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POESÍA, REGIONALISMO Y “UNIÓN EN LA DIVERSIDAD”: EL HILO IBÉRICO COMO MODELO DE FEDERALISMO CULTURAL

Olivares Tomás, Ana María. «POESÍA, REGIONALISMO Y “UNIÓN EN LA DIVERSIDAD”: EL HILO IBÉRICO COMO MODELO DE FEDERALISMO CULTURAL». Zenodo, 13 de diciembre de 2025. https://doi.org/10.5281/zenodo.17923326

 

POESÍA, REGIONALISMO Y “UNIÓN EN LA DIVERSIDAD”: EL HILO IBÉRICO COMO MODELO DE FEDERALISMO CULTURAL

INTRODUCCIÓN

El debate sobre la organización territorial del Estado español ha sido una constante en la historia contemporánea de España, desde los intentos federalistas de la Primera República hasta las tensiones actuales sobre el modelo autonómico y las reivindicaciones de mayor autonomía en Cataluña, Euskadi y Galicia. Este debate no es únicamente jurídico-político, sino que implica una reflexión profunda sobre la identidad nacional, el reconocimiento de la diversidad cultural y lingüística, y la búsqueda de modelos de convivencia que armonicen la unidad estatal con la pluralidad territorial.

En este contexto, El Hilo Ibérico: Tapiz de culturas (2025), de Francisco Muñoz-Martín, se presenta como una propuesta poética singular que trasciende el ámbito literario para intervenir en el debate político-cultural sobre la identidad española. La obra propone una visión integradora de España como “constelación de pueblos con horizonte común”, empleando la metáfora del tapiz multicolor donde cada región aporta su “hilo de color único” sin perder su identidad particular.

La presente monografía analiza El Hilo Ibérico como una propuesta ética y estética de organización plural del Estado, en diálogo con la tradición del pensamiento federalista español representada por figuras como Francisco Pi i Margall (1824-1901), José Ortega y Gasset (1883-1955), Salvador Giner (1934-2019), Josep Ramoneda (1949-) y Juan José Solozábal Echavarría (1952-).

El objetivo es sistematizar la metáfora del “tapiz” como modelo político-cultural alternativo al centralismo uniformador y al separatismo fragmentador, mostrando cómo la poesía puede funcionar como espacio de elaboración simbólica de propuestas de organización social.

  1. MARCO TEÓRICO: EL PENSAMIENTO FEDERALISTA ESPAÑOL Y LA CUESTIÓN DE LA PLURALIDAD

1.1. Francisco Pi i Margall y el federalismo republicano del siglo XIX

Francisco Pi i Margall (1824-1901) es considerado el teórico político español más importante del siglo XIX y el máximo exponente del federalismo republicano español. Fundador y líder del Partido Federal y presidente de la Primera República (1873), Pi i Margall desarrolló un pensamiento político que combinaba influencias de Proudhon, el socialismo democrático y una concepción pactista de la organización territorial del Estado.

Su obra fundamental, Las nacionalidades (1877), sienta las bases del federalismo español al proponer una organización del Estado basada en el “pacto sinalagmático, conmutativo y bilateral” entre las distintas unidades territoriales.

Los principios fundamentales del federalismo pimargalliano son:

El pacto federal como fundamento legitimador: Pi i Margall rechaza la imposición desde el centro y defiende que la legitimidad del Estado debe basarse en el consentimiento libre de los pueblos que lo conforman. El federalismo no es una concesión graciosa del poder central, sino el reconocimiento de un derecho preexistente de los territorios a organizarse desde abajo hacia arriba.

La estructura ascendente: del municipio a la nación: El modelo pimargalliano propone una construcción en tres niveles (municipio, provincia-región y nación) que se desarrolla de manera concéntrica. “Los pueblos han de constituir la provincia y las provincias la nación; éste es el sistema”, escribe Pi i Margall en Las nacionalidades.

Autonomía sin particularismo disgregador: Pi i Margall distingue claramente entre autonomía (que fortalece el conjunto) y particularismo (que lo debilita). El federalismo debe permitir que cada territorio gestione sus asuntos propios sin renunciar al proyecto común. Critica tanto el unitarismo absorbente como el cantonalismo disgregador.

Federalismo y reforma social: Para Pi i Margall, el federalismo no es únicamente una fórmula de organización territorial, sino un proyecto de transformación social que debe incluir reformas económicas y la emancipación de las clases jornaleras. El federalismo político debe ir acompañado de un federalismo económico que combata las desigualdades.

El proyecto de Pi i Margall fracasó en el corto plazo (la Primera República fue efímera y el cantonalismo derivó en caos), pero su legado intelectual perduró como referencia ineludible para todo pensamiento federalista posterior en España.

1.2. José Ortega y Gasset y la vertebración de España

José Ortega y Gasset publica en 1921 (como serie de artículos en El Sol) y en 1922 (en formato de libro) España invertebrada, uno de los ensayos políticos más influyentes del siglo XX español.

