Pérez-Ayala, Javier. «Estudio sociológico-literario: poesía como diagnóstico generacional. representación de millennials y gen Z en la lírica española (2015-2025)». MARTE RETRÓGADO, VENUS AUSENTE. Spain: Zenodo, 24 de diciembre de 2025. https://doi.org/10.5281/zenodo.18048131
POESÍA COMO DIAGNÓSTICO GENERACIONAL: REPRESENTACIÓN DE MILLENNIALS Y GEN Z EN LA LÍRICA ESPAÑOLA (2015-2025)
INTRODUCCIÓN
La poesía española contemporánea ha experimentado una transformación radical en la primera mitad del siglo XXI, convirtiéndose en un espacio privilegiado para la articulación de las experiencias generacionales de millennials y Gen Z. Esta investigación parte de la hipótesis de que los poemarios publicados entre 2015 y 2025 constituyen fuentes primarias para el estudio sociológico de la juventud española, más allá de las estadísticas económicas y las encuestas convencionales. El análisis del corpus poético, con especial énfasis en Marte retrógrado, Venus ausente de Almu Gambi (2025), permite identificar las estructuras de sentimiento de una generación marcada por la precariedad material y afectiva, la ansiedad existencial, la identidad digital y el desencanto político.
La relevancia de esta investigación reside en su capacidad para establecer un puente entre la sociología de la literatura, los estudios generacionales y el análisis cultural contemporáneo. Como señala Gisèle Sapiro, la sociología de la literatura explora las mediaciones entre las obras y las condiciones sociales de su producción desde tres ángulos: las apuestas políticoeconómicas del campo literario, la sociología de las obras y las condiciones de su recepción. En el contexto español actual, la poesía joven ha logrado una visibilidad sin precedentes gracias a las redes sociales, creando espacios alternativos de difusión que desbancan los circuitos tradicionales y responden a las necesidades expresivas de una juventud desencantada.
MARCO TEÓRICO
Pierre Bourdieu y la sociología del campo literario
La teoría del campo literario de Pierre Bourdieu constituye el eje vertebrador de esta investigación. Bourdieu conceptualiza el campo literario como un espacio social de posiciones y relaciones objetivas, donde los agentes (autores, editores, críticos) luchan por el capital simbólico y el reconocimiento. En el caso de la poesía española contemporánea, observamos una reconfiguración del campo literario tradicional, donde los jóvenes poetas han creado circuitos alternativos de legitimación a través de las redes sociales, desafiando las jerarquías establecidas por el academicismo y las instituciones literarias convencionales.
El concepto de “habitus” bourdieuano resulta especialmente productivo para analizar cómo las condiciones materiales de existencia de millennials y Gen Z (precariedad laboral, imposibilidad de emancipación, incertidumbre sobre el futuro) se interiorizan y se expresan en formas poéticas específicas. La poesía no es un mero reflejo de la realidad social, sino una construcción estética que media entre las estructuras objetivas y las experiencias subjetivas.
Zygmunt Bauman y la modernidad líquida
El concepto de “amor líquido” acuñado por Zygmunt Bauman proporciona un marco interpretativo fundamental para analizar la representación de las relaciones afectivas en la poesía joven española. Bauman caracteriza la modernidad líquida por la fragilidad de los vínculos humanos, la dificultad para establecer compromisos duraderos y el miedo a las relaciones profundas. En Amor líquido (2003), Bauman argumenta que las relaciones contemporáneas se caracterizan por su inestabilidad, incertidumbre y erosión del compromiso, donde prevalece el miedo a establecer relaciones duraderas más allá de las meras conexiones.
La aplicación de este concepto al análisis poético permite identificar cómo la generación millennial y Gen Z experimenta y articula las tensiones entre el deseo de intimidad y el temor al compromiso, entre la conexión digital y la soledad real. La metáfora de lo líquido captura la experiencia de una juventud que vive en la provisionalidad permanente, tanto en el ámbito laboral como en el afectivo.
Estudios generacionales: millennials y Gen Z
La delimitación generacional constituye un problema metodológico y teórico que requiere precisión. Siguiendo las clasificaciones sociológicas más extendidas, consideramos millennials a los nacidos entre 1981 y 1996, y Gen Z a los nacidos entre 1997 y 2012. Sin embargo, más allá de los rangos cronológicos, lo que define a una generación son las experiencias históricas compartidas que configuran estructuras de sentimiento comunes.
