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Artículo académico: mitología grecolatina y relaciones tóxicas. relectura feminista de marte, venus, ícaro y dafne en almu gambi

Olivares Tomás, Ana María. «Artículo académico: mitología grecolatina y relaciones tóxicas. relectura feminista de marte, venus, ícaro y dafne en almu gambi». MARTE RETRÓGADO, VENUS AUSENTE. Spain: Zenodo, 24 de diciembre de 2025. https://doi.org/10.5281/zenodo.18048257

 

MITOLOGÍA GRECOLATINA Y RELACIONES TÓXICAS: RELECTURA FEMINISTA DE MARTE, VENUS, ÍCARO Y DAFNE EN ALMU GAMBI

 

Artículo académico

RESUMEN

Este artículo analiza cómo Marte retrógrado, Venus ausente (2025) de Almu Gambi reinterpreta mitos grecolatinos clásicos (Marte y Venus, Ícaro, Dafne y Apolo) para articular dinámicas de poder, deseo no correspondido y toxicidad relacional desde una perspectiva femenina contemporánea. Mediante metodología de análisis intertextual (Kristeva, Genette), mitocrítica (Gilbert Durand) y teoría feminista aplicada a relectura de mitos (Adrienne Rich, Margaret Atwood), el artículo demuestra que Gambi no simplemente reproduce los mitos clásicos sino que los actualiza críticamente, subvirtiendo roles de género y exponiendo las estructuras patriarcales que los sustentan. El marco mitológico cumple triple función: legitimación cultural (conectar experiencia millennial con tradición clásica), ironía (revelar distancia entre ideal mítico y realidad precaria), y universalización (elevar experiencia individual a dimensión arquetípica). La voz poética no se identifica pasivamente con Venus víctima del adulterio sino que construye un sujeto femenino consciente de las dinámicas de poder que estructuran tanto los mitos antiguos como las relaciones contemporáneas.

Palabras clave: mitología grecolatina, relectura feminista, Marte y Venus, Ícaro, Dafne y Apolo, intertextualidad, relaciones tóxicas, poesía española contemporánea.

  1. INTRODUCCIÓN

La mitología grecolatina ha funcionado históricamente como archivo de arquetipos que articulan experiencias humanas fundamentales: amor, guerra, deseo, muerte, traición, sacrificio. Desde Ovidio hasta Margaret Atwood, desde las Metamorfosis hasta La odisea de Penélope, los mitos clásicos han sido reescritos, reinterpretados, subvertidos por sucesivas generaciones que encuentran en ellos estructuras narrativas y simbólicas que permiten articular experiencias contemporáneas. Esta reutilización de mitos no es simple nostalgia arqueológica sino operación hermenéutica compleja: cada época relee los mitos desde sus propias preocupaciones, revelando aspectos que permanecían ocultos en lecturas anteriores.

La crítica feminista de los mitos clásicos, desarrollada especialmente desde los años setenta del siglo XX por autoras como Adrienne Rich, Hélène Cixous, Luce Irigaray y Margaret Atwood, ha revelado que los mitos grecolatinos codifican estructuras patriarcales de poder: las diosas son frecuentemente víctimas de violencia sexual (Europa, Leda, Dánae violadas por Zeus), las mujeres mortales son castigadas por su belleza (Medusa) o por su autonomía (las Amazonas), y las relaciones entre dioses y diosas reproducen dinámicas de dominación masculina. La relectura feminista de mitos no consiste en rechazarlos como irremediablemente patriarcales sino en leerlos a contrapelo, identificando las voces silenciadas, las violencias naturalizadas, las resistencias reprimidas.

Marte retrógrado, Venus ausente (2025) de Almu Gambi se inscribe en esta tradición de relectura crítica de mitología clásica desde perspectiva femenina contemporánea. El título mismo anuncia operación intertextual: “Marte retrógrado” alude al dios romano de la guerra (equivalente al Ares griego) y a la astrología popular que interpreta su retrogradación como período de conflicto; “Venus ausente” alude a la diosa romana del amor (equivalente a la Afrodita griega) cuya ausencia durante el conflicto marciano anticipa el contenido del poemario. Pero la referencia mitológica no es ornamental ni nostálgica: Gambi utiliza los mitos de Marte y Venus, Ícaro, Dafne y Apolo para articular experiencia millennial de relaciones afectivas tóxicas, precarias, estructuradas por dinámicas de poder.

La hipótesis que guía este artículo es que Gambi realiza una relectura feminista de los mitos clásicos que cumple tres funciones simultáneas: legitimación cultural (conectar la experiencia amorosa millennial, frecuentemente desdeñada como superficial o narcisista, con tradición literaria de milenios que ha articulado siempre el amor mediante mitos), ironía crítica (revelar la distancia entre ideales míticos de amor eterno y realidad contemporánea de amor líquido), y universalización (elevar experiencia individual de desamor a dimensión arquetípica reconocible transhistóricamente). La voz poética no se identifica pasivamente con Venus como víctima del adulterio ni con Dafne como objeto de deseo perseguido, sino que construye un sujeto femenino activo que analiza críticamente las dinámicas de poder que estructuran tanto los mitos antiguos como las relaciones digitales contemporáneas.

La metodología empleada combina análisis intertextual (identificando citas, alusiones, transformaciones de los mitos ovidianos), mitocrítica (analizando la función simbólica de los arquetipos míticos), y teoría feminista de la relectura (examinando cómo Gambi subvierte o reproduce roles de género mitológicos). El corpus analizado se centra en seis poemas donde las referencias mitológicas son explícitas: poemas I, X, XIII, XXVI, XXVII, XLVII, aunque se establecerán conexiones con otros poemas del poemario donde la intertextualidad mitológica es implícita.

  1. MARCO TEÓRICO

2.1. Intertextualidad y palimpsesto

Julia Kristeva, en Semiótica (1969), definió la intertextualidad como el principio constitutivo de todo texto literario: “todo texto se construye como mosaico de citas, todo texto es absorción y transformación de otro texto”. No existe texto originario absoluto sino red infinita de relaciones entre textos que se citan, se transforman, se responden mutuamente. Esta concepción implica que leer un poema de Gambi que alude a Venus y Marte requiere conocimiento del mito ovidiano original, pero también conciencia de que el mito mismo no es origen absoluto sino ya transformación de mitos griegos anteriores.

