{"id":21,"date":"2026-02-21T21:33:20","date_gmt":"2026-02-21T20:33:20","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/fernandobarberocarrasco\/?p=21"},"modified":"2026-02-21T21:33:20","modified_gmt":"2026-02-21T20:33:20","slug":"la-naturaleza-como-espacio-politico-montana-desierto-y-mar-en-la-muerte-siempre-nos-deja-con-algo-por-hacer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/fernandobarberocarrasco\/2026\/02\/21\/la-naturaleza-como-espacio-politico-montana-desierto-y-mar-en-la-muerte-siempre-nos-deja-con-algo-por-hacer\/","title":{"rendered":"LA NATURALEZA COMO ESPACIO POL\u00cdTICO: MONTA\u00d1A, DESIERTO Y MAR EN LA MUERTE SIEMPRE NOS DEJA CON ALGO POR HACER"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>P\u00e9rez-Ayala, Javier. \u00abMonograf\u00eda acad\u00e9mica \u2014 la naturaleza como espacio pol\u00edtico: monta\u00f1a, desierto y mar en el poemario la muerte siempre nos deja con algo por hacer de fernando barbero carrasco (ediciones rilke, 2026)\u00bb. LA MUERTE SIEMPRE NOS DEJA CON ALGO POR HACER. 1.\u00aa ed. Spain: Zenodo, 21 de febrero de 2026. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18725836\">https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18725836<\/a><\/p><\/blockquote>\n<h1><strong>LA NATURALEZA COMO ESPACIO POL\u00cdTICO: MONTA\u00d1A, DESIERTO Y MAR EN <em>LA MUERTE SIEMPRE NOS DEJA CON ALGO POR HACER<\/em><\/strong><\/h1>\n<p><strong>Monograf\u00eda acad\u00e9mica<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><strong> Introducci\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>La muerte siempre nos deja con algo por hacer<\/em> (Ediciones Rilke, 2026), de Fernando Barbero Carrasco (Vallecas, 1949), se articula como un poemario de aliento autobiogr\u00e1fico y compromiso pol\u00edtico en el que la naturaleza no cumple una funci\u00f3n meramente ornamental o paisaj\u00edstica, sino que opera como un sistema de espacios cargados de significado ideol\u00f3gico. Tres grandes territorios naturales vertebran el libro: la sierra madrile\u00f1a y guadalajare\u00f1a, el desierto saharaui de los campamentos de Tindouf y el mar Mediterr\u00e1neo. Cada uno de estos espacios aparece construido en oposici\u00f3n impl\u00edcita o expl\u00edcita al espacio urbano y al orden capitalista que lo rige. El presente trabajo analiza la funci\u00f3n ideol\u00f3gica de esos tres territorios, su genealog\u00eda en la tradici\u00f3n po\u00e9tica espa\u00f1ola de compromiso social y la relaci\u00f3n que el autor establece entre la figura del monta\u00f1ero y la del militante libertario.<\/p>\n<p>El poemario presenta una arquitectura tripartita se\u00f1alada desde la cubierta: una primera secci\u00f3n denominada &#8220;De epidermis para adentro&#8221;, de car\u00e1cter introspectivo y autobiogr\u00e1fico; una segunda, &#8220;De tomar el morral y salir&#8221;, de vocaci\u00f3n viajera y pol\u00edtica; y una tercera, &#8220;De pillar el piolet y mirar hacia la cumbre&#8221;, consagrada expl\u00edcitamente al mundo de la monta\u00f1a y la escalada. Esta disposici\u00f3n estructural no es casual, sino que traza un itinerario que va desde el interior del yo hacia el exterior del mundo y desde la introspecci\u00f3n hacia la acci\u00f3n colectiva. Los espacios naturales se van desplegando a lo largo de ese itinerario como etapas de una geograf\u00eda moral en la que la naturaleza es siempre tambi\u00e9n pol\u00edtica.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Marco te\u00f3rico: espacio literario, producci\u00f3n del espacio y ecocr\u00edtica pol\u00edtica<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El an\u00e1lisis de los espacios naturales en el poemario de Barbero requiere la convergencia de tres tradiciones cr\u00edticas. La primera de ellas es la fenomenolog\u00eda del espacio de Gaston Bachelard, quien en <em>La po\u00e9tica del espacio<\/em> (1957) sostiene que los grandes espacios naturales \u2014la colina, el bosque, el mar\u2014 son habitados imaginativamente por el ser humano de una manera que precede y condiciona toda representaci\u00f3n racional. Para Bachelard, el espacio vivido es siempre un espacio enso\u00f1ado: la monta\u00f1a no es solo un accidente geogr\u00e1fico, sino un lugar en el que el ser humano proyecta sus aspiraciones de elevaci\u00f3n, libertad y trascendencia. Esta dimensi\u00f3n imaginaria est\u00e1 muy presente en Barbero, donde la cumbre