL DURMIENTE PÉTREO. 1.ª ed. Spain: Zenodo, 17 de enero de 2026. https://doi.org/10.5281/zenodo.18284075

TIEMPO SAGRADO Y TIEMPO HISTÓRICO: DIALÉCTICA TEMPORAL EN EL DURMIENTE PÉTREO

Resumen

La presente monografía examina las múltiples temporalidades que coexisten en El Durmiente Pétreo de Mak Dizdar, analizando la dialéctica entre tiempo sagrado, tiempo histórico y tiempo presente que estructura la obra. Mediante análisis narratológico de temporalidad, estudio de anacronías y fenomenología del tiempo literario, se exploran tres preguntas fundamentales: cómo se articula la simultaneidad de pasado medieval y presente del siglo XX, qué función cumple el tiempo mítico-religioso en la estructura temporal, y cómo se relaciona la concepción temporal del poeta con las inscripciones stećci originales. El estudio, fundamentado en las teorías de Mircea Eliade sobre tiempo sagrado y profano, Paul Ricoeur sobre tiempo y narración, y Gerard Genette sobre análisis temporal, propone un modelo de análisis aplicable a poesía histórica contemporánea que recupera pasados culturales amenazados por el olvido.

Palabras clave: Mak Dizdar, tiempo sagrado, tiempo histórico, anacronía, memoria cultural, stećci, Bosnia medieval, fenomenología del tiempo.

 

 

Introducción

Planteamiento: la pregunta por el tiempo en El Durmiente Pétreo

El Durmiente Pétreo (Kameni spavač, 1966-1971) de Mak Dizdar plantea una pregunta temporal fundamental: ¿cómo puede el pasado medieval bosnio (siglos XIII-XVI) hablar al presente yugoslavo del siglo XX? Esta pregunta no es meramente histórica sino profundamente temporal: implica examinar cómo diferentes estratos de tiempo coexisten, se intersectan y dialogan en la obra poética.

La obra trabaja con tres temporalidades distintas pero entrelazadas:

Tiempo histórico medieval: El tiempo de las inscripciones stećci originales, el momento de su producción (siglos XIII-XVI), cuando Bosnia era reino independiente y la Iglesia bosnia practicaba su cristianismo sincrético.

Tiempo sagrado o mítico-religioso: Un tiempo cíclico, no cronológico, que se reactualiza mediante ritual y conmemoración, vinculado a cosmología bogomila, ciclos litúrgicos y experiencia de lo eterno.

Tiempo presente del siglo XX: El momento de escritura del poeta (años 1960-1970), Yugoslavia socialista donde la identidad bosnia está amenazada por olvido cultural y narrativas unificadoras.

La dialéctica entre estas temporalidades genera la tensión fundamental que estructura el ciclo poético. Dizdar no narra simplemente el pasado sino que lo actualiza, lo hace presente mediante operaciones poéticas específicas que este estudio se propone examinar.

 

Preguntas de investigación

Tres preguntas centrales orientan este análisis:

  1. ¿Cómo se articula la simultaneidad de pasado medieval y presente del siglo XX? ¿Qué procedimientos poéticos específicos permiten que estos tiempos distantes coexistan en el mismo texto?
  2. ¿Qué función cumple el tiempo mítico-religioso en la estructura temporal de la obra? ¿Cómo se relaciona esta dimensión sagrada con las temporalidades históricas?
  3. ¿Cómo se relaciona la concepción temporal del poeta con las inscripciones stećci originales? ¿Replica Dizdar la temporalidad epigráfica o la transforma?

Marco teórico: fenomenología del tiempo literario

Mircea Eliade distingue entre tiempo profano (cronológico, histórico, irreversible) y tiempo sagrado (cíclico, reactualizable mediante ritual, que permite retorno al momento originario). El tiempo sagrado se caracteriza por su reversibilidad: mediante el ritual, la comunidad puede volver simbólicamente al tiempo mítico de los orígenes.

Esta distinción es crucial para comprender El Durmiente Pétreo: los stećci funcionan como umbrales donde tiempo profano (la muerte histórica del individuo en momento específico) y tiempo sagrado (la permanencia trans-histórica del alma, la inscripción que atraviesa siglos) se intersectan.

Paul Ricoeur, en Tiempo y narración, examina cómo la narrativa (y por extensión, la poesía narrativa) media entre tiempo vivido (fenomenológico, experiencia subjetiva) y tiempo cósmico (objetivo, medible). La narración configura el tiempo, lo hace inteligible mediante operaciones de selección, ordenación e interpretación.