Gérard Genette, en Palimpsestos: la literatura en segundo grado (1982), distinguió cinco tipos de relaciones transtextuales: intertextualidad (cita explícita), paratextualidad (títulos, epígrafes, notas), metatextualidad (comentario crítico de un texto sobre otro), architextualidad (relación genérica), e hipertextualidad (transformación de un texto previo llamado hipotexto en un texto nuevo llamado hipertexto). El poemario de Gambi establece relación hipertextual con los mitos ovidianos: las Metamorfosis de Ovidio funcionan como hipotexto que Gambi transforma mediante actualización temporal, cambio de perspectiva narrativa, y subversión de roles de género.

2.2. Mitocrítica y arquetipos

Gilbert Durand, en Las estructuras antropológicas del imaginario (1960), propuso la mitocrítica como método de análisis de mitos y símbolos recurrentes en literatura. Durand distingue entre mito (relato fundacional que articula experiencia humana fundamental) y mitema (unidad mínima significativa del mito, equivalente del mito al fonema de la lengua). El mito de Ícaro, por ejemplo, contiene mitemas como “vuelo hacia el sol”, “caída al mar”, “desobediencia al padre”, que pueden recombinarse en variaciones posteriores.

La mitocrítica no busca reducir textos literarios a esquemas míticos universales sino identificar cómo cada época reactiva ciertos mitos y los transforma según sus necesidades expresivas. El mito de Dafne perseguida por Apolo, que en Ovidio articula la metamorfosis de ninfa en laurel como escape a violencia sexual divina, puede actualizarse en poesía contemporánea para articular acoso, persecución obsesiva, transformación defensiva de la víctima.

2.3. Relectura feminista de mitos

Adrienne Rich, en “When We Dead Awaken: Writing as Re-Vision” (1971), definió la relectura (re-vision) como acto de supervivencia cultural para las mujeres: “Re-vision —el acto de mirar hacia atrás, de verse con ojos nuevos, de entrar en un texto viejo desde una dirección nueva— es para las mujeres más que un capítulo en la historia cultural: es un acto de supervivencia”. Aplicado a los mitos clásicos, esto implica leerlos no desde la perspectiva del narrador omnisciente (frecuentemente masculino) sino desde la perspectiva de las figuras femeninas silenciadas: ¿qué siente Dafne durante la persecución? ¿Qué piensa Venus cuando Vulcano la atrapa en la red con Marte?

Margaret Atwood, en La odisea de Penélope (2005), ejemplificó magistralmente esta relectura dando voz a Penélope y a las doce criadas ahorcadas en la Odisea homérica. Atwood no niega el valor literario del hipotexto homérico sino que lo completa revelando las perspectivas excluidas. Gambi realiza operación análoga con los mitos ovidianos: no rechaza los mitos como irremediablemente patriarcales sino que los lee desde la experiencia femenina contemporánea, revelando violencias naturalizadas y construyendo sujetos femeninos conscientes de las estructuras de poder.

2.4. Mitos ovidianos: Marte y Venus, Ícaro, Dafne y Apolo

Las Metamorfosis de Ovidio (8 d.C.) constituyen el hipotexto fundamental de las referencias mitológicas del poemario. Ovidio narra en quince libros las transformaciones (metamorphoseis) desde el caos primordial hasta la apoteosis de Julio César, incorporando centenares de mitos griegos y romanos.

Marte y Venus (Metamorfosis IV, 169-189): Ovidio narra que Venus, diosa del amor casada con Vulcano (dios herrero deforme), mantiene relación adúltera con Marte (dios de la guerra). El Sol, que todo lo ve, descubre el adulterio y se lo cuenta a Vulcano. Este forja una red invisible de cadenas finísimas y la coloca sobre el lecho matrimonial. Cuando Venus y Marte yacen juntos, quedan atrapados en la red. Vulcano convoca a todos los dioses para que vean a los adúlteros desnudos y encadenados, exponiéndolos al ridículo público. El mito articula el conflicto entre amor (Venus) y guerra (Marte), pero también la venganza del marido engañado que utiliza astucia (la red) frente a fuerza bruta.

Ícaro (Metamorfosis VIII, 183-235): Dédalo, artesano genial, está prisionero en Creta con su hijo Ícaro por orden del rey Minos. Para escapar, fabrica alas con plumas unidas mediante cera. Antes de emprender el vuelo, advierte a Ícaro que no vuele demasiado bajo (el mar mojaría las alas) ni demasiado alto (el sol derretiría la cera). Ícaro, embriagado por el placer del vuelo, desobedece y asciende hasta acercarse al sol. La cera se derrite, las plumas se despegan, e Ícaro cae al mar y muere ahogado. El mito articula la hybris (soberbia, desmesura) que desafía límites impuestos por dioses o naturaleza, y el castigo inevitable.

Dafne y Apolo (Metamorfosis I, 452-567): Apolo, dios de la belleza y la música, se burla de Cupido por usar arco y flechas (armas que Apolo considera propias solo de él). Cupido, ofendido, dispara dos flechas: una de oro que genera amor hacia Apolo, y otra de plomo que genera rechazo hacia Dafne (ninfa hija del río Peneo). Apolo persigue a Dafne declarándole su amor, pero ella huye aterrorizada. Cuando Apolo está a punto de alcanzarla, Dafne suplica a su padre que la transforme para escapar. Se metamorfosea en laurel. Apolo, incapaz de poseerla como mujer, declara el laurel árbol sagrado suyo. El mito articula deseo no correspondido, persecución sexual, y transformación como única escapatoria.

Desde perspectiva feminista contemporánea, el mito de Dafne es especialmente problemático: Ovidio narra la persecución como galanteo poético (Apolo enumera sus títulos divinos tratando de impresionar a Dafne), pero desde perspectiva de Dafne es acoso sexual que culmina en violencia: ella debe destruir su cuerpo humano (transformarse en árbol) para escapar de violación divina. Y aun así Apolo se apropia de ella declarando el laurel su símbolo. La relectura feminista identifica esta violencia estructural naturalizada por la narración tradicional.

  1. MARTE RETRÓGRADO, VENUS AUSENTE: SUBVERSIÓN DEL MITO DEL ADULTERIO DIVINO

3.1. El título como inversión del mito ovidiano

El título del poemario, Marte retrógrado, Venus ausente, establece inmediatamente relación intertextual con el mito ovidiano de Venus y Marte, pero invirtiendo elementos cruciales. En Ovidio, Venus y Marte están presentes simultáneamente (yacen juntos en el lecho), mientras que en Gambi “Venus ausente” sugiere que la diosa del amor no participa en el conflicto marciano. La ausencia de Venus durante la retrogradación de Marte (período astrológico de conflictos intensificados) anticipa la tesis del poemario: las relaciones millennials se desarrollan en contexto de guerra (Marte) sin amor genuino (Venus ausente).

