{"id":35,"date":"2026-02-24T19:34:50","date_gmt":"2026-02-24T18:34:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/?p=35"},"modified":"2026-02-24T19:34:50","modified_gmt":"2026-02-24T18:34:50","slug":"el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/","title":{"rendered":"EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>de Claudia Soneira, \u00c1ngela. \u00abCap\u00edtulo de libro colectivo | el paisaje natural como espacio emocional en tempestades de J. carlos mellado fern\u00e1ndez: ecocr\u00edtica y subjetividad l\u00edrica en la poes\u00eda espa\u00f1ola joven\u00bb. TEMPESTADES. 1.\u00aa ed. Spain: Zenodo, 24 de febrero de 2026. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18757790\">https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18757790<\/a><\/p><\/blockquote>\n<h1><strong>EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN <em>TEMPESTADES<\/em>: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN<\/strong><\/h1>\n<p><strong>Cap\u00edtulo de libro colectivo<\/strong><br \/>\n<strong>\u00c1rea:<\/strong> Ecocr\u00edtica \/ Literatura comparada \/ Poes\u00eda espa\u00f1ola contempor\u00e1nea<br \/>\n<strong>Corpus principal:<\/strong> <em>Tempestades<\/em>, J. Carlos Mellado Fern\u00e1ndez (Editorial Poes\u00eda eres t\u00fa, 2026)<br \/>\n<strong>Marco te\u00f3rico:<\/strong> Cheryll Glotfelty, Lawrence Buell, Greg Garrard<\/p>\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n<p>El presente cap\u00edtulo analiza la funci\u00f3n del paisaje natural en <em>Tempestades<\/em> (2026) de J. Carlos Mellado Fern\u00e1ndez desde los postulados de la ecocr\u00edtica anglosajona, con el objetivo de determinar de qu\u00e9 manera los elementos naturales del poemario \u2014la lluvia, la tormenta, el volc\u00e1n, el cerezo, la mariposa, el cuervo, el lobo, la luna, el fuego y las flores\u2014 act\u00faan como espacios de proyecci\u00f3n emocional y contribuyen a la construcci\u00f3n del yo po\u00e9tico. El an\u00e1lisis demuestra que la naturaleza en <em>Tempestades<\/em> opera fundamentalmente en el registro que la ecocr\u00edtica denomina ambiente correlativo: el paisaje no posee una entidad ecol\u00f3gica independiente sino que es convocado como extensi\u00f3n del estado interior del sujeto. No existe en el poemario una conciencia ecol\u00f3gica expl\u00edcita ni una valoraci\u00f3n de la naturaleza por su valor intr\u00ednseco no humano; sin embargo, el uso sistem\u00e1tico del elemento natural como cifra del deseo, la p\u00e9rdida, la rabia y la resistencia conecta con una tradici\u00f3n de la l\u00edrica espa\u00f1ola que va del Romanticismo al Modernismo y que la Generaci\u00f3n Z reformula, a menudo inconscientemente, en los t\u00e9rminos de su propia experiencia afectiva y pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave:<\/strong> ecocr\u00edtica, paisaje emocional, naturaleza y subjetividad, J. Carlos Mellado Fern\u00e1ndez, poes\u00eda espa\u00f1ola joven, Generaci\u00f3n Z, Glotfelty, Buell, romanticismo, correlato objetivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Introducci\u00f3n: el problema del paisaje en la poes\u00eda joven espa\u00f1ola<\/li>\n<li>Marco te\u00f3rico\n<ul>\n<li>1. La ecocr\u00edtica: definici\u00f3n y herramientas anal\u00edticas<\/li>\n<li>2. El ambiente correlativo y la pathetic fallacy<\/li>\n<li>3. La naturaleza en la tradici\u00f3n l\u00edrica espa\u00f1ola<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>El inventario de la naturaleza en <em>Tempestades<\/em><\/li>\n<li>La naturaleza como espacio de amor y deseo\n<ul>\n<li>1. La rosa y el jard\u00edn: el paisaje petrarquista<\/li>\n<li>2. El cerezo: la naturaleza como testigo<\/li>\n<li>3. La mariposa: el vuelo del amor<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>La naturaleza como espacio de dolor y colapso\n<ul>\n<li>1. El volc\u00e1n y el fuego: la pasi\u00f3n como cat\u00e1strofe geol\u00f3gica<\/li>\n<li>2. La luna y el lobo: soledad y hostilidad c\u00f3smica<\/li>\n<li>3. La tormenta y la lluvia: el yo en la intemperie<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>La naturaleza como espacio de denuncia y resistencia\n<ul>\n<li>1. Las Amazonas: la tierra amenazada<\/li>\n<li>2. El cuervo: el vuelo del augurio<\/li>\n<li>3. La hoguera y la lumbre: el fuego pol\u00edtico<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>\u00bfConciencia ecol\u00f3gica expl\u00edcita o naturaleza como met\u00e1fora?<\/li>\n<li><em>Tempestades<\/em> y la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica espa\u00f1ola<\/li>\n<li>Conclusiones<\/li>\n<li>Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li><strong> Introducci\u00f3n: el problema del paisaje en la poes\u00eda joven espa\u00f1ola<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Uno de los rasgos que ha caracterizado a la poes\u00eda espa\u00f1ola producida durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XXI es la aparente retirada del paisaje. La oleada de poes\u00eda de la experiencia, la poes\u00eda de las redes sociales y la poes\u00eda de la vida cotidiana que han dominado el panorama l\u00edrico espa\u00f1ol desde los a\u00f1os noventa hasta el presente tienden a situar sus escenas en interiores dom\u00e9sticos, en pantallas de m\u00f3vil, en bares y habitaciones, en las ciudades y sus infraestructuras. La naturaleza, cuando aparece, lo hace con frecuencia de manera fragmentaria o puramente decorativa: una flor en una maceta, un \u00e1rbol en un parque urbano, un cielo que se contempla desde una ventana.<\/p>\n<p><em>Tempestades<\/em> (2026), el primer poemario de J. Carlos Mellado Fern\u00e1ndez, se resiste a esa tendencia. El libro est\u00e1 atravesado por un l\u00e9xico natural denso y recurrente: rosas, cerezos, mariposas, volcanes, lunas, cuervos, lobos, lluvias, tormentas, fuego. Esta densidad de elementos naturales, en un poeta nacido en 2002 en Esc\u00f3znar (Granada) y perteneciente por tanto a la Generaci\u00f3n Z m\u00e1s joven, plantea preguntas que la ecocr\u00edtica est\u00e1 en condiciones de abordar con precisi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo funciona ese paisaje? \u00bfTiene la naturaleza en <em>Tempestades<\/em> alguna dimensi\u00f3n de autonom\u00eda o valor propio, o act\u00faa exclusivamente como extensi\u00f3n y cifra del mundo interior del sujeto po\u00e9tico? \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n mantiene ese uso de la naturaleza con la tradici\u00f3n del romanticismo espa\u00f1ol y con las formulaciones m\u00e1s recientes de la ecocr\u00edtica contempor\u00e1nea?