Dizdar practica precisamente esta configuración narrativa del tiempo: toma inscripciones fragmentarias de múltiples momentos históricos y las organiza en un ciclo que genera sentido temporal mediante su disposición específica.

Gerard Genette propone categorías analíticas para examinar temporalidad narrativa: orden (relación entre secuencia de eventos en la historia y su presentación en el discurso), duración (relación entre tiempo que ocupan eventos en la historia y espacio textual que ocupan en el discurso), y frecuencia (relación entre repeticiones de eventos en historia y en discurso).

Estas categorías, aunque desarrolladas para narrativa en prosa, son aplicables con adaptaciones a poesía que incorpora elementos narrativos como El Durmiente Pétreo.

Tiempo histórico medieval: el pasado como presente petrificado

Temporalidad de las inscripciones epigráficas

Las inscripciones stećci originales presentan una temporalidad específica característica del epitafio: hablan desde un presente eterno que es simultáneamente pasado (el momento de muerte e inscripción) y futuro indefinido (cada momento en que son leídas).

El epitafio típico emplea presente atemporal: “Aquí yace”, no “Aquí yació”. Este presente no es el presente del momento de inscripción sino un presente que se reactualiza en cada lectura. Cuando un visitante lee “Aquí yace Radojica Bjelic”, el yacer ocurre ahora, en el momento de lectura, tanto como ocurrió en el siglo XV cuando el cuerpo fue enterrado.

Esta temporalidad del epitafio es lo que Ricoeur llamaría tiempo de la inscripción: tiempo que trasciende el momento de producción del texto y se extiende indefinidamente hacia el futuro mientras la inscripción permanezca legible.

Dizdar preserva y amplifica esta temporalidad en “El escrito en dos aguas”:

En este buen mundo alegre blanco
El buen Radojica Bjelic siempre se alegraba

Y en su corto vuelo las flores cog

ía

Y luchaba y cuando sufría las estrellas robaba

El imperfecto (“se alegraba”, “cogía”, “luchaba”, “robaba”) sitúa las acciones en pasado habitual, característica del difunto en vida. Pero la segunda sección cambia radicalmente de temporalidad:

Perdóneme
Por rogarle a pesar de todo

Junto a los hermanos, a los amigos y a los señores
Que a mi puerta vengan de visita

El presente (“Perdóneme”, “Por rogarle”) y el subjuntivo presente (“vengan”) actualizan la voz del muerto: no habla desde el pasado sino desde un presente que coexiste con el presente del lector. El subjuntivo “vengan de visita” es petición que permanece vigente, abierta, esperando cumplimiento en cada momento de lectura.

 

Anacronía: pasado y presente simultáneos

Genette define anacronía como discordancia entre orden de eventos en la historia y orden de presentación en el discurso. Las dos formas principales son analepsis (retrospección, flashback) y prolepsis (anticipación, flashforward).

El Durmiente Pétreo practica una anacronía radical que va más allá de estas categorías: no se trata de que el discurso vaya hacia atrás o hacia adelante en el tiempo sino de que múltiples tiempos coexistan simultáneamente sin subordinación de uno a otro.

“Los caminos”, poema inicial del ciclo, establece esta simultaneidad temporal:

Y vives aquí y ahora
Y no conoces el ilimitado espacio
Del tiempo
Donde me encuentro
Presente
Desde lo lejano ayer
Hasta el lejano porvenir

El yo que habla ocupa un “ilimitado espacio del tiempo”, presente simultáneamente en pasado remoto (“lo lejano ayer”) y futuro indefinido (“el lejano porvenir”). Este yo es la voz del stećak mismo, monumento que atraviesa siglos conservando presencia.

El antagonista, por contraste, “vive aquí y ahora”: está limitado temporalmente, encerrado en el presente cronológico. Esta limitación le impide comprender los “caminos” que el yo conoce, las rutas que atraviesan siglos conectando pasado, presente y futuro.

La anacronía aquí no es técnica narrativa (reordenación de eventos) sino condición ontológica: el ser del stećak es anacrónico por naturaleza, existe en múltiples tiempos simultáneamente.

Duración: el tiempo largo de la piedra

Genette distingue entre tiempo de la historia (duración de eventos narrados) y tiempo del discurso (extensión textual dedicada a narrarlos). En El Durmiente Pétreo, esta distinción se complica porque el tiempo de la historia abarca siglos pero el tiempo del discurso es el de un ciclo poético relativamente breve.