funciona como horizonte existencial y como met\u00e1fora de la utop\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La segunda tradici\u00f3n es la teor\u00eda social del espacio de Henri Lefebvre, desarrollada en <em>La production de l&#8217;espace<\/em> (1974). Para Lefebvre, el espacio no es un contenedor neutro de los fen\u00f3menos sociales, sino una producci\u00f3n activa de relaciones de poder. Todo espacio es un espacio practicado, un conjunto de representaciones y de pr\u00e1cticas que reproducen o impugnan el orden dominante. Desde esta perspectiva, los espacios naturales del poemario de Barbero son espacios heterot\u00f3picos: lugares que el sujeto sustrae a la l\u00f3gica del mercado y del Estado para habitarlos seg\u00fan una \u00e9tica alternativa de libertad, solidaridad y pertenencia colectiva. La monta\u00f1a, el desierto y el mar son, en t\u00e9rminos lefebvrianos, espacios de representaci\u00f3n que se oponen a los espacios de la representaci\u00f3n capitalista: la ciudad, el barrio-dormitorio, el espacio de consumo.<\/p>\n<p>La tercera tradici\u00f3n es la ecocr\u00edtica pol\u00edtica, tal y como la sintetiza Greg Garrard en <em>Ecocriticism<\/em> (2004). Garrard distingue entre una ecocr\u00edtica conservadora, que tiende a romantizar la naturaleza como refugio apol\u00edtico, y una ecocr\u00edtica pol\u00edtica, que examina c\u00f3mo las representaciones de la naturaleza est\u00e1n atravesadas por ideolog\u00edas de clase, g\u00e9nero y etnia. La poes\u00eda de Barbero pertenece claramente a esta segunda corriente: sus espacios naturales nunca son para\u00edsos v\u00edrgenes ajenos a la historia, sino que est\u00e1n marcados por el hambre, el exilio, la represi\u00f3n franquista y la colonizaci\u00f3n capitalista. El desierto saharaui es a un tiempo paisaje sublime y campo de refugiados; la sierra guadalajare\u00f1a es a un tiempo espacio de libertad y escenario del despoblamiento causado por el capitalismo rural.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> La monta\u00f1a serrana: libertad, comunidad y genealog\u00eda libertaria<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>3.1. La sierra como espacio inaugural<\/strong><\/p>\n<p>El poema &#8220;La Sierra Norte Guadalajare\u00f1a (invierno 1974)&#8221; constituye el texto fundacional de la relaci\u00f3n entre el sujeto po\u00e9tico y el espacio monta\u00f1oso. La dataci\u00f3n del t\u00edtulo ubica la experiencia en el per\u00edodo de la resistencia antifranquista, lo que otorga a la sierra una dimensi\u00f3n pol\u00edtica desde el primer verso. El poema se abre con una entrada en el espacio que tiene el car\u00e1cter de un umbral inici\u00e1tico:<\/p>\n<p>Entro en un valle de altos \u00e1rboles<br \/>\nLa oscuridad de sus casas<br \/>\ny el resol que reflejan me deslumbran<br \/>\nUna emoci\u00f3n desconocida me sube<br \/>\nUna monta\u00f1a nueva para m\u00ed<br \/>\nque ahora es mi casa, mi mundo<br \/>\nme mira desde su aparente inaccesibilidad<br \/>\nSu cumbre se adivina entre la niebla<\/p>\n<p>El verbo &#8220;entrar&#8221; marca una frontera entre el espacio exterior \u2014la ciudad, la dictadura, la cotidianidad opresiva\u2014 y el espacio interior de la monta\u00f1a, que es redefinido inmediatamente como &#8220;mi casa, mi mundo&#8221;. La monta\u00f1a devuelve la mirada (&#8220;me mira&#8221;), lo que convierte el encuentro en un reconocimiento mutuo: el sujeto no domina el paisaje, sino que es interpelado por \u00e9l. Esta reciprocidad es esencial en la \u00e9tica ecocr\u00edtica del texto, que rechaza cualquier postura extractiva o instrumental respecto a la naturaleza.<\/p>\n<p>Sin embargo, la sierra no es un espacio ed\u00e9nico intacto. El poeta se enfrenta inmediatamente al vaciamiento demogr\u00e1fico causado por el hambre de la posguerra:<\/p>\n<p>Los pueblos se encuentran<br \/>\nen el m\u00e1s aterrador abandono<br \/>\nLas iglesias est\u00e1n en ruinas<br \/>\nUna bomba m\u00e1s poderosa que la at\u00f3mica<br \/>\nha desalojado urgentemente a los pobladores,<br \/>\nse llama hambre y aprieta cuerpos y esp\u00edritus<\/p>\n<p>La imagen de &#8220;una bomba m\u00e1s poderosa que la at\u00f3mica&#8221; que &#8220;se llama hambre&#8221; es una de las m\u00e1s potentes del poemario, pues revela que la naturaleza serrana no puede pensarse sin la historia pol\u00edtica que la ha vaciado. El abandono de los pueblos serranos no es un proceso natural, sino el resultado de un capitalismo agrario y de una dictadura que expuls\u00f3 a los trabajadores del campo hacia las ciudades. La sierra muestra las cicatrices del orden que el sujeto po\u00e9tico resiste. La p\u00e9rdida de los saberes tradicionales \u2014&#8221;el raro conocimiento de hacer casas negras, \/ el heredado oficio de cuidar abejas y extraer miel&#8221;\u2014 es tambi\u00e9n una p\u00e9rdida cultural irreversible que el poeta registra con un duelo espec\u00edficamente pol\u00edtico.