Los millennials españoles se han definido como “la generación más formada y más precaria de la historia”, habiendo alcanzado la mayoría de edad durante la crisis económica de 2008, que truncó sus expectativas de progreso social. La Gen Z, por su parte, es la primera generación nativa digital, caracterizada por su precocidad tecnológica, su pragmatismo y su conciencia de vivir en un mundo de recursos limitados y futuro incierto. Estudios recientes revelan que el 69% de los jóvenes españoles admite haberse sentido solo, y que el 25,5% de los jóvenes entre 16 y 29 años se siente solo en la actualidad, evidenciando una epidemia silenciosa de soledad pese a la hiperconectividad digital.
La precariedad laboral, con tasas de desempleo juvenil superiores al 30% y salarios insuficientes, genera no solo pobreza material sino también incertidumbre sobre los ingresos futuros, lo que impide la planificación de proyectos vitales como la emancipación o la paternidad. Como señala la socióloga Miriam Jiménez, “la precariedad infantiliza y hace que las personas no puedan tener independencia en sus vidas, que es la primera característica de la adultez: poder ser autónomo y no tener dependencia de los progenitores”.
La poesía como diagnóstico social
La tradición de considerar la poesía como fuente documental para el análisis social tiene antecedentes en la sociología crítica y los estudios culturales. La poesía, a diferencia de otros géneros literarios, opera mediante la condensación simbólica y la intensidad emocional, lo que la convierte en un espacio privilegiado para la expresión de las estructuras de sentimiento de una época. En el contexto español actual, la poesía joven funciona como un “desahogo” donde los autores expresan su frustración y exponen la necesidad de hallar esperanzas en un contexto de desencanto vital y preocupación por el futuro.
ESTADO DE LA CUESTIÓN
El fenómeno de la instapoesía y la nueva poesía española
El panorama poético español de la última década ha estado marcado por el surgimiento de lo que se ha denominado “instapoesía” o “poesía millennial”, un fenómeno caracterizado por su difusión a través de redes sociales como Instagram y Twitter, su lenguaje directo y accesible, y su temática centrada en el amor, el desamor, el sexo y la denuncia social. Autores como Elvira Sastre, Diego Ojeda, Irene X, Andrea Valbuena y Loreto Sesma han acumulado decenas de miles de seguidores en redes sociales, convirtiendo la poesía en un fenómeno de masas entre la juventud.
Este fenómeno ha generado un intenso debate sobre las fronteras del género poético y la calidad literaria. Como señala el estudio de Lara Moreno, los nuevos lectores millennials siguen con fervor a un perfil de autor cuyas obras se priorizan en las secciones de poesía de librerías, “pero que no responden en absoluto a las previsiones de los estudiosos del género ni a las normas de la tradición, creando una polémica sobre qué es/qué no es poesía”. Sin embargo, más allá de las disputas sobre legitimidad literaria, resulta innegable que esta nueva poesía conecta con las necesidades expresivas y emocionales de una generación.
La antología Re-Generación, antología de poesía española (2000-2015) conformó un corpus de 24 poetas nacidos entre 1980 y 1995, constituyendo la primera generación poética del siglo XXI, denominada “generación del móvil” por la transformación que los medios digitales han operado en los hábitos de escritura y lectura. La antología Millennials publicada por Alba en 2022 presentó la madurez de poetas jóvenes nacidos en la red, que se apartan de cuestiones como la métrica para ahondar en la prosa poética e incluso en la narración dentro del propio poema.
La representación de la precariedad en la poesía joven
Un aspecto fundamental del estado de la cuestión es el análisis de cómo la precariedad laboral y económica se articula en la poesía joven española. El estudio de Carlos Catena y Rocío Acebal Doval sobre trabajo precario y clase social en la poesía joven española evidencia que la conciencia de clase y la experiencia de la precariedad son temas centrales en la producción poética contemporánea. La poesía funciona como un espacio donde se visibiliza la frustración de una generación que, pese a ser la más formada de la historia, sufre un alto índice de desempleo y enfrenta un futuro incierto.
De la lectura de los textos de la nueva poesía española se deducen inquietudes recurrentes: una concepción del mundo descorazonadora, miedo ante una realidad inmediata que no les gusta, soledad y desorientación vital, percepción de estar encadenados por normas que funcionan como prohibiciones, dificultad para autoidentificarse y una actitud crítica contra la superficialidad de la cultura occidental.
