{"id":362,"date":"2026-10-21T14:42:15","date_gmt":"2026-10-21T14:42:15","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/enriquegracianiconstante\/?p=362"},"modified":"2026-10-22T17:55:33","modified_gmt":"2026-10-22T17:55:33","slug":"whatsapp-sinencuentro-enrique-graciani-constante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/enriquegracianiconstante\/2026\/10\/21\/whatsapp-sinencuentro-enrique-graciani-constante\/","title":{"rendered":"WhatsApp, amistad y vejez: la comunicaci\u00f3n mediada en Sinencuentro"},"content":{"rendered":"<p><em>An\u00e1lisis acad\u00e9mico<\/em><\/p>\n<p><strong>Antonio Isidro Gra\u00f1a Ojeda<\/strong> \u2014 Grupo Editorial P\u00e9rez-Ayala<br \/>\nORCID: <a href=\"https:\/\/orcid.org\/0009-0001-7354-7934\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">0009-0001-7354-7934<\/a><\/p>\n<p>Estudio sobre <em>Sinencuentro<\/em>, de Enrique Graciani Constante y Elo\u00edsa Zapata Tinajero (Editorial Poes\u00eda eres t\u00fa, Madrid, 2026. ISBN 979-13-87806-55-2).<\/p>\n<p>T\u00edtulo del estudio en Zenodo: <em>WhatsApp, amistad y vejez: la comunicaci\u00f3n mediada en Sinencuentro<\/em>. Registro: <a href=\"https:\/\/zenodo.org\/records\/23536551\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">https:\/\/zenodo.org\/records\/23536551<\/a><\/p>\n<h2>1. Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p><em>Sinencuentro<\/em> (Editorial Poes\u00eda eres t\u00fa, 2026), de Enrique Graciani Constante y Elo\u00edsa Zapata Tinajero, narra una relaci\u00f3n de amistad entre dos personas de edad avanzada, una declaraci\u00f3n amorosa y una negativa. El relato se sostiene en buena medida sobre un medio de comunicaci\u00f3n concreto, la aplicaci\u00f3n de mensajer\u00eda WhatsApp, que aparece nombrada en el t\u00edtulo de un poema, en varias composiciones de la parte masculina y en la prosa de la parte femenina. Este an\u00e1lisis examina el lugar que ocupa la comunicaci\u00f3n mediada en el libro y su relaci\u00f3n con dos realidades sociales que el texto pone en primer plano: la amistad sostenida durante d\u00e9cadas y la vejez.<\/p>\n<p>La pregunta que gu\u00eda el trabajo es qu\u00e9 funci\u00f3n cumple el mensaje digital en una relaci\u00f3n que, seg\u00fan el propio libro, se desarrolla sobre todo a distancia y que solo en ocasiones se materializa en encuentros presenciales. La respuesta que se propone es que el mensaje funciona como un medio de presencia conectada, en el sentido que la sociolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n ha dado a esta expresi\u00f3n, y que el libro lo presenta con una ambivalencia que se resuelve de manera distinta en cada una de sus dos voces. Para \u00e9l, el mensaje es el soporte de una esperanza; para ella, un instrumento de contenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El marco te\u00f3rico combina la sociolog\u00eda de las relaciones mediadas, con los trabajos de Christian Licoppe (2004), Nancy Baym (2010) y Sherry Turkle (2011); la sociolog\u00eda de los v\u00ednculos afectivos en la modernidad tard\u00eda, con Zygmunt Bauman (2005), Eva Illouz (2012) y Anthony Giddens (1995); y los estudios culturales del envejecimiento, con Kathleen Woodward (1991) y Margaret Morganroth Gullette (2004). Las citas del libro se localizan por p\u00e1gina.<\/p>\n<h2>2. El poema WhatsApp: elogio y reserva<\/h2>\n<p>La composici\u00f3n titulada \u00abWhatsApp\u00bb (p. 17) es la \u00fanica del libro dedicada expresamente al medio. Se abre con una cita de una zarzuela, que la nota final identifica como frase de un personaje de <em>La verbena de la Paloma<\/em>, de Tom\u00e1s Bret\u00f3n y Ricardo de la Vega, estrenada en 1894 (p. 89): \u00abHoy las ciencias adelantan que es una barbaridad\u00bb (p. 17). La cita, que en la obra original se refiere a los avances t\u00e9cnicos de fin del siglo XIX, se aplica aqu\u00ed a la tecnolog\u00eda del siglo XXI, y con ello sit\u00faa la mirada del poema: la de alguien que contempla la novedad con la perspectiva de quien ha conocido otros tiempos.<\/p>\n<p>El poema elogia a continuaci\u00f3n las ventajas del medio: \u00abGran invento eso del WhatsApp.\u00bb (p. 17); \u00abPermite, con una gran facilidad, establecer \u00e1gil comunicaci\u00f3n.\u00bb (p. 17). Y precisa en qu\u00e9 consiste su ventaja, compar\u00e1ndolo con los medios anteriores: \u00abSin el retraso de las misivas ni, del tel\u00e9fono, la inoportunidad.