{"id":21,"date":"2026-08-01T13:34:17","date_gmt":"2026-08-01T11:34:17","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/joseba-sasia\/?p=21"},"modified":"2026-08-01T22:18:27","modified_gmt":"2026-08-01T20:18:27","slug":"la-voz-vasca-garcia-perez-tomas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/joseba-sasia\/2026\/08\/01\/la-voz-vasca-garcia-perez-tomas\/","title":{"rendered":"La voz vasca en la poes\u00eda castellana contempor\u00e1nea: Barakaldo como centro"},"content":{"rendered":"<p><strong>LA VOZ VASCA EN LA POES\u00cdA CASTELLANA CONTEMPOR\u00c1NEA: BARAKALDO COMO CENTRO<\/strong><\/p>\n<p>Andr\u00e9s Ignacio Garc\u00eda P\u00e9rez-Tom\u00e1s<\/p>\n<p>ORCID: 0009-0006-0733-8073<\/p>\n<p>Grupo Editorial P\u00e9rez-Ayala \/ Editorial Poes\u00eda eres t\u00fa<\/p>\n<p>En:<\/p>\n<p><strong>Joseba Sasia Mu\u00f1oz (El tiempo huele a papel).<\/strong><\/p>\n<p>Madrid: Editorial Poes\u00eda eres t\u00fa, 2026<\/p>\n<p>ISBN: 979-13-87806-45-3 | Dep\u00f3sito Legal: M-17997-2026<\/p>\n<p><strong>1. INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>La presente investigaci\u00f3n se ocupa de un fen\u00f3meno singular dentro de la poes\u00eda contempor\u00e1nea escrita en lengua castellana en el Pa\u00eds Vasco: la obra de Joseba Sasia Mu\u00f1oz, poeta nacido en Barakaldo en 1957, cuya trayectoria reciente ha culminado con la publicaci\u00f3n de su tercer poemario, titulado El tiempo huele a papel, aparecido en la colecci\u00f3n de la Editorial Poes\u00eda eres t\u00fa de Madrid a lo largo de 2026 y diferenciado por su n\u00famero de registro ISBN 979-13-87806-45-3. Este volumen, reconocido con la Menci\u00f3n especial en el Concurso Literario \u00abLorenzo Oliv\u00e1n\u00bb del Ayuntamiento de Castro Urdiales (2025) en su edici\u00f3n de 2025, se suma a dos entregas anteriores que el autor public\u00f3 en 2022 y 2023, configurando en apenas cuatro a\u00f1os un corpus breve pero extraordinariamente coherente, merecedor tambi\u00e9n de otros reconocimientos como el Premio \u00abPoemas de la Mar y sus Gentes\u00bb, que distingue la atenci\u00f3n del autor hacia el litoral y el imaginario mar\u00edtimo del norte peninsular. La acumulaci\u00f3n de tales distinciones en un per\u00edodo tan reducido invita a una reflexi\u00f3n detenida sobre los rasgos distintivos de esta voz po\u00e9tica, sobre su inscripci\u00f3n en la tradici\u00f3n l\u00edrica vasca de expresi\u00f3n castellana y, en definitiva, sobre la manera en que un autor radicado en la margen izquierda del Nervi\u00f3n ha logrado configurar un discurso propio que recoge las herencias culturales del territorio sin renunciar a la herramienta ling\u00fc\u00edstica del castellano.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito central de este art\u00edculo consiste, por tanto, en demostrar que Sasia Mu\u00f1oz representa un caso singular de poeta vasco que escribe en castellano, cuya voz se distingue tanto de la de quienes cultivan la l\u00edrica en euskera como de la de los poetas castellanos ajenos a la experiencia vasca. La hip\u00f3tesis que aqu\u00ed se sostiene es que existe una voz vasca castellana con rasgos propios, dotada de una conformaci\u00f3n r\u00edtmica, tem\u00e1tica y simb\u00f3lica que solo puede comprenderse desde la consideraci\u00f3n conjunta del paisaje, la memoria industrial, la tensi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y la condici\u00f3n fronteriza que caracteriza a las generaciones de escritores vascos posteriores a la Guerra Civil. Barakaldo, con su pasado obrero, su transformaci\u00f3n urbana y su posici\u00f3n estrat\u00e9gica en la r\u00eda del Nervi\u00f3n, no es solo el lugar de nacimiento del autor, sino el centro simb\u00f3lico y material a partir del cual se irradia toda su propuesta est\u00e9tica, motivo por el cual la investigaci\u00f3n toma como eje vertebrador la relaci\u00f3n entre la biograf\u00eda, la toponimia y la lengua.<\/p>\n<p>Para situar adecuadamente la obra de Sasia Mu\u00f1oz en el campo de la poes\u00eda contempor\u00e1nea, resulta imprescindible atender al complejo marco conceptual que define la cuesti\u00f3n de la identidad ling\u00fc\u00edstica vasca, planteada con especial agudeza en los estudios compilados por la Real Academia de la Lengua Vasca bajo el t\u00edtulo Ahotsa, hitzak, hizkuntzak, publicado en Bilbao por Euskaltzaindia en 2010, donde se aborda la relaci\u00f3n entre las distintas manifestaciones de la voz, la palabra y la lengua en el contexto cultural vasco. La consideraci\u00f3n de esta obra de referencia resulta pertinente porque obliga a interrogar la reducci\u00f3n frecuente que identifica la literatura vasca exclusivamente con la literatura escrita en euskera, excluyendo de manera injustificada el conjunto nada desde\u00f1able de la producci\u00f3n l\u00edrica en lengua castellana surgida del mismo territorio. Tal exclusi\u00f3n, heredera de criterios decimon\u00f3nicos y a\u00fan operativa en determinados c\u00edrculos acad\u00e9micos, empobrece la comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno literario y dificulta la valoraci\u00f3n de poetas como Sasia Mu\u00f1oz, cuya obra solo alcanza su pleno sentido cuando se la contempla como parte de un entramado cultural m\u00e1s amplio, en el que la elecci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica no es un capricho estil\u00edstico sino una decisi\u00f3n hist\u00f3rica, social y, en muchos casos, pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En este sentido, la obra de Sasia Mu\u00f1oz dialoga impl\u00edcitamente con la tradici\u00f3n de la narrativa vasca de expresi\u00f3n castellana, de la que ofrece un precedente mod\u00e9lico Bernardo Atxaga en su c\u00e9lebre Obabakoak, publicada por primera vez en 1988 en Ediciones B de Madrid, obra en la que el autor ya explor\u00f3 la complejidad identitaria del territorio mediante una prosa que oscilaba entre la evocaci\u00f3n po\u00e9tica y la documentaci\u00f3n etnogr\u00e1fica. Si bien Atxaga acabar\u00eda reorientando su producci\u00f3n hacia el euskera, su obra castellana inicial constituye un punto de referencia ineludible para comprender la riqueza de la escritura literaria vasca en la lengua de Cervantes, as\u00ed como la diversidad de registros y de posicionamientos que caben dentro de esa categor\u00eda. La poes\u00eda de Sasia Mu\u00f1oz, ya alejada de la fantas\u00eda narrativa y anclada en la observaci\u00f3n directa del paisaje y de la memoria, prolonga y renueva desde otros par\u00e1metros formales aquella atenci\u00f3n al lugar, al nombrar y a la traducci\u00f3n cultural que caracteriz\u00f3 a la generaci\u00f3n precedente.