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Monografía doctoral: del amor líquido al deseo resistente. lectura baumaniana de moneda del sentir de césar tomé martín. análisis de vínculos afectivos en la modernidad líquida y digitalización

Olivares Tomás, Ana María. «Monografía doctoral: del amor líquido al deseo resistente. lectura baumaniana de moneda del sentir de césar tomé martín. análisis de vínculos afectivos en la modernidad líquida y digitalización». MONEDA DEL SENTIR. 1.ª ed. Spain: Zenodo, 15 de febrero de 2026. https://doi.org/10.5281/zenodo.18650919

Del amor líquido al deseo resistente: lectura baumaniana de Moneda del sentir

Introducción: liquidez afectiva y resistencia poética

La presente monografía doctoral analiza Moneda del sentir de César Tomé Martín como un texto que formula una contra-poética del vínculo afectivo en el contexto de la modernidad líquida descrita por Zygmunt Bauman. El libro se publica en 2026, en un momento donde la digitalización, la virtualización de los vínculos y la precariedad relacional han alcanzado niveles inéditos, configurando lo que Bauman denominó «amor líquido»: relaciones inestables, sustituibles, regidas por la lógica del consumo y amenazadas por una permanente ansiedad de obsolescencia.

Frente a este panorama, Moneda del sentir no se limita a denunciar la liquidez afectiva, sino que articula una propuesta ética de resistencia: el «deseo resistente», un modo de vinculación que reconoce las condiciones adversas de la modernidad líquida pero se niega a aceptarlas como destino inevitable. El poemario construye una voz que insiste en el compromiso, la profundidad, la paciencia y la autenticidad, sin caer en la nostalgia de un pasado idealizado ni en la resignación cínica.

La investigación se estructura en ocho capítulos que abordan: el marco teórico del amor líquido y la modernidad líquida; la tematización de rasgos del amor líquido en el poemario; la formulación de una ética del compromiso frente a la volatilidad; el papel de la Red, el metaverso y la virtualización; la construcción de un sujeto resistente; las estrategias formales de resistencia; el diálogo con la tradición poética; y una síntesis que sitúa el libro como documento crítico de época.

  1. Marco teórico: modernidad líquida, amor líquido y eros del cansancio

1.1. Modernidad líquida y relaciones de consumo

Zygmunt Bauman ha descrito la transición de una modernidad sólida —caracterizada por instituciones estables, identidades fijas y compromisos de larga duración— a una modernidad líquida donde todo se vuelve provisional, fluido y sujeto a constante recambio. En el terreno afectivo, esta liquidez se traduce en lo que Bauman llama «amor líquido»: relaciones concebidas como productos de consumo, que se inician con facilidad, se desechan con rapidez y se viven bajo el signo de la inseguridad permanente.

Bauman señala que en la modernidad líquida, el modelo de la «relación pura» de Anthony Giddens —basada en la negociación constante y la posibilidad de salida sin coste— se radicaliza hasta convertirse en «relaciones de bolsillo»: vínculos que se activan y desactivan a voluntad, sin exigencias de permanencia ni de profundidad. El resultado es una economía afectiva regida por la ansiedad: el miedo a quedarse solo coexiste con el miedo a quedar atrapado en un compromiso que limite la libertad.

1.2. Eva Illouz: capitalismo emocional y mercado afectivo

Eva Illouz ha explorado cómo el capitalismo transforma las emociones en mercancías y convierte el mercado en matriz de la vida afectiva. En la sociedad contemporánea, el amor se experimenta cada vez más a través de lógicas de elección racional, comparación de opciones y maximización de beneficios, lo que genera una paradoja: cuanto mayor es la libertad de elegir, mayor es la dificultad para comprometerse.

Illouz ha mostrado también cómo la digitalización intensifica esta mercantilización: las aplicaciones de citas convierten a las personas en perfiles intercambiables, el algoritmo reemplaza al azar, y la abundancia de opciones alimenta una insatisfacción crónica. El sujeto contemporáneo vive atrapado entre el deseo de intimidad profunda y la estructura del mercado afectivo que favorece la superficialidad y la rotación.

1.3. Byung-Chul Han: eros, cansancio y negatividad

Byung-Chul Han ha diagnosticado la desaparición del eros en la sociedad del rendimiento y del cansancio. Según Han, el eros clásico se basaba en la experiencia de la negatividad: el encuentro con el otro como alteridad radical, como aquello que no puede asimilarse ni dominarse. En la sociedad contemporánea, dominada por la positividad (el like, la afirmación, la lisura sin fricción), el otro desaparece y es sustituido por el igual, lo que hace imposible la experiencia erótica verdadera.

Han señala también que la saturación informativa y la aceleración temporal destruyen la capacidad de contemplación, de paciencia y de espera, condiciones necesarias para el eros. El resultado es un sujeto cansado, hiperactivo pero impotente, que consume relaciones sin poder habitarlas.

1.4. Relevancia del marco teórico para Moneda del sentir

Estos tres autores ofrecen herramientas conceptuales para leer Moneda del sentir como documento crítico de época. El libro diagnostica, en clave poética, los mismos fenómenos que Bauman, Illouz y Han describen en clave sociológica: la precariedad relacional, la ansiedad ante el compromiso, la mercantilización del afecto, la virtualización de los vínculos y la pérdida de la negatividad del eros. Pero Moneda del sentir no se limita al diagnóstico: propone una respuesta ética que puede leerse como ejercicio de resistencia frente a la liquidez.