<\/p>\n<p>El presente cap\u00edtulo responde a esas preguntas a trav\u00e9s del an\u00e1lisis sistem\u00e1tico de los elementos naturales del poemario, organizados en tres grandes funciones sem\u00e1nticas: la naturaleza como espacio de amor y deseo, la naturaleza como espacio de dolor y colapso, y la naturaleza como espacio de denuncia y resistencia pol\u00edtica. La conclusi\u00f3n central es que <em>Tempestades<\/em> incorpora a la poes\u00eda espa\u00f1ola joven un uso del elemento natural que no es ecocr\u00edtico en el sentido fuerte del t\u00e9rmino \u2014no hay conciencia ecol\u00f3gica, no hay valoraci\u00f3n no antropoc\u00e9ntrica de lo natural\u2014 pero que articula una subjetividad l\u00edrica que necesita el paisaje para nombrarse y que, en esa necesidad, reproduce con modificaciones significativas los mecanismos del romanticismo espa\u00f1ol que la tradici\u00f3n considera su precedente m\u00e1s directo.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> Marco te\u00f3rico<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>2.1. La ecocr\u00edtica: definici\u00f3n y herramientas anal\u00edticas<\/strong><\/p>\n<p>La ecocr\u00edtica es el estudio de las relaciones entre la literatura y el medio ambiente desde la perspectiva de cu\u00e1l de las dos partes sale beneficiada, o perjudicada, en esa relaci\u00f3n. La definici\u00f3n m\u00e1s citada es la de Cheryll Glotfelty, quien en la introducci\u00f3n a <em>The Ecocriticism Reader<\/em> (1996) la formul\u00f3 como &#8220;the study of the relationship between literature and the physical environment&#8221;. Para Glotfelty, la ecocr\u00edtica examina de qu\u00e9 manera los textos literarios representan la naturaleza, si la valoran como entidad con intereses propios o si la reducen a un fondo escenogr\u00e1fico al servicio de los intereses humanos, y qu\u00e9 consecuencias tiene esa representaci\u00f3n para la relaci\u00f3n cultural entre la humanidad y el mundo no humano.<\/p>\n<p>Lawrence Buell, en <em>The Environmental Imagination<\/em> (1995), propuso cuatro criterios para determinar si un texto puede considerarse &#8220;orientado hacia el medio ambiente&#8221; en el sentido ecocr\u00edtico: que el entorno no humano est\u00e9 presente no solo como marco sino como presencia que importa en el desarrollo del texto; que el inter\u00e9s humano no sea el \u00fanico inter\u00e9s leg\u00edtimo; que la responsabilidad humana hacia el entorno sea parte de la orientaci\u00f3n \u00e9tica del texto; y que el entorno natural sea presentado como proceso m\u00e1s que como constante. La aplicaci\u00f3n de estos cuatro criterios a <em>Tempestades<\/em> producir\u00e1 resultados significativos para la caracterizaci\u00f3n del poemario.<\/p>\n<p><strong>2.2. El ambiente correlativo y la pathetic fallacy<\/strong><\/p>\n<p>La ecocr\u00edtica ha dedicado atenci\u00f3n particular a lo que algunos cr\u00edticos denominan la pathetic fallacy \u2014la falacia pat\u00e9tica\u2014 o, en una formulaci\u00f3n menos peyorativa, el ambiente correlativo: el recurso por el cual el estado emocional del sujeto se proyecta sobre el entorno natural, que pasa a &#8220;sentir&#8221; lo que el sujeto siente. El t\u00e9rmino fue acu\u00f1ado por John Ruskin en <em>Modern Painters<\/em> (1856) para describir el procedimiento rom\u00e1ntico de atribuir emociones humanas a la naturaleza, y tiene una larga historia en la cr\u00edtica literaria, donde ha sido evaluado de maneras muy distintas: como una de las operaciones m\u00e1s productivas de la imaginaci\u00f3n l\u00edrica y como una de las m\u00e1s problem\u00e1ticas desde el punto de vista ecocr\u00edtico, porque implica la instrumentalizaci\u00f3n de lo natural al servicio de lo humano.<\/p>\n<p>Greg Garrard, en <em>Ecocriticism<\/em> (2004), distingue entre textos que practican la pathetic fallacy de manera irreflexa \u2014convirtiendo el paisaje en espejo del alma sin conciencia de que esa operaci\u00f3n despoja al entorno de su alteridad\u2014 y textos que la practican con una conciencia al menos parcial de la proyecci\u00f3n que realizan. Esta distinci\u00f3n ser\u00e1 relevante para el an\u00e1lisis de <em>Tempestades<\/em>, donde hay indicios de que Mellado Fern\u00e1ndez es consciente, en algunas ocasiones, del car\u00e1cter proyectivo de su uso de la naturaleza, aunque esa conciencia no se traduce en una postura ecocr\u00edtica expl\u00edcita.<\/p>\n<p><strong>2.3. La naturaleza en la tradici\u00f3n l\u00edrica espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n<p>La tradici\u00f3n l\u00edrica espa\u00f1ola ofrece tres grandes modelos de uso del paisaje que sirven de referencia para el an\u00e1lisis de <em>Tempestades<\/em>. El primero es el modelo petrarquista, en el que la naturaleza \u2014jard\u00edn, flores, agua, prado\u2014 es el escenario idealizado del amor y act\u00faa como extensi\u00f3n de la belleza de la amada: el paisaje es hermoso porque la amada es hermosa, y sufre cuando ella ausente. El segundo es el modelo rom\u00e1ntico, en el que la naturaleza \u2014tormenta, abismo, ruinas, mar nocturno\u2014 es el correlato del alma atormentada del poeta: el paisaje es oscuro y violento porque el interior del sujeto es oscuro y violento. El tercero es el modelo modernista, en el que la naturaleza \u2014cisnes, jardines ex\u00f3ticos, cosmos\u2014 es material de un simbolismo culturalmente elaborado que trasciende la simple proyecci\u00f3n emocional para convertir el elemento natural en s\u00edmbolo de ideas abstractas.<\/p>\n<p>Los tres modelos est\u00e1n presentes, con distintos grados de conciencia y elaboraci\u00f3n, en <em>Tempestades<\/em>. El an\u00e1lisis que sigue mostrar\u00e1 que el predominio corresponde al segundo modelo \u2014el rom\u00e1ntico\u2014 en los poemas de la Secci\u00f3n II, Abismo, y al primero \u2014el petrarquista\u2014 en los poemas de la Secci\u00f3n I, Desangre, mientras que la Secci\u00f3n III, Resistencias, desarrolla un uso de la naturaleza m\u00e1s cercano al aleg\u00f3rico-pol\u00edtico que no tiene correspondencia directa en ninguno de los tres modelos anteriores.