\u00bb (p. 17). El mensaje digital re\u00fane lo mejor de la carta y del tel\u00e9fono: la inmediatez de este y la discreci\u00f3n de aquella. No exige la presencia simult\u00e1nea del destinatario, como la llamada, ni la espera de d\u00edas, como el correo postal. Janet Gurkin Altman (1982) mostr\u00f3 que la carta se define por la distancia que media entre el emisor y el destinatario y por el tiempo que separa la escritura de la lectura; el mensaje digital conserva la primera condici\u00f3n y reduce casi a cero la segunda, lo que explica que el poema lo celebre como superaci\u00f3n de ambos medios.<\/p>\n<p>El elogio se acompa\u00f1a de una advertencia: \u00abA destajo no se ha de utilizar\u00bb (p. 17), y se cierra con un refr\u00e1n sobre la brevedad del serm\u00f3n, cuya primera parte dice \u00abSi corto, mueve el alma;\u00bb (p. 17) y cuya segunda, de registro coloquial, alude a la impaciencia que produce lo largo. La advertencia muestra la conciencia de un riesgo: el exceso de mensajes puede convertir la comunicaci\u00f3n en importunidad. El poema anticipa as\u00ed el conflicto que el libro desarrollar\u00e1. La voz masculina usa el medio con frecuencia; la voz femenina lo percibir\u00e1 como insistencia.<\/p>\n<p>Nancy Baym (2010) se\u00f1al\u00f3 que el discurso sobre los medios digitales tiende a oscilar entre el entusiasmo y la alarma, y que ambas actitudes repiten las que suscitaron en su momento el tel\u00e9grafo o el tel\u00e9fono. El poema de Graciani Constante reproduce esa oscilaci\u00f3n en una escala m\u00ednima: celebra el invento y, en el mismo texto, advierte de su abuso. La cita de la zarzuela refuerza el paralelismo hist\u00f3rico, porque recuerda que el asombro ante la t\u00e9cnica tiene una larga tradici\u00f3n en la cultura popular espa\u00f1ola.<\/p>\n<h2>3. Presencia conectada: la relaci\u00f3n como flujo de mensajes<\/h2>\n<p>Christian Licoppe (2004) describi\u00f3 la presencia conectada como un repertorio de gesti\u00f3n de las relaciones en el que la persona ausente adquiere presencia mediante la multiplicaci\u00f3n de gestos comunicativos mediados, hasta el punto de que la interacci\u00f3n presencial y la mediada se entrelazan en un mismo tejido. La relaci\u00f3n que narra <em>Sinencuentro<\/em> se ajusta a esa descripci\u00f3n. El poema largo que da t\u00edtulo al libro lo resume en dos versos: los protagonistas, durante todo un a\u00f1o, solo en WhatsApp tuvieron \u00abalegres, breves contactos.\u00bb (p. 47). Y lo explica por la distancia entre sus vidas: \u00abVidas cuasi paralelas. L\u00edneas con distintos actos: Trabajo y jubilaci\u00f3n.\u00bb (p. 47).<\/p>\n<p>Esta indicaci\u00f3n es significativa desde el punto de vista sociol\u00f3gico. Las vidas de los protagonistas son paralelas porque transcurren en \u00e1mbitos distintos: uno trabaja y el otro est\u00e1 jubilado. El texto no precisa cu\u00e1l de los dos se encuentra en cada situaci\u00f3n, y este an\u00e1lisis no lo conjetura. La relaci\u00f3n no se apoya en una cotidianidad compartida, sino en un flujo de mensajes que mantiene el v\u00ednculo entre encuentros espaciados.<\/p>\n<p>La parte masculina del libro est\u00e1 compuesta en buena medida por piezas que funcionan como esos mensajes. Felicitaciones de cumplea\u00f1os, de santo, de Navidad, de Reyes; aniversarios; agradecimientos. Una de ellas lo dice expresamente: la voz se une a los cantos y felicitaciones de los familiares y amigos de la destinataria \u00abaunque sea virtualmente\u00bb (p. 18). Otra recuerda la recepci\u00f3n de un beso enviado a distancia: \u00abRecibido en un WhatsApp, que desde lejos fue enviado como todos los anteriores.\u00bb (p. 30). El beso digital, que en la comunicaci\u00f3n presencial ser\u00eda un gesto f\u00edsico, se convierte en un objeto que se guarda: el poema busca d\u00f3nde conservarlo y lo coloca junto a la lamparilla que alumbra las noches del sujeto.<\/p>\n<p>La prosa de Zapata Tinajero confirma la regularidad del flujo desde la otra parte: \u00abNunca falta a las citas se\u00f1aladas del calendario: Navidades, A\u00f1o Nuevo, Reyes, Pascua de Resurrecci\u00f3n.\u00bb (p. 77). Y describe la reanudaci\u00f3n del contacto tras la noche de la declaraci\u00f3n: \u00abDos d\u00edas despu\u00e9s un whatsapp me despert\u00f3 con sus buenos d\u00edas habituales.