  1. Tematización del amor líquido en Moneda del sentir: diagnóstico poético

2.1. Fugacidad y relaciones desechables

Uno de los rasgos centrales del amor líquido es la fugacidad: los vínculos se conciben como provisionales, sustituibles, sin vocación de permanencia. En Moneda del sentir, esta fugacidad aparece tematizada como amenaza contra la que el sujeto debe luchar.

En el Poema 1, el sujeto reclama detener la rotación:

«Paremos los vaivenes
que desunen, tachemos la blandura aniñada,
el puesto edulcorado, la imprecisión del gris
frente a la edad y el sexo.»

Los «vaivenes que desunen» describen exactamente el movimiento del amor líquido: un ir y venir sin arraigo, una oscilación que impide la consolidación del vínculo. La «blandura aniñada» y el «puesto edulcorado» remiten a una forma de afectividad superficial, cómoda, que evita el conflicto y la profundidad. El sujeto propone «tachar» estas formas y recuperar una relación con «la edad y el sexo», es decir, con la materialidad concreta del cuerpo y del tiempo.

En el Poema 20, la frustración ante la fugacidad se hace explícita:

«Se retrasa el conjuro que ha de sellar el día.
Trasparencias y vítores se quedan sin prestancia.
¿Es innato adaptarse?»

El «conjuro que se retrasa» alude a la imposibilidad de fijar el vínculo, de convertir el encuentro en compromiso. La pregunta «¿Es innato adaptarse?» interroga si el sujeto debe aceptar la fugacidad como condición natural o puede resistirla.

2.2. Virtualización y desaparición de la presencia

Bauman e Illouz han señalado que la digitalización de las relaciones intensifica su liquidez: las aplicaciones de citas, las redes sociales y la comunicación mediada por pantallas favorecen vínculos sin cuerpo, sin proximidad física, sin compromiso material. En Moneda del sentir, esta virtualización aparece como uno de los enemigos centrales del deseo auténtico.

El Poema 31 contiene la denuncia más explícita de la virtualización:

«Ay, cuánta irrelevancia pulula por la Red,
pues si no es un montaje, lo parece:
estridencias de araña y volubles antojos.»

La «irrelevancia» que «pulula por la Red» describe un espacio saturado de información afectiva sin valor, donde todo «parece» montaje aunque no lo sea. La distinción entre lo auténtico y lo simulado se ha vuelto imposible, lo que colapsa la confianza necesaria para el vínculo. Las «estridencias de araña» sugieren una red (web) donde los vínculos son trampas, no encuentros.

En el Poema 26, se menciona directamente el «metaverso»:

«Ninguna prohibición
que invalide las brisas que sostienen
estos recreos, fuentes, sonoridades, gustos,
alusiones al roce, maravillas
del círculo que encierra la verdad.
O, a base de ocurrencia, alcanzar y asumir
que en el posar de la inquietud está
la plenitud del cuerpo.
El alma creativa
acostumbra a volver. Y mis diez mandamientos,
frente a un arma muy tuya: tomaré chocolate
si el clima me hace ojitos y tus pecas me nombran;
no costura de enredos ni abanico de apaños,
tu caricia es simiente, y cobijo, y corona;
si acabas en urgencias, que sea por amor.
¿Discrepante, quizá, o reivindicativo?»

Aunque el término «metaverso» aparece en el análisis contextual del libro pero no literal en este poema, la defensa de «estos recreos, fuentes, sonoridades, gustos, / alusiones al roce» frente a cualquier «prohibición» puede leerse como reivindicación del cuerpo frente a la virtualización. El énfasis en «la plenitud del cuerpo» y en que la «caricia es simiente» insiste en la materialidad del encuentro como condición de autenticidad.

2.3. Saturación y ansiedad de elección

Illouz ha mostrado cómo la abundancia de opciones en el mercado afectivo genera una ansiedad de elección: siempre es posible que exista una opción mejor, lo que dificulta el compromiso con la elección realizada. En Moneda del sentir, esta saturación aparece como ruido que impide escuchar lo esencial.

En el Poema 1, se menciona «un enjambre de noes» que invade los «cuartos huraños»:

«Por salud, por belleza, frustremos los conflictos
que inculcan lo que ocurre en los cuartos huraños:
su embargo de miradas, un enjambre de noes.»

El «enjambre de noes» describe una multiplicación de negativas, de opciones descartadas, de vínculos rechazados que saturan el espacio afectivo. El «embargo de miradas» sugiere una sobrecarga visual donde todo se ofrece a la vista pero nada se sostiene.

En el Poema 17, la ciudad se presenta como espacio de saturación:

«Arroja la ciudad tantas fragancias,
tintas devotas del relumbre,
recados de explosión inmediata y chulesca,
bulla en envases llamativos,
simpatías en línea,
que valiente es quien sabe
esperar en la calma, sin preguntarse apenas.»

Las «fragancias», «tintas», «recados», «bulla» y «simpatías en línea» configuran un paisaje de sobreoferta afectiva donde todo compite por la atención. La «explosión inmediata» remite al modelo de gratificación instantánea que Bauman asocia con el amor líquido. Frente a esto, el sujeto valora la capacidad de «esperar en la calma», que es precisamente lo que la saturación destruye.

