de Claudia Soneira, Ángela Isabel. «Ensayo académico: metáforas del consumismo afectivo en la poesía millennial española contemporánea. análisis de marte retrógrado, venus ausente de almu gambi». MARTE RETRÓGADO, VENUS AUSENTE. Spain: Zenodo, 25 de diciembre de 2025. https://doi.org/10.5281/zenodo.18052016
METÁFORAS DEL CONSUMISMO AFECTIVO: ALIEXPRESS, APPS Y AMOR DESECHABLE EN MARTE RETRÓGRADO, VENUS AUSENTE
Ensayo académico
RESUMEN
Este ensayo analiza cómo Marte retrógrado, Venus ausente (2025) de Almu Gambi utiliza metáforas del consumismo (compras online en Aliexpress, reclamaciones de productos defectuosos, tratamientos estéticos como el bótox, aplicaciones digitales) para articular una crítica de la mercantilización de las relaciones amorosas en el capitalismo contemporáneo. Mediante la aplicación de la teoría de la metáfora conceptual de Lakoff y Johnson, la sociología del consumo de Baudrillard y Bauman, y la teoría del capitalismo afectivo de Eva Illouz, el ensayo demuestra que el poemario no es simplemente expresión “intimista” de experiencia individual sino articulación poética de estructuras socioeconómicas que transforman el amor en mercancía, las relaciones en transacciones, y los sujetos en consumidores afectivos. La metáfora conceptual fundamental que estructura múltiples poemas del poemario es AMOR ES PRODUCTO DE CONSUMO, que genera submapeos sistemáticos: amantes son productos, inicio de relación es compra, expectativas son promesas publicitarias, decepción es producto defectuoso, ruptura es devolución o reclamación. Esta metáfora no es ornamento retórico sino diagnóstico crítico de cómo el capitalismo neoliberal coloniza la esfera afectiva, convirtiendo el encuentro amoroso en encuentro comercial.
Palabras clave: capitalismo afectivo, metáfora conceptual, Eva Illouz, consumismo, amor líquido, mercantilización de relaciones, poesía española contemporánea.
- INTRODUCCIÓN
En Intimidades congeladas: las emociones en el capitalismo (2007), la socióloga Eva Illouz argumenta que el capitalismo no solo transforma la producción material sino también la producción afectiva, generando lo que denomina “capitalismo emocional” o “capitalismo afectivo”: un régimen económico donde las emociones se convierten en mercancías intercambiables, donde las relaciones se estructuran según lógica de mercado, y donde el yo mismo se construye como “marca” que debe gestionarse estratégicamente para maximizar su valor en el mercado afectivo. Illouz demuestra que el amor romántico, lejos de ser esfera autónoma opuesta al cálculo instrumental capitalista, ha sido colonizado por la racionalidad económica: aplicaciones de citas funcionan como mercados donde los sujetos se presentan como productos que compiten por atención, las relaciones se inician mediante “selección” comparable a compra online, y las rupturas se articulan mediante lenguaje de insatisfacción del consumidor.
Zygmunt Bauman, en Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos (2003), había anticipado este diagnóstico mediante la metáfora de la “liquidez”: en la sociedad de consumo contemporánea, las relaciones amorosas se vuelven “líquidas” (efímeras, flexibles, desechables) en oposición a las relaciones “sólidas” (estables, duraderas, institucionalizadas) de la modernidad anterior. Bauman establece analogía explícita entre consumo de productos y consumo de relaciones: así como el consumidor compra productos para satisfacción inmediata y los desecha cuando aparecen productos más nuevos o cuando la satisfacción declina, el consumidor afectivo contemporáneo inicia relaciones para satisfacción emocional inmediata y las desecha cuando aparecen opciones más atractivas o cuando la intensidad emocional disminuye.
Marte retrógrado, Venus ausente (2025) de Almu Gambi articula poéticamente este diagnóstico sociológico mediante metáforas sistemáticas del consumismo. El poemario no menciona explícitamente teorías de Illouz o Bauman, pero construye mediante lenguaje poético la misma crítica que estas autoras desarrollan mediante lenguaje sociológico: el amor millennial se estructura según lógica del mercado, los amantes se relacionan como consumidores, las expectativas afectivas se modelan según promesas publicitarias, y las rupturas se articulan mediante vocabulario de reclamaciones comerciales. Esta convergencia entre diagnóstico sociológico y articulación poética no es casual sino sintomática: tanto Illouz como Gambi analizan las mismas estructuras socioeconómicas del capitalismo neoliberal, aunque desde disciplinas y métodos diferentes.
La hipótesis que guía este ensayo es que Marte retrógrado, Venus ausente utiliza metáforas del consumismo no como ornamento sino como instrumento crítico para diagnosticar la mercantilización de las relaciones amorosas millennials. La metáfora conceptual fundamental, en el sentido de Lakoff y Johnson, es AMOR ES PRODUCTO DE CONSUMO, que estructura sistemáticamente la experiencia amorosa según lógica comercial: si amor es producto, entonces amantes son productos o consumidores, inicio de relación es compra, expectativas son promesas publicitarias, decepción es producto defectuoso, ruptura es devolución o reclamación de garantía. Esta metáfora no es invención individual de Gambi sino metáfora cultural compartida por la generación millennial que creció en contexto de consumismo ubicuo y que experimenta las relaciones afectivas como transacciones comerciales.
El objetivo del ensayo es triple: primero, identificar y catalogar las metáforas del consumismo presentes en el poemario (Aliexpress, reclamaciones, bótox, apps, productos defectuosos); segundo, analizar cómo estas metáforas estructuran conceptualmente la experiencia amorosa según lógica comercial; tercero, interpretar estas metáforas como crítica social implícita que conecta experiencia individual con estructuras socioeconómicas del capitalismo afectivo. La aportación fundamental consiste en demostrar que poesía aparentemente “intimista” (que narra experiencia individual de desamor) contiene crítica social sofisticada de la mercantilización de relaciones bajo capitalismo neoliberal.
- MARCO TEÓRICO
2.1. La metáfora conceptual según Lakoff y Johnson
En Metáforas de la vida cotidiana (1980), George Lakoff y Mark Johnson revolucionaron la teoría de la metáfora demostrando que la metáfora no es simplemente figura retórica ornamental sino mecanismo cognitivo fundamental mediante el cual conceptualizamos experiencias abstractas. La tesis central es que “el sistema conceptual humano está estructurado y se define de una manera metafórica”: no podemos pensar experiencias abstractas (tiempo, amor, ideas, emociones) sin mapearlas metafóricamente desde experiencias concretas (espacio, viaje, objetos físicos, guerra).