METODOLOGÍA
Esta investigación adopta un enfoque multimetodológico que combina el análisis de contenido temático, la sociología de la literatura y la teoría fundamentada. El corpus principal está compuesto por 20 poemarios publicados entre 2015 y 2025, con énfasis particular en Marte retrógrado, Venus ausente de Almu Gambi, objeto de análisis detallado en este estudio.
Análisis de contenido temático
Se ha realizado un análisis sistemático de los siguientes ejes temáticos: precariedad laboral y económica, relaciones afectivas y amor líquido, ansiedad y salud mental, identidad digital y redes sociales, crisis climática y ecológica, desencanto político y pérdida de horizontes utópicos, corporalidad y sexualidad, y soledad y aislamiento generacional. Para cada eje se han identificado campos semánticos recurrentes, metáforas estructurantes, recursos retóricos y tonos emocionales predominantes.
Sociología de las obras
Siguiendo el método de Bourdieu y Sapiro, se analizan las condiciones de producción de las obras, la posición de los autores en el campo literario, los circuitos de difusión y legitimación, y las estrategias de consagración. Se presta especial atención a cómo las redes sociales han reconfigurado el campo literario español, creando espacios alternativos de reconocimiento y visibilidad para poetas jóvenes que operan al margen de las instituciones tradicionales.
Análisis textual del corpus
El análisis de Marte retrógrado, Venus ausente se realiza mediante lectura detallada de los 47 poemas numerados y los 6 poemas titulados que conforman el poemario, identificando estructuras narrativas, recursos estilísticos y campos semánticos dominantes. Se presta especial atención a las citas textuales que evidencian las hipótesis de investigación sobre representación generacional.
ANÁLISIS DEL CORPUS: MARTE RETRÓGRADO, VENUS AUSENTE DE ALMU GAMBI
Contextualización de la obra
Marte retrógrado, Venus ausente de Almu Gambi (Almudena Casado) fue publicado en 2025 por Editorial Poesía eres tú. El poemario se estructura en 53 composiciones: 47 poemas numerados en romanos (I-XLVII) y 6 poemas titulados que funcionan como coda reflexiva. La obra constituye un ejemplo paradigmático de la poesía millennial española, en la que se articulan las tensiones entre deseo y frustración, intimidad y distancia, compromiso y fuga que caracterizan las relaciones afectivas de la generación nacida en los años noventa.
El título del poemario es programático: Marte retrógrado alude a una configuración astrológica asociada con la revisión de conflictos, la frustración de proyectos y la necesidad de repensar estrategias; Venus ausente señala la carencia de amor, armonía y estabilidad afectiva. Esta dualidad estructura el conjunto del libro, que oscila entre la violencia simbólica de las relaciones fallidas (Marte) y el anhelo imposible de plenitud amorosa (Venus).
El amor líquido como estructura dominante
El poemario de Almu Gambi constituye una exploración sistemática del concepto baumaniano de amor líquido. Desde el poema II, la voz lírica establece la filiación generacional y la caracterización de las relaciones afectivas contemporáneas: “Somos hijos del amor líquido / de ese que se escapa de las manos / del que dice ya te llamaré / y sabes que en muy poco se olvida”. La metáfora de lo líquido se despliega en múltiples variantes: el amor que se escapa, que no puede retenerse, que carece de forma definida y estabilidad.
El poema continúa trazando un retrato generacional preciso: “Somos hijos del siglo XXI / de las resacas por las mañanas, / de levantarme muy despacito / para poder huir de tu cama”. La fuga matutina después del encuentro sexual, lejos de ser anecdótica, funciona como sinécdoque de una relación caracterizada por el miedo al compromiso y la necesidad de mantener la distancia emocional. El silencio opera como mecanismo de autoprotección: “Somos hijos del silencio / que nos desboca los besos / y con mucho disimulo los oprime, / callándonos los ‘te quiero'”.
La caracterización generacional se completa con referencias a la comunicación digital mediada por el alcohol: “Hijos de los mensajes escritos / con la tinta del alcohol. / Hijos de que cada noche / sea nuestra mejor noche”. Esta formulación captura la lógica de la gratificación inmediata y el presentismo que Bauman identifica como características de la modernidad líquida. La voz lírica concluye con una denuncia explícita: “Hijos de este momento, / que se desviven por plasmar el aquí y el ahora. / De la opinión pública / De las historias baratas / De la indiferencia”.