La retrogradación planetaria es concepto astrológico: un planeta parece retroceder en su órbita visto desde la Tierra, aunque el movimiento es ilusorio (efecto de perspectiva). “Marte retrógrado” sugiere, pues, que la guerra amorosa del poemario es movimiento regresivo, retroceso en lugar de progreso, ilusión óptica en lugar de avance real. El amor millennial articul

ado en el poemario no progresa hacia compromiso sino que retrocede cíclicamente hacia conflicto.

La ausencia de Venus invierte la estructura del mito ovidiano: en Ovidio, Venus es agente activo del adulterio (elige a Marte como amante, yace con él voluntariamente), mientras que en Gambi Venus está ausente, sugiriendo que el amor (lo que Venus representa) no está presente en las relaciones descritas. Lo que el poemario narra no es amor que coexiste con guerra (como en el mito donde Venus y Marte se unen) sino guerra sin amor, combate afectivo donde Venus ha abandonado el campo de batalla.

3.2. El poema I: Marte agotado busca a Venus

El poema I funciona como obertura mitológica que establece la metáfora central del poemario: “Marte derritió su acero / cansado de tanta guerra, / y pensando en ir a amarte, / empezó un nuevo fracaso”. Estos versos invierten radicalmente el mito ovidiano. En Ovidio, Marte es dios de la guerra en plenitud de poder que seduce a Venus; en Gambi, Marte está “cansado de tanta guerra”, agotado, derrotado antes de comenzar. El verbo “derritió” (Marte derrite su acero) anticipa la caída de Ícaro (la cera que se derrite por el sol) conectando ambos mitos: Marte y ícaro comparten la autodestrucción.

El verso “pensando en ir a amarte” contiene ambigüedad pronominal crucial: ¿quién es el “tú” a quien Marte quiere amar? Podría ser Venus (lectura mitológica: Marte busca a Venus), pero también podría ser el tú lírico femenino del poemario (lectura contemporánea: el amante masculino busca a la voz poética). Esta ambigüedad permite fusionar nivel mitológico y nivel experiencial: Marte/amante masculino busca Venus/voz poética femenina.

Pero el encuentro fracasa antes de producirse: “empezó un nuevo fracaso”. El oxímoron “empezar un fracaso” (normalmente se empieza un proyecto con esperanza de éxito) revela que el fracaso no es accidente sino estructura: la relación está condenada desde el origen porque Marte agotado (guerra sin energía) busca Venus ausente (amor que no está disponible). El mito se actualiza como profecía de fracaso inevitable.

El poema continúa: “Venus, ocupada en su templo / contando likes y notificaciones, / ni siquiera alzó la vista / cuando Marte cayó de rodillas”. Esta estrofa actualiza brillantemente el mito: Venus, en lugar de yacer con Marte en lecho adúltero, está “ocupada en su templo / contando likes y notificaciones”. El templo pagano se convierte en metáfora de Instagram (plataforma donde se “rinde culto” a imágenes, se “ofrendan” likes). Venus contemporánea no es diosa del amor sino influencer que gestiona su imagen digital, más interesada en notificaciones que en Marte arrodillado ante ella.

La imagen de “Marte cayó de rodillas” invierte la dinámica de poder del mito ovidiano: en Ovidio, Marte seduce a Venus mediante virilidad guerrera; en Gambi, Marte se arrodilla suplicante (posición de súplica, de inferioridad) y Venus “ni siquiera alzó la vista”. La diosa del amor se ha vuelto indiferente, narcisista, más enamorada de su reflejo digital (likes) que del dios de la guerra. La inversión es feminista en sentido irónico: Venus adquiere poder (ignora a Marte) pero ese poder se revela vacío (solo cuenta likes, no ama genuinamente).

3.3. Crítica feminista implícita: Venus como sujeto, no como objeto

La actualización del mito de Venus y Marte que Gambi realiza contiene crítica feminista implícita de doble filo. Por un lado, subvierte el rol tradicional de Venus como objeto de deseo pasivo (en Ovidio, Venus es deseada por Marte pero también atrapada por Vulcano, expuesta desnuda a la mirada de los dioses, objetualizada). En Gambi, Venus es sujeto activo que elige no mirar a Marte, que decide dedicar su atención a likes en lugar de al suplicante. Esta inversión empodera a Venus dotándola de agencia.

Pero, por otro lado, el poder de Venus se revela problemático: su agencia consiste en narcisismo digital (“contando likes”), no en autonomía genuina. Venus no rechaza a Marte porque haya encontrado amor mejor o porque elija soledad creativa, sino porque está absorbida en gestión de su imagen en redes sociales. La crítica no es solo a Marte (guerra agotada, masculinidad en crisis) sino también a Venus (amor mercantilizado, feminidad reducida a likes).

Esta doble crítica es característica de la mejor literatura feminista: no idealiza lo femenino como víctima inocente ni lo demoniza como cómplice del patriarcado, sino que analiza críticamente cómo las estructuras de poder contemporáneas (capitalismo digital, cultura de redes sociales, economía de atención) afectan tanto a hombres como a mujeres, aunque de maneras diferentes.

  1. ÍCARO MILLENNIAL: LA CAÍDA COMO ESTRUCTURA, NO COMO ACCIDENTE

4.1. El poema XIII: “Intenté retener agua entre mis manos”

El poema XIII no menciona explícitamente a Ícaro pero contiene alusión intertextual clara mediante la metáfora de la caída y la imagen del elemento que se escapa (agua que se escurre = cera que se derrite): “Intenté retener agua entre mis manos / pero se escurrió por los dedos / antes de que pudiera beberla. / Así fue nuestro amor: / sed constante de algo / que nunca llegó a saciarme, / que siempre se escapaba / justo cuando creía tenerlo”.

La estructura del mito de Ícaro (ascenso embriagador, advertencia ignorada, caída inevitable, muerte en el agua) se actualiza como estructura del amor líquido: intento de retener (equivalente a ascenso de Ícaro), fracaso inevitable (equivalente a derretimiento de cera), caída (equivalente a precipitación al mar), muerte simbólica (insatisfacción, sed nunca saciada). El símil “Así fue nuestro amor” hace explícita la operación metafórica: amor = agua que se escapa = cera que se derrite = Ícaro que cae.