Lakoff y Johnson distinguen entre metáfora lingüística (expresión verbal específica como “perdí el tiempo”) y metáfora conceptual (esquema cognitivo subyacente como EL TIEMPO ES DINERO que genera múltiples expresiones: perder tiempo, gastar tiempo, invertir tiempo, ahorrar tiempo, desperdiciar tiempo). La metáfora conceptual no es ornamento añadido a pensamiento previo sino estructura que organiza el pensamiento mismo: conceptualizamos el tiempo como dinero porque en sociedades capitalistas el tiempo efectivamente se cuantifica, se vende (trabajo asalariado por hora), se compra (contratar servicios), se desperdicia (tiempo improductivo).
Las metáforas conceptuales funcionan mediante mapeos sistemáticos entre dominio origen (concreto, corporal, experiencial) y dominio meta (abstracto, conceptual): en la metáfora EL AMOR ES VIAJE, el dominio origen es viaje (concreto: recorrer camino, llegar a destino, encontrar obstáculos) y el dominio meta es amor (abstracto: desarrollar relación, alcanzar compromiso, enfrentar problemas). El mapeo permite transferir estructura del viaje a estructura del amor: si amor es viaje, entonces amantes son viajeros, inicio de relación es partida, desarrollo es recorrido, problemas son obstáculos, ruptura es llegar a callejón sin salida o caminos que se separan, matrimonio es llegar a destino.
Aplicado al análisis de Marte retrógrado, Venus ausente, la teoría de Lakoff y Johnson permite identificar la metáfora conceptual AMOR ES PRODUCTO DE CONSUMO como estructura cognitiva que organiza sistemáticamente múltiples poemas del poemario. Esta metáfora no es invención individual sino metáfora cultural sedimentada en lenguaje ordinario contemporáneo: hablamos de “mercado de citas” (apps como Tinder), de “invertir” en relación, de “valor” de pareja, de relaciones que “no funcionan” (como electrodoméstico defectuoso), de “devoluciones” y “reclamaciones” cuando relación decepciona.
2.2. El capitalismo afectivo según Eva Illouz
Eva Illouz, en El consumo de la utopía romántica (1997), Intimidades congeladas (2007) y El fin del amor (2020), ha desarrollado la teoría del capitalismo afectivo: el capitalismo contemporáneo no solo coloniza la producción material sino también la esfera afectiva, transformando emociones en mercancías y relaciones en transacciones. Illouz argumenta que esta transformación ocurre mediante tres mecanismos:
Racionalización de emociones: El capitalismo introduce racionalidad instrumental en esfera afectiva que tradicionalmente se consideraba opuesta a cálculo. Las emociones se gestionan estratégicamente (inteligencia emocional), se cuantifican (escalas de satisfacción relacional), se optimizan (terapias para maximizar felicidad). El amor romántico, que en siglo XIX se construyó ideológicamente como opuesto al mercado (matrimonio por amor vs. matrimonio de conveniencia económica), se reintegra en lógica de mercado en siglo XXI mediante aplicaciones que algoritmicamente calculan compatibilidad y mediante discursos de autoayuda que aconsejan gestionar relaciones como portafolio de inversiones.
Mercantilización de relaciones: Las relaciones afectivas se estructuran según lógica comercial: apps de citas funcionan como mercados donde sujetos se presentan como productos (perfil es escaparate, foto es empaquetado, biografía es publicidad), donde se “compra” (se selecciona mediante swipe) según criterios de maximización de utilidad, donde se “consume” (encuentro sexual o romántico) y se “desecha” (ghosting, unmatching) cuando producto no satisface o aparecen mejores opciones. La relación misma se vive como transacción: inversión de tiempo y recursos emocionales a cambio de satisfacción, con expectativa de rendimiento y posibilidad de “salida” cuando rendimiento declina.
Construcción del yo como marca: En capitalismo afectivo, el sujeto se construye como “yo-marca” que debe gestionarse estratégicamente para maximizar valor en mercado afectivo. Esto implica trabajo emocional constante (gestión de imagen en redes sociales, cultivo de capital erótico mediante fitness y estética, performance de autenticidad calculada) orientado a atraer consumidores afectivos. El yo deja de ser interioridad sustantiva y se vuelve proyecto empresarial de autopromoción.
Illouz no romantiza el pasado (no afirma que antes existía amor “auténtico” no colonizado por economía) sino que analiza transformaciones históricas específicas: el capitalismo siempre ha estructurado relaciones afectivas (el matrimonio burgués del siglo XIX era institución económica), pero el capitalismo neoliberal contemporáneo las estructura de manera cualitativamente diferente mediante tecnologías digitales, cultura terapéutica, e ideología de elección individual ilimitada.
2.3. La sociedad de consumo según Bauman y Baudrillard
Zygmunt Bauman, en Amor líquido (2003) y Vida líquida (2005), argumenta que la sociedad de consumo transforma todas las dimensiones de la existencia según lógica del consumo: no solo se consumen productos sino también experiencias, identidades, relaciones. El consumo se caracteriza por velocidad (satisfacción inmediata), obsolescencia (productos diseñados para volverse anticuados rápidamente), y descartabilidad (nada es para siempre, todo es reemplazable). Aplicado a relaciones amorosas, esto genera “amor líquido”: relaciones efímeras estructuradas para satisfacción inmediata y terminación rápida cuando intensidad emocional declina.
Bauman identifica contradicción estructural del consumidor afectivo: desea compromiso (amor sólido, estable, duradero) pero teme compromiso (pérdida de opciones, clausura de posibilidades, vulnerabilidad). Esta contradicción genera ansiedad constante: en la relación se desea salir (miedo a perder libertad), fuera de la relación se desea entrar (miedo a soledad). El resultado es ciclo compulsivo de inicio y ruptura de relaciones que nunca satisfacen porque la satisfacción misma se ha vuelto imposible en estructura del consumo que requiere insatisfacción permanente para generar nueva compra.
