AQUEL TIEMPO NO VIVIDO
Cuando vuelvan los días que jamás vivimos,
que pasaron rozando un tiempo esquilmado
y dejaron costras en la piel y el alma
con alguna herida que nunca cicatrizó,
llenaré los huecos con suspiros en sepias y negros.
Cuando en la noche el recuerdo regrese
con el eco de la luz que espesa los sueños
y en los labios queden lejos las palabras,
llegarán los días de entonces caminando lentos
como un vuelo nocturno de cuervos acechando.
Cuando los días diluyan la sed de los deseos
y pierdan su aroma de pétalos de rosa,
como en las lluvias de las tardes vencidas,
volverán las viejas palabras a revolver
los cajones cerrados de la memoria.
Cuando de algún calendario se desprenda diciembre
y caiga su hoja en un vuelo de papel,
volverán las promesas incumplidas,
las nostalgias y el dolor de un tiempo perdido
buscando en vano alimentar el alma.
LA MUCHACHA DE PAPEL COUCHÉ
La muchacha desnuda sobre un fondo azul de mar,
cuelga clavada en noviembre, en la sucia pared del taller
ajena a motores, pastillas de frenos y viejos recambios.
Sus ojos se pierden más allá de un azul cercano
cubierta de huellas de dedos grasientos,
pinturas encáusticas sobre papel couché
marcando el eco de un perdido pasado.
Un sexo sesgado que quiere ser invisible,
unos tímidos senos exhibiendo la plenitud de sus formas.
En su desnudez ella es la esencia del ser,
despojada de artificios, de las prendas del mundo.
El azul del mar la envuelve en promesas
sellando sus labios secretos palabras que jamás dirán.
LA DANZA DE LOS ESTORNINOS
Las agujas del reloj
enhebran nuestro tiempo con hilos de tierra
cosiendo costuras de huellas,
hollando caminos de piedras.
Cansado de esta lumbre
abrigo que se extingue,
rodando caminos de sirga
por riberas cercanas
como el final del camino,
deseo
que de mi cuerpo se desprenda el alma
como el tamo del trigo
que no pudo ser pan.
Que el humo de mi cuerpo
ardiendo en una pira,
invada el cielo
como un vuelo de estorninos
en una danza sincronizada
e ingrávida.
Quiero que la noche me arrastre
a un sueño infinito,
censurada la vida
como un verso alejandrino.