La diferencia crucial entre el mito ovidiano y la actualización de Gambi es que en Ovidio Ícaro cae por hybris (soberbia, desmesura: vuela demasiado alto desafiando la advertencia del padre), mientras que en Gambi la caída no es castigo por desmesura sino estructura inevitable del amor líquido millennial. No hay hybris porque no hay ascenso genuino: el yo lírico intenta retener algo (agua, amor) que por su naturaleza líquida es esencialmente no retenible. La caída no es accidente moral sino necesidad ontológica.

Esta actualización revela lectura feminista del mito de Ícaro: desde perspectiva patriarcal tradicional, Ícaro es castigado por desobedecer al padre (Dédalo advierte, Ícaro desobedece, Ícaro muere: narrativa moral de castigo por rebeldía filial). Desde perspectiva feminista, el mito puede leerse como estructura de deseo imposible: Ícaro desea libertad (volar) pero la libertad misma contiene su destrucción (volar implica caer). El yo lírico femenino de Gambi desea amor sólido (compromiso, estabilidad) pero solo tiene acceso a amor líquido (precariedad, evanescencia), por lo que desear amor es ya caer.

4.2. El poema XXVI: vuelo digital y caída analógica

El poema XXVI desarrolla explícitamente la metáfora del vuelo y la caída aplicada a relaciones mediadas digitalmente: “Volamos alto en Instagram, / nuestras vidas perfectas en cuadrícula, / filtros que ocultan las ojeras / de tantas noches llorando tu ausencia. / Pero cuando cerramos la aplicación / y volvemos al mundo sin likes, / caemos en picado / como Ícaro al mar”.

La mención explícita de Ícaro al final de la estrofa hace visible la intertextualidad mitológica. La actualización es precisa: “volar alto en Instagram” equivale a volar cerca del sol de Ícaro (ambos son ascensos ilusorios, embriagadores pero insostenibles); “filtros que ocultan las ojeras” equivale a la cera que sostiene las alas artificialmente (ambos son artificios que permiten el vuelo pero que inevitablemente fallan); “cuando cerramos la aplicación” equivale al momento en que la cera se derrite (fin del artificio); “caemos en picado / como Ícaro al mar” explicita la caída.

La oposición entre “mundo de Instagram” (volar alto, vidas perfectas, filtros) y “mundo sin likes” (caer en picado, realidad analógica) actualiza la oposición del mito entre aire (elemento del vuelo, libertad ilusoria) y mar (elemento de la caída, muerte). Pero mientras en Ovidio el mar es elemento neutral que simplemente recibe el cuerpo caído de Ícaro, en Gambi el “mundo sin likes” es el mundo real de “tantas noches llorando tu ausencia”, mundo de dolor que los filtros digitales ocultan temporalmente pero que retorna inevitablemente cuando se cierra la aplicación.

La crítica feminista implícita es doble: por un lado, el poema denuncia la falsedad de las vidas “perfectas” exhibidas en Instagram, especialmente vidas amorosas idealizadas que ocultan sufrimiento real. Por otro lado, el poema no idealiza el mundo analógico predigital como autenticidad perdida, sino que reconoce que ambos mundos (digital y analógico) contienen sufrimiento: en Instagram se oculta el dolor mediante filtros (vuelo artificial), en el mundo sin likes se experimenta el dolor directamente (caída real). No hay escapatoria, solo alternancia entre ilusión y desilusión.

  1. DAFNE Y APOLO: PERSECUCIÓN, ACOSO, TRANSFORMACIÓN DEFENSIVA

5.1. El poema XXVII: “Corrí hasta convertirme en otra”

El poema XXVII establece la referencia intertextual más explícita al mito de Dafne y Apolo: “Corrí hasta convertirme en otra, / hasta que mis pies echaron raíces / y mi piel se volvió corteza. / Como Dafne huyendo de Apolo, / preferí ser árbol antes que tuya”.

La estructura del mito se mantiene: persecución (Apolo persigue a Dafne = el amante persigue al yo lírico), huida (Dafne corre = el yo lírico corre), transformación defensiva (Dafne se vuelve laurel = el yo lírico se vuelve “otra”), preferencia por la metamorfosis antes que la posesión (“preferí ser árbol antes que tuya”). El símil “Como Dafne huyendo de Apolo” hace explícita la operación intertextual.

Pero la actualización introduce diferencias cruciales. En Ovidio, Dafne suplica a su padre (el río Peneo) que la transforme porque no puede escapar por sus propios medios; la metamorfosis es pasiva, don divino concedido a súplica. En Gambi, el yo lírico se transforma activamente: “Corrí hasta convertirme en otra” (el verbo reflexivo “convertirme” implica agencia), “mis pies echaron raíces / y mi piel se volvió corteza” (la transformación es proceso propio del cuerpo, no intervención externa). Esta diferencia empodera al sujeto femenino: no espera rescate divino sino que se autorrescata mediante autotransformación.

La metáfora de convertirse en “árbol” actualiza el laurel de Dafne pero también puede leerse como endurecimiento emocional, creación de “corteza” protectora que impide contacto íntimo. El verso “preferí ser árbol antes que tuya” es declaración de autonomía radical: mejor perder la humanidad (volverse árbol, perder capacidad de movimiento, de habla, de afecto) que someterse a posesión (“ser tuya”). La posesión amorosa se rechaza tan radicalmente que el yo lírico prefiere des-subjetivizarse (volverse objeto vegetal) antes que aceptarla.

Esta radicalidad es característica de cierta literatura feminista que articula el dilema trágico de mujeres en contextos patriarcales: elegir entre autonomía inhumana (Dafne árbol, incapaz de relación) y sometimiento que anula autonomía (Dafne poseída por Apolo, reducida a objeto de deseo). El poema no resuelve el dilema sino que lo exhibe: la transformación en árbol no es victoria sino derrota menos mala que la alternativa.

5.2. Crítica del mito del deseo masculino legítimo

El mito ovidiano de Dafne y Apolo naturaliza el deseo masculino como legítimo: Apolo desea a Dafne y tiene derecho divino a perseguirla, declararle su amor, intentar poseerla. Que Dafne rechace este deseo se interpreta en la narración ovidiana como efecto de la flecha de plomo de Cupido (Dafne rechaza a Apolo no por voluntad propia sino por hechizo), lo que implica que el rechazo femenino es siempre artificial, nunca genuino. Si no fuera por la flecha de plomo, Dafne amaría a Apolo (porque Apolo es bello, poderoso, digno de amor). El mito codifica la ideología patriarcal según la cual el deseo masculino es natural y legítimo, mientras que el rechazo femenino es antinatural y requiere explicación mágica.