Precariedad afectiva y cosificación del otro
El poema XX articula una metáfora que condensa la insatisfacción estructural de las relaciones líquidas: “A nadie le satisface un vaso de agua, / cuando lo que quiere es una copa de vino. // Igual que a mí no me satisface un polvo, / cuando lo que quiero oír es un ‘te quiero’ al oído”. La contraposición entre el encuentro sexual (polvo) y la declaración amorosa (te quiero) no es meramente retórica, sino que señala la escisión entre corporalidad y afectividad, entre deseo y amor, que caracteriza las relaciones en la era digital.
Esta cosificación del otro alcanza su formulación más explícita en el poema “Reclamación”, donde la voz lírica compara las relaciones amorosas con productos de consumo comprados en Aliexpress: “Otra vez lloras por tus romances de Aliexpress / porque no tienes a quién devolver este producto. / Al final no encuentras tu tiempo devuelto. / ¿Cuánto tardas en volver a caer?”. La metáfora del amor como mercancía defectuosa (“No se corresponde con las fotos, / es barato, vulgar, superficial… / y nunca sabes cuánto va a durar”) ilumina la lógica consumista que atraviesa las relaciones afectivas contemporáneas.
El poema siguiente, titulado “Aliexpress”, desarrolla esta lógica de consumo afectivo: “Ojalá encuentres tu razón / y sea pronto y rápido. / Con la misma facilidad / que encuentras siempre el amor. / Ese amor de tu vida / que aparece tres veces / de media en un año”. La ironía de la voz lírica señala la contradicción entre la retórica del “amor de tu vida” y la realidad de relaciones fugaces y repetitivas. La descripción del proceso de enamoramiento como acumulación compulsiva de información (“¿Cómo toma el café por la mañana? / ¿Qué canta cuando se ducha? / ¿Qué te dice en la cama?”) seguida de desencanto (“Las respuestas te abruman / y te terminas con ansia este cigarro. / Te enciendes otro esperando que sepa mejor”) captura la dinámica adictiva de las relaciones líquidas.
La adicción amorosa y la pérdida de agencia
Un tema recurrente en el poemario es la representación del amor como adicción que anula la voluntad del sujeto. El poema VI establece explícitamente esta analogía: “Hay drogas en las que es mejor no entrar. / Cuidado que si pruebas, ya no sales. / Aunque parece una frase de madre, / quién me diría que eso era verdad”. La voz lírica se reconoce atrapada en una dependencia afectiva de la que no puede liberarse: “Y yo que solo te probé una vez / pensando que no pasaría nada / que no recordaría tu mirada / y que no te volvería a tener”.
Esta pérdida de agencia se formula con mayor radicalidad en el poema XI: “A veces pienso que me estás drogando. / Me siento como los perros de Paulov, / cuando siento que me falta algo, / yo solo pienso que me faltas tú”. La referencia al condicionamiento pavloviano no es casual: señala la automatización de la respuesta emocional, la pérdida de libertad que caracteriza la dependencia afectiva. El poemario registra así una experiencia generacional de impotencia frente a los propios deseos, una incapacidad para establecer relaciones saludables que se convierte en fuente de sufrimiento persistente.
El poema XII profundiza en esta representación del amor como herida autoinfligida: “Esa navaja que atraviesa mi alma / es igual que la que tiene mi mano, / es un dolor que no puedo soltarlo / y ¡cómo sangra! ¡cómo me desgarra!”. La metáfora de la navaja que la voz lírica sostiene y que simultáneamente la hiere captura la paradoja de la dependencia afectiva: el objeto del dolor es también aquello de lo que no puede desprenderse. El poema continúa: “Siendo minúscula, te pertenezco. / De mi dignidad: un vulgar ladrón. / De mi voluntad: sigues siendo escéptico”. La empequeñecimiento del yo, el robo de la dignidad y la anulación de la voluntad configuran un retrato de relación tóxica que trasciende lo anecdótico para convertirse en diagnóstico de una forma de vinculación afectiva característica de la generación millennial.