El diagnóstico orteguiano parte de la constatación de una crisis profunda del Estado español, caracterizada por el “particularismo” de las regiones, instituciones y grupos sociales, que actúan como “compartimentos estancos” sin pensar en el bien común.

Los ejes del análisis de Ortega son:

La crítica al particularismo regional: Ortega denuncia que cada región, cada institución (empezando por la Monarquía y la Iglesia) y cada grupo social se preocupa únicamente de sus propios intereses, sin una visión de conjunto. Este particularismo es, para él, el síntoma de la “invertebración” del país.

La necesidad de un proyecto común: Frente al particularismo, Ortega defiende la necesidad de un “programa mínimo de gobierno” basado en tres pilares: reforma constitucional para conformar una verdadera democracia, políticas sociales que respondan a las exigencias de las clases desfavorecidas, y descentralización política y administrativa que otorgue autonomía a las regiones.

La descentralización como solución: Aunque Ortega rechaza explícitamente el federalismo (por considerarlo demasiado disgregador), su propuesta de “grandes comarcas o regiones autónomas” anticipa lo que posteriormente sería el Estado autonómico. Como señala el historiador Juan Pablo Fusi, “forzándolo un poco, pues Ortega rechazaba de plano el federalismo, la crítica que hace de los ‘particularismos’ como obstáculo para forjar una comunidad de destino y la idea de que una nación que merezca ese nombre es la que se basa en el pacto entre partes diferentes, no es tan ajena a lo que habría que entender por una organización federal”.

La afirmación del futuro frente al pasado: Ortega sostiene que “hoy el retorno al pasado supondría una desvertebración de España”. El proyecto nacional debe mirar hacia adelante, construyendo desde las regiones y provincias la conciencia y la voluntad nacionales que el país aún no ha consolidado.

La vigencia de España invertebrada radica en su capacidad para identificar un problema estructural de la organización del Estado español que sigue siendo objeto de debate un siglo después.

1.3. Salvador Giner: sociología de la identidad y la diversidad

Salvador Giner San Julián (1934-2019) fue uno de los sociólogos más distinguidos de España desde la refundación de la disciplina tras la Guerra Civil. Catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Barcelona, fue Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política y presidente de la Federación Española de Sociología y del Instituto de Estudios Catalanes.

La aportación de Giner al debate sobre la identidad española se concreta en varias obras, destacando Los españoles (2000), donde ofrece “una reflexión sociológica sobre la identidad española a finales del siglo XX, analiza los cambios sociales” y propone una lectura de la diversidad cultural como rasgo constitutivo de la sociedad española.

Los ejes del pensamiento de Giner relevantes para nuestro análisis son:

La estructura social de la libertad: Uno de los temas centrales de la obra de Giner es el análisis de cómo las sociedades democráticas avanzadas pueden combinar libertad individual y cohesión social. Su defensa de la “estructura social de la libertad” implica el reconocimiento de que la libertad no es únicamente individual, sino que requiere instituciones y pactos colectivos que la sostengan.

Ciudadanía y sociedad civil: Giner defiende una concepción activa de la ciudadanía como fundamento de la democracia. Su Manual de civismo (escrito con Victoria Camps) es una obra de referencia que conecta la dimensión ética de la sociología con la construcción de una cultura cívica democrática.

Pluralismo y diversidad cultural: Para Giner, la diversidad cultural no es una amenaza a la cohesión social, sino una riqueza que debe ser gestionada mediante instituciones democráticas que reconozcan y protejan las identidades diversas sin renunciar a un marco común de derechos y deberes.

La dimensión moral de la sociología: Giner siempre subrayó que la sociología no es una disciplina meramente descriptiva, sino que tiene una dimensión normativa: debe contribuir al progreso de la sociedad y al bienestar de los ciudadanos.

1.4. Juan José Solozábal Echavarría y el constitucionalismo plurinacional

Juan José Solozábal Echavarría (1952-) es uno de los constitucionalistas y federalistas más reputados de España, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en la organización territorial del Estado.

Su aportación fundamental es la defensa de un “constitucionalismo plurinacional” que reconozca la existencia de múltiples identidades nacionales dentro del Estado español sin que ello suponga una amenaza a la unidad estatal.

Los principios del constitucionalismo plurinacional de Solozábal son:

España como “nación de naciones”: Solozábal defiende que la existencia de la Nación española (reconocida en el Preámbulo y en los artículos 1.2 y 2 de la Constitución de 1978) no es incompatible con el reconocimiento de otras naciones (catalana, vasca, gallega) que conviven armónicamente compartiendo un mismo espacio territorial. El artículo 2 de la Constitución, al reconocer “el derecho a la autonomía de las ‘nacionalidades’ y regiones”, abre la puerta a esta interpretación.