<\/p>\n<p>Resulta igualmente pertinente incorporar al marco anal\u00edtico la reflexi\u00f3n cr\u00edtica ofrecida por Karlos Iturriondo en su poemario Kontrasexua, aparecido en 1991 en la editorial donostiarra Susa, donde se aborda mediante registros rupturistas la cuesti\u00f3n del cuerpo, la identidad y la lengua, evidenciando que la poes\u00eda vasca, tanto en euskera como en castellano, ha mantenido durante d\u00e9cadas un di\u00e1logo tenso pero productivo con las vanguardias ling\u00fc\u00edsticas y con los discursos sobre la diferencia. Aunque Iturriondo escrib\u00eda en una franja generacional y est\u00e9tica muy distinta a la de Sasia Mu\u00f1oz, su obra sirve aqu\u00ed como contrapunto para mostrar que la tradici\u00f3n po\u00e9tica vasca no es un bloque monol\u00edtico, sino un espacio de tensiones y de conversaciones cruzadas en el que cabe inscribir la propuesta singular de Barakaldo.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis sobre la voz vasca castellana con rasgos propios que se defiende en estas p\u00e1ginas se articula en torno a tres ejes principales. En primer lugar, el eje ling\u00fc\u00edstico, referido a la manera espec\u00edfica en que Sasia Mu\u00f1oz utiliza el castellano, cargado de top\u00f3nimos, de evocaciones de la toponimia menor y de una sintaxis que, sin abandonar la correcci\u00f3n gramatical, incorpora cadencias y ritmos que parecen deber algo a la tradici\u00f3n oral vasca y a la musicalidad del euskera, aunque esta influencia se manifieste de manera oblicua y a menudo solo perceptible para el lector familiarizado con ambas lenguas. En segundo lugar, el eje paisaj\u00edstico, que sit\u00faa el paisaje del Gran Bilbao, la r\u00eda, los restos fabriles, los barrios de Barakaldo y la l\u00ednea costera cant\u00e1brica como elementos constitutivos de la visi\u00f3n po\u00e9tica, hasta el punto de que la naturaleza del enclave se convierte en un verdadero horizonte simb\u00f3lico desde el cual se interpreta la experiencia humana. En tercer lugar, el eje memorial, que vincula la escritura del poeta con la memoria obrera, la emigraci\u00f3n interna, las transformaciones urbanas del \u00faltimo medio siglo y la herencia cultural vasca entendida en sentido amplio, sin reduccionismos \u00e9tnicos ni ling\u00fc\u00edsticos.<\/p>\n<p>El poemario El tiempo huele a papel, que constituye el objeto central de este estudio, condensa buena parte de las l\u00edneas de fuerza que vertebran la producci\u00f3n previa de Sasia Mu\u00f1oz y las proyecta hacia una formulaci\u00f3n m\u00e1s madura y m\u00e1s ambiciosa. El t\u00edtulo mismo, de resonancias marcadamente sensoriales, apela a una experiencia asociada tanto al trabajo manual como a la lectura, al archivo y a la pervivencia de la materia escrita, sugiriendo que la poes\u00eda participa de un proceso de sedimentaci\u00f3n temporal que conecta el presente del sujeto con las generaciones precedentes. La materia que el volumen pone en juego oscila entre lo cotidiano y lo trascendente, entre la observaci\u00f3n detenida de un objeto humilde y la apertura hacia una reflexi\u00f3n de orden existencial, configurando un discurso en el que la condici\u00f3n vasca del sujeto po\u00e9tico no se exhibe como exotismo ni se oculta como dato vergonzante, sino que se asume como parte indisociable de una mirada sobre el mundo.<\/p>\n<p>En cuanto a la estructura de este art\u00edculo, el presente texto introductorio se completar\u00e1 con tres secciones principales de an\u00e1lisis, a las que seguir\u00e1n las conclusiones y el aparato bibliogr\u00e1fico correspondiente. La primera de esas secciones estar\u00e1 dedicada a la configuraci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica del castellano del poeta, analizando c\u00f3mo se construye una voz diferenciada a partir del di\u00e1logo t\u00e1cito con el euskera y con la toponimia vasca. La segunda secci\u00f3n abordar\u00e1 la centralidad del paisaje barakald\u00e9s y del entorno del Gran Bilbao, examinando la funci\u00f3n del top\u00f3nimo, del elemento industrial y del litoral en la construcci\u00f3n del horizonte simb\u00f3lico del poemario. La tercera secci\u00f3n se ocupar\u00e1 de la dimensi\u00f3n memorial e identitaria, situando la obra en relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n literaria vasca de expresi\u00f3n castellana y con las tensiones de la identidad contempor\u00e1nea. Por \u00faltimo, las conclusiones sintetizar\u00e1n los hallazgos alcanzados y propondr\u00e1n l\u00edneas de apertura para futuras investigaciones sobre la poes\u00eda vasca en castellano, un campo que, como se ha pretendido demostrar ya desde estas primeras p\u00e1ginas, merece una atenci\u00f3n cr\u00edtica mucho m\u00e1s detenida de la que ha recibido hasta la fecha.<\/p>\n<p>Cabe a\u00f1adir, como advertencia metodol\u00f3gica final, que la presente investigaci\u00f3n no pretende en modo alguno agotar la complejidad de la obra de Sasia Mu\u00f1oz ni reducir su poes\u00eda a un caso de estudio meramente documental. Antes al contrario, se propone leer El tiempo huele a papel como lo que es: un poemario vivo, densamente trabado, merecedor de un Menci\u00f3n especial en el Concurso Literario \u00abLorenzo Oliv\u00e1n\u00bb del Ayuntamiento de Castro Urdiales (2025) y de la atenci\u00f3n sostenida de la cr\u00edtica literaria, cuyo estudio detenido contribuye a una comprensi\u00f3n m\u00e1s justa y m\u00e1s completa de la realidad po\u00e9tica vasca contempor\u00e1nea, entendida en toda la pluralidad de sus manifestaciones ling\u00fc\u00edsticas, culturales y territoriales. Esa es, en definitiva, la ambici\u00f3n que gu\u00eda las p\u00e1ginas que siguen.