Jean Baudrillard, en La sociedad de consumo (1970), había anticipado que en sociedad de consumo los objetos no se consumen por su valor de uso (satisfacción de necesidades materiales) sino por su valor de signo (lo que significan socialmente, cómo posicionan al consumidor en jerarquía simbólica). Aplicado a relaciones afectivas, esto implica que no se “consume” pareja por satisfacción afectiva genuina sino por lo que la pareja significa: capital erótico que aumenta estatus del yo, prueba de deseabilidad social, proyecto de autorrealización narcisista.
- ANÁLISIS DE METÁFORAS DEL CONSUMISMO EN EL POEMARIO
3.1. El poema “Reclamación”: amor como producto defectuoso
El poema “Reclamación” (poema L) estructura explícitamente la experiencia amorosa mediante metáfora del consumo frustrado que genera reclamación comercial. El título mismo es término del derecho del consumidor: reclamación es queja formal del consumidor cuando producto no cumple con lo prometido, con expectativa de restitución (devolución del dinero) o reparación (sustitución del producto).
El poema comienza con anáfora que imita retórica de reclamación administrativa: “Vengo a reclamar el tiempo que perdí escribiendo sobre ti en lugar de olvidarte. / Vengo a reclamar las horas malgastadas ordenando en estrofas lo que era puro caos. / Vengo a reclamar la vida que no viví porque estaba demasiado ocupada convirtiéndola en literatura”. La estructura “Vengo a reclamar X” se repite sistemáticamente, generando lista de agravios comparable a formulario de reclamación que enumera defectos del producto.
La metáfora conceptual subyacente es RELACIÓN AMOROSA ES PRODUCTO ADQUIRIDO. El mapeo es el siguiente:
- Producto adquirido → relación amorosa
- Precio pagado → tiempo, energía emocional, vida invertida en relación y en escritura sobre relación
- Promesa publicitaria → expectativa de que amor generaría satisfacción, sentido, plenitud
- Producto defectuoso → amor que no satisfizo, que generó caos en lugar de orden, que consumió vida en lugar de realizarla
- Consumidor insatisfecho → yo lírico que reclama restitución
- Reclamación → el poema mismo como queja formal
- Restitución esperada → devolución del tiempo, de las horas, de la vida perdida
El poema no explicita quién es el destinatario de la reclamación (¿el amante que no cumplió promesas? ¿el amor mismo como institución defectuosa? ¿el capitalismo afectivo que vende amor como producto?), lo que genera ambigüedad expresiva: la reclamación se dirige simultáneamente a múltiples instancias responsables del fraude afectivo.
La ironía crítica es que, como en toda reclamación de producto inmaterial, la restitución es imposible: no se puede devolver el tiempo perdido, no se pueden recuperar las horas malgastadas, no se puede vivir la vida que no se vivió. La reclamación es, pues, gesto retórico que denuncia la imposibilidad misma de reclamar: el consumidor afectivo, a diferencia del consumidor de productos materiales, no tiene derecho efectivo a restitución. El capitalismo afectivo genera expectativas (amor como producto que satisfará necesidades emocionales) sin ofrecer garantías (si amor defrauda, no hay institución que restituya).
El poema concluye con metapoema que reflexiona sobre la escritura misma como forma de reclamación: escribir poesía confesional sobre desamor es intentar convertir pérdida en ganancia (capital cultural, reconocimiento literario, catarsis). Pero esta conversión es también transacción comercial: el dolor se mercantiliza, se vende como producto literario en mercado de poesía confesional. La reclamación, entonces, es doble: reclama al amor que defrauda, pero también reclama a la escritura que mercantiliza el dolor en lugar de sanarlo.
3.2. Aliexpress y nieve artificial: consumo de experiencias inauténticas
El poema XXXIII introduce referencia a Aliexpress, plataforma china de comercio electrónico conocida por vender productos baratos, frecuentemente de calidad cuestionable, con tiempos de entrega largos: “Compré nieve en Aliexpress / para fingir un invierno / que nunca sentí de verdad. / Llegó tres meses tarde, / cuando ya era primavera, / y resultó ser espuma blanca / que se deshacía al tocarla”.
La metáfora es compleja y opera en múltiples niveles. En nivel literal, el poema narra compra absurda de nieve artificial para “fingir” experiencia estacional. En nivel metafórico, la nieve artificial comprada en Aliexpress representa relación amorosa mercantilizada que intenta simular amor “auténtico” pero resulta ser imitación barata.
El mapeo metafórico es:
- Nieve artificial → amor simulado, relación que imita forma del amor sin sustancia
- Aliexpress → mercado afectivo digital (apps de citas) donde se “compran” relaciones baratas
- Compra para fingir → performance de relación amorosa en redes sociales (parejas que exhiben felicidad simulada en Instagram)
- Invierno que nunca sentí → amor sólido, profundo, “frío” en sentido de intensidad emocional que congela, que la generación millennial no experimentó
- Llegó tres meses tarde → desfase temporal entre expectativa y satisfacción, característica del amor líquido que nunca llega en momento adecuado
- Resultó ser espuma que se deshacía → amor líquido que no se puede retener, que se evapora al contacto
La referencia específica a Aliexpress no es arbitraria: esta plataforma simboliza consumismo globalizado, productos baratos de calidad dudosa, gratificación diferida (tiempos de entrega largos), e insatisfacción estructural (el producto recibido raramente coincide con foto publicitaria). Aplicado a relaciones afectivas, Aliexpress representa el mercado digital de citas donde se “compran” parejas que prometen satisfacción emocional pero que resultan ser imitaciones baratas de amor genuino.
La estrofa final introduce dimensión temporal crítica: “Llegó tres meses tarde, / cuando ya era primavera”. El amor líquido se caracteriza por desfase temporal: cuando finalmente llega (si llega), ya ha pasado la estación adecuada, ya no es necesario ni deseado. La nieve en primavera es absurda, intempestiva, inútil. Análogamente, el amor que llega tarde (después de que el deseo se ha enfriado, después de que se ha iniciado nueva relación, después de que se ha cerrado la ventana de oportunidad) es absurdo e inútil.
La metáfora de la espuma que se deshace al tocarla retoma la metáfora de la liquidez de Bauman: el amor líquido no se puede retener, se escapa entre los dedos, se evapora al contacto. La nieve auténtica se derrite lentamente con calor; la espuma sintética se deshace instantáneamente al tocarla. La diferencia marca la distinción entre amor sólido (que dura aunque eventualmente termine) y amor líquido (que se deshace en el momento mismo del contacto, que no dura nada).