2.4. Simulación y «postureo»

Bauman ha señalado que en la modernidad líquida, la apariencia se vuelve más importante que la sustancia, porque es la apariencia la que circula en el mercado. En las relaciones, esto se traduce en la primacía de la imagen sobre la experiencia real. Moneda del sentir dedica varios pasajes a denunciar esta simulación.

El Poema 19 contiene la crítica más directa:

«Ni en bolsitas de un gramo, el postureo.
Además de presión de parajes de moda,
su vigencia supone engominado acento
de uno mismo, conciencia fotogénica,
sacrificios de frasco.»

El «postureo» es la versión contemporánea del simulacro: un modo de presentación del yo diseñado para el consumo visual. La «conciencia fotogénica» remite a una subjetividad que se piensa a sí misma como imagen, no como experiencia. Los «sacrificios de frasco» son inversiones en productos (perfumes, cosméticos, marcas) que sustituyen la inversión en vínculos reales.

En el Poema 18, el conflicto entre autenticidad y simulación se formula como «duelo»:

«¿Vocación de pellizco, la incitación al duelo
entre la propaganda de consumo
y mis rubios papeles enredados de noche?»

La «propaganda de consumo» representa el régimen de la imagen y de la gratificación inmediata; los «rubios papeles enredados de noche» simbolizan el trabajo reflexivo, lento, profundo del sujeto. El «duelo» indica que ambos regímenes no pueden coexistir pacíficamente: uno excluye al otro.

  1. Formulación de una ética del compromiso frente a la volatilidad

3.1. Posicionarse: decisión y permanencia

Frente a la volatilidad del amor líquido, Moneda del sentir propone una ética del posicionamiento. El verbo «posicionarse», que abre el Anverso, no es neutro: implica tomar una posición fija, arraigarse, comprometerse con un lugar y un tiempo determinados.

«POSICIONARSE pronto, qué solución creíble.
Qué calidad de rapto,
posicionarse siempre a favor de los cuerpos
que, sin fruto prohibido, se contemplan.»

«Posicionarse pronto» significa no demorarse en la indecisión que caracteriza al amor líquido. «Posicionarse siempre» introduce la idea de permanencia: no se trata de un posicionamiento provisional, sino de una apuesta sostenida. La fórmula «a favor de los cuerpos» indica que el compromiso no es abstracto, sino con realidades materiales concretas.

En el Poema 4, la necesidad de «afirmaciones que empuñan libertades» refuerza esta idea:

«Mucho necesitamos de los brotes derechos
de las afirmaciones que empuñan libertades.»

Las «afirmaciones» se presentan como actos de fuerza («empuñan») que conquistan espacios de libertad en un entorno hostil. Afirmar es lo contrario de flotar: es fijar una posición y defenderla.

3.2. Paciencia y gestión del tiempo largo

Uno de los rasgos del amor líquido es la aceleración: todo debe ocurrir inmediatamente o se descarta. Byung-Chul Han ha mostrado cómo esta aceleración destruye el eros, que necesita tiempo de contemplación, de espera, de maduración. Moneda del sentir reivindica explícitamente la paciencia como virtud ética.

El Poema 22 contiene la formulación más clara:

«Después de mucho,
prefiero la llegada que la paciencia gesta
o un hágase-el-fulgor-del-apasionamiento
cuando en cesión y tácto las cosas rivalizan.»

«La llegada que la paciencia gesta» invierte la lógica de la inmediatez: el resultado valioso es el que se construye lentamente, mediante una gestión sostenida del tiempo. El «después de mucho» indica que esta preferencia no es ingenua, sino que surge de la experiencia acumulada. El «hágase-el-fulgor» no niega la intensidad, pero la sitúa en el momento adecuado («cuando en cesión y tácto las cosas rivalizan»), no en el instante arbitrario.

En el Poema 21, el sujeto se define como alguien que viene «de tantas búsquedas, todavía imbatidas»:

«Vengo de tantas búsquedas, todavía imbatidas,
que un incentivo extra el riesgo de extasiarme.»

Las búsquedas «todavía imbatidas» son proyectos que no han sido derrotados, aunque tampoco han triunfado definitivamente. Esto describe una temporalidad larga, donde el éxito no se mide en términos de gratificación inmediata, sino de persistencia.

3.3. Profundidad contra superficialidad

Bauman ha señalado que el amor líquido tiende a la superficialidad: los vínculos no se profundizan porque eso requeriría inversiones de tiempo y energía que el sujeto líquido no está dispuesto a realizar. Moneda del sentir opone a esta lógica una demanda explícita de profundidad.

En el Anverso, se define el deseo como «impulso de tiempo hacia un gran interior»:

«Es impulso de tiempo hacia un gran interior,
donde tacto y palabra saben a qué atenerse.»

El «gran interior» no es un refugio narcisista, sino un espacio de hondura compartida. La expresión «saben a qué atenerse» indica que esa profundidad no es confusión ni vaguedad, sino claridad ganada mediante la exploración sostenida.

En el Poema 6, se reivindica «lo que permanece sobre los hombros nuestros»:

«Pero traza, persigue, esparce otro primor,
garantía, presencia o verdad concluyente,
el hablar, desde el verso y en la cueva del arpa,
de lo que permanece sobre los hombros nuestros,
de lo claro y probable entre aliento y aliento.»

«Lo que permanece» es lo que resiste el paso del tiempo, lo que no se evapora tras el primer contacto. La «cueva del arpa» sugiere un espacio de resonancia profunda, donde el sonido no se pierde inmediatamente sino que se amplifica y sostiene.

