{"id":11,"date":"2026-09-26T13:02:14","date_gmt":"2026-09-26T11:02:14","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/?p=11"},"modified":"2026-09-26T17:46:28","modified_gmt":"2026-09-26T15:46:28","slug":"con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/","title":{"rendered":"Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida"},"content":{"rendered":"<p><em>Rese\u00f1a acad\u00e9mica<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00c1ngela Isabel de Claudia Soneira<\/strong> \u2014 Grupo Editorial P\u00e9rez-Ayala<br \/>\nORCID: <a href=\"https:\/\/orcid.org\/0009-0000-7439-6149\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">0009-0000-7439-6149<\/a><\/p>\n<p>Estudio sobre <em>Con tres heridas<\/em>, de Loli G. Garc\u00eda (Ediciones Rilke, Madrid, 2026. ISBN 978-84-18566-73-8).<\/p>\n<h2>1. Un libro que se nombra con palabras ajenas<\/h2>\n<p>Con tres heridas (Ediciones Rilke, Madrid, 2026) es el tercer poemario de Loli G. Garc\u00eda, nacida en Vitoria-Gasteiz, licenciada en Historia del Arte y diplomada en Trabajo Social por la Universidad del Pa\u00eds Vasco, cuya vida laboral se ha desarrollado en los Servicios Sociales. Lo preceden Como mariposas muertas (TarQus Editorial, 2020), con pr\u00f3logo de Elisa Rueda e ilustraciones de Nor Mart\u00edn, y De Natura (Nimbo, 2022), con acuarelas de Blanca Olabuenaga y pr\u00f3logo de Adolfo Marchena (Garc\u00eda, 2020, 2022). Su obra figura en m\u00e1s de veinte antolog\u00edas y ha sido traducida en parte al italiano; &#8220;Solitario pino mediterr\u00e1neo&#8221; obtuvo una menci\u00f3n de honor en el X Certamen de la Asociaci\u00f3n Le Ragunanze de Roma (2024) y &#8220;La vida quiso&#8221;, el primer premio de poes\u00eda no italiana del Premio Literario Men\u00e9ndez Pelayo (2026), recogido en la antolog\u00eda Lontano da casa. La autora escribe tambi\u00e9n relato breve en el grupo Septeto, declama y canta en el tr\u00edo Las MilyUna, cre\u00f3 y coordina desde 2017 el encuentro po\u00e9tico &#8220;Aletxa en verso&#8221;, es vicepresidenta de Krelia, Asociaci\u00f3n de Creadores Literarios de \u00c1lava, pertenece a la Asociaci\u00f3n de Escritores de Euskadi y colabora con el Festival Internacional de Poes\u00eda de Vitoria-Gasteiz. Son datos de trayectoria, no claves de lectura: esta rese\u00f1a no infiere del libro ninguna circunstancia biogr\u00e1fica que el libro no declare, y se refiere siempre a la voz de los poemas y no a la persona de la autora.<\/p>\n<p>El volumen tiene noventa y seis p\u00e1ginas y se abre con un pr\u00f3logo de \u00c1ngela Serna, fechado en Gasteiz en el oto\u00f1o-invierno de 2025, que describe el conjunto con exactitud: \u00abcincuenta y un poemas m\u00e1s un breve ep\u00edlogo\u00bb. La verificaci\u00f3n estructural del cuerpo lo confirma. Tras el poema de Miguel Hern\u00e1ndez que da t\u00edtulo al libro, la secci\u00f3n &#8220;La del amor&#8221; re\u00fane diecis\u00e9is poemas (pp. 19-34); &#8220;La de la muerte&#8221;, quince (pp. 39-54); &#8220;La de la vida&#8221;, veinte (pp. 59-79); y el &#8220;Ep\u00edlogo&#8221;, tres (pp. 83-88), lo que suma cincuenta y cuatro piezas. Cada secci\u00f3n va precedida de un ep\u00edgrafe hernandiano: dos procedentes de El rayo que no cesa y uno de El hombre acecha. El libro, pues, se nombra con palabras ajenas antes de pronunciar las propias, y esa decisi\u00f3n merece examen, porque condiciona la lectura de todo lo que sigue.<\/p>\n<p>La tesis que esta rese\u00f1a defiende es doble. Por un lado, Con tres heridas no se limita a tomar prestada la tr\u00edada de Hern\u00e1ndez: elige una de sus tres ordenaciones posibles, la de la primera estrofa, y con ello convierte la vida \u2014no el amor, que es la \u00faltima herida en la tercera estrofa del poema de Hern\u00e1ndez, la del yo\u2014 en la herida que cierra el libro. Y la vida, en este poemario, tiene dos caras que se tocan: el parto y la crianza, por un lado, y la enfermedad, por otro; la herida que se abre para dar vida y la herida que se padece dentro del propio cuerpo. Por otro lado, el di\u00e1logo con Hern\u00e1ndez es tem\u00e1tico y paratextual antes que formal. Los ep\u00edgrafes est\u00e1n en verso medido; los poemas de Garc\u00eda, en un verso libre sin metro dominante. Esa distancia no es un defecto en s\u00ed, pero explica tanto los logros del libro, que est\u00e1n en la an\u00e1fora, el paralelismo y la precisi\u00f3n de algunos cierres, como sus l\u00edmites, que est\u00e1n en la desigualdad del conjunto y en la tendencia a explicar lo que el poema ya ha mostrado.<\/p>\n<h2>2. La arquitectura hernandiana: t\u00edtulo, ep\u00edgrafes y orden de las heridas<\/h2>\n<p>El poema que da t\u00edtulo al libro pertenece al Cancionero y romancero de ausencias, el conjunto de materiales que Hern\u00e1ndez escribi\u00f3 entre 1938 y 1941 y cuya ordenaci\u00f3n, como recuerda la edici\u00f3n de Jos\u00e9 Carlos Rovira, es en buena parte obra de sus editores y no del poeta (Hern\u00e1ndez, 1990; 2004). El volumen lo reproduce completo, con la fecha 1938-1941:<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 con tres heridas:<br \/>\nla del amor,<br \/>\nla de la muerte,<br \/>\nla de la vida.<br \/>\nCon tres heridas viene<br \/>\nla de la vida,<br \/>\nla del amor,<br \/>\nla de la muerte.<br \/>\nCon tres heridas yo:<br \/>\nla de la vida,<br \/>\nla de la muerte,<br \/>\nla del amor.<\/p>\n<p>La forma del poema es la de la canci\u00f3n de ra\u00edz tradicional: cada estrofa une un heptas\u00edlabo a tres pentas\u00edlabos (\u00abLleg\u00f3 con tres heridas:\u00bb cuenta siete s\u00edlabas; \u00abla del amor\u00bb, agudo, cinco; \u00abla de la muerte\u00bb y \u00abla de la vida\u00bb, cinco), y en cada una el \u00faltimo verso asuena con el primero: heridas y vida en \u00ed-a, viene y muerte en \u00e9-e, yo y amor en \u00f3. Pero lo decisivo es la permutaci\u00f3n. La primera estrofa ordena amor, muerte, vida; la segunda, vida, amor, muerte; la tercera, en la que entra el yo, vida, muerte, amor. Cano Conesa (2010) y Morelli (2022) coinciden en leer este poema como la cifra de los tres motivos vertebradores de la poes\u00eda hernandiana, y Morelli subraya que el Cancionero se sostiene en la repetici\u00f3n, la enumeraci\u00f3n y el juego de afirmaciones y ant\u00edtesis. En Hern\u00e1ndez, el amor es la \u00faltima palabra del poema, y la \u00faltima herida del sujeto.<\/p>\n<p>Garc\u00eda adopta el orden de la primera estrofa, la de la tercera persona que llega, y no el de la tercera, la del yo. Las secciones del libro se llaman &#8220;La del amor&#8221;, &#8220;La de la muerte&#8221; y &#8220;La de la vida&#8221;, y en ese orden se suceden. El efecto es invertir el desenlace hernandiano. Donde el poeta encarcelado terminaba en el amor, la autora termina en la vida, y lo hace con una vida que incluye el parto, la crianza, la enfermedad y la resistencia al deterioro del cuerpo. La herida final no es una idea sino un cuerpo que da a luz y que enferma. Ese desplazamiento es la aportaci\u00f3n m\u00e1s interesante del libro a su propio intertexto, y conviene no confundirlo con una simple ilustraci\u00f3n de los versos de Hern\u00e1ndez: la elecci\u00f3n de un orden es una lectura.