\u00bb (p. 78). El mensaje de buenos d\u00edas, habitual, es la unidad m\u00ednima de la presencia conectada. Su regularidad lo convierte en rito, y su reanudaci\u00f3n tras el episodio de la tormenta indica que la relaci\u00f3n contin\u00faa.<\/p>\n<h2>4. Dos lecturas del mismo mensaje<\/h2>\n<p>La aportaci\u00f3n m\u00e1s interesante del libro a la comprensi\u00f3n de la comunicaci\u00f3n mediada es que ofrece dos lecturas del mismo flujo de mensajes. En la parte masculina, los mensajes son expresi\u00f3n de afecto y soporte de una esperanza. La voz de \u00e9l escribe con intensidad, recuerda, felicita, desea. Al cerrar la larga composici\u00f3n \u00abHa pasado justamente un a\u00f1o\u00bb, resume su situaci\u00f3n en una cuarteta: \u00abTu sonrisa, en el a\u00f1o, iluminaba una vez, con buena luz, a mi vejez.\u00bb (p. 43); y concluye: \u00abYa, con WhatsApp, me apa\u00f1o.\u00bb (p. 43). El mensaje digital es el sustituto de la presencia: la sonrisa que una vez al a\u00f1o ilumina la vejez del sujeto se compensa el resto del tiempo con la mensajer\u00eda.<\/p>\n<p>En la parte femenina, los mismos mensajes se leen de otra forma. La voz de ella los describe como \u00abmensajes as\u00e9pticos de whatsapp en los que intenta disimular su inter\u00e9s personal.\u00bb (p. 77). Y explica su respuesta: no contesta, o lo hace con f\u00f3rmulas m\u00ednimas de cortes\u00eda. Tras la noche de la declaraci\u00f3n, al mensaje de buenos d\u00edas responde \u00abcon unas escuetas gracias, en otro whatsapp.\u00bb (p. 78). Lo que para \u00e9l es comunicaci\u00f3n afectiva es para ella un intercambio que debe mantenerse en los l\u00edmites de la cortes\u00eda.<\/p>\n<p>Erving Goffman (2009) analiz\u00f3 la interacci\u00f3n como una representaci\u00f3n en la que cada participante gestiona la impresi\u00f3n que produce en el otro, y distingui\u00f3 entre la informaci\u00f3n que se transmite de forma deliberada y la que se desprende sin control. El mensaje escrito facilita la gesti\u00f3n de impresiones, porque elimina buena parte de la informaci\u00f3n no verbal que en la conversaci\u00f3n presencial delata las intenciones. Las dos partes del libro muestran ese efecto. \u00c9l cree disimular su inter\u00e9s en mensajes as\u00e9pticos; ella lo percibe con claridad. Ella responde con frialdad para no alimentar expectativas; \u00e9l interpreta los mensajes como se\u00f1ales de una relaci\u00f3n que se mantiene. La mediaci\u00f3n digital no elimina la ambig\u00fcedad: la desplaza al terreno de la interpretaci\u00f3n del texto escrito. La distribuci\u00f3n de los papeles, en la que \u00e9l insiste y ella contiene, reproduce adem\u00e1s un esquema de cortejo que Pierre Bourdieu (2000) consideraba incorporado en las disposiciones de ambos sexos, aunque el libro lo invierte en su desenlace al conceder a la mujer la \u00faltima palabra.<\/p>\n<p>La carta del lector ficticio, incluida en el apartado P.S. del libro, apunta a esta cuesti\u00f3n cuando reprocha al autor no haber percibido los matices de ella en el lenguaje \u00aboral, le\u00eddo, corporal mantenido\u00bb (p. 63) en los encuentros anteriores. La enumeraci\u00f3n distingue tres canales: lo dicho en persona, lo le\u00eddo en los mensajes y lo expresado con el cuerpo. El reproche consiste en que el autor solo ha sabido leer en blanco y negro lo que ella expresaba con matices en los tres canales. Fernando Poyatos (1994) insisti\u00f3 en que la comunicaci\u00f3n humana es siempre plurimodal y en que la palabra, el paralenguaje y la kin\u00e9sica forman un sistema; el libro sugiere que la reducci\u00f3n de la relaci\u00f3n al canal escrito favorece la lectura simplificada que el lector ficticio reprocha al autor.<\/p>\n<h2>5. El encuentro presencial: la comida y la terraza<\/h2>\n<p>Frente al flujo de mensajes, el encuentro presencial aparece en el libro como acontecimiento excepcional. Dos composiciones lo narran: \u00abLa Parra\u00bb (p. 15), que describe una cena en un patio con m\u00fasica y baile, y el poema largo \u00abSinencuentro\u00bb (pp. 47-50), que narra una comida y un caf\u00e9 en una terraza. En la prosa de ella se mencionan tambi\u00e9n comidas peri\u00f3dicas con otros amigos y amigas, que \u00e9l organiza y que, seg\u00fan ella, tienen como fin pasar unas horas a su lado.<\/p>\n<p>El poema \u00abSinencuentro\u00bb describe la comida con atenci\u00f3n a la sociabilidad que la rodea: \u00abLa comida simp\u00e1tica.\u00bb (p. 47); \u00abLos bien cocinados platos activan la conversaci\u00f3n ayudados por los caldos.