Identidad nacional plural: Solozábal sostiene que “la identidad nacional de carácter plural (española y catalana, por ejemplo) sólo será posible si las diferentes identidades en tensión se reconocen a sí mismas como existentes e indisolublemente relacionadas”. No se trata de elegir entre ser español o catalán, sino de reconocer que ambas identidades pueden coexistir y enriquecerse mutuamente.

Federalismo asimétrico: Frente al “café para todos” del Estado autonómico, Solozábal defiende un federalismo que reconozca las especificidades de las distintas comunidades autónomas, especialmente aquellas con lengua propia e identidad nacional diferenciada.

Soberanía compartida y reconocimiento mutuo: El modelo de Solozábal mantiene que el titular de la soberanía es y debe seguir siendo el pueblo español, pero que el ejercicio de esa soberanía debe articularse mediante estructuras federales que reconozcan la diversidad y garanticen la participación de las nacionalidades en la toma de decisiones.

1.5. Josep Ramoneda y la izquierda pluralista

Josep Ramoneda (1949-) es filósofo, periodista y director del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) entre 1999 y 2008. Su pensamiento se ha centrado en la defensa de una izquierda democrática, pluralista y no dogmática, capaz de gestionar la diversidad cultural y territorial sin renunciar a un proyecto común de justicia social.

Las aportaciones de Ramoneda al debate sobre la pluralidad son:

Pluralismo como valor democrático esencial: Ramoneda sostiene que “sin pluralismo no puede haber Democracia” y que los medios de comunicación, las instituciones y los partidos políticos deben garantizar la existencia de voces diversas y espacios de debate abierto.

Diversidad cultural en la sociedad española contemporánea: Ramoneda ha insistido en que “la diversidad cultural tan intensa que presenta la sociedad española” no debe verse como un problema, sino como una oportunidad para construir modelos de convivencia más ricos y complejos.

Crítica al nacionalismo excluyente: Ramoneda rechaza tanto el nacionalismo español uniformador como los nacionalismos periféricos excluyentes, defendiendo un “patriotismo de los ciudadanos” basado en derechos compartidos más que en identidades esencialistas.

Izquierda y territorio: En su obra La izquierda necesaria (2008), Ramoneda sostiene que la izquierda debe superar los complejos y enfrentarse al hecho de que “la brecha de la desigualdad es cada vez más vergonzosa” y que la política debe recuperar espacios de poder frente al dominio del mercado.

  1. EL HILO IBÉRICO COMO PROPUESTA DE FEDERALISMO CULTURAL

2.1. La metáfora del tapiz: unión sin uniformidad

La imagen central de El Hilo Ibérico es la del tapiz tejido con hilos de distintos colores. Esta metáfora textil, que tiene una larga tradición en la literatura occidental (desde el tejer y destejer de Penélope en la Odisea hasta las Fábulas del tiempo de Calderón), adquiere en el poemario de Muñoz-Martín un valor político preciso.

La metáfora funciona en varios niveles:

Cada región es un hilo de color único: El tapiz no es uniforme ni monocromo, sino que su belleza radica precisamente en la diversidad de colores. Cada comunidad autónoma aporta su singularidad (lengua, paisaje, historia, música, gastronomía) al conjunto.

Los hilos se entrelazan sin perder su identidad: El proceso de tejer un tapiz implica que los hilos se cruzan y se entrel azan, pero cada uno mantiene su color propio. La metáfora rechaza tanto la uniformidad (todos los hilos del mismo color) como la fragmentación (hilos sueltos que no se tejen).

El tapiz es más bello y resistente que cada hilo por separado: La imagen sugiere que la unión no debilita, sino que fortalece. Un hilo solo es frágil y carece de sentido estético; el tapiz, en cambio, es resistente y hermoso precisamente por la variedad de sus hilos.

El acto de tejer requiere voluntad y destreza: El tapiz no surge espontáneamente, sino que es el resultado de un trabajo deliberado y cuidadoso. La metáfora sugiere que la convivencia en la diversidad requiere esfuerzo, diálogo y voluntad política.

Esta metáfora se opone a otras imágenes frecuentes en el debate territorial español:

  • Frente a la metáfora del “mosaico” (que sugiere piezas yuxtapuestas pero no entrelazadas), el tapiz implica interdependencia y relación orgánica.
  • Frente a la metáfora de la “brecha” o el “muro” (que enfatizan la separación), el tapiz subraya la conexión.
  • Frente a la metáfora del “centro y la periferia” (que implica jerarquía), el tapiz propone horizontalidad: todos los hilos son igualmente necesarios.

El prólogo del poemario lo explicita: “Aquí no hay centro ni periferia, / hay puentes. / Y cada tierra, con su acento, / con su rito, con su cicatriz, / teje un hilo más del tapiz / que nos une sin uniformarnos”.

La expresión “nos une sin uniformarnos” condensa la propuesta política del poemario y conecta directamente con el lema de la Unión Europea (“Unida en la diversidad”) y con el pensamiento federalista de Pi i Margall, Ortega, Giner, Ramoneda y Solozábal.