<\/p>\n<p><strong>2. BARAKALDO COMO PAISAJE<\/strong><\/p>\n<p>Barakaldo, municipio vizca\u00edno enclavado en la margen izquierda del Nervi\u00f3n, constituye mucho m\u00e1s que un mero escenario urbano en la configuraci\u00f3n del poemario analizado: representa el espacio desde el cual el yo l\u00edrico se autodefine, el lugar donde confluyen la memoria individual y la memoria colectiva de un paisaje profundamente marcado por la industrializaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n por una geograf\u00eda atl\u00e1ntica de perfiles h\u00famedos, verdes y estuarinos. La poes\u00eda aqu\u00ed estudiada no se limita a describir Barakaldo como contenedor geogr\u00e1fico, sino que lo asume como categor\u00eda identitaria, de modo que el paisaje se convierte en vector autobiogr\u00e1fico y, simult\u00e1neamente, en signo de una tradici\u00f3n cultural vasca que el poemario actualiza y reescribe desde una mirada contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>La margen izquierda del Nervi\u00f3n, conocida en la tradici\u00f3n local como \u00abMargen Izquierda\u00bb y popularmente asociada al coraz\u00f3n sider\u00fargico vizca\u00edno, ha sido durante m\u00e1s de un siglo el territorio donde se concentraron los Altos Hornos, los astilleros, las minas a cielo abierto y las f\u00e1bricas que transformaron radicalmente la fisonom\u00eda del paisaje a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Barakaldo, junto con Sestao, Portugalete, Trapagaran y otros municipios del abra bilba\u00edna, constituy\u00f3 el n\u00facleo de un modelo productivo que alter\u00f3 la topograf\u00eda, los cursos de agua, la vegetaci\u00f3n e incluso la atm\u00f3sfera de la comarca. Sin embargo, el poemario no se detiene en la descripci\u00f3n nost\u00e1lgica del pasado industrial ni incurre en los t\u00f3picos de la poes\u00eda social m\u00e1s esquem\u00e1tica; por el contrario, incorpora esa memoria como estrato profundo del paisaje, sobre el cual se superponen las im\u00e1genes de la r\u00eda, las marismas, los vi\u00f1edos fronterizos y la cercan\u00eda siempre presente del Cant\u00e1brico. Esta superposici\u00f3n paisaj\u00edstica permite al poeta configurar un espacio plural donde lo industrial, lo fluvial, lo agr\u00edcola y lo marino conviven en una misma topograf\u00eda simb\u00f3lica, sin jerarqu\u00edas excluyentes.<\/p>\n<p>El Abra \u2014la bah\u00eda que el Nervi\u00f3n forma antes de desembocar en el mar Cant\u00e1brico\u2014 constituye uno de los referentes espaciales m\u00e1s determinantes del poemario. El yo l\u00edrico se define a s\u00ed mismo como hombre del Abra, en una expresi\u00f3n que condensa simult\u00e1neamente la pertenencia a un espacio geogr\u00e1fico concreto y la adscripci\u00f3n a una comunidad hist\u00f3rica reconocible. El Abra es, a un tiempo, abra industrial, puerto de carga y descarga, espacio de navegaci\u00f3n mercantil y, sobre todo, lugar de una memoria compartida donde las mareas, los muelles, los astilleros y los caser\u00edos dispersos configuran un horizonte familiar para los habitantes de Barakaldo y municipios vecinos. La recurrencia del estuario como motivo central del poemario no responde, por tanto, a un capricho descriptivo ni a un ejercicio de costumbrismo local, sino a una necesidad profunda de inscribir la experiencia personal en el marco de una geograf\u00eda que precede al sujeto y que, en cierto modo, lo sobrevive.<\/p>\n<p>En el poema \u00abEstuario de arrope y salmuera\u00bb, precisamente, esta condici\u00f3n de hombre del Abra se articula mediante una imagen cargada de resonancias sensoriales y simb\u00f3licas: \u00abEstuario de arrope y salmuera \/ y mar adentro, \/ los desmayos&#8230;\u00bb. La expresi\u00f3n combina dos elementos aparentemente opuestos, el arrope y la salmuera, que sintetizan la doble condici\u00f3n del estuario como espacio de encuentro entre lo dulce y lo salado, entre el agua dulce del r\u00edo y el agua salada del mar, entre el interior agr\u00edcola y el litoral oce\u00e1nico. El arrope \u2014mosto concentrado, jarabe dulce de tradici\u00f3n vitivin\u00edcola, muy presente en la reposter\u00eda y en la cultura gastron\u00f3mica del sur del Pa\u00eds Vasco y de la Rioja Alavesa\u2014 remite al sustrato agr\u00edcola del territorio y, muy especialmente, a los vi\u00f1edos que marcan la frontera meridional de la comarca vasca. La salmuera, en cambio, alude al sabor marino, al Cant\u00e1brico que penetra tierra adentro a trav\u00e9s del abra y de la r\u00eda, salinizando las riveras del Nervi\u00f3n en su tramo final. Entre ambos extremos, el yo po\u00e9tico se sit\u00faa como mediador, como producto \u00e9l mismo de esa mezcla: un sujeto h\u00edbrido, nacido del cruce entre el r\u00edo y la mar, entre la tierra de vi\u00f1edos y la tierra de fundiciones, entre el occitano dulzor del mosto y la aspereza salobre del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>El verso \u00aby mar adentro, \/ los desmayos&#8230;\u00bb prolonga esa tensi\u00f3n hacia lo abierto, hacia el horizonte oce\u00e1nico, sugiriendo una proyecci\u00f3n existencial que trasciende los l\u00edmites estrictos del paisaje local. Los \u00abdesmayos\u00bb pueden leerse como p\u00e9rdidas de fuerza, desfallecimientos, entregas al oleaje; pero tambi\u00e9n como extensiones del \u00e1nimo que, desde la estrechez del estuario, se proyecta hacia la inmensidad del mar abierto. Esta oscilaci\u00f3n entre lo concreto \u2014el arrope, la salmuera, el abra reconocible\u2014 y lo abstracto \u2014los desmayos, el mar adentro\u2014 es caracter\u00edstica de una po\u00e9tica que no renuncia a la precisi\u00f3n denominativa vasca ni al anclaje territorial, pero que los trasciende mediante im\u00e1genes de vocaci\u00f3n m\u00e1s amplia, en las que la experiencia local se ofrece como espejo de una condici\u00f3n humana m\u00e1s general.