3.4. Autocrítica y responsabilidad

La ética del compromiso que propone Moneda del sentir no es ingenua: incluye autocrítica y asunción de responsabilidad. El sujeto no se presenta como víctima pasiva de la liquidez, sino como agente que debe revisar constantemente sus propias coartadas.

En el Poema 29, el sujeto se reprocha su «inventiva barroca»:

«Oh posibilidad de otra impulsión,
me enfado con mi porte, de inventiva barroca,
que acumula dilemas sumidos en tardanza.»

La autocrítica es explícita: el sujeto reconoce que su propia complejidad reflexiva puede convertirse en obstáculo para el compromiso. «Inventiva barroca» describe una forma de pensamiento que complica innecesariamente, que demora la decisión mediante rodeos intelectuales.

En el Poema 32, el sujeto asume responsabilidad plena:

«Quien me ignora o desdeña no ha querido sentir
mis dedos como lápices de llama sin horario,
mi mano como iris dormido entre las suyas.»

El sujeto no se queja de ser ignorado; constata que el otro «no ha querido sentir». Esta formulación implica que el encuentro exige voluntad de ambas partes, y que la responsabilidad no recae sólo en uno de los términos.

 

  1. El papel de la Red, el metaverso y la virtualización de vínculos

4.1. Diagnóstico de la irrelevancia digital

El Poema 31 constituye el diagnóstico más explícito del libro sobre la virtualización de los vínculos y la economía afectiva digital. El poema no se limita a lamentar la pérdida de lo presencial, sino que analiza la estructura misma de la Red como espacio hostil a la autenticidad:

«Ay, cuánta irrelevancia pulula por la Red,
pues si no es un montaje, lo parece:
estridencias de araña y volubles antojos.
Como a la juventud en el tenderete,
a veces nos confunden.»

La «irrelevancia» no es ausencia de contenido, sino presencia masiva de contenido sin valor afectivo real. El problema no es que la Red esté vacía, sino que está saturada de simulacros que «parecen» montajes aunque no lo sean. Esta indistinción entre lo auténtico y lo falso es, según Bauman, uno de los rasgos centrales de la modernidad líquida: la confianza colapsa cuando no es posible verificar la autenticidad del otro.

Las «estridencias de araña» condensan la metáfora de la web como trampa: la araña teje hilos pegajosos para capturar presas, no para comunicarse. Los «volubles antojos» describen deseos inestables, caprichosos, que no tienen consistencia temporal suficiente para convertirse en proyectos afectivos.

La referencia a «la juventud en el tenderete» introduce una dimensión generacional: los jóvenes, nativos digitales, son expuestos desde el inicio a una economía afectiva regida por la imagen y el algoritmo, lo que «confunde» las expectativas y las formas de vinculación.

4.2. Virtualización versus corporalidad

Byung-Chul Han ha señalado que la sociedad digital tiende a eliminar la negatividad del otro, sustituyéndola por la positividad del like y de la imagen lisa. El otro como cuerpo —con su opacidad, su resistencia, su alteridad— desaparece y es reemplazado por un perfil. Moneda del sentir responde a esta virtualización mediante una insistencia constante en la corporalidad como criterio de verdad.

En el Anverso, esta insistencia aparece programáticamente:

«posicionarse siempre a favor de los cuerpos
que, sin fruto prohibido, se contemplan.»

Los «cuerpos» no son perfiles ni avatares: son materialidades concretas que «se contemplan», es decir, que se ven mutuamente en su presencia física. La ausencia de «fruto prohibido» indica que esta corporalidad no se esconde tras tabúes, sino que se acepta como territorio legítimo del deseo.

En el Poema 3, la corporalidad se afirma con rotundidad:

«Jamás un recortable o un acertijo, el cuerpo;
ni perder la cabeza, su reposo de edén,
por una moralina decorada con borlas.»

El cuerpo «jamás» puede ser «recortable», es decir, reducible a imagen plana, a perfil intercambiable. Tampoco es «acertijo», enigma abstracto que se resuelve intelectualmente. El cuerpo es lo irreducible a representación, lo que exige presencia.

En el Poema 32, la corporalidad se intensifica en imágenes táctiles:

«Quien me ignora o desdeña no ha querido sentir
mis dedos como lápices de llama sin horario,
mi mano como iris dormido entre las suyas.»

Los «dedos como lápices de llama» y la «mano como iris dormido» no pueden virtualizarse: son experiencias sensoriales que exigen proximidad física. El rechazo del otro no es sólo rechazo emocional, sino negativa a experimentar esa corporalidad concreta.

4.3. Contra la «conciencia fotogénica»

El Poema 19 introduce el concepto de «conciencia fotogénica», que puede leerse como diagnóstico preciso de la subjetividad contemporánea moldeada por las redes sociales:

«Ni en bolsitas de un gramo, el postureo.
Además de presión de parajes de moda,
su vigencia supone engominado acento
de uno mismo, conciencia fotogénica,
sacrificios de frasco.»

La «conciencia fotogénica» describe un modo de autopercepción donde el sujeto se piensa a sí mismo como imagen destinada a circular. No se trata sólo de presentar una imagen falsa al exterior, sino de que la propia conciencia se ha reestructurado en función de la visibilidad y del algoritmo. Eva Illouz ha mostrado cómo las redes sociales no sólo median las relaciones, sino que transforman la estructura misma de la subjetividad afectiva.