“El escrito sobre el tiempo” tematiza explícitamente esta duración desproporcionada:

Hace mucho que me he tumbado
Y mucho tengo que
Yacer

Hace mucho
Que la hierba cubre mis huesos
Hace mucho
Que los gusanos comen mi carne
Hace mucho
Que he adquirido mil nombres
Hace mucho
Que he olvidado mi nombre

La anáfora “Hace mucho” se repite seis veces, construyendo duración mediante repetición sintáctica. No se especifica cuánto tiempo ha transcurrido (siglos, presumiblemente) pero la multiplicación de “Hace mucho” crea efecto de acumulación temporal, de duración que excede capacidad de medición precisa.

Esta duración larga contrasta radicalmente con la brevedad del poema (doce versos). La desproporción entre tiempo de la historia (siglos de yacer) y tiempo del discurso (brevedad del poema) produce un efecto de condensación temporal: siglos se comprimen en versos breves, lo que intensifica la experiencia de duración en lugar de atenuarla.

El tiempo cíclico: retorno y renovación

Mircea Eliade señala que el tiempo sagrado es fundamentalmente cíclico: mediante el ritual, la comunidad puede retornar simbólicamente al momento originario, reactualizando eventos fundacionales. Este retorno no es mera conmemoración sino participación real en el tiempo mítico.

En El Durmiente Pétreo, el tiempo cíclico se manifiesta mediante la estructura repetitiva de múltiples poemas y la recurrencia de motivos que sugieren ciclos naturales y litúrgicos.

“Los círculos danzantes” articula explícitamente esta circularidad temporal:

Cuántos círculos de valle a valle
Cuánto dolor de círculo a círculo

Cuánta pena de villa a villa
Cuántas tumbas de monte a monte

Cuánta sangre de heridas del destino
cuánta muerte hasta el Día del Juicio

Cuántos círculos de valle a valle
Cuánto dolor de círculo a círculo

Cuántos círculos de dolor a dolor

La estructura circular del poema (los dos primeros versos se repiten exactamente al final del fragmento citado) replica formalmente el contenido semántico: círculos que van de valle a valle, de círculo a círculo, de dolor a dolor. Esta circularidad no es progresión lineal sino movimiento que retorna constantemente a su punto de partida.

La referencia a “círculos” evoca el kolo (danza circular tradicional eslava) representado frecuentemente en relieves stećci. El kolo es danza comunitaria donde los participantes forman círculo que gira sin principio ni fin, símbolo de continuidad temporal y cohesión social que trasciende generaciones individuales.

Tiempo litúrgico: ciclos religiosos

El tiempo litúrgico es forma específica de tiempo sagrado: calendario religioso que estructura el año mediante ciclos que conmemoran eventos fundacionales (nacimiento, muerte, resurrección de Cristo; festividades de santos; ciclos agrícolas sacralizados).

Aunque El Durmiente Pétreo no sigue explícitamente calendario litúrgico cristiano ortodoxo, múltiples referencias evocan temporalidad ritual característica de la religiosidad medieval.

“Radimlja”, en la sección del Cristo Soleado, presenta temporalidad que recuerda el ciclo pascual (muerte y resurrección):

Abrieron las manos de dedo a dedo
Él venció a
La muerte
La muerte le estuvo buscando pero no encontró nada
No encontraron ni los huesos, ni la carne, ni la sangre
Quedaba solamente la huella como un augurio
Y fue la primera vez que la muerte se topase que no podía morder

La resurrección cristiana es evento que interrumpe el tiempo lineal: Cristo vence la muerte, estableciendo posibilidad de vida eterna que trasciende temporalidad cronológica. Esta victoria “fue la primera vez”, pero su efecto es permanente, transhistórico: cada celebración pascual reactualiza este evento originario.

Dizdar presenta esta temporalidad sin ubicarla en momento histórico específico. No dice “en el año X ocurrió” sino “fue la primera vez”, estableciendo un tiempo mítico que funciona como origen permanente, siempre accesible mediante conmemoración.

El tiempo del Juicio Final: escatología

Una dimensión temporal crucial en El Durmiente Pétreo es la escatológica: el tiempo que se extiende “hasta el Día del Juicio”, momento futuro indefinido cuando el tiempo histórico concluirá.

En “Los círculos danzantes” aparece la referencia explícita: “cuánta muerte hasta el Día del Juicio”. Esta expresión establece una temporalidad extendida que abarca todo el período entre la muerte individual y el fin de los tiempos.

La escatología cristiana (y las herejías medievales como el bogomilismo mantenían versiones específicas) concibe el tiempo histórico como período transitorio entre la creación y el Juicio Final. Este tiempo tiene dirección (flecha del tiempo que avanza hacia su culminación) pero su significado último solo se revelará en el momento escatológico.