\u00bb (p. 47). La conversaci\u00f3n versa sobre temas comunes: el trabajo, el estatus, los seres queridos. \u00abTema: Los seres queridos.\u00bb (p. 48). Y el poema observa que en esta fase del encuentro la comunicaci\u00f3n corporal es escasa: los lenguajes corporales, muy escasos, no conforman un sentimiento intenso. El cambio se produce en el paseo hacia la terraza, donde, seg\u00fan el poema, los lenguajes corporales explotan y las palabras sobran.<\/p>\n<p>Esta descripci\u00f3n ofrece un contrapunto a la comunicaci\u00f3n mediada. En la comida, ambos hablan de lo que hablar\u00edan en un mensaje: noticias, trabajo, familia. En el paseo, la comunicaci\u00f3n se vuelve corporal y silenciosa, y el poema la describe como el momento de mayor intensidad. Sherry Turkle (2011) sostuvo que la comunicaci\u00f3n permanente por medios digitales puede empobrecer la conversaci\u00f3n presencial, al sustituir la exposici\u00f3n a la presencia del otro por un intercambio controlado. <em>Sinencuentro<\/em> no formula esa tesis, pero la ilustra: la intensidad del v\u00ednculo se manifiesta en el encuentro f\u00edsico, no en el flujo de mensajes, y es precisamente en un encuentro f\u00edsico, la noche de la tormenta, donde se produce la declaraci\u00f3n.<\/p>\n<h2>6. Amistad de d\u00e9cadas y v\u00ednculo l\u00edquido<\/h2>\n<p>La relaci\u00f3n entre los protagonistas es, seg\u00fan el libro, una amistad de muchos a\u00f1os. La voz de ella habla de un compa\u00f1ero de toda la vida y de una amistad de a\u00f1os que un paso adelante pondr\u00eda en riesgo. Esta amistad duradera constituye un v\u00ednculo fuerte, en el sentido de que ha resistido el paso del tiempo y los cambios de las circunstancias vitales.<\/p>\n<p>Bauman (2005) caracteriz\u00f3 los v\u00ednculos de la modernidad l\u00edquida por su fragilidad y por la preferencia por las conexiones, f\u00e1ciles de establecer y de romper, frente a las relaciones, que exigen compromiso. La comunicaci\u00f3n digital es, en su an\u00e1lisis, el medio privilegiado de la conexi\u00f3n. <em>Sinencuentro<\/em> presenta un caso que no se ajusta del todo a ese diagn\u00f3stico. El medio digital sirve aqu\u00ed para mantener un v\u00ednculo antiguo y estable, no para multiplicar conexiones ef\u00edmeras. La amistad precede al medio y lo utiliza. Lo que se rechaza en el libro no es el compromiso en general, sino la transformaci\u00f3n de un v\u00ednculo en otro de naturaleza distinta. Byung-Chul Han (2014) ha sostenido que la sociedad digital, al exponerlo todo y eliminar la distancia, debilita la experiencia del otro como alteridad; en <em>Sinencuentro<\/em>, sin embargo, la distancia se mantiene de forma deliberada, y es la voz femenina la que la preserva como condici\u00f3n de la amistad.<\/p>\n<p>Illouz (2012) ha descrito la elecci\u00f3n amorosa en la modernidad como un proceso de evaluaci\u00f3n en el que intervienen criterios de compatibilidad, autonom\u00eda y riesgo emocional. La prosa de ella realiza esa evaluaci\u00f3n con claridad: la negativa se apoya en la insuficiencia del sentimiento, en la diferencia de caracteres y en la voluntad de no perder la libertad. Giddens (1995) llam\u00f3 relaci\u00f3n pura a la que se sostiene por la satisfacci\u00f3n que proporciona a ambas partes y no por obligaciones externas. La amistad de los protagonistas tiene rasgos de relaci\u00f3n pura: se mantiene por elecci\u00f3n y puede continuar en los t\u00e9rminos que ella fija, como sugiere la pregunta final de su prosa sobre si seguir\u00e1n con el juego de la espera.<\/p>\n<h2>7. El calendario festivo como forma social de la comunicaci\u00f3n<\/h2>\n<p>Los mensajes que componen la parte masculina no son aleatorios: siguen el calendario festivo y personal. Navidad, A\u00f1o Nuevo, Reyes, el santo y el cumplea\u00f1os de la destinataria marcan los momentos en que la comunicaci\u00f3n se produce. La prosa de ella lo confirma al enumerar las citas se\u00f1aladas del calendario en las que \u00e9l nunca falta. El flujo de mensajes es, por tanto, un flujo ritualizado, que se ajusta a las ocasiones socialmente reconocidas para la felicitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta ritualizaci\u00f3n tiene una funci\u00f3n precisa. La felicitaci\u00f3n de calendario es una forma de comunicaci\u00f3n socialmente legitimada: nadie necesita justificar un mensaje de Navidad o de cumplea\u00f1os, porque la ocasi\u00f3n lo autoriza. Para la voz masculina, el calendario ofrece pretextos aceptables para mantener el contacto sin declarar sus intenciones. El soneto con el que felicita la Navidad un a\u00f1o despu\u00e9s de la tormenta lo hace expl\u00edcito: el deseo de felicidad se presenta como se\u00f1al de un amor profundo hacia amigos y familiares, conforme a una costumbre general: \u00abcual es tradici\u00f3n en todos los lares de nuestro muy cat\u00f3lico mundo.