2.2. El federalismo poético: cada región con voz propia

El poemario dedica un poema a cada una de las 17 comunidades autónomas y a las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, además de poemas específicos para Madrid y otras capitales de provincia. Esta exhaustividad territorial es significativa: ninguna región queda excluida del “tapiz”.

La estructura de los poemas regionales sigue un patrón que puede leerse como traslación poética de los principios federalistas:

Título con caracterización metafórica: Cada comunidad recibe una definición poética que captura su singularidad: “Andalucía, raíz de la luz”; “Aragón, piedra que canta”; “Galicia, tierra donde el viento reza”; “Euskadi, piedra que late en su lengua”; “Cataluña, palabra de piedra y vanguardia”.

Estas caracterizaciones evitan el estereotipo folclórico y buscan captar la “esencia” de cada región mediante imágenes complejas que combinan geografía, historia, lengua y cultura.

Afirmación sin negación del otro: Cada poema afirma la singularidad de una región sin negar ni subordinar a las demás. La retórica empleada es la de la afirmación positiva, no la de la comparación jerárquica.

Por ejemplo:

  • “Andalucía germina: / y reverdece” (no necesita compararse con otras regiones para afirmarse).
  • “Aragón no se arrodilla: / se alza como una torre” (afirma su dignidad sin menospreciar a otros).
  • “Cataluña no se impone: / se inventa en su propia lengua” (reconoce su especificidad sin confrontación).
  • “Euskadi no se inclina: / camina erguida” (reivindica su autonomía sin separarse).

Reconocimiento de la lengua propia: El poemario presta especial atención a las lenguas cooficiales (catalán, euskera, gallego), tratándolas no como problema sino como patrimonio. Los poemas sobre Cataluña, Euskadi, Galicia, Baleares, Comunidad Valenciana y Navarra incluyen referencias explícitas a sus lenguas:

  • “El catalán no se dice: / se reconstruye” (Cataluña).
  • “Euskadi no se traduce: / se respira” y “la montaña no protege: / habla” (Euskadi).
  • “El gallego no se dice: / se canta con nostalgia aldeana” (Galicia).

Esta celebración de la diversidad lingüística conecta con el pensamiento de Pi i Margall (que defendía el respeto a las lenguas regionales como parte del pacto federal) y con el constitucionalismo plurinacional de Solozábal (que subraya la importancia del “respeto lingüístico” como pilar de la convivencia).

Memoria histórica sin rencor: Los poemas abordan episodios traumáticos de la historia española (la Guerra Civil, las represiones, los conflictos identitarios) pero sin instrumentalizarlos políticamente. El verso sobre Euskadi “Gernika no se olvida: / florece en cada ikurriña / como un grito de dignidad” menciona el bombardeo de 1937 pero convierte el trauma en promesa de futuro mediante el verbo “florece”.

Del mismo modo, el poema sobre Castilla alude a “una lengua, / y con ella, medio mundo”, reconociendo el papel histórico del castellano sin caer en el triunfalismo imperial.

2.3. Ceuta y Melilla: el mestizaje como puente, no como frontera

El poema dedicado a las dos ciudades autónomas (“Ceuta y Melilla, umbrales de cruz y media luna”) merece atención especial por abordar el mestizaje cultural y religioso en espacios tradicionalmente conflictivos.

La estrategia retórica del poema es significativa:

Rechazo de las metáforas de la frontera como límite: El poema abre negando las imágenes habituales de Ceuta y Melilla como “orilla” o “margen”: “Ceuta no es una orilla: / es un vestíbulo”, “Melilla no es un margen: / es un faro”. Las metáforas elegidas (vestíbulo, faro) presentan ambas ciudades como espacios de tránsito, encuentro y guía, no de separación.

Celebración del mosaico de credos: El verso “Son mosaico de credos, / alfabeto mestizo” reconoce la convivencia entre cristianismo, islam y judaísmo como característica definitoria de estas ciudades.

Diálogo, no imposición: El verso “Aquí el español no se impone: / dialoga con el magrebí” es una toma de posición política explícita que reconoce el bilingüismo y la interculturalidad.

Ceuta y Melilla como “preludios”, no como “extremos”: La conclusión del poema (“Ceuta y Melilla no son extremos: / son preludios”) las presenta no como periferia del Estado español, sino como avanzadilla de una España que dialoga con el Mediterráneo y con el mundo árabe.

Este tratamiento de Ceuta y Melilla conecta con la noción pimargalliana de que el federalismo debe reconocer las especificidades de cada territorio sin excluir a ninguno del pacto común.

2.4. El castellano como lengua común, no como lengua única

Un aspecto crucial del poemario es el tratamiento del castellano. El prólogo afirma que “hay una  que protege en castellano / la memoria de todos”, asignando al castellano el papel de “lengua común” sin negar la legitimidad de las demás lenguas oficiales.