“La corona”, sección de “Radimlja”, presenta cosmología escatológica característica del dualismo bogomilo:

Porque el tiempo está cerca

Desando la muerte ella huía de nosotros
Porque el tiempo está cerca

La frase “el tiempo está cerca” (que se repite múltiples veces en esta sección) es fórmula apocalíptica: anuncia inminencia del fin de los tiempos. Esta inminencia crea tensión temporal específica: el presente se vive con urgencia escatológica, como tiempo de preparación para transformación definitiva.

Sin embargo, la repetición de “el tiempo está cerca” a lo largo de siglos (si el poema replica inscripciones o concepciones medievales) crea paradoja: el tiempo que está “cerca” nunca llega completamente, la inminencia se extiende indefinidamente. Esta tensión entre inminencia y diferimiento es característica de movimientos apocalípticos que mantienen expectativa del fin a través de generaciones.

 

 

 

 

Dialéctica temporal: intersecciones y tensiones

Simultaneidad de temporalidades: el presente complejo

La operación temporal fundamental de El Durmiente Pétreo consiste en hacer coexistir múltiples temporalidades sin resolverlas en síntesis única. El presente del poema es presente complejo, estratificado, donde pasado medieval, tiempo sagrado y presente del siglo XX se intersectan.

“El encuentro” articula explícitamente esta complejidad temporal:

A través de días, años y siglos marchamos tras el sol alto por las rocas, bosques de aquellos montes gélidos

Buscamos el tiempo y él sabe de nosotros como si no supiese nada
El tiempo que no se fija en ti en el precipicio sin fondo

El sujeto que habla (“marchamos”) se mueve a través de “días, años y siglos”: múltiples escalas temporales que se experimentan simultáneamente. No es que primero transcurran días, luego años, finalmente siglos, sino que las tres duraciones coexisten en la experiencia del sujeto que atraviesa tiempo largo.

“Buscamos el tiempo”: esta frase presenta el tiempo mismo como objeto de búsqueda, no como marco neutro donde ocurren eventos. El tiempo se vuelve enigma, misterio que el sujeto intenta comprender. Pero “él sabe de nosotros como si no supiese nada”: el tiempo permanece indiferente, no reciproca la búsqueda.

Esta relación asimétrica entre sujeto y tiempo es característica de la condición moderna donde el tiempo cronológico (tiempo del reloj, del calendario) se experimenta como fuerza ajena, externa, que domina la vida sin que el sujeto pueda dominarlo.

Metalepsis temporal: transgresión de niveles

Genette define metalepsis como transgresión de niveles narrativos: cuando un personaje del relato interactúa con el narrador, o cuando el autor entra en su propia ficción. Aplicado a temporalidad, la metalepsis temporal consiste en transgresión de niveles temporales que deberían permanecer separados.

El Durmiente Pétreo practica metalepsis temporal sistemáticamente: voces del pasado medieval hablan directamente al presente del siglo XX sin mediación narrativa que marque la distancia temporal.

En “El escrito en dos aguas”, el muerto medieval (Radojica Bjelic) interpela directamente al lector contemporáneo:

Suplico a mis padrinas, mis tías y a mis yernas
Que no me olviden sino que me mencionen a veces
Porque yo estuve donde vosotros estáis
y estaréis donde yo estoy

El “vosotros” del verso final incluye cualquier lector, en cualquier tiempo, que lea la inscripción. La fórmula “yo estuve donde vosotros estáis / y estaréis donde yo estoy” es memento mori que opera mediante metalepsis temporal: colapsa distancia entre pasado (el muerto medieval), presente (el lector contemporáneo vivo) y futuro (cuando el lector también estará muerto).

Esta metalepsis no es artificio retórico sino estructura temporal real de la conmemoración: al leer el epitafio, el lector contemporáneo entra en relación con el muerto medieval, relación que trasciende la distancia cronológica de siglos.

Anacronismo deliberado: actualización del pasado

El anacronismo (ubicar en una época elementos que pertenecen a otra) es generalmente considerado error histórico. Pero en El Durmiente Pétreo, el anacronismo es estrategia deliberada para actualizar el pasado, hacerlo relevante al presente.

Dizdar no intenta reconstruir arqueológicamente cómo pensaban, sentían o hablaban los bosnios medievales. En lugar de eso, los hace hablar en lenguaje poético contemporáneo, con preocupaciones que resuenan en el siglo XX.