Gambi subvierte esta ideología eliminando la flecha de Cupido: el yo lírico no rechaza al perseguidor por hechizo sino por voluntad propia (“preferí ser árbol antes que tuya”). El rechazo es decisión consciente, no efecto de magia. Además, el poema sugiere que la persecución misma (no solo la posesión final) es violencia: “Corrí hasta convertirme en otra” implica que huir fue tan agotador, tan violento, que transformó radicalmente al yo lírico. La persecución amorosa, romantizada en la tradición literaria (el amante que persigue incansablemente a la amada es figura del amante apasionado), se revela como acoso que obliga a la mujer a destruirse para escapar.

El poema continúa: “Pero incluso convertida en árbol / tus manos arrancaban mis hojas, / tallaban tu nombre en mi corteza, / reclamaban propiedad sobre mi sombra”. Estos versos actualizan el final del mito ovidiano donde Apolo, incapaz de poseer a Dafne como mujer, declara el laurel su árbol sagrado, se hace corona de laurel, se apropia simbólicamente de Dafne metamorfoseada. En Ovidio, esta apropiación se narra como consuelo poético (Apolo no puede tener a Dafne pero al menos la honra convirtiéndola en su símbolo). En Gambi, la apropiación se denuncia como violencia que continúa después de la metamorfosis: “tus manos arrancaban mis hojas” (violencia física sobre el cuerpo vegetal), “tallaban tu nombre en mi corteza” (marcaje de propiedad, graffiti vandálico), “reclamaban propiedad sobre mi sombra” (apropiación simbólica).

La crítica feminista es explícita: incluso cuando la mujer escapa físicamente del hombre (se vuelve árbol, se vuelve “otra”), el hombre continúa reclamando propiedad sobre ella. La violencia patriarcal no cesa con el rechazo sino que se intensifica: si no puedo poseerte como mujer, te poseeré como símbolo; si no puedo tener tu cuerpo, tallaré mi nombre en tu corteza. La sombra final es especialmente reveladora: el hombre reclama propiedad no solo sobre el cuerpo femenino (corteza) sino sobre su sombra (proyección inmaterial, aquello que la mujer no puede controlar ni retener). No hay escapatoria posible de la apropiación patriarcal.

  1. VENUS COMO SUJETO CRÍTICO: METACOMENTARIO MITOLÓGICO

6.1. El poema X: Venus reflexiona sobre su propio mito

El poema X introduce dimensión metacrítica ausente en los mitos originales: Venus reflexiona sobre su propio estatuto mitológico, sobre cómo ha sido representada en arte y literatura, sobre cómo su identidad ha sido construida por miradas masculinas: “Venus se cansó de posar desnuda / para pintores que nunca preguntaron / si tenía frío en el estudio. / Se cansó de ser la diosa del amor / cuando nadie le preguntó / si ella misma amaba”.

Estos versos aluden a la tradición iconográfica occidental de representación de Venus: desde el Nacimiento de Venus de Botticelli hasta la Venus del espejo de Velázquez, Venus ha sido objeto privilegiado de la mirada artística masculina, representada desnuda, erotizada, idealizada. El verso “nunca preguntaron / si tenía frío en el estudio” introduce perspectiva material, corporal, prosaica que contradice la idealización: la modelo que posa para pintor (o la diosa que se presta a representación artística) tiene cuerpo que siente frío, incomodidad, cansancio. La belleza idealizada oculta violencia material de la objetualización.

El segundo movimiento del poema es aún más radical: “Se cansó de ser la diosa del amor / cuando nadie le preguntó / si ella misma amaba”. Venus es diosa que personifica el amor pero que nunca es preguntada si ella experimenta amor. Su función es generar amor en otros (Cupido, hijo de Venus, dispara flechas que enamoran), pero su propia subjetividad amorosa no importa. Es agente del amor ajeno pero no sujeto de amor propio. Esta crítica es perfectamente feminista: las mujeres son construidas como objetos que generan deseo en hombres, pero su propio deseo es irrelevante o inexistente.

El poema concluye: “Así que bajó del Olimpo, / se compró ropa en Zara, / abrió perfil de Instagram, / y descubrió que seguía / sin saber quién era / cuando nadie la miraba”. La bajada del Olimpo actualiza el mito: Venus abandona su estatuto divino y se convierte en mujer millennial (compra ropa en Zara, abre Instagram). Pero el descubrimiento es desolador: incluso despojada de divinidad, Venus sigue sin saber “quién era / cuando nadie la miraba”. Su identidad se construyó enteramente como objeto de mirada (divina en Olimpo, digital en Instagram), por lo que cuando retira la mirada no queda identidad sustantiva. Venus descubre que es pura superficie, puro ser-mirado, sin interioridad independiente.

Esta reflexión metacrítica revela autoconciencia sofisticada: Gambi no simplemente reproduce mitos sino que los interroga críticamente, revelando cómo los mitos mismos han contribuido a construir subjetividades femeninas como objetos de mirada. Venus millennial hereda dos mil años de objetualización artística y descubre que liberarse de los dioses no la libera de la mirada, solo cambia la plataforma (de lienzo renacentista a feed de Instagram).

6.2. El poema XLVII: relectura del adulterio desde perspectiva de Venus

El poema XLVII retorna al mito del adulterio de Venus y Marte pero narrándolo desde la perspectiva de Venus, voceando lo que Ovidio silenció: “Dicen que fui adúltera, / que traicioné a Vulcano / con Marte en nuestro lecho. / Pero nadie cuenta / que me casaron con el herrero / sin preguntarme, / que me dieron como premio / por una guerra que no era mía”.

Estos versos revelan contexto estructural del adulterio que el mito ovidiano naturaliza: Venus no eligió casarse con Vulcano sino que fue “dada como premio” (objeto intercambiado entre varones) por decisión de Júpiter después de que Vulcano forjara armas para los dioses. El matrimonio de Venus y Vulcano no es unión libre sino transacción patriarcal donde la diosa del amor es moneda de cambio. Desde esta perspectiva, el “adulterio” de Venus con Marte se reinterpreta como búsqueda de autonomía erótica, rechazo de matrimonio impuesto, resistencia a la economía patriarcal que intercambia mujeres entre hombres.

