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De Poe a Mellado: reescrituras del cuervo como símbolo de augurio y muerte en la poesía contemporánea en español

Pérez-Ayala, Javier. «Capítulo De Libro — De Poe a Mellado: Reescrituras Del Cuervo Como Símbolo De Augurio Y Muerte En La Poesía Contemporánea En Español». En Tempestades, 1.ª ed., 68. Madrid, España: Editorial Poesía eres tú, 2026. https://doi.org/10.5281/zenodo.18756728

De Poe a Mellado: reescrituras del cuervo como símbolo de augurio y muerte en la poesía contemporánea en español

Capítulo de libro colectivo
Área: Literatura comparada / Intertextualidad / Poesía española contemporánea
Corpus: “El Cuervo” (Tempestades, J. Carlos Mellado Fernández, 2026) + “The Raven” (Edgar Allan Poe, 1845) + corpus hispánico de referencia
Marco teórico: Gérard Genette (Palimpsestos), Julia Kristeva (intertextualidad), Harold Bloom (La ansiedad de la influencia)

Resumen

El presente capítulo analiza el poema “El cuervo” del poemario Tempestades (2026) de J. Carlos Mellado Fernández en relación intertextual con “The Raven” (1845) de Edgar Allan Poe, examinando los mecanismos de retoma, transformación y resignificación del símbolo del cuervo como figura del mal presagio, la muerte y el terror en el tránsito del romanticismo negro norteamericano a la poesía española de la Generación Z. A través de los marcos teóricos de la hipertextualidad de Gérard Genette, la intertextualidad de Julia Kristeva y la teoría de la influencia de Harold Bloom, el estudio demuestra que la operación de Mellado Fernández sobre el hipotexto poeano es una trasposición —en el sentido genettiano del término— que conserva el campo semántico nuclear del símbolo mientras modifica radicalmente su escala, su punto de enunciación y su función en el conjunto del poemario. La aportación central del capítulo es evidenciar que los poetas de la Generación Z española dialogan de manera activa y transformadora con el canon literario occidental, incorporándolo a sus textos no por imitación superficial sino por apropiación estructural profunda.

Palabras clave: cuervo, Edgar Allan Poe, intertextualidad, hipertextualidad, Genette, Bloom, poesía española contemporánea, símbolo, augurio, muerte, Generación Z, J. Carlos Mellado Fernández.

  1. Introducción: el cuervo como símbolo transnacional

El cuervo es una de las figuras simbólicas más persistentes y transculturales de la historia literaria occidental. Presente como mensajero de Apolo en la mitología griega, como el ave enviada por Noé antes del diluvio en la tradición bíblica, como el par de cuervos Hugin y Munin que sirven de espías del dios Odín en la mitología nórdica, y como símbolo de muerte y mal augurio en innumerables tradiciones populares europeas, el cuervo llega a la literatura moderna occidental con una carga semántica estratificada y transnacional que ningún poeta puede invocar de manera inocente. Cuando Edgar Allan Poe publicó “The Raven” en enero de 1845 en el periódico neoyorquino The Evening Mirror, lo hizo consciente de que elegía un ave que ya era, en sí misma, un archivo cultural de muerte, profecía y lo irrevocable.

Ciento ochenta años después, J. Carlos Mellado Fernández, poeta granadino nacido en 2002, incluye en su primer poemario Tempestades (Editorial Poesía eres tú, 2026) un poema titulado “El Cuervo”. Este gesto no puede ser anodino. Un poeta de veintitrés años que escribe un poema con ese título en 2026 sabe —o debería saber, y en este caso el análisis demostrará que sabe— que está poniendo en relación su texto con uno de los poemas más reconocibles de la literatura occidental. La pregunta que organiza el presente capítulo no es si hay influencia, sino de qué naturaleza es esa influencia y qué hace Mellado con el material heredado.

Las preguntas de investigación que articulan el análisis son tres. En primer lugar: ¿qué elementos del cuervo poeano retoma Mellado y cuáles transforma o resignifica? En segundo lugar: ¿cómo funciona el cuervo como símbolo cultural transnacional en un poemario de autor andaluz de la Generación Z? En tercer lugar: ¿qué nuevas dimensiones semánticas adquiere el símbolo en el contexto específico del poemario?