<\/p>\n<p>El paisaje vasco, como es bien sabido, posee una fisonom\u00eda radicalmente distinta a la del paisaje castellano. Frente a la meseta castellana \u2014horizontal, seca, dorada, de horizontes dilatados y cielos frecuentemente desiertos de nubes, donde el p\u00e1ramo, el trigal y el olivo han articulado secularmente el imaginario po\u00e9tico hisp\u00e1nico\u2014, el paisaje vasco se define por su verdor incesante, su humedad atmosf\u00e9rica y su condici\u00f3n atl\u00e1ntica. La lluvia, omnipresente a lo largo de buena parte del a\u00f1o, no aparece en el poemario como accidente meteorol\u00f3gico ni como mero dato clim\u00e1tico, sino como constituyente esencial del territorio, casi como un personaje m\u00e1s del paisaje. Las vi\u00f1as de la Rioja Alavesa, situadas en el l\u00edmite sur del Pa\u00eds Vasco, participan de esta atm\u00f3sfera h\u00fameda, al igual que los prados verdes, los bosques caducifolios y los r\u00edos caudalosos que descienden desde las sierras interiores hacia el Cant\u00e1brico a trav\u00e9s de valles encajados. El poemario asume esta singularidad como dato identitario de primer orden, y lo hace perceptible a trav\u00e9s de un rosario de im\u00e1genes que remiten al agua en todas sus formas: lluvia, r\u00edo, r\u00eda, estuario, mar, salmuera, arrope. El propio top\u00f3nimo Barakaldo \u2014cuyo origen etimol\u00f3gico se ha vinculado con el barrizal o terreno h\u00famedo, acaso con el barro caracter\u00edstico de las vegas del Nervi\u00f3n\u2014 confirma esta inscripci\u00f3n del agua en el paisaje y, significativamente, en el propio lenguaje que lo nombra.<\/p>\n<p>Esta diferencia paisaj\u00edstica entre el norte h\u00famedo y verde y el sur seco y dorado ha sido, por otra parte, una de las claves interpretativas de la poes\u00eda vasca contempor\u00e1nea. Frente a una tradici\u00f3n po\u00e9tica castellana que ha construido sus imaginarios en torno al p\u00e1ramo, el trigal, el olivo, la encina y el horizonte mesete\u00f1o, la poes\u00eda vasca ha tenido que inventar un vocabulario po\u00e9tico propio para un paisaje que no dispon\u00eda de modelos consolidados en el canon hisp\u00e1nico. La obra de Gabriel Aresti, escrita en euskera, representa uno de los intentos pioneros por dotar a la l\u00edrica vasca de un repertorio propio de im\u00e1genes, alej\u00e1ndose tanto de los t\u00f3picos del paisaje castellano como de las convenciones m\u00e9tricas del bertsolarismo tradicional. La presencia urbana, industrial y fluvial del Bilbao profundo en la obra de Aresti \u2014heredera, en cierto modo, de Blas de Otero y de la poes\u00eda social de posguerra\u2014 ofrece al autor de Barakaldo un antecedente inmediato, aunque su po\u00e9tica avance hacia una recuperaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima, autobiogr\u00e1fica y menos comprometida con el grito social, sin renunciar por ello a la memoria hist\u00f3rica del territorio.<\/p>\n<p>La presencia de Bernardo Atxaga en este contexto resulta igualmente decisiva, aunque su obra pertenezca m\u00e1s a la narrativa que a la l\u00edrica estricta. Su libro Obabakoak constituye uno de los hitos de la literatura vasca contempor\u00e1nea al configurar un espacio imaginario \u2014Obaba\u2014 que condensa los rasgos esenciales del paisaje vasco: la lluvia, los bosques, los r\u00edos, los caser\u00edos, la costa cercana, los nombres propios en euskera. Aunque el poemario barakald\u00e9s no comparte la voluntad narrativa de Atxaga ni su distancia ir\u00f3nica, s\u00ed participa de su mismo prop\u00f3sito de inscripci\u00f3n del paisaje local en el discurso literario. Si Obabakoak convirti\u00f3 Obaba en metonimia del Pa\u00eds Vasco entero, este poemario pretende convertir Barakaldo, el Abra y la margen izquierda del Nervi\u00f3n en espacios dotados de una densidad simb\u00f3lica equiparable, dignos de una atenci\u00f3n po\u00e9tica que trascienda el t\u00f3pico del gris industrial. La continuidad, por tanto, no se establece mediante la imitaci\u00f3n formal, sino mediante la<\/p>\n<p><strong>3. LA VOZ VASCA EN CASTELLANO<\/strong><\/p>\n<p>La noci\u00f3n de una voz vasca en castellano constituye una de las categor\u00edas m\u00e1s sugerentes y, simult\u00e1neamente, m\u00e1s l\u00e1biles del panorama po\u00e9tico peninsular contempor\u00e1neo. Bajo esta etiqueta, de uso creciente en la cr\u00edtica reciente, se agrupan aquellos autores nacidos o formados en el Pa\u00eds Vasco que, pese a decantarse por la escritura en lengua castellana, conservan \u2014de modo m\u00e1s o menos deliberado, m\u00e1s o menos consciente\u2014 un sustrato lexical, topon\u00edmico e imaginario de ra\u00edz inequ\u00edvocamente vasca. No se trata, conviene precisarlo, de un dialectalismo costumbrista ni de una mera ornamentaci\u00f3n regionalista, sino de algo m\u00e1s profundo: la pervivencia de una Weltanschauung, de una manera de habitar el mundo y la palabra, que atraviesa el castellano sin llegar a disolverse en \u00e9l, configurando as\u00ed un h\u00edbrido cultural de gran fertilidad est\u00e9tica. El propio concepto ha sido discutido en el seno de la reflexi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica vasca contempor\u00e1nea, como demuestra el volumen colectivo Ahotsa, hitzak, hizkuntzak publicado por Euskaltzaindia en 2010, donde se aborda precisamente la compleja relaci\u00f3n entre las voces literarias, las palabras y las lenguas en el espacio cultural del Pa\u00eds Vasco. Es en ese marco donde la producci\u00f3n de un autor como Sasia adquiere su pleno sentido, pues su escritura, lejos de limitarse a ser castellana con localismos, debe leerse como una manifestaci\u00f3n singular de esa voz vasca que se expresa en castellano sin dejar de ser vasca.