Esta posición se aleja tanto del nacionalismo lingüístico español (que considera el castellano como única lengua legítima) como del rechazo del castellano por parte de algunos nacionalismos periféricos. La metáfora de “proteger la memoria de todos” sugiere que el castellano es un instrumento de comunicación compartida, no un instrumento de imposición.

El poema sobre La Rioja reconoce el papel histórico del castellano: “El castellano nació aquí, / en San Millán, como un niño / que aprende a nombrar el mundo / con palabras y racimos de sus viñas”. La imagen del “niño que aprende a nombrar el mundo” desacraliza el castellano (no es una lengua imperial, sino una lengua que nace, crece y se transforma) y lo vincula a la tierra (los “racimos de las viñas” riojanas).

Esta visión del castellano conecta con la propuesta de Solozábal de un “reconocimiento mutuo” entre lenguas: el castellano debe ser reconocido como lengua común por quienes hablan otras lenguas cooficiales, y estas deben ser reconocidas como lenguas propias de sus territorios por los castellanohablantes.

III. PERSPECTIVA COMPARADA: EL HILO IBÉRICO Y OTROS TEXTOS SOBRE “LAS ESPAÑAS”

3.1. El concepto de “las Españas” en la historiografía y el ensayo

El concepto de “las Españas” (en plural) tiene una larga tradición en la historiografía española. Durante siglos, la península ibérica fue concebida como un conjunto de reinos, cada uno con su identidad propia, unidos bajo la corona pero no fundidos en una unidad homogénea.

El historiador Claudio Sánchez-Albornoz habló de “las dos Españas” (expresión popularizada por el poeta Antonio Machado) para referirse a las dos tradiciones políticas y culturales enfrentadas desde el siglo XIX: la liberal y la conservadora, la laica y la católica, la progresista y la tradicionalista.

Sin embargo, la noción de “las Españas” puede entenderse también en clave territorial y cultural, no únicamente ideológica. Diversos ensayistas contemporáneos han reivindicado esta pluralidad:

“Las Españas de los españoles”: Un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) analiza cómo los ciudadanos españoles perciben y construyen sus identidades territoriales múltiples (local, regional, nacional), concluyendo que la mayoría de españoles combinan sin conflicto varias identidades simultáneas (sentirse andaluz y español, catalán y español, etc.).

“La otra España”: Salvador Giner analiza “la conjunción de las actitudes de individualismo y autoritarismo en la cultura política de la España contemporánea desde una perspectiva histórica”, rechazando la interpretación del activismo político como agitación de minorías y subrayando la importancia de la diversidad cultural.

“España como problema, España como posibilidad”: Diversos ensayistas contemporáneos (desde Manuel Castells hasta Josep Ramoneda) han abordado la “España plural” como una oportunidad para construir modelos democráticos avanzados basados en el reconocimiento de la diversidad.

El Hilo Ibérico dialoga con esta tradición al proponer una visión de España no como unidad monolítica, sino como “constelación de pueblos”, imagen que recoge la pluralidad sin renunciar al horizonte común.

3.2. Comparación con ensayos sobre identidad y territorio

Aunque El Hilo Ibérico es un poemario y no un ensayo político, su propuesta puede compararse con varios textos ensayísticos que abordan la cuestión de la identidad plural española:

Ortega y Gasset, España invertebrada (1921): Como hemos señalado, el diagnóstico de Ortega sobre el “particularismo” y su propuesta de descentralización anticipan muchas de las ideas que el poemario desarrolla poéticamente.

La diferencia fundamental es el tono: mientras Ortega adopta un tono crítico y a veces pesimista (“España invertebrada” es un diagnóstico de crisis), El Hilo Ibérico adopta un tono celebratorio y constructivo (“tapiz de culturas” es una propuesta de futuro).

Pi i Margall, Las nacionalidades (1877): El federalismo pactista de Pi i Margall y su defensa de la autonomía de las regiones sin renunciar a la unidad nacional conectan directamente con la propuesta del poemario.

La metáfora del “tapiz” puede leerse como una versión poética del “pacto sinalagmático” pimargalliano: cada región aporta su “hilo” al conjunto mediante un acto voluntario de adhesión, no por imposición.

Solozábal, “España: nación de naciones”: El constitucionalismo plurinacional de Solozábal ofrece el marco jurídico-político que el poemario traduce en imágenes poéticas. Cuando el epílogo cita explícitamente a Solozábal (“como defendieron pensadores contemporáneos / como Salvador Giner, Josep Ramoneda / o el constitucionalismo plurinacional de Juan-José Solozábal”), está reconociendo esta deuda intelectual.

Salvador Giner, Los españoles (2000): El análisis sociológico de Giner sobre la identidad española y su defensa de la diversidad cultural como riqueza proporcionan el sustrato sociológico a la propuesta poética de Muñoz-Martín.