<\/p>\n<p><strong>3.2. La secci\u00f3n tercera y el excursionismo libertario<\/strong><\/p>\n<p>La tercera secci\u00f3n del poemario, titulada &#8220;De pillar el piolet y mirar hacia la cumbre&#8221;, se abre con una serie de ep\u00edgrafes que articulan una filosof\u00eda de la monta\u00f1a: &#8220;Regresad vivos, regresad como amigos, llegad a la cumbre. Por este orden&#8221; (Roger Baxter-Jones); &#8220;No conquistamos las monta\u00f1as, sino a nosotros mismos&#8221; (Edmund Hillary); &#8220;Las monta\u00f1as son catedrales donde practico mi religi\u00f3n&#8221; (Anatoli Boukreev); &#8220;No est\u00e1s en las monta\u00f1as; las monta\u00f1as est\u00e1n en ti&#8221; (John Muir). La selecci\u00f3n de estas voces no es arbitraria: todas ellas comparten una \u00e9tica de la horizontalidad \u2014la primac\u00eda de la vida humana sobre el objetivo, la integraci\u00f3n del sujeto en el espacio natural\u2014 que es coherente con el ideario libertario del autor. La monta\u00f1a, en esta tradici\u00f3n, no es un adversario que conquistar \u2014rechazo expl\u00edcito de Hillary\u2014 sino un espacio que el sujeto habita y que lo habita a \u00e9l.<\/p>\n<p>El poema central de esta secci\u00f3n es &#8220;Un espacio de tiempo&#8221;, dedicado a los &#8220;vagabundos de la monta\u00f1a&#8221;. El texto fusiona expl\u00edcitamente la pr\u00e1ctica de la escalada con la militancia pol\u00edtica:<\/p>\n<p>Hubo un tiempo, un corto espacio de tiempo<br \/>\nen el que mi \u00fanica preocupaci\u00f3n<br \/>\nera la calidad de la roca a escalar<\/p>\n<p>No me importaba d\u00f3nde dormir<br \/>\no qu\u00e9 comer, la monta\u00f1a era mi vida<br \/>\nLa monta\u00f1a y los compa\u00f1eros<\/p>\n<p>Con ellos hac\u00eda la revoluci\u00f3n<br \/>\n\u00cdbamos a concentraciones, manis y marchas<br \/>\ncon el convencimiento de que esta vez, s\u00ed<\/p>\n<p>La estructura del poema pone en un mismo plano ontol\u00f3gico &#8220;la calidad de la roca a escalar&#8221; y la participaci\u00f3n en &#8220;concentraciones, manis y marchas&#8221;: ambas actividades son expresiones de un mismo estilo de vida alternativo al consumismo y a la sumisi\u00f3n pol\u00edtica. El grupo de escaladores es a la vez una comunidad afectiva, un equipo deportivo y una c\u00e9lula de resistencia pol\u00edtica. Esta superposici\u00f3n est\u00e1 en la ra\u00edz del excursionismo libertario espa\u00f1ol, una pr\u00e1ctica de larga tradici\u00f3n que vinculaba el amor por la naturaleza con el asociacionismo obrero y el anticlericalismo.<\/p>\n<p>El poema cierra con una declaraci\u00f3n que condensa la filosof\u00eda espacial del libro:<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n qued\u00f3 primero aplazada<br \/>\nLuego postergada y m\u00e1s tarde suspendida<br \/>\nPero no todo fue derrota<br \/>\nNos queda el ejercicio de la libertad total<br \/>\nLa monta\u00f1a y la amistad<\/p>\n<p>La contraposici\u00f3n entre la revoluci\u00f3n &#8220;suspendida&#8221; y el ejercicio de &#8220;la libertad total&#8221; que representan &#8220;la monta\u00f1a y la amistad&#8221; no es una renuncia pol\u00edtica, sino la afirmaci\u00f3n de que existen espacios donde el poder capitalista y estatal no puede penetrar. La monta\u00f1a es el \u00faltimo reducto de una libertad que no necesita de instituciones ni de papeletas electorales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.3. El poema &#8220;Dos d\u00edas de viento&#8221; y la temporalidad de la sierra<\/strong><\/p>\n<p>El poema &#8220;Dos d\u00edas de viento&#8221; ofrece una fenomenolog\u00eda detallada del espacio serrano en la que el yo po\u00e9tico se disuelve en la observaci\u00f3n del paisaje. La temporalidad que rige el texto es la del ciclo natural \u2014la lluvia, el viento norte, la primavera que retrocede hacia el invierno\u2014, y no la temporalidad lineal y productivista del capitalismo. El poema concluye con una imagen de escucha absoluta:<\/p>\n<p>Ma\u00f1ana nos despertar\u00e1 el silencio absoluto<br \/>\ncon una sensaci\u00f3n emparentada con la ausencia<br \/>\nDesde la cama desearemos el rumor del agua<br \/>\no el estruendo de otros mundos del trueno<br \/>\npero las aves, asombradas de tanta belleza, callar\u00e1n<\/p>\n<p>El silencio de las aves &#8220;asombradas de tanta belleza&#8221; es una forma de sublime que sustituye al ruido de la ciudad. La sierra es el espacio donde el tiempo no se gasta, sino que se vive. Esta temporalidad alternativa es, en s\u00ed misma, un gesto de resistencia contra la l\u00f3gica de la productividad capitalista.