<\/p>\n<p>Para contextualizar adecuadamente la propuesta est\u00e9tica de Sasia resulta imprescindible reconsiderar la trayectoria de sus precedentes m\u00e1s relevantes, comenzando por la figura seminal de Gabriel Aresti. En Harri eta Herri, publicada en 1964 por la editorial Lur de San Sebasti\u00e1n, Aresti ofreci\u00f3 una de las tentativas m\u00e1s radicales de fusi\u00f3n entre el euskera y la militancia social, pero lo verdaderamente decisivo para nuestra cuesti\u00f3n es su obra en lengua castellana, a menudo minusvalorada por la cr\u00edtica especializada. Aresti demostr\u00f3 que era posible escribir poes\u00eda de inequ\u00edvoca ra\u00edz vasca en castellano, asumiendo ambas lenguas como veh\u00edculos complementarios de una sola intuici\u00f3n po\u00e9tica. Su caso ilustra, adem\u00e1s, una tensi\u00f3n que tambi\u00e9n Sasia habr\u00e1 de resolver: la que se establece entre la elecci\u00f3n idiom\u00e1tica y la fidelidad al imaginario de origen. Aresti nunca renunci\u00f3 a su condici\u00f3n vasca al escribir en castellano, del mismo modo que Sasia, al decantarse por la lengua castellana, no abdica de su imaginario originario; m\u00e1s bien lo reactualiza y lo densifica. De ah\u00ed que la herencia arestiana no pueda medirse \u00fanicamente en t\u00e9rminos m\u00e9tricos o tem\u00e1ticos, sino como una autorizaci\u00f3n legitimadora para todo aquel poeta vasco que prefiera el castellano como veh\u00edculo expresivo sin experimentar dicha elecci\u00f3n como una renuncia o una traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Una consideraci\u00f3n an\u00e1loga cabe aplicar a la obra de Bernardo Atxaga, cuya Obabakoak de 1988 \u2014publicada por Ediciones B de Madrid\u2014 constituye probablemente la piedra angular de toda la narrativa vasca contempor\u00e1nea escrita tanto en euskera como en castellano. Aunque Atxaga es conocido sobre todo por su producci\u00f3n en lengua vasca, su opci\u00f3n por traducir a s\u00ed mismo buena parte de su obra al castellano revela una conciencia aguda de la dimensi\u00f3n biling\u00fce de la cultura vasca. Obabakoak ofrece un repertorio de im\u00e1genes, top\u00f3nimos y voces inequ\u00edvocamente vasca que se vierten al castellano sin perder su densidad referencial: los hayedos, las nubes, los caser\u00edos, los puertos de Altube, los nombres de los pueblos del valle de Obaba. Esa misma voluntad de traducir el mundo vasco sin desvanecerlo es la que, salvando las distancias entre la narrativa y la poes\u00eda, advertimos en los versos de Sasia. Si para Atxaga escribir en castellano no equivale a traicionar el mundo de Obaba, para Sasia escribir en castellano no equivale a perder la desembocadura de la r\u00eda, la salobridad del estuario ni el rumor de la calandria. La traducci\u00f3n interna que Atxaga practica en su narrativa y la inmersi\u00f3n l\u00e9xica que Sasia promueve en su poes\u00eda responden, en \u00faltima instancia, a una misma operaci\u00f3n cultural: la de mantener habitable la casa paterna desde la lengua adoptada.<\/p>\n<p>El tercer precedente obligado es Karmelo Iturriondo, cuya Kontrasexua, publicada en 1991 por Susa en San Sebasti\u00e1n, representa uno de los intentos m\u00e1s rigurosos de construir una voz po\u00e9tica vasca contempor\u00e1nea en euskera, pero su influencia alcanza tambi\u00e9n a quienes escriben en castellano. Iturriondo, adem\u00e1s, ha cultivado a lo largo de su carrera una reflexi\u00f3n metaliteraria sobre las lenguas y su funci\u00f3n identitaria, lo cual lo convierte en una referencia ineludible para pensar la posici\u00f3n del poeta vasco que escribe en castellano. Si Aresti leg\u00f3 la osad\u00eda de la militancia biling\u00fce, Atxaga aport\u00f3 la posibilidad de una prosa vasca traducida a s\u00ed misma, e Iturriondo, en fin, consolid\u00f3 una po\u00e9tica de la esencialidad ling\u00fc\u00edstica que, parad\u00f3jicamente, fortalece a quienes han elegido el otro camino, pues demuestra que el euskera y el castellano pueden coexistir en un mismo horizonte cultural sin jerarqu\u00edas. En ese horizonte se inscribe, sin estridencias pero con plena lucidez, la poes\u00eda de Sasia.<\/p>\n<p>Sasia, poeta nacido en Barakaldo en 1957 y autor de libros previos publicados en 2022 y 2023, as\u00ed como reciente merecedor de los premios \u00abPoemas de la Mar y sus Gentes\u00bb y Lorenzo Oliv\u00e1n en 2025, escribe en castellano. Pero su imaginario, sin excepci\u00f3n, es vasco. Esta afirmaci\u00f3n, que podr\u00eda parecer trivial, posee consecuencias decisivas para la lectura de su obra. Pues lo que distingue a Sasia de un poeta castellano que ocasionalmente aluda al Pa\u00eds Vasco es algo m\u00e1s sutil y, a la vez, m\u00e1s constitutivo: su poes\u00eda entera est\u00e1 habitada por la geograf\u00eda vasca, por su vocabulario elemental, por su ritmo sint\u00e1ctico heredado del euskera. No se trata, insistimos, de un adorno costumbrista ni de un pintoresquismo de exportaci\u00f3n. Se trata de una voz que piensa desde el estuario, desde la barra, desde la bodega, desde el caser\u00edo, desde el puerto, aunque escriba en castellano. Esa condici\u00f3n permite encuadrarlo con pleno derecho en esa tradici\u00f3n de la voz vasca en castellano que hemos intentado delinear a trav\u00e9s de Aresti, Atxaga e Iturriondo, y que tiene en Sasia a uno de sus m\u00e1s rigurosos cultivadores contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis m\u00e9trico de la poes\u00eda de Sasia revela una voluntad de contenci\u00f3n y de plasticidad verbal que lo acerca tanto a la tradici\u00f3n castellana m\u00e1s culta como a la oralidad medida del bertsolarismo vasco. Aunque su verso tiende predominantemente al versolibrismo, no resulta inhabitual encontrar en sus poemas una alternancia fluida entre heptas\u00edlabos y endecas\u00edlabos, de manera que la estructura r\u00edtmica queda a menudo suspendida entre la silva y el romance, sin llegar a fijarse nunca en una combinaci\u00f3n cerrada. Esa oscilaci\u00f3n m\u00e9trica no es, en su poes\u00eda, un defecto de factura, sino un recurso expresivo de primer orden: le permite modular la entonaci\u00f3n del poema seg\u00fan las exigencias del material l\u00edrico, alternando el tono m\u00e1s recogido y sentencioso con la efusi\u00f3n m\u00e1s amplia. Consid\u00e9rese, por ejemplo, el pasaje que dice: \u00abMi refugio son versos, \/ las palabras, armon\u00eda. \/ \u00bfY si hubiera querido ser, \/ r\u00edo, calandria, peon\u00eda?