3.3. “Bótox”: amor como tratamiento estético que paraliza
El poema “Bótox” (poema LI) utiliza metáfora del tratamiento estético con toxina botulínica para criticar la escritura poética sobre amor como técnica de preservación mediante paralización. Aunque no es metáfora directa del consumismo de productos, el bótox es producto comercial de industria cosmética, mercancía que se compra para modificar apariencia, lo que conecta con lógica del consumo.
El poema desarrolla analogía: “Escribir es como inyectarse bótox en el alma: / congelas el dolor para que no se note, / para que la superficie se vea lisa y tersa, / pero debajo la muerte avanza. / Cada verso es una dosis más de toxina / que paraliza, que impide el movimiento natural del duelo”.
La metáfora conceptual es ESCRITURA SOBRE AMOR ES TRATAMIENTO COSMÉTICO. El mapeo:
- Bótox → escritura poética confesional
- Rostro con arrugas → alma con dolor, experiencia de desamor que marca
- Inyección de toxina → acto de escribir verso
- Parálisis muscular → paralización del duelo, impedimento del proceso natural de olvido
- Superficie lisa y tersa → poema formalmente perfecto que oculta dolor
- Muerte que avanza debajo → sufrimiento genuino que continúa sin procesarse
- Consumidor de bótox → poeta confesional que escribe compulsivamente sobre dolor
El bótox es producto paradigmático de capitalismo consumista: promete juventud eterna (equivalente a la promesa del amor romántico de felicidad eterna), genera dependencia (requiere inyecciones periódicas, nunca cura definitivamente), produce resultado artificial (rostro paralizado que no puede expresar emociones genuinas). Aplicado a escritura poética sobre amor, el bótox representa la industria cultural del desamor (poesía confesional, instapoesía, literatura de autoayuda) que promete catarsis pero genera dependencia: el poeta debe seguir inyectando versos para mantener la ilusión de que el dolor está controlado, pero la escritura misma impide el duelo que permitiría superación genuina.
La crítica es devastadora: escribir sobre dolor amoroso no es cura sino adicción, no es elaboración del duelo sino paralización del duelo. El verso “cada verso es una dosis más de toxina” revela que la acumulación de poemas (el poemario completo) es acumulación de dosis tóxicas que prolonga la agonía. La escritura confesional, mercantilizada en industria cultural que consume y produce poesía de desamor compulsivamente, se revela como forma de consumo que no satisface necesidad genuina (sanar del desamor) sino que perpetúa la necesidad para seguir consumiendo (escribir más poemas, leer más poesía confesional, comprar más libros de autoayuda amorosa).
3.4. Apps y notificaciones: amor mediado digitalmente como adicción
Múltiples poemas del poemario utilizan vocabulario de aplicaciones digitales, notificaciones, y conectividad para articular relaciones amorosas como adicción tecnológica comparable a adicción al consumo. El poema I ya establece esta metáfora: “Venus, ocupada en su templo / contando likes y notificaciones, / ni siquiera alzó la vista / cuando Marte cayó de rodillas”.
La metáfora conceptual es AFECTO ES NOTIFICACIÓN DIGITAL. El mapeo:
- Likes → validación afectiva cuantificada
- Notificaciones → signos de atención del otro (mensajes, reacciones)
- Contar likes → obsesión por cuantificar amor, reducir afecto a métrica
- Templo de Venus → Instagram u otra red social donde se rinde culto a imagen
- Venus contando → sujeto narcisista absorto en gestión de capital erótico digital
Venus, diosa del amor en mitología clásica, se actualiza como influencer millennial que gestiona su marca personal en redes sociales. El amor (lo que Venus tradicionalmente representa) se sustituye por capital de atención (likes, seguidores). La ironía es brutal: Venus, ocupada contando likes, no puede amar a Marte real que está arrodillado ante ella porque está absorbida en amor narcisista a su propia imagen digital.
El poema XXIV introduce vocabulario de WhatsApp para articular precariedad afectiva: “Estamos a un mensaje de WhatsApp / de no volver a vernos. / A una notificación que no llega / de olvidarnos del todo. / A una historia de Instagram / de saber que ya estás con otro”. La estructura anafórica “Estamos a…” genera acumulación de fragilidades: la relación está siempre a punto de terminar, sostenida precariamente por mensaje que no se envía, notificación que no llega, historia que no se publica.
Esta metáfora revela contradicción del capitalismo afectivo digital: las tecnologías que supuestamente facilitan comunicación (WhatsApp permite enviar mensaje instantáneamente a cualquier persona en cualquier lugar) generan incomunicación más profunda (la facilidad misma de enviar mensaje hace que no enviarlo sea decisión cargada de significado, el silencio digital se vuelve elocuente). La abundancia de canales de comunicación no genera más comunicación sino ansiedad interpretativa: ¿por qué no responde al mensaje? ¿por qué no pone doble check azul? ¿por qué publica historia en Instagram pero no me responde en privado?
3.5. El poema XX: amor como transacción desigual
El poema XX articula explícitamente amor como transacción comercial donde se intercambian bienes de valor desigual: “A nadie le satisface un vaso de agua, / cuando lo que quiere es una copa de vino. / Igual que a mí no me satisface un polvo, / cuando lo que quiero oír es un ‘te quiero’ al oído”.
La metáfora conceptual es AMOR ES INTERCAMBIO COMERCIAL. El mapeo:
- Vaso de agua → sexo sin compromiso emocional
- Copa de vino → relación con compromiso afectivo
- Satisfacción → cumplimiento de expectativas del consumidor
- Consumidor insatisfecho → yo lírico que recibe producto inferior al deseado
- Transacción desigual → recibir agua cuando se pidió vino, recibir sexo cuando se pidió amor
La metáfora agua/vino es especialmente rica: agua es líquido básico, gratuito, que satisface necesidad fisiológica (sed) pero no genera placer; vino es líquido elaborado culturalmente, que se paga, que genera placer y embriaguez además de saciar sed. Aplicado a relaciones sexuales-afectivas, agua representa sexo como función biológica básica (satisfacción de deseo físico), mientras vino representa sexo como expresión de afecto que embriaga emocionalmente.
El verso “Igual que a mí no me satisface un polvo, / cuando lo que quiero oír es un ‘te quiero’ al oído” introduce registro coloquial crudo (“polvo” como término para encuentro sexual casual) que contrasta con metáfora refinada agua/vino, generando tensión expresiva. El yo lírico no rechaza el sexo (no rechaza el agua) sino que constata que no satisface cuando lo que se desea es compromiso emocional (vino, “te quiero”).
