
Título: ÉTER Y EL CREPÚSCULO DE LA EXISTENCIA
(DEDICADO AL DESTINO)
Autor: FRANCISCO MARTÍNEZ IZQUIERDO
https://nuestrosescritores.com/franciscomartinezizquierdo/
Año de Publicación: 2025
Editorial: Poesía eres tú
ISBN-13: 979-13-87806-15-6
PVP: 12 Euros (IVA Incluido).
Págs. 58
RESEÑA:
Francisco Martínez Izquierdo nos entrega en esta obra un viaje poético de extraordinaria intensidad hacia los territorios más íntimos del alma humana. Estructurado en tres partes, este poemario constituye “un canto a la soledad, pero también a la comunión”, como define el propio autor en su prefacio.
Desde la introspección más descarnada hasta la celebración de los pequeños milagros cotidianos, Martínez Izquierdo construye un universo lírico donde la soledad trasciende su condición de ausencia para convertirse en compañía fecunda. Sus versos navegan entre la experiencia mística y la reflexión existencial, explorando los vínculos entre el ser humano y el cosmos, entre el yo y lo otro.
La obra incluye tanto poemas de factura clásica como textos en prosa poética que abordan desde la relación con un canario doméstico hasta profundas meditaciones sobre la muerte y la trascendencia. El autor dialoga con figuras como Pascal y Octavio Paz, construyendo un discurso poético que abraza tanto la tradición contemplativa como la experiencia contemporánea.
Éter y crepúsculo de la existencia se revela como un testimonio auténtico de quien ha sabido transformar el abismo en contemplación, la herida en canto. Un libro necesario para quienes buscan en la poesía no solo belleza, sino también conocimiento y consolación.
PRIMERAS PÁGINAS



















































Análisis de técnicas literarias en Éter y Crepúsculo de la Existencia
Las páginas de este poemario se despliegan como un mosaico de luz y sombra donde lo humano se aproxima a lo divino por medio del lenguaje. En cada poema, Francisco Martínez Izquierdo convierte lo abstracto en imagen viva, lo invisible en sustancia tangible. Su voz nace de la contemplación, pero arde desde lo sensorial.
Metáforas sensoriales
Las metáforas sensoriales son el hilo que ata los distintos estados emocionales del autor con la materia del mundo. Transforman pensamientos filosóficos en percepciones inmediatas: “La soledad es dura como el granito, fría como glaciar apartado, profunda cual abismo de volcán azul”. Aquí, la emoción se vuelve textura, temperatura, color. El sentimiento de aislamiento se traduce en piedra, frío y fuego. En otro momento, escribe: “El fuego de la imaginación y la contemplación llenan mis días”, donde la llama no quema, sino que ilumina la conciencia. Estos recursos convierten la idea de existencia en un paisaje concreto, un cuerpo donde el lector habita la introspección ajena como si fuera propia.
También la naturaleza aparece vibrando con resonancias humanas: “Las llamas del corazón rojas, puras, eternas, de bosque que abraza hojas y secretos de soledad.” El amor se vuelve bosque y el alma, materia vegetal que arde. No hay distancia entre el estado interior y la piel del mundo: ambos se funden en una misma materia poética.
Enumeraciones y anáforas
Izquierdo utiliza la anáfora como sostén rítmico y emocional. Repite estructuras no para reiterar, sino para insistir como quien reza o convoca:
“
La soledad la quiero para mí…La soledad no conoce noche…La soledad reaviva el alma…”
Cada reiteración ensancha el significado, añadiendo un matiz nuevo, como si el poeta trazara un círculo en torno a la idea hasta encontrar su centro. Es el eco del pensamiento dialogando consigo mismo.
Las enumeraciones, por otro lado, refuerzan la visión totalizante del mundo. En “Vivir es esto para mí —providencia de sol, estrella, Dios, árbol extraño en universo”, la acumulación de símbolos constituye una cosmogonía, un microcosmos emocional donde cada término amplifica el anterior. Estas secuencias generan un pulso de respiración lenta que recuerda el ritmo de la plegaria.
Diálogos poéticos
El diálogo en Éter y Crepúsculo de la Existencia no se limita al intercambio entre dos voces, sino que se manifiesta como conversación existencial del poeta con su destino, su soledad o su Dios. En la “Carta de amor para Ángeles”, el hablante se dirige a la amada con una intensidad confesional: “Eres el hacha que entierra todos mis miedos, eres mi fuego y mi vela, eres mi sol y mi luz.” El lenguaje se convierte en plegaria amorosa donde el “tú” trasciende lo humano.
En “La vida de mi canario”, el diálogo se traslada al plano simbólico: el poeta conversa con el pájaro para hablar de su propia existencia. Es un recurso de desdoblamiento: el ave es espejo, mediador entre el hombre y su incomprensión del mundo.
Incluso en “Escrito después de superar un intento autolítico”, el diálogo se vuelve místico: el poeta escucha una voz celestial que lo juzga y lo redime. Ese encuentro interior entre el alma y lo divino es también un diálogo de vida y muerte, de caída y renacimiento.
Reflexión final
Las metáforas sensoriales, las anáforas oracionales y los diálogos íntimos se entrelazan para formar una poesía profundamente humana, que respira desde la emoción y se eleva hacia lo espiritual. Francisco Martínez Izquierdo no escribe desde el artificio, sino desde un espacio de verdad desnuda donde la palabra es experiencia viva.Su combinación de elementos sensoriales y filosóficos convierte la lectura en un acto de comunión: la belleza no se contempla, se experimenta. En estas páginas, la soledad se ilumina, el dolor se transfigura, el hombre dialoga con Dios sin intermediarios. Y el lector, al terminar el libro, no siente haber leído versos: siente haber respirado un alma.
