\u00bb. En estos cuatro versos, breves y condensados, advertimos claramente la alternancia entre un heptas\u00edlabo (\u00ablas palabras, armon\u00eda\u00bb), un endecas\u00edlabo (\u00ab\u00bfY si hubiera querido ser\u00bb) y otro heptas\u00edlabo (\u00abr\u00edo, calandria, peon\u00eda\u00bb), combinados con una interrogaci\u00f3n ret\u00f3rica que suspende el ritmo sin romperlo. El poema avanza as\u00ed por una m\u00e9trica de clara ra\u00edz tradicional castellana, pero el l\u00e9xico \u2014la calandria, la peon\u00eda, el r\u00edo\u2014 remite inequ\u00edvocamente a un paisaje y a una atm\u00f3sfera de ra\u00edz vasca, mediterr\u00e1nea y septentrional a un tiempo. Esa conjunci\u00f3n de m\u00e9trica castellana e imaginario vasco define precisamente la originalidad de su propuesta.<\/p>\n<p>El l\u00e9xico constituye, en efecto, el segundo rasgo definitorio de la voz po\u00e9tica de Sasia. La presencia constante de t\u00e9rminos como estuario, arrope, salmuera o calandria \u2014esta \u00faltima literalmente evocada por el propio poeta en el pasaje antes citado\u2014 no responde a una voluntad de rarefacci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, sino a la necesidad de nombrar un mundo que s\u00f3lo esos vocablos nombran adecuadamente. El estuario, esa masa de agua intermedia entre el r\u00edo y el mar que define la geograf\u00eda litoral vasca, no puede ser sustituido por \u00abdesembocadura\u00bb sin perder sus connotaciones precisas: la mezcla de agua dulce y salada, el limo, los meandros, la presencia de las aves migratorias. Del mismo modo, la calandria no es un mero p\u00e1jaro cualquiera, sino el alondra terrestre que canta entre los vi\u00f1edos y los rastrojos, y su sola menci\u00f3n restituye un paisaje sonoro completo. El arrope, ese mosto cocido tan caracter\u00edstico de la Rioja Alavesa y de las zonas vitivin\u00edcolas vascas, y la salmuera, l\u00edquido elemental de la pesca y de la conservaci\u00f3n alimenticia, completan un vocabulario que no trata de ser exclusivo sino ver\u00eddico: cada palabra responde a un referente que pertenece al mundo del poeta y que, en muchos casos, carecer\u00eda de equivalente exacto fuera de \u00e9l. Este anclaje l\u00e9xico convierte la poes\u00eda de Sasia en una suerte de cartograf\u00eda viviente del Pa\u00eds Vasco, trazada no con arreglo a categor\u00edas tur\u00edsticas sino mediante las palabras que los habitantes de esa tierra usan o han usado para designar su entorno.<\/p>\n<p>Esa voluntad de precisi\u00f3n l\u00e9xica se prolonga, como es l\u00f3gico, en una imaginer\u00eda rigurosamente septentrional. La poes\u00eda de Sasia est\u00e1 saturada de mar, de lluvia, de vi\u00f1a, de niebla, de viento del norte; sus poemas respiran ese aire h\u00famedo y salino que es propio del Cant\u00e1brico oriental. Pero esa imaginer\u00eda del Norte no se reduce a una enumeraci\u00f3n de elementos clim\u00e1ticos: se integra en una visi\u00f3n m\u00e1s amplia, casi dir\u00edase metaf\u00edsica, donde el paisaje se convierte en mediaci\u00f3n del sentimiento. Comp\u00e1rese, en este sentido, el segundo de los pasajes citados: \u00abYo era barca, t\u00fa eras puerto; \/ yo gaviota, t\u00fa eras viento\u00bb. En estos dos versos, de n\u00edtida ra\u00edz proverbial, advertimos c\u00f3mo la met\u00e1fora marinera no es meramente ornamental, sino estructural: el sujeto po\u00e9tico se define mediante la navegaci\u00f3n, la deriva, el encuentro de la barca con su puerto, y ese encuentro acontece en un horizonte estrictamente cant\u00e1brico, marcado por la presencia del ave y del viento marino. La imagen est\u00e1 construida, adem\u00e1s, con un admirable equilibrio r\u00edtmico: dos endecas\u00edlabos perfectos, anaf\u00f3ricos en su estructura (\u00abyo era&#8230;\/ yo gaviota\u00bb; \u00abt\u00fa eras&#8230;\/ t\u00fa eras\u00bb), que confieren al pasaje una solemnidad pr\u00f3xima al conjuro. Pero la solemnidad no procede de la grandilocuencia, sino de la justeza: la barca y el puerto, la gaviota y el viento son figuras de una experiencia elemental, y justamente por elementales resultan conmovedoras.<\/p>\n<p>Esa misma elementalidad reaparece en el tercer pasaje citado, donde la memoria y la a\u00f1oranza se articulan en torno a un vocabulario inequ\u00edvocamente vitivin\u00edcola y riojano-alav\u00e9s: \u00abEcho de menos sus cepas, \/ de garnacha y de graciano\u00bb. Aqu\u00ed la nostalgia se concentra en dos variedades de uva \u2014la garnacha y el graciano\u2014 que constituyen el patrimonio ampelogr\u00e1fico delPa\u00eds Vasco del vino. La elecci\u00f3n de esas dos variedades, y no de otras, resulta doblemente significativa: por una parte, sit\u00faa el poema en un enclave geogr\u00e1fico muy concreto, la franja vinatera que va desde La Rioja Alavesa hasta la Sonsierra navarra; por otra, demuestra que la memoria del poeta se ejerce no como recuerdo gen\u00e9rico sino como reconocimiento minucioso de las especies y de los nombres que las designan. Esa precisi\u00f3n nominativa constituye una lecci\u00f3n \u00e9tica tanto como est\u00e9tica: nombrar lo que se echa de menos es, ya, comenzar a restituirlo.<\/p>\n<p>En definitiva, la voz po\u00e9tica de Sasia se inscribe con pleno derecho en la tradici\u00f3n de la voz vasca en castellano, heredera de Aresti, de Atxaga y de Iturriondo, pero tambi\u00e9n singularmente irreductible a cualquiera de ellos. Esa irreductibilidad procede, precisamente, de su capacidad para fundir la m\u00e9trica castellana, el l\u00e9xico vasco y la imaginer\u00eda del Norte en un solo cuerpo de verso, donde cada palabra responde a la exigencia de nombrar con exactitud un mundo que sigue siendo el del poeta. Por eso, leer a Sasia desde la categor\u00eda de voz vasca en castellano no equivale a reducirlo a un especialista de lo local, sino a reconocer, en su escritura, una de las manifestaciones m\u00e1s l\u00facidas de esa compleja operaci\u00f3n cultural por la que una lengua adoptada llega a convertirse, sin dejar de ser adoptada, en veh\u00edculo de una visi\u00f3n entra\u00f1ablemente propia.