“Las amarguras” presenta experiencia histórica bosnia mediante lenguaje que es simultáneamente medieval y contemporáneo:

Hemos esperado mucho a que llegase el Tiempo para comprender qué largo fue el rato que esperamos
Unos tenían las manos vacías otros no sabían pasar lo que tenían
Todos igualmente estaba orientados hacia el sol pero teniendo destinos distintos

El “hemos esperado mucho” puede referirse a la espera medieval (del reino justo, del fin de persecuciones) o a la espera contemporánea (del reconocimiento de identidad bosnia en Yugoslavia). Esta ambigüedad es anacronismo productivo: permite que el pasado hable al presente sin que ninguno de los dos tiempos cancele al otro.

Fenomenología del tiempo vivido: experiencias temporales específicas

La experiencia de la duración: el tiempo que pesa

Henri Bergson distingue entre tiempo espacializado (tiempo del reloj, medido cuantitativamente) y duración (temps durée: tiempo cualitativo, experiencia vivida del transcurso temporal). La duración no es homogénea sino que se estira o comprime según la experiencia subjetiva.

“El escrito sobre el tiempo” presenta fenomenología de la duración desde la perspectiva del muerto:

Hace mucho que me he tumbado
Y mucho tengo que
Yacer

Hace mucho
Que la hierba cubre mis huesos
Hace mucho
Que los gusanos comen mi carne

La duración del yacer no se mide en años o siglos sino cualitativamente: “hace mucho” repetido, acumulado, sugiere peso del tiempo, duración que se experimenta como carga. El “mucho tengo que / Yacer” (futuro que se extiende indefinidamente) añade dimensión de duración por venir, tiempo aún no transcurrido pero ya anticipado como extensión pesada.

Esta fenomenología del tiempo funerario contrasta radicalmente con la experiencia temporal de la vida cotidiana. El muerto experimenta duración pura, sin eventos que marquen transcurso del tiempo, sin cambios que estructuren el transcurrir.

El tiempo de la espera: dilación y expectativa

La espera es experiencia temporal específica donde el presente se vive en tensión hacia futuro esperado. Paul Ricoeur señala que la espera estructura tiempo vivido: el presente cobra significado por su orientación hacia lo que vendrá.

“Las amarguras” tematiza la espera como experiencia histórica colectiva:

Hemos esperado mucho a que llegase el Tiempo para comprender qué largo fue el rato que esperamos

Esta frase presenta estructura temporal compleja: se esperó la llegada del Tiempo (con mayúscula: no un momento cualquiera sino el Tiempo significativo, el kairos). Solo cuando el Tiempo llegó fue posible comprender retrospectivamente “qué largo fue el rato que esperamos”: la duración de la espera solo se hace inteligible después, cuando la espera concluye.

Esta estructura temporal caracteriza la experiencia de pueblos subalternos: se espera reconocimiento, justicia, liberación, sin saber cuánto durará la espera. La llegada del momento esperado (si llega) permite retrospectivamente dar sentido a toda la duración previa como tiempo de espera, no como tiempo vacío.

El tiempo de la memoria: pasado que permanece presente

La memoria no es simple conservación del pasado sino reconstrucción activa que hace presente lo ausente. Ricoeur distingue entre memoria como representación (imagen mental del pasado) y memoria como reconocimiento (identificación de que lo recordado pertenece al pasado pero afecta el presente).

“El encuentro” explora la relación entre memoria y tiempo:

Me sumerjo hasta llegar a los secretos de la corriente oscura del pasado
Ebrios de la incertidumbre del porvenir de lo que pasará mañana

Buscamos el tiempo y él sabe de nosotros como si no supiese nada

“Sumergirse en la corriente oscura del pasado” es metáfora de la memoria como inmersión: el pasado es río subterráneo donde el sujeto puede sumergirse, explorar “secretos” ocultos. Esta inmersión no es regresión temporal sino exploración del pasado como dimensión que coexiste con el presente, accesible mediante memoria.

La tensión entre “corriente oscura del pasado” (memoria) e “incertidumbre del porvenir” (anticipación) estructura el presente del sujeto: vivir es habitar esta tensión entre lo que fue y lo que será, sin certeza en ninguna de las dos direcciones.

La temporalidad de la inscripción: escritura y permanencia

El tiempo de la escritura pétrea

La inscripción en piedra crea temporalidad específica: el acto de grabar fija un momento (el momento de inscripción) pero la inscripción permanece, extendiéndose indefinidamente hacia el futuro mientras sea legible.

“Con la mano en alto” tematiza la relación entre gesto petrificado y tiempo:

Con la mano en alto hasta lo infinito del cielo
Hablo por medio de los signos grandes
Todas las letras necesarias guardadas unidas hasta la tumba
Que me detuvo en el movimiento doloroso
Para aumentar mi dolor

La mano alzada (motivo iconográfico recurrente en stećci) es gesto detenido, congelado en piedra. El verso “Que me detuvo en el movimiento doloroso” presenta la petrificación como interrupción: el movimiento (vida, temporalidad activa) se detiene, se fija en posición permanente.