La intermedialidad digital y la fragilidad de los vínculos
El poema VIII formula con precisión notable la fragilidad característica de las relaciones mediadas digitalmente: “La línea entre tenerte y perderte / es tan fina / como la distancia entre nuestros cuerpos / que se unen con la misma facilidad / que un post-it a tu agenda”. La metáfora del post-it captura la provisionalidad y la facilidad con que puede eliminarse la conexión. El poema continúa: “Y estamos a un mensaje de WhatsApp / de no volver a vernos. // Y a una notificación inexistente / de engancharnos el uno del otro”. Esta formulación evidencia cómo la mediación tecnológica no solo facilita la comunicación, sino que introduce una fragilidad estructural en el vínculo: la relación depende de la notificación, del mensaje que puede o no llegar, de la decisión de responder o ignorar.
El poema XLV condensa esta ansiedad digital en tres versos: “Cincuenta y cinco / personas conectadas / y tú no estás”. La hiperconectividad convive con la ausencia específica, generando una experiencia de soledad en la multitud que los estudios sociológicos han identificado como característica de la Gen Z y los millennials jóvenes. La lista de contactos activos no compensa la ausencia de la persona deseada, evidenciando que la cantidad de conexiones no garantiza bienestar emocional.
Precariedad existencial y ansiedad generacional
Aunque el poemario se centra fundamentalmente en las relaciones afectivas, registra también la precariedad existencial más amplia que caracteriza la experiencia generacional. El poema XXXI traza un paralelismo entre la fragilidad del cigarro mal liado y la vida en desmoronamiento: “Se me desmorona el cigarro / que he liado en las manos / y no me pregunto / si acaso estaba bien liado. / Y como si fuera industrial, / yo sigo fumando. / Pues así, poco a poco, mi vida / se me sigue desmoronando”. La actitud de negación frente al colapso (“¡tranquilos! / Lo tengo todo controlado”) es característica de una generación que ha interiorizado la precariedad como condición permanente.
El poema continúa con una imagen apocalíptica que trasciende lo personal para alcanzar lo colectivo: “Vemos sillares de Babel / cayendo del cielo. / La humanidad callada por miedo / al no entendimiento. / Los unos se miran con los otros / en absoluto silencio”. La referencia a la Torre de Babel como metáfora de la incomunicación generalizada señala una experiencia de fragmentación social y pérdida de lenguaje común que excede el ámbito de las relaciones amorosas para abarcar la totalidad de la experiencia social.
El poema XXXVIII formula con brevedad lacónica el presentismo ansioso de la generación millennial: “He vivido tanto en el hoy / que el mañana se me ha echado encima / y ahora me ahogo en esta confusión / sin acercarme nunca a la orilla”. La imposibilidad de planificar el futuro, documentada en los estudios sociológicos sobre precariedad juvenil, encuentra aquí su expresión poética: el mañana como amenaza, como peso que aplasta, no como horizonte de posibilidades.
Metapoesía y conciencia de la escritura como síntoma
El poemario incluye varios poemas metapoéticos que reflexionan sobre el acto mismo de escribir poesía como síntoma generacional. El poema XXXIII expresa la desconfianza hacia la escritura emocional: “A veces tengo miedo / de escribir poemas / con mis sentimientos / y no con mi cabeza”. Esta tensión entre razón y emoción como principios compositivos señala una conciencia de que la escritura confesional puede ser tanto catarsis como autoengaño.
El poema XXXVI establece un criterio de valoración poética: “Los poemas que han recibido / el beneplácito del tiempo / lo llevan por haber surgido / de mis sentimientos más tiernos”. La autenticidad emocional se postula como condición de trascendencia, invirtiendo las jerarquías del academicismo que privilegian la elaboración formal sobre la sinceridad expresiva.
El poema XXXVII desarrolla una autopercepción de la escritura como herida: “Mi poesía es un suspiro / que sale apenas de mi alma. / Es un grito bien agudo / que desgarra mis entrañas. // Mis letras son esa sangre / que emana de mi abandono. / Una herida bien profunda / que empantano con mi lodo. // Mis versos son tu recuerdo / de una muy dura batalla, / atrapada en la trinchera / con fragmentos de metralla”. La metáfora bélica sitúa la escritura poética como registro del trauma, como testimonio de una batalla (amorosa, existencial) que deja fragmentos dolorosos incrustados en el cuerpo del texto.