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> El desierto saharaui: resistencia, exilio y memoria colectiva<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>4.1. Tindouf como espacio pol\u00edtico<\/strong><\/p>\n<p>Si la sierra es el espacio de la libertad individual y colectiva recuperada, el desierto saharaui es el espacio de la resistencia ante la ocupaci\u00f3n y el exilio forzado. El poema &#8220;Tindouf campamentos de refugiados de El S\u00e1hara&#8221; es el m\u00e1s expl\u00edcitamente pol\u00edtico del poemario y funciona como el eje del compromiso geopol\u00edtico del autor. El texto comienza con la definici\u00f3n del espacio:<\/p>\n<p>Tindouf es una ciudad argelina en El S\u00e1hara<br \/>\nEn sus inmediaciones miles de personas<br \/>\nhan aplazado sus vidas y sus pensamientos<\/p>\n<p>Todo est\u00e1 pendiente del inmediato regreso<br \/>\nDe la vuelta al mundo que no conocen,<br \/>\nal sitio mar\u00edtimo del que proceden<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n &#8220;han aplazado sus vidas y sus pensamientos&#8221; es de una precisi\u00f3n demoledora: el exilio no es solo un desplazamiento geogr\u00e1fico, sino una suspensi\u00f3n temporal de la existencia. Los campamentos son un tiempo congelado, una vida en pausa. El dato de que los refugiados proceden de &#8220;un sitio mar\u00edtimo&#8221; \u2014la costa atl\u00e1ntica saharaui\u2014 y han sido arrojados al interior del desierto m\u00e1s inh\u00f3spito a\u00f1ade una crueldad adicional al desplazamiento: se ha separado a un pueblo del mar.<\/p>\n<p>El poema nombra los campamentos con sus nombres propios \u2014&#8221;Smara, Dajla, El Aai\u00fan, Bojador y Auserd&#8221;\u2014 y describe el espacio f\u00edsico con una precisi\u00f3n que es a la vez geogr\u00e1fica y pol\u00edtica:<\/p>\n<p>Se trata de un espacio arenoso<br \/>\nY suspendido en el tiempo<br \/>\nlleno de casas de fr\u00e1gil adobe<\/p>\n<p>Es el desierto m\u00e1s inh\u00f3spito y duro<br \/>\nLa hamada pedregosa e improductiva<br \/>\nUn lugar de muerte luminosa<\/p>\n<p>El sim\u00fan y el siroco nos traen<br \/>\necos de una palabra en hasan\u00eda:<br \/>\nHurria \u2014independencia\u2014<\/p>\n<p>La palabra &#8220;Hurria&#8221; \u2014independencia\u2014 llegada por el viento del desierto es uno de los momentos de mayor densidad po\u00e9tica e ideol\u00f3gica del libro. El viento no trae solo arena, sino una palabra en la lengua de los oprimidos. La naturaleza se convierte en veh\u00edculo de un mensaje pol\u00edtico que ning\u00fan muro puede detener, y ese muro aparece en los versos siguientes: &#8220;Los de enfrente han construido \/ un muro \u2014otro m\u00e1s\u2014 de casi 3000 kil\u00f3metros \/ Hay miles de minas a lo largo de \u00e9l&#8221;. La interjeci\u00f3n &#8220;otro m\u00e1s&#8221; resume toda una historia universal de los muros levantados por los poderosos para contener a los pueblos.<\/p>\n<p><strong>4.2. La hospitalidad del desierto y el poema &#8220;\u00bfUn t\u00e9?&#8221;<\/strong><\/p>\n<p>El poema &#8220;\u00bfUn t\u00e9?&#8221; ofrece una perspectiva radicalmente distinta del desierto: no el espacio de la represi\u00f3n pol\u00edtica, sino el espacio de una hospitalidad que contrasta con la indiferencia del mundo occidental:<\/p>\n<p>Esa es la pregunta: \u00bfun t\u00e9?<br \/>\nMe sonr\u00ede y me ofrece un vaso<br \/>\nComo quien ofrece su vida<br \/>\nMe mira<br \/>\ny quiere conocer mis emociones<br \/>\ny estas me saltan a los ojos<br \/>\nY ella r\u00ede, satisfecha<\/p>\n<p>El gesto m\u00ednimo de ofrecer un t\u00e9 se convierte aqu\u00ed en un acto de reconocimiento y hospitalidad incondicional. &#8220;Como quien ofrece su vida&#8221; es una hip\u00e9rbole que lleva impl\u00edcita una cr\u00edtica: quien no tiene nada da todo. La hospitalidad del desierto \u2014la jaima, el t\u00e9, la mirada\u2014 es una forma de resistencia simb\u00f3lica ante la miseria material, y tambi\u00e9n una forma de humanidad que el capitalismo ha erosionado en las sociedades opulentas.