El poema continúa: “Nadie cuenta / que Vulcano me exhibió desnuda, / atrapada en su red, / ante todos los dioses que rieron. / Nadie habla de esa violencia, / solo de mi traición”. La red de Vulcano, narrada en Ovidio como astucia ingeniosa del marido engañado que usa inteligencia para vencer fuerza bruta de Marte, se reinterpreta desde perspectiva de Venus como violencia exhibicionista: Vulcano expone el cuerpo desnudo de Venus a mirada pública de todos los dioses, sometiéndola a humillación sexual como castigo por adulterio. La red es literalmente trampa, dispositivo de captura y exhibición, espectáculo punitivo donde el cuerpo femenino es objeto de risa masculina colectiva.

La pregunta retórica final es devastadora: “¿Quién vigila la red invisible / en la que seguimos atrapadas?”. La red de Vulcano se actualiza como metáfora de estructuras patriarcales invisibles que siguen atrapando a mujeres contemporáneas. Así como Venus no podía ver la red hasta que ya estaba atrapada en ella, las mujeres millennials no pueden ver las estructuras de vigilancia y control (algoritmos de redes sociales, expectativas de género, economía afectiva del capitalismo digital) hasta que ya están atrapadas. El verbo en presente (“seguimos atrapadas”) y el plural colectivo (“seguimos”) universalizan la experiencia de Venus, conectando mito antiguo con experiencia millennial.

 

 

  1. FUNCIONES DEL MARCO MITOLÓGICO: LEGITIMACIÓN, IRONÍA, UNIVERSALIZACIÓN

7.1. Legitimación cultural

La primera función del marco mitológico es legitimación cultural: conectar la experiencia amorosa millennial, frecuentemente desdeñada como superficial, narcisista, mediada por tecnología que impide “amor verdadero”, con tradición literaria de milenios. Al articular desamor millennial mediante mitos de Marte y Venus, Ícaro, Dafne y Apolo, Gambi demuestra que el sufrimiento amoroso contemporáneo no es cualitativamente diferente del sufrimiento amoroso articulado en Metamorfosis de Ovidio. Las estructuras del deseo (atracción, persecución, posesión, rechazo, traición, pérdida) son transhistóricas aunque las mediaciones cambien (de lecho divino a WhatsApp, de laurel a Instagram).

Esta legitimación es especialmente relevante en contexto donde crítica cultural conservadora descalifica el amor millennial como degradación del “amor verdadero” (supuestamente sólido, comprometido, predigital). Al demostrar que Marte ya estaba “cansado de tanta guerra” en el verso inicial del poemario, que Venus ya estaba ausente (ocupada contando likes en su templo), que Ícaro ya caía inevitablemente, Gambi sugiere que el amor siempre ha sido líquido, siempre ha sido guerra, siempre ha implicado caída. No hay edad dorada del amor sólido que haya sido destruida por tecnología digital; hay solo variaciones históricas de estructuras arquetípicas de deseo y pérdida.

7.2. Ironía crítica

La segunda función del marco mitológico es ironía crítica: revelar distancia entre ideales míticos y realidad contemporánea. Los mitos funcionan como horizonte utópico (Venus y Marte unidos en pasión que desafía matrimonio impuesto, Ícaro volando libre aunque sea brevemente, Dafne escapando de Apolo aunque sea mediante autodestrucción) frente al cual la realidad millennial se revela como degradación irónica.

Cuando Venus “ocupada en su templo / contando likes y notificaciones” ignora a Marte arrodillado, la degradación es evidente: Venus mítica arriesgaba todo (honor, matrimonio, posición divina) por pasión con Marte; Venus millennial no arriesga nada porque está absorbida en narcisismo digital. La ironía no es simple nostalgia (ojalá tuviéramos pasión mítica en lugar de likes contemporáneos) sino diagnóstico crítico: algo en la estructura contemporánea de relaciones (economía de atención, mercantilización de afecto, precariedad material que impide compromiso) impide la pasión que los mitos articulan.

Cuando el yo lírico “cae en picado / como Ícaro al mar” al cerrar Instagram, la ironía es amarga: Ícaro caía del cielo real después de vuelo real (aunque condenado); el yo lírico millennial cae de cielo virtual (Instagram) a realidad de “tantas noches llorando”. El vuelo de Ícaro era al menos vuelo genuino aunque breve; el vuelo Instagram es simulacro de vuelo, filtro que oculta que nunca se despegó del suelo.

7.3. Universalización

La tercera función del marco mitológico es universalización: elevar experiencia individual de desamor a dimensión arquetípica reconocible transhistóricamente y transculturalmente. Al narrar su historia de amor frustrado mediante mitos de Venus/Marte, Dafne/Apolo, Ícaro, Gambi sugiere que su experiencia individual no es idiosincrática sino que participa de estructuras arquetípicas que han articulado experiencia amorosa desde hace milenios.

Esta universalización tiene doble filo desde perspectiva feminista. Por un lado, validar que el sufrimiento amoroso femenino conecta con Dafne perseguida, Venus atrapada, puede empoderar al sujeto femenino contemporáneo: “no estoy loca, no soy excesiva, lo que experimento ha sido experimentado por innumerables mujeres durante siglos, está codificado en mitos fundacionales de nuestra cultura”. Por otro lado, naturalizar el sufrimiento amoroso femenino como arquetipo eterno puede inhibir transformación: si Dafne siempre ha huido de Apolo, si Venus siempre ha sido atrapada en redes, ¿es posible cambiar estas estructuras o solo podemos repetirlas generación tras generación?

Gambi parece consciente de esta tensión y no la resuelve sino que la exhibe: los mitos funcionan simultáneamente como validación (tu experiencia es real, ancestral, arquetípica) y como denuncia (estas estructuras son violentas, antiguas, deben transformarse). El metacomentario del poema X donde Venus “descubrió que seguía / sin saber quién era / cuando nadie la miraba” sugiere que el objetivo no es repetir mitos sino transformarlos: Venus debe construir identidad independiente de la mirada, Dafne debe encontrar forma de rechazar a Apolo sin destruirse, Ícaro debe aprender a no volar demasiado alto ni demasiado bajo.

