Andalucía, raíz de la luz

 

Poema que abre el recorrido y fija el tono del libro: mestizaje, memoria tricultural, flamenco como latido, pueblos blancos, aceituneros y cal encendida. Es la puerta luminosa del tapiz, el sur que germina y reverdece, la metáfora de una España que “se pronuncia con el alma”.

 

Muestra:

«Andalucía germina
y reverdece.
Es el sur que alborea
desde el corazón de la tierra.
Bajo el alminar duermen canciones
que el flamenco despierta
como relámpagos de voces »

 

 

Andalucía, raíz de la luz del libro EL HILO IBÉRICO de FRANCISCO MUÑOZ MARTÍN Compartir en X

 

Aragón, piedra que canta

Texto de una contundencia serena. La tierra de pactos, castillos y cierzo se levanta “como una torre”. Aquí la piedra tiene voz, el Ebro firma con tinta líquida y la jota golpea el suelo. Representa la dimensión histórica y foral del libro: dignidad, memoria y viento antiguo que no se doblega.

Muestra:

«Aragón no se arrodilla:
se alza como una torre
entre montañas que recuerdan
el pulso del agua tallando la historia.
Allí, el viento es antiguo,
habla con lengua románica
y lleva en la boca
la sílaba ronca del cierzo »

 

Aragón, piedra que canta del libro EL HILO IBÉRICO de FRANCISCO MUÑOZ MARTÍN Compartir en X

 

 

Galicia, tierra donde el viento reza

El poema más brumoso y melancólico. La lluvia que no cae, bautiza; el gallego que no se dice, se canta; las rías que esconden cartas escritas al misterio. Encapsula la poética de la duda, la saudade y el silencio que peregrina. Es la voz de las identidades que no se afirman, se presienten.

Muestra:

«Galicia se observa
y se presiente.
Es bruma que abraza el día
y piedra que reza sin altar.
Aquí la lluvia no moja:

El gallego no se dice:
se canta con nostalgia aldeana »

 

 

 

 

 

Galicia, tierra donde el viento reza del libro EL HILO IBÉRICO de FRANCISCO MUÑOZ MARTÍN Compartir en X

Madrid, latido que no duerme

El corazón urbano del poemario. Madrid no pertenece, acoge; es palacio y pancarta, Prado y Vallecas, tablao y paraninfo. Aquí el autor muestra la España mestiza contemporánea que respira en todos los idiomas. El poema equilibra tradición e inclusión, caos y hospitalidad, convirtiendo a la capital en símbolo de refugio más que de dominio.

Muestra:

«Madrid no pertenece a nadie:
acoge refugiados.
Es un centro sin fronteras,
una plaza que respira
en todos los idiomas del mundo.
Aquí las horas no pasan:
laten como un corazón eterno »

 

Madrid, latido que no duerme del libro EL HILO IBÉRICO de FRANCISCO MUÑOZ MARTÍN Compartir en X

Ceuta y Melilla, umbrales de cruz y media luna

Cierre simbólico del recorrido peninsular. Dos ciudades que no son orillas ni márgenes, sino vestíbulos y faros, mosaicos de credos donde el español dialoga con el magrebí. Este poema encarna la apuesta más arriesgada del libro: pensar España no solo como península, sino como cruce de mundos, como umbral entre Europa y África.

Muestra:

«Ceuta no es una orilla:
es un vestíbulo.
Una mirada como perdida y trasojada
que abraza dos mares
y no se desarticula
Melilla no es un margen:
es un faro.
Una voz que emerge andalusí
y canta sin fronteras »

 

 

 

 

 

 

Ceuta y Melilla, umbrales de cruz y media luna del libro EL HILO IBÉRICO de FRANCISCO MUÑOZ MARTÍN Compartir en X