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> El inventario de la naturaleza en <em>Tempestades<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El l\u00e9xico natural de <em>Tempestades<\/em> es cuantitativamente notable. Un rastreo sistem\u00e1tico del poemario permite identificar los siguientes campos sem\u00e1nticos del elemento natural:<\/p>\n<p>Las flores y los \u00e1rboles est\u00e1n representados por la rosa (&#8220;Una rosa y un poeta&#8221;), el cerezo y sus p\u00e9talos (&#8220;A la sombra del cerezo&#8221;), la lavanda, el jazm\u00edn, las rosas, el roc\u00edo, las amapolas, los tulipanes y el laurel (&#8220;Jard\u00edn&#8221;), los dientes de le\u00f3n (&#8220;Cremallera&#8221;), las azucenas (&#8220;Escal\u00f3n&#8221;) y los p\u00e9talos en general (&#8220;Escal\u00f3n&#8221;, &#8220;\u00daltimo suspiro&#8221;). Los animales aparecen como mariposas (&#8220;Efecto mariposa&#8221;, &#8220;Inferno&#8221;, &#8220;\u00daltimo suspiro&#8221;), el cuervo (&#8220;El cuervo&#8221;), el lobo (&#8220;Aullido&#8221;, &#8220;El lobo y el cordero&#8221;), las pira\u00f1as (&#8220;Amazonas&#8221;), las aves nocturnas (&#8220;Sonata nocturna&#8221;), los p\u00e1jaros en general (&#8220;En la yema de tus dedos&#8221;), el gallos (&#8220;La llama&#8221;), el ciervo herido (&#8220;Invisible&#8221;) y los animales como categor\u00eda gen\u00e9rica (&#8220;Animales&#8221;).<\/p>\n<p>El fuego y el agua constituyen dos de los campos m\u00e1s ricos del poemario: el volc\u00e1n, la lava, el magma, los torrentes, los vapores, las cenizas y el humo organizan el poema &#8220;Inferno&#8221;; la lluvia, las gotas, el riachuelo, las mareas, las olas, la corriente, el mar, la niebla y el agua en general dominan &#8220;Tierra mojada&#8221; y &#8220;Apeir\u00f3n&#8221;; el fuego, las llamas, las brasas, las chispas y la hoguera articulan &#8220;Lumbre&#8221;, &#8220;La hoguera&#8221;, &#8220;Escal\u00f3n&#8221; y varios pasajes de otros poemas. El cosmos \u2014estrellas, galaxia, planetas, luna, sol, cielo\u2014 estructura &#8220;Galaxia&#8221;, &#8220;Mi soledad&#8221; y &#8220;Sonata nocturna&#8221;. El paisaje de monta\u00f1a \u2014la nieve, el viento, la cima, la grieta\u2014 organiza &#8220;Everest&#8221;. La tormenta y el hurac\u00e1n reaparecen en &#8220;Escal\u00f3n&#8221; y en el propio t\u00edtulo del libro, Tempestades.<\/p>\n<p>Esta acumulaci\u00f3n no es ornamental: el l\u00e9xico natural de <em>Tempestades<\/em> es constitutivo del poemario en un sentido preciso. Mellado Fern\u00e1ndez no decora sus textos con elementos del mundo natural: los convoca para articular experiencias que sin ellos no podr\u00edan nombrarse, o que se nombrar\u00edan de una manera radicalmente diferente.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong> La naturaleza como espacio de amor y deseo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>4.1. La rosa y el jard\u00edn: el paisaje petrarquista<\/strong><\/p>\n<p>El poema que abre la relaci\u00f3n de Mellado Fern\u00e1ndez con la naturaleza en <em>Tempestades<\/em> es &#8220;Una rosa y un poeta&#8221;, y su apertura es inequ\u00edvocamente petrarquista:<\/p>\n<p>&#8220;Hay una rosa que me hiere cada vez que la toco. \/ Aun as\u00ed, quiero esa rosa solo para mi disfrute. \/ Hay una rosa con la que mi voz se queda en silencio, \/ y quiero ser el \u00fanico al que esa rosa vuelva loco.&#8221;<\/p>\n<p>La rosa es aqu\u00ed la amada, en una sustituci\u00f3n meton\u00edmica que la tradici\u00f3n ha practicado desde Garcilaso de la Vega hasta la poes\u00eda popularizante del siglo XX. Sin embargo, la rosa de Mellado tiene una doble valencia que no es enteramente petrarquista: hiere al mismo tiempo que seduce, envenena al mismo tiempo que atrae. &#8220;Hay una rosa que cada d\u00eda me envenena; \/ ese veneno es amor, calor a presi\u00f3n.&#8221; Esta ambivalencia \u2014la flor hermosa como agente de da\u00f1o\u2014 est\u00e1 presente en la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica espa\u00f1ola, pero Mellado la articula sin la distancia ir\u00f3nica que el romanticismo tard\u00edo suele interponer entre el yo y su propia vulnerabilidad.<\/p>\n<p>El poema &#8220;Jard\u00edn&#8221; lleva m\u00e1s lejos la identificaci\u00f3n entre la amada y el paisaje floral:<\/p>\n<p>&#8220;Hueles a lavanda reci\u00e9n levantada, \/ a notas de jazm\u00edn en tu cara. \/ Hueles a rosas todas las ma\u00f1anas, \/ a gotas de roc\u00edo reci\u00e9n duchada.&#8221;<\/p>\n<p>El cat\u00e1logo de aromas florales \u2014lavanda, jazm\u00edn, rosas, roc\u00edo\u2014 no describe el jard\u00edn sino que construye a la mujer amada como jard\u00edn: el paisaje natural es, literalmente, la piel y el olor de la otra persona. La operaci\u00f3n ecocr\u00edtica es de signo contrario al que Buell reclamar\u00eda: la naturaleza pierde aqu\u00ed toda autonom\u00eda para convertirse en materia sensorial del deseo amoroso. Sin embargo, ese mismo procedimiento de identificaci\u00f3n total entre cuerpo amado y paisaje natural tiene una productividad po\u00e9tica que no puede ignorarse: convierte el jard\u00edn en un espacio er\u00f3tico y el deseo en una forma de ecolog\u00eda \u00edntima. &#8220;Eres la flor m\u00e1s bonita del jard\u00edn, \/ la misma que sangra y hace sangrar \/ dependiendo del trato que le dan.&#8221;<\/p>\n<p><strong>4.2. El cerezo: la naturaleza como testigo<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;A la sombra del cerezo&#8221; es el \u00fanico poema del poemario en que la naturaleza adquiere algo parecido a una funci\u00f3n de interlocutor. El \u00e1rbol no es el correlato del estado emocional del sujeto ni el cifrado del cuerpo de la amada: es un ser al que el poeta le hace preguntas.<\/p>\n<p>&#8220;Dulce \u00e1rbol, dime qu\u00e9 esconden tus flores, \/ dime qu\u00e9 secreto guardas con los amores.&#8221;<\/p>\n<p>Esta apelaci\u00f3n directa al cerezo es ecocr\u00edtica en un sentido al menos formal: el \u00e1rbol es convocado como un ser que sabe cosas, que guarda secretos, que tiene una relaci\u00f3n propia con el amor de los humanos que han pasado bajo su sombra. Pero inmediatamente despu\u00e9s de esa apelaci\u00f3n, el poema vuelve a situar al \u00e1rbol en funci\u00f3n del sujeto humano: &#8220;Dime, \u00e1rbol, qui\u00e9n disfrutar\u00e1 de tu amor \/ cuando a todos se les apague su color; \/ dime qui\u00e9n te cuidar\u00e1 cuando el sol no d\u00e9 calor \/ y el correr de las agujas convierta tu amor en hedor.&#8221; La pregunta al \u00e1rbol es en realidad una pregunta sobre el tiempo humano, sobre la muerte y el olvido. El cerezo es testigo del amor, pero tambi\u00e9n mensajero del paso del tiempo que lo destruye. La naturaleza es aqu\u00ed m\u00e1s permanente que el amor humano \u2014el cerezo seguir\u00e1 floreciendo cuando los amantes hayan desaparecido\u2014, lo que introduce, de manera fugaz, un atisbo de perspectiva no antropoc\u00e9ntrica.