Pero esta detención no es simple fin sino forma de permanencia: “Hablo por medio de los signos grandes” indica que la detención es condición para el habla trans-temporal. Solo porque el gesto se detuvo puede hablar a través de siglos; si hubiera continuado moviéndose, habría desaparecido.

Esta paradoja es constitutiva de la escritura: fijar (detener el flujo del habla en signos permanentes) es condición para preservar, transmitir a través del tiempo.

Lectura como actualización temporal

La inscripción pétrea permanece muda hasta que alguien la lee. La lectura es acto que actualiza temporalmente la inscripción, la reactiva desde su silencio pétreo.

“El escrito sobre un escrito” reflexiona sobre esta actualización:

Cuando vimos entonces la carta que hasta ese momento no habíamos visto nunca
llegó ante nuestros ojos desde antaño, desde el tiempo lejano
un largo enorme silencio
que se situó
entre nosotros

Ver la inscripción “que hasta ese momento no habíamos visto nunca” implica que la inscripción estuvo físicamente presente pero culturalmente invisible: nadie la leía, nadie actualizaba su mensaje. El acto de verla (leerla) la hace llegar “desde antaño, desde el tiempo lejano”: la lectura es viaje temporal que trae el pasado al presente.

Pero este viaje no es inmediato: “llegó… un largo enorme silencio que se situó entre nosotros”. El silencio es la distancia temporal, los siglos que separan momento de inscripción de momento de lectura. Este silencio no desaparece con la lectura sino que se hace presente, se interpone como brecha que debe ser reconocida.

Temporalidad de la interpretación: sentidos que emergen

Cada lectura de la inscripción ocurre en momento histórico específico que condiciona la interpretación. El significado de la inscripción no es fijo sino que emerge diferentemente en cada contexto de lectura.

La misma sección continúa presentando múltiples interpretaciones de la inscripción:

ese eco mudo lo ha interrumpido una voz apacible y atrevida
este escrito vetusto parece haber sido escrito
por la mano del diácono de tal manera como si nuca hubiese sido anotado

por lo tanto otros dirán sobre el escrito con una sombra de duda
este escrito como si no estuviese sido escrito de la izquierda a la derecha
estuvo escrito
para cualquiera

y aun así, se equivocaron todos aquellos lectores que lo lean
de la izquierda a la derecha

y el tercero dirá un poco confuso con y cierta extraeza
mira ahora este escrito secreto de los oscuros tiempos legendarios
como si estuviese creciendo ante nosotros desde algún sueo turbio

Tres lectores (voces interpretativas) ofrecen comprensiones diferentes de la misma inscripción: uno dice que parece escrita “como si nunca hubiese sido anotado” (negando paradójicamente la escritura que está leyendo); otro dice que no fue escrita “de la izquierda a la derecha” (cuestionando direccionalidad convencional); el tercero la ve como “escrito secreto” que “crece” (se desarrolla, se expande) ante la mirada.

Esta pluralidad interpretativa es temporalidad hermenéutica: el sentido de la inscripción no está fijado de una vez sino que se despliega diferentemente en cada momento de lectura, creciendo, transformándose según quien la lee y desde qué contexto histórico.

Comparación con temporalidad de los epitafios originales

Fórmulas temporales en epitafios stećci

Los epitafios medievales bosníacos emplean fórmulas temporales características que establecen relación específica entre pasado (vida del difunto), presente (momento de lectura) y futuro (eternidad del alma, memoria perpetua).

Aunque no tenemos acceso directo a corpus completo de inscripciones stećci en esta monografía, podemos inferir (a partir de estudios epigráficos y de la obra dizdariana) que las fórmulas típicas incluyen:

  • Datación del fallecimiento: “Aquí yace que descansó en el año “
  • Petición de recuerdo: “Que quien lea esto rece por mi alma”
  • Advertencia memento mori: “Yo estuve donde tú estás, tú estarás donde yo estoy”
  • Elogio de virtudes del difunto: “Fue justo, valiente, piadoso”

Estas fórmulas establecen temporalidad específica: el presente perpetuo del yacer (“yace”, no “yació”), la petición dirigida a futuro indefinido de lectores (“quien lea”), la equiparación temporal entre vivo y muerto (ambos ocupan posiciones que son reversibles temporalmente).