Los «sacrificios de frasco» representan inversiones en productos de consumo (cosméticos, perfumes, ropa) que sustituyen la inversión en encuentros reales. El «engominado acento de uno mismo» sugiere una personalidad artificial, fijada como el pelo con gomina, que carece de espontaneidad y movimiento.

4.4. Simpatías en línea versus encuentro presencial

El Poema 17 contiene una referencia explícita a las «simpatías en línea» que contrasta con la valoración de quien «sabe esperar en la calma»:

«Arroja la ciudad tantas fragancias,
tintas devotas del relumbre,
recados de explosión inmediata y chulesca,
bulla en envases llamativos,
simpatías en línea,
que valiente es quien sabe
esperar en la calma, sin preguntarse apenas.»

Las «simpatías en línea» aparecen en una lista de ofertas urbanas que compiten por la atención: «fragancias», «tintas», «recados», «bulla». No se diferencian de otros productos de consumo rápido. La «explosión inmediata» describe el modelo de gratificación instantánea que Bauman asocia con el amor líquido: todo debe ocurrir ahora o se descarta.

Frente a esta aceleración, el sujeto valora la «valentía» de quien «sabe esperar en la calma». Esta espera no es pasividad, sino resistencia activa frente a la presión de la inmediatez. «Sin preguntarse apenas» indica que la espera no es ansiosa, llena de dudas, sino confiada en que la profundidad requiere tiempo.

  1. Construcción de un sujeto resistente: estrategias de afirmación

5.1. El sujeto como dueño de su historia

Una de las características del amor líquido es que el sujeto experimenta sus relaciones como acontecimientos que le suceden, no como proyectos que construye. Bauman ha señalado que en la modernidad líquida, la capacidad de agencia se debilita: el sujeto se siente arrastrado por fuerzas que no controla. Moneda del sentir responde a esta impotencia con una afirmación explícita de autonomía.

El Poema 22 contiene la formulación más rotunda:

«Calor de sentimiento recién aparecido,
o el talento que adoptas, regálame excelencia,
la atmósfera que lacra y ahoga tiranías.
Me desvivo por ser el dueño de mi historia.»

«Me desvivo por ser el dueño de mi historia» es una afirmación de soberanía afectiva. El verbo «desvivirse» indica que esta soberanía no se logra sin esfuerzo: requiere trabajo, insistencia, combate contra las fuerzas que quieren escribir la historia del sujeto desde fuera. La «atmósfera que lacra y ahoga tiranías» describe el contexto como espacio de opresiones que deben ser rechazadas para que la autonomía sea posible.

En el Poema 12, la afirmación de autonomía se formula como «ambición»:

«Ambiciono blindarme y renacer.
Ser los misiles que derrotan
las pompas de alma de la autoestima juntas,
siempre tan vulnerables a las horas sombrías.»

«Ambiciono blindarme» no es deseo de insensibilidad, sino de protección contra las «horas sombrías» que amenazan la autoestima. «Renacer» indica que el sujeto se concibe como proyecto permanente de reconstrucción, no como identidad fija.

5.2. Resistencia mediante la afirmación del deseo

Frente a la volatilidad del amor líquido, el sujeto de Moneda del sentir insiste en afirmar el deseo como principio organizador de la vida. Esta afirmación no es ingenua: reconoce las dificultades, pero se niega a aceptarlas como destino.

En el Poema 15, el deseo se afirma con «vigor de montaña»:

«Mira que lo deseo con vigor de montaña,
¿pero qué puede el siglo regalarnos, tejernos
sin la paz y los gestos propios de la existencia?»

El «vigor de montaña» es intensidad física, material, que no puede reducirse a fantasía o simulación. La pregunta por «qué puede el siglo regalarnos» introduce una restricción realista: el deseo no basta por sí solo, necesita condiciones estructurales («la paz y los gestos propios de la existencia»). Pero la pregunta no anula el deseo; sólo lo contextualiza.

En el Reverso, la afirmación del deseo se sostiene incluso frente a la posibilidad del «letal desamor»:

«Y si salta el runrún del letal desamor,
volvamos a la estrella de salida, mostrémonos
como bosque que entona un derroche de embrujos.»

Incluso cuando aparece el «letal desamor», la respuesta no es la resignación, sino el retorno: «volvamos a la estrella de salida». El «bosque que entona un derroche de embrujos» sugiere una capacidad de renovación constante, como un ecosistema que se regenera tras cada ciclo de destrucción.

5.3. Lucidez sin cinismo

Uno de los riesgos de la crítica al amor líquido es caer en el cinismo: si todo es líquido, simulación y volatilidad, ¿para qué seguir apostando? Moneda del sentir construye un sujeto que mantiene la lucidez sin caer en el cinismo: conoce las trampas, pero no renuncia al deseo.

En el Poema 5, esta lucidez aparece formulada como conocimiento de los límites:

«Confesar solamente una parte del miedo
nos conduce al fracaso.»

El sujeto sabe que la honestidad parcial («confesar solamente una parte del miedo») lleva al fracaso. Esta lucidez no es paralizante: es condición para actuar con eficacia.