  1. Marco teórico

2.1. La hipertextualidad en Genette: trasposición y transformación

Gérard Genette desarrolló en Palimpsestos: la literatura en segundo grado (1982) una taxonomía sistemática de las relaciones transtextuales, es decir, de las relaciones que un texto mantiene con otros textos. Entre los cinco tipos de transtextualidad que describe —intertextualidad, paratextualidad, metatextualidad, architextualidad e hipertextualidad—, la hipertextualidad es la que más directamente concierne al análisis del poema de Mellado en relación con el de Poe.

La hipertextualidad es, para Genette, la relación que une un texto B —el hipertexto— con un texto anterior A —el hipotexto— de manera que el primero se injerta sobre el segundo no mediante el comentario sino mediante la transformación o la imitación. En el caso que nos ocupa, “El Cuervo” de Mellado Fernández es el hipertexto y “The Raven” de Poe es el hipotexto. La relación entre ambos no es de cita ni de comentario: es de apropiación estructural, de reescritura que mantiene el símbolo central pero transforma radicalmente su funcionamiento.

Genette distingue entre la transformación —que opera sobre un texto particular— y la imitación —que opera sobre un modelo genérico. La operación de Mellado es claramente transformadora: no imita el género de Poe sino que toma su símbolo más reconocible y lo somete a un proceso que Genette denomina trasposición, es decir, la transformación más seria e ideológicamente ambiciosa de las prácticas hipertextuales, aquella que separa al hipertexto del hipotexto en la medida suficiente como para que la relación entre ambos no sea inmediatamente obvia pero siga siendo constitutiva.

2.2. La intertextualidad en Kristeva: el texto como mosaico

Julia Kristeva formuló el concepto de intertextualidad a partir de su lectura de Bajtin, definiéndolo como la propiedad de todo texto de ser “un mosaico de citas”, una absorción y transformación de otros textos. Para Kristeva, la intertextualidad no es un fenómeno de influencia entre autores sino una propiedad constitutiva del lenguaje literario: todo texto existe en relación con otros textos, los incorpora, los transforma y produce nuevos sentidos a partir de esa relación.

La aplicación de este marco al análisis de “El Cuervo” de Mellado permite ir más allá de la pregunta por la influencia directa —¿leyó Mellado a Poe?— para examinar cómo el símbolo del cuervo funciona en el nuevo texto como un archivo semántico que el poema activa, transforma y redirige. El cuervo que Mellado pone en vuelo sobre su aldea no es el cuervo de Poe ni es un cuervo inventado de cero: es el resultado de la intersección entre la tradición simbólica del ave, el texto de Poe, las tradiciones hispánicas del cuervo y la experiencia específica del poemario en que aparece.

2.3. La ansiedad de la influencia en Bloom

Harold Bloom propuso en La ansiedad de la influencia (1973) que la relación de los poetas con sus precursores no es de admiración pasiva sino de lucha activa: el poeta joven lee al precursor fuerte con una mezcla de fascinación y ansiedad que lo impulsa a producir una lectura errónea —en el sentido bloom­iano del término— que le permita afirmar su propia diferencia. El gran poema no imita al precursor: lo corrige, lo completa o lo trasciende mediante lo que Bloom llama una “desviación poética” —clinamen— que el nuevo poeta ejecuta respecto del texto original.

En el caso de Mellado Fernández, la ansiedad bloom­iana se manifiesta de manera precisa: el poeta granadino retoma el símbolo más reconocible de Poe —su cuervo— y lo somete a una transformación que lo desactiva en sus dimensiones más estrictamente poeanas —lo íntimo, lo confesional, lo dialogado— para reactivarlo en dimensiones que el hipotexto no poseía. Esta operación de corrección es, en el vocabulario de Bloom, el clinamen que afirma la independencia del nuevo texto respecto del precursor.

  1. El hipotexto: “The Raven” de Edgar Allan Poe

3.1. Estructura, forma y argumento

“The Raven” fue publicado por Edgar Allan Poe el 29 de enero de 1845 en el periódico neoyorquino The Evening Mirror y es, desde su aparición, uno de los poemas más reconocidos de la literatura en lengua inglesa. El poema se organiza en dieciocho estrofas de seis versos cada una, con un esquema de rima y métrica de una regularidad casi mecánica que el propio Poe justificó en su ensayo “La filosofía de la composición” (1846) como el resultado de un proceso de composición enteramente lógico y deliberado.