  1. CONCLUSIONES

El análisis intertextual de las referencias mitológicas en Marte retrógrado, Venus ausente permite establecer las siguientes conclusiones:

  1. Relectura feminista de mitos clásicos: Gambi no simplemente reproduce mitos ovidianos sino que los relee desde perspectiva femenina contemporánea, voceando lo que Ovidio silenció (perspectiva de Venus atrapada en red, experiencia corporal de Dafne durante persecución, cansancio de Venus de ser objeto de mirada), revelando violencias naturalizadas (el “adulterio” de Venus como resistencia a matrimonio forzado, la “galantería” de Apolo como acoso sexual), y construyendo sujetos femeninos activos (Venus que baja del Olimpo por voluntad propia, yo lírico que se transforma en árbol activamente en lugar de esperar rescate divino).
  2. Subversión de roles de género mitológicos: Los mitos originales codifican estructuras patriarcales (Venus como objeto de intercambio entre varones, Dafne como objeto de deseo perseguido, Ícaro como hijo que desobedece padre). Gambi subvierte estos roles invirtiendo dinámicas de poder (Marte arrodillado ante Venus que lo ignora), dotando de agencia a figuras femeninas (yo lírico que se autotransforma en árbol), y revelando violencia estructural (red de Vulcano como metáfora de vigilancia patriarcal que sigue atrapando mujeres).
  3. Actualización para experiencia millennial mediante metáfora proporcional: La fusión de mitología clásica y experiencia digital funciona mediante proporciones estructurales: templo de Venus / Instagram :: ofrendas votivas / likes :: lecho adúltero / conversaciones WhatsApp :: cera de Ícaro / filtros Instagram. Estos pares no son equiparaciones superficiales sino analogías que revelan estructuras relacionales equivalentes en contextos históricos diferentes.
  4. Triple función del marco mitológico: Los mitos cumplen función de legitimación cultural (conectar experiencia millennial con tradición clásica), ironía crítica (revelar distancia entre ideales míticos y realidad precaria), y universalización (elevar experiencia individual a dimensión arquetípica). Estas tres funciones operan simultáneamente generando tensión productiva entre continuidad (las estructuras del deseo son transhistóricas) y ruptura (las mediaciones digitales transforman cualitativamente la experiencia).
  5. Metacomentario sobre construcción mitológica de identidad femenina: Los poemas X y XLVII introducen dimensión metacrítica ausente en mitos originales: Venus reflexiona sobre cómo ha sido construida como objeto de mirada artística, interroga su propia identidad cuando la mirada se retira, analiza críticamente el mito del adulterio desde su perspectiva. Este metacomentario revela conciencia de que los mitos no son arquetipos naturales sino construcciones culturales que han contribuido a configurar subjetividades femeninas como objetos.
  6. Crítica de violencias naturalizadas en mitos: La relectura feminista identifica violencias que la narración ovidiana naturaliza: matrimonio forzado de Venus con Vulcano, exhibición punitiva del cuerpo desnudo de Venus, persecución sexual de Dafne por Apolo, apropiación simbólica de Dafne metamorfoseada mediante declaración de laurel como árbol sagrado de Apolo. Lo que Ovidio narra como aventuras divinas pintorescas se revela, desde perspectiva feminista, como violencia estructural patriarcal.
  7. No idealización de lo femenino: Gambi no cae en idealización ingenua que construiría Venus como víctima inocente y Marte/Apolo/Vulcano como agresores unilaterales. Venus millennial que cuenta likes en lugar de amar genuinamente es criticada tanto como Marte agotado; la transformación de Dafne en árbol se presenta como derrota (pérdida de humanidad) no como victoria; la bajada de Venus del Olimpo no la libera sino que revela vacío identitario. La crítica feminista es lúcida, no sentimental.
  8. Continuidad y ruptura con tradición clásica: El poemario demuestra que actualización crítica de mitos no implica ruptura con tradición sino relectura que revela dimensiones ocultas en narrativas originales. Gambi mantiene estructuras míticas (persecución, caída, adulterio, transformación) pero las recontextualiza en experiencia millennial digital, demostrando que los mitos siguen siendo instrumentos hermenéuticos válidos para comprender experiencia contemporánea siempre que se lean críticamente.
  9. El mito como diagnóstico de estructuras patriarcales transhistóricas: La continuidad entre mitos ovidianos y experiencia millennial no es nostálgica sino diagnóstica: revela que ciertas estructuras patriarcales (objetualización de mujeres, violencia sexual naturalizada, apropiación del cuerpo femenino, construcción de identidad femenina como objeto de mirada) persisten a través de transformaciones históricas. La red invisible de Vulcano que sigue atrapando a Venus millennial es metáfora de esta persistencia estructural.
  10. Posibilidad de transformación mediante conciencia crítica: Aunque el poemario diagnostica persistencia de estructuras patriarcales, no concluye en pesimismo determinista. El metacomentario de Venus que baja del Olimpo, que descubre su vacío identitario, es primer paso hacia construcción de identidad autónoma. Tomar conciencia de que “seguimos atrapadas” en redes invisibles es condición de posibilidad para imaginar formas de deshacer esas redes. La relectura feminista de mitos no es ejercicio académico sino práctica política: comprender cómo hemos sido construidas por narrativas patriarcales permite imaginar cómo reconstruirnos de otra manera.

La aportación fundamental de este artículo consiste en demostrar que Marte retrógrado, Venus ausente no utiliza mitología grecolatina como ornamento erudito ni como nostalgia de edad clásica perdida, sino como instrumento crítico para analizar continuidades estructurales entre violencias antiguas y contemporáneas. Los mitos de Ovidio, leídos desde perspectiva feminista millennial, revelan que las dinámicas de poder, deseo no correspondido, persecución, objetualización que articulan siguen operando en relaciones digitales contemporáneas, aunque mediadas por WhatsApp e Instagram en lugar de por redes de cadenas y flechas de Cupido. La relectura feminista de Gambi continúa el proyecto iniciado por Adrienne Rich, Margaret Atwood y otras poetas feministas que reescriben mitos patriarcales desde voces femeninas previamente silenciadas, contribuyendo a transformar tradición literaria no mediante rechazo sino mediante relectura crítica que libera potenciales emancipatorios latentes en las narrativas antiguas.