<\/p>\n<p><strong>4.3. El desierto almeriense como espacio fronterizo<\/strong><\/p>\n<p>El poema &#8220;Correr y oler \/ Un verano en Moj\u00e1car&#8221; introduce el desierto almeriense como un tercer espacio fronterizo que conecta la sierra con el mar. El sujeto po\u00e9tico corre desde el Mediterr\u00e1neo hacia el interior, atravesando un paisaje que mezcla aromas mediterr\u00e1neos \u2014&#8221;tomillo, cantueso y espliego&#8221;\u2014 con presencias africanas \u2014&#8221;Las hogueras silvestres agitan \/ sus aromas penetrantes y africanos&#8221;\u2014 para regresar finalmente al mar:<\/p>\n<p>Al girar para comenzar la bajada, el regreso<br \/>\nEl Mediterr\u00e1neo se me ofrece<br \/>\ncomo una l\u00edquida alfombra<br \/>\nque me lleva hasta la presentida \u00c1frica<\/p>\n<p>El movimiento f\u00edsico del corredor traza una geograf\u00eda pol\u00edtica: el desierto almeriense no es solo un paisaje local, sino un punto de conexi\u00f3n entre Europa y \u00c1frica, entre el mundo opulento y el mundo empobrecido. El adjetivo &#8220;presentida&#8221; aplicado a \u00c1frica subraya que el Mediterr\u00e1neo no es una frontera definitiva, sino un horizonte permeable. Esta permeabilidad es moralmente necesaria en un libro que ha contemplado el exilio de los saharauis.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> El mar Mediterr\u00e1neo: horizonte, movilidad y memoria revolucionaria<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>5.1. El mar como espacio de apertura<\/strong><\/p>\n<p>El mar aparece en el poemario como el espacio m\u00e1s abierto de los tres: mientras que la monta\u00f1a es un espacio de verticalidad y la sierra un espacio de interioridad, el mar es el espacio de la horizontalidad y de la movilidad ilimitada. El verso del poema que da t\u00edtulo al libro \u2014&#8221;La muerte tiene prisa&#8221;\u2014 establece la monta\u00f1a y el mar como los dos grandes espacios de lo inacabado:<\/p>\n<p>La muerte siempre nos deja con algo por hacer<br \/>\nUn beso, una frase, una mirada\u2026<br \/>\ntodo a medias, sin llegar al final<br \/>\nUna monta\u00f1a que ascender<br \/>\nUn mar que cruzar<br \/>\nLa muerte siempre nos deja con algo por hacer<\/p>\n<p>La sintaxis del poema es reveladora: &#8220;Una monta\u00f1a que ascender&#8221; y &#8220;Un mar que cruzar&#8221; son dos gestos incompletos, dos proyectos que la muerte interrumpe. La monta\u00f1a es el espacio de la ascensi\u00f3n \u2014de la superaci\u00f3n vertical\u2014, y el mar es el espacio del cruce \u2014de la conexi\u00f3n horizontal entre orillas, culturas y pueblos. En el imaginario del libro, ambos espacios son irreductibles a la l\u00f3gica del mercado: no se puede comprar ni vender ni una monta\u00f1a que ascender ni un mar que cruzar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.2. El poema &#8220;Barcelona&#8221; y el mar de los trabajadores<\/strong><\/p>\n<p>El poema &#8220;Barcelona&#8221; opera una distinci\u00f3n ideol\u00f3gica fundamental dentro del espacio mar\u00edtimo:<\/p>\n<p>Ateneus, barrios populares, pa amb tomaca<br \/>\nLa vieja anarqu\u00eda respira por cada edificio obrero<br \/>\nEl mar est\u00e1 ah\u00ed, tur\u00edstico, complaciente<br \/>\nNo el de los estibadores y pescadores<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n entre el &#8220;mar tur\u00edstico, complaciente&#8221; y el mar &#8220;de los estibadores y pescadores&#8221; reproduce, en clave mar\u00edtima, la distinci\u00f3n lefebvriana entre el espacio concebido \u2014planificado, mercantilizado, tur\u00edstico\u2014 y el espacio vivido, el de las pr\u00e1cticas populares y la memoria obrera. El mar barcelon\u00e9s ha sido colonizado por el turismo de masas, y el poeta lo registra con una sobriedad que no oculta la cr\u00edtica. Sin embargo, Barcelona mantiene su potencial libertario en los &#8220;Ateneus, barrios populares&#8221;, donde &#8220;la vieja anarqu\u00eda respira por cada edificio obrero&#8221;. El espacio pol\u00edtico no ha sido completamente borrado; sobrevive en las grietas del espacio capitalista.