EUSEBIO NAVARROEUSEBIO NAVARRO
LA ESTIRPE DE LA BANDERA NEGRALA ESTIRPE DE LA BANDERA NEGRA
GRUPO EDITORIAL PÉREZ-AYALAEditorial Poesía eres tú

EUSEBIO NAVARRO: EL MAR COMO CAMINO Y LA BANDERA NEGRA COMO DIVISA

Hay un punto, al fondo de cualquier travesía, en el que la mirada ya no distingue si lo que tiene delante es agua o es memoria. Ahí escribe Eusebio Navarro, poeta español contemporáneo nacido en Sevilla en 1983, que ha titulado su libro con una divisa antes que con un rótulo: La Estirpe de la Bandera Negra. Lo abre, además, una confesión de cansancio: «Mis manos hace mucho que no paren un sentimiento, / mi pluma, antes rica en matices, ha dejado secar su tinta,» (LA TINTA SECA). Y, sin embargo, el libro entero es la prueba de que la tinta volvió.

Su raíz familiar está en Valverde del Camino, en Huelva, y su escritura se ha curtido a ambos lados del Atlántico: desde Huelva y el histórico Puerto de Indias de Sevilla hasta América, con la vista puesta en el Pacífico. Ese recorrido enlaza la luz de Andalucía con el horizonte austral de Chile, atravesando una geografía de ríos, cordillera y mar que acaba confundiéndose con otra más íntima, hecha de tránsito y de memoria. No es paisaje de adorno: es el material del que están hechos los poemas. Cuando el libro brinda, brinda con el mapa entero en la copa: «Volver a bebernos el vino añejo de los Andes / el licor de la caña de azúcar cubana / y el destilado ardiente de Caledonia.» (FUIMOS, SOMOS Y SEREMOS).

El propio autor explica en el prólogo que ordenó los veintinueve poemas en estaciones de tránsito —memoria, búsqueda, pasión, pérdida, esperanza— y que decidió no fecharlos, para que el hecho pesara más que el contexto. De esa decisión nace la respiración del conjunto: cinco secciones que funcionan como singladuras, cada una encabezada por un poeta distinto, y una voz que se permite el desplante corsario y el desamparo casi en el mismo verso. Por un lado, la bravata de estirpe: «Como cualquier condenado sin sentencia / no dejaré de amasar mi gloria» (LA ESTIRPE DE LA BANDERA NEGRA). Por otro, el hueco que deja esa misma bravata cuando cae la noche: «Cuántas veces quiero hablar conmigo mismo y no me encuentro.» (LOS SILENCIOS OPACOS). Entre ambos extremos aparece lo mejor del libro, un desafío dicho a media voz que vale por toda una poética: «El polvo aún no ha pronunciado mi nombre entero.» (EL CAMINO).

Hay filiación de lectura, no equivalencia, en los poetas que el libro invoca en sus epígrafes. De Juan Ramón Jiménez le viene el mar entendido como camino del alma, esa idea de que el viaje exterior es apenas la forma visible de otro viaje; de Gabriela Mistral, la confianza en que una voz sostiene a las que vinieron antes y a las que vendrán, el canto como herencia compartida. Lo que Eusebio Navarro añade es un registro propio, más carnal y más burlón: adjetivos salobres, un humor que se ríe de su propia épica y una ternura que se atreve a asomar sin pedir permiso, como en LAS CINCO VIOLETAS, donde el poema entero se ablanda hasta el arrullo.

Quien entre en La Estirpe de la Bandera Negra encontrará un libro que no exige leerse en orden, porque su autor lo dejó abierto a propósito: son huellas por las que se puede caminar, o sobre las que marcar las propias. Se lee mejor despacio, dejando que cada estación haga su trabajo. La obra está publicada por Editorial Poesía eres tú (2026, 70 páginas, ISBN 979-13-87806-49-1), y la ficha completa del autor puede consultarse en https://nuestrosescritores.com/eusebio-navarro/

Eusebio Navarro. Escritor, poeta. Compartir en X