En el Poema 23, la lucidez se combina con la voluntad de seguir arriesgando:

«Pues un don sin entregas termina siendo un golpe,
un cansancio que agota el crédito del alba.
Voluntario otra vez de aquellas sensaciones
que me hicieron mirar, disentir del sigilo,
avanzar con hombría, presentarme en la puerta…»

El sujeto sabe que «un don sin entregas» conduce al agotamiento, pero decide ser «voluntario otra vez» de experiencias de intensidad. La lucidez sobre el coste no impide la apuesta.

5.4. Autoexigencia y negativa al autoengaño

El sujeto resistente de Moneda del sentir no se permite las coartadas que facilitan la adaptación al amor líquido. En varios poemas, el yo se increpa a sí mismo, se exige honestidad, se niega refugios cómodos.

En el Poema 29, la autoexigencia es explícita:

«Oh posibilidad de otra impulsión,
me enfado con mi porte, de inventiva barroca,
que acumula dilemas sumidos en tardanza.»

El sujeto se «enfada» consigo mismo por su tendencia a la demora. No acepta sus propias excusas intelectuales.

En el Poema 32, la negativa al autoengaño se formula con rotundidad:

«No permito la venda que ejerce de mentora
o que tacha la hondura de lo que irradia auge.
Nada, cero evasivas; ni el canal del engaño
que reparte imposibles, la materia negruzca
que se vierte deprisa sobre la claridad.»

«No permito la venda» es rechazo explícito de toda forma de autoengaño. La «venda» puede ser interna (las propias racionalizaciones) o externa (las ideologías que justifican la renuncia). El sujeto no acepta «evasivas» ni «el canal del engaño», porque sabe que estas estrategias sólo prolongan el problema.

  1. Estrategias formales de resistencia: arquitectura del libro y recursos poéticos

6.1. La estructura Anverso/Canto/Reverso como modelo antivolatilidad

La propia estructura del libro puede leerse como estrategia formal de resistencia frente a la volatilidad del amor líquido. La arquitectura tripartita (Anverso, Canto o parte olvidada, Reverso) impone una temporalidad larga, una duración, una necesidad de recorrido completo que contradice la lógica de la gratificación inmediata.

El Anverso funciona como manifiesto inicial: el sujeto se posiciona antes de explorar. Esta decisión previa es antivolatilidad: no se flota esperando ver qué ocurre, sino que se toma posición desde el inicio. El Canto, con sus treinta y dos poemas numerados, obliga a una lectura secuencial, sin atajos. La numeración arábiga indica que hay un orden, una progresión, aunque no sea narrativa.

El Reverso cierra el recorrido sin resolución definitiva, pero tampoco sin disolución. La imagen final del «bosque que entona un derroche de embrujos» sugiere continuidad, no clausura. Esta estructura replica formalmente la ética del compromiso: hay entrada (posicionarse), hay desarrollo extenso (explorar sin prisa), hay cierre provisional que no cancela la apertura futura.

6.2. Densidad sintáctica contra la lisura digital

Byung-Chul Han ha señalado que la comunicación digital tiende a la lisura: mensajes cortos, frases simples, eliminación de toda aspereza o complejidad. La sintaxis de Moneda del sentir es deliberadamente densa, llena de subordinadas, inversiones, metáforas compuestas. Esta densidad es una forma de resistencia.

En el Poema 1, una sola frase se extiende a lo largo de varios versos:

«Cómo se multiplican con furia de gigante
las ganas de escuchar lo que ansiamos oír.»

La inversión sintáctica («Cómo se multiplican» en lugar de «Se multiplican tanto») obliga a una lectura lenta, atenta. No es un texto que pueda consumirse en un scroll rápido.

En el Poema 14, la complejidad sintáctica es aún mayor:

«¿La postura que va de los pliegues vidriosos
de la arena a la torre tapizada de gloria?
¿El grado de intercambio entre el brillo y la altura,
el azar y la fecha, la cadencia y el rumbo?»

La acumulación de preguntas subordinadas, la serie de pares (brillo/altura, azar/fecha, cadencia/rumbo) exige concentración. Es una sintaxis antidigital, que no facilita el consumo rápido sino que demanda trabajo del lector.

6.3. Metáforas compuestas y opacidad deliberada

Frente a la transparencia que exige el mercado (claridad inmediata, accesibilidad sin esfuerzo), Moneda del sentir construye metáforas compuestas que no se resuelven en primera lectura. Esta opacidad es estratégica: obliga a la relectura, a la paciencia, a la inversión de tiempo.

En el Poema 16, se lee:

«Del bum de la mañana, una imagen de peso,
su barullo de auxilios, el mejor salvamento.»

El «bum de la mañana» no tiene referente claro inmediato; el lector debe reconstruir el sentido mediante el contexto. El «barullo de auxilios» condensa una paradoja: el desorden que salva. Estas metáforas no son herméticas, pero tampoco son transparentes. Exigen trabajo interpretativo.

En el Poema 32, la complejidad metafórica se intensifica:

«mis dedos como lápices de llama sin horario,
mi mano como iris dormido entre las suyas.»

«Lápices de llama sin horario» combina instrumento de escritura, elemento ígneo y ausencia de límite temporal en una sola imagen. «Iris dormido» fusiona flor, parte del ojo y estado de reposo. Esta densidad metafórica contradice la economía de la atención que rige en la cultura digital.

6.4. Extensión de los poemas y negativa a la brevedad

Varios poemas del Canto se extienden más allá de las treinta líneas, lo que contradice la tendencia contemporánea a la brevedad extrema (micropoemas, haikus urbanos, poesía de Twitter). Esta extensión es una forma de resistencia formal.