Esta metáfora diagnostica contradicción estructural del mercado afectivo contemporáneo: el mercado ofrece abundancia de encuentros sexuales casuales (agua gratuita ubicua) pero escasez de compromiso emocional (vino costoso y raro). El consumidor afectivo recibe sistemáticamente producto inferior al deseado pero continúa “comprando” porque la alternativa (no tener nada) es peor que tener producto insatisfactorio. La insatisfacción se vuelve condición estructural, no accidente remediable.
3.6. El poema XXXI: obsolescencia programada del amor
El poema XXXI introduce metáfora de obsolescencia programada, concepto del diseño industrial donde productos se fabrican para volverse obsoletos o fallar después de período determinado, obligando al consumidor a recompra: “Nuestro amor vino con fecha de caducidad, / como yogur en supermercado, / como oferta por tiempo limitado. / Y cuando caducó, / no hubo prórroga posible, / solo tirar a la basura / lo que alguna vez estuvo fresco”.
La metáfora conceptual es AMOR ES PRODUCTO PERECEDERO CON FECHA DE CADUCIDAD. El mapeo:
- Yogur → amor líquido
- Fecha de caducidad → límite temporal inherente a relación líquida
- Supermercado → mercado afectivo donde se adquieren relaciones
- Oferta por tiempo limitado → relación estructurada como promoción temporal
- Caducar → fin inevitable de relación programado desde inicio
- Tirar a la basura → ruptura como descarte de producto inservible
- Fresco → intensidad emocional inicial que se pierde con tiempo
La comparación con yogur es deliberadamente prosaica y degradante: el amor no se compara con diamante eterno (metáfora romántica tradicional) sino con producto lácteo perecedero de consumo cotidiano. La degradación es crítica del capitalismo afectivo: las relaciones se han mercantilizado hasta el punto de volverse tan desechables como yogur caducado.
La metáfora de “oferta por tiempo limitado” alude a estrategia comercial de urgencia artificial: el producto no es escaso objetivamente pero se presenta como disponible solo temporalmente para forzar compra impulsiva. Aplicado a relaciones, esto revela que la temporalidad del amor líquido no es necesidad natural sino construcción cultural: las relaciones millennials no duran poco porque el amor genuino sea imposible sino porque están estructuradas ideológicamente como ofertas temporales que deben consumirse rápidamente antes de caducar.
El verso final “solo tirar a la basura / lo que alguna vez estuvo fresco” articula el duelo específico del consumidor afectivo: no se lamenta pérdida de algo eterno (porque nunca se creyó en eternidad) sino pérdida de frescura, de intensidad inicial. La nostalgia no es por amor perdido sino por sensación de novedad perdida, comparable a nostalgia del consumidor por producto nuevo que se vuelve viejo.
- LA METÁFORA CONCEPTUAL AMOR ES PRODUCTO DE CONSUMO COMO ESTRUCTURA SISTEMÁTICA
4.1. Submapeos del dominio origen al dominio meta
El análisis de los poemas anteriores revela que AMOR ES PRODUCTO DE CONSUMO no es metáfora aislada sino metáfora conceptual sistemática que genera múltiples submapeos coherentes entre dominio origen (consumo comercial) y dominio meta (relación amorosa). Siguiendo metodología de Lakoff y Johnson, podemos reconstruir el sistema completo de correspondencias:
Tabla 1: Mapeo sistemático AMOR ES PRODUCTO DE CONSUMO
| Dominio origen: Consumo comercial | Dominio meta: Relación amorosa |
| Mercado (tienda, supermercado, Aliexpress) | Mercado afectivo (apps de citas, redes sociales) |
| Producto | Amante, relación |
| Consumidor | Sujeto que busca relación |
| Compra | Inicio de relación |
| Precio | Tiempo, energía emocional, vulnerabilidad invertida |
| Promesa publicitaria | Expectativas afectivas, fantasía romántica |
| Uso del producto | Experiencia de la relación |
| Satisfacción | Plenitud emocional, felicidad |
| Insatisfacción | Decepción, sufrimiento amoroso |
| Producto defectuoso | Relación que no cumple expectativas |
| Fecha de caducidad | Límite temporal de relación líquida |
| Obsolescencia | Pérdida de intensidad emocional |
| Devolución | Ruptura, separación |
| Reclamación | Queja sobre relación fallida |
| Garantía | Compromiso, promesas de durabilidad |
| Reemplazo | Nueva relación después de ruptura |
| Basura | Relación descartada, ex-pareja |
| Consumo compulsivo | Ciclo de relaciones sucesivas |
Este mapeo sistemático demuestra que no se trata de metáforas aisladas sino de un sistema conceptual coherente que estructura la experiencia amorosa completa según lógica comercial. Cada elemento del consumo encuentra su correspondiente en el amor, lo que confirma la hipótesis de que AMOR ES PRODUCTO DE CONSUMO es metáfora conceptual fundamental que organiza cognitivamente la experiencia millennial de relaciones afectivas.
4.2. Coherencia interna y extensiones del sistema metafórico
La coherencia del sistema metafórico se manifiesta en que las extensiones lógicas del dominio origen se trasladan naturalmente al dominio meta. Si amor es producto de consumo, entonces:
- Si hay mercado, hay competencia: Los amantes compiten en mercado afectivo por atención de consumidores deseables. Esta competencia genera ansiedad (¿soy suficientemente valioso? ¿hay opciones mejores disponibles?) y estrategias de diferenciación (cultivo de capital erótico, gestión de marca personal).
- Si hay producto, hay empaquetado: La presentación importa tanto o más que el contenido. Los perfiles en apps de citas funcionan como empaquetado: fotos seleccionadas, biografía que destaca atributos positivos, ocultamiento de “defectos”. El yo mismo se vuelve producto empaquetado para consumo.
- Si hay compra, hay prueba antes de comprar: Las relaciones casuales, el “rollo” sin compromiso, funcionan como “prueba” del producto antes de decidir “compra” (compromiso). Pero en mercado donde todo es prueba, nada se compra definitivamente.
- Si hay consumo, hay residuos: Las relaciones terminadas generan residuos (recuerdos, objetos compartidos, conexiones en redes sociales) que deben gestionarse. El poema XXX cataloga estos residuos: “Restos de conversaciones. / Capturas de pantalla de mensajes / que ya no significan nada. / Fotos de un nosotros / que nunca existió del todo”.