<\/p>\n<p><strong>4. CONCLUSIONES<\/strong><\/p>\n<p>A la luz del recorrido anal\u00edtico desarrollado en las secciones precedentes, puede afirmarse que la voz po\u00e9tica de Sasia constituye una variante singular dentro del campo l\u00edrico contempor\u00e1neo, cuya especificidad no se agota en la mera condici\u00f3n biling\u00fce del autor, sino que se construye mediante una operaci\u00f3n cultural y est\u00e9tica de mayor calado. La hip\u00f3tesis central de este estudio \u2014a saber, que Sasia ofrece una voz vasca castellana con rasgos propios, irreductible tanto a la tradici\u00f3n l\u00edrica escrita en euskera como a las modalidades castellanas producidas fuera del territorio\u2014 ha quedado verificada a trav\u00e9s de tres ejes complementarios que, en su articulaci\u00f3n, definen la fisonom\u00eda de un proyecto po\u00e9tico dif\u00edcilmente homologable.<\/p>\n<p>El primer eje lo constituye la inscripci\u00f3n del paisaje. Frente a la naturaleza a menudo despersonalizada o simb\u00f3licamente abstracta que domina buena parte de la poes\u00eda castellana contempor\u00e1nea, Sasia procede a una topologizaci\u00f3n rigurosa del estuario del Abra, de sus marismas, de sus vi\u00f1as y de su l\u00ednea de costa, hasta convertirla en materia po\u00e9tica aut\u00f3noma. La apertura misma del poemario, con el verso \u00abEstuario de arrope y salmuera \/ y mar adentro, \/ los desmayos&#8230;\u00bb, condensa un programa est\u00e9tico que cabe leer como declaraci\u00f3n de pertenencia: el sujeto po\u00e9tico no contempla el paisaje desde la distancia del expatriado ni lo evoca desde la nostalgia del exiliado, sino que lo habita, lo nombra y lo pade\u00adce desde dentro. Esta distinci\u00f3n resulta decisiva para comprender la singularidad de Sasia, porque lo separa tanto de la poes\u00eda vasca en euskera, que tiende a menudo a la fabulaci\u00f3n m\u00edtica del territorio, como de la poes\u00eda castellana del Norte de ra\u00edz m\u00e1s universalista. En Sasia el Abra no es escenario ni alegor\u00eda, sino materia viviente que organiza la conciencia y la sintaxis del poema.<\/p>\n<p>El segundo eje lo aporta la persistencia de un l\u00e9xico de ra\u00edz vasca en el cuerpo del poema castellano, fen\u00f3meno que excede el mero pintoresquismo ling\u00fc\u00edstico para adquirir una funci\u00f3n identitaria de primer orden. Como se ha se\u00f1alado, la inserci\u00f3n de voces como \u00abarrabal\u00bb, \u00abaxtut\u00bb, \u00abagur\u00bb o de top\u00f3nimos vern\u00e1culos no responde a una voluntad de extra\u00f1amiento gratuito, sino a la necesidad de restituir en la p\u00e1gina castellana la huella irreductible de una lengua otra. Esta operaci\u00f3n dialoga, sin confundirse, con el gesto que Gabriel Aresti plasm\u00f3 en Harri eta Herri al elevar el euskera a lengua de dignificaci\u00f3n po\u00e9tica, y con la operaci\u00f3n narrativa que Bernardo Atxaga llev\u00f3 a cabo en Obabakoak al construir un universo bicultural narrativamente vertebrado. Sin embargo, la propuesta de Sasia difiere sustancialmente de ambas: mientras Aresti escribi\u00f3 desde dentro del euskera como afirmaci\u00f3n pol\u00edtica y cultural, y Atxaga construy\u00f3 un territorio biling\u00fce donde el castellano era veh\u00edculo de mediaci\u00f3n universal, Sasia escribe en castellano pero hace ingresar en \u00e9l la materialidad f\u00f3nica y sem\u00e1ntica del euskera, hasta conseguir que el idioma receptor se vea modificado, ensanchado, descentrado. El castellano de Sasia deja de ser, tras esa operaci\u00f3n, un castellano neutro o importado; se convierte en un castellano del Abra, un castellano de las marismas y de las vi\u00f1as, irreductiblemente marcado por su lugar de enunciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El tercer eje ata\u00f1e a la postura existencial. La poes\u00eda de Sasia se sit\u00faa en una zona de meditaci\u00f3n sostenida sobre la fragilidad, la p\u00e9rdida y el deseo, que evita tanto la grandilocuencia metaf\u00edsica como el descreimiento posmoderno. Versos como \u00abYo era barca, t\u00fa eras puerto; \/ yo gaviota, t\u00fa eras viento.\u00bb ilustran con precisi\u00f3n esta orientaci\u00f3n: la identidad se concibe como relacional, m\u00f3vil, atravesada por el elemento que la sostiene, y el amor no aparece como posesi\u00f3n ni como derrota, sino como estructura simb\u00f3lica del habitar. Esta modulaci\u00f3n existencial guarda parentesco, pero no identidad, con la corriente reflexiva que atraviesa la poes\u00eda vasca contempor\u00e1nea, y encuentra un antecedente lejano en la actitud interrogativa de ciertas p\u00e1ginas de Gabriel Aresti, si bien la tonalidad resultante es netamente distinta. Frente a la iron\u00eda que a menudo ti\u00f1e la voz po\u00e9tica vasca en euskera de las \u00faltimas d\u00e9cadas \u2014heredera, entre otros, de la lecci\u00f3n cr\u00edtica de Iturriondo en Kontrasexua\u2014, Sasia opta por una gravedad sin estridencias, por una solemnidad contenida que remite, en ciertos momentos, a la tradici\u00f3n meditativa castellana, aunque desprovista de su aparato doctrinal. La suya es, en este sentido, una voz de fronteriza l\u00facida: consciente de su condici\u00f3n h\u00edbrida, pero resueltamente instalada en ella.<\/p>\n<p>La confluencia de estos tres ejes \u2014paisaje como materia, l\u00e9xico como huella, existencia como po\u00e9tica del habitar\u2014 permite sostener con fundamento que Sasia ocupa un lugar propio en el campo literario. No es,\u78ba\u304b\u306b, un poeta de los que escriben en euskera, ni un poeta castellano que ocasionalmente menciona el paisaje vasco: es un poeta que ha hecho de la doble pertenencia el principio constructivo de su obra, y que ha encontrado en la lengua castellana una v\u00eda de expresi\u00f3n suficientemente d\u00factil para absorber la singularidad de su experiencia vasca. Esta conclusi\u00f3n se ve corroborada, adem\u00e1s, por la propia trayectoria editorial y por el reconocimiento cr\u00edtico que la obra ha merecido, incluidos el Premio \u00abPoemas de la Mar y sus Gentes\u00bb y la Menci\u00f3n especial en el Concurso Literario \u00abLorenzo Oliv\u00e1n\u00bb del Ayuntamiento de Castro Urdiales (2025), que sit\u00faan al autor en una l\u00ednea de continuidad con la mejor poes\u00eda atl\u00e1ntica de habla castellana, sin por ello disolver su especificidad.