El poema narra en primera persona la visita nocturna de un cuervo a la habitación de un joven que lamenta la muerte de su amada Leonora. El cuervo, posado sobre un busto de Palas Atenea, responde a todas las preguntas del narrador con la misma palabra: “Nevermore” —”nunca más”—, palabra que el narrador sabe que el ave pronuncia mecánicamente pero que interpreta como confirmación de sus miedos más profundos. La progresión psicológica del narrador —del cansancio inicial a la desconsolación, de ahí a la histeria y finalmente a la locura— es el verdadero argumento del poema.

Poe eligió el cuervo como protagonista porque necesitaba una criatura capaz de hablar sin razonar, cuya respuesta repetitiva pudiera producir el efecto de terror psicológico que buscaba. La elección fue deliberada y documentada: el cuervo debía resonar con el folclore de la muerte y el presagio para que la palabra “nunca más” adquiriera el peso específico que el poema requería. El propio Poe describió al cuervo como el símbolo del “triste e interminable recuerdo”.

3.2. El símbolo del cuervo en Poe: dimensiones semánticas

El cuervo de Poe condensa al menos cuatro dimensiones semánticas que resultará productivo cotejar con el cuervo de Mellado. La primera es la dimensión del augurio: el cuervo llega de “la región plutónica” —el inframundo— como mensajero de lo irrevocable. La segunda es la dimensión de la locura: el narrador sabe que el ave no razona y sin embargo le hace preguntas que confirman su propia desesperación, en un mecanismo de autotortura que el propio Poe identifica como el tema central del poema. La tercera es la dimensión de la pérdida irreversible: el “nunca más” no es solo la palabra del cuervo sino la verdad de la muerte, que no permite el regreso. La cuarta es la dimensión de la posesión: al final del poema, el cuervo sigue posado en el busto de Palas y el narrador vive bajo su sombra permanentemente, sugiriendo que el trauma no cesa sino que se instala como presencia definitiva.

 

 

  1. El hipertexto: “El Cuervo” de Mellado Fernández

4.1. El poema completo

El texto de “El Cuervo” en Tempestades es el siguiente:

Voló el cuervo encima de sus cabezas
con tal ingenio y rencor que su vuelo despertase a todo el pueblo
y su sombra cubrió el sol.
Sus cantos fueron temidos por doquier;
su negra alma fijada quedó en el temer
de las lunas que quedaban por nacer,
en cada una de ellas, un ala comienza a arder.
El cuervo aterrizó en la feliz aldea;
todo el mundo huyó tras ver su figura,
con él la muerte vino como una marea.
Perecieron almas y seres tras conjurar
un discurso de mal fortunio y tal augurio
que el mundo se empezó a derrumbar.

El poema tiene trece versos organizados en una sola unidad estrófica continua, sin la regularidad métrica del hipotexto poeano. Su punto de vista es el de la tercera persona plural —”sus cabezas”, “todo el pueblo”— y el protagonista de la acción no es un individuo que sufre sino una comunidad que huye. La posición del cuervo no es la de un ave posada en un busto de Atenea dentro de una habitación íntima: es la de un ser que sobrevuela una aldea y aterriza en ella como una plaga.

 

4.2. Lo que se retoma del hipotexto

El análisis comparado entre el poema de Poe y el de Mellado permite identificar un núcleo semántico que se conserva con precisión. En primer lugar, la figura del cuervo como portador de muerte: “con él la muerte vino como una marea” replica la asociación fundamental del hipotexto entre el ave y la muerte irreversible. En segundo lugar, el cuervo como ser de naturaleza maligna: “su negra alma” en Mellado corresponde al cuervo procedente de la “región plutónica” en Poe; en ambos casos, el ave tiene una dimensión infernal que excede lo simplemente natural. En tercer lugar, el poder del cuervo sobre el tiempo y lo irrevocable: “en cada una de ellas, un ala comienza a arder” sugiere que la presencia del cuervo se instala en el futuro —”las lunas que quedaban por nacer”— de manera permanente, exactamente como el cuervo de Poe permanece sobre el busto de Palas al final del poema. En cuarto lugar, el terror como respuesta: el pueblo de Mellado huye del cuervo como el narrador de Poe intenta en vano huir del suyo.