<\/p>\n<p><strong>4.3. La mariposa: el vuelo del amor<\/strong><\/p>\n<p>La mariposa es la figura natural m\u00e1s recurrente de todo el poemario, con apariciones en &#8220;Efecto mariposa&#8221;, &#8220;Inferno&#8221; y &#8220;\u00daltimo suspiro&#8221;. En cada una de esas apariciones, la mariposa tiene una funci\u00f3n emocional distinta, lo que convierte el s\u00edmbolo en uno de los m\u00e1s complejos del libro.<\/p>\n<p>En &#8220;Efecto mariposa&#8221;, las mariposas son la figura del amor y de la belleza inocente condenada a extinguirse: &#8220;Revolotean las mariposas en el verde prado. \/ Ellas, ilusas, no saben apreciar su encanto&#8221;. El poema proyecta sobre las mariposas la ignorancia de su propia belleza y la certeza de su extinci\u00f3n futura: &#8220;Pronto su vitalidad se empezar\u00e1 a agotar, \/ hasta que puedan descansar sus almas, \/ y se extinga aquello que las hac\u00eda cantar.&#8221; Esta extinci\u00f3n es la del amor, no la de las mariposas como especie, lo que confirma el uso proyectivo del elemento natural.<\/p>\n<p>En &#8220;Inferno&#8221;, las mariposas \u2014en el sentido coloquial de &#8220;tener mariposas en el est\u00f3mago&#8221;\u2014 emergen del volc\u00e1n interior del sujeto como se\u00f1al del amor que sobrevive al caos: &#8220;Los gases dejan libres a mis mariposas, \/ que aliviadas descansan en tus manos \/ viendo pasar las horas.&#8221; Aqu\u00ed la mariposa es completamente interiorizada: es una figura corporal y emocional que no remite a ning\u00fan animal real. La naturaleza ha sido plenamente asimilada al cuerpo.<\/p>\n<p>En &#8220;\u00daltimo suspiro&#8221;, la mariposa adquiere su dimensi\u00f3n m\u00e1s trascendente. Despu\u00e9s de la muerte del ser querido, las mariposas de su coraz\u00f3n han quedado libres: &#8220;Hoy las mariposas de tu coraz\u00f3n \/ han quedado libres y no sienten dolor.&#8221; La mariposa como s\u00edmbolo del alma que se libera tras la muerte conecta con una tradici\u00f3n iconogr\u00e1fica y literaria antigua que el poema activa sin citar.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><strong> La naturaleza como espacio de dolor y colapso<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>5.1. El volc\u00e1n y el fuego: la pasi\u00f3n como cat\u00e1strofe geol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p>La Secci\u00f3n II del poemario, Abismo, introduce una naturaleza radicalmente diferente de la petrarquista y descriptiva de Desangre: una naturaleza de cataclismo, de temperatura extrema, de fuerzas geol\u00f3gicas que escapan al control del sujeto. El ejemplo m\u00e1s completo de esta transformaci\u00f3n es &#8220;Inferno&#8221;:<\/p>\n<p>&#8220;Se desborda la lava de mi pecho con sus caricias; \/ hacen arder el combustible que anida en mi interior. \/ Fusi\u00f3n de oro y metales, de espejos, de amor. \/ Torrentes de magma en mi volc\u00e1n interior.&#8221;<\/p>\n<p>El cuerpo del sujeto po\u00e9tico es aqu\u00ed un volc\u00e1n: la pasi\u00f3n amorosa se articula como geolog\u00eda del interior, con su lava, sus vapores, sus cenizas y su humo. &#8220;Cenizas donde algo alguna vez vivi\u00f3, \/ humo por todo lo que no se cumpli\u00f3.&#8221; La met\u00e1fora volc\u00e1nica tiene una larga historia en la l\u00edrica amorosa espa\u00f1ola y europea, pero Mellado Fern\u00e1ndez la elabora con una densidad de l\u00e9xico geol\u00f3gico que produce un efecto de materialidad f\u00edsica: el amor no es simplemente &#8220;ardiente&#8221; o &#8220;apasionado&#8221; \u2014met\u00e1foras lexicalizadas que ya no evocan el fuego\u2014 sino que implica lava, magma, gases y vapores que tienen una presencia casi sensorial en el texto.<\/p>\n<p>El fuego tambi\u00e9n aparece en &#8220;Lumbre&#8221; con una funci\u00f3n radicalmente diferente: no es ya la pasi\u00f3n amorosa sino la ira incontrolada, el fuego interior que destruye las relaciones del sujeto con los dem\u00e1s. &#8220;Hay fuego por todas partes; esas figuras lo expanden. \/ Es un fuego que consume poco a poco, que arrasa con todo.&#8221; El fuego de &#8220;Lumbre&#8221; no es el de la pasi\u00f3n er\u00f3tica sino el del malestar psicol\u00f3gico, la ira que el sujeto no puede controlar y que termina por volverse contra \u00e9l mismo: &#8220;Y nadie distinguir\u00e1 \/ si quemaste el mundo \/ o te quemaste a ti.&#8221; Este verso final es uno de los momentos m\u00e1s precisos de toda la Secci\u00f3n II: la indistinci\u00f3n entre el fuego que quema el mundo y el fuego que quema al sujeto es la formulaci\u00f3n m\u00e1s exacta que el poemario da del colapso psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5.2. La luna y el lobo: soledad y hostilidad c\u00f3smica<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Aullido&#8221; es el poema en que la naturaleza adquiere su dimensi\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcitamente rom\u00e1ntica en el sentido del romanticismo literario. El sujeto es un lobo que no consigue comunicarse con la luna; su soledad es la de quien llama sin ser escuchado:<\/p>\n<p>&#8220;Nunca fui capaz de gritar a la luna, \/ tampoco de hacerle una escultura \/ o charlar con ella en ayunas. \/ Jam\u00e1s le lleg\u00f3 la carta que le escrib\u00ed \/ en uno de mis huesos, \/ con mi propia tinta de pluma.&#8221;<\/p>\n<p>La luna como destinatario inaccesible del clamor del sujeto es una figura rom\u00e1ntica de primer orden. Pero Mellado transforma esa figura con una precisi\u00f3n que la distingue de sus antecedentes: el lobo no consigue aullar a la luna no porque sea demasiado t\u00edmido ni porque la luna sea indiferente, sino porque el momento en que coinciden luna y lobo en el cielo es precisamente el momento en que el cazador dispara: &#8220;Y en el momento en el que coinciden \/ en el punto exacto, es cuando el cazador realiza el tiro; \/ y es la luna quien escucha el ruido \/ porque el lobo no vuelve a cantar.&#8221; El encuentro con la naturaleza \u2014el instante en que el sujeto y el cosmos se encuentran\u2014 es el instante de la muerte. La luna, que en el romanticismo es c\u00f3mplice del alma atormentada, en &#8220;Aullido&#8221; es el testigo impasible de la destrucci\u00f3n del yo que intentaba alcanzarla.