<\/p>\n<p>Los tres ep\u00edgrafes de secci\u00f3n confirman el dise\u00f1o. &#8220;La del amor&#8221; se abre con el primer terceto de un soneto de El rayo que no cesa, el que empieza &#8220;Tengo estos huesos hechos a las penas&#8221;: \u00abNadie me salvar\u00e1 de este naufragio\u00bb, dice Hern\u00e1ndez, si no es el amor de la amada, tabla y norte. &#8220;La de la muerte&#8221; toma los dos versos iniciales de otro soneto del mismo libro: \u00abUmbr\u00edo por la pena, casi bruno,\u00bb y \u00abporque la pena tizna cuando estalla\u00bb. &#8220;La de la vida&#8221; se abre con el cierre de &#8220;El herido&#8221;, de El hombre acecha: \u00abPorque soy como el \u00e1rbol talado que reto\u00f1o:\u00bb y \u00abporque a\u00fan tengo la vida.\u00bb El volumen transcribe el primero de estos versos sin la coma que en el texto de El hombre acecha separa talado de que reto\u00f1o, detalle menor que no altera el sentido. Genette (2001) atribuye al ep\u00edgrafe, entre otras, la funci\u00f3n de comentar el t\u00edtulo o el texto y la de amparar la obra bajo la autoridad de un nombre; aqu\u00ed cumple ambas. Pero hay una tercera funci\u00f3n, menos visible, que el libro activa sin declararla: los tres ep\u00edgrafes est\u00e1n en verso medido, dos endecas\u00edlabos de soneto y un alejandrino. \u00abNadie me salvar\u00e1 de este naufragio\u00bb es un endecas\u00edlabo con acentos en primera, sexta y d\u00e9cima; \u00abPorque soy como el \u00e1rbol talado que reto\u00f1o:\u00bb se divide en dos heptas\u00edlabos. El marco hernandiano del libro, por tanto, es tambi\u00e9n un marco m\u00e9trico que los poemas de Garc\u00eda no prolongan, y el lector percibe el cambio de registro cada vez que pasa del ep\u00edgrafe al primer poema de la secci\u00f3n.<\/p>\n<p>El pr\u00f3logo de Serna refuerza la genealog\u00eda al recordar que Hern\u00e1ndez, junto a Gabriel Celaya y Blas de Otero, dio forma a los intereses sociales y pol\u00edticos de la autora. Esa filiaci\u00f3n, que el ep\u00edlogo desarrolla, explica mejor la elecci\u00f3n de Hern\u00e1ndez que cualquier afinidad formal: el poeta de Orihuela funciona en el libro como autoridad moral y tem\u00e1tica, como el nombre que permite juntar en un mismo volumen el erotismo, el duelo, la maternidad y la memoria hist\u00f3rica.<\/p>\n<h2>3. La del amor: el cuerpo como lengua<\/h2>\n<p>La primera secci\u00f3n es la m\u00e1s homog\u00e9nea en el tono y la m\u00e1s desigual en el resultado. Sus diecis\u00e9is poemas recorren el deseo, el cuerpo compartido y la intimidad de una pareja a lo largo del tiempo, desde el primer encuentro hasta la vejez. Se abre con &#8220;Contagio&#8221; (p. 19), nueve versos repartidos en tres estrofas, cada una encabezada por un imperativo: \u00abCont\u00e1giate\u00bb, \u00abDeshazte\u00bb y \u00abDisuelve\u00bb. Su primer verso, que es tambi\u00e9n el primero del libro, \u00abCont\u00e1giate de luz de amaneceres c\u00e1lidos\u00bb, admite la lectura de un alejandrino: siete s\u00edlabas hasta luz, agudo, y siete en el segundo hemistiquio, esdr\u00fajulo y con sinalefa entre de y amaneceres. Es una medida aislada, que los versos siguientes no prolongan. El poema es una exhortaci\u00f3n de purificaci\u00f3n, deshacerse de miedos heredados y, en su cierre, \u00abvuelve a erigirte sobre la sangre que te construye\u00bb. Como p\u00f3rtico de una secci\u00f3n amorosa funciona bien, porque presenta el amor como contagio y como reconstrucci\u00f3n antes que como posesi\u00f3n.<\/p>\n<p>El procedimiento dominante de la secci\u00f3n es la an\u00e1fora. En &#8220;El Cuaderno&#8221; (p. 20) el verbo querer encabeza una serie de deseos que recorren la geograf\u00eda del cuerpo amado, entre las cimas, los valles, el ombligo y la axila, hasta el verso \u00abQuiero volver a nacer\u00bb y su doble complemento, entre los muslos y \u00abentre tus rimas.\u00bb, donde el cuerpo se vuelve texto; el poema se cierra con los dedos que escriben \u00absobre el cuaderno de tu piel.\u00bb En &#8220;Cumplea\u00f1os&#8221; (p. 21) la frase \u00abNo quiero nada.\u00bb se repite en tres modalidades, afirmativa, exclamativa e interrogativa, antes de resolverse en \u00abNo quiero nada m\u00e1s.\u00bb, un peque\u00f1o mecanismo de retractaci\u00f3n que es de lo mejor de la secci\u00f3n. &#8220;No dejes de buscar&#8221; (p. 30) organiza cuatro estrofas sobre la misma negaci\u00f3n imperativa y termina en \u00abNo dejes nunca de buscarme.\u00bb<\/p>\n<p>El poema m\u00e1s logrado de la secci\u00f3n es &#8220;Digo piel&#8221; (p. 26). Cuatro d\u00edsticos se abren con la misma f\u00f3rmula, y el primero condensa en dos versos la tesis de todo el bloque:<\/p>\n<p>Digo piel cuando quiero decir patria<br \/>\ndonde nacer y morir en un instante.<\/p>\n<p>El primer verso es un endecas\u00edlabo con acentos en primera, tercera, sexta y d\u00e9cima, m\u00e1s un apoyo en novena que produce el choque de decir patria; el segundo tiene doce s\u00edlabas. La piel es patria porque es el lugar donde se nace y se muere en el instante del amor, y el poema no necesita m\u00e1s para hacer de la met\u00e1fora un programa. Los d\u00edsticos siguientes var\u00edan la f\u00f3rmula con fortuna desigual, pero el cierre, \u00abque derramamos de tanto querernos.\u00bb, devuelve la precisi\u00f3n inicial. Frente a este poema, otros de la secci\u00f3n se apoyan en im\u00e1genes de repertorio: \u00abCaricias aceradas convierten mi ansiedad en polvo de estrellas.\u00bb, en &#8220;Espuma de mar&#8221; (p. 24), o el remate de &#8220;El desierto de tu boca&#8221; (p. 28), \u00aberes un oasis desconocido.\u00bb, cuya met\u00e1fora ya estaba agotada en el t\u00edtulo. La escritura del deseo desde un sujeto femenino tiene en la poes\u00eda espa\u00f1ola de las \u00faltimas d\u00e9cadas una tradici\u00f3n s\u00f3lida, bien documentada en las conversaciones que Keefe Ugalde (1991) sostuvo con poetas de aquellos a\u00f1os, y es frente a esa tradici\u00f3n donde algunas piezas de la secci\u00f3n resultan convencionales.<\/p>\n<p>Hay, con todo, dos movimientos que dan relieve a la secci\u00f3n. El primero es la inscripci\u00f3n del tiempo en el deseo. &#8220;La memoria de la piel&#8221; (p. 29) muestra a una pareja anciana que se reencuentra con \u00abrubor de jovenzuela\u00bb, en la que \u00abpervive la urgencia de entonces;\u00bb, y &#8220;Me pregunto&#8221; (p. 31) imagina el d\u00eda del olvido, cuando el otro sea ajeno, con un cierre de notable econom\u00eda: \u00aby los d\u00edas que nacen ya anochecidos?\u00bb. El segundo es la bisagra final. &#8220;Hicimos el amor&#8221; (p. 34), dedicado \u00abA las personas arrastradas\u00bb \u00abpor la Dana de Valencia\u00bb, narra un encuentro amoroso interrumpido por la pena colectiva: el \u00e9xtasis no llega, y \u00abEn cada envite una oleada de agua marr\u00f3n\u00bb arrastra a la voz, \u00abcomo a ellas, calle abajo.\u00bb El poema cierra la secci\u00f3n del amor con la irrupci\u00f3n de la muerte ajena en la intimidad propia y anticipa as\u00ed, dentro de la primera herida, la segunda. Es una decisi\u00f3n de composici\u00f3n acertada, y una de las pruebas de que el libro est\u00e1 pensado como conjunto.<\/p>\n<h2>4. La de la muerte: el ensayo de la partida<\/h2>\n<p>La segunda secci\u00f3n tiene quince poemas y es, en su mayor parte, la m\u00e1s sobria del libro. Empieza con &#8220;El ensayo&#8221; (p. 39), que describe el sue\u00f1o nocturno como un anticipo de la muerte, cuerpos \u00abprestos para el viaje\u00bb que acuden a \u00abmorir un poco.\u00bb, y encuentra su centro en &#8220;El polvo que seremos&#8221; (pp. 41-42), el poema m\u00e1s extenso de la secci\u00f3n. Su primer verso, \u00abCada d\u00eda nos deshacemos un poco.\u00bb, abre un inventario de p\u00e9rdidas m\u00ednimas \u2014restos de piel, de pelo, de perfume\u2014 que las s\u00e1banas recogen como \u00abanticipo del polvo que seremos.