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ANEXO: TABLA COMPARATIVA DE MITOS OVIDIANOS Y ACTUALIZACIONES DE GAMBI

Mito ovidiano Estructura narrativa Actualización en Gambi Subversión feminista
Marte y Venus (Met. IV, 169-189) Venus casada con Vulcano comete adulterio con Marte. Vulcano los atrapa en red y exhibe ante dioses. Marte agotado busca Venus que está ausente (contando likes). Inversión de roles: Marte suplica, Venus ignora. Venus como sujeto activo que elige no mirar a Marte. Crítica de matrimonio forzado y exhibición punitiva del cuerpo femenino.
Ícaro (Met. VIII, 183-235) Ícaro desobedece advertencia del padre, vuela demasiado alto, cera se derrite, cae al mar y muere. Yo lírico intenta retener amor líquido (agua entre manos), fracasa inevitablemente. Vuela alto en Instagram, cae al cerrar app. Caída no es castigo por hybris sino estructura inevitable del amor líquido. Crítica de vidas perfectas en redes vs. dolor real.
Dafne y Apolo (Met. I, 452-567) Apolo persigue Dafne, ella huye, suplica transformación, se vuelve laurel. Apolo se apropia del laurel. Yo lírico corre hasta volverse “otra”, prefiere ser árbol antes que poseída. Perseguidor continúa apropiándose incluso después de transformación. Transformación como agencia activa del yo lírico, no don divino pasivo. Denuncia de apropiación que continúa después del rechazo.
Venus posando (tradición iconográfica) Venus representada desnuda en arte occidental desde Botticelli hasta Velázquez como objeto de mirada masculina. Venus reflexiona: “nunca preguntaron si tenía frío”. Baja del Olimpo, abre Instagram, descubre que no sabe quién es sin mirada. Crítica de construcción de identidad femenina como puro objeto de mirada. Vacío identitario cuando se retira la objetualización.

 

 

 

APÉNDICE: POEMAS ANALIZADOS (EXTRACTOS RELEVANTES)

Poema I:
“Marte derritió su acero / cansado de tanta guerra, / y pensando en ir a amarte, / empezó un nuevo fracaso. // Venus, ocupada en su templo / contando likes y notificaciones, / ni siquiera alzó la vista / cuando Marte cayó de rodillas.”

Poema X:
“Venus se cansó de posar desnuda / para pintores que nunca preguntaron / si tenía frío en el estudio. / Se cansó de ser la diosa del amor / cuando nadie le preguntó / si ella misma amaba. // Así que bajó del Olimpo, / se compró ropa en Zara, / abrió perfil de Instagram, / y descubrió que seguía / sin saber quién era / cuando nadie la miraba.”

Poema XIII:
“Intenté retener agua entre mis manos / pero se escurrió por los dedos / antes de que pudiera beberla. / Así fue nuestro amor: / sed constante de algo / que nunca llegó a saciarme, / que siempre se escapaba / justo cuando creía tenerlo.”

Poema XXVI:
“Volamos alto en Instagram, / nuestras vidas perfectas en cuadrícula, / filtros que ocultan las ojeras / de tantas noches llorando tu ausencia. / Pero cuando cerramos la aplicación / y volvemos al mundo sin likes, / caemos en picado / como Ícaro al mar.”

Poema XXVII:
“Corrí hasta convertirme en otra, / hasta que mis pies echaron raíces / y mi piel se volvió corteza. / Como Dafne huyendo de Apolo, / preferí ser árbol antes que tuya. // Pero incluso convertida en árbol / tus manos arrancaban mis hojas, / tallaban tu nombre en mi corteza, / reclamaban propiedad sobre mi sombra.”

Poema XLVII:
“Dicen que fui adúltera, / que traicioné a Vulcano / con Marte en nuestro lecho. / Pero nadie cuenta / que me casaron con el herrero / sin preguntarme, / que me dieron como premio / por una guerra que no era mía. // Nadie cuenta / que Vulcano me exhibió desnuda, / atrapada en su red, / ante todos los dioses que rieron. / Nadie habla de esa violencia, / solo de mi traición. // ¿Quién vigila la red invisible / en la que seguimos atrapadas?”

CONCLUSIÓN GENERAL

Marte retrógrado, Venus ausente de Almu Gambi demuestra que la mitología grecolatina, lejos de ser archivo muerto de narrativas anacrónicas, constituye repertorio vivo de arquetipos que pueden actualizarse críticamente para articular experiencia contemporánea. La relectura feminista que Gambi realiza de los mitos de Marte y Venus, Ícaro, Dafne y Apolo no es ejercicio erudito de intertextualidad ornamental sino operación hermenéutica y política que revela continuidades estructurales entre violencias antiguas y contemporáneas.

Los mitos ovidianos, que durante siglos han sido leídos como aventuras divinas pintorescas o como alegorías morales sobre hybris y castigo, se revelan bajo mirada feminista como codificaciones de estructuras patriarcales: matrimonios forzados, objetualización del cuerpo femenino, persecución sexual naturalizada, apropiación simbólica de mujeres que intentan escapar. Estas estructuras no son reliquias del pasado sino que persisten, transformadas pero reconocibles, en relaciones millennials mediadas digitalmente: la red invisible de Vulcano se actualiza en algoritmos de vigilancia, el templo de Venus se actualiza en Instagram, las alas de Ícaro se actualizan en filtros que permiten vuelo ilusorio antes de caída real.

La voz poética de Gambi no se identifica pasivamente con Venus víctima ni con Dafne perseguida, sino que construye sujeto femenino crítico que analiza las estructuras míticas, las interroga, las subvierte parcialmente (Venus que ignora a Marte, Dafne que se autotransforma activamente), aunque sin idealización ingenua (Venus millennial descubre vacío identitario, Dafne árbol sigue siendo apropiada). La conciencia crítica no garantiza liberación pero es su condición de posibilidad: comprender que “seguimos atrapadas” en redes invisibles es primer paso para imaginar cómo deshacer esas redes.

El poemario contribuye así a tradición feminista de relectura crítica de mitos iniciada por Adrienne Rich, Hélène Cixous, Margaret Atwood, demostrando que transformar tradición literaria no requiere rechazo iconoclasta sino relectura que libera potenciales emancipatorios latentes en narrativas antiguas. Los mitos siguen siendo instrumentos hermenéuticos válidos para comprender experiencia contemporánea, siempre que se lean a contrapelo, voceando lo silenciado, revelando violencias naturalizadas, imaginando finales alternativos donde Dafne no necesite volverse árbol para escapar de Apolo, donde Venus pueda construir identidad independiente de miradas masculinas, donde Ícaro aprenda a volar sin caer.

 

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