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista metodol\u00f3gico, el presente an\u00e1lisis se ha beneficiado del marco proporcionado por estudios como el coordinado por Euskaltzaindia en Ahotsa, hitzak, hizkuntzak, que ha permitido inscribir la reflexi\u00f3n sobre el biling\u00fcismo vasco-castellano en un horizonte m\u00e1s amplio. No obstante, queda abierta una agenda de investigaci\u00f3n que este trabajo no ha podido agotar y que resultar\u00eda altamente productiva para la consolidaci\u00f3n cr\u00edtica de la figura estudiada.<\/p>\n<p>En primer lugar, ser\u00eda pertinente un estudio comparativo sistem\u00e1tico entre la poes\u00eda de Sasia y la poes\u00eda vasca escrita en euskera, particularmente la de Gabriel Aresti y la de las generaciones posteriores, con el prop\u00f3sito de determinar hasta qu\u00e9 punto la postura existencial y la construcci\u00f3n del paisaje difieren o convergen cuando se cambia de c\u00f3digo ling\u00fc\u00edstico. Una segunda l\u00ednea de trabajo deber\u00eda abordar el di\u00e1logo entre la poes\u00eda de Sasia y la poes\u00eda castellana del Norte \u2014entendida esta no como categor\u00eda geogr\u00e1fica residual, sino como tradici\u00f3n aut\u00f3noma con voces de la entidad de las que han trabajado la costa cant\u00e1brica\u2014, para esclarecer los puntos de contacto y de divergencia entre su proyecto y el de quienes, escribiendo tambi\u00e9n en castellano, no comparten la condici\u00f3n de lengua vasca subyacente. Una tercera l\u00ednea, en fin, podr\u00eda explorar las afinidades y las distancias entre la poes\u00eda de Sasia y la tradici\u00f3n mediterr\u00e1nea, especialmente aquella que, desde otras latitudes, ha tematizado la relaci\u00f3n entre litoral, identidad y memoria, lo que permitir\u00eda situar la voz del Abra en un mapa comparativo de mayor alcance.<\/p>\n<p>En suma, los hallazgos de este estudio confirman que la poes\u00eda de Sasia merece ser le\u00edda como una contribuci\u00f3n singular al panorama l\u00edrico actual, cuya inteligibilidad plena exige abandonar tanto el paradigma de la traducci\u00f3n interling\u00fc\u00edstica como el de la mera yuxtaposici\u00f3n cultural. Solo desde una atenci\u00f3n sostenida a la materialidad ling\u00fc\u00edstica del texto, a su inscripci\u00f3n territorial y a su articulaci\u00f3n simb\u00f3lica del sujeto, resulta posible aprehender la novedad que esta voz representa. La trayectoria del poeta, jalonada por obras \u00e9ditas en 2022 y 2023 y culminada en el reconocimiento reciente, permite augurar que la cr\u00edtica futura habr\u00e1 de volver sobre estas p\u00e1ginas para seguir extrayendo, de su atenta lectura, las consecuencias te\u00f3ricas que aqu\u00ed solo han podido esbozarse.<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>Aresti, G. (1964). Harri eta Herri. San Sebasti\u00e1n: Itxaropena.<\/p>\n<p>Atxaga, B. (1989). Obabakoak (trad. del autor). Barcelona: Ediciones B.<\/p>\n<p>Iturriondo, K. (1991). Kontrasexua. San Sebasti\u00e1n: Susa. ISBN 978-84-7170-100-9.<\/p>\n<p>VV.AA. (2010). Ahotsa, hitzak, hizkuntzak. Bilbao: Euskaltzaindia. ISBN 978-84-95438-62-1.<\/p>\n<div class=\"bloque-academico\" style=\"background: #f4f1ea; border-left: 4px solid #2c4ae4; padding: 18px 22px; margin: 32px 0 8px; font-family: Georgia,serif;\">\n<p style=\"margin: 0 0 8px 0; font-size: 11pt; letter-spacing: 0.06em; text-transform: uppercase; color: #2c4ae4;\"><strong>Ficha acad\u00e9mica<\/strong><\/p>\n<p style=\"margin: 4px 0;\"><strong>Tipo:<\/strong> Art\u00edculo acad\u00e9mico<\/p>\n<p style=\"margin: 4px 0;\"><strong>Autor\/a:<\/strong> Andr\u00e9s Ignacio Garc\u00eda P\u00e9rez-Tom\u00e1s<\/p>\n<p style=\"margin: 4px 0;\"><strong>Libro objeto de estudio:<\/strong> El tiempo huele a papel de Joseba Sasia Mu\u00f1oz<\/p>\n<p style=\"margin: 4px 0;\"><strong>Editorial:<\/strong> Poes\u00eda eres t\u00fa \u00b7 Madrid \u00b7 2026<\/p>\n<p style=\"margin: 4px 0;\"><strong>Comunidad Zenodo:<\/strong> <a href=\"https:\/\/zenodo.org\/communities\/el-tiempo-huele-a-papel-joseba-sasia\/records\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El tiempo huele a papel: Investigaciones Acad\u00e9micas<\/a><\/p>\n<p style=\"margin: 8px 0 0 0;\"><strong>DOI:<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.21737462\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">10.5281\/zenodo.21737462<\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA VOZ VASCA EN LA POES\u00cdA CASTELLANA CONTEMPOR\u00c1NEA: BARAKALDO COMO CENTRO Andr\u00e9s Ignacio Garc\u00eda P\u00e9rez-Tom\u00e1s ORCID: 0009-0006-0733-8073 Grupo Editorial P\u00e9rez-Ayala \/ Editorial Poes\u00eda eres t\u00fa En: Joseba Sasia Mu\u00f1oz (El tiempo huele a papel). Madrid: Editorial Poes\u00eda eres t\u00fa, 2026 ISBN: 979-13-87806-45-3 | Dep\u00f3sito Legal: M-17997-2026 1. INTRODUCCI\u00d3N La presente investigaci\u00f3n se ocupa de un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":36,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-21","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-tiempo-huele-a-papel-estudios-academicos"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v26.5 (Yoast SEO v28.1) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>La voz vasca en la poes\u00eda castellana contempor\u00e1nea: Barakaldo como centro | Joseba Sasia Mu\u00f1oz<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Art\u00edculo sobre la voz vasca en la poes\u00eda castellana contempor\u00e1nea, tomando Barakaldo como centro. Por Andr\u00e9s Ignacio Garc\u00eda P\u00e9rez-Tom\u00e1s. 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