<\/p>\n<p><strong>5.3. La tormenta y la lluvia: el yo en la intemperie<\/strong><\/p>\n<p>El t\u00edtulo del poemario \u2014Tempestades\u2014 instala desde el paratexto la tormenta como figura central del libro. Sin embargo, la tormenta no aparece en ning\u00fan poema de manera aut\u00f3noma y sostenida: act\u00faa como tel\u00f3n de fondo, como meteorolog\u00eda impl\u00edcita de la experiencia que los poemas narran. En &#8220;Apeir\u00f3n&#8221;, la tormenta aparece de manera expl\u00edcita pero de inmediato se convierte en promesa de claridad: &#8220;Los bramidos del cielo solo son mi naturaleza, \/ los cuales dieron origen a tu amor. \/ Las gotas de la lluvia son solo condici\u00f3n, \/ pues detr\u00e1s de cada nube de tormenta est\u00e1 el sol.&#8221;<\/p>\n<p>Esta formulaci\u00f3n es ecocr\u00edtica en un sentido sutil: los bramidos del cielo son la &#8220;naturaleza&#8221; del sujeto, no simplemente su met\u00e1fora. El sujeto se identifica con la tormenta, la incorpora como rasgo constitutivo de su ser. La lluvia no es el llanto del cielo simp\u00e1tico al dolor del amante \u2014como en el romanticismo\u2014 sino la condici\u00f3n clim\u00e1tica del amor, su contexto necesario. Esta diferencia es peque\u00f1a pero significativa: la naturaleza no es el espejo del alma sino el clima en que el alma naci\u00f3 y se mueve.<\/p>\n<p>&#8220;Everest&#8221; es el poema en que la naturaleza monta\u00f1osa y polar act\u00faa con mayor autonom\u00eda material en todo el libro. El fr\u00edo, la nieve, el viento y la altura no son figuras del estado emocional del sujeto \u2014o no solo lo son\u2014 sino condiciones f\u00edsicas reales que modifican el cuerpo: &#8220;El aire cortaba los pulmones como vidrio fr\u00edo, \/ cada paso cruj\u00eda bajo el peso del miedo, \/ la nieve sab\u00eda a hierro en la lengua \/ y las manos dejaron de ser manos \/ mucho antes de llegar.&#8221; La naturaleza aqu\u00ed tiene una presencia corporal que pocas veces alcanza en el poemario: el aire corta, la nieve sabe, el fr\u00edo transforma f\u00edsicamente las manos. Esta densidad sensorial acerca el poema, al menos moment\u00e1neamente, a lo que Buell exige de la literatura orientada hacia el medio ambiente: un entorno que importa en s\u00ed mismo, no solo como met\u00e1fora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><strong> La naturaleza como espacio de denuncia y resistencia<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>6.1. Las Amazonas: la tierra amenazada<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Amazonas&#8221; es el poema en que la naturaleza se convierte en escenario de una lucha que tiene dimensiones simult\u00e1neamente personales y pol\u00edticas. Las pira\u00f1as del r\u00edo Amazonas son las personas que rodean al sujeto y desean su fracaso, pero la elecci\u00f3n del ecosistema amaz\u00f3nico \u2014el m\u00e1s biodiverso y el m\u00e1s amenazado del planeta\u2014 no puede ser completamente inocente:<\/p>\n<p>&#8220;Esta tierra est\u00e1 llena de pira\u00f1as; \/ no se sacian con mi sangre ni entra\u00f1as. \/ Se llenan el buche con el fracaso ajeno, \/ mordisqueando poco a poco el empe\u00f1o.&#8221;<\/p>\n<p>El uso del Amazonas como espacio de la competencia destructiva tiene una resonancia ecocr\u00edtica impl\u00edcita: el r\u00edo que en el imaginario contempor\u00e1neo representa la exuberancia de la naturaleza amenazada por la depredaci\u00f3n humana se convierte aqu\u00ed en la figura de un mundo social donde la depredaci\u00f3n es tambi\u00e9n la norma. No hay en el poema ninguna declaraci\u00f3n de conciencia medioambiental, pero la elecci\u00f3n del ecosistema del Amazonas como campo sem\u00e1ntico del poema es un gesto que activa, aunque sea de manera lateral, las connotaciones de destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica que ese nombre lleva en 2026.<\/p>\n<p><strong>6.2. El cuervo: el vuelo del augurio<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;El cuervo&#8221; despliega la naturaleza en su funci\u00f3n m\u00e1s claramente aleg\u00f3rico-pol\u00edtica. El cuervo que sobrevuela la aldea y trae la muerte no es el correlato del estado emocional del sujeto sino un agente independiente cuya acci\u00f3n tiene consecuencias colectivas:<\/p>\n<p>&#8220;Vol\u00f3 el cuervo encima de sus cabezas \/ con tal ingenio y rencor que su vuelo \/ despertase a todo el pueblo \/ y su sombra cubri\u00f3 el sol.&#8221;<\/p>\n<p>Este uso del animal como figura de la amenaza pol\u00edtica o hist\u00f3rica tiene antecedentes claros en la tradici\u00f3n fabul\u00edstica y aleg\u00f3rica, pero Mellado lo ejecuta sin el distanciamiento formal de la f\u00e1bula. El cuervo es al mismo tiempo un ave real \u2014que tiene alas, que vuela, que aterriza\u2014 y una figura de la cat\u00e1strofe colectiva. &#8220;El cuervo aterriz\u00f3 en la feliz aldea; \/ todo el mundo huy\u00f3 tras ver su figura, \/ con \u00e9l la muerte vino como una marea.&#8221; La naturaleza aqu\u00ed no act\u00faa como espejo del alma: act\u00faa como fuerza hist\u00f3rica que destruye la comunidad.<\/p>\n<p><strong>6.3. La hoguera y la lumbre: el fuego pol\u00edtico<\/strong><\/p>\n<p>La Secci\u00f3n III del poemario, Resistencias, introduce el fuego en una nueva funci\u00f3n: ya no es el fuego de la pasi\u00f3n amorosa ni el fuego de la ira psicol\u00f3gica, sino el fuego de la historia y de la resistencia. &#8220;La hoguera&#8221; narra c\u00f3mo la tribu recurre al fuego para obtener una explicaci\u00f3n de lo que ha ocurrido, y en el humo de la hoguera aparece la imagen del ser humano destruyendo el mundo:<\/p>\n<p>&#8220;All\u00ed se vio al humano frente a las pir\u00e1mides, \/ dejando tras su paso una monta\u00f1a de cad\u00e1veres \/ que yac\u00edan derramando aut\u00e9nticos canales.&#8221;<\/p>\n<p>Este uso del fuego como espejo de la historia humana de la violencia es el momento en que <em>Tempestades<\/em> m\u00e1s se acerca a la ecocr\u00edtica pol\u00edtica. La hoguera no revela la naturaleza del mundo natural sino la naturaleza del ser humano como especie destructora. Esta mirada sobre lo humano como agente de destrucci\u00f3n \u2014&#8221;el aut\u00e9ntico monstruo que por tanto durmi\u00f3, \/ lo que la avaricia y el rencor despert\u00f3&#8221; \u2014 tiene una dimensi\u00f3n que Buell reconocer\u00eda como responsabilidad humana, aunque no est\u00e9 formulada en t\u00e9rminos de responsabilidad medioambiental stricto sensu.<\/p>\n<p>&#8220;El pueblo salva al pueblo&#8221; concluye con una imagen de fuego como resistencia colectiva: &#8220;Entre ruinas y cenizas, \/ el pueblo respira. \/ Y seguimos, \/ incendiando la noche con nuestra existencia.