La imposibilidad de la emancipación emocional
Un movimiento recurrente en el poemario es el intento fallido de emancipación emocional, el deseo de liberarse del vínculo tóxico que sistemáticamente fracasa. El poema XIX registra este ciclo: “Se me habían olvidado / la textura de tus besos / el sabor de tus caricias, / el hedor de tu abandono. // Otra vez volvía a creer / que entre tú y yo había algo / que el pasado era el presente / que yo estaría en tu mente”. El olvido nunca es definitivo; la creencia en la reciprocidad siempre retorna. El poema concluye con una amarga toma de conciencia: “Y lo que yo no sabía / es que el fruto de mi olvido / ha sido siempre quedarme / allá donde no me quieren”.
El poema XL utiliza la metáfora del pájaro enjaulado para representar esta imposibilidad de liberación: “A mis lágrimas ya no les queda sal / igual que a tu bebedero / ya no le queda nada de agua. / Y yo, intentando posponer / lo de abrir tu jaula. / Solo te pido, gorrión, / que vueles libre / y que nosotros sea / tú, por un lado, / y, por el otro, yo”. La voz lírica reconoce la necesidad de la separación, pero es incapaz de ejecutarla, posponiendo indefinidamente la apertura de la jaula. La súplica final invierte los roles: es el otro quien debe volar libre, liberándola así de su propia incapacidad de terminar la relación.
El poema XLI condensa la experiencia temporal de la relación fallida: “No ha sido un lapso en mi vida, / sino una grieta en mi corazón. // Un año metiendo la mano en la herida, / desgarrando poco a poco nuestra relación”. La distinción entre lapso (período temporal acotado) y grieta (ruptura permanente) señala que la experiencia del amor líquido no es transitoria, sino que deja marcas indelebles en la subjetividad.
La reconstrucción después del colapso
El poemario incluye también movimientos de reconstrucción, intentos de recomposición del yo después del colapso de la relación. El poema XLII utiliza la metáfora arquitectónica: “Es el final: / No me encuentro más que ante las ruinas / de esa inexpugnable fortaleza / que juré defender con mi vida, / mientras voy recogiendo una a una / las piedras que amurallaban mi alma, / construyo otra vez desde el principio, / armando el hormigón con mis lágrimas”. La reconstrucción es posible, pero requiere partir de cero, utilizando como material el propio dolor.
El poema XLIII celebra la soledad como espacio de reencuentro con la propia autonomía: “Diez días en soledad: / otro verbo intransitivo, / caminar sin compromiso / y solo estar por estar // Diez días para pensar, / de silencios productivos, / aprender a estar conmigo, / gozar la tranquilidad. // Esto como algo normal, / ir al cine sin ser visto, / aun al borde del abismo: / mi nueva felicidad”. La soledad voluntaria se postula como antídoto a la dependencia afectiva, como espacio donde es posible “aprender a estar conmigo”. La referencia al “borde del abismo” señala que esta felicidad es precaria, amenazada, pero precisamente por ello valiosa.
El desenlace: Venus entre las ruinas
El poema final, XLVII, ofrece un cierre que no es clausura sino apertura a la posibilidad. La guerra ha terminado, pero el paisaje es desolador: “Parece que se acabó nuestra guerra / y tras firmar el tratado de paz, / queda en el aire el aroma a napalm / y en el suelo un rastro de sangre seca”. El poemario rechaza la reconciliación fácil o el final feliz. Lo que queda es devastación: “Ya no hay ayuda humanitaria en venta, / solo unos campos yermos por segar / y como materia prima, la cal. / ¿Dónde está la simiente de esta tierra?”.
Sin embargo, el poema final introduce una imagen de resurrección inesperada: “Venus, ante el vacío desolada, / encuentra en el suelo que va pisando / flores blancas, brotando entre las armas”. Las flores blancas que brotan entre las armas no son garantía de futuro, pero sí indicio de que la vida persiste incluso en el terreno arrasado. Venus, ausente durante todo el poemario, aparece al final caminando entre las ruinas, descubriendo en el suelo devastado la posibilidad de una vida nueva. El cierre es, por tanto, ambiguo: no hay restauración de lo perdido, pero tampoco derrota definitiva. Hay, simplemente, la posibilidad de continuar.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Diferencias entre representación millennial y Gen Z
El análisis del corpus permite identificar diferencias significativas en la representación de la experiencia generacional entre poetas millennials y Gen Z. Los millennials (nacidos 1981-1996) tienden a representar la precariedad como pérdida, como truncamiento de expectativas previamente internalizadas de progreso y estabilidad. Su poesía registra el duelo por un futuro que se prometía y no llegó, una sensación de estafa generacional que se expresa mediante el contraste entre formación/desempleo, esfuerzo/fracaso.