\u00bb El poema avanza por acumulaci\u00f3n y alcanza su mejor momento cuando cierra el c\u00edrculo: la piel que se torna fl\u00e1cida remite a la del reci\u00e9n nacido, llegado al mundo \u00abenvueltos en esa piel de terciopelo,\u00bb. La muerte, as\u00ed, queda enlazada con el nacimiento, y la tercera secci\u00f3n est\u00e1 ya contenida en la segunda. El t\u00edtulo dialoga con un t\u00f3pico barroco de larga tradici\u00f3n, pero el poema lo reescribe desde lo dom\u00e9stico, sin ret\u00f3rica funeral.<\/p>\n<p>La secci\u00f3n alterna la meditaci\u00f3n general con el duelo concreto. &#8220;Ha comenzado ya&#8221; (p. 43) registra el momento en que la muerte deja de ser cosa de los mayores \u2014\u00abYa no hablo de mis mayores,\u00bb\u2014 y alcanza a los coet\u00e1neos, hasta la conciencia de que tambi\u00e9n la voz se acerca \u00aba la rampa de salida.\u00bb &#8220;Dir\u00e9 que no&#8221; (p. 44) personifica a la muerte como una amiga a la que se rechaza mientras la vida conserve su sentido y a la que se llamar\u00e1 cuando el yo se haya perdido: \u00ab\u00a1Ahora ll\u00e9vame contigo!\u00bb. Los poemas de la agon\u00eda y del duelo ajenos, &#8220;Blancas carnes al desnudo&#8221; (p. 47), &#8220;\u00a1Al fin libre!&#8221; (p. 48), &#8220;Te has ido y me doy cuenta&#8221; (p. 49), &#8220;P\u00e1jaro Herido&#8221; (p. 53) e &#8220;Inesperada partida&#8221; (p. 54), comparten un l\u00e9xico contenido. El mejor de ellos es &#8220;Te has ido y me doy cuenta&#8221;, que empieza con el heptas\u00edlabo del t\u00edtulo, lo repite en el pen\u00faltimo verso y descubre, en el duelo, lo desconocido del muerto, \u00abcosido a mi memoria por los hilos\u00bb \u00abdel traje de la infancia.\u00bb El cierre, \u00abAhora me doy cuenta.\u00bb, desplaza el acento del t\u00edtulo al presente y convierte la p\u00e9rdida en conocimiento tard\u00edo. Butler (2006) sostuvo que el duelo revela los lazos que nos constituyen y hasta qu\u00e9 punto somos dependientes de otros; el poema lo muestra en su escala m\u00ednima.<\/p>\n<p>Dos poemas en verso, &#8220;El Fort\u00edn&#8221; (p. 50) y &#8220;Vivir muriendo&#8221; (p. 51), de catorce y nueve versos respectivamente, trasladan el duelo al espacio. En la primera, alguien construye una casa en la que guarda los aperos de una vida campesina, y \u00abla casa es un museo improvisado donde guardas:\u00bb horcas, bieldos, celemines y c\u00e1ntaros; el poema revela al final que ese museo es homenaje a los ancestros \u00aby al hijo prematuramente muerto.\u00bb, y que la casa es \u00abFort\u00edn seguro donde sobrevivir a su ausencia.\u00bb La segunda describe una arquitectura de piedra y silencio que \u00abhace m\u00e1s llevadero el vivir muriendo.\u00bb La casa como lugar de la memoria y refugio de la intimidad es un motivo que Bachelard (2020) estudi\u00f3 en su fenomenolog\u00eda de la imagen po\u00e9tica, y los dos poemas lo resuelven con una enumeraci\u00f3n que es, en s\u00ed misma, un acto de conservaci\u00f3n. &#8220;El poder de la palabra&#8221; (p. 52) a\u00f1ade la figura de una mujer \u00abVestida de viuda\u00bb que recita en p\u00fablico y descubre que el decir consuela; el pr\u00f3logo de Serna cita dos de sus versos como emblema del libro, y es acertado, porque el poema tematiza la funci\u00f3n que la autora atribuye a la poes\u00eda.<\/p>\n<p>El d\u00edptico dedicado a Antonio Gamoneda es el punto m\u00e1s problem\u00e1tico de la secci\u00f3n. &#8220;Leyendo Canci\u00f3n err\u00f3nea de Antonio Gamoneda&#8221; (p. 45) remite al libro que el poeta public\u00f3 en Tusquets en 2012 (Gamoneda, 2012), y &#8220;Palabras de hierro y ceniza&#8221; (p. 46) se dirige a \u00e9l directamente. El primero es casi una nota de lectura en verso, \u00abLeo canci\u00f3n err\u00f3nea de Gamoneda\u00bb, que enumera las im\u00e1genes que esa lectura suscita, como las madres y sus abrazos difuntos, y desemboca en un verso de redundancia dif\u00edcil de justificar: \u00abya s\u00f3lo existe en el ansia febril de su ansia\u00bb. El segundo es m\u00e1s eficaz, porque habla de lo que la lectura provoca y no de lo le\u00eddo: \u00abTu voz me llega y rompe por dentro\u00bb, \u00abPeque\u00f1a y asustada me siento\u00bb. El homenaje est\u00e1 justificado en un libro sobre la muerte, pero la distancia entre el vers\u00edculo de Gamoneda y la dicci\u00f3n de Garc\u00eda no llega a convertirse en di\u00e1logo: el lector asiste a una admiraci\u00f3n, no a una apropiaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>5. La de la vida: parto, espejo y enfermedad<\/h2>\n<p>La tercera secci\u00f3n es la m\u00e1s extensa, con veinte poemas, y la que justifica el orden elegido. Se abre con una genealog\u00eda de la maternidad y se cierra con la enfermedad, de modo que la vida aparece a la vez como herida que se abre para dar paso a otro cuerpo y como herida que se sufre dentro del propio. El primer poema, &#8220;5 de diciembre 1980&#8221; (p. 59), fecha la llegada de un hijo y la ata a la memoria colectiva con un gesto de \u00e9poca: \u00abCuarenta a\u00f1os que llegaste a mi existencia\u00bb y \u00ablos mismos de la muerte de John Lennon.\u00bb. Lo notable del poema no es esa coincidencia sino la exactitud f\u00edsica del recuerdo, que empieza por una \u00abpromesa impregnada de olor a meconio.\u00bb y sigue el aprendizaje del ni\u00f1o hasta la palabra, \u00abtu boca torpe silabeando,\u00bb y \u00abcosiendo eslabones.\u00bb, y hasta los primeros pasos. &#8220;Prisa por llegar&#8221; (p. 60) repite el procedimiento con otro nacimiento, fechado en el verso \u00abte hiciste agua en m\u00ed un 9 de enero.\u00bb, y cierra con la lactancia en una enumeraci\u00f3n vertical de gran eficacia: leche, sangre, tiempo \u00aby amor certero.\u00bb<\/p>\n<p>Adrienne Rich distingui\u00f3 entre la maternidad como experiencia, singular y corporal, y la maternidad como instituci\u00f3n, el conjunto de normas que la ordenan desde fuera (Rich, 2019). Los poemas de Garc\u00eda se sit\u00faan resueltamente del lado de la experiencia. No hay en ellos idealizaci\u00f3n de la madre, sino cuerpo: meconio, leche, sangre, vientre, \u00abun parto loto,\u00bb en &#8220;Erupci\u00f3n&#8221; (p. 64), o el hijo que llega \u00abtriunfando sobre la muerte,\u00bb y es nombrado con una expresi\u00f3n del lenguaje actual de la crianza, \u00abun ni\u00f1o arco iris eres,\u00bb, que designa al hijo nacido despu\u00e9s de una p\u00e9rdida. &#8220;Hoy te siento en m\u00ed&#8221; (p. 63) y &#8220;Erupci\u00f3n&#8221; comparten un verso, \u00abHoy es el primer d\u00eda de tu nueva vida,\u00bb, un heptas\u00edlabo seguido de un hexas\u00edlabo que funciona como estribillo entre el deseo de la concepci\u00f3n y el parto. &#8220;Vac\u00edo, lleno, vac\u00edo&#8221; (p. 65) reduce el nacimiento a una serie de oposiciones binarias que termina en la separaci\u00f3n de los cuerpos, de dos en una a cada una, y &#8220;Pegada a la luna de sus pechos&#8221; (p. 66) contempla a una madre que amamanta desde fuera, en tercera persona, hasta el verso \u00abDos mujeres, dos.\u00bb, que convierte la escena en una l\u00ednea de filiaci\u00f3n femenina.<\/p>\n<p>El poema m\u00e1s original de la secci\u00f3n, y quiz\u00e1 del libro, es &#8220;Conversaci\u00f3n&#8221; (p. 69). Una ni\u00f1a peque\u00f1a se acerca, toca, habla y juega con alguien que le responde, y solo en los versos finales se revela que quien habla es el espejo: \u00ab\u2014Yo no tengo entra\u00f1as, solo soy tu reflejo.\u00bb, hab\u00eda dicho antes, y el poema termina con la ni\u00f1a \u00abElla enamorada de su imagen en el espejo,\u00bb y con el propio espejo, conmovido, que confiesa: \u00abyo, emocionado, pierdo el azogue.