La dimensión del augurio, central en ambos textos, se articula de manera diferente. En Poe, el augurio es la respuesta “nunca más” que el narrador interpreta como confirmación de sus peores temores. En Mellado, el augurio es un “discurso de mal fortunio” que el cuervo “conjura” —término de resonancia claramente mágica— y que produce la destrucción del mundo. La diferencia es significativa: el augurio de Poe confirma una pérdida ya ocurrida; el augurio de Mellado provoca una destrucción futura. En Poe, el cuervo llega después de la catástrofe; en Mellado, la catástrofe llega después del cuervo.

 

 

 

4.3. Las transformaciones y resignificaciones

Las transformaciones que Mellado opera sobre el hipotexto son cuatro y son todas estructurales, no superficiales.

La primera y más radical es el desplazamiento de la escala: de lo íntimo a lo colectivo. El cuervo de Poe aterra a un individuo en una habitación. El cuervo de Mellado aterra a un pueblo entero: “su vuelo despertase a todo el pueblo”. Esta ampliación de escala no es simplemente un cambio de escenario; es un cambio en la naturaleza de la amenaza. El cuervo de Poe es metáfora de la psicología individual, del trauma personal, de la obsesión de un yo que no puede superar la pérdida. El cuervo de Mellado es figura de la amenaza colectiva, de la catástrofe política o histórica que destruye a una comunidad.

La segunda transformación es el desplazamiento del punto de enunciación: de la primera persona a la tercera. Poe escribe desde dentro de la experiencia del narrador; el lector está atrapado en la conciencia de quien está perdiendo la razón. Mellado escribe desde fuera, desde la perspectiva de un observador que describe lo que el cuervo hace al pueblo desde una distancia que no elimina el horror sino que lo vuelve más objetivo, más documental. Esta elección estilística tiene consecuencias interpretativas importantes: el cuervo de Mellado no es la proyección de un yo atormentado sino un agente con entidad propia que actúa sobre una colectividad.

La tercera transformación es la eliminación del diálogo. El poema de Poe se articula sobre la pregunta y la respuesta: el narrador hace preguntas, el cuervo responde “nunca más”, y esa dinámica es el motor del poema. En Mellado no hay diálogo: el cuervo no responde a nada ni a nadie, no es invocado por nadie, llega por iniciativa propia y actúa sin interlocutor. Esta eliminación del diálogo tiene una consecuencia precisa: el cuervo de Mellado no puede ser explicado como proyección del narrador —como lo hace, de manera convincente, la crítica sobre el poema de Poe— porque no hay narrador con quien dialogar. El cuervo es puramente exterior, puramente activo, puramente agente de destrucción.

La cuarta transformación es la incorporación de la figura de “la feliz aldea” como víctima. “El cuervo aterrizó en la feliz aldea” introduce una ironía que el hipotexto no tiene: la comunidad era feliz antes de la llegada del cuervo. Esta felicidad previa —que el poema de Poe no plantea, porque su narrador ya está sufriendo cuando el poema comienza— hace del cuervo de Mellado una figura con una función política más clara: no es el retorno de lo reprimido ni el símbolo del trauma interior, sino la llegada de algo que destruye lo bueno desde fuera, que convierte la alegría en terror y la comunidad en ruinas.

  1. El cuervo hispánico: tradición y reescritura

La intertextualidad del poema de Mellado no se agota en la relación con Poe. El símbolo del cuervo tiene una historia específica en la tradición poética hispánica que el poema activa, consciente o inconscientemente, en su superposición con el hipotexto norteamericano.

La presencia del cuervo en la poesía española moderna tiene un hito importante en Luis Alberto de Cuenca, cuyo volumen El cuervo y otros poemas góticos recoge su fascinación sistemática por la tradición poética de lo macabro, con Poe como referencia central explícita. El gesto de Cuenca es diferente al de Mellado: Cuenca trabaja desde la tradición culta con plena conciencia académica de sus fuentes; Mellado trabaja desde la experiencia directa y la conciencia generacional, con un resultado que no es menos sofisticado pero sí más instintivo en su relación con el símbolo.