\u00bb (p. 23). El afecto particular se ampara en la tradici\u00f3n colectiva, y la voz lo personaliza a continuaci\u00f3n al decir que desea compartir ese sentir con la destinataria.<\/p>\n<p>Goffman (2009) mostr\u00f3 que la vida social est\u00e1 regulada por rituales de interacci\u00f3n que permiten a los individuos relacionarse sin poner en riesgo su imagen. La felicitaci\u00f3n de calendario es uno de esos rituales: permite expresar afecto sin exponerse al rechazo, porque su contenido es convencional. La voz masculina se sirve de \u00e9l durante a\u00f1os, y la voz femenina responde con la f\u00f3rmula convencional correspondiente, el agradecimiento. Ambos permanecen dentro del ritual. La declaraci\u00f3n de la noche de la tormenta es, precisamente, la ruptura del ritual: el momento en que \u00e9l abandona la f\u00f3rmula y expone sus sentimientos, con el riesgo que ello supone.<\/p>\n<p>Varias composiciones juegan con la convenci\u00f3n de la felicitaci\u00f3n hasta exhibirla. \u00abHa pasado justamente un a\u00f1o\u00bb (pp. 41-43) es una felicitaci\u00f3n anual de sesenta y un versos que se disculpa por su extensi\u00f3n: \u00abMil perdones por malgastar tu tiempo.\u00bb (p. 43); y se pregunta si no habr\u00eda bastado con decir a tiempo las dos palabras de la f\u00f3rmula: \u00ab\u00bfBastaba solo con decir a tiempo:\u00bb (p. 43), seguida de la felicitaci\u00f3n. La composici\u00f3n \u00abCarta a los Reyes Magos\u00bb (p. 25) adopta la forma de la carta infantil a los Reyes para pedir un regalo para la destinataria, y concluye que tal regalo no cabe en un sal\u00f3n pero s\u00ed en un coraz\u00f3n. Y el poema \u00abRegalo de los Reyes Magos\u00bb (p. 56), en la parte final, invierte la convenci\u00f3n: los Reyes, conocedores de la situaci\u00f3n, han decidido suprimir el regalo para evitar un pesar mayor. La felicitaci\u00f3n ritual, que durante a\u00f1os hab\u00eda sostenido la relaci\u00f3n, se interrumpe cuando la situaci\u00f3n cambia.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo poema contiene una reflexi\u00f3n sobre la distancia que conecta con el tema de la comunicaci\u00f3n mediada. Tras anunciar la supresi\u00f3n del regalo, cita un refr\u00e1n y lo desmiente: \u00abOjos sin ver, coraz\u00f3n que no siente. No siempre es verdad. El refr\u00e1n miente.\u00bb (p. 56). La distancia f\u00edsica no garantiza el olvido. La voz masculina, que durante a\u00f1os se ha comunicado a distancia, constata que la ausencia de contacto visual no elimina el sentimiento. El refr\u00e1n, que es una forma de sabidur\u00eda colectiva sobre la distancia, se revela insuficiente ante la experiencia individual.<\/p>\n<h2>8. Del caf\u00e9 a la Redacci\u00f3n: la esfera p\u00fablica m\u00ednima del libro<\/h2>\n<p>El libro contiene una reflexi\u00f3n impl\u00edcita sobre otra forma de comunicaci\u00f3n, la que se produce entre el autor y su p\u00fablico. En el apartado P.S., la carta del lector ficticio se dirige al autor a trav\u00e9s de un medio, cuya Redacci\u00f3n decide publicarla como excepci\u00f3n. El lector desea al autor que su obra sea comentada: \u00abTe deseo que tengas muchos lectores, que en el caf\u00e9 muchos oradores comenten, bien o mal, a tu parida.\u00bb (p. 64). El caf\u00e9 aparece aqu\u00ed como espacio de conversaci\u00f3n p\u00fablica sobre los libros, en la tradici\u00f3n de la tertulia espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>La escena reproduce, en miniatura, un circuito de comunicaci\u00f3n p\u00fablica anterior a la era digital: el libro se publica, un lector lo lee y escribe a un peri\u00f3dico, el peri\u00f3dico publica la carta, el autor responde, la Redacci\u00f3n cierra la pol\u00e9mica, y los lectores lo comentan en el caf\u00e9. Es un circuito lento, mediado por instituciones y por espacios f\u00edsicos de sociabilidad. El contraste con la mensajer\u00eda instant\u00e1nea que domina la relaci\u00f3n entre los protagonistas es evidente. El libro conjuga dos reg\u00edmenes de comunicaci\u00f3n: el \u00edntimo y digital de los mensajes de calendario, y el p\u00fablico y tradicional de la prensa y la tertulia.