\u00bb El desplazamiento del punto de vista a un objeto, la iron\u00eda tierna del final y el uso del di\u00e1logo con guion hacen de este poema el mejor ejemplo de lo que el libro puede cuando renuncia a la declaraci\u00f3n y conf\u00eda en la situaci\u00f3n. &#8220;Tiempo de madres&#8221; (p. 70) a\u00f1ade un espacio colectivo, madres j\u00f3venes \u00abque buscan paz y sororidad.\u00bb, con un juego verbal feliz sobre las cr\u00edas \u00abde leche\u00bb y el inciso \u00ab\u2014que no de caf\u00e9\u2014,\u00bb.<\/p>\n<p>A partir de &#8220;Vulnerable&#8221; (pp. 71-72) la secci\u00f3n cambia de materia. El cuerpo \u00abque amo y me reconforta\u00bb se descubre fr\u00e1gil \u00aby se vuelve vulnerable en todo su esplendor:\u00bb, y el poema recurre a la imagen b\u00e9lica del cuerpo \u00abpresto para la batalla,\u00bb para concluir que \u00abla final siempre est\u00e9 perdida.\u00bb &#8220;Formas de amanecer&#8221; (p. 73) es el poema de disposici\u00f3n espacial m\u00e1s elaborado del volumen: cuatro participios en posici\u00f3n inicial, enroscada, encrespada, engarzada y ensortijada, abren cuatro bloques desplazados sobre la p\u00e1gina que imitan el despertar trabajoso de un cuerpo enfermo, hasta el verso final, \u00abFormas de amanecer con el mal que me habita.\u00bb, un alejandrino de dos heptas\u00edlabos que re\u00fane en su medida lo que la disposici\u00f3n hab\u00eda dispersado. &#8220;Yacente&#8221; (p. 74), con su cuerpo que \u00abhoy se hunde y se marida\u00bb \u00abcomo buen vino.\u00bb, y &#8220;No duele&#8221; (p. 76), que desmiente su t\u00edtulo en un cierre seco, \u00abY solo acaba de empezar.\u00bb, completan una poes\u00eda de la enfermedad sin autocompasi\u00f3n.<\/p>\n<p>El poema que cose las dos mitades de la secci\u00f3n es &#8220;Te llevo dentro&#8221; (p. 77), dedicado \u00abA Blanca Olabuenaga\u00bb, la acuarelista de De Natura. La enfermedad se describe como un ser que naci\u00f3, sin que la voz lo supiera, \u00abnaciste entre mis pliegues suaves\u00bb, que creci\u00f3 mecido y alimentado por el cuerpo que lo aloja y que ahora le roba la palabra y los pasos. El verso central lo nombra: \u00ab\u00a1Ingrato hijo de mis c\u00e9lulas!\u00bb. La figura invierte la maternidad de los primeros poemas y hace de la enfermedad una gestaci\u00f3n involuntaria, una criatura a la que la voz no puede maldecir porque la lleva dentro, y a la que solo pide seguir \u00abmientras me dejes seguir siendo yo.\u00bb Sontag (2008) advirti\u00f3 del peso que las met\u00e1foras, en particular las b\u00e9licas, a\u00f1aden a la experiencia de la enfermedad; el libro usa esas met\u00e1foras en &#8220;Vulnerable&#8221;, pero en &#8220;Te llevo dentro&#8221; encuentra otra, la de la maternidad invertida, que no culpa ni heroiza y que es, por ello, m\u00e1s verdadera. La secci\u00f3n se cierra con &#8220;Como si nada&#8221; (p. 78), donde alguien se asoma al abismo y despu\u00e9s \u00abEscribes versos en un cuaderno.\u00bb, y con &#8220;Sonrisa al viento&#8221; (p. 79), retrato de una mujer que cruza la ciudad \u00abEn alas de su silla motorizada\u00bb. El t\u00edtulo de &#8220;Como si nada&#8221; recoge, adem\u00e1s, la f\u00f3rmula con la que Serna cierra su pr\u00f3logo.<\/p>\n<h2>6. El ep\u00edlogo: de la herida \u00edntima a la memoria colectiva<\/h2>\n<p>Los tres poemas del ep\u00edlogo abandonan el \u00e1mbito dom\u00e9stico y dan voz a otros. Serna los presenta como un posible anuncio: \u00abpresagio de lo que tal vez ser\u00e1 el eje de una escritura pr\u00f3xima\u00bb. &#8220;Solitario pino mediterr\u00e1neo&#8221; (pp. 83-84), la pieza m\u00e1s narrativa del libro, parte de una contemplaci\u00f3n, un pino entre vi\u00f1as junto al r\u00edo, y la convierte en relato. En a\u00f1os de hambre, un campesino sale cada ma\u00f1ana a cuidar sus cepas: \u00abEn su zurr\u00f3n, llevaba pi\u00f1ones para enga\u00f1ar al hambre\u00bb. Un d\u00eda no regresa; \u00abUn d\u00eda no volvi\u00f3 a su hogar, le buscaron sin hallarle.\u00bb, y quienes le quer\u00edan \u00abretornaron a sus casas enmudecidos durante a\u00f1os.\u00bb La revelaci\u00f3n llega en el presente: \u00abHoy sabemos que los pi\u00f1ones y su magro cuerpo\u00bb \u00abfueron las semillas que te nutrieron y erigieron,\u00bb. El \u00e1rbol crece sobre el cuerpo desaparecido y se vuelve testimonio. El poema no nombra la guerra ni la represi\u00f3n, pero su estructura, la desaparici\u00f3n, el silencio impuesto a los allegados y el conocimiento tard\u00edo, es la de las fosas que la sociedad espa\u00f1ola ha empezado a abrir en las \u00faltimas d\u00e9cadas y que Ferr\u00e1ndiz (2014) estudi\u00f3 como un proceso en el que el propio paisaje puede convertirse en lugar de memoria. La Ley 20\/2022, de Memoria Democr\u00e1tica, ha dado a ese proceso un marco jur\u00eddico (Ley 20\/2022, 2022). El poema tiene fuerza hasta el pen\u00faltimo movimiento; el \u00faltimo, \u00abYo te escribo este poema para que crezcas libre, all\u00ed,\u00bb, declara una intenci\u00f3n que el relato ya hab\u00eda cumplido y termina en una f\u00f3rmula de manifiesto, \u00abde un pasado al que no queremos retornar.\u00bb<\/p>\n<p>&#8220;La vida quiso&#8221; (pp. 85-86) es un mon\u00f3logo dram\u00e1tico en boca de una mujer desplazada: \u00abRefugiada me llaman,\u00bb, dice, y corrige de inmediato la etiqueta, \u00abobligada \u2014dir\u00eda yo\u2014\u00bb, por la guerra, la hambruna y las circunstancias. El poema opone la casa nueva, \u00abahora tengo casa.\u00bb, a la casa perdida, reconstruida desde los sentidos: el aroma de la higuera, el crujido de la pinaza que \u00abhablaba de pertenencia,\u00bb, las jaras y las retamas, y el mar, en un verso que enlaza el ep\u00edlogo con la tercera secci\u00f3n: \u00abLa tibieza amni\u00f3tica del mar\u00bb. El cierre, que devuelve la palabra casa al final del poema, est\u00e1 bien medido. &#8220;Cuando echo la vista atr\u00e1s&#8221; (pp. 87-88) completa el tr\u00e1nsito con una genealog\u00eda: hombres encorvados bajo el trabajo, la patria y la guerra; \u00abMujeres sufrientes, abnegadas,\u00bb que cargan \u00abbajo el peso de los hombres, de la prole\u00bb y de la religi\u00f3n; y unas voces que, desde su silencio, piden a la hablante que conquiste la palabra y el espacio, \u00abconquista todo lo que nos fue arrebatado\u00bb. El poema termina en dos palabras que merecen atenci\u00f3n: \u00abme construyen.\u00bb. El libro empez\u00f3, en &#8220;Contagio&#8221;, con la exhortaci\u00f3n a erigirse \u00absobre la sangre que te construye\u00bb, y termina con los antepasados que construyen a la voz. Entre el primer poema y el \u00faltimo hay un arco, de la sangre propia a la sangre heredada, que confirma el car\u00e1cter compuesto del volumen.