3.3. Comparación con otros poemarios sobre identidad territorial

Aunque no existe un corpus amplio de poemarios contemporáneos que aborden sistemáticamente la diversidad territorial española, pueden identificarse algunas obras relevantes:

Luis García Montero, poemas sobre España y sus lenguas: García Montero ha escrito diversos poemas que reivindican el castellano y las relaciones entre las lenguas de España. En “Tres poemas al español y a autores”, celebra el castellano como “mar en la nevada / y los ríos de tinta en un amanecer”, con una mirada integradora que reconoce la diversidad lingüística.

La diferencia con El Hilo Ibérico es de alcance: García Montero aborda la cuestión lingüística en poemas sueltos, mientras Muñoz-Martín construye un proyecto sistemático que cubre todas las comunidades autónomas.

Antologías multilingües: El Instituto Cervantes ha organizado lecturas de “Versos de la España diversa”, con poetas como Bernardo Atxaga (euskera), Yolanda Castaño (gallego), Joan Margarit (catalán), Elena Medel (castellano), Manuel Rivas (gallego) y Estel Solé (catalán).

Estas iniciativas celebran la diversidad lingüística mediante la yuxtaposición de voces, pero no proponen una visión integradora del conjunto. El Hilo Ibérico, en cambio, busca construir un “tapiz” coherente donde todas las voces se entrelazan.

Raquel Lanseros, Matria (2019): Este poemario indaga sobre el concepto de identidad personal y colectiva, estableciendo nuevas perspectivas sobre las raíces personales y comunitarias.

Lanseros explora la identidad desde una perspectiva más intimista y menos explícitamente territorial que El Hilo Ibérico, pero comparte la preocupación por el concepto de “patria” (o “matria”) como espacio de pertenencia múltiple.

  1. SISTEMATIZACIÓN DE LA METÁFORA DEL TAPIZ COMO MODELO POLÍTICO-CULTURAL

4.1. El tapiz como alternativa al centralismo uniformador

El centralismo uniformador parte de la premisa de que la unidad nacional requiere homogeneidad cultural, lingüística e institucional. Este modelo, que predominó en Europa durante los siglos XIX y XX con la construcción de los Estados-nación, ha sido cuestionado por su incapacidad para gestionar la diversidad interna y por su tendencia a generar conflictos con las minorías nacionales.

La metáfora del tapiz propone un modelo alternativo basado en los siguientes principios:

Unidad en la diversidad: El tapiz es uno, pero no uniforme. La unidad no requiere uniformidad, sino articulación armónica de las diferencias.

Reconocimiento de la especificidad: Cada hilo mantiene su color propio. Las regiones con lengua cooficial, historia diferenciada o identidad nacional propia no deben renunciar a su especificidad para integrarse en el conjunto.

Horizontalidad, no jerarquía: En un tapiz no hay “hilos centrales” e “hilos periféricos”. Todos los hilos son igualmente necesarios para la integridad del conjunto. Del mismo modo, no debe haber regiones “centrales” (Castilla, Madrid) y regiones “periféricas” (Galicia, Cataluña, Euskadi).

Interdependencia, no imposición: Los hilos se sostienen mutuamente mediante el entrelazamiento. Ningún hilo puede “imponer” su color a los demás, pero tampoco puede separarse sin deshacer el tapiz. La metáfora sugiere que la convivencia requiere reconocimiento mutuo, no imposición unilateral.

Este modelo se opone frontalmente al centralismo jacobino (de inspiración francesa) que ha informado buena parte de la construcción del Estado español desde el siglo XVIII y que Ortega y Gasset criticó en España invertebrada.

 

 

4.2. El tapiz como alternativa al separatismo fragmentador

El separatismo fragmentador parte de la premisa opuesta: que la diversidad cultural y lingüística es incompatible con la unidad estatal y que, por tanto, cada “nación” debe constituirse en Estado independiente.

La metáfora del tapiz también se opone a este modelo, por las siguientes razones:

Los hilos sueltos son frágiles: Un hilo que se separa del tapiz pierde su función y su sentido. La metáfora sugiere que la interdependencia no es debilidad, sino fortaleza.

El tapiz es más bello que cada hilo por separado: La belleza del tapiz radica en la combinación de colores. Un hilo solo, por vistoso que sea, carece de la complejidad estética del conjunto.

La separación destruye el tapiz: Si cada hilo decidiera “independizarse”, el resultado no sería un conjunto de hilos libres, sino un montón de hebras sueltas sin forma ni función. La metáfora advierte contra la disgregación.

El proyecto común enriquece las identidades particulares: Cada región no es menos catalana, vasca o gallega por formar parte de España; al contrario, su participación en el proyecto común le permite proyectarse más allá de sus fronteras y dialogar con otras culturas.

Este planteamiento conecta con la crítica que Pi i Margall hizo al cantonalismo disgregador de 1873 y con la advertencia de Ortega contra el “particularismo” que impide la construcción de un proyecto nacional.