<\/p>\n<p>La carta del lector pide adem\u00e1s al editor que no deje la carta en el caj\u00f3n, sino que la haga llegar a la secci\u00f3n de redacci\u00f3n para que el autor pueda leerla. La figura del editor como intermediario entre el lector y el autor pertenece al circuito tradicional del libro. Y la carta de la Redacci\u00f3n, con su f\u00f3rmula sobre la excepci\u00f3n, reproduce el tono de las secciones de cartas al director de la prensa peri\u00f3dica. Altman (1982) se\u00f1al\u00f3 que en la ficci\u00f3n epistolar la presencia de un tercero que media en la correspondencia modifica su naturaleza, porque la carta deja de ser privada. El apartado P.S. del libro opera esa transformaci\u00f3n: la cr\u00edtica privada del lector se hace p\u00fablica y se integra en la obra.<\/p>\n<p>La coexistencia de ambos reg\u00edmenes de comunicaci\u00f3n es coherente con la edad de los protagonistas. Su generaci\u00f3n conoci\u00f3 la carta, el tel\u00e9fono fijo, la prensa y la tertulia antes de adoptar la mensajer\u00eda digital. El libro los muestra usando el nuevo medio sin abandonar los anteriores, y emplea la forma de la carta, tanto en verso como en prosa, como estructura de buena parte de sus textos. La mensajer\u00eda no sustituye a la carta: se a\u00f1ade a ella. Baym (2010) se\u00f1al\u00f3 que los nuevos medios no reemplazan a los anteriores, sino que se integran en un ecosistema en el que cada uno adquiere funciones espec\u00edficas. <em>Sinencuentro<\/em> ofrece un ejemplo literario de ese ecosistema: el mensaje para la felicitaci\u00f3n y el saludo cotidiano, el encuentro presencial para la conversaci\u00f3n y la declaraci\u00f3n, la carta para la reflexi\u00f3n y la cr\u00edtica.<\/p>\n<h2>9. Vejez, duelo y comunicaci\u00f3n<\/h2>\n<p>La edad de los protagonistas no es un dato marginal en el libro. La carta inicial atribuye a la edad avanzada las libertades del texto, y varias composiciones de la parte masculina tematizan el envejecimiento. En \u00abLa Parra\u00bb, tras describir la cena y la m\u00fasica, la voz constata: \u00abTodav\u00eda la noche se siente joven, nosotros ya no lo somos. \u00a1L\u00e1stima!\u00bb (p. 15); y a\u00f1ade que no pueden ver el alegre final de la fiesta: \u00abVer, no podemos, el alegre final.\u00bb (p. 15). La vejez se manifiesta aqu\u00ed como l\u00edmite f\u00edsico: la fiesta contin\u00faa, pero ellos deben retirarse.<\/p>\n<p>El libro incluye adem\u00e1s dos textos de duelo por amigos de la misma generaci\u00f3n. El \u00abObituario\u00bb de la parte masculina se abre con una reflexi\u00f3n general: \u00abPoco a poco se nos va la vida. De joven, lejos se ve su partida.\u00bb (p. 51). Le sigue la carta de Elo\u00edsa Zapata a Marisa Lobato, amiga de la facultad fallecida un a\u00f1o antes (p. 53). En la parte femenina, un poema firmado por Enrique despide a Adelino Alonso: \u00abSe fue. Nadie se lo esperaba. Se fue.\u00bb (p. 79), y lo recuerda en la reuni\u00f3n de amigos, \u00abalejado del compromiso con los nietos,\u00bb (p. 79). La muerte de los coet\u00e1neos forma parte del horizonte vital de los protagonistas y del grupo de amigos al que pertenecen.<\/p>\n<p>La carta a Marisa Lobato contiene un dato sobre la comunicaci\u00f3n que conecta con el tema de este an\u00e1lisis. La autora recuerda que habl\u00f3 con la amiga por tel\u00e9fono para ir a verla y que esta le contest\u00f3 que no se encontraba bien y que lo dejaran para otra ocasi\u00f3n; un mes despu\u00e9s, una de sus hijas comunic\u00f3 la noticia del fallecimiento (p. 53). La comunicaci\u00f3n a distancia aparece aqu\u00ed en su l\u00edmite: la llamada no permite ver la gravedad de la situaci\u00f3n, y la presencia aplazada ya no se producir\u00e1. El episodio confiere a la reflexi\u00f3n sobre los medios una dimensi\u00f3n que excede el juego amoroso.