<\/p>\n<h2>7. La forma: verso libre, an\u00e1fora y paralelismo<\/h2>\n<p>El pr\u00f3logo de Serna describe la escritura del libro con una f\u00f3rmula que conviene discutir: \u00abDesde el verso libre, a veces blanco\u00bb. Sigo la terminolog\u00eda de Dom\u00ednguez Caparr\u00f3s (2016) y la advertencia, com\u00fan a los tratados recientes como el de Jauralde Pou (2020), de que la falta de rima no basta para llamar libre a un verso: el verso blanco es el que mantiene una medida regular en serie sin rima; el verso libre es el que abandona o flexibiliza las regularidades tradicionales y conserva otras recurrencias, de acento, de sintaxis o de disposici\u00f3n gr\u00e1fica. La distinci\u00f3n no es terminol\u00f3gica sino descriptiva, y en este libro tiene una respuesta clara. Para comprobarlo se escandi\u00f3 el volumen completo con libEscansi\u00f3n, en su versi\u00f3n 1.1.1, una biblioteca de escansi\u00f3n autom\u00e1tica del verso espa\u00f1ol cuyo art\u00edculo de presentaci\u00f3n informa de un 97,01 % de acierto sobre el corpus anotado ADSO 100 en su configuraci\u00f3n est\u00e1ndar y de un 98,65 % cuando las interjecciones se tratan como \u00e1tonas, que es el criterio de anotaci\u00f3n de ese corpus (Sanz-L\u00e1zaro, 2024). Esas cifras, sin embargo, se han obtenido sobre verso de medida fija, y en un libro de verso libre el c\u00f3mputo exige dos precauciones. La primera ata\u00f1e a la unidad que se mide. En los archivos del manuscrito buena parte de los cambios de l\u00ednea est\u00e1n codificados como saltos manuales dentro de un mismo p\u00e1rrafo, y una extracci\u00f3n que no los respete funde varios versos en un solo rengl\u00f3n y hace pasar por prosa poemas que no lo son. Por eso las l\u00edneas se han reconstruido con esos saltos y se han cotejado con el volumen impreso: el libro tiene 772 l\u00edneas de verso repartidas en sus cincuenta y cuatro piezas, excluidos t\u00edtulos, ep\u00edgrafes y dedicatorias, y ninguna de ellas est\u00e1 en prosa. La segunda precauci\u00f3n ata\u00f1e a la herramienta. Cuando no se le indica qu\u00e9 medida esperar, libEscansi\u00f3n corrige su primera cuenta para acercarla a una lista de metros preferidos, un procedimiento que en el verso regular deshace ambig\u00fcedades y que en el verso libre desplaza las l\u00edneas hacia el endecas\u00edlabo y el alejandrino. Las cifras de esta rese\u00f1a proceden, en consecuencia, de la cuenta anterior a ese ajuste, que la biblioteca conserva, completada a mano en las veinticinco l\u00edneas largas que no llega a computar y revisada a mano en todo verso que sostiene una afirmaci\u00f3n; el patr\u00f3n acentual, cuando se menciona, est\u00e1 reconstruido a partir de las s\u00edlabas y no es salida directa de la biblioteca.<\/p>\n<p>Con esas cautelas el resultado no deja lugar a dudas. Ning\u00fan poema alcanza un metro cerrado, y el libro, tomado en su conjunto, tampoco tiene metro dominante. Las dos medidas m\u00e1s frecuentes, el heptas\u00edlabo y el octos\u00edlabo, empatan con noventa l\u00edneas cada una, el 11,7 % del total, de manera que la medida modal no re\u00fane ni una octava parte de los versos; detr\u00e1s vienen el eneas\u00edlabo (9,8 %), el endecas\u00edlabo (9,3 %) y el decas\u00edlabo (8,2 %). La l\u00ednea media tiene 8,7 s\u00edlabas, y los versos de hasta ocho s\u00edlabas y los m\u00e1s largos se reparten casi a partes iguales. No hay, por tanto, ninguna serie de medida regular sin rima, que es lo que el t\u00e9rmino verso blanco exigir\u00eda, ni rima sistem\u00e1tica. El libro est\u00e1 escrito en verso libre, con algunos vers\u00edculos, en &#8220;Espuma de mar&#8221;, &#8220;Conversaci\u00f3n&#8221; o &#8220;Solitario pino mediterr\u00e1neo&#8221;, y un poema de disposici\u00f3n espacial, &#8220;Formas de amanecer&#8221;. La f\u00f3rmula de Serna es generosa con la autora, pero no describe con exactitud su m\u00e9trica. Si se quiere salvar el \u00aba veces blanco\u00bb, solo cabe entenderlo en un sentido laxo, como alusi\u00f3n a tramos breves de medida casi estable, del tipo de los segmentos de seis s\u00edlabas que abren las estrofas de &#8220;Cuerpos infantiles&#8221;, y no como descripci\u00f3n de un metro.<\/p>\n<p>La diferencia entre las dos cuentas no es un tecnicismo. Con la salida ajustada, el endecas\u00edlabo parecer\u00eda la medida dominante del libro, con cerca de una cuarta parte de las l\u00edneas, y el alejandrino rondar\u00eda el once por ciento; antes del ajuste, los versos de once s\u00edlabas son setenta y dos y los de catorce, veintitr\u00e9s, un 9,3 % y un 3,0 % del total. En &#8220;Digo piel&#8221;, al que la salida ajustada atribuye once s\u00edlabas en cinco de sus ocho versos, la escansi\u00f3n manual con sinalefa por defecto solo confirma tres: el primero, el quinto, que la necesita en no hay, y el octavo; \u00abDigo piel y la m\u00eda se eriza\u00bb es un decas\u00edlabo si se hace la sinalefa de se eriza, y solo cuenta once con dialefa. Lo mismo ocurre en otros lugares: \u00abDeshazte de los miedos que fluyen\u00bb, en &#8220;Contagio&#8221;, tiene diez s\u00edlabas y no las once de la salida ajustada, y el estribillo \u00abHoy es el primer d\u00eda de tu nueva vida,\u00bb suma trece, siete m\u00e1s seis, y no catorce. En los tres casos la cuenta previa de la biblioteca coincide con la lectura manual, y es el ajuste posterior el que a\u00f1ade la s\u00edlaba. El sesgo no procede, pues, de un error de c\u00f3mputo sino del procedimiento mismo, que resuelve cada duda a favor de un metro can\u00f3nico, y basta para desaconsejar cualquier lectura del libro como endecasil\u00e1bico encubierto.<\/p>\n<p>Tampoco resiste la correcci\u00f3n la impresi\u00f3n, que la salida ajustada favorec\u00eda, de un o\u00eddo que gravita hacia la serie imparis\u00edlaba de siete, once y catorce s\u00edlabas, la que la tradici\u00f3n asocia a la silva. Con el c\u00f3mputo corregido, heptas\u00edlabos, endecas\u00edlabos y alejandrinos suman el 24,0 % de las l\u00edneas, y el conjunto de las medidas impares, el 52,7 %, apenas por encima de la mitad. Los metros de la tradici\u00f3n aparecen, pero de forma puntual. El primer verso del libro admite, como se ha visto, la lectura de un alejandrino de primer hemistiquio agudo, y otro de la misma factura cierra &#8220;Formas de amanecer&#8221;; &#8220;Te has ido y me doy cuenta&#8221; se apoya en el heptas\u00edlabo de su t\u00edtulo; y en &#8220;Cuerpos infantiles&#8221; (p. 61) la an\u00e1fora se organiza sobre un segmento de seis s\u00edlabas que se repite con exactitud: \u00abCuerpos infantiles, brevedad precisa,\u00bb (seis m\u00e1s seis), \u00abCuerpos de tres a\u00f1os, todav\u00eda redondos,\u00bb, \u00abCuerpos de mi cuerpo, continuaci\u00f3n amorosa,\u00bb y \u00abCuerpos, dulces cuerpos,\u00bb. Isabel Para\u00edso (1985) distingui\u00f3, dentro del verso libre hisp\u00e1nico, modalidades que combinan con libertad metros de la tradici\u00f3n, y este libro participa de esa posibilidad sin sistematizarla. Pero su recurso principal no es m\u00e9trico sino sint\u00e1ctico: la an\u00e1fora y el paralelismo de &#8220;Digo piel&#8221;, &#8220;No dejes de buscar&#8221;, &#8220;Cumplea\u00f1os&#8221;, &#8220;Cuerpos infantiles&#8221; o &#8220;Ya queda menos para el verano&#8221;. En ese punto, y no en la medida, est\u00e1 el verdadero parentesco formal con el Cancionero de Hern\u00e1ndez, sostenido, como recuerda Morelli (2022), en la repetici\u00f3n y la enumeraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los poemas de l\u00ednea m\u00e1s larga, que una lectura del texto sin sus cortes de verso tomar\u00eda por prosa, confirman esa primac\u00eda de la sintaxis. &#8220;Espuma de mar&#8221; (p. 24) alterna tres l\u00edneas breves que funcionan como r\u00f3tulos, \u00abSin prisa\u00bb, \u00abSin pausa\u00bb e \u00abInexorable\u00bb, con versos largos, de quince a diecinueve s\u00edlabas, de corte versicular, y lo que ordena el poema es esa alternancia entre la palabra aislada y la l\u00ednea extensa, no una medida. &#8220;El Fort\u00edn&#8221; se sostiene en la enumeraci\u00f3n de aperos que ocupa sus versos centrales, de \u00abHorcas y horquillas,\u00bb a \u00abCelemines, fanegas, cuartillas c\u00e1ntaros y lecheras.