Transformación dizdariana de la temporalidad epigráfica

Dizdar no replica simplemente las fórmulas temporales de los epitafios sino que las transforma mediante operaciones poéticas que expanden, intensifican y complejizan la temporalidad epigráfica.

Expansión temporal: Donde el epitafio dice “Aquí yace desde el año X”, Dizdar desarrolla fenomenología completa de la duración funeraria en “El escrito sobre el tiempo”, explorando la experiencia subjetiva del tiempo largo del yacer.

Intensificación de la interpelación: Donde el epitafio dice “Reza por mí”, Dizdar dramatiza la súplica, la desarrolla en apelación emocional compleja en “El escrito en dos aguas”: “Suplico a mis padrinas, mis tías y a mis yernas / Que no me olviden sino que me mencionen a veces”.

Complejización del tiempo sagrado: Donde el epitafio menciona brevemente esperanza de resurrección, Dizdar desarrolla cosmología completa del tiempo escatológico en “La corona”, con su repetición de “Porque el tiempo está cerca” que articula tensión apocalíptica extendida.

Metalepsis intensificada: Donde el epitafio establece distancia entre muerto (yo que habla desde piedra) y vivo (tú que lees), Dizdar colapsa esta distancia, haciendo que voces medievales hablen con inmediatez contemporánea que elimina marcas temporales de distancia histórica.

Función cultural de la transformación temporal

Esta transformación no es arbitraria sino que cumple función cultural específica: reactiva memoria petrificada. Los stećci, en el siglo XX yugoslavo, estaban físicamente presentes pero culturalmente inertes: nadie los leía, su temporalidad (su capacidad de hacer presente el pasado) estaba suspendida.

Dizdar reactiva esta temporalidad mediante poesía que hace audible lo que la piedra dice silenciosamente. La operación es análoga al ritual: así como el ritual religioso reactualiza el tiempo mítico de los orígenes, la poesía dizdariana reactualiza el tiempo medieval inscrito en piedra, lo hace presente, operativo, significativo para el presente del siglo XX.

Esta reactivación es necesaria porque la memoria cultural (a diferencia de la memoria individual) no se transmite automáticamente sino que requiere actos deliberados de apropiación, interpretación y transmisión. Sin estos actos, el archivo pétreo permanece mudo, su temporalidad latente pero inactiva.

Conclusiones: dialéctica temporal como estructura poética

Síntesis: las tres temporalidades

Este análisis ha explorado tres temporalidades que estructuran El Durmiente Pétreo: tiempo histórico medieval, tiempo sagrado mítico-religioso, y tiempo presente del siglo XX. Estas temporalidades no se suceden linealmente sino que coexisten, se intersectan, dialogan y tensionan mutuamente.

Primera conclusión: La simultaneidad de pasado medieval y presente del siglo XX se articula mediante operaciones poéticas específicas: metalepsis temporal (voces medievales hablan directamente al presente sin mediación narrativa), anacronismo deliberado (actualización del pasado mediante lenguaje y preocupaciones contemporáneas), y presente complejo (tiempo verbal que es simultáneamente pasado inscrito, presente de lectura y futuro de permanencia).

Segunda conclusión: El tiempo mítico-religioso cumple función mediadora entre pasado histórico y presente contemporáneo. Porque es tiempo cíclico, reactualizable mediante ritual y conmemoración, permite que eventos medievales (muerte, inscripción, esperanza escatológica) se hagan presentes en el siglo XX sin convertirse en mero pasado arqueológico. El tiempo sagrado es puente que conecta temporalidades históricas distantes.

Tercera conclusión: La concepción temporal del poeta transforma la temporalidad de las inscripciones stećci originales mediante expansión (desarrolla fórmulas breves en meditaciones extensas), intensificación (dramatiza interpelaciones, hace explícitas dimensiones implícitas) y complejización (articula cosmologías completas donde epitafios ofrecen solo alusiones). Esta transformación no falsifica el original sino que actualiza su potencial temporal latente.

Aportaciones metodológicas

Esta monografía propone un modelo de análisis temporal aplicable a poesía histórica contemporánea que recupera pasados culturales:

Identificación de estratos temporales: Distinguir qué temporalidades específicas coexisten en la obra (histórica, mítica, presente, escatológica, memorial, etc.).

Análisis de operaciones de articulación: Examinar mediante qué procedimientos poéticos concretos estas temporalidades se intersectan (metalepsis, anacronismo, tiempos verbales complejos, estructuras cíclicas).

Examen de función cultural: Determinar qué función cumple la configuración temporal específica en contexto de transmisión de memoria cultural amenazada.