&#8221; El fuego que en &#8220;Lumbre&#8221; era destrucci\u00f3n y en &#8220;La hoguera&#8221; era memoria se convierte aqu\u00ed en acci\u00f3n pol\u00edtica: incendiar la noche con la propia existencia es afirmar la vida frente al poder que la niega.<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><strong> \u00bfConciencia ecol\u00f3gica expl\u00edcita o naturaleza como met\u00e1fora?<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La respuesta a la segunda pregunta de investigaci\u00f3n \u2014si existe una conciencia ecol\u00f3gica expl\u00edcita en el poemario o si la naturaleza act\u00faa solo como met\u00e1fora\u2014 debe ser matizada con precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de los cuatro criterios de Lawrence Buell, <em>Tempestades<\/em> cumple de manera parcial y diferenciada. El primer criterio \u2014que el entorno no humano est\u00e9 presente de manera que importe en el desarrollo del texto\u2014 se cumple en varios poemas (&#8220;A la sombra del cerezo&#8221;, &#8220;Everest&#8221;, &#8220;El cuervo&#8221;), aunque no en todos. El segundo criterio \u2014que el inter\u00e9s humano no sea el \u00fanico inter\u00e9s leg\u00edtimo\u2014 no se cumple de manera sistem\u00e1tica: en la gran mayor\u00eda de los poemas, la naturaleza existe para el sujeto o para la comunidad humana, no por derecho propio. El tercer criterio \u2014la responsabilidad humana hacia el entorno\u2014 aparece de manera impl\u00edcita en &#8220;La hoguera&#8221; y en &#8220;Inhabitable&#8221;, pero no se formula nunca como declaraci\u00f3n ecol\u00f3gica expl\u00edcita. El cuarto criterio \u2014la naturaleza como proceso\u2014 est\u00e1 presente en los poemas de ciclo natural (el cerezo que florece y se marchita, el volc\u00e1n que erupciona y se convierte en ceniza), aunque tampoco de manera sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>El poema &#8220;Generaci\u00f3n Z&#8221; es el que m\u00e1s se acerca a una formulaci\u00f3n expl\u00edcita de la relaci\u00f3n entre su generaci\u00f3n y la naturaleza, pero lo hace precisamente para diagnosticar una ruptura: &#8220;Viven pegados a una conexi\u00f3n constante \/ que no les deja ver la naturaleza, el arte y el paisaje.&#8221; La naturaleza aqu\u00ed no es un espacio en que el sujeto habite ni un ser con el que interact\u00fae: es algo que la hipermediaci\u00f3n tecnol\u00f3gica le ha arrebatado a la generaci\u00f3n. La conciencia de esa p\u00e9rdida no es todav\u00eda conciencia ecol\u00f3gica en el sentido de Glotfelty, pero es algo m\u00e1s que la simple instrumentalizaci\u00f3n del paisaje como met\u00e1fora amorosa.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es que <em>Tempestades<\/em> no es un poemario ecocr\u00edtico en el sentido acad\u00e9mico del t\u00e9rmino, pero tampoco es un poemario que use la naturaleza de manera simplemente ornamental. Ocupa una posici\u00f3n intermedia que podr\u00eda describirse como proto-ecocr\u00edtica: la naturaleza importa en el texto, el sujeto la necesita para nombrarse, hay en algunos poemas una apertura hacia la alteridad del mundo no humano \u2014el \u00e1rbol que sabe cosas, el Everest que escala al sujeto\u2014, pero esa apertura no se ha convertido todav\u00eda en un programa est\u00e9tico o \u00e9tico expl\u00edcito.<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li><strong> <em>Tempestades<\/em> y la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica espa\u00f1ola<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La tradici\u00f3n rom\u00e1ntica espa\u00f1ola ofrece el precedente m\u00e1s inmediato para el uso del paisaje como correlato emocional en <em>Tempestades<\/em>. El romanticismo espa\u00f1ol del siglo XIX \u2014Espronceda, B\u00e9cquer, Rosal\u00eda de Castro\u2014 desarroll\u00f3 el uso del paisaje nocturno, la tormenta, la luna y las ruinas como extensiones del alma del poeta. Sin embargo, la diferencia entre el uso rom\u00e1ntico del paisaje y el que hace Mellado Fern\u00e1ndez es significativa en al menos tres dimensiones.<\/p>\n<p>La primera diferencia es la escala. El romanticismo espa\u00f1ol, heredero del sublime ingl\u00e9s y alem\u00e1n, trabaja con paisajes grandiosos: el mar embravecido, la monta\u00f1a imposible, el cielo nocturno de dimensiones c\u00f3smicas. El paisaje de <em>Tempestades<\/em> es con frecuencia peque\u00f1o y cotidiano: una rosa, un cerezo, una mariposa, un gallinero al amanecer. El sublime rom\u00e1ntico se reduce a la escala de la vida diaria del poeta andaluz de 2002. Esto no hace la naturaleza menos significativa, pero la hace m\u00e1s cercana y m\u00e1s vulnerable.<\/p>\n<p>La segunda diferencia es la relaci\u00f3n entre el sujeto y el paisaje. En el romanticismo cl\u00e1sico, el paisaje es el fondo sobre el que se recorta la figura solitaria del poeta: el sujeto y la naturaleza son entidades separadas cuya correspondencia es el tema del poema. En Mellado, el paisaje es con frecuencia el interior del sujeto, no su fondo: el volc\u00e1n est\u00e1 dentro del pecho, las mariposas viven en el est\u00f3mago, el riachuelo cruza entre la mano y el coraz\u00f3n. La naturaleza no es el escenario del yo: es su anatom\u00eda.<\/p>\n<p>La tercera diferencia es la funci\u00f3n pol\u00edtica. El romanticismo espa\u00f1ol us\u00f3 el paisaje como correlato de la libertad individual frente a la opresi\u00f3n institucional \u2014la tormenta como figura de la rebeld\u00eda, las ruinas como figura de la decadencia del poder establecido\u2014. Mellado Fern\u00e1ndez comparte ese uso pol\u00edtico del elemento natural en los poemas de la Secci\u00f3n III, pero le a\u00f1ade una dimensi\u00f3n colectiva que el romanticismo, fundamentalmente individualista, no ten\u00eda: la tormenta no es solo la del alma del poeta rebelde, sino la de la generaci\u00f3n entera que vive en la intemperie de un mundo que no la cuida.<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li><strong> Conclusiones<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El an\u00e1lisis ecocr\u00edtico de <em>Tempestades<\/em> permite formular cuatro conclusiones.<\/p>\n<p>La primera es que el paisaje natural en el poemario opera predominantemente como ambiente correlativo: la naturaleza es convocada como extensi\u00f3n del estado emocional del sujeto, no como entidad con valor propio. Esta operaci\u00f3n es coherente con la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica espa\u00f1ola y con el uso del paisaje en la l\u00edrica amorosa desde el petrarquismo, pero Mellado Fern\u00e1ndez la ejecuta con variantes significativas que el an\u00e1lisis ha identificado: la naturaleza interiorizada como anatom\u00eda del cuerpo (el volc\u00e1n interior, las mariposas en el est\u00f3mago), la naturaleza como testigo con voz propia aunque subsidiaria (el cerezo interrogado), y la naturaleza como agente de destrucci\u00f3n colectiva (el cuervo sobre la aldea).