\u00bb, y &#8220;Contagio&#8221;, en los tres imperativos que abren sus estrofas. En los tres, el corte de verso, visible en la p\u00e1gina, forma parte de lo que el poema dice, y es precisamente lo que una extracci\u00f3n descuidada del texto borra.<\/p>\n<h2>8. Logros y l\u00edmites<\/h2>\n<p>El primer logro del libro es su arquitectura. El orden de las heridas, la bisagra de &#8220;Hicimos el amor&#8221; entre la primera y la segunda secci\u00f3n, el enlace entre la piel del reci\u00e9n nacido de &#8220;El polvo que seremos&#8221; y la tercera, la inversi\u00f3n de la maternidad en &#8220;Te llevo dentro&#8221; y el arco que une el primer poema con el \u00faltimo muestran un volumen pensado como conjunto, y no una suma de piezas. El pr\u00f3logo afirma que el libro fue \u00abEscrito y reescrito durante varios a\u00f1os\u00bb, y la composici\u00f3n lo corrobora. El segundo logro es un conjunto de poemas que sostienen por s\u00ed solos la lectura: &#8220;Digo piel&#8221;, &#8220;El polvo que seremos&#8221;, &#8220;Te has ido y me doy cuenta&#8221;, &#8220;Conversaci\u00f3n&#8221;, &#8220;Te llevo dentro&#8221;, &#8220;Solitario pino mediterr\u00e1neo&#8221; y &#8220;La vida quiso&#8221;. En todos ellos el l\u00e9xico es despojado, como dice Serna, y la imagen nace de la situaci\u00f3n y no del adorno. El tercero es la franqueza con que el libro une materias que la poes\u00eda suele separar: el erotismo de la madurez, el duelo, el parto, la enfermedad y la memoria hist\u00f3rica caben en el mismo volumen sin que ninguna rebaje a las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Los l\u00edmites son tambi\u00e9n visibles. El m\u00e1s importante es la desigualdad. Junto a los poemas citados hay otros que se apoyan en im\u00e1genes de repertorio, como el polvo de estrellas, el oasis o los corazones rotos, o que nombran la emoci\u00f3n en lugar de producirla. &#8220;Ya queda menos para el verano&#8221; cierra cada una de sus estrofas con un sustantivo abstracto en may\u00fascula, hasta \u00abSolo una palabra: Plenitud.\u00bb, y el resultado es un inventario de sentimientos m\u00e1s que un poema sobre ellos. El segundo l\u00edmite es la tendencia a explicar: varios cierres a\u00f1aden una moraleja a lo que la imagen ya hab\u00eda dicho, como ocurre en el final de &#8220;Solitario pino mediterr\u00e1neo&#8221; o en el de &#8220;Sonrisa al viento&#8221;, que termina con una mujer \u00abque lleva la felicidad por bandera.\u00bb. El tercero es de orden verbal. Hay versos cuya redundancia no parece buscada, como \u00abya s\u00f3lo existe en el ansia febril de su ansia\u00bb, y construcciones an\u00f3malas, como el subjuntivo de \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 mis labios quieran beber de tu boca\u00bb, que una revisi\u00f3n podr\u00eda haber resuelto sin tocar el sentido. El cuarto, por \u00faltimo, es el que ya se ha se\u00f1alado: el di\u00e1logo con Hern\u00e1ndez y con Gamoneda se queda en el homenaje. El libro toma de Hern\u00e1ndez la tr\u00edada y la autoridad moral, pero no confronta su dicci\u00f3n con la canci\u00f3n breve del Cancionero ni con el soneto de El rayo que no cesa, cuyos versos encabezan sus secciones, y la distancia entre la medida del ep\u00edgrafe y el verso libre del poema no llega a convertirse en tema.<\/p>\n<p>Ninguno de estos l\u00edmites invalida el libro, pero s\u00ed lo sit\u00faan. Con tres heridas no es una obra de ruptura formal ni pretende serlo. Es un libro de madurez tem\u00e1tica, escrito desde una po\u00e9tica de la claridad que tiene en el paralelismo su mejor herramienta y en la explicaci\u00f3n su mayor riesgo, y cuyo valor reside en unos pocos poemas muy logrados y en una composici\u00f3n de conjunto que da sentido a los dem\u00e1s.<\/p>\n<h2>9. Conclusiones<\/h2>\n<p>Con tres heridas propone una lectura de Miguel Hern\u00e1ndez antes de proponer una poes\u00eda propia, y esa lectura es su primera aportaci\u00f3n. De las tres ordenaciones que el poema &#8220;Lleg\u00f3 con tres heridas&#8221; ensaya, la autora elige la de la primera estrofa, la de alguien que llega, y no la de la tercera, la del yo que termina en el amor. El resultado es un libro que acaba en la vida y que entiende la vida como una herida doble: la del cuerpo que se abre para dar paso a otro y la del cuerpo que enferma y resiste. Esta rese\u00f1a ha mostrado que esa elecci\u00f3n no es un adorno paratextual sino un principio de composici\u00f3n, porque organiza las tres secciones, sus bisagras y su desenlace. La vida es la \u00faltima herida del libro porque en ella se juntan las otras dos: el amor, que en la tercera secci\u00f3n se hace crianza, y la muerte, que en ella se hace enfermedad.<\/p>\n<p>La primera secci\u00f3n, &#8220;La del amor&#8221;, escribe el deseo desde un sujeto femenino que atraviesa el tiempo, del primer encuentro a la pareja anciana, y encuentra en la an\u00e1fora su forma natural. Su mejor poema, &#8220;Digo piel&#8221;, hace de la piel una patria y formula en dos versos lo que otros poemas de la secci\u00f3n desarrollan con menos fortuna. Su cierre, &#8220;Hicimos el amor&#8221;, introduce la muerte ajena en la intimidad, con la memoria de las v\u00edctimas de la Dana de Valencia, y demuestra que el libro sabe articular sus partes. La segunda secci\u00f3n, &#8220;La de la muerte&#8221;, es la m\u00e1s sobria. &#8220;El polvo que seremos&#8221; convierte un t\u00f3pico de larga tradici\u00f3n en un inventario dom\u00e9stico y lo enlaza con el nacimiento; &#8220;Te has ido y me doy cuenta&#8221; hace del duelo un conocimiento tard\u00edo; &#8220;El Fort\u00edn&#8221; y &#8220;Vivir muriendo&#8221; trasladan la p\u00e9rdida a la casa y a los objetos. El d\u00edptico dedicado a Gamoneda es, en cambio, m\u00e1s admiraci\u00f3n que di\u00e1logo.<\/p>\n<p>La tercera secci\u00f3n, &#8220;La de la vida&#8221;, es la m\u00e1s ambiciosa y la que da sentido al orden elegido. Sus poemas de maternidad se sit\u00faan del lado de la experiencia corporal y no del de la idealizaci\u00f3n, y en ellos el libro encuentra un l\u00e9xico propio, hecho de meconio, leche, sangre y parto, que evita la idealizaci\u00f3n y devuelve a la maternidad su dimensi\u00f3n f\u00edsica. &#8220;Conversaci\u00f3n&#8221;, el poema del espejo que pierde el azogue, es la pieza m\u00e1s original del volumen, y &#8220;Te llevo dentro&#8221;, donde la enfermedad aparece como un hijo ingrato de las propias c\u00e9lulas, es la que mejor explica la tesis del libro, porque convierte la herida de la vida en una gestaci\u00f3n invertida. Frente a las met\u00e1foras b\u00e9licas que el propio libro emplea en otros poemas, esta figura no culpa ni heroiza, y por eso es la m\u00e1s lograda.<\/p>\n<p>El ep\u00edlogo abre el libro a lo colectivo y confirma lo que el pr\u00f3logo anuncia. &#8220;Solitario pino mediterr\u00e1neo&#8221; cuenta, sin nombrarla, la historia de un desaparecido cuyo cuerpo alimenta un \u00e1rbol que se convierte en testimonio, y se inscribe as\u00ed en el proceso de recuperaci\u00f3n de la memoria que ha transformado el debate p\u00fablico espa\u00f1ol en las \u00faltimas d\u00e9cadas. &#8220;La vida quiso&#8221; da voz a una mujer refugiada con una precisi\u00f3n sensorial que la aleja de la consigna, y &#8220;Cuando echo la vista atr\u00e1s&#8221; cierra el volumen con una genealog\u00eda que devuelve al principio: la sangre que constru\u00eda a la voz en el primer poema reaparece en los antepasados que la construyen en el \u00faltimo. Esa simetr\u00eda, que el libro no subraya, es una de las mejores pruebas de su composici\u00f3n.