- Si hay productos desechables, hay crisis ecológica afectiva: Así como el consumo desechable de productos genera acumulación de basura material, el consumo desechable de relaciones genera acumulación de basura afectiva: traumas sin procesar, duelos incompletos, vínculos rotos que contaminan futuras relaciones.
4.3. Limitaciones y puntos ciegos de la metáfora
Como toda metáfora conceptual, AMOR ES PRODUCTO DE CONSUMO ilumina ciertos aspectos de la experiencia amorosa pero oscurece otros. Lakoff y Johnson señalan que las metáforas destacan (highlight) ciertas dimensiones del dominio meta mientras ocultan (hide) otras dimensiones que no tienen correspondiente en dominio origen.
Lo que la metáfora ilumina:
- La racionalización instrumental de relaciones (cálculo costo-beneficio, optimización)
- La temporalidad limitada del amor líquido (caducidad, obsolescencia)
- La desigualdad de poder en mercado afectivo (algunos productos son más valiosos que otros)
- La ansiedad de elección (abundancia de opciones genera parálisis decisional)
- El carácter adictivo del consumo afectivo (compra compulsiva de nuevas relaciones)
Lo que la metáfora oculta:
- La dimensión de cuidado mutuo del amor (productos no cuidan a consumidores)
- La transformación recíproca de amantes (consumidor no es transformado por producto, solo lo consume)
- La gratuidad del don afectivo (amor como regalo que no espera pago)
- La vulnerabilidad como valor (en consumo, vulnerabilidad es debilidad; en amor, puede ser fortaleza)
- La posibilidad de amor que resiste mercantilización
Esta limitación es precisamente lo que vuelve la metáfora crítica: al iluminar la lógica comercial que estructura relaciones contemporáneas, la metáfora revela por contraste lo que se ha perdido (las dimensiones del amor que la metáfora no puede capturar). El lector que reconoce que amor no debería ser producto de consumo experimenta malestar crítico al constatar que, de hecho, funciona como producto en capitalismo afectivo.
- CRÍTICA SOCIAL IMPLÍCITA: DEL INTIMISMO A LA DENUNCIA ESTRUCTURAL
5.1. Poesía confesional y capitalismo afectivo
La poesía confesional, tradición que va de Robert Lowell y Sylvia Plath hasta la instapoesía contemporánea, se caracteriza por articulación de experiencia íntima personal (desamor, depresión, trauma) en primera persona. Esta tradición ha sido criticada frecuentemente como “intimista”, “narcisista”, “apolítica”, porque parece circunscribirse a experiencia individual sin conectar con estructuras sociales más amplias.
Sin embargo, Marte retrógrado, Venus ausente demuestra que poesía aparentemente intimista puede contener crítica social sofisticada cuando las metáforas empleadas revelan estructuras socioeconómicas que configuran experiencia individual. Al articular desamor mediante metáforas del consumismo (Aliexpress, reclamaciones, bótox, obsolescencia programada), Gambi conecta experiencia individual con capitalismo neoliberal que mercantiliza relaciones.
Esta conexión no es explícita mediante enunciados de denuncia política directa (“el capitalismo destruye el amor”, “las apps de citas son alienantes”) sino implícita mediante metáforas que revelan la lógica comercial operando en esfera afectiva. El método es más sofisticado que denuncia directa porque no predica al lector sino que permite al lector descubrir críticamente la estructura de mercantilización mediante reconocimiento de metáforas.
Cuando el yo lírico dice “Compré nieve en Aliexpress / para fingir un invierno / que nunca sentí de verdad”, no está afirmando “el capitalismo me impide experimentar amor auténtico” sino articulando experiencia de inautenticidad mediante metáfora del consumo. El lector millennial que reconoce la experiencia (comprar productos baratos online para simular experiencias que no se pueden tener realmente, exhibir en Instagram vida que no se vive genuinamente) puede inferir la crítica estructural: el capitalismo de consumo coloniza experiencia afectiva convirtiendo todo en simulacro comercializable.
5.2. El sujeto millennial como consumidor afectivo
El poemario construye implícitamente un retrato del sujeto millennial como consumidor afectivo atravesado por contradicciones estructurales:
Contradicción entre deseo de compromiso y miedo al compromiso: El yo lírico desea amor sólido (“copa de vino”, “te quiero al oído”, invierno genuino) pero solo tiene acceso a amor líquido (“vaso de agua”, “polvo”, nieve artificial). Esta contradicción no es debilidad psicológica individual sino efecto de estructura socioeconómica: la precariedad material millennial (trabajo temporal, vivienda inestable, futuro incierto) impide compromiso, mientras que la ideología neoliberal de flexibilidad celebra la ausencia de compromiso como “libertad”.
Contradicción entre crítica del consumismo y participación en consumismo: El yo lírico critica a Venus que cuenta likes en lugar de amar, pero el poemario mismo se publica, se promociona en redes sociales, circula como producto cultural en mercado literario. Esta contradicción no se resuelve sino que se exhibe en poemas metacríticos como “Bótox”: la escritura confesional sobre mercantilización del amor se mercantiliza a su vez. No hay exterior al capitalismo afectivo desde el cual criticarlo; solo hay crítica inmanente desde dentro.
Contradicción entre nostalgia de autenticidad y conciencia de que autenticidad es construcción: El yo lírico lamenta pérdida de experiencias “auténticas” (invierno real vs. nieve artificial, amor sólido vs. amor líquido) pero reconoce que la autenticidad misma es performance (“fingir un invierno”). Esta contradicción revela que el sujeto millennial no puede apelar nostálgicamente a edad dorada predigital de autenticidad porque nunca experimentó tal edad. La autenticidad solo se conoce como simulacro de autenticidad.
5.3. Crítica de la industria cultural del desamor
Los poemas metacríticos finales (“Reclamación”, “Bótox”, “Sobre el amor y otras adicciones”) introducen crítica adicional de la industria cultural que mercantiliza el desamor: poesía confesional, instapoesía, literatura de autoayuda, terapias de pareja, coaching emocional. Esta industria promete gestionar el dolor afectivo (equivalente a promesa del bótox de gestionar arrugas) pero genera dependencia que perpetúa el dolor para seguir vendiendo soluciones.