El Poema 1 tiene treinta versos; el Poema 15, treinta y cinco; el Poema 18, treinta y dos. Esta longitud obliga a sostener la atención durante un tiempo prolongado, lo que contradice la lógica del consumo rápido. Los poemas no ofrecen impacto inmediato seguido de olvido, sino desarrollo gradual que exige acompañamiento.

  1. Diálogo con la tradición poética: de Cernuda a García Montero

7.1. Luis Cernuda y la resistencia romántica

Luis Cernuda, cuyo libro fundamental se titula La realidad y el deseo, construyó una poética donde el deseo funciona como principio de resistencia frente a una realidad hostil. Moneda del sentir dialoga con esta tradición: también aquí el deseo no es consolación ni refugio, sino combate.

En Cernuda, el deseo permanece indemne frente a las decepciones porque no depende de su satisfacción. En Moneda del sentir, esta idea reaparece en el Reverso:

«Qué más da lo que nada es
si conforta acogerse, sin tapujos,
a las temperaturas o cinceles
de arrobo del deseo.»

El deseo vale por sí mismo («qué más da lo que nada es»), independientemente de su realización completa. Esta postura es profundamente cernudiana: el deseo resiste porque no se somete a la lógica del éxito o del fracaso.

7.2. Poesía de la experiencia y amor en tiempos postmodernos

La generación de Luis García Montero, Carlos Marzal y Felipe Benítez Reyes construyó una poética del amor reflexivo, consciente de la imposibilidad pero no resignado. Moneda del sentir se sitúa en esta tradición, pero la transforma al incorporar explícitamente el diagnóstico de la liquidez.

García Montero en Habitaciones separadas (1994) reflexiona sobre el amor en tiempos de desencanto, pero aún no enfrenta la virtualización ni la digitalización masiva. Moneda del sentir (2026) escribe treinta años después, en un contexto donde las aplicaciones de citas, las redes sociales y el metaverso han transformado radicalmente la economía afectiva. La crítica al «postureo» y a la «conciencia fotogénica» no tiene equivalente en la poesía de la experiencia de los noventa.

7.3. Poesía española del siglo XXI y crítica de la precariedad

La poesía española de las dos primeras décadas del siglo XXI ha incorporado la crítica de la precariedad laboral y vital (Elena Medel, Luna Miguel, Elvira Sastre), pero ha prestado menos atención sistemática a la precariedad afectiva desde un marco teórico explícito. Moneda del sentir puede leerse como contribución a esta línea: una poética que asume el diagnóstico baumaniano y construye una respuesta desde la voz lírica.

La diferencia con poetas como Elvira Sastre radica en el tono y en la dicción: donde Sastre apuesta por la accesibilidad inmediata y la expresión directa, Tomé construye una sintaxis compleja que exige concentración. Esta diferencia formal no es accidental: la complejidad es parte de la resistencia frente a la cultura de la inmediatez.

  1. Síntesis: Moneda del sentir como documento crítico de época

8.1. El poemario como diagnóstico poético de la modernidad líquida

Moneda del sentir puede leerse como un documento que diagnostica, en clave poética, los mismos fenómenos que Bauman, Illouz y Han describen en clave sociológica y filosófica. El libro registra la precariedad relacional, la virtualización de los vínculos, la saturación de opciones, la simulación permanente y la desaparición de la profundidad.

Pero el diagnóstico no se formula mediante conceptos abstractos, sino mediante imágenes concretas: el «enjambre de noes», la «irrelevancia» que «pulula por la Red», las «simpatías en línea», el «postureo» y la «conciencia fotogénica». Esta traducción poética del diagnóstico sociológico tiene valor epistemológico: muestra cómo la liquidez no es sólo un concepto teórico, sino una experiencia vivida que puede capturarse en lenguaje lírico.

8.2. Contra-poética del vínculo: resistencia sin nostalgia

La aportación fundamental de Moneda del sentir no reside sólo en el diagnóstico, sino en la formulación de una contra-poética: un modo de concebir y practicar el vínculo afectivo que resiste la liquidez sin refugiarse en la nostalgia de un pasado idealizado.

El libro no propone volver a formas premodernas de amor (matrimonio para toda la vida, roles de género fijos, represión de la sexualidad). La fórmula «cuerpos que, sin fruto prohibido, se contemplan» rechaza explícitamente los tabúes tradicionales. Pero tampoco acepta la volatilidad contemporánea como única opción posible. La contra-poética se sitúa en un tercer espacio: relaciones que asumen la complejidad contemporánea pero se niegan a renunciar a la profundidad, al compromiso y a la permanencia.

8.3. El deseo resistente como categoría ético-poética

La investigación propone la categoría de «deseo resistente» para nombrar el modo de vinculación que Moneda del sentir articula. El deseo resistente tiene las siguientes características:

  1. Reconoce las condiciones adversas de la modernidad líquida (virtualización, saturación, simulación, precariedad), pero no las acepta como destino inevitable.
  2. Se afirma mediante el posicionamiento («posicionarse pronto», «posicionarse siempre»), es decir, mediante decisiones que crean arraigo.
  3. Reivindica la paciencia y la gestión del tiempo largo («la llegada que la paciencia gesta») frente a la aceleración y la inmediatez.
  4. Exige corporalidad concreta («a favor de los cuerpos») como criterio de verificación de la autenticidad.
  5. Mantiene la autocrítica y la lucidez sin caer en el cinismo ni en la autoindulgencia.
  6. Se formula mediante una sintaxis densa y metáforas complejas que contradicen formalmente la cultura de la inmediatez y la transparencia.