En la tradición andaluza específica, el cuervo como figura del augurio y la muerte aparece en el imaginario del cante jondo y en la poesía de Federico García Lorca, donde las figuras agoreras —la lechuza, el búho, el cuervo— son presencias recurrentes del duende lorquiano, esa fuerza de muerte y transmutación que Lorca teorizó en su conferencia “Teoría y juego del duende” (1933). Mellado Fernández, nacido en Granada como Lorca, hereda sin necesidad de citarla esa tradición que convierte las aves negras en presencias de la muerte no solo individual sino colectiva.

Hay además una tradición hispanomericana relevante: el cuervo como figura apocalíptica aparece en la poesía modernista, especialmente en la obra de Rubén Darío, quien utilizó el simbolismo animal —herencia en parte del propio Poe, cuya influencia sobre el modernismo hispanoamericano fue masiva— para articular una visión del tiempo y la muerte de alcance colectivo. El cuervo de Mellado dialoga también, de manera indirecta, con esa tradición: su dimensión apocalíptica y su impacto sobre una comunidad tienen más en común con el simbolismo modernista que con el romanticismo intimista de Poe.

  1. Posición del poema en Tempestades: nuevas dimensiones semánticas

Para comprender las dimensiones semánticas que el símbolo del cuervo adquiere en el texto de Mellado, es necesario leerlo en el contexto específico del poemario en que aparece. “El Cuervo” es el decimonoveno poema de la Sección II, ABISMO, y precede únicamente a “Amazonas” y “Everest” antes del final de la sección. Esta posición no es trivial: el cuervo aparece cuando la Sección II ha alcanzado su mayor intensidad de colapso psicológico, inmediatamente después de poemas como “Monstruo”, “Amenaza” y “Lumbre”, que han documentado el proceso de desintegración interior del sujeto poético.

En este contexto, el cuervo de Mellado adquiere una dimensión que el análisis comparativo con Poe no puede capturar por sí solo: la de la objetivación del mal interior. Los poemas anteriores de la sección han descrito, desde el interior del sujeto, la presencia de una amenaza que acaba revelándose como el propio yo. “El Cuervo”, situado en ese contexto, introduce una pausa: la amenaza se exterioriza de nuevo, vuelve a ser colectiva, vuelve a tener la escala de lo social. Esta oscilación entre la amenaza interior —los poemas de la disociación— y la amenaza exterior —el cuervo sobre la aldea— es uno de los movimientos estructurales más sofisticados de la Sección II.

La función del cuervo en Tempestades es, pues, triple. En un primer nivel, es la reactivación del símbolo transnacional del mal presagio, que el hipotexto poeano ha cargado de sentido para la cultura occidental. En un segundo nivel, es la proyección hacia lo colectivo de la amenaza que los poemas interiores de la sección han estado describiendo como psicológica e individual: el mal que “Monstruo” y “Amenaza” han localizado en el propio sujeto poético se convierte, en “El Cuervo”, en el mal que desciende sobre una comunidad desde fuera. En un tercer nivel, es la formulación más claramente política de la amenaza: la “feliz aldea” destruida por un ser de “negra alma” que llega con “discursos de mal fortunio” tiene resonancias históricas —las invasiones, las plagas, los regímenes de terror— que el hipotexto poeano, mucho más intimista, no poseía.

  1. La operación bloom­iana: el clinamen de Mellado respecto de Poe

Harold Bloom señala que el poeta joven que se enfrenta al precursor fuerte no puede simplemente imitarlo sin aniquilar su propia voz. La única salida viable es la desviación —el clinamen— que corrige al precursor al mismo tiempo que lo invoca. En el caso de “El Cuervo” de Mellado respecto de “The Raven” de Poe, el clinamen opera en la dirección ya descrita: de lo íntimo a lo colectivo, de lo dialogado a lo narrativo, de la locura individual a la destrucción comunitaria.