<\/p>\n<p>Kathleen Woodward (1991) analiz\u00f3 las representaciones culturales de la vejez y se\u00f1al\u00f3 que tienden a asociarla con la p\u00e9rdida, la retirada y la invisibilidad social. Margaret Morganroth Gullette (2004) critic\u00f3 la narrativa del declive que domina esas representaciones y reclam\u00f3 relatos de la edad que reconozcan la continuidad del deseo y de la vida social. <em>Sinencuentro<\/em> ofrece un relato de este segundo tipo. Sus protagonistas mantienen una vida social activa, organizan comidas, se escriben, se declaran y se rechazan. La tecnolog\u00eda digital, lejos de ser ajena a ellos, forma parte de su vida cotidiana, y el libro la presenta sin la condescendencia que a menudo acompa\u00f1a la representaci\u00f3n de las personas mayores ante la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>El uso de la mensajer\u00eda por los protagonistas tiene, en este contexto, un significado particular. Para personas de edad avanzada, con movilidad o disponibilidad reducidas, el mensaje digital permite mantener la presencia en la vida de los otros sin las exigencias del desplazamiento. La voz masculina lo reconoce al decir que se apa\u00f1a con WhatsApp. El medio no sustituye la presencia, pero la prolonga en los intervalos entre encuentros. La lamparilla junto a la que la voz masculina guarda el beso recibido, \u00abSu sitio est\u00e1 en la peana de la lamparilla que cada noche lucha con mis tinieblas,\u00bb (p. 30), es una imagen de esa funci\u00f3n: el mensaje acompa\u00f1a la soledad nocturna del sujeto. Roland Barthes (2008) describi\u00f3 en el discurso amoroso la figura de la espera y la conservaci\u00f3n de los signos del otro como gestos propios del enamorado; el beso digital guardado junto a la lamparilla pertenece a ese repertorio, trasladado a un objeto inmaterial.<\/p>\n<h2>10. Conclusiones<\/h2>\n<p>El an\u00e1lisis de la comunicaci\u00f3n mediada en <em>Sinencuentro<\/em> permite extraer las siguientes conclusiones.<\/p>\n<p>En primer lugar, el libro sit\u00faa la mensajer\u00eda digital en el centro de una relaci\u00f3n de amistad sostenida durante d\u00e9cadas. El poema \u00abWhatsApp\u00bb la elogia por reunir la inmediatez del tel\u00e9fono y la discreci\u00f3n de la carta, y advierte a la vez del riesgo de su abuso. La cita de <em>La verbena de la Paloma<\/em> que abre el poema inscribe la reflexi\u00f3n en la tradici\u00f3n popular del asombro ante la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la relaci\u00f3n entre los protagonistas se ajusta al modelo de la presencia conectada descrito por Licoppe: un flujo regular de mensajes de calendario mantiene el v\u00ednculo entre encuentros presenciales espaciados. La parte masculina del libro est\u00e1 compuesta en buena medida por textos que funcionan como esos mensajes, y la parte femenina confirma su regularidad.<\/p>\n<p>En tercer lugar, el libro ofrece dos lecturas del mismo flujo. Para \u00e9l, los mensajes son expresi\u00f3n de afecto y sustituto de la presencia; para ella, intercambios que deben mantenerse en los l\u00edmites de la cortes\u00eda. La mediaci\u00f3n escrita favorece la gesti\u00f3n de impresiones y desplaza la ambig\u00fcedad al terreno de la interpretaci\u00f3n. La carta del lector ficticio reprocha al autor haber le\u00eddo en blanco y negro lo que ella expresaba con matices en los canales oral, escrito y corporal.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, el encuentro presencial aparece como acontecimiento excepcional y de mayor intensidad que la comunicaci\u00f3n mediada. La declaraci\u00f3n se produce en un encuentro f\u00edsico, durante una tormenta, y no en un mensaje. El libro ilustra as\u00ed, sin formularla, la tesis seg\u00fan la cual la intensidad del v\u00ednculo se manifiesta en la presencia.<\/p>\n<p>En quinto lugar, el medio digital sirve aqu\u00ed para mantener un v\u00ednculo antiguo y estable, no para multiplicar conexiones ef\u00edmeras, lo que matiza el diagn\u00f3stico de la modernidad l\u00edquida. Lo que el libro rechaza no es el compromiso, sino la transformaci\u00f3n de la amistad en una relaci\u00f3n de otra naturaleza.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la vejez de los protagonistas confiere a la comunicaci\u00f3n mediada un significado particular. El libro presenta a personas mayores que integran la tecnolog\u00eda en su vida social sin condescendencia, y sit\u00faa el uso del mensaje en un horizonte marcado por la muerte de los coet\u00e1neos y por los l\u00edmites de la presencia f\u00edsica. <em>Sinencuentro<\/em> contribuye as\u00ed a una representaci\u00f3n de la edad avanzada que reconoce la continuidad del deseo, de la amistad y de la vida social.