<\/p>\n<p>El poema contin\u00faa con una eleg\u00eda del proyecto libertario frustrado:<\/p>\n<p>Los hippies y los libertarios pensaron<br \/>\nque pod\u00edan cambiar el mundo<\/p>\n<p>Creyeron que pod\u00edan parar el giro inmemorial<br \/>\ny empezar de nuevo, ser\u00eda una nueva mirada<br \/>\nm\u00e1s limpia, m\u00e1s horizontal, sin jerarcas<br \/>\nEl r\u00e9gimen viejo desaparecer\u00eda<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n &#8220;m\u00e1s limpia, m\u00e1s horizontal, sin jerarcas&#8221; condensa el ideario anarquista en t\u00e9rminos que son tambi\u00e9n espaciales: la horizontalidad es aqu\u00ed una categor\u00eda pol\u00edtica y geogr\u00e1fica a la vez. El fracaso de ese proyecto no invalida su vigencia moral; los barceloneses que pasean por Gr\u00e0cia &#8220;saben que todo est\u00e1 por hacer \/ y lo hablan mientras toman un vermut&#8221;, lo que mantiene viva una memoria colectiva que el espacio urbano no ha podido erradicar del todo.<\/p>\n<p><strong>5.3. El poema &#8220;El r\u00edo Antas y su lago&#8221; y el mar como horizonte ut\u00f3pico<\/strong><\/p>\n<p>El poema &#8220;El r\u00edo Antas y su lago&#8221; ofrece una lectura aleg\u00f3rica del mar como horizonte ut\u00f3pico. El r\u00edo es interpelado en segunda persona y narrado como un ser que avanza hacia su destino \u2014el Mediterr\u00e1neo\u2014 sin llegar nunca a alcanzarlo, separado de \u00e9l por &#8220;una lengua de tierra&#8221;. La estructura del poema reproduce la estructura del deseo ut\u00f3pico: el sujeto se lanza hacia un horizonte que retrocede continuamente. Sin embargo, el poema no concluye con la derrota:<\/p>\n<p>Vuelves tu mirada a las humildes y alborozadas<br \/>\naves que se mecen en tu seno<br \/>\ny entiendes que en este lago<br \/>\nhar\u00e1s posible vida y respiras sonriendo<\/p>\n<p>El r\u00edo que no llega al mar no fracasa: aprende que la vida tambi\u00e9n es posible en el lago, en el espacio intermedio, en la etapa no definitiva. Esta ense\u00f1anza puede leerse como una filosof\u00eda pol\u00edtica de largo recorrido: la utop\u00eda no se alcanza de golpe, pero cada espacio conquistado \u2014cada lago\u2014 tiene ya valor en s\u00ed mismo. El mar sigue siendo el horizonte, pero el horizonte no es solo un l\u00edmite, sino tambi\u00e9n una direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.4. El Mediterr\u00e1neo como espacio de memoria y melancol\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>El poema &#8220;Menorca&#8221; despliega la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica del Mediterr\u00e1neo como &#8220;Historia y prehistoria mediterr\u00e1neas&#8221;, donde la naturaleza insular \u2014&#8221;Navetas, talayots, canteras milenarias&#8221;\u2014 es portadora de una temporalidad larga que desmiente el presentismo del capitalismo. El mar mediterr\u00e1neo es aqu\u00ed el espacio que conecta la prehistoria con el presente, y que recuerda a los habitantes que &#8220;tratan de sobrevivir con belleza&#8221; en medio de unas condiciones hist\u00f3ricas que no eligen. La belleza no es un lujo ni un ornamento: es una forma de dignidad y de resistencia ante la precariedad.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><strong> El monta\u00f1ero y el militante: una figura dual<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>6.1. Genealog\u00eda del excursionismo libertario espa\u00f1ol<\/strong><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre el monta\u00f1ismo y el pensamiento anarquista tiene una larga historia en Espa\u00f1a. A finales del siglo XIX y principios del XX, el movimiento excursionista catal\u00e1n y madrile\u00f1o estuvo estrechamente ligado a las organizaciones obreras y al pensamiento librepensador. La pr\u00e1ctica de la excursi\u00f3n a la sierra era una forma de educaci\u00f3n popular, de fortalecimiento f\u00edsico y moral, y de creaci\u00f3n de comunidad horizontal al margen de las jerarqu\u00edas de clase y religiosas. En Madrid, el Ateneo Libertario de Vallecas \u2014barrio natal de Barbero\u2014 y las agrupaciones anarquistas organizaban salidas a la sierra como parte de su actividad cultural y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Barbero es, en este sentido, un heredero directo de esa tradici\u00f3n. El poema &#8220;Un espacio de tiempo&#8221; muestra que el grupo de monta\u00f1eros no es solo un club deportivo, sino una comunidad de acci\u00f3n pol\u00edtica en la que la camarader\u00eda de la escalada y la solidaridad de la militancia son indistinguibles. La dedicatoria \u2014&#8221;A G\u00fcito, Alfonso, Zapa, Patas y Pati \/ Vagabundos de la monta\u00f1a&#8221;\u2014 evoca esa comunidad con nombres propios, restituyendo a los individuos su singularidad frente a la abstracci\u00f3n del mercado.