<\/p>\n<p>En el plano formal, la rese\u00f1a ha discutido la descripci\u00f3n del pr\u00f3logo. El libro no est\u00e1 escrito en verso blanco, porque ninguno de sus poemas mantiene una medida regular en serie, sino en verso libre, con vers\u00edculos y un poema de disposici\u00f3n espacial, y no contiene ninguna pieza en prosa. El c\u00f3mputo del volumen completo, hecho sobre las l\u00edneas reconstruidas desde la edici\u00f3n impresa y con la cuenta previa al ajuste de la herramienta, revisada a mano en todos los versos que se han citado, muestra que no hay metro cerrado en ning\u00fan poema ni metro dominante en el libro: el heptas\u00edlabo y el octos\u00edlabo empatan como medidas m\u00e1s frecuentes sin llegar a una octava parte de las l\u00edneas, y la serie de siete, once y catorce s\u00edlabas no alcanza una cuarta parte. La presencia del endecas\u00edlabo que sugiere la salida autom\u00e1tica sin corregir, en torno a la cuarta parte de las l\u00edneas, est\u00e1 inflada por el ajuste de la herramienta a una lista de metros preferidos. Lo que s\u00ed hay es un ritmo de ra\u00edz sint\u00e1ctica, hecho de an\u00e1foras y paralelismos. Ese ritmo, y no la medida, es lo que el libro comparte de verdad con el Cancionero de Hern\u00e1ndez, y es tambi\u00e9n su recurso m\u00e1s eficaz.<\/p>\n<p>El balance cr\u00edtico es, por tanto, matizado. El libro tiene una arquitectura s\u00f3lida, un pu\u00f1ado de poemas que merecen figurar en cualquier selecci\u00f3n de la autora y una franqueza tem\u00e1tica que une el erotismo, el duelo, la maternidad, la enfermedad y la memoria sin jerarqu\u00edas. Tiene tambi\u00e9n una notable desigualdad, una tendencia a explicar en el \u00faltimo verso lo que la imagen ya hab\u00eda dicho, algunas im\u00e1genes de repertorio y ciertos descuidos verbales que una revisi\u00f3n podr\u00eda haber evitado. Y tiene un di\u00e1logo con Hern\u00e1ndez que es m\u00e1s tem\u00e1tico y moral que formal: la tr\u00edada del poeta organiza el libro, pero su dicci\u00f3n no entra en \u00e9l. Nada de ello invalida la obra, pero s\u00ed la sit\u00faa: Con tres heridas es un libro de madurez tem\u00e1tica antes que de invenci\u00f3n formal, y su valor est\u00e1 en la composici\u00f3n de conjunto y en los poemas en que la autora conf\u00eda en la situaci\u00f3n y renuncia a la declaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la trayectoria de Loli G. Garc\u00eda, que llega a este libro tras un primer poemario escrito en un periodo de crisis personal y un segundo dedicado a la naturaleza, seg\u00fan los describe el pr\u00f3logo, Con tres heridas representa una ampliaci\u00f3n de materia y de ambici\u00f3n compositiva. El ep\u00edlogo, con su giro hacia la memoria colectiva y las voces ajenas, apunta una direcci\u00f3n que el propio libro deja abierta. Si la escritura futura de la autora recorre ese camino, lo har\u00e1 con una herramienta ya probada, el paralelismo, y con un riesgo ya identificado, la explicaci\u00f3n. La aportaci\u00f3n de esta rese\u00f1a es doble: ha mostrado que el orden de las heridas es la clave de lectura del volumen y que su forma, contra lo que sugiere el pr\u00f3logo, es la del verso libre, con una medida que la escansi\u00f3n, contrastada a mano, permite describir con una exactitud que la impresi\u00f3n de lectura no alcanza. Ambas observaciones pueden servir de punto de partida a estudios m\u00e1s amplios sobre el libro y sobre la presencia de Hern\u00e1ndez en la poes\u00eda espa\u00f1ola escrita por mujeres en el siglo XXI.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>Bachelard, G. (2020). La po\u00e9tica del espacio (E. de Champourc\u00edn, Trad.; 3.\u00aa ed.). Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. ISBN 978-607-16-6427-3.<\/p>\n<p>Butler, J. (2006). Vida precaria: el poder del duelo y la violencia (F. Rodr\u00edguez, Trad.). Paid\u00f3s. ISBN 950-12-6557-9.<\/p>\n<p>Cano Conesa, J. (2010). La vida y la muerte en la poes\u00eda de Miguel Hern\u00e1ndez. Monteagudo, 3.\u00aa \u00e9poca, (15), 35-48. https:\/\/revistas.um.es\/monteagudo\/article\/download\/117621\/111201\/466501<\/p>\n<p>Dom\u00ednguez Caparr\u00f3s, J. (2016). Diccionario de m\u00e9trica espa\u00f1ola (3.\u00aa ed.). Alianza Editorial. ISBN 978-84-9104-421-5.<\/p>\n<p>Ferr\u00e1ndiz, F. (2014). El pasado bajo tierra: exhumaciones contempor\u00e1neas de la Guerra Civil. Anthropos. ISBN 978-84-15260-79-0.<\/p>\n<p>Gamoneda, A. (2012). Canci\u00f3n err\u00f3nea. Tusquets Editores. ISBN 978-84-8383-437-4.<\/p>\n<p>Garc\u00eda, L. G. (2020). Como mariposas muertas (pr\u00f3logo de E. Rueda; ilustraciones de N. Mart\u00edn). TarQus Editorial. https:\/\/www.escritores.org\/libros\/index.php\/item\/loli-g-garcia<\/p>\n<p>Garc\u00eda, L. G. (2022). De Natura (acuarelas de B. Olabuenaga; pr\u00f3logo de A. Marchena). Nimbo. ISBN 978-84-124321-6-9.<\/p>\n<p>Garc\u00eda, L. G. (2026). Con tres heridas (pr\u00f3logo de \u00c1. Serna). Ediciones Rilke. ISBN 978-84-18566-73-8.<\/p>\n<p>Genette, G. (2001). Umbrales (S. Lage, Trad.). Siglo XXI Editores. ISBN 968-23-2322-3.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez, M. (1988). El rayo que no cesa (J. Cano Ballesta, Ed.). Espasa-Calpe (Colecci\u00f3n Austral, 52). ISBN 84-239-1852-1.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez, M. (1990). Cancionero y romancero de ausencias (J. C. Rovira, Ed.). Espasa-Calpe (Colecci\u00f3n Austral, 154). ISBN 84-239-1951-X.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez, M. (2004). El hombre acecha. Cancionero y romancero de ausencias (L. de Luis y J. Urrutia, Eds.). C\u00e1tedra. ISBN 978-84-376-0462-6.<\/p>\n<p>Jauralde Pou, P. (2020). M\u00e9trica espa\u00f1ola. C\u00e1tedra. ISBN 978-84-376-4088-4.<\/p>\n<p>Keefe Ugalde, S. (1991). Conversaciones y poemas: la nueva poes\u00eda femenina espa\u00f1ola en castellano. Siglo XXI de Espa\u00f1a. ISBN 978-84-323-0725-6.<\/p>\n<p>Ley 20\/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democr\u00e1tica. (2022). Bolet\u00edn Oficial del Estado, 252, de 20 de octubre de 2022, 142367-142421. https:\/\/www.boe.es\/eli\/es\/l\/2022\/10\/19\/20<\/p>\n<p>Morelli, G. (2022). Miguel Hern\u00e1ndez: la vida, el amor y la muerte. Po\u00e9ticas. Revista de Estudios Literarios, (15), 7-21. ISSN 2445-4257. https:\/\/dialnet.unirioja.es\/descarga\/articulo\/8480087.pdf<\/p>\n<p>Para\u00edso, I. (1985). El verso libre hisp\u00e1nico: or\u00edgenes y corrientes (pr\u00f3logo de R. Lapesa). Gredos. ISBN 84-249-0988-7.<\/p>\n<p>Rich, A. (2019). Nacemos de mujer: la maternidad como experiencia e instituci\u00f3n (A. Becciu, Trad.). Traficantes de Sue\u00f1os. ISBN 978-84-949147-7-5.<\/p>\n<p>Sanz-L\u00e1zaro, F. (2024). libEscansi\u00f3n: A recursive precedence approach to metrical scansion. Digital Humanities Quarterly, 18(3). https:\/\/dhq.digitalhumanities.org\/vol\/18\/3\/000739\/000739.html<\/p>\n<p>Sontag, S. (2008). La enfermedad y sus met\u00e1foras. El sida y sus met\u00e1foras (M. Muchnik, Trad.). Debolsillo. ISBN 978-84-8346-780-0.