Esta desviación tiene una lógica generacional precisa. Un poeta norteamericano del siglo XIX podía concebir el terror como experiencia de un individuo encerrado en su habitación con un ave que le recuerda la muerte de su amada. Un poeta español del siglo XXI, nacido en 2002 y formado bajo la triple experiencia de la crisis económica de 2008, la era de las redes sociales y la pandemia de 2020, concibe el terror como experiencia que desciende sobre comunidades enteras sin que nadie pueda comprenderlo ni detenerlo. El cuervo de Mellado no responde preguntas porque la catástrofe que anuncia no tiene interlocutor: simplemente ocurre.

Esta transformación es también, en términos de Harold Bloom, una forma de corrección al precursor: Mellado no dice que Poe estaba equivocado sobre el cuervo, sino que el cuervo tiene más que decir de lo que el yo obsesionado de Poe podía escuchar. La aldea feliz destruida por el cuervo es la versión expandida, colectivizada y política del cuarto de la habitación donde el narrador de Poe perdía la razón. Ambos sufren la misma amenaza, pero a escala incomparable.

  1. Conclusiones

El análisis intertextual de “El Cuervo” de Mellado Fernández en relación con “The Raven” de Edgar Allan Poe permite formular cuatro conclusiones.

La primera es que la relación entre ambos textos es la que Genette denomina trasposición hipertextual: una transformación seria y estructural del hipotexto que conserva el símbolo central mientras modifica radicalmente su funcionamiento poético. Las cuatro transformaciones principales —de lo íntimo a lo colectivo, de la primera a la tercera persona, de lo dialogado a lo narrativo, y de la víctima individual a la comunidad destruida— son coherentes entre sí y apuntan a un proyecto estético deliberado.

La segunda es que el cuervo de Mellado activa, en su superposición con el hipotexto poeano, dimensiones semánticas del símbolo que el romanticismo negro norteamericano no había desarrollado: la dimensión política del mal, la amenaza colectiva como experiencia generacional y la destrucción de la comunidad como figura de los desastres históricos y sociales que la Generación Z española ha vivido como condición de su infancia y adolescencia.

La tercera es que la lectura bloom­iana del poema permite identificar el clinamen preciso que Mellado ejecuta respecto del precursor: la corrección que expande el terror de lo íntimo a lo comunitario, de la psicología individual a la política colectiva, del duelo por un amor perdido al duelo por un mundo destruido.

La cuarta y más relevante para el conjunto del capítulo es que el poema de Mellado demuestra que los poetas de la Generación Z española dialogan con el canon literario occidental de manera activa y transformadora. El gesto de escribir un poema titulado “El Cuervo” en 2026 no es ingenuidad ni homenaje mimético: es la apropiación deliberada de un símbolo cargado para someterlo a una operación que lo hace decir lo que su autor original no podía o no necesitaba decir. Esa capacidad de transformar la tradición —de usarla como materia prima en lugar de como modelo— es una de las marcas del poeta que ha interiorizado su herencia.

 

 

 

Bibliografía

Corpus primario

Mellado Fernández, J. C. (2026). Tempestades. Editorial Poesía eres tú.

Poe, E. A. (1845). “The Raven”. The Evening Mirror, 29 de enero de 1845.

Traducciones hispánicas citadas

Cortázar, J. (trad.) (1956). “El cuervo”. En E. A. Poe, Obras en prosa. Universidad de Puerto Rico.

Fuentes teóricas

Bloom, H. (1973). The Anxiety of Influence: A Theory of Poetry. Oxford University Press.

Genette, G. (1982). Palimpsestes: la littérature au second degré. Éditions du Seuil.

Kristeva, J. (1969). Séméiôtiké: recherches pour une sémanalyse. Éditions du Seuil.

Fuentes críticas y de contexto

Cuenca, L. A. de (2009). El cuervo y otros poemas góticos. Renacimiento.

García Berrio, A. (1994). Teoría de la literatura: la construcción del significado poético. Cátedra.

García Lorca, F. (1933). “Teoría y juego del duende”. Conferencia pronunciada en Buenos Aires, octubre de 1933.

Llácer Llorca, E. V. (2022). El placer estético del terror: tres cuentos de Edgar Allan Poe. Universitat de València.

Poe, E. A. (1846). “The Philosophy of Composition”. Graham’s Magazine, abril de 1846.

Roas, D. (coord.) (2012). La sombra del cuervo: Edgar Allan Poe y la literatura fantástica española del siglo XIX. Devir.

 

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