El poema “Bótox” es especialmente claro: “Cada verso es una dosis más de toxina / que paraliza, que impide el movimiento natural del duelo”. Escribir poesía confesional sobre desamor no es catarsis liberadora sino adicción tóxica que paraliza el duelo en lugar de procesarlo. La industria cultural consume compulsivamente poesía de desamor (la publica, la promociona, la viraliza) porque el dolor se vende, genera clics, likes, engagement. Pero este consumo cultural del dolor no lo sana sino que lo perpetúa.
La reclamación del poema L (“Vengo a reclamar el tiempo que perdí escribiendo sobre ti en lugar de olvidarte”) es reclamación contra esta industria: reclama al sistema cultural que promete que escribir sobre dolor sanará el dolor pero que en realidad convierte el dolor en producto comercializable. El yo lírico descubre que ha sido doblemente estafado: primero por amor que prometía plenitud y resultó ser producto defectuoso; segundo por escritura que prometía catarsis y resultó ser adicción que paraliza.
5.4. ¿Es posible amor que resista mercantilización?
El poemario no ofrece respuesta afirmativa clara a esta pregunta crucial. No hay poemas que articulen amor que escapa a lógica del mercado, que resiste mercantilización, que funciona según don gratuito en lugar de intercambio comercial. Esta ausencia puede interpretarse de dos maneras:
Interpretación pesimista: No hay exterior al capitalismo afectivo. Todas las relaciones millennials están completamente colonizadas por lógica de mercado. La mercantilización es total, no hay residuo de amor que escape. El poemario diagnostica situación sin salida.
Interpretación crítica (no necesariamente pesimista): El poemario no muestra amor que resiste mercantilización porque tal amor no puede mostrarse mediante lenguaje que está ya colonizado por metáforas del mercado. Pero la crítica misma (revelar la mercantilización mediante metáforas que la exhiben) es gesto de resistencia. Tomar conciencia de que amor funciona como producto es primer paso para imaginar amor que no funcione como producto.
El poema final, “Ataraxia”, sugiere tímidamente esta segunda interpretación: “No el olvido, que sería demasiado fácil. / No la indiferencia, que sería mentira. / Solo la aceptación serena de que fue lo que fue, / de que dolió lo que dolió, / de que escribí lo que escribí. / Y que todo eso, ahora, pertenece al pasado”. La ataraxia (calma estoica) no es indiferencia consumista (descartar producto viejo para comprar producto nuevo) sino aceptación que no niega el dolor pero tampoco lo mercantiliza compulsivamente. Quizá el amor que resiste mercantilización no es amor futuro idealizado sino relación ética con el pasado: no convertir el dolor en producto (poesía que se vende, likes que se acumulan) sino dejarlo ser lo que fue.
- COMPARACIÓN CON DIAGNÓSTICOS SOCIOLÓGICOS DE ILLOUZ Y BAUMAN
6.1. Convergencia entre análisis poético y análisis sociológico
La convergencia entre metáforas del poemario y diagnósticos de Illouz/Bauman no es casual sino sintomática: poeta y sociólogos analizan las mismas estructuras del capitalismo afectivo contemporáneo, aunque desde métodos diferentes. Mientras Illouz utiliza entrevistas, estadísticas, análisis de discursos terapéuticos y publicitarios, Gambi utiliza metáfora poética. Pero ambas llegan a conclusiones convergentes:
Illouz: “El amor romántico contemporáneo está estructurado por lógica de mercado: los sujetos se presentan como productos en mercado de citas, seleccionan parejas según criterios de maximización de utilidad, y gestionan relaciones como portafolios de inversión emocional”.
Gambi: “Compré nieve en Aliexpress / para fingir un invierno / que nunca sentí de verdad” (metáfora de amor como producto comprado online que promete experiencia auténtica pero entrega simulacro).
Bauman: “En sociedad de consumo, las relaciones se vuelven líquidas: se inician rápidamente para satisfacción inmediata, se mantienen mientras satisfacen, se descartan cuando intensidad declina, siguiendo lógica del producto desechable”.
Gambi: “Nuestro amor vino con fecha de caducidad, / como yogur en supermercado, / como oferta por tiempo limitado” (metáfora de amor como producto perecedero con obsolescencia programada).
La convergencia revela que la metáfora poética no es simplemente expresión de experiencia individual idiosincrática sino articulación de estructura social compartida. Las metáforas de Gambi son metáforas culturales de la generación millennial que experimenta amor según lógica de mercado porque el mercado ha colonizado efectivamente la esfera afectiva.
6.2. Lo que la poesía aporta al diagnóstico sociológico
Aunque poeta y sociólogos convergen en diagnóstico, la poesía aporta dimensiones que análisis sociológico no puede capturar:
Experiencia fenomenológica vivida: La sociología describe estructuras desde exterior (estadísticas sobre uso de apps de citas, análisis de discursos publicitarios), mientras la poesía articula experiencia desde interior: cómo se siente ser consumidor afectivo que desea copa de vino pero recibe vaso de agua, cómo se experimenta subjetivamente la caducidad del amor líquido, qué emoción genera descubrir que nieve comprada en Aliexpress es espuma que se deshace.
Densidad afectiva: El lenguaje sociológico es analítico, distanciado, objetivo; el lenguaje poético es afectivo, implicado, subjetivo. La metáfora “como yogur en supermercado” comunica no solo concepto de obsolescencia sino también humillación, degradación, tristeza de reconocer que amor se ha vuelto tan desechable como yogur. Esta dimensión afectiva no es añadido ornamental al concepto sino parte constitutiva del sentido.
Ambigüedad y contradicción: El análisis sociológico busca claridad conceptual, definiciones precisas, argumentación coherente. La poesía puede sostener contradicciones sin resolverlas: el yo lírico critica consumismo pero participa en él, lamenta pérdida de autenticidad pero reconoce que autenticidad es simulacro, reclama restitución sabiendo que restitución es imposible. Esta ambigüedad no es confusión sino lucidez: revela que sujeto millennial está atravesado por contradicciones estructurales que no puede resolver individualmente.
6.3. Crítica desde la poesía: límites del optimismo terapéutico
Illouz concluye El fin del amor (2020) con propuestas de “nuevas arquitecturas relacionales” que resistan mercantilización: relaciones no monógamas consensuadas, comunidades afectivas no románticas, solidaridad feminista que sustituya pareja como unidad afectiva básica. Estas propuestas tienen tono optimista terapéutico: si diagnosticamos correctamente el problema (mercantilización del amor), podemos imaginar soluciones (arquitecturas alternativas).