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>DOI:<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.22904227\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">10.5281\/zenodo.22904227<\/a><br \/>\nRegistro en Zenodo: <a href=\"https:\/\/zenodo.org\/records\/22904227\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/zenodo.org\/records\/22904227<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a acad\u00e9mica de Con tres heridas: c\u00f3mo el poemario toma la tr\u00edada de Miguel Hern\u00e1ndez, elige uno de sus \u00f3rdenes y termina en la vida, la \u00faltima de las tres heridas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":39,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[4,5,14,16,15,10],"class_list":["post-11","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-con-tres-heridas-estudios-academicos","tag-con-tres-heridas","tag-loli-g-garcia","tag-miguel-hernandez","tag-poesia-espanola","tag-resena-academica","tag-zenodo"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v26.5 (Yoast SEO v28.7) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida - Loli G. Garc\u00eda<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Rese\u00f1a acad\u00e9mica de Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda (Ediciones Rilke, 2026): la tr\u00edada hernandiana del amor, la muerte y la vida.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Rese\u00f1a acad\u00e9mica de Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda (Ediciones Rilke, 2026): la tr\u00edada hernandiana del amor, la muerte y la vida.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Loli G. Garc\u00eda\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-09-26T11:02:14+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-09-26T15:46:28+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-content\/uploads\/sites\/260\/2026\/09\/book1.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"839\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"794\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Javierpah\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Javierpah\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"36 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Javierpah\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/5a7b406524a5864c48ebc3cde315a4b1\"},\"headline\":\"Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida\",\"datePublished\":\"2026-09-26T11:02:14+00:00\",\"dateModified\":\"2026-09-26T15:46:28+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/\"},\"wordCount\":8283,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/260\\\/2026\\\/09\\\/book1.png\",\"keywords\":[\"Con tres heridas\",\"Loli G. Garc\u00eda\",\"Miguel Hern\u00e1ndez\",\"poes\u00eda espa\u00f1ola\",\"rese\u00f1a acad\u00e9mica\",\"Zenodo\"],\"articleSection\":[\"Con tres heridas Estudios Acad\u00e9micos\"],\"inLanguage\":\"es\",\"copyrightYear\":\"2026\",\"copyrightHolder\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/#organization\"}},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/\",\"name\":\"Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida - Loli G. Garc\u00eda\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/260\\\/2026\\\/09\\\/book1.png\",\"datePublished\":\"2026-09-26T11:02:14+00:00\",\"dateModified\":\"2026-09-26T15:46:28+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/5a7b406524a5864c48ebc3cde315a4b1\"},\"description\":\"Rese\u00f1a acad\u00e9mica de Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda (Ediciones Rilke, 2026): la tr\u00edada hernandiana del amor, la muerte y la vida.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/260\\\/2026\\\/09\\\/book1.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/260\\\/2026\\\/09\\\/book1.png\",\"width\":839,\"height\":794},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/2026\\\/09\\\/26\\\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/\",\"name\":\"Loli G. Garc\u00eda\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/5a7b406524a5864c48ebc3cde315a4b1\",\"name\":\"Javierpah\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Javierpah\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/loli-g-garcia\\\/author\\\/javierpah\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida - Loli G. Garc\u00eda","description":"Rese\u00f1a acad\u00e9mica de Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda (Ediciones Rilke, 2026): la tr\u00edada hernandiana del amor, la muerte y la vida.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida","og_description":"Rese\u00f1a acad\u00e9mica de Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda (Ediciones Rilke, 2026): la tr\u00edada hernandiana del amor, la muerte y la vida.","og_url":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/","og_site_name":"Loli G. Garc\u00eda","article_published_time":"2026-09-26T11:02:14+00:00","article_modified_time":"2026-09-26T15:46:28+00:00","og_image":[{"width":839,"height":794,"url":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-content\/uploads\/sites\/260\/2026\/09\/book1.png","type":"image\/png"}],"author":"Javierpah","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Javierpah","Tiempo de lectura":"36 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/"},"author":{"name":"Javierpah","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/#\/schema\/person\/5a7b406524a5864c48ebc3cde315a4b1"},"headline":"Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida","datePublished":"2026-09-26T11:02:14+00:00","dateModified":"2026-09-26T15:46:28+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/"},"wordCount":8283,"image":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-content\/uploads\/sites\/260\/2026\/09\/book1.png","keywords":["Con tres heridas","Loli G. Garc\u00eda","Miguel Hern\u00e1ndez","poes\u00eda espa\u00f1ola","rese\u00f1a acad\u00e9mica","Zenodo"],"articleSection":["Con tres heridas Estudios Acad\u00e9micos"],"inLanguage":"es","copyrightYear":"2026","copyrightHolder":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/#organization"}},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/","url":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/","name":"Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida - Loli G. Garc\u00eda","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-content\/uploads\/sites\/260\/2026\/09\/book1.png","datePublished":"2026-09-26T11:02:14+00:00","dateModified":"2026-09-26T15:46:28+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/#\/schema\/person\/5a7b406524a5864c48ebc3cde315a4b1"},"description":"Rese\u00f1a acad\u00e9mica de Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda (Ediciones Rilke, 2026): la tr\u00edada hernandiana del amor, la muerte y la vida.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/#primaryimage","url":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-content\/uploads\/sites\/260\/2026\/09\/book1.png","contentUrl":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-content\/uploads\/sites\/260\/2026\/09\/book1.png","width":839,"height":794},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/2026\/09\/26\/con-tres-heridas-de-loli-g-garcia-la-vida-como-ultima-herida\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Con tres heridas, de Loli G. Garc\u00eda: la vida como \u00faltima herida"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/#website","url":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/","name":"Loli G. Garc\u00eda","description":"","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/#\/schema\/person\/5a7b406524a5864c48ebc3cde315a4b1","name":"Javierpah","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g","caption":"Javierpah"},"url":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/author\/javierpah\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":81,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11\/revisions\/81"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/loli-g-garcia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}