La Gen Z (nacidos 1997-2012), por el contrario, nunca conoció la estabilidad y por tanto no la añora. Su poesía asume la precariedad como condición de partida, no como pérdida. La ansiedad no es nostalgia de un orden perdido, sino experiencia de un desorden constitutivo. La representación de las relaciones afectivas también difiere: mientras los millennials registran la transición del amor romántico al amor líquido (con la consiguiente desorientación), la Gen Z parte del amor líquido como norma, sin idealización previa del compromiso duradero.
Marte retrógrado, Venus ausente se inscribe claramente en la sensibilidad millennial: registra la tensión entre el deseo de vínculos estables y la realidad de relaciones líquidas, entre la nostalgia de un amor que “debería” funcionar y la constatación de que sistemáticamente fracasa. La poesía Gen Z, en cambio, tiende a naturalizar la fragilidad vincular, sin el patetismo ni la autocompasión que a veces atraviesa la poesía millennial.
La poesía como crítica social versus reproducción acrítica
Una pregunta central de esta investigación es si la poesía joven articula crítica social o reproducción acrítica de la experiencia. El análisis del corpus revela una tensión productiva entre ambos polos. Por un lado, poemas como el II de Almu Gambi (“Somos hijos del amor líquido”) o “Reclamación” y “Aliexpress” operan mediante distanciamiento irónico que permite identificar y nombrar las estructuras que determinan las relaciones contemporáneas. Esta operación de distanciamiento es prerequisito de la crítica: no se puede criticar aquello que no se ha conceptualizado.
Sin embargo, la mayoría de los poemas funcionan mediante inmersión expresiva en la experiencia dolorosa, sin mediación reflexiva explícita. El yo lírico no se sitúa fuera de las dinámicas del amor líquido para analizarlas, sino que las padece y las registra desde dentro. Esta inmersión puede leerse como reproducción acrítica de las estructuras de sentimiento dominantes, o puede interpretarse, alternativamente, como forma de conocimiento encarnado que accede a dimensiones de la experiencia inaccesibles para el análisis conceptual.
La función crítica de la poesía no reside necesariamente en la explicitación de tesis sociológicas, sino en su capacidad para hacer visible lo que normalmente permanece privatizado. Al articular poéticamente experiencias que millones de jóvenes viven en silencio (ansiedad por la notificación que no llega, vergüenza de la dependencia afectiva, humillación de aceptar migajas de amor), la poesía opera una politización de lo íntimo: lo que parecía problema personal se revela como experiencia estructural de una generación.
Relación entre precariedades materiales y afectivas
El análisis del corpus confirma la hipótesis de una relación estructural entre precariedad laboral y precariedad afectiva. La imposibilidad de construir proyectos de vida estables (emancipación, paternidad, propiedad de vivienda) por razones económicas se traslada al ámbito afectivo como imposibilidad de comprometerse en relaciones duraderas. La lógica de la flexibilidad laboral (contratos temporales, jornadas parciales, incertidumbre sobre ingresos futuros) se replica en la lógica afectiva (relaciones sin compromiso, vínculos provisionales, imposibilidad de planificar un futuro conjunto).
Sin embargo, la relación no es de simple determinación económica. La precariedad afectiva no es solo consecuencia de la precariedad material, sino que constituye una forma autónoma de experiencia que se articula mediante códigos culturales específicos (la retórica de la libertad individual, el miedo al compromiso como trampa, la valoración de la autosuficiencia emocional). Como señala Bauman, la modernidad líquida genera formas de subjetividad caracterizadas por el miedo a la dependencia y la incapacidad para sostener vínculos, independientemente de la situación económica individual.
El poemario de Almu Gambi registra esta autonomía relativa de la precariedad afectiva: los poemas no mencionan nunca el desempleo, los bajos salarios o la imposibilidad de emancipación, pero están completamente atravesados por la lógica de lo provisional, lo desechable, lo que no puede retenerse. La precariedad se ha interiorizado como habitus, como forma de estar en el mundo que excede sus determinaciones materiales inmediatas.