<\/p>\n<p>La segunda es que no existe en <em>Tempestades<\/em> una conciencia ecol\u00f3gica expl\u00edcita ni una valoraci\u00f3n de la naturaleza por su valor intr\u00ednseco no humano. Sin embargo, el poema &#8220;A la sombra del cerezo&#8221; introduce un atisbo de apertura hacia la alteridad del mundo vegetal, y &#8220;Generaci\u00f3n Z&#8221; diagnostica la p\u00e9rdida de acceso a la naturaleza como una de las privaciones constitutivas de su generaci\u00f3n, lo que implica que esa naturaleza es valorada aunque no pueda accederse a ella.<\/p>\n<p>La tercera es que <em>Tempestades<\/em> establece con la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica espa\u00f1ola una relaci\u00f3n de continuidad modificada: hereda el modelo del paisaje como correlato del alma y del animal como cifra del yo, pero transforma esos modelos al reducirlos a la escala cotidiana, interiorizarlos como anatom\u00eda emocional y ampliarlos hasta la dimensi\u00f3n colectiva y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La cuarta es que el poemario de Mellado Fern\u00e1ndez merece ser incorporado al corpus de estudios ecocr\u00edticos de la poes\u00eda espa\u00f1ola joven, no como ejemplo de literatura medioambiental en el sentido de Buell, sino como documento de la relaci\u00f3n que la Generaci\u00f3n Z espa\u00f1ola mantiene con el mundo natural: una relaci\u00f3n de necesidad y de p\u00e9rdida, de proyecci\u00f3n y de distancia, que es en s\u00ed misma un objeto de an\u00e1lisis cultural de primer orden para comprender c\u00f3mo esa generaci\u00f3n se sit\u00faa ante la naturaleza en el mundo de 2026.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"10\">\n<li><strong> Bibliograf\u00eda<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Corpus primario<\/strong><\/p>\n<p>Mellado Fern\u00e1ndez, J. C. (2026). <em>Tempestades<\/em>. Editorial Poes\u00eda eres t\u00fa.<\/p>\n<p><strong>Marco te\u00f3rico ecocr\u00edtico<\/strong><\/p>\n<p>Buell, L. (1995). <em>The Environmental Imagination: Thoreau, Nature Writing, and the Formation of American Culture<\/em>. Harvard University Press.<\/p>\n<p>Buell, L. (2005). <em>The Future of Environmental Criticism: Environmental Crisis and Literary Imagination<\/em>. Blackwell.<\/p>\n<p>Garrard, G. (2004). <em>Ecocriticism<\/em>. Routledge.<\/p>\n<p>Glotfelty, Ch. y Fromm, H. (eds.) (1996). <em>The Ecocriticism Reader: Landmarks in Literary Ecology<\/em>. University of Georgia Press.<\/p>\n<p>Ruskin, J. (1856). <em>Modern Painters<\/em>, vol. III. Smith, Elder &amp; Co.<\/p>\n<p><strong>Estudios de ecocr\u00edtica hisp\u00e1nica<\/strong><\/p>\n<p>Flys Junquera, C., Marrero Henr\u00edquez, J. M. y Barella, J. (eds.) (2010). <em>Ecocr\u00edticas: literatura y medio ambiente<\/em>. Iberoamericana \/ Vervuert.<\/p>\n<p>Mateo Gambarte, E. (2017). &#8220;El paisaje como construcci\u00f3n cultural en la literatura espa\u00f1ola contempor\u00e1nea&#8221;. <em>Castilla. Estudios de Literatura<\/em>, 8.<\/p>\n<p>Nieto Caballero, G. (2020). &#8220;Ecocr\u00edtica y poes\u00eda espa\u00f1ola: un campo emergente&#8221;. <em>Anales de Literatura Espa\u00f1ola Contempor\u00e1nea<\/em>, vol. 45, n.\u00ba 2.<\/p>\n<p><strong>Estudios sobre la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n<p>Kirkpatrick, S. (1978). <em>Larra: el laberinto inextricable de un rom\u00e1ntico liberal<\/em>. Gredos.<\/p>\n<p>Penas Varela, E. (1999). &#8220;El paisaje rom\u00e1ntico espa\u00f1ol: entre lo sublime y lo pintoresco&#8221;. <em>Cuadernos de Romanismo<\/em>, n.\u00ba 7.<\/p>\n<p>Zavala, I. M. (1994). <em>Romanticismo y modernismo: po\u00e9ticas e historiograf\u00edas literarias<\/em>. Siglo XXI.<\/p>\n<p><strong>Estudios sobre la Generaci\u00f3n Z y la naturaleza<\/strong><\/p>\n<p>Habladearte (2023). &#8220;Cuatro poemas para la Generaci\u00f3n Z&#8221;. <a href=\"http:\/\/Habladearte.com\">Habladearte.com<\/a>.<\/p>\n<p>Morales S\u00e1nchez, M. I. (2023). <em>La poes\u00eda de la Generaci\u00f3n Millennial<\/em>. Tesis doctoral. Universidad de Granada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>de Claudia Soneira, \u00c1ngela. \u00abCap\u00edtulo de libro colectivo | el paisaje natural como espacio emocional en tempestades de J. carlos mellado fern\u00e1ndez: ecocr\u00edtica y subjetividad l\u00edrica en la poes\u00eda espa\u00f1ola joven\u00bb. TEMPESTADES. 1.\u00aa ed. Spain: Zenodo, 24 de febrero de 2026. https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18757790<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":18,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-35","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-tempestades-investigaciones-academicas"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.7 (Yoast SEO v27.3) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN - J. Carlos Mellado Fern\u00e1ndez<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"de Claudia Soneira, \u00c1ngela. \u00abCap\u00edtulo de libro colectivo | el paisaje natural como espacio emocional en tempestades de J. carlos mellado fern\u00e1ndez: ecocr\u00edtica y subjetividad l\u00edrica en la poes\u00eda espa\u00f1ola joven\u00bb. TEMPESTADES. 1.\u00aa ed. Spain: Zenodo, 24 de febrero de 2026. https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18757790\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"de Claudia Soneira, \u00c1ngela. \u00abCap\u00edtulo de libro colectivo | el paisaje natural como espacio emocional en tempestades de J. carlos mellado fern\u00e1ndez: ecocr\u00edtica y subjetividad l\u00edrica en la poes\u00eda espa\u00f1ola joven\u00bb. TEMPESTADES. 1.\u00aa ed. Spain: Zenodo, 24 de febrero de 2026. https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18757790\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"J. Carlos Mellado Fern\u00e1ndez\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-02-24T18:34:50+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"http:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-content\/uploads\/sites\/232\/2026\/02\/book6.