Gambi es más escéptica. El poemario no propone soluciones ni imagina arquitecturas alternativas. El poema final, “Ataraxia”, propone solo aceptación serena, no transformación utópica. Este escepticismo puede interpretarse como pesimismo político (no hay salida del capitalismo afectivo) o como realismo crítico (las soluciones individuales propuestas por terapia o autoayuda no pueden resolver contradicciones estructurales del capitalismo).
La crítica implícita de Gambi al optimismo terapéutico de Illouz es que las “arquitecturas alternativas” siguen siendo arquitecturas gestionadas, diseñadas, optimizadas por sujetos que se construyen como gestores de su vida afectiva. El problema no es que monogamia sea forma incorrecta y poliamor sea forma correcta, sino que ambas se viven como opciones en mercado de formas relacionales que el yo-marca debe elegir estratégicamente para maximizar bienestar. La mercantilización no está en contenido específico de relación (monógama vs. poliamorosa) sino en lógica de gestión que estructura toda relación como proyecto que debe optimizarse.
- CONCLUSIONES
El análisis de las metáforas del consumismo en Marte retrógrado, Venus ausente permite establecer las siguientes conclusiones:
- Metáfora conceptual sistemática: El poemario estructura la experiencia amorosa mediante metáfora conceptual AMOR ES PRODUCTO DE CONSUMO, que genera mapeos sistemáticos entre dominio origen (consumo comercial) y dominio meta (relación amorosa). Esta metáfora no es ornamento retórico aislado sino sistema coherente que organiza cognitivamente múltiples poemas.
- Diagnóstico poético del capitalismo afectivo: Las metáforas del consumismo (Aliexpress, reclamaciones, bótox, obsolescencia programada, apps) articulan poéticamente el mismo diagnóstico que Eva Illouz y Zygmunt Bauman desarrollan sociológicamente: el capitalismo neoliberal coloniza esfera afectiva, convirtiendo amor en mercancía, relaciones en transacciones, y sujetos en consumidores afectivos.
- Crítica social implícita en poesía intimista: El poemario demuestra que poesía aparentemente intimista (que narra experiencia individual de desamor en primera persona) puede contener crítica social sofisticada cuando las metáforas empleadas revelan estructuras socioeconómicas. La crítica no es explícita mediante denuncia política directa sino implícita mediante metáforas que permiten al lector descubrir la lógica de mercantilización.
- Construcción del sujeto millennial como consumidor afectivo: El poemario construye retrato del sujeto millennial atravesado por contradicciones estructurales: desea compromiso pero teme compromiso, critica consumismo pero participa en consumismo, lamenta pérdida de autenticidad pero reconoce que autenticidad es simulacro. Estas contradicciones no son debilidades individuales sino efectos de capitalismo afectivo.
- Crítica de industria cultural del desamor: Los poemas metacríticos finales critican la industria cultural que mercantiliza el dolor afectivo (poesía confesional, instapoesía, terapia, autoayuda). Esta industria promete gestionar dolor pero genera dependencia que perpetúa dolor para seguir vendiendo soluciones. La escritura misma sobre desamor se revela como forma de consumo adictivo.
- Ausencia de soluciones: escepticismo vs. optimismo terapéutico: El poemario no propone arquitecturas relacionales alternativas ni soluciones individuales, lo que contrasta con optimismo terapéutico de sociología de Illouz. Esta ausencia puede interpretarse como pesimismo político o como realismo crítico que reconoce que soluciones individuales no resuelven contradicciones estructurales.
- Experiencia fenomenológica que complementa análisis sociológico: La poesía aporta dimensiones que sociología no captura: experiencia vivida desde interior de ser consumidor afectivo, densidad afectiva (humillación, tristeza, frustración), capacidad de sostener contradicciones sin resolverlas. Estas dimensiones no son ornamento sino parte constitutiva del sentido.
- Metáforas culturales compartidas, no invención individual: Las metáforas del consumismo no son invención idiosincrática de Gambi sino metáforas culturales sedimentadas en lenguaje ordinario millennial: “mercado de citas”, “invertir en relación”, “producto defectuoso”, “devolución”. Gambi las concentra poéticamente revelando su función ideológica.
- Limitaciones de la metáfora como crítica implícita: La metáfora AMOR ES PRODUCTO DE CONSUMO ilumina lógica comercial pero oculta dimensiones del amor que resisten mercantilización (cuidado mutuo, don gratuito, vulnerabilidad como fortaleza). Esta limitación es precisamente lo que vuelve la metáfora crítica: revela por contraste lo que se ha perdido.
- Posibilidad ambigua de resistencia: El poemario no muestra amor que escape a mercantilización pero la crítica misma (revelar la mercantilización mediante metáforas) es gesto de resistencia. Tomar conciencia de que amor funciona como producto es primer paso para imaginar amor que no funcione como producto, aunque tal amor no pueda articularse mediante lenguaje ya colonizado por metáforas del mercado.
La aportación fundamental de este ensayo consiste en demostrar que Marte retrógrado, Venus ausente no es simplemente colección de poemas confesionales sobre desamor individual sino articulación poética de crítica social del capitalismo afectivo. Las metáforas del consumismo no son ornamento sino instrumento analítico que revela cómo estructuras socioeconómicas del neoliberalismo colonizan experiencia afectiva más íntima. El poemario confirma tesis de feminismo materialista: lo personal es político, la experiencia individual está estructurada por fuerzas sociales, y la poesía que articula experiencia personal puede ser, simultáneamente, crítica de estructuras que configuran esa experiencia.
En panorama de poesía española contemporánea, Marte retrógrado, Venus ausente ocupa posición singular: no es poesía explícitamente política (no tematiza luchas colectivas, movimientos sociales, conflictos de clase directamente) pero tampoco es poesía escapista que se refugia en intimidad desconectada de realidad social. Es poesía que revela lo político en lo íntimo, que muestra cómo capitalismo opera en registro más personal de experiencia afectiva, que articula mediante metáfora lo que sociología articula mediante concepto. Es, en definitiva, poesía crítica que no predica sino que muestra, que no denuncia desde exterior sino que revela desde interior, que no propone soluciones pero que al diagnosticar lúcidamente el problema crea condición de posibilidad para imaginar alternativas.
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