Comparación con fuentes históricas: Cuando la obra trabaja con fuentes documentales (epitafios, crónicas, testimonios), comparar la temporalidad de las fuentes con su transformación poética.

Este modelo es aplicable al análisis de otras obras que recuperan pasados culturales mediante poesía: Antología de Spoon River de Edgar Lee Masters (que trabaja con epitafios ficticios pero replica estructura temporal epigráfica), poesía inspirada en documentos históricos, obras que recuperan memorias de culturas silenciadas o marginadas.

Relevancia para estudios de memoria cultural

El análisis temporal de El Durmiente Pétreo tiene implicaciones para estudios de memoria cultural más allá de lo específicamente literario. La obra demuestra que memoria cultural no es simple conservación del pasado sino reconfiguración activa de relaciones temporales.

Los stećci, como archivo cultural, preservan pasado materialmente (piedra que permanece) pero esta preservación material no garantiza transmisión cultural activa. Para que el archivo funcione culturalmente, debe ser insertado en temporalidad vivida del presente: debe establecerse relación dinámica entre pasado archivado y presente que lo interpreta.

Dizdar establece esta relación mediante configuración poética del tiempo que hace coexistir pasado y presente sin subordinar uno al otro. El pasado no es simple objeto de conocimiento histórico sino interlocutor que habla al presente, lo cuestiona, le ofrece recursos simbólicos para comprender su propia situación.

Esta operación es políticamente significativa en contexto donde identidades colectivas están en disputa: quien controla la relación con el pasado (qué se recuerda, cómo se interpreta, qué se olvida) controla parte sustancial de la identidad presente. Dizdar, al reconfigurar temporalmente el archivo medieval bosníaco, interviene en luchas políticas del presente yugoslavo sobre qué es Bosnia, quiénes son los bosnios, qué continuidades culturales los definen.

Limitaciones y futuras investigaciones

Este estudio presenta limitaciones que futuras investigaciones podrían abordar:

Análisis sin cotejo exhaustivo con epitafios originales: El análisis se basa en el texto poético sin comparación sistemática con corpus completo de inscripciones stećci. Un estudio que cotejara poemas específicos con epitafios concretos revelaría más precisamente qué transformaciones temporales opera Dizdar.

Ausencia de contexto de recepción: No se ha examinado cómo lectores yugoslavos contemporáneos experimentaron la temporalidad dizdariana, qué resonancias temporales específicas tuvo la obra en su contexto de publicación original.

Limitación del corpus analizado: Este estudio se centra en poemas específicos; análisis de ciclo completo revelaría estructuras temporales más amplias que organizan la totalidad de la obra.

Futuras investigaciones podrían explorar:

  • Análisis comparativo de temporalidad en traducciones de la obra a diferentes lenguas
  • Estudio de recepción histórica en Yugoslavia y Bosnia postyugoslava
  • Comparación con temporalidad en otras obras que trabajan con archivos epigráficos
  • Examen de cómo poetas bosnios posteriores han trabajado con temporalidad dizdariana

Conclusión final

El Durmiente Pétreo demuestra que el tiempo poético no es marco neutro donde se desarrollan eventos sino estructura activa que configura significado. La dialéctica entre tiempo histórico, tiempo sagrado y tiempo presente no es problema que el poema resuelve sino tensión productiva que mantiene viva.

Esta tensión es condición de posibilidad de la memoria cultural activa: si el pasado quedara completamente fijado en su distancia histórica, perdería relevancia para el presente; si el presente absorbiera completamente el pasado, eliminaría su alteridad. La dialéctica temporal preserva ambos polos: el pasado conserva su diferencia (no se moderniza completamente) pero se hace presente (habla, interpela, significa).

El modelo temporal dizdariano es especialmente relevante para sociedades postconflicto o postcoloniales donde relación con pasado cultural está interrumpida por violencia, dominación o olvido impuesto. La obra sugiere que recuperación no consiste en reconstrucción arqueológica neutral sino en reconfiguración activa de relaciones temporales que permitan al pasado funcionar como recurso simbólico para el presente.

En última instancia, El Durmiente Pétreo confirma que poesía puede funcionar como tecnología temporal: dispositivo que reorganiza relaciones entre pasado, presente y futuro, que hace posibles formas de memoria, identidad y esperanza que la temporalidad cronológica ordinaria no permite. Esta capacidad de la poesía para crear temporalidades alternativas es parte esencial de su función cultural, especialmente en contextos donde temporalidades dominantes (progreso lineal, modernización que borra pasado, narrativas históricas hegemónicas) amenazan con eliminar memorias subalternas.

Bibliografía

Obra analizada

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