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"839\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"656\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Javierpah\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Javierpah\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"26 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Javierpah\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/eeae205ced613630f5aac210989ea6eb\"},\"headline\":\"EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN\",\"datePublished\":\"2026-02-24T18:34:50+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/\"},\"wordCount\":6114,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/232\\\/2026\\\/02\\\/book6.png\",\"articleSection\":[\"TEMPESTADES. Investigaciones Academicas.\"],\"inLanguage\":\"es\",\"copyrightYear\":\"2026\",\"copyrightHolder\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/#organization\"}},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/\",\"name\":\"EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN - J. Carlos Mellado Fern\u00e1ndez\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/232\\\/2026\\\/02\\\/book6.png\",\"datePublished\":\"2026-02-24T18:34:50+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/eeae205ced613630f5aac210989ea6eb\"},\"description\":\"de Claudia Soneira, \u00c1ngela. \u00abCap\u00edtulo de libro colectivo | el paisaje natural como espacio emocional en tempestades de J. carlos mellado fern\u00e1ndez: ecocr\u00edtica y subjetividad l\u00edrica en la poes\u00eda espa\u00f1ola joven\u00bb. TEMPESTADES. 1.\u00aa ed. Spain: Zenodo, 24 de febrero de 2026. https:\\\/\\\/doi.org\\\/10.5281\\\/zenodo.18757790\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/232\\\/2026\\\/02\\\/book6.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/232\\\/2026\\\/02\\\/book6.png\",\"width\":839,\"height\":656},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/2026\\\/02\\\/24\\\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/\",\"name\":\"Nuestros escritores\",\"description\":\"Escritor\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nuestrosescritores.com\\\/carlosmellado\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/eeae205ced613630f5aac210989ea6eb\",\"name\":\"Javierpah\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Javierpah\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN - J. Carlos Mellado Fern\u00e1ndez","description":"de Claudia Soneira, \u00c1ngela. \u00abCap\u00edtulo de libro colectivo | el paisaje natural como espacio emocional en tempestades de J. carlos mellado fern\u00e1ndez: ecocr\u00edtica y subjetividad l\u00edrica en la poes\u00eda espa\u00f1ola joven\u00bb. TEMPESTADES. 1.\u00aa ed. Spain: Zenodo, 24 de febrero de 2026. https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18757790","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN","og_description":"de Claudia Soneira, \u00c1ngela. \u00abCap\u00edtulo de libro colectivo | el paisaje natural como espacio emocional en tempestades de J. carlos mellado fern\u00e1ndez: ecocr\u00edtica y subjetividad l\u00edrica en la poes\u00eda espa\u00f1ola joven\u00bb. TEMPESTADES. 1.\u00aa ed. Spain: Zenodo, 24 de febrero de 2026. https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18757790","og_url":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/","og_site_name":"J. Carlos Mellado Fern\u00e1ndez","article_published_time":"2026-02-24T18:34:50+00:00","og_image":[{"width":839,"height":656,"url":"http:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-content\/uploads\/sites\/232\/2026\/02\/book6.png","type":"image\/png"}],"author":"Javierpah","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Javierpah","Tiempo de lectura":"26 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/"},"author":{"name":"Javierpah","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/#\/schema\/person\/eeae205ced613630f5aac210989ea6eb"},"headline":"EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN","datePublished":"2026-02-24T18:34:50+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/"},"wordCount":6114,"image":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-content\/uploads\/sites\/232\/2026\/02\/book6.png","articleSection":["TEMPESTADES. Investigaciones Academicas."],"inLanguage":"es","copyrightYear":"2026","copyrightHolder":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/#organization"}},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/","url":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/","name":"EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN - J. Carlos Mellado Fern\u00e1ndez","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-content\/uploads\/sites\/232\/2026\/02\/book6.png","datePublished":"2026-02-24T18:34:50+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/#\/schema\/person\/eeae205ced613630f5aac210989ea6eb"},"description":"de Claudia Soneira, \u00c1ngela. \u00abCap\u00edtulo de libro colectivo | el paisaje natural como espacio emocional en tempestades de J. carlos mellado fern\u00e1ndez: ecocr\u00edtica y subjetividad l\u00edrica en la poes\u00eda espa\u00f1ola joven\u00bb. TEMPESTADES. 1.\u00aa ed. Spain: Zenodo, 24 de febrero de 2026. https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.18757790","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/#primaryimage","url":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-content\/uploads\/sites\/232\/2026\/02\/book6.png","contentUrl":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-content\/uploads\/sites\/232\/2026\/02\/book6.png","width":839,"height":656},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/2026\/02\/24\/el-paisaje-natural-como-espacio-emocional-en-tempestades-ecocritica-y-subjetividad-lirica-en-la-poesia-espanola-joven\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"EL PAISAJE NATURAL COMO ESPACIO EMOCIONAL EN TEMPESTADES: ECOCR\u00cdTICA Y SUBJETIVIDAD L\u00cdRICA EN LA POES\u00cdA ESPA\u00d1OLA JOVEN"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/#website","url":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/","name":"Nuestros escritores","description":"Escritor","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/#\/schema\/person\/eeae205ced613630f5aac210989ea6eb","name":"Javierpah","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/1cb55a5bd8d6824519e46b552e84b03575857cc9c4d6333824d2f95d82129f50?s=96&d=mm&r=g","caption":"Javierpah"}}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuestrosescritores.com\/carlosmellado\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}