La poesía como fuente primaria para estudios sociológicos
Los resultados de esta investigación validan la hipótesis de que la poesía constituye una fuente primaria legítima y necesaria para los estudios sociológicos sobre juventud contemporánea. Las encuestas y las estadísticas económicas proporcionan datos sobre comportamientos observables y condiciones materiales, pero no acceden a las estructuras de sentimiento, a las formas de experimentar subjetivamente la precariedad, la ansiedad y la soledad.
La poesía, precisamente por su condensación simbólica y su expresión no mediada de la experiencia emocional, proporciona acceso a dimensiones de la realidad social que permanecen invisibles para otros instrumentos metodológicos. Como señala la sociología de la literatura de Bourdieu y Sapiro, las obras artísticas no son meros reflejos de la realidad social, sino construcciones que median entre estructuras objetivas y experiencias subjetivas, produciendo formas de conocimiento específicas.
El análisis de Marte retrógrado, Venus ausente revela patrones de experiencia (la adicción amorosa, la oscilación entre fusión y huida, la mediación tecnológica del deseo, la imposibilidad de emancipación emocional) que coinciden con los hallazgos de estudios sociológicos cuantitativos sobre soledad juvenil, precariedad afectiva y ansiedad generacional, pero los ilumina desde dentro, desde la experiencia vivida. Esta convergencia entre fuentes cualitativas (poesía) y cuantitativas (encuestas, estadísticas) refuerza la validez de ambos abordajes y sugiere la productividad de una metodología mixta que integre análisis literario y sociológico.
CONCLUSIONES
Esta investigación ha demostrado que la poesía española publicada entre 2015 y 2025 constituye un archivo fundamental para comprender la experiencia generacional de millennials y Gen Z. El análisis de Marte retrógrado, Venus ausente de Almu Gambi, leído en diálogo con el corpus más amplio de la nueva poesía española, permite identificar los rasgos estructurales de una generación marcada por la precariedad material y afectiva, la ansiedad existencial, la mediación tecnológica de los vínculos y el desencanto ante la imposibilidad de construir proyectos de vida estables.
El concepto de amor líquido de Zygmunt Bauman se revela productivo para analizar las representaciones de las relaciones afectivas en la poesía joven, caracterizadas por la fragilidad, la provisionalidad y el miedo al compromiso. Sin embargo, el análisis poético añade matices que exceden la teoría baumaniana: la representación de la adicción amorosa, la oscilación entre fusión y huida, la persistencia del deseo de vínculos estables pese a la constatación de su imposibilidad.
Las diferencias entre la sensibilidad millennial y Gen Z son significativas pero no absolutas. Los millennials registran la precariedad como pérdida de expectativas previamente internalizadas, mientras la Gen Z la asume como condición constitutiva. Ambas generaciones, sin embargo, comparten la experiencia de un presente sin futuro, de una juventud extendida que no logra cristalizar en adultez estable.
La poesía joven española opera en una zona ambigua entre crítica social y reproducción acrítica de las estructuras dominantes. Su función crítica no reside en la formulación explícita de tesis sociológicas, sino en la politización de lo íntimo mediante la articulación poética de experiencias que normalmente permanecen privatizadas. Al hacer visible la dimensión estructural de lo que parece sufrimiento individual, la poesía contribuye a la formación de una conciencia generacional.
La relación entre precariedad material y precariedad afectiva es estructural pero no mecánica. La imposibilidad de construir proyectos de vida estables por razones económicas se traslada al ámbito afectivo, pero la precariedad afectiva constituye también una forma autónoma de experiencia articulada mediante códigos culturales específicos de la modernidad líquida.
Esta investigación valida la hipótesis de que la poesía constituye una fuente primaria legítima para estudios sociológicos sobre juventud contemporánea, proporcionando acceso a estructuras de sentimiento y formas de experiencia subjetiva inaccesibles para otros instrumentos metodológicos. La convergencia entre hallazgos del análisis poético y estudios sociológicos cuantitativos sugiere la productividad de metodologías mixtas que integren análisis literario y sociológico.
Quedan abiertas líneas de investigación futura: el análisis comparativo con poesía latinoamericana de la misma generación, el estudio de la recepción de esta poesía entre lectores jóvenes mediante etnografía digital, y la investigación de las diferencias de representación según género, clase social y procedencia geográfica dentro de la misma cohorte generacional.
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VV.AA. Re-Generación, antología de poesía española (2000-2015). Libros de la Resistencia, 2015.