<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p>Altman, J. G. (1982). <em>Epistolarity: Approaches to a Form<\/em>. Ohio State University Press. <a href=\"https:\/\/ohiostatepress.org\/books\/BookPages\/AltmanEpistolarity.html\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">https:\/\/ohiostatepress.org\/books\/BookPages\/AltmanEpistolarity.html<\/a><\/p>\n<p>Barthes, R. (2008). <em>Fragmentos de un discurso amoroso<\/em> (E. Molina, Trad.). Siglo XXI Editores. ISBN 978-987-629-005-0.<\/p>\n<p>Bauman, Z. (2005). <em>Amor l\u00edquido. Acerca de la fragilidad de los v\u00ednculos humanos<\/em> (M. Rosenberg y J. Arrambide, Trads.). Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. ISBN 978-968-16-8372-6.<\/p>\n<p>Baym, N. K. (2010). <em>Personal Connections in the Digital Age<\/em>. Polity Press. ISBN 978-0-7456-4332-8.<\/p>\n<p>Bourdieu, P. (2000). <em>La dominaci\u00f3n masculina<\/em> (J. Jord\u00e1, Trad.). Anagrama. ISBN 84-339-0589-9.<\/p>\n<p>Giddens, A. (1995). <em>La transformaci\u00f3n de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas<\/em> (B. Herrero Amaro, Trad.). C\u00e1tedra. ISBN 84-376-1324-8.<\/p>\n<p>Goffman, E. (2009). <em>La presentaci\u00f3n de la persona en la vida cotidiana<\/em> (2.\u00aa ed.). Amorrortu. ISBN 978-950-518-200-8.<\/p>\n<p>Graciani Constante, E. y Zapata Tinajero, E. (2026). <em>Sinencuentro<\/em>. Editorial Poes\u00eda eres t\u00fa. ISBN 979-13-87806-55-2.<\/p>\n<p>Gullette, M. M. (2004). <em>Aged by Culture<\/em>. University of Chicago Press. ISBN 0-226-31062-0.<\/p>\n<p>Han, B.-C. (2014). <em>La agon\u00eda del Eros<\/em> (R. Gab\u00e1s, Trad.). Herder. ISBN 978-84-254-3254-5.<\/p>\n<p>Illouz, E. (2012). <em>Por qu\u00e9 duele el amor. Una explicaci\u00f3n sociol\u00f3gica<\/em> (M. V. Rodil, Trad.). Katz Editores. ISBN 978-84-92946-47-1.<\/p>\n<p>Licoppe, C. (2004). &#8216;Connected&#8217; presence: The emergence of a new repertoire for managing social relationships in a changing communication technoscape. <em>Environment and Planning D: Society and Space<\/em>, 22(1), 135-156. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1068\/d323t\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">https:\/\/doi.org\/10.1068\/d323t<\/a><\/p>\n<p>Poyatos, F. (1994). <em>La comunicaci\u00f3n no verbal<\/em> (3 vols.). Istmo. ISBN 84-7090-279-2.<\/p>\n<p>Turkle, S. (2011). <em>Alone Together: Why We Expect More from Technology and Less from Each Other<\/em>. Basic Books. ISBN 978-0-465-01021-9.<\/p>\n<p>Vega, R. de la y Bret\u00f3n, T. (1894). <em>La verbena de la Paloma o El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos. Sainete l\u00edrico en un acto<\/em>. Casa Romero. <a href=\"https:\/\/bdh.bne.es\/bnesearch\/detalle\/bdh0000070036\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">https:\/\/bdh.bne.es\/bnesearch\/detalle\/bdh0000070036<\/a><\/p>\n<p>Woodward, K. (1991). <em>Aging and Its Discontents: Freud and Other Fictions<\/em>. Indiana University Press. ISBN 0-253-36640-2.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>DOI:<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.23536551\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">10.5281\/zenodo.23536551<\/a><br \/>\nRegistro en Zenodo: <a href=\"https:\/\/zenodo.org\/records\/23536551\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">https:\/\/zenodo.org\/records\/23536551<\/a><br \/>\nComunidad en Zenodo: <a href=\"https:\/\/zenodo.org\/communities\/sinencuentro-graciani-zapata\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">https:\/\/zenodo.org\/communities\/sinencuentro-graciani-zapata<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>An\u00e1lisis acad\u00e9mico de la funci\u00f3n del mensaje digital en Sinencuentro, de Enrique Graciani Constante y Elo\u00edsa Zapata Tinajero: el poema \u00abWhatsApp\u00bb, la presencia conectada, el encuentro presencial y la vejez.<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":353,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[52],"tags":[68,67,56,55,40,54,69,60],"class_list":["post-362","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sinencuentro-estudios-academicos","tag-amistad","tag-comunicacion-mediada","tag-editorial-poesia-eres-tu","tag-eloisa-zapata-tinajero","tag-enrique-graciani-constante","tag-sinencuentro","tag-vejez","tag-zenodo"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v26.5 (Yoast SEO v28.7) - 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