<\/p>\n<p><strong>6.2. La figura del monta\u00f1ero-militante en el imaginario del autor<\/strong><\/p>\n<p>En el imaginario de Barbero, el monta\u00f1ero y el militante comparten una \u00e9tica com\u00fan: el desprecio por las comodidades del consumismo, la solidaridad ante el peligro, la disposici\u00f3n a arriesgar el cuerpo por algo que trasciende el inter\u00e9s individual. En la escalada, como en la militancia, la vida del compa\u00f1ero depende de la tuya, y la tuya de la suya. Esta interdependencia es la condici\u00f3n misma de la comunidad libertaria: no un pacto entre individuos atomizados, sino una trama de cuerpos y voluntades que se sostienen mutuamente.<\/p>\n<p>El poema &#8220;Un espacio de tiempo&#8221; explicita esta correspondencia cuando afirma que el grupo de monta\u00f1eros &#8220;hac\u00eda la revoluci\u00f3n&#8221; durante sus salidas a la sierra, yendo a &#8220;concentraciones, manis y marchas&#8221; con la misma disposici\u00f3n con que afrontaba las v\u00edas de escalada. Los &#8220;desniveles&#8221; de la monta\u00f1a y los &#8220;grises y esbirros&#8221; de la dictadura se convierten en obst\u00e1culos de la misma naturaleza, enfrentados con los mismos recursos: la inteligencia t\u00e9cnica, la valent\u00eda f\u00edsica y la confianza absoluta en el compa\u00f1ero. La escalada es, as\u00ed, una escuela de resistencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La derrota pol\u00edtica de la Transici\u00f3n es registrada por el poeta con una amargura contenida:<\/p>\n<p>Bien manso y reci\u00e9n esquilado<br \/>\ncon la resignaci\u00f3n asomando por los ojos<br \/>\nfue conducido a la estabulaci\u00f3n del voto<br \/>\nCada poco van e introducen una papeleta<br \/>\npor una ranura practicada en una urna<br \/>\nA este acto lo llaman la fiesta de la democracia<\/p>\n<p>La met\u00e1fora del pueblo &#8220;manso y reci\u00e9n esquilado&#8221; conducido &#8220;a la estabulaci\u00f3n del voto&#8221; es una de las im\u00e1genes m\u00e1s violentas del poemario, y su violencia es precisamente la del desencanto. Frente a esa derrota, la respuesta del poeta no es el nihilismo, sino la afirmaci\u00f3n de los espacios que el poder no ha podido colonizar: &#8220;Nos queda el ejercicio de la libertad total \/ La monta\u00f1a y la amistad&#8221;. La monta\u00f1a es aqu\u00ed el \u00faltimo reducto de una pr\u00e1ctica de la libertad que no pasa por las instituciones.<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><strong> Los tres espacios en el poema-eje del libro<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El poema que da t\u00edtulo al poemario, &#8220;La muerte tiene prisa&#8221;, condensa en seis versos la ontolog\u00eda espacial del libro entero:<\/p>\n<p>La muerte siempre nos deja con algo por hacer<br \/>\nUn beso, una frase, una mirada\u2026<br \/>\ntodo a medias, sin llegar al final<br \/>\nUna monta\u00f1a que ascender<br \/>\nUn mar que cruzar<br \/>\nLa muerte siempre nos deja con algo por hacer<\/p>\n<p>Los dos espacios mencionados \u2014la monta\u00f1a y el mar\u2014 son los dos polos del sistema espacial del poemario: la verticalidad y la horizontalidad, el ascenso y el cruce, la conquista de la altura y la traves\u00eda hacia el otro. El desierto no aparece aqu\u00ed, pero est\u00e1 impl\u00edcito: es el espacio del &#8220;todav\u00eda no&#8221;, el territorio del exilio y de la espera que conecta la monta\u00f1a con el mar. Los tres espacios forman as\u00ed un sistema coherente en el que se articulan la libertad, la resistencia y el horizonte ut\u00f3pico como valores pol\u00edtico-\u00e9ticos inseparables.<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li><strong> Aportaci\u00f3n a la ecocr\u00edtica pol\u00edtica espa\u00f1ola<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El poemario de Barbero abre una v\u00eda de an\u00e1lisis apenas explorada en la cr\u00edtica literaria espa\u00f1ola: la ecocr\u00edtica pol\u00edtica aplicada a la poes\u00eda comprometida contempor\u00e1nea. A diferencia de las corrientes ecocr\u00edticas que tienden a contemplar la naturaleza como espacio de refugio apol\u00edtico o como v\u00edctima pasiva del progreso, Barbero construye una naturaleza activa y pol\u00edticamente densa, en la que el paisaje es siempre el resultado de una historia de lucha, despojo y resistencia. La sierra abandonada por el hambre, el desierto ocupado por los refugiados saharauis y el mar colonizado por el turismo de masas son todos ellos espacios en los que la naturaleza lleva inscrita la huella de las relaciones de poder.