José Julio Brossa
Hay una taza de café que se enfría sobre una mesilla y a la que ya nadie volverá. En ese gesto cotidiano, casi invisible, cabe todo el duelo que José Julio Brossa convierte en poesía. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria, Brossa —que firma como ByBrossa— llega a la literatura por el camino menos previsible: el de un ingeniero, empresario y artista visual que un día descubrió que el dolor también se podía pintar, «quizás un punto rojo sobre un fondo negro».
Su biografía desmiente cualquier idea estrecha de lo que es un poeta. A lo largo de su vida ha cofundado organizaciones sin ánimo de lucro, ha enseñado en contextos diversos y se ha dedicado a la conferencia sobre espiritualidad. Pinta —las ilustraciones de su libro son suyas, pintadas muchas de ellas antes de que existieran los poemas— y escribe desde una fe cristiana que, lejos de ofrecer respuestas fáciles, «no rehúye las preguntas difíciles». De hecho, Brossa ha escrito veintiséis libros a lo largo de los años; Coplas de rojo y negro es el primero que ve la luz, y llega precedido por esa larga escritura silenciosa que explica la madurez de su voz.
Ese debut nació de una urgencia concreta. Una amiga había perdido a su madre y Brossa quiso consolarla; no encontraba palabras hasta que, según cuenta, el libro le fue dado «en un día y medio». Al reordenar los poemas descubrió que habían tomado, sin él pretenderlo, la forma de las siete etapas del duelo: golpe, ausencia, ira, preguntas, luto, presencia consoladora y vida. Detrás de esa pérdida ajena latía la suya propia, la del padre, cuya ausencia el autor confiesa no haber dejado nunca de sentir: «Han pasado muchos años y aún me duele su ausencia».
La escritura de Brossa se reconoce por tres rasgos que nadie más reúne del mismo modo. El primero es la brevedad extrema: poemas que caben en un verso —«Sé que hay un más allá, pero me quedé solo en el más acá»— y que dicen, por sustracción, lo que muchas páginas no alcanzarían. El segundo es la honestidad sin decoro, capaz de enfadarse con Dios y de tutearlo —«Padre, ¿por qué me has abandonado?»—, pero también de reírse en medio del llanto: «¡Qué pesadito eras!». El tercero es la matriz flamenca: el «quejío», la copla y un léxico de raíz gitana —«Undevel, llora coplas mudas de luna roja y negra»— con los que el cante jondo se vuelve lengua del duelo. Tres adjetivos servirían para definirlo, aunque a otro autor no le valdrían: es un poeta jondo, doméstico y teológico.
En esa encrucijada se sitúa su voz. Por el lado de la tradición, sus Coplas dialogan con Jorge Manrique —también él lloró a un padre en coplas— y con el Lorca del cante jondo y el duende; por el lado de la fe, entroncan con la vieja poesía de lamento de los Salmos, esa que reprocha a Dios sin dejar de creer en Él. Lo que Brossa aporta a esa tradición es un tono nuevo: el del hombre contemporáneo que mide el infinito en cafés con leche y que se atreve a imaginar a un Dios que también pierde, «en rojo y negro». Su poesía no consuela mintiendo; acompaña.
Quien quiera saber cómo se pinta una pena con un solo punto rojo, o cómo se atraviesa un duelo sin negarlo, encontrará en Coplas de rojo y negro un libro breve e intenso, hecho de poemas y pinturas, que se lee de una sentada y permanece mucho después. Puede descubrir la obra de José Julio Brossa en https://nuestrosescritores.com/jose-julio-brossa/.
José Julio Brossa. Escritor, poeta del duelo. Compartir en XJosé Julio Brossa

Biografía
José Julio Brossa Gutiérrez nació en Las Palmas de Gran Canaria. Es ingeniero, empresario, artista visual y conferenciante en espiritualidad. A lo largo de su vida ha cofundado organizaciones sin ánimo de lucro y ha enseñado en distintos contextos. Las pinturas que acompañan este libro son suyas.
Escribe desde una fe cristiana que no rehúye las preguntas difíciles.
Ha escrito veintiséis libros. Coplas de rojo y negro es el primero que se publica.