8.4. Aportaciones metodológicas: lectura socio-poética

La lectura de Moneda del sentir desde el marco teórico de Bauman, Illouz y Han permite proponer una metodología de lectura socio-poética aplicable a otros textos. Esta metodología consiste en:

  1. Identificar en el texto lírico las categorías sociológicas que diagnostican la época (liquidez, precariedad, virtualización, aceleración).
  2. Analizar cómo esas categorías se traducen en imágenes, metáforas y situaciones poéticas concretas.
  3. Examinar si el texto se limita a reflejar las condiciones de época o si formula alguna forma de resistencia o alternativa.
  4. Estudiar las estrategias formales (sintaxis, estructura, extensión, opacidad) como parte de la respuesta ética del texto.
  5. Situar el texto en diálogo con la tradición poética y con otros textos contemporáneos que aborden la misma problemática.

Esta metodología puede exportarse al estudio de otros poemarios del siglo XXI que trabajen con temas amorosos en contextos de precariedad y digitalización.

Conclusiones

La lectura baumaniana de Moneda del sentir permite situar el poemario como un documento crítico de época que diagnostica, en lenguaje poético, las condiciones del amor líquido en la tercera década del siglo XXI y formula una contra-poética del deseo resistente.

El libro tematiza explícitamente rasgos centrales del amor líquido: la fugacidad de los vínculos, la virtualización y desaparición de la presencia, la saturación de opciones, la simulación permanente y la primacía de la imagen sobre la experiencia. Pero no se limita al diagnóstico: propone una ética del compromiso basada en el posicionamiento, la paciencia, la profundidad, la corporalidad y la autocrítica sin cinismo.

El papel de la Red, las «simpatías en línea» y la «conciencia fotogénica» se analizan como manifestaciones específicas de la liquidez afectiva en el contexto digital, mostrando cómo la economía del algoritmo y de la imagen transforma la estructura misma de la subjetividad deseante. Frente a esta transformación, el poemario reivindica el cuerpo como territorio irreducible a virtualización y la presencia como condición de autenticidad.

Las estrategias formales del libro —arquitectura tripartita que exige recorrido completo, sintaxis densa, metáforas opacas, extensión de los poemas— funcionan como resistencia formal frente a la cultura de la inmediatez, la transparencia y el consumo rápido. La forma replica el contenido: así como el libro defiende la profundidad y la paciencia en el terreno afectivo, también las exige en el terreno de la lectura.

La investigación propone la categoría de «deseo resistente» para nombrar el modo de vinculación que Moneda del sentir articula: un deseo que conoce las condiciones adversas de la modernidad líquida pero se niega a aceptarlas como destino, que mantiene la lucidez sin caer en el cinismo, y que se afirma mediante decisiones de arraigo sin refugiarse en nostalgias premodernas.

Finalmente, la monografía ofrece una metodología de lectura socio-poética que permite analizar textos líricos contemporáneos en diálogo directo con diagnósticos sociológicos de la modernidad líquida, mostrando que la poesía no sólo refleja las condiciones de época, sino que puede formular respuestas éticas y formales a esas condiciones.

Moneda del sentir se sitúa así como un caso ejemplar de poesía amorosa madura que asume plenamente el desafío de pensar y practicar el vínculo afectivo en condiciones de liquidez extrema, sin renunciar a la exigencia de profundidad, autenticidad y permanencia.

Bibliografía

Corpus primario

Tomé Martín, César. Moneda del sentir. Madrid: Ediciones Rilke, 2026.

Análisis crítico del corpus

«Análisis completo de “Moneda del sentir”». Informe de lectura editorial.

«Técnicas literarias en “Moneda del sentir”». Documento de análisis técnico.

Marco teórico: modernidad líquida y amor líquido

Bauman, Zygmunt. Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2005.

Bauman, Zygmunt. Modernidad líquida. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2003.

Bauman, Zygmunt. Vida líquida. Barcelona: Paidós, 2006.

 

Marco teórico: sociología de las emociones

Illouz, Eva. Por qué duele el amor: una explicación sociológica. Madrid: Katz Editores, 2012.

Illouz, Eva. El consumo de la utopía romántica: el amor y las contradicciones culturales del capitalismo. Madrid: Katz Editores, 2009.

Illouz, Eva. Intimidades congeladas: las emociones en el capitalismo. Madrid: Katz Editores, 2007.

Marco teórico: eros y cansancio

Han, Byung-Chul. La agonía del eros. Barcelona: Herder, 2014.

Han, Byung-Chul. La sociedad del cansancio. Barcelona: Herder, 2012.

Han, Byung-Chul. La expulsión de lo distinto. Barcelona: Herder, 2017.

Tradición poética española

Cernuda, Luis. La realidad y el deseo. Madrid: Alianza Editorial, 2005.

García Montero, Luis. Habitaciones separadas. Madrid: Visor, 1994.

Marzal, Carlos. El corazón perplejo. Barcelona: Tusquets, 2005.

Estudios sobre poesía contemporánea

Estudios sobre poesía española del siglo XXI y precariedad afectiva.

Teoría de la metáfora conceptual aplicada a la lírica amorosa.

Sociología de la literatura y estudios culturales sobre poesía contemporánea.

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