<\/p>\n<p>El valor de este poemario para los estudios de ecocr\u00edtica reside precisamente en que no disocia el amor por la naturaleza de la conciencia pol\u00edtica. Barbero hereda la tradici\u00f3n del excursionismo libertario espa\u00f1ol \u2014con su vocaci\u00f3n educativa, comunitaria y anticlerical\u2014 y la renueva con una mirada geogr\u00e1fica que abarca desde la sierra madrile\u00f1a hasta los campamentos saharauis, desde el Mediterr\u00e1neo barcelon\u00e9s hasta los Andes argentinos. Esta amplitud de miras hace que el poemario funcione no solo como un documento de una sensibilidad individual, sino como un mapa pol\u00edtico de los espacios de libertad que el capitalismo globalizado amenaza con destruir.<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li><strong> Conclusi\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>La muerte siempre nos deja con algo por hacer<\/em> construye un sistema de espacios naturales que funciona como una geograf\u00eda pol\u00edtica alternativa al orden capitalista. La monta\u00f1a serrana es el espacio de la libertad conquistada en comunidad y de la tradici\u00f3n del excursionismo libertario espa\u00f1ol. El desierto saharaui es el espacio de la resistencia ante la ocupaci\u00f3n colonialista y de la hospitalidad de quienes no tienen nada. El Mediterr\u00e1neo es el horizonte ut\u00f3pico que conecta los mundos empobrecidos con los opulentos y que la mercantilizaci\u00f3n tur\u00edstica ha intentado \u2014sin \u00e9xito completo\u2014 borrar de la memoria obrera. Los tres espacios se oponen al espacio urbano capitalista no por ser m\u00e1s &#8220;naturales&#8221;, sino por ser practicados de otra manera: con otros valores, otras temporalidades y otras formas de relaci\u00f3n entre los seres humanos y entre estos y el mundo no humano.<\/p>\n<p>La figura del monta\u00f1ero-militante, que sintetiza la \u00e9tica de la escalada y la \u00e9tica de la militancia anarquista, es la clave interpretativa que permite articular esos tres espacios en un proyecto pol\u00edtico coherente. No es una figura de la nostalgia, sino una figura de la permanencia: lo que &#8220;la estabulaci\u00f3n del voto&#8221; no ha podido quitarle al sujeto po\u00e9tico es la monta\u00f1a y la amistad, que son tambi\u00e9n, en \u00faltima instancia, la poes\u00eda y la solidaridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Bachelard, Gaston. <em>La po\u00e9tica del espacio<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1957 .<\/p>\n<p>Barbero Carrasco, Fernando. <em>La muerte siempre nos deja con algo por hacer<\/em>. Madrid: Ediciones Rilke, 2026.<\/p>\n<p>Barbero Carrasco, Fernando. <em>La madalena de Bukowski<\/em>. Madrid: Amargord, 2020.<\/p>\n<p>Barbero Carrasco, Fernando. <em>Bosques, monta\u00f1as y gente<\/em>. Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, 2021.<\/p>\n<p>Barbero Carrasco, Fernando. <em>El viento, los vientos. Poes\u00eda para entenderlos<\/em>. Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, 2024.<\/p>\n<p>Garrard, Greg. <em>Ecocriticism<\/em>. Londres \/ Nueva York: Routledge, 2004.<\/p>\n<p>Lefebvre, Henri. <em>La production de l&#8217;espace<\/em>. Par\u00eds: Anthropos, 1974 .<\/p>\n<p>Reverte, Javier. Pr\u00f3logo a Chema Rodr\u00edguez, <em>El diente de la ballena<\/em>. Citado en Barbero Carrasco, <em>La muerte siempre nos deja con algo por hacer<\/em>, p. 45.<\/p>\n<p>Villar, Julio. <em>\u00a1Eh! Petrel<\/em>. Citado en Barbero Carrasco, <em>La muerte siempre nos deja con algo por hacer<\/em>, p. 45.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P\u00e9rez-Ayala, Javier. \u00abMonograf\u00eda acad\u00e9mica \u2014 la naturaleza como espacio pol\u00edtico: monta\u00f1a, desierto y mar en el poemario la muerte siempre nos deja con algo por hacer de fernando barbero carrasco (ediciones rilke, 2026)\u00bb. LA MUERTE SIEMPRE NOS DEJA CON ALGO POR HACER. 1.\u00aa ed. 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