4.3. El tapiz como modelo de federalismo cultural

Si el tapiz no es centralismo ni separatismo, ¿qué modelo político-cultural representa? La respuesta es: un federalismo cultural basado en los siguientes pilares:

Pacto voluntario entre iguales: El tapiz se teje, no se impone. Cada región debe adherirse voluntariamente al proyecto común, reconociendo el valor de la interdependencia. Este principio conecta con el “pacto sinalagmático” de Pi i Margall.

Reconocimiento mutuo: Cada región debe reconocer la legitimidad de las demás y aceptar que ninguna puede imponer su modelo al conjunto. Del mismo modo que el castellano debe ser reconocido como lengua común, el catalán, el euskera y el gallego deben ser reconocidos como lenguas propias de sus territorios. Este principio conecta con el “constitucionalismo plurinacional” de Solozábal.

Autonomía sin secesión: Cada región debe tener capacidad de autogobierno en sus asuntos propios, pero sin renunciar al proyecto común. La autonomía fortalece el conjunto, no lo debilita. Este principio conecta con la propuesta de Ortega de “grandes comarcas o regiones autónomas”.

Solidaridad interterritorial: El tapiz requiere que todos los hilos contribuyan al conjunto y que ninguno se desentie nda del proyecto común. Este principio implica solidaridad económica, cultural e institucional entre las regiones.

Proyecto compartido de futuro: El tapiz no es una reliquia del pasado, sino un proyecto en construcción. La metáfora sugiere que la identidad española no está cerrada, sino abierta a nuevas incorporaciones y transformaciones. Como afirma el epílogo, “Esa España está naciendo, / Y estos poemas son sus compañeros de viaje”.

4.4. La dimensión europea del tapiz

El epílogo de El Hilo Ibérico proyecta la metáfora del tapiz más allá de España, situándola en el contexto europeo:

“En un mundo que se fragmenta, / España reúne deseos. / En un continente que envejece, / España intenta renovarse. / Y en una Europa que busca un alma, / España ofrece la suya bragada”.

Esta proyección europea es significativa por varias razones:

España como “pequeña Europa en miniatura”: El epílogo presenta a España como “un continente en miniatura / con todos los acentos posibles / de Europa y del Mediterráneo”.

Esta imagen sugiere que la experiencia española de gestión de la diversidad cultural y lingüística puede servir de modelo para la Unión Europea, que enfrenta retos similares de integración en la diversidad.

El lema europeo: La Unión Europea tiene como divisa oficial “Unida en la diversidad” (In varietate concordia), expresión que condensa perfectamente la propuesta de El Hilo Ibérico.

El federalismo europeo: La construcción de la Unión Europea puede entenderse como un ejercicio de federalismo a gran escala, donde Estados-nación con lenguas, culturas e historias diversas buscan articular un proyecto común sin renunciar a sus identidades nacionales.

La metáfora del tapiz puede aplicarse también a Europa: cada Estado-nación es un “hilo de color único” que se entrelaza con los demás para formar el “tapiz europeo”.

Ejemplo para otros contextos: El modelo del tapiz puede exportarse a otros contextos caracterizados por la diversidad cultural y lingüística: Bélgica (francófonos, neerlandófonos y germanófonos), Suiza (cuatro lenguas nacionales), Canadá (inglés y francés), etc.

  1. EL HILO IBÉRICO COMO INTERVENCIÓN EN EL DEBATE TERRITORIAL ESPAÑOL

5.1. Contexto de publicación: España en 2025

El Hilo Ibérico se publica en 2025, en un momento de intenso debate sobre el modelo territorial del Estado español. Aunque el libro no menciona explícitamente la coyuntura política inmediata, su publicación debe leerse en el contexto de:

Las tensiones derivadas del proceso independentista catalán: Desde el referéndum ilegal de 2017 y la declaración unilateral de independencia, Cataluña ha sido el epicentro del debate territorial español. Las propuestas de amnistía, indulto y reforma del modelo de financiación autonómica han generado intensas controversias.

Los debates sobre la reforma constitucional: Diversos sectores políticos y académicos han propuesto reformas constitucionales para reconocer explícitamente el carácter plurinacional del Estado o para transformar el Estado autonómico en un Estado federal.

El auge de los nacionalismos periféricos y del nacionalismo español: En paralelo al independentismo catalán y al soberanismo vasco, ha crecido también un nacionalismo español de signo conservador que rechaza cualquier reconocimiento de la plurinacionalidad.

En este contexto polarizado, El Hilo Ibérico propone una tercera vía: ni centralismo uniformador ni separatismo fragmentador, sino federalismo cultural basado en el reconocimiento mutuo y el proyecto compartido.

 

5.2. El poemario como propuesta de pacto simbólico

Más allá de su valor literario, El Hilo Ibérico puede leerse como una propuesta de “pacto simbólico” entre las distintas regiones de España.

Los elementos de este pacto simbólico son:

Reconocimiento de la diversidad como riqueza: El poemario parte del reconocimiento de que España es plural en lenguas, culturas, paisajes e historias, y que esta pluralidad no es un problema, sino una riqueza.

Celebración sin jerarquías: Cada región recibe un poema que celebra su singularidad sin establecer jerarquías. No hay regiones “superiores” o “inferiores”, “centrales” o “periféricas”.

Memoria sin rencor: El poemario aborda episodios traumáticos de la historia (Guerra Civil, represiones, conflictos identitarios) pero sin instrumentalizarlos políticamente. La memoria se convierte en promesa de futuro, no en arma arrojadiza.

Lenguas cooficiales como patrimonio compartido: El poemario se traduce íntegramente al catalán, euskera y gallego, y los epílogos en cada lengua incluyen códigos QR con versiones cantadas. Este gesto de reconocimiento lingüístico es un acto político de primera magnitud.

Proyecto de futuro compartido: El epílogo cierra con una mirada hacia adelante: “Esa España está naciendo, / Y estos poemas son sus compañeros de viaje”.

5.3. Límites y críticas posibles al modelo del tapiz

Como toda metáfora política, el tapiz tiene límites y puede ser objeto de críticas desde distintas posiciones:

Desde el nacionalismo español uniformador: Algunos sectores podrían considerar que el reconocimiento de la pluralidad lingüística y cultural debilita la unidad nacional y que el castellano debe ser la única lengua oficial del Estado.

Desde los independentismos periféricos: Algunos sectores podrían considerar que el modelo del tapiz sigue siendo una forma de “integración forzosa” y que las naciones catalana, vasca y gallega tienen derecho a la autodeterminación y a constituirse en Estados independientes.

Desde el federalismo asimétrico: Algunos sectores podrían considerar que el modelo del tapiz (que trata a todas las comunidades autónomas por igual) no reconoce suficientemente las especificidades de las nacionalidades históricas con lengua propia.

Desde el escepticismo político: Algunos sectores podrían considerar que una metáfora poética no basta para resolver conflictos políticos reales y que se requieren reformas constitucionales, acuerdos de financiación y negociaciones concretas.

Estas críticas son legítimas y apuntan a los límites de cualquier propuesta simbólica. Sin embargo, el valor de El Hilo Ibérico no radica en ofrecer soluciones técnicas a problemas políticos complejos, sino en proponer un imaginario alternativo, un modo de concebir España que haga posible el diálogo y el reconocimiento mutuo.

  1. CONCLUSIONES

El Hilo Ibérico: Tapiz de culturas es una intervención poética singular en el debate sobre la identidad nacional, la pluralidad territorial y el modelo de Estado en la España contemporánea. Su propuesta de “unir sin uniformar” mediante la metáfora del tapiz multicolor sitúa el poemario en la tradición del pensamiento federalista español, dialogando con figuras como Pi i Margall, Ortega y Gasset, Salvador Giner, Josep Ramoneda y Juan José Solozábal.

La metáfora del tapiz funciona como modelo político-cultural alternativo tanto al centralismo uniformador como al separatismo fragmentador. Propone un federalismo cultural basado en el reconocimiento mutuo, la autonomía sin secesión, la celebración de la diversidad lingüística y cultural, y un proyecto compartido de futuro.

La sistematización de esta metáfora permite identificar cinco principios fundamentales del modelo:

  1. Unidad en la diversidad: El tapiz es uno, pero no uniforme. La diversidad no amenaza la unidad, sino que la enriquece.
  2. Reconocimiento mutuo: Cada región debe reconocer la legitimidad de las demás y aceptar que ninguna puede imponer su modelo al conjunto.
  3. Autonomía sin secesión: Cada región debe tener capacidad de autogobierno en sus asuntos propios, pero sin renunciar al proyecto común.
  4. Solidaridad interterritorial: El tapiz requiere que todos los hilos contribuyan al conjunto y que ninguno se desentienda del proyecto común.
  5. Proyecto compartido de futuro: La identidad española no está cerrada, sino abierta a nuevas transformaciones.

El poemario trasciende el ámbito literario para proponer un imaginario alternativo sobre España, un modo de concebir la nación que hace posible el diálogo y el reconocimiento mutuo en un momento de polarización política. Su valor radica no tanto en ofrecer soluciones técnicas a problemas políticos complejos, sino en elaborar simbólicamente una propuesta de convivencia en la diversidad que conecta con las mejores tradiciones del pensamiento federalista español.

En el contexto europeo, El Hilo Ibérico puede leerse como un ensayo poético del lema de la Unión Europea (“Unida en la diversidad”), sugiriendo que la experiencia española de gestión de la diversidad cultural y lingüística puede servir de modelo para otros contextos caracterizados por la pluralidad.

Finalmente, el carácter multilingüe y multimodal del poemario (traducción integral a catalán, euskera y gallego; 21 poemas musicalizados con códigos QR; epílogos cantados en cada lengua) convierte el libro en un artefacto político-cultural de primera magnitud, un “libro aumentado” que anticipa nuevas formas de crear y difundir propuestas